Categoría: GLADIO-Falsas banderas

Mino Pecorelli, el titán que desenmascaró la Operación Gladio en Italia y la red secreta Think-tank (y 2)

 

El cadáver de Mino Pecorelli, recién asesinado, en el interior de su vehículo, marzo de 1979

 

En los años sesenta, la división entre los sujetos políticos, económicos y militares de inteligencia implicados en la “estrategia de la tensión” se produjo entre los que aspiraban a un golpe de Estado a la “griega” con militares y fascistas en el poder, los que se llamaban a sí mismos gaullistas que apoyaban una revisión decidida de la Constitución en sus países, haciéndola más reaccionaria y, por otro lado, los que, en cambio, pretendían simplemente “mover” las elecciones a la “derecha”.

Donde no hubo división en Gladio fue en la línea estratégica a seguir a la hora de contener el avance electoral de los partidos comunistas y de izquierda mediante la manipulación de los grupos más radicales de la extrema izquierda, para ser infiltrados con agentes provocadores y militantes de la extrema derecha. El “mayo del 68” fue una zona de pruebas antagónica que se utilizó para operaciones de provocación emprendida por la CIA en Europa, en particular, para provocar la caída del presidente Charles De Gaulle por haber seguido adelante con su programa nuclear y negarse a permitir que la OTAN mantuviera sus bases militares en Francia. El Partido Comunista de Francia, que en el mayo del 68 era prosoviético, afirmó cuarenta años después que nunca tuvo nada que ver con la organización de la pantomima del mayo francés.

La intención era, por tanto, la de explotar a los grupos más extremistas y violentos de la extrema izquierda para provocar el caos, cuya responsabilidad recaería en los partidos políticos de izquierda, y, por tanto, se procedería a la represión de la misma, tanto institucional como extraparlamentaria, como de hecho así sucedió en buena parte de Europa, pero particularmente en Italia.

Con todo, hubo divisiones entre los gestores de la estrategia de tensión de Gladio para hacer frente al comunismo en Europa occidental, por diversas razones:

En primer lugar, dictaduras militares y fascistas como la de los coroneles en Grecia eran impopulares incluso a nivel internacional y habían sido condenadas por el Consejo de Europa. Y tenía su lógica ya que Europa no era Sudamérica y un régimen como el de los coroneles griegos no podía resistir al mismo nivel que el régimen chileno de Pinochet.

En segundo lugar, la “derecha” económica, neoliberal y tecnocrática no podía aceptar el estatismo y el dirigismo fascistas.

En tercer lugar, gran parte de la extrema derecha seguía siendo antisionista y pro-árabe y, aunque dicha ideología gozaba de las simpatías de los israelíes, el mencionado carácter pro-árabe de la misma no era precisamente apreciado por la facción más sionista de los servicios secretos israelíes. Es por ello que golpes fallidos como el de Borghese en Italia, en 1970, no tuvo éxito, al margen de que el presidente del país, el democristiano Giuseppe Saragat, sabía del plan e iba a declarar la ley marcial. Hay indicios de que el golpe de 1970 de Borghese en Italia fracasó porque faltaba el apoyo del influyente Giulio Andreotti. Esquemáticamente se podría decir que la parte “moderada” que primero había dado su apoyo al golpe luego, preocupada por la participación de los neofascistas, retrocedió.

En definitiva, se generaron tres facciones estancas dentro de Gladio que, a pesar de compartir el anticomunismo, estaban cada vez más enfrentadas entre sí. Veamos:

En la primera facción estaban los representantes de una vieja derecha que era fiel a los postulados fascistas.

En la segunda facción, había nacido una Nueva Derecha más sofisticada, tecnocrática y hegemonizada por los neoliberales de la Trilateral que pretendía absorber, al menos en parte, a la Nueva Izquierda.

La tercera facción era la del “golpe blanco” o presidencialista que pretendía una revisión en el sentido presidencial de la Constitución a través de un golpe de Estado, pero con el apoyo de los partidos de centro y del Partido Socialista Italiano para reducir la influencia el PCI y eliminar a las alas extremas.

No es casualidad que todos los regímenes fascistas de Europa (España, Portugal y Grecia) y con ellos la Aginter Press, que estaba protegida por ellos, así como por la CIA y otras estructuras de la OTAN, cayeran en un corto período de tiempo. Poner fuera de órbita (nunca mejor dicho) a Carrero Blanco, desactivar desde dentro la dictadura griega y controlar la revolución blanda de los claveles en Portugal fue el paso necesario para darle rostro “cordial” a Gladio mientras éste, paradójicamente, implementaba una brutalidad terrorista sin límites por toda Europa. Y como se pudo advertir, en el mismo período de tiempo, la Think-tank o “internacional roja” y la Escuela de idiomas Hyperion se constituyeron con el probable apoyo de la Nueva Derecha. El panorama de la “estrategia de la tensión”, por lo tanto, una vez liquidados los regímenes potencialmente molestos para Gladio se volvió más amplio, complejo y dentado.

Pecorelli, además, reveló correctamente cómo los soviéticos del KGB intentaron desenmascarar los complots del golpe de Estado en Italia. La preocupación, de hecho, surgió tras el golpe de Estado de los coroneles griegos en 1967, donde se había proscrito al Partido Comunista y, en general, a los partidos de izquierda. También en el mismo año, y precisamente unos días después del golpe griego, los periodistas Eugenio Scalfari y Raffaele Iannuzzi revelaron, con una auténtica primicia, el plan del general de los Carabinieri, Giovanni De Lorenzo, para un golpe de estado que debería haber sido ejecutado en el verano de 1964. Años más tarde, Iannuzzi había confesado que la información le fue transmitida por el KGB.

En este punto hay que advertir que algunos (en Italia) vuelven con la retorcida teoría conspiranoica del KGB con su supuesta y nunca probada participación en la estrategia de tensión en Italia y en el resto de Europa durante los años de plomo. Aunque algunos de esos teóricos limiten la contribución de los soviéticos a una estrategia más “modesta” (en contraposición a los propagandistas de la guerra fría anticomunista), no deja de ser una táctica de camuflaje para encubrir las onerosas realidades del Gladio de la CIA y la OTAN. La línea política soviética era, como mucho, privilegiar la relación con el Partido Comunista Italiano favorececiendo a la facción pro-soviética pero, en ningún caso, implicándose en la creación y planificación de terrorismo…¡para encima perjudicar a los suyos!, sabiendo, además, que la CIA y la inteligencia italiana lo utilizaban precisamente para desprestigiar y demonizar al comunismo occidental.

Pecorelli, basándose en informes de inteligencia (la francesa del SDECE) ya había dado una interpretación completamente acertada de los hechos de la “estrategia de tensión” en Italia (pero extensible a otros países de Europa como Alemania, Bélgica o España), que hacían referencia exclusivamente  a una organización matriz americano-atlantista y a una “ramificación” paralela israelí, mientras que Pecorelli excluía del radio de acción de Gladio a los soviéticos a los que se daba un tratamiento únicamente preventivo y de desenmascaramiento de la red clandestina.

Después de la caída de los regímenes fascistas de Europa y de varios intentos de golpes de Estado, se propuso por Gladio abrir un frente político con operaciones quirúrgicas menos invasivas tales como la penetración en instituciones y partidos para cambiarlos radicalmente, seleccionar políticos, consolidar un bipartidismo de tipo angloamericano (EEUU-Reino Unido), reducir del papel de los sindicatos, impulsar el control del poder ejecutivo sobre el poder judicial, dar vía libre a las fuerzas del orden contra la disidencia (tolerancia cero), marginar a las alas políticas extremas (del PCI) controlar los medios de comunicación, revisar la Constitución, etc….

Era el llamado Plan de Renacimiento Democrático, una especie de programa de la Nueva Derecha Italiana para una “renovación” del país. Pero paralelamente al Plan de Renacimiento, también se renovó la “estrategia de tensión: mientras se liquidaba la Aginter Press “negra”, se fundaba la Hyperion “roja” con el objetivo de controlar y manipular a los grupos armados marxistas leninistas y autonomistas europeos (ETA, RAF, Brigadas Rojas, IRA, Action Directé…).

El propósito de la nueva fase de Gladio que señaló Pecorelli, que habría comenzado en enero de 1973 y terminado en 1976, era crear un área más amplia disponible para el trotskismo, que en adelante sería utilizada como arma de chantaje e intimidación contra el propio Partido Comunista italiano. En resumen, Pecorelli dejaba claro que el terrorismo de estos movimientos armados, ya fuesen de extrema izquierda o extrema derecha, era el de ser simples piezas de ajedrez manipulables al servicio de esta o aquella parte política o militar, según sus intereses. De hecho que existiera un grupo terrorista que reclamase una acción a menudo para lo que servía era para ocultar otras matrices. Este es un concepto a tener en cuenta con respecto a las operaciones terroristas de cierto nivel que se produjeron en aquellos años, como fue el secuestro y asesinato de Aldo Moro.

 

La revista de Pecorelli, L’Observatore Politico, criticaba duramente al Vaticano

 

Precisamente, el desencadenante del asesinato del líder democristiano Aldo Moro fue la oposición interna en Italia y externa (EEUU) al acuerdo entre el Partido Comunista de Italia y la Democracia Cristiana para un gobierno de cohabitación en el país. Los grandes sectores económicos, financieros, multinacionales, servicios secretos, masonería, militares, políticos con conexiones en la OTAN, parte de la Trilateral y el CSIS (Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales) prepararon el destino final de Moro. Toda esta oposición se puede decir que estuvo reunida en torno a la Logia Masónica P2 de Licio Gelli, centro de referencia anticomunista donde se instalaron jefes del Ejército, los servicios secretos, fuerzas de seguridad o miembros prominentes de la mafia italo-americana como Michele Sindona.

Pecorelli ya había señalado con el dedo acusador a los responsables directos de la muerte de Aldo Moro: esos sectores del establishment “masónico”, militar, político, diplomático y económico de los Estados Unidos, Italia y también de la OTAN, cuya preocupación nunca fue una violencia terrorista que controlaban adecuadamente para sus fines sino el abrazo entre Moro y el comunista Berlinguer. Lo que temían era el Gran consenso electoral.

Por lo tanto, era necesario hacer algo. Y, de hecho, el incansable Mino Pecorelli advirtió que “estas son las razones que han llevado a los EEUU a ponerse a trabajar activamente en la Embajada de Roma. Operando en Italia un núcleo de 50 marines expertos en guerrilla urbana y antiterrorismo. Podrán colaborar con nuestros servicios de seguridad, que evidentemente no recopilan suficiente confiabilidad más allá de los suyos “.

Es necesario recordar que el increíble Mino Pecorelli, el pertinaz cazador de noticias más allá de la noticia, no era un periodista cualquiera. En su revista L’Observatore Politico se solía publicar el contenido del corrupto “andamiaje” de los servicios secretos. Pecorelli, como miembro “piduista” de la Logia P2, conocía perfectamente a su jefe masón, Licio Gelli, agente de la CIA y una de las principales, sino la que más, cabezas operativas del terrorismo de Gladio en Italia. Por lo tanto, era presumible que hubiera una relación entre las palabras anteriores de Pecorelli y la famosa copia del Manual de campo anticomunista 30-31 B que fue hallada en el doble fondo de la maleta de la hija de Gelli en el aeropuerto italiano de Fiumicino, en junio de 1982.

Pecorelli, acostumbrado a los mensajes e insinuaciones “transversales”, dejó unas claves cuanto menos curiosas, a modo de oxímoron, con un artículo titulado “Las Brigadas Rojas han sido decapitadas y, sin embargo, días calurosos esperan al país”. Una profecía envuelta bajo un halo de misterio que anticipaba el crimen de Aldo Moro. El mismo dirigente democristiano asesinado lo tenía bien claro ya que según Giovanni Galloni, ex vicepresidente del CSM (Consejo Superior de la Magistratura), luego Ministro de Educación, amigo y colaborador de Moro, éste era perfectamente consciente del hecho de que la CIA y el MOSSAD israelí se habían infiltrado en las Brigadas Rojas.

Pecorelli sabía muchas cosas….demasiadas, en un momento donde la “guerra caliente del terrorismo de Estado” estaba en su punto álgido y nadie se atrevía, como era lógico, a abrir la caja terrorista de Pandora. Entre otras, Pecorelli, como buen “piduista” (miembro de la Logia P2) estaba al tanto de las actividades menos edificantes del democristiano Giulio Andreotti y ya no digamos de otros muchos asuntos turbios, como fue la revelación de las complicidades del caso Moro (EEUU, la CIA, la inteligencia italiana, la Logia P2 y la mafia) y la creación de una central eléctrica para el manejo del terrorismo izquierdista europeo controlada por el Mossad israelí.

Pecorelli fue asesinado el 20 de marzo de 1979, casi un año exacto de la emboscada de Gladio en Via Fani contra Aldo Moro, El crimen contra Pecorelli fue una acción probablemente ejecutada por la mafia siciliana o la Banda della Magliana, en un claro trabajo por encargo ordenado “desde arriba” (Andreotti fue juzgado y absuelto años después por ordenar dicho crimen). La “Magliana” era un grupo criminal compuesto por delincuentes comunes, neofascistas del terrorista NAR (Núcleos Armados Revolucionarios) y la mafia, integrado dentro de la estructura criminal superior de Gladio, con el objetivo de hacer los “trabajos” más sucios de la organización secreta. A Pecorelli le dispararon con el cañón de un revólver introducido en la boca, de acuerdo con un ritual de la mafia, reservado para aquellos que saben demasiado y se atreven a revelarlo. Es un tratamiento que también se puede aplicar a los “traidores”.

Pero la muerte del formidable Pecorelli lo único que hizo fue hizo otra cosa que reforzar su sólido e inmenso trabajo de desentrañar la Operación Gladio de la CIA y sus conexiones con Hyperion-Think-Tank y la propia Logia P2. Pecorelli fue un titán insobornable del periodismo de investigación que no dudó en denunciar abiertamente el crimen organizado desde el Estado.

 

 

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FUENTES:

 

http://diquadila.splinder.com/post/21833945
La guerra secreta de Estados Unidos para subvertir la democracia italiana Arthur E. Rowse
Puppetmasters: El uso político del terrorismo en Italia por Philip Willan.
http://diapason.typepad.com/diapason/brigate_rosse/
http://www.storiain.net/storia/hyperion-e-i-misteri-italiani-della-strategia-della-tensione/
 https://comedonchisciotte.org/strane-alleanze-parte-prima/
 http://www.cogitoergo.it/niente-di-nuovo-sotto-lo-stesso-sole/

Mino Pecorelli, el titán que desenmascaró la Operación Gladio en Italia y la red secreta Think-tank (1)

 

Carmine “Mino” Pecorelli

 

Los primeros en mencionar la existencia de una “central subversiva” llamada Hyperion, cuyo nombre en clave era Think-tank, bajo la que se escondía la fachada de una “Escuela de Idiomas” en París (de la que se hablará en siguientes entradas más a fondo junto a sus protagonistas políticos) fueron, en 1974, nada menos que el “célebre” ex Primer Ministro italiano, Giulio Andreotti, quien destapó la red Gladio, y otro personaje igualmente sórdido, Guido Giannettini, periodista, agente de los servicios de inteligencia militares italianos del SID (Servicio de Información de Defensa) y militante neofascista que estuvo implicado en el atentado de Piazza Fontana de 1969, en Milan.

Giannettini, habló ampliamente sobre este centro parisino en un memorándum de cuarenta páginas manuscritas que escribió durante un vuelo a Italia, en las que afirmó, entre otras cosas, que en los primeros meses de 1973 se iba a establecer en París un centro terrorista de extrema izquierda controlado por los servicios secretos israelíes. Su nombre en clave, era T.T. (Think-Tank).

Para Giannettini, los actos de terrorismo organizados por esta “central eléctrica” (sic) habrían respondido a la necesidad del Mossad y del gobierno israelí de prevenir las tendencias proárabes y antiisraelíes en distintos países. Los instrumentos manejables del Mossad en el extranjero habrían o, según Giannettini, los partidos socialistas y las formaciones revolucionarias de la izquierda extraparlamentaria. Giannettini atribuyó la “estrategia de tensión” de los años 70-80 fundamentalmente al Mossad y a las facciones pro israelíes que existían dentro de los servicios secretos de la OTAN, incluida la CIA.

La inteligencia israelí, de hecho, se habría intentado poner en contacto, repetidamente, con miembros de las Brigadas Rojas como Francesco Marra, Marco Pisetta y Silvano Girotto, puesto que, en paralelo con los servicios norteamericanos y los afines a la OTAN (BND, MI6, SISMI, etc), el Mossad se relacionó tanto con el terrorismo “negro” de Ordine Nuovo como con terroristas de las Brigadas Rojas.

También la información de Giannettini fue corroborada por el gran periodista italiano CarmineMino” Pecorelli (basándose en un informe del servicio de inteligencia francés, el SDECE -Servicio de Documentación Exterior y Contraespionaje-). Pecorelli trabajaba en un medio relativamente “modesto”, L’Observatore Politico, pero muy influyente, y hacía un periodismo de investigacióni que no estaba dispuesto a pasar por el filtro de la automordaza. Pecorelli no era un periodista cualquiera ya que era miembro de la todopoderosa Logia Masónica P2 de su jefe, el agente de la CIA Licio Gelli, y disponía de estrechos vínculos con políticos al más alto nivel como era el caso del democristiano Giulio Andreotti (ambos, Gelli y Andreotti, pilares centrales de la red Gladio).

También Pecorelli tenía contactos, además del SDECE francés, con los servicios de inteligencia de Italia, en concreto a través de la amistad que tenía con el que había sido ex director del SID (Servicio de Información de Defensa), Vito Miceli, miembro del parlamento italiano por el neofascista MSI que estaba siendo investigado por el golpe de Estado de Valerio Borghese (1970) y por pertenencia a la organización ultraderechista Rosa dei Venti.

Según la información de inteligencia de que disponía Pecorelli, en la estructura “think-tank”, “trotskistas pro-americanos y el Mossad, el servicio ultrasecreto de Israel, trabajan juntos para evitar que el componente pro-árabe prevalezca dentro de los movimientos extraparlamentarios europeos”. Aunque Pecorelli se centró en la importante contribución del Mossad a la estructura antes descrita, es evidente que la CIA u otros servicios de inteligencia estadounidenses y de los países de la OTAN, incluidos los de España (aunque no pertenecía entonces a dicha organización militar) también participaron en ella.

Un punto importante a resaltar es que la IV Internacional o Think Tank troskista tendría su sede en Bruselas, es decir, nada menos que en la ciudad donde está ubicado el Cuartel General de la OTAN lo que no era precisamente la mejor opción para crear una organización presuntamente “revolucionaria” y que iba a basarse en posiciones antiamericanas y anti-OTAN. Esto significaba básicamente dos cosas:

PRIMERO: que la T.T (Think Tank) no era, como era lógico, realmente “revolucionaria”, sino una estructura al servicio de la estrategia de una matriz americano-israelí de inteligencia

SEGUNDO: que los otros servicios secretos de la OTAN podrían haber tenido fácilmente relaciones con la T.T. En definitiva, lo que se pretendía era insertar un caballo de Troya en una izquierda occidental cada vez más antisoviética, hostil a los partidos comunistas occidentales y en una línea progresivamente “desmarxistizada”, así como impulsar la creación de un reservorio útil para ejecutar operaciones terroristas de falsa bandera.

Entre los servicios secretos estadounidenses e israelíes se pensó que podían crear una zona de influencia utilitarista de la extrema izquierda (la trotskista) porque, en su mayor parte, estaba en contra de la URSS y del Pacto de Varsovia (como demostró abiertamente esa “izquierda” en la “primavera de Praga” de 1968 y en 1989 con la caída en dominó de los países socialistas). En este sentido fue posible influir en un sentido pro-americano y “reclutar” a elementos izquierdistas. Mientras tanto, por el lado israelí pretendían llevar a esos militantes de extrema izquierda a posiciones pro-israelíes y alejarlos de las pro-árabes y pro-palestinas que, ciertamente, estaban muy extendidas. No hay que olvidar que buena parte de los principales líderes juveniles del “mayo francés” eran de origen judío.

El uso de Pecorelli del término “trotskistas” tenía su lógica. Durante la Guerra Fría muchos trotskistas que conspiraron contra la URSS de Stalin se refugiaron en los EEUU, país donde, en cierto modo, el propio Trotsky había echado raíces y el Partido Comunista estadounidense, tras la campaña maccarthista de los años 40, fue encauzando su ideología hacia el “trotskismo” y la “Nueva izquierda”, influido por intelectuales como Herbert Marcuse.

Alrededor de 1968, se podría afirmar que el “reclutamiento” de trotskistas por parte de la inteligencia americana y judía había sido masivo. A principios de los años setenta, la difusión del llamado “neoconservadurismo” en los Estados Unidos aumentó, en respuesta a la ola de movimientos izquierdistas de los años 60. No sorprende, por ello, descubrir que el fundador del neoconservadurismo fue Leo Strauss, un antiguo trotskista, quien sustituyó el concepto de “revolución permanente” por el de “guerra permanente”.

Muchos neoconservadores de hecho eran veteranos de las luchas de los años 60, ex trotskistas con raíces judías. Comenzaron a oponerse precisamente a esas luchas con las que se habían comprometido anteriormente y, sobre todo, a abandonar la posición pro-árabe de gran parte de la izquierda radical. ¿Fueron ellos los que llevaron a las facciones trotskistas mencionadas anteriormente a posiciones pro-americanas y pro-israelíes? Ciertamente, no es insólito sostener que la T.T. pudiera constituir la fase de transición de los “sesentayochoyistas” trotskistas, anarquistas y libertarios a los neoconservadores y neoliberales, en definitiva, a la transición de la Nueva Izquierda a la Nueva Derecha.

Otro hecho de singular importancia, en ese mismo año de 1973, fue la creación de la llamada Trilateral, un organismo que reunía a políticos, diplomáticos, industriales, financieros, militares y periodistas, unidos por un credo común tecnócrata, neoliberal y pro-occidental. El promotor de la organización fue David Rockfeller, de la poderosa familia de magnates petroleros y financieros, vinculado al ala “liberal” del Partido Republicano estadounidense. La Trilateral presentó un documento que denunciaba el “exceso de democracia” que trajo consigo el “mayo de 1968” y que, por lo que se refería al control de los medios de comunicación, fue sin duda la inspiración del Plan de Renacimiento Democrático para Italia con la cubierta de la Logia Masónica P2 de Licio Gelli, mediante la que se blindaban las posiciones extremistas pro-americanas y atlantistas. Los propios servicios secretos probablemente sólo eran instrumentos que seguían las directivas de la Trilateral-Rockefeller.

Parece que, en esos mismos años, algunos militantes e intelectuales de extrema izquierda se habían beneficiado de becas de la Fundación Rockfeller (como en EEUU lo fue Herbert Marcuse, el padre de la Nueva Izquierda). Entre ellos, estaría el reconocido profesor izquierdista Toni Negri, admirado entre otros (en su momento) por el filósofo español Gabriel Albiac, personaje que estuvo en la luchas antifranquistas y hoy milita en el neoconservadurismo. Negri era líder de la organización Autonomía Obrera vinculada al llamado Movimiento de los 77, que también se convirtió en un reservorio del terrorismo rojo en Italia. El propio Pecorelli, en un artículo, insinuó que el profesor Negri seguía un guión escrito por los servicios secretos italianos.

Según la tesis de Pecorelli (y de los agentes del SDECE, el espionaje francés), la T.T.-Hyperion pro-americana y pro-israelí era una verdadera “central eléctrica” terrorista. donde la CIA y el Mossad habrían manipulado el terrorismo rojo. De esta manera, la estructura “think-tank” se habría traducido en operaciones de desestabilización de alto voltaje llevadas a cabo por Washington y Tel-Aviv. En particular, sobresalieron dos de ellas y en el mismo año (1973):

OPERACIÓN VOLAR A CARRERO BLANCO. La primera víctima de renombre del Think-Tank habría sido el almirante Luis Carrero Blanco, presidente del gobierno español con Franco y anteriormente enlace de la CIA en el servicio de espionaje que él había fundado, el SECED. Carrero se había opuesto a que las bases militares de EEUU en territorio español se utilizaran para apoyar la guerra de Israel (Yom Kipur) contra sus vecinos árabes (guerra que se produjo unos meses antes de llevarse a cabo su asesinato) y tampoco Carrero estaba dispuesto a ser un vasallo dócil de EEUU en política exterior. Según Pecorelli, el atentado contra Carrero fue un “trabajo” planificado por la inteligencia israelí (con la segura colaboración de la CIA), que habría utilizado a ETA para la realización del atentado.

La narrativa semioficial propagada durante largo tiempo en determinados círculos de un Carrero Blanco como supuesta “garantía de continuidad” del régimen, que suponía un estorbo para poner en marcha el proceso de una “transición democrática” en España, es el cuento de navidad que muchos se han tragado con un embudo. Carrero era un estorbo, sí, pero para EEUU e Israel y sus planes de otanizar y “sionizar” España, respectivamente. La aproximación más correcta para entender la “voladura” de Carrero en diciembre de 1973, sería precisamente la operación señalada por Pecorelli (“Think-Tank”), esto es, la de una ETA instrumentalizada que fue contactada por agentes externos para ejecutar un plan con el que quitar de en medio un personaje opuesto a los intereses de Gladio (EEUU e Israel).

A todo lo anterior habría que señalar un matiz muy importante que fue revelado desde dentro de la organización terrorista vasca y que corrobora, en buena medida, lo dicho por Pecorelli. Eva Forest (la mujer del dramaturgo Alfonso Sastre), entonces integrante de ETA-militar y del comando que “voló” a Carrero dijo que “la idea de matar a Carrero Blanco fue sugerida a ETA por personas ajenas a la organización. Algunas de ellas eran extranjeras”. Este testimonio, creíble, ha quedado oscurecido en el tiempo, pero es muy significativo. La “Operación Ogro” fue una entretenida película de aventuras de Gillo Pontecorvo.

OPERACIÓN CUARTEL DE LA POLICÍA DE MILÁN. La otra operación terrorista de importancia, primera en su ejecución, de “Think-Tank” se llevó a cabo en Italia, mediante un ataque contra el cuartel general de la policía de Milán, ocurrido en mayo de 1973, atentado que se atribuyó a la extrema izquierda pro-israelí y que ocasionó 4 muertos y 52 heridos. Uno de los implicados en aquel atentado, Gianfranco Bertoli profesaba ser anarquista y frecuentaba la consulta de un autodenominado médico anarquista milanés, agente de un servicio secreto israelí. Bertoli había visitado Israel, se había alojado en un kibutz (comuna agrícola israelí) y estaba en posesión de una granada de mano fabricada por Israel.

Sin embargo, la matriz “roja” de Pecorelli, en este caso, era menos convincente ya que la misma figura de Bertoli, primero informador del SIFAR (Servicio de Información de las Fuerzas Armadas) y luego del SID (el de Defensa), era equívoca. Su nombre figuraba en una lista de “gladiadores” de la organización paramilitar “stay-behind” de la OTAN y frecuentaba también los círculos de terroristas neofascistas de Ordine Nuovo en el Véneto.

Tal como se desprende de las investigaciones sobre la masacre de Piazza Fontana (1969) y la del Cuartel General de la Policía de Milán, los neofascistas venecianos fueron infiltrados en gran medida por los servicios de inteligencia militar de los Estados Unidos. Además, entre estos elementos de Ordine Nuovo, a pesar de profesar ideología neonazi, también había posiciones pro-israelíes. Parece que un grupo de militantes de la organización neofascista había sido entrenado en campos libaneses bajo el control de los israelíes y las milicias cristianas maronitas

Las objeciones a Pecorelli, meramente “técnicas”, surgen del hecho de que el periodista supuso que la CIA, el Mossad y la Oficina de Asuntos Reservados de Italia de Viminale (Ministerio del Interior)  necesitaban crear organizaciones de extrema derecha para llevar a cabo ataques que se atribuyeran a la extrema izquierda. Pero aquéllas, ya existían y se remontaban al clandestinismo neofascista mussoliniano, organizaciones que se sabía estaban dispuestas a emprender acciones terroristas como la que realizaron en Portella Della Ginestra, en 1947 asesinando a 11 personas e hiriendo a una treintena dentro de una campaña de intimidación contra el Partido comunista italiano. Para ello, los neofascistas y la mafia (Salvatore Giuliano) contaron con el apoyo de la CIA, la Iglesia Católica y la Democracia Cristiana de Italia.

Los norteamericanos, tras el fín de la Segunda Guerra Mundial, utilizaron a los neofascistas en una función anticomunista y buscaron el apoyo de las altas esferas del ejército en las que se privilegiaba a los que estaban en posiciones estrictamente derechistas o con un pasado fascista.

 

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FUENTES:

http://diquadila.splinder.com/post/21833945
La guerra secreta de Estados Unidos para subvertir la democracia italiana Arthur E. Rowse
Puppetmasters: El uso político del terrorismo en Italia por Philip Willan.
http://diapason.typepad.com/diapason/brigate_rosse/
http://www.storiain.net/storia/hyperion-e-i-misteri-italiani-della-strategia-della-tensione/
 https://comedonchisciotte.org/strane-alleanze-parte-prima/
 http://www.cogitoergo.it/niente-di-nuovo-sotto-lo-stesso-sole/

Las operaciones paralelas de Gladio: Desmagnetizar, COINTELPRO y CHAOS para neutralizar a la izquierda occidental (y 2)

 

Atentado del neofascista Ordine Nuovo en la Piazza della Loggia, 28 de mayo de 1974, Brescia, Italia, durante una protesta sindical y antifascista. El ataque terrorista mató a ocho personas e hirió a 102. La bomba se colocó dentro de un cubo de basura en el extremo este de la plaza. Ejemplo de la estrategia de tensión de la Operación CHAOS-Gladio

 

Como parte de la operación CHAOS se desarrolló el llamado “Proyecto 2”, que consistía en el uso de agentes para fortalecer y desarrollar la “Izquierda Maoísta”, proyecto donde, específicamente, los agentes de la CIA se encargaron de alentar la propagación de esa ideología (maoísmo). Algo muy lógico, si tenemos en cuenta que en aquel momento había un conflicto dentro del campo comunista entre la URSS y China, que asumió las características de conflicto armado (entre Vietnam y Camboya, por ejemplo). El objetivo principal era, por lo tanto, insertarse como una cuña en el choque entre pro-soviéticos y maoistas para profundizar en la fractura comunista, apoyando, obviamente, a estos últimos. Así pues, los estrategas occidentales de la “tensión”, en el contexto de la operación CHAOS, sugirieron que agentes infiltrados se involucraran en la Nueva Izquierda estudiantil para desarrollar una izquierda, sobre todo maoísta, en oposición al comunismo pro-soviético

En Italia, la Operación CHAOS para activar el “maoísmo” fue llevada a cabo por la Oficina de Asuntos Confidenciales de Viminale (el Ministerio del Interior), que era la competidora del Servicio Secreto de Defensa (el SID). Se utilizó para ello al movimiento fascista Avanguardia Nazionale, la organización de los terroristas Stefano delle Chiaie y Mario Merlino. Los neofascistas de Avanguardia se “disfrazaron” de “maoístas” promoviendo el uso de propaganda maoista con carteles por toda Italia. Por supuesto, no se puede olvidar el papel decisivo jugado por la Logia Masónica P2 en la Operación CHAOS de Italia, quién desplegó su poder durante todo el período que abarcó la “estrategia de tensión”, es decir, cuando ocurrieron las masacres impunes en los años de plomo

Todo ello se hizo bajo la dirección de Federico Umberto D’Amato, hombre fuerte de la CIA en Italia y estrecho colaborador de Angleton. D’Amato, que se enorgullecía de ser agente de la CIA, ocupó el cargo de superintendente en la Secretaría Especial para el Pacto Atlántico y en la Oficina de Seguridad del mismo nombre, siendo miembro igualmente de la Logia Masónica P2 de Licio Gelli. D’Amato fue acusado de ser el verdadero director de la estrategia de tensión en Italia y hábil maniobrador de los grupos de extrema izquierda y extrema derecha en los años de plomo.

Otros personajes como Robert Leroy (Francia) y Jean Thiriart (Bélgica), ambos ex miembros de las Waffen SS de Hitler, estuvieron inmersos en la Operación CHAOS utilizando la fachada maoísta. El primero estableció relaciones con la Embajada de China en Berna, se apropió de la “licencia maoísta” y junto a Gerard Bulliard (un colaborador del SID, la inteligencia de defensa de Italia) participó en una reunión del llamado Frente Marxista Clandestino Revolucionario Leninista, en octubre de 1967.

El segundo (Thiriart) fundó el movimiento Jeune Europe que primero respaldó a la organización terrorista francesa OAS en su guerra contra el anti-colonialismo y luego se unió al “tercermundismo”, buscando una extraña alianza entre la vieja Europa y los jóvenes países no alineados que emergían de la descolonización. En realidad, Jeune Europe era una organización de extrema derecha que, aparentemente, luchaba por crear una tercera fuerza entre EEUU y la URSS, cuando lo que verdaderamente pretendía era debilitar las posiciones pro-soviéticas con nuevos arreglos semánticos como el uso del esperpéntico término de “nazimaoísmo”, que llegó a tener cierto predicamento entre algunos movimientos estudiantiles de los 60.

El “nazimaoísmo”, donde se elogiaba indistintamente a Hitler y Mao, provenía básicamente de algunos transfugas neofascistas de Ordine Nuovo, Avanguardia nazionale y del movimiento juvenil del pacciardismo (idea tomada de Randolfo Pacciardi un ex combatiente en la guerra civil española con las Brigadas internacionales que luego fue firme partidario de la entrada de Italia en la OTAN y creador de un movimiento ultraderechista). Uno de los representantes del nazimaoísmo fue Enzo Maria Dantini, de los muchos neofascistas que fueron “reclutados” en la red Gladio. Los nazimaoístas fundaron la organización Lotta di Popolo que fue bien aceptada en el Movimiento Estudiantil. Este grupo de extrema derecha se apropió de símbolos y consignas de la izquierda radical.

En 1965, en la Rumania de Nicolae Ceausescu, Thiriart se reunió con Chou En Lai, la mano derecha del presidente chino Mao. El resultado de las reuniones se desconoce, pero lo cierto es que en Italia muchos jóvenes convergieron desde la extrema derecha hasta la extrema izquierda. Rumanía, en aquel momento, quería dar la sensación de ser el Estado socialista más “autónomo” del Pacto de Varsovia y no depender “tanto” de Moscú ya que mantenía excelentes relaciones con la República Popular China. Sin embargo, años después se descubrió que el hermano de Ceaucescu estaba dirigiendo una especie de diplomacia paralela con norteamericanos e ingleses.

Según el magistrado italiano Carlo Palermo, el movimiento “maoista” de Thiriat mantuvo relaciones con hombres de la organización terrorista francesa OAS y, como es sabido, estos también fueron importantes aliados de la CIA. Incluso, militantes de la Jeune Europe como el luego jefe de las Brigadas Rojas, Renato Curcio, intentaron promover la orientación maoísta en el Partido Comunista de Italia.

De este modo, la Operación CHAOS se constituyó como un elemento de propagación de todo tipo de alianzas “antisistema” entre rocambolescas y extrañas, como era la fusión entre la extrema derecha, la extrema izquierda e incluso el nacionalismo árabe. En Italia, algunos personajes que se encontraban a la extrema derecha como Claudio Orsi y el Conde Loredan intentaron amalgamar todo ese cóctel ideológico y fundaron dos asociaciones “culturales”: la Asociación Italia-Libia para promover las relaciones con la Libia de Gadafi y La Asociación Italia-China para el contacto con los grupos maoístas. De algún modo, las directrices de la organización de Thiriart coincidían con las desarrolladas por las estructuras de la CIA y la OTAN, al menos con respecto a las relaciones con el maoísmo.

 

EL GOBIERNO EN LA SOMBRA IMPULSA LA ESTRATEGIA DE TENSIÓN EN LOS AÑOS SETENTA Y OCHENTA

 

Algunos de los más prominentes halcones neoconservadores del CSIS (Centro de Estudios Estratégicos Internacionales), el think tank diseñado para controlar férreamente la política exterior de EEUU y garantizar la hegemonía política global del imperio mediante golpes de Estado y el control y manejo de organizaciones y atentados terroristas. De izda a dcha: Henry Kissinger, Alexander Haig, William Colby y Clare Boothe Luce

 

Durante los años setenta y ochenta, kissingerianos, neoconservadores y los “halcones” más o menos republicanos de EEUU se reunieron principalmente en torno al CSIS (Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales), un grupo de expertos belicistas capaz de influir profundamente en las orientaciones de la política exterior de los Estados Unidos. Los fundamentos de estos “expertos” en estrategia militar y la geopolítica eran: la hegemonía mundial de los Estados Unidos, el predominio del elemento “angloparlante” y, por lo tanto, el eje EEUU-GB y la alianza militar con Israel (por lo tanto, pro sionista). El CSIS no es (era) una institución cultural o universitaria inocua y, desde su seno, nacen las cumbres de la DIA (la agencia militar de inteligencia del Pentágono), la CIA y la OTAN.

Entre las personalidades más eminentes e influyentes de esta “reserva de cerebros” se distingue naturalmente el “maestro de la diplomacia” Henry Kissinger, miembro y fundador de Bilderberg y la Comisión Trilateral, el Almirante Alexander Haig, ex Asesor de Seguridad Nacional en el la primera administración de Nixon y, después en la posición militar más alta de la OTAN entre 1974 y 1979, el director de la CIA William Colby o la ex embajadora en Roma Clare Boothe Luce, una visceral anticomunista que cultivó excelentes relaciones con el ex ministro de Defensa de Italia, Randolfo Pacciardi, y con el embajador Edgardo Sogno, viejos conocidos del jefe de la Logia Masónica P2 Licio Gelli.

En 1969, los halcones Kissinger y Haig, en nombre de la Administración Nixon, instaron al Gran Maestro masón Licio Gelli para que “seleccionara” a 400 oficiales de alto rango de las Fuerzas Armadas italianas con el fín de formar parte de un ejército de reserva de cara a ejecutar un posible golpe de estado en Italia (en 1970 y que finalmente no se llevó a cabo). De hecho, la posición geográfica de Italia en medio del mar Mediterráneo, lo convirtió en un punto clave para los “estrategas del CSIS”.

Uno de los episodios más inquietantes y siniestros que salió a la luz, pero del que apenas se ha hablado, es un documento militar de alto secreto, el Manual de Campo 30-31 B. Una copia de dicho documento fue encontrada en 1980 en el doble fondo de una maleta de la hija de Licio Gelli, jefe de la Logia masónica P2, Maria Grazia Gelli. En él se mostraban la pautas a seguir para la realización de todas las operaciones secretas antes descritas (Gladio, Chaos, terrorismo “rojo”, etc).

El Manual de Campo 30-31 B consistía en la capacitación e instrucción de miembros de fuerzas especiales militares y de cuerpos de élite enmarcados en los servicios de inteligencia militar de los Estados Unidos para operaciones secretas. Dichas operaciones habían sido firmadas por el general William Westmoreland, ex Jefe del Estado Mayor del Ejército durante la Guerra de Vietnam quien junto con el director de contraespionaje de la CIA James J Angleton, Director de la Operación CHAOS, elaboró nuevas directrices de inteligencia de EEUU tanto para su propio país como para Europa occidental. En Turquía, España e Italia este documento circuló durante algunos años o se sabía que existía.

Citemos un extracto muy significativo del contenido del Manual de campo 30 – 31 B:

“Podría ocurrir que los gobiernos de países amigos (de EEUU) demuestren cierta pasividad o indecisión con respecto al derrocamiento de un potencial gobierno comunista o de de inspiración comunista, y que reaccionen con un vigor inadecuado a las propuestas transmitidas por las Agencias de los Estados Unidos. Tales situaciones ocurren especialmente cuando la insurgencia intenta adquirir una ventaja táctica al abstenerse temporalmente de acciones violentas, cultivando así un falso sentido de seguridad dentro de la autoridad del país amigo. En estos casos, los Servicios del Ejército de los EEUU. Deben utilizar los medios para lanzar operaciones particulares destinadas a convencer a los gobiernos de los países amigos y a la opinión pública de la realidad del peligro de la insurgencia y de la necesidad de acciones para oponerse.

Con este fin, los Servicios del Ejército de los EEUU deben intentar penetrar en la insurgencia a través de agentes en particular y misiones especiales en general, con la tarea de formar grupos de acción entre los elementos más radicales. Cuando ocurre el tipo de situación presentada anteriormente, dichos grupos insurgentes, que operan bajo el control de los Servicios del Ejército de los EEUU, deben utilizarse para lanzar acciones violentas o no violentas, según las circunstancias (…).

“En los casos en que la infiltración de estos agentes en el grupo de orientación de insurgencia no se haya implementado de manera efectiva, los efectos anteriores se pueden lograr creando y manipulando a organizaciones de extrema izquierda”.

Sin lugar a dudas, nos encontramos ante un manual preparado para las llamadas operaciones de falsa bandera (“operaciones bajo falsa bandera”), de “desestabilización para estabilización” que hoy día sigue plenamente vigente y encuentra similitudes extraordinarias con otros actores de matiz ideológico diferente e igualmente manipulable: los llamados “yihadistas” islámicos.

Existe, pues, en ese Manual de Campo una referencia clara y cristalina a la implementación de la estrategia de tensión en los países aliados, a fin de difundir un clima de terror, desorden y violencia que convenza a los gobiernos y a la opinión pública sobre la necesidad de una respuesta adecuada, en definitiva, dar un giro derechista a sus políticas y crear un clima favorable a las guerras imperiales.

Entonces resulta muy obvio que los “grupos de acción” mencionados en el Manual de Campo son muy similares a los “grupos paralelos” de extrema derecha de los que habló Cavallaro. Sólo que en el primer caso se hace referencia a la formación o germinación de “grupos de acción” de “izquierda” o “comunistas”, pero controlados por agentes del Servicio Militar de los EEUU quiénes se infiltrarán en la cabeza de estos “grupos de insurgencia”, pudiendo así dirigir operaciones bajo “falsa bandera”.

Sin embargo, la “penetración” en grupos no creados por la inteligencia no siempre se logra con éxito, por lo que no se excluye que se explote a estos grupos. De acuerdo con esta otra opción, los servicios especiales del ejército podrían “negociar” con los “rojos” para poder usarlos en su beneficio. De este modo hay una superposición casi perfecta de las modalidades operativas entre las fuerzas militares especiales de los Estados Unidos, bajo la dirección de los servicios del Pentágono, y las de grupos paramilitares como GLADIO, insertada en la red “stay-behind” de la OTAN,

En definitiva, operaciones como CHAOS de la CIA, COINTELPRO del FBI, las directivas Westmoreland y el Manual de Campo 30-31 B de las fuerzas militares especiales estadounidenses sirvieron como fuente y alimento de una amplia gama de procedimientos terroristas para ser utilizados en contra de la izquierda. Los servicios secretos estadounidenses, también con la colaboración de los servicios secretos de la zona euro de la OTAN (Italia, Francia, Bélgica, Reino Unido, Alemania, España), se comprometieron, a su vez, a infiltrarse en la extrema izquierda con el fin de provocar su descrédito y golpearla hasta atomizarla.

Como reconoció William Colby, jefe de la Estación de la CIA en Roma y luego en Saigón (Vietnam) y director de la Agencia entre 1973 y 1976: “Italia fue el laboratorio más grande jamás creado para operaciones clandestinas de la CIA”

 

 

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FUENTES:

http://diquadila.splinder.com/post/21833945
La guerra secreta de Estados Unidos para subvertir la democracia italiana Arthur E. Rowse
Puppetmasters: El uso político del terrorismo en Italia por Philip Willan.
Operation CHAOS. Matthew Sweet

Las operaciones paralelas de Gladio: Desmagnetizar, COINTELPRO y CHAOS para neutralizar a la izquierda occidental (1)

 

 

Para entender el manejo e instrumentalización de organizaciones terroristas de extrema izquierda por la CIA y el Mossad israelí en los años setenta, que se expondrá en siguientes entradas, hay que remontarse años antes a lo que fueron las operaciones paralelas al Gladio original, es decir, a la época de los primeros años 50 del siglo XX donde se empezó a gestar un “plan de choque” de Occidente para luchar contra el comunismo bajo la falsa premisa de una hipotética “invasión” del Pacto de Varsovia que nunca se iba a producir. Ello condujo a otros procedimientos clandestinos que fueron utilizados para socavar tanto la influencia izquierdista como a personajes políticos que eran demasiado comprensivos con la anterior ideología.

Durante décadas, a partir principalmente de los años 50, se gastaron millones de dólares para financiar las llamadas operaciones encubiertas de la CIA, el FBI, la DIA (el servicio secreto del Pentágono) la NSA y docenas de agencias de inteligencia, quiénes se involucraron a fondo en la manipulación, provocación y penetración en las organizaciones de izquierda en todo el mundo (terroristas o no). De este modo, se fue construyendo y procesando el concepto de enemigo de una manera tan simple que este mecanismo de coerción psicológica iba a funcionar como un reloj suizo entre el ciudadano medio de las “democracias occidentales”. ¿Quién no iba a temer al “terrorista” o al “extremista”?

En primer lugar, la CIA lanzó el plan Demagnetize, en 1952, que consistía en “desmagnetizar” (o desactivar) a los principales partidos comunistas de los países occidentales, en particular, al más potente de todos ellos (el italiano) pero también a otras organizaciones izquierdistas del resto de Europa, con el fín de reducirlos a meros comparsas en un sistema político derechizado y pro atlantista.  Los métodos a utilizar fueron los clásicos que se solían emplear en toda operación subversiva clandestina de los servicios de inteligencia: operaciones terroristas de tipo paramilitar, guerra psicológica, infiltración en partidos políticos y organizaciones sindicales, propaganda anticomunista, etc.

El objetivo con el plan Demagnetize era conseguir que el ala prosoviética de los partidos comunistas fuera redimensionada y aislada. Para ello se utilizaron cláusulas secretas en la Alianza Atlántica (OTAN), para limitar la soberanía de los países integrantes de la misma y crear las condiciones para la ejecución de dichas operaciones, que en la práctica significaban la presencia de agentes encubiertos de la CIA o de los servicios secretos de países de Europa occidental organizando operaciones clandestinas. El contenido de las cláusulas de la OTAN es desconocido pero se sabe que algunas de las claves utilizadas fueron las ya conocidas redes paramilitares “stay-behind” de Gladio financiadas por EEUU y el Reino Unido, cuyas unidades fueron entrenadas por instructores militares de los marines y boinas verdes de EEUU y también por fuerzas especiales del SAS británico.

Al igual que Demagnetize, el llamado COINTELPRO (Contrainteligencia) del FBI, fue un operativo de matriz “interna”, implementado en los años 50 para buscar espías soviéticos en EEUU, aunque en realidad su objetivo principal fue aniquilar a movimientos radicales y pacifistas de Norteamérica a través de la infiltración, el camuflaje y la provocación. Dicho programa aunque se remonta al siglo pasado puede decirse que sigue presente hoy día. El COINTELPRO consistió, básicamente, en una gran variedad de ilegalidades muy graves cometidas por el FBI y que están ampliamente documentadas. Desde las lejanas operaciones directas contra los Black Panthers y movimientos pacifistas en los años sesenta, hasta el más que importante papel jugado por el FBI en los asesinatos de los dos hermanos Kennedy o en los de Martin Luther King Jr y Malcolm X.

En episodios más cercanos en el tiempo el FBI se ha involucrado en el asesinato de líderes independentistas (Filiberto Ojeda Ríos en Puerto Rico), en la organización de actos terroristas como el de las Torres Gemelas en 1993, en el atentado contra el edificio federal de Oklahoma en 1995, en el secuestro de las cámaras de seguridad del Pentágono durante el 11-s, en encerronas y redadas masivas contra ciudadanos musulmanes de EEUU a los que incitaba a radicalizarse (todo ello con ocasión de la implantación de la Patriot Act) e incluso se sabe de la participación del FBI en el exterior con el asesoramiento al régimen ucronazi para luchar contra la resistencia del Donbass.

Un ejemplo de infiltración a gran escala de los servicios federales de EEUU en este país fue la Convención “hippie” de Chicago, de 1968, que degeneró en una “guerra de guerrillas” y violencia donde un buen número de los “alborotadores” estaba compuesto por infiltrados de agencias federales. Todo lo que pareciera subversivo (desde hippies hasta neoizquierdistas) era terreno abonado para operaciones de sabotaje y minado de todos esos grupos “antisistema”.

La otra operación relacionada con Gladio, la más importante, que la CIA activó en 1967 fue la llamada Operación CHAOS, que se convirtió en una colosal máquina de provocación e infiltración dirigida a encender la mecha del caos, el desorden y la violencia en los momentos que se creyeran propicios. Si a ello unimos que el imperio estadounidense se iba a embarcar en guerras “impopulares” como la de Vietnam era la hora de obtener apoyo patriótico convirtiendo las protestas pacíficas en violentas. De este modo, alimentaron el complejo militar-industrial que el presidente republicano Dwight Eisenhower había denunciado en 1959.

Por otra parte, para la Casa Blanca, el Pentágono y Langley (la sede de la CIA) no se podía considerar como “razonable” que hubiera personajes demasiado nacionalistas o proclives a tender puentes con el Este socialista, Cuba o con formaciones comunistas. Ejemplos los tenemos en el presidente francés Charles De Gaulle y sus pocas simpatías por la OTAN cuando decidió salir de la estructura militar integrada en 1967, Willy Brandt, Canciller socialdemócrata de Alemania, que se deslizaba peligrosamente hacia la Ostpolitik (o concordia con el Este Socialista de Europa), los arriesgados “saltos al vacío” de líderes como el democristiano Aldo Moro demasiado dialogante con el Partido Comunista de Italia y la izquierda en general (la apertura al llamado Compromiso Histórico) o el Primer ministro sueco, Olof Palme, que se mostraba muy fraternal con Cuba, la URSS y los palestinos.

De este modo, agentes “especiales” y encubiertos penetraron en los movimientos clandestinos, estudiantiles y juveniles con la intención declarada de descarrilar el pacifismo original de esos movimientos y provocar una espiral de radicalismo violento que aterrorizase y mediatizase a la opinión pública. Pero CHAOS no se limitó al territorio de los Estados Unidos, ni mucho menos, ya que se extendió a los aliados más importantes de la OTAN, como Gran Bretaña, Alemania Federal, Francia e Italia. España, a pesar de que no pertenecía a la Alianza Atlántica, también formó parte del entramado CHAOS.

El dato significativo es que CHAOS se mantuvo en vigor exactamente en el período correspondiente a la “estrategia de tensión”, a excepción de EEUU donde “oficialmente” se cerró en 1975. ¿Simple coincidencia? Presumiblemente, la CIA y otras importantes agencias de inteligencia de EEUU exportaron el modelo “CHAOS” a Europa y otros países, beneficiándose de la colaboración de los “colegas” de inteligencia de los países aliados, que, para este fin, se “sumergieron” en el verdadero entorno de la Nueva Izquierda. Hoy dicho programa guarda enormes similitudes con un nuevo modus operandi de las agencias de inteligencia: la infiltración y “radicalización” expréss de musulmanes en Europa para cometer atentados terroristas, como el reciente ocurrido en Estrasburgo.

 

LOS ORÍGENES DEL CAOS Y SUS CONSECUENCIAS 

 

El 7 de diciembre de 1963, en el tercer piso del pabellón principal de la sede de la CIA de Langley (Virginia), se reunieron el Jefe de Estado Mayor del Ejército, William Westmoreland, el jefe ejecutivo de los servicios especiales militares, el jefe de contrainteligencia de la CIA, James Jesus Angleton y su superior directo y director de la Agencia John McCone, el secretario de Estado Dean Rusk y el secretario de Defensa Robert McNamara. Los presentes coincidieron en la necesidad de “responder” a la amenaza comunista y definieron las líneas de lo que luego se conocerá como la Operación CHAOS.

El director de operaciones de CHAOS en la CIA para Europa fue James Jesus Angleton, ex agente de la OSS (Oficina de Servicios Estratégicos, antecesora de la CIA) durante la II Guerra Mundial. Angleton, un anticomunista paranoico que incluso llegó a tildar de “izquierdista” a Kissinger, fue uno de los primeros en utilizar a neofascistas como arma de choque en contra de los comunistas y el que liberó, “in extremis” al príncipe fascista de Mussolini, Valerio Borghese, quien había sido comandante de la unidad submarinista X MAS, antes de que los partisanos italianos le ejecutaran, ya con la II Guerra Mundial casi terminada.

Borghese, figura inquietante y envuelta en un misterio, fue mencionado entre los responsables de la masacre de Portella della Ginestra de 1947 (que terminó en el asesinato de varios sindicalistas y niños), en el asesinato del presidente Kennedy y en el intento de golpe de Estado en Italia, en 1970. Borghese, al igual que Angleton, fue uno de los fundadores del servicio secreto israelí Mossad. Muchos de los hombres de Borghese fueron reclutados en la organización Gladio de la OTAN.

En relación con los regímenes fascistas europeos, la agencia fantasma portuguesa Aginter Press, se convirtió en un verdadero centro de reclutamiento del terrorismo negro. Esta “agencia de colocación” de terroristas de ultraderecha, de la que ya se habló en otra entrada anterior, fue casi con certeza el instrumento de la CIA, o uno de ellos, para poner en práctica la operación CHAOS de infiltración en los grupos de la “nueva izquierda” (maoístas, troskistas, anarquistas) con el fín de radicalizarlos y llevarlos al terreno de la violencia terrorista.

Por recordar brevemente a Aginter, ésta agencia demostró ser un instrumento esencial de la “estrategia de tensión” como central eléctrica “negra” y había sido fundada por antiguos militantes de la organización terrorista colonialista francesa OAS en Lisboa, capital de un país entonces gobernado por un régimen fascista (Salazar). Esta central terrorista estuvo bajo la cubierta de la OTAN y fue un instrumento para orientar a la extrema derecha internacional en un sentido pro-israelí.

 

THEODORE G. SHACKLEY, EL “DIABLO RUBIO”, AGENTE DE LA CIA Y ACÉRRIMO ANTICOMUNISTA. CRIMINAL, TERRORISTA, TRAFICANTE DE ARMAS Y DROGAS

 

Una idea precisa de lo que fue la Operación CHAOS la proporciona uno de los más siniestros agentes de la CIA, el siniestro Theodore G. Shackley, apodado “el diablo o el fantasma rubio”, con su “Tercera opción”. ¿Qué era la “tercera opción” según Shackley? Pues que entre la guerra y la paz debe haber un estado de tensión creado artificialmente gracias a operaciones especiales. Shackley era un veterano de CIC, el Cuerpo de Contra Inteligencia del servicio secreto del ejército estadounidense. A principios de la década de 1960, le fue asignado el primer puesto importante en Miami por la Agencia, donde dirigió la estación local y organizó un grupo de fanáticos cubanos anticastristas sin escrúpulos contratados para derrocar al gobierno de Fidel Castro.

El grupo de “operaciones especiales” creado por Shackley estuvo involucrado en la invasión fallida de la Bahía de Cochinos y en la operación Mangosta. Shackley se destacó siempre como un probado anticomunista. Según el investigador estadounidense Paul L. Williams, Shackley fue uno de los más infames agentes de la CIA que ayudó a establecer el tráfico de heroína en el Sudeste de Asia durante la guerra de Vietnam y supervisó la Operación Fénix, que supuso poner en marcha un genocidio computerizado de cerca de 40.000 sudvietnamitas civiles “sospechosos” de colaborar con el VietCong. En América del Sur, Shackley tomó parte activa en la Operación Cóndor, organizando escuadrones de la muerte para exterminar a la izquierda latinoamericana. En Chile, por ejemplo, se asoció con el conocido terrorista de Gladio Stefano Delle Chiaie para intentar el asesinato del presidente chileno Salvador Allende.

Shackley además formó parte del llamado Safari Club, una alianza de inteligencia impulsada por el ex Secretario de Estado norteamericano, Henry Kissinger, cuya función primordial era la creación de grupos terroristas en todo el mundo: desde la RENAMO en Mozambique, hasta UNITA en Angola, pasando por los Contras en Nicaragua o los “mujaidines” de Bin Laden en Afganistán. También el “fantasma rubio” estuvo implicado en el atentado contra el Papa Juan Pablo II. Shackley junto a Giuseppe Santovito, jefe de la inteligencia militar italiana (SISMI) y Francesco Pazienza, el segundo que estaba al mando en el SISMI, más el Padre Félix Morlion, fraile dominico, espía de la CIA y fundador del servicio secreto vaticano Pro Deo, diseñaron la falsa “pista búlgara” para incriminar a los soviéticos. En definitiva, las actividades del “diablo o fantasma rubio” no eran muy diferentes a las de una asociación criminal: relaciones con la mafia italoamericana, terrorismo a gran escala, tráfico de armas y drogas, etc.

Mientras tanto. ¿Qué estaba ocurriendo en Europa?. A finales de los años cincuenta y principios de los sesenta, los “amigos de los americanos” organizaron varias conferencias sobre la guerra “no ortodoxa” o “de baja intensidad”. Eventos como el realizado  en el Hotel Parco dei Principi de Roma (3 al 5 de mayo de 1965) organizado por el Instituto Pollio, fue una emanación directa del Estado Mayor del Ejército y de los servicios secretos italianos. En dicha conferencia, que trazará los inicios de la “estrategia de tensión” en Italia, participaron académicos e intelectuales de extracción tradicionalista y conservadora, políticos y diplomáticos con convicciones “atlantistas”, agentes secretos y extremistas de derecha. Incluso aparecieron nombres que luego fueron objeto de investigación por su implicación en atentados como la masacre de Piazza Fontana de Milan, en 1967. Entre ellos, el famoso agente de inteligencia “Zeta” de la Oficina D del SID (Servicio de Información de Defensa) Guido Giannettini, un neofascista convencido.

La “profesionalización” de la guerra “no ortodoxa” se llevó a cabo por agentes de la OAS, los terroristas coloniales franceses y elementos ultraderechistas de Aginter Press (la falsa agencia de noticias portuguesa que servía de reclutamiento para el terrorismo negro). Roberto Cavallaro, integrante de una misteriosa organización paramilitar y paragolpista de matriz “Atlántica” (es decir, de la OTAN), llamada Rosa dei Venti, declaró que en 1972, en Francia, terroristas de la OAS y Aginter Press fueron los responsables de la capacitación para ejecutar otra operación, BLUE MOON, impulsada por los estadounidenses de la CIA, probablemente dentro del programa CHAOS.

¿Y en qué consistió BLUE MOON?. En la distribución planificada de alucinógenos y drogas entre los círculos contestatarios juveniles que empezaron con las protestas sesentayochoyistas contra la guerra de Vietnam y el Mayo francés con el fín de “desintegrarlos” ideológicamente y convertirles en zombies adictos de las drogas. Los narcóticos abrieron otro capítulo de Gladio en el que empezaron a aparecer nombres conocidos como el gurú psicodélico de la contracultura Timothy Leary o el extraño y más misterioso Ronald Stark, traficante de drogas, criminal de alto perfil y presunto agente de una estructura de inteligencia estadounidense con mil identidades y mil relaciones.

Stark era una figura de referencia de la “mafia hippie” de la Hermandad Eterna, una especie de interfaz y “fachada” entre los servicios secretos estadounidenses y la Cosa Nostra. BLUE MOON fue, con toda seguridad, el manual exportable de la CIA hacia Europa para desactivar los movimientos de protesta juveniles contra el poder capitalista y sus guerras imperiales. Sin olvidarnos de que en zonas específicas de España (País Vasco o Galicia) se utilizó para desideologizar y eliminar el auge secesionista entre la juventud.

Lo que reveló Cavallaro confirmaría que la implementación de operaciones encubiertas tipo Gladio, Chaos o Blue Moon tenían como objetivo la “desestabilización” para llegar a la “estabilización” del marco político interno. En resumen, el desorden creado artificialmente como una premisa para la restauración de un orden social, institucional y económico.

 

 

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FUENTES:
Operation Gladio: the unholy alliance between the Vatican, the CIA and the Mafia, Paul L. Williams
La guerra secreta de Estados Unidos para subvertir la democracia italiana Arthur E. Rowse
Puppetmasters: El uso político del terrorismo en Italia por Philip Willan
Operation Chaos. Matthew Sweet

Carl Armfelt: agente de la CIA, traficante de armas y conspirador de la red Gladio

 

Una de las escasas fotografías que se conocen de Carl Armfelt

 

Carl Magnus Torsten Armfelt (1918-2005) es, probablemente, uno de los personajes más desconocidos y turbios que operaron dentro de la estructura terrorista Gladio en Europa durante la “guerra fría” que Occidente puso en marcha contra los países del Este socialista y la izquierda occidental. Nacido en Nueva York, de padres sueco-finlandeses y orígenes aristocráticos, el también llamado Conde Carl Armfelt trabajó como agente de la CIA y traficó con armas, teniendo como destinatarios de su contrabando tanto grupos terroristas de extrema derecha en Suecia y Bélgica, como organizaciones terroristas de extrema izquierda o los contrarrevolucionarios húngaros que intentaron, sin éxito, un golpe de Estado en Hungría, en 1956. En definitiva, Armfelt fue una pieza central de Gladio para tejer una red de intrigas anticomunista a nivel no sólo europeo, sino mundial.

Armfelt, junto al estadounidense William Colby (agente de la CIA y luego director de la Agencia), se trasladó desde EEUU a Europa con el objetivo de establecer organizaciones “stay behind” (retaguardia) de Gladio. A Colby la CIA le encomendó organizar Gladio en Escandinavia y con Armfelt fundó en Suecia la organización neonazi Sveaborg, compuesta por ex soldados de las Waffen SS suecas. Una vez que Colby regresa a Estados Unidos le ordena a Armfelt que continúe construyendo organizaciones “stay behind” en el resto de Europa, en concreto en Bélgica donde Armfelt, junto al conocido agente anticomunista de los servicios secretos de este país, André Moyen, reorganizó el Gladio belga y mantuvo contactos secretos en el país vecino, Holanda, con el Ministro de Defensa del país, Henk Vredeling (laborista) del gabinete del Primer Ministro Joop Den Uyl.

La tarea de Armfelt en Europa Occidental incluyó también la creación de departamentos de la Liga Anticomunista Mundial (WACL). Esta organización había sido ideada a raíz de la fundación de la Liga Anticomunista del Pacífico, nacida en 1954, en la que Corea del Sur, Filipinas, Taiwán y Japón, a instancias de la CIA, hicieron un frente común contra el comunismo en el sudeste asiático. Ambas organizaciones fueron financiadas en gran parte por el pseudoestado cliente de EEUU, Taiwán, que generó importantes ingresos para operaciones anticomunistas secretas procedentes del comercio de heroína.

Carl Armfelt, además, fue consejero militar especial de Chiang Kai Chek, lider del Kuomintang que luchaba contra las fuerzas comunistas de Mao Tse Tung. Kai Chek fue precisamente quien alentó a Armfelt para crear a nivel mundial una versión de la Liga anticomunista del Pacífico. Fue en Alemania Federal y Bélgica donde Armfelt encontró apoyos para la creación de la WACL. En Alemania Occidental, Armfelt contactó con el líder ultraconservador del CSU bávaro, Franz-Josef Strauss, político de tendencias pro-nazis, y el archiduque Otto von Habsburg.

Mientras, en Bélgica, la iniciativa anticomunista de Armfelt fue favorablemente acogida por el rey Balduino, el influyente banquero e industrial Marcel de Roover y el político neofascista Paul Vankerkhoven, quien además de fundar en Bélgica la Liga Internacional de la Libertad (una filial de la WACL) fue editor jefe de la revista ultracatólica “Chantiers-Occident” y miembro activo del “Centro Europeo de Documentación e Información” (CEDI), una conocida organización de extrema derecha. El anticomunismo de Armfelt se hizo patente sobre todo en la contrarrevolución húngara de 1956 donde envió armas a los golpistas que pretendían deponer al gobierno comunista del país.

 

Carl Armfelt (derecha), junto a dos contrarrevolucionarios húngaros, a los que suministró armas, durante las revueltas anticomunistas de Hungría (1956)

 

Además de las actividades de propaganda, la WACL fue un importante proveedor de armas para movimientos paramilitares fascistas y estuvo vinculada a muchos escuadrones de la muerte, sobre todo en Sudamérica. La WACL incluyó entre sus miembros a muchos ex nazis, neofascistas o criminales de guerra como el japonés Ryōichi Sasakawa (1899-1995), que se presentó asímismo como “el fascista más rico del mundo”.

Altos funcionarios de la CIA, como Ray S. Cline, jugaron un papel importante en la organización de la WACL. Cline y el anticomunista ucraniano Yaroslav Stetsko estuvieron a cargo del entrenamiento militar en la Academia de Guerra Política de Taiwán, equivalente a la Escuela norteamericana de terrorismo, contrainsurgencia y torturas de Fort Bragg, y se especializaron en entrenamiento sobre “guerra psicológica”.

La sede de la WACL en Taipei estaba cedida por el gobierno taiwanés y disponía de instalaciones en la localidad de Peitou que eran utilizadas para el entrenamiento de paramilitares. La Liga Anticomunista era propietaria del bloque de oficinas Freedom Center en Seúl y estaba estrechamente vinculada a la Agencia Central de Inteligencia de Corea (KCIA), cuya actividad conjunta fue especialmente intensa bajo el régimen dictatorial (1963-1979) del surcoreano Park Chung-hee.

La Liga anticomunista mundial WACL también recibió el apoyo de la CIA, especial e intensamente durante el mandato del presidente de EEUU, Ronald Reagan, y obtuvo fondos de personajes privados de Arabia Saudita, así como de la poderosa y multimillonaria secta religiosa Moon, cuyo reverendo, Sun Myung Moon, era amigo personal del miembro de la WACL el anticomunista Sasakawa,.

Como un esfuerzo multinacional añadido para coordinar más ampliamente una ofensiva anticomunista en toda Europa del  Oeste se creó por los servicios de inteligencia occidentales, en octubre de 1961, Interdoc, una oficina que proporcionaba información sobre supuestas operaciones del KGB y partidos de izquierda de Europa a agencias de prensa fantasma como la portuguesa Aginter Press.

Interdoc fue otra pieza de agitación fascista donde intervino activamente el aristócrata Armfelt y se constituyó, en la práctica, como una agencia de desinformación de Gladio, siendo su jefe, en 1962, el ultraderechista holandés Kees Van den Heuvel. No sólo los servicios secretos disponían de la información de Interdoc, sino también cualquier otra organización de extrema derecha para la que el “peligro rojo” fuera de suma importancia. Por ejemplo, la organización neofascista VMO (Vlaamse Militanten Orde u Orden de Militantes Flamencos) de Bélgica estaba afiliada a Interdoc.

Respecto a Aginter Press, que actuaba como enlace de Interdoc, no era ninguna sucursal de noticias sino un centro de entrenamiento para terroristas de ultraderecha y una oficina de reservistas mercenarios. O lo que es lo mismo, una “internacional del terrorismo negro”. Entre otras actividades, dada la mentalidad colonialista de sus miembros (habían pertenecido a la organización terrorista francesa OAS, como oposición a la descolonización de Argelia), Aginter Press proporcionó mercenarios para luchar en países africanos como el Congo, con motivo de la secesión de la provincia de Katanga, y también en Angola.

En la estrategia de tensión de Gladio y en un intento de empujar a los grupos de extrema izquierda a radicalizarse y crear disturbios, los militantes de la extrema derecha, debido a su disponibilidad, fueron un recurso útil para la infiltración en grupos de ideología izquierdista. Existe una amplia documentación que permite afirmar que hubo participación de neofascistas italianos de las organizaciones terroristas Ordine Nuovo y Avanguardia Nazionale dentro de la estructura de Aginter Press. Se podría decir, incluso, que alrededor de Aginter Press también gravitó un área de la extrema derecha que miraba a Israel con simpatía. Según documentos encontrados en la sede de Aginter Press en Lisboa, Israel debía ser considerado un baluarte en la defensa de Occidente contra el comunismo.

El fundador de Aginter Press Yves Guerin Serac era un católico tradicional que había luchado como partisano junto a los angloamericanos contra los nazis, ganándose la Estrella de Bronce. Convencido colonialista, pro-occidental y pro-estadounidense Guerin Serac, como oficial había luchado en Corea, Indochina y en la guerra por el Canal de Suez, donde Israel, Gran Bretaña y Francia atacaron el Egipto de Nasser. Se cree que Guerin Serac desarrolló una admiración por Israel, desde una posición ultraderechista.

Guerin Serac puso su experiencia a disposición de la cruzada contra el comunismo y se convirtió en un teórico de la “guerra poco ortodoxa” o guerra revolucionaria”. Los puntos principales que sostenían su ideario fascista eran los siguientes:

1) El comunismo era una consecuencia de una conspiración internacional que se había desarrollado principalmente en las guerras de liberación de la colonización en el Tercer Mundo.

2) Era necesario oponerse a esta expansión internacional del comunismo adoptando métodos terroristas.

3) Fue necesario utilizar técnicas de infiltración en grupúsculos de izquierda para crear situaciones de caos, desorden y violencia.

4) Dada la urgencia de la guerra contra el comunismo, era necesario abandonar los prejuicios contra los fascistas y convertirlos en aliados orgánicos.

 

El vínculo principal de Interdoc con los estadounidenses fue el agente de la CIA Carl Armfelt, que en ese momento (años 60) operaba con dos cubiertas comerciales: una desde la localidad holandesa de Knokke, vendiendo baratijas procedentes del Sudeste asiático, mientras que en la otra tapadera Armfelt actuaba como representante de una empresa de equipos aeroportuarios en Washington.

Pero, en realidad, Armfelt, a través de sus amigos de la Liga Anticomunista Mundial (WACL), estaba participando en operaciones secretas de entrega de armas. En unión de otro contrabandista, el falso reportero saudí Faez Al Ajjaz, Armfelt, siempre bajo supervisión de la CIA, suministró armas y otros artilugios militares como gafas de visión nocturna y equipos de precisión a países como Irak, Libia e Israel, a organizaciones terroristas como el IRA, ETA o la OLP y a grupos terroristas de extrema derecha que operaban en Bélgica y Suecia, material militar que a menudo provenía de los depósitos de la OTAN.

El recorrido de Armfelt en Gladio llegó hasta los preparativos para organizar, bajo instrucciones de la CIA, el conocido golpe de Estado de los Coroneles en Grecia, de 1967, el “golpe de los sargentos” de diciembre de 1980, en Surinam (antigua colonia holandesa) y promovió, también, una tentativa de golpe de Estado en Bélgica, años antes. En Grecia la CIA urdió un plan para liquidar cualquier vestigio de ascenso de la izquierda (comunista y socialista) en el país (imponiendo una dictadura militar que provocó la muerte de miles de opositores de izquierda). Armfelt y Kees van den Heuvel, el jefe ultraderechista de Interdoc, se involucraron activamente en el golpe militar griego como una parte operativa del Gladio holandés, el “Dutch Gladio”, desde donde ambos crearon un nuevo servicio de inteligencia (The Service).

Sin embargo, la planificación del otro golpe de Estado, el de Bélgica, supuso un revés para Armfelt y Gladio. Los planes para un golpe de largo alcance en Bélgica, en 1973, no se llevaron a cabo porque uno de los supuestos conspiradores, el primer ministro belga, Paul Van Den Boeynants, no se atrevió a dar el paso y cedió en el último momento. Se cree que la monarquía belga, en concreto el que era entonces príncipe Alberto y penúltimo rey de Bélgica, jugaron un importante papel en el intento de golpe de Estado.

 

El periódico holandés De Telegraaf mostró los nexos entre Carl Armfelt, la CIA y el asesinato del primer ministro sueco Olof Palme

 

El rastro de Carl Armfelt se perdió el 22 de diciembre de 1985, cuando huyó apresuradamente de la localidad holandesa de Knokke donde tenía uno de sus negocios tapadera, desconociéndose los motivos, aunque muchos apuntaron algunas hipótesis. En un artículo de 1990, el periódico holandés De Telegraaf, a raíz de la salida precipitada de Armfelt de Holanda, sugirió que pudo haber una conexión entre la partida de Armfelt y el inminente asesinato del primer ministro sueco Olof Palme (ocurrido el 28 febrero de 1986), que fue ejecutado, con toda seguridad, por Gladio. Recordemos que Carl Armfelt había sido encargado por la CIA para crear una red “stay-behind”-Gladio en Suecia

Para apoyar la tesis anterior (asesinato de Olof Palme por Gladio), dos autores, el periodista alemán Patrik Baab y el ex asesor del Pentágono Robert Harkavy escribieron un libro titulado “En la tela de araña de los servicios secretos: ¿por qué fueron asesinados Olof Palme, Uwe Barschel y William Colby?” donde afirman que “en diciembre de 1985 fue presentado un protocolo de actuación en una reunión secreta de Gladio, en la que estuvieron presentes la CIA y el servicio secreto exterior británico MI6, donde se decidió poner fuera de la circulación al primer ministro sueco (Olof Palme), utilizando a un subagente iraní, ya que Palme se estaba “equivocando” demasiado y abogaba por mejorar las relaciones con la Unión Soviética”

 

Fuente (parcial): http://tueriesdubrabant.winnerbb.com/

 

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La Operación Gladio en Alemania Federal: estrategia de tensión y terrorismo de Estado manufacturado por la CIA y el BND (y 4)

 

 

 

EL ATENTADO CONTRA LA OKTOBERFEST DE MUNICH. EL TERRORISMO NEONAZI DE GLADIO EN LOS OCHENTA

 

El 26 de septiembre de 1980, una bomba explotó en la conocida fiesta de la cerveza de Munich (Baviera), la Oktoberfest, dejando un saldo de 13 muertos y más de 200 heridos. Dicho atentado fue el acto terrorista más grave en la historia de la República Federal de Alemania y fue atribuido a un extremista de derecha, Gundolf Köhler, quien cometió el crimen una semana antes de celebrarse las elecciones generales en Alemania Federal. Respecto a las causas del crimen la Oficina del Fiscal Federal encontró que el motivo de Köhler pudo deberse “tanto a una grave crisis de personalidad como a una insatisfacción con las condiciones políticas existentes en la RFA”.

El argumento del asesino solitario con problemas mentales e imprecisas motivaciones políticas fue la maniobra sacada de la manga por el oficialismo para dar credibilidad a la trama. Köhler, un estudiante de geología de 21 años de Donaueschingen y, al parecer, partidario de la organización terrorista neonazi Wehrsportgruppe Hoffmann (WSGH) había depositado el artefacto explosivo en un cubo de basura a la entrada principal del campamento de Wiesn (donde se concentraba el grueso de turistas y asistentes a la Oktoberfest. Él mismo murió en la explosión. Sin embargo, miembros de ese grupo neonazi que fueron detenidos con posterioridad sostuvieron, en interrogatorios, que Gundolf Köhler no había pertenecido a sus filas y que nunca fue visto en la organización.

Contrariamente a la respuesta del Gobierno Federal alemán el atentado de la Oktoberfest correspondía al mismo patrón que los ataques terroristas en Italia producidos desde finales de los años sesenta hasta principios de los ochenta bajo la red terrorista Gladio. En particular, era una secuencia que había tenido un antecedente reciente con al atentado de la estación de tren de Bolonia ejecutado tan sólo un mes antes (agosto de 1980). El ataque de Bolonia era parte de la conocida “estrategia de tensión” implementada por los servicios de inteligencia (CIA de EEUU y SISMI en Italia) a través del ejército secreto de la OTAN “Gladio” y la logia masónica “Propaganda Due” de Licio Gelli, entre otros operadores.

Los ataques de Gladio en Italia y otros países de Europa Occidental cabe recordar, aunque se ha reiterado varias veces en este blog, se planificaron por los aparatos del Estado de esos países y agencias extranjeras como la CIA y el MI6 británico, instrumentalizando a grupos terroristas de extrema izquierda (las Brigadas Rojas, IRA, ETA, OLP) pero también colaborando activamente con el terrorismo de extrema derecha (el NAR, Núcleos Armados Revolucionarios, Ordine Nuovo, etc), para luego responsabilizar a la izquierda y desacreditarla, especialmente al Partido Comunista de Italia, con el fín de impedir que esta poderosa formación política accediera al poder. En el caso de Bolonia fracasó el plan de culpabilizar a la izquierda del atentado ya que se detectó la presencia en la estación de tren de miembros del ultraderechista NAR que fueron detenidos e interrogados por los fiscales de Ferrara, Roma, Padua y Parma, aunque posteriormente fueron todos puestos en libertad gracias a la intervención del SISMI.

También en el caso de la Oktoberfest se quiso culpar a la izquierda. En el medio alemán Bild am Sonntag, de 27 de septiembre de 1980, un día después del atentado, el candidato de la CDU-CSU a canciller y primer ministro de Baviera, Franz Josef Strauss (un simpatizante del nazismo cuyo retrato figuraba en el campamento nazi-pederasta Colonia Dignidad, en el Chile de Pinochet) y el ministro del Interior del FDP, Gerhard Baum, señalaron la autoría del atentado a la izquierda y obstaculizaron las investigaciones del mismo.

Pero dos días más tarde, la tesis de los “terroristas de izquierda” se desinfló porque Köhler ya había sido identificado por testigos. Curiosamente, la organización nazi a la que supuestamente pertenecía Köhler, el Wehrsportgruppe Hoffmann, había sido ilegalizada en enero de 1980 por Baum. La realidad del WSGH es que no estaba muy lejos de ser una pieza más del ejército secreto de la OTAN, Gladio. Sin embargo, los resultados de la investigación del fiscal encargado del caso, que respaldaba la tesis de Gladio no se tuvieron en cuenta en el resultado de la investigación oficial.

Raymund Hörnle y Sibylle Vorderbrügge, miembros del grupo terrorista “WSGH” eran amigos del asesino Köhler. Un día después del atentado, testificaron que un guardabosques de extrema derecha, Heinz Lembke, les había ofrecido armas, explosivos y municiones y les había contado que disponía de extensos depósitos de armas. Sin embargo, la fiscalía alemana no siguió este consejo hasta que trabajadores forestales descubrieron, accidentalmente, un depósito justo un año después. Lembke reveló, estando detenido, la ubicación de sus 33 depósitos ilegales de armas y explosivos, cuyo descubrimiento en Uelzen, Lüneburg Heath, en 1981, encontró una amplia cobertura mediática. Dichos depósitos contenían infinidad de armas automáticas, 14.000 cartuchos de municiones, 50 lanzagranadas antitanque, 156 kg de explosivos y 258 granadas de mano.

 

HEINZ LEMBKE, AGENTE ULTRADERECHISTA DE GLADIO-BND, CUSTODIÓ ARSENALES MILITARES DE LA OTAN EN LA RFA CON LA FINALIDAD DE SER DESTINADOS A LA COMISIÓN DE ACTOS TERRORISTAS

 

Según el historiador Daniele Ganser, la cantidad y calidad del equipo militar encontrado indicaba claramente la conexión de Lembke con la red Gladio. Sin embargo, esto no se aclaró porque Lembke, que había anunciado que iba a hacer extensas declaraciones sobre quiénes eran sus patrocinadores, fue encontrado muerto (ahorcado), ya es casualidad, en su celda el 1 de noviembre de 1981, un día antes de ser interrogado por el fiscal. Lembke había acabado sus días con el mismo “modus operandi” que se había utilizado contra los miembros de la RAF en la prisión de Stammheim, en 1977.

Una de las referencias a la participación de otras personas en la realización del atentado de la Otkoberfest fue el alegato de un testigo, Frank Lauterjung. Este había declarado durante un interrogatorio que Köhler había discutido poco antes de cometer el atentado con dos hombres. Lauterjung fue calificado inicialmente por los investigadores de muy creíble porque describió muchos otros detalles que habían sido verificados con exactitud. Después de varios intentos por parte de los investigadores para persuadir a Lauterjung de cambiar su testimonio, varias semanas después, a la edad de 36 años, murió de insuficiencia cardíaca. Una investigación sobre si su muerte podría estar relacionada con un asesinato no fue concluyente

La eficacia del servicio de inteligencia de la RDA, el Ministerio para la Seguridad del Estado, MfS (o “Stasi”) y su conocimiento sobre la Red terrorista Gladio de Occidente hizo que tuviera en su poder archivos no sólo con los detalles sobre el terrorista de ultraderecha Lembke sino también sobre el propio atentado de la Oktoberfest. El periodista de investigación Tobias von Heymann evaluó los archivos de la Stasi y pudo deducir que la policía de Alemania Occidental había estado vigilando intensamente al grupo terrorista nazi Wehrsportgruppe Hoffmann desde la mañana del 26 de septiembre de 1980, es decir, el mismo día del atentado de la Oktoberfest. La pregunta que surge es muy clara y concisa: ¿Tuvo la policía alemana federal constancia de una pista de que se estaba planeando un atentado por la noche?

En mayo de 2013, Andreas Kramer, hijo de un oficial del Bundeswehr (Ejército de la RFA) y coronel del BND (servicio federal de inteligencia de la RFA) hizo unas reveladoras declaraciones en el periódico alemán TAZ (Die Tageszeitung) afirmando que su padre organizó el atentado terrorista de Munich de 1980 ayudando incluso a fabricar el artefacto explosivo. Kramer dijo que su padre, como oficial de Gladio, entregó los explosivos para atentar en la Oktoberfest. Según Kramer:

“Mi padre dirigía más de 50 almacenes de materiales del ejército secreto de la OTAN en Alemania. Uno de ellos fue el campamento Uelzen, que fue descubierto en 1981. Quiso que yo fuera el gestor para las operaciones “Gladio-Stay Behind” y discutió conmigo sobre los ataques en Alemania, es decir, Munich, y también Italia, sobre el atentado contra la estación de tren de Bolonia el 2 de agosto de 1980. En ese momento, le hice preguntas críticas para obtener información sobre el propósito de estos ataques”

Kramer dijo en la entrevista que mi padre fue el supervisor directo del guardabosques Heinz Lembke”, -el neonazi depositario del arsenal militar secreto encontrado en el bosque Uelzen-. “Lembke fue reclutado por mi padre”, afirma Kramer. El entrevistador le preguntó entonces a Kramer: ¿Tiene registros escritos de lo que está diciendo? ¿O sus alegaciones sólo se basan en las declaraciones verbales de su padre? a lo que Kramer respondió “Sé que el BND tiene esos registros. Mi padre habló sobre eso”. A la pregunta del TAZ En tu opinión, ¿qué papel jugó tu padre en la masacre de Munich? Kramer respondió: “Contactó con el grupo terrorista nazi “Wehrsportgruppe Hoffmann” y con Gundolf Köhler, el asesino “material” o “solitario” de la Oktoberfest, antes de que dicha formación WSH fuera prohibida en 1980 por el entonces Ministro del Interior, Gerhart Baum. Los preparativos para el atentado comenzaron en 1979. El BND llamó al ataque del Oktoberfest de Múnich en 1980 con el nombre en código “Operación Werewolf”, llamada así por un comando especial de las SS que cometió numerosos asesinatos y sabotajes en la Segunda Guerra Mundial, detrás de las líneas enemigas”.

¿Cuál fue la intención estratégica de la bomba?El uso de la bomba tenía la intención de contribuir a crear un estado de ánimo en la población de Alemania Occidental que condujera a la salida del gobierno del Canciller Helmut Schmidt y que Franz Josef Strauss (el candidato de extrema derecha del CSU) ocupase el puesto de Canciller. En Alemania Occidental, se aplicó la clásica “estrategia de tensión”, como en Italia”. ¿De dónde vino el explosivo para la bomba? “De varios depósitos de la OTAN. La bomba no tenía que tener “aspecto” profesional”. ¿Por qué lo has hecho público ahora? “Porque las víctimas de los atentados de Munich no han recibido el apoyo del estado que merecen”.

Este último testimonio, de primer orden, fue refrendado en un libro, The Munich Conspiracy (2009), de Wolfgang Schorlau, donde se afirmó que la matanza de la Oktoberfest en Munich fue planificada por agentes de inteligencia occidentales que utilizaron la violencia terrorista para seguir la misma dirección que las operaciones Gladio en Italia, es decir, para asegurar el status quo derechista y anticomunista en Europa.

En Alemania a ningún partido político le interesa hoy día indagar sobre la masacre de la Oktoberfest. Los únicos políticos que parecen estar interesados en el tema son Die Linke (La Izquierda). Como afirman en un blog alemán “No es de extrañar que Die Linke sean los únicos interesados ya que sus nombres hubieran estado en una lista de sospechosos para ser internados en un campo de concentración en la isla de Cerdeña”, donde tenía previsto la OTAN internar a miles de izquierdistas en el caso de que se produjese un golpe de Estado militar “duro” en un país de la Alianza Atlántica.

 

LOS ASESINATOS POLÍTICOS DE LA TERCERA GENERACIÓN “INVISIBLE” DE LA RAF EN LOS AÑOS OCHENTA

 

 

Das RAF Phantom (El fantasma de la RAF) es un libro de no ficción publicado en 1992 por los periodistas Gerhard Wisnewski , Wolfgang Landgraeber y Ekkehard Sieker. Sus hechos sobre la llamada tercera generación de la Fracción del Ejército Rojo son obvios hoy. De acuerdo con la declaración central del libro, los ataques terroristas llevados a cabo en Alemania Federal entre 1985 y 1991 no fueron cometidos por la RAF sino por los servicios de inteligencia. Los críticos calificaron el libro, qué novedad, como una teoría de conspiración  (el guión marcado por la CIA a finales de los años sesenta para ser utilizado cuando alguien desenmascara o intenta destapar crímenes de Estado). La tesis medular del libro se consideró que no tenía fundamento, pero la realidad de las operaciones Gladio en Europa, sin embargo, apuntaba a todo lo contrario.

Los autores se inspiraron en su investigación periodística sobre el caso de asesinato Alfred Herrhausen. El entonces principal testigo de la Oficina del Fiscal Federal, Siegfried Nonne, había revocado toda su confesión realizada a la revista WDR Monitor en 1992 donde había incriminado fuertemente a varios miembros sospechosos de la RAF. En su investigación posterior, los autores recogieron un extenso material sobre testimonios y resultados oficiales de investigación.

Wisnewski y sus dos colegas encontraron, en su opinión, fuertes discrepancias en los resultados oficiales de la investigación. Esto llevó a una mayor investigación sobre asesinatos anteriores de la RAF, en la que los tres periodistas creían reconocer incoherencias similares como en el caso de Herrhausen. Debido a que los tres periodistas aparentemente habían tenido acceso a documentos oficiales secretos, posteriormente fueron objeto de investigaciones judiciales y registros domiciliarios.

Según los autores de El Fantasma de la RAF, los miembros de la primera y segunda generación de la RAF habían dejado su huella en robos a bancos y enfrentamientos con la policía, lo que llevó a su arresto posteriormente. Además, habían sido vigilados en su mayoría durante mucho tiempo por las autoridades. Por el contrario, los miembros de la tercera generación prácticamente no habían dejado rastro y, según las autoridades, vivieron como fantasmas durante varios años.

Apenas terroristas de la llamada tercera generación de la RAF fueron capturados vivos. mientras otros supuestos integrantes de la banda murieron en intentos de arresto, como Wolfgang Grams y Horst Ludwig Meyer. Las incriminaciones realizadas contra los sospechosos capturados vivos resultaron ser en parte insostenibles y se abandonaron, por ejemplo en los casos de Andrea Klump y Christoph Seidler. Esto contrastaba marcadamente con la historia de las generaciones anteriores de la RAF, cuyos miembros fueron arrestados en su mayor parte y condenados a largas penas de prisión después de un proceso complejo. Por el contrario, solo un miembro de la tercera generación ha sido condenado por los asesinatos atribuidos a la RAF, Birgit Hogefeld, pero con una sentencia que se basó en una serie de pruebas circunstanciales cuestionables, por ejemplo, un informe grafológico.

 

DE IZDA A DCHA:WOLFGANG GRAMS, HORST LUDWIG MEYER Y BIRGIT HOGEFELD, MIEMBROS DE LA “TERCERA GENERACIÓN” DE LA RAF.

 

En contraste con los antiguos terroristas de la RAF, la tercera generación prácticamente no dejó huellas útiles en las escenas del crimen. En consecuencia, la única evidencia de los miembros de la RAF fueron los “comunicados” que dejaron supuestamente escritos de su puño y letra. Según Wisnewski et al, estas cartas eran falsificadas y estaban fabricadas por un tercero. Además, las autoridades confirmaron la autenticidad de las cartas en un tiempo notablemente breve sin que se hubieran llevado a cabo previamente investigaciones forenses.

Lo cierto es que los perpetradores responsables del asesinato de Alfred Herrhausen (presidente de Deutsche Bank y directivo de Bilderberg, 1989) como los de Ernst Zimmermann (ejecutivo de la industria armamentística, 1985), Karl Heinz Beckurts (jefe de investigación de la multinacional Siemens, 1986), Gerold von Braunmühl (diplomático, 1986) y Detlev Karsten Rohwedder (gerente del Treuhandanstalt, el organismo encargado del expolio y saqueo de la RDA, 1991), no han sido identificados hasta el día de hoy.  Las únicas personas mencionadas en este contexto, Horst Ludwig Meyer y Wolfgang Grams, miembros de la RAF murieron tiroteados por la policía alemana en ambos intentos de arresto (ejecuciones sumarias, en realidad). Casi treinta años después del fin “oficial” de Gladio algunas preguntas y pistas sobre el Gladio alemán de los años 80 siguen siendo muy incómodas.

Una de las claves que utilizan los periodistas sobre la RAF para hacer inverosímil la participación de dicha organización en dichos asesinatos  es la gran cantidad de incoherencias que presentaron, lo que sugería una manipulación específica por terceros. Además, refieren, los atentados de la “tercera generación” requirieron un nivel muy alto de precisión y una planificación elaborada, que superaba con creces las capacidades de un grupo compuesto por terroristas aficionados.

Para los tres autores alemanes la CIA era un sospechoso principal ya que los motivos del asesinato de esos destacados representantes de la industria y las finanzas alemanas guardaban “extrañas” similitudes con la estrategia de tensión en Italia, donde una serie de ataques terroristas en los años 1970 y 1980, que oficialmente fueron atribuidos a las Brigadas Rojas en realidad se correspondían con la organización de la OTAN Gladio y los servicios de inteligencia italianos, que a su vez cooperaban con extremistas de derecha.

Incluso hubo nexos entre el terrorismo de Gladio en Italia y los ataques de falsa bandera en la República Federal Alemana, que fueron evidenciados por los periodistas Oliver Schröm y Egmont Koch cuando demostraron que un terrorista neofascista italiano, el “célebre” multiasesino Stefano Delle Chiaie, considerado como uno de los ejes de la columna vertebral del terrorismo de Estado en Italia, en España (transición) y en las dictaduras militares de Sudamérica, fue financiado por la Fundación Hanns Seidel, afiliada al partido ultraconservador alemán CSU (el siempre socio de la CDU en las elecciones alemanas). Ello demuestra que todos los servicios de inteligencia de los países de la OTAN, con el apoyo encubierto de sus agregados financieros, estaban en estrecho contacto para el manejo de sus diferentes peones y organizaciones terroristas,

Resulta cuanto menos curioso, aunque no sorpresivo, que países como Luxemburgo, políticamente irrelevantes en la arena europea y sin matrices “comunistas”, experimentaron también las hieles de Gladio. Este último país hizo de palanganero de los servicios secretos de EEUU (CIA), Reino Unido (MI6) y Alemania Federal (BND) para, a través de su agencia de inteligencia SREL, realizar entre los años 1984 y 1986 un total de veinte atentados de falsa bandera en ese país contra redes eléctricas y organismos oficiales, incluido un atentado contra la Cumbre Europea de diciembre de 1985, que fueron atribuidos a una organización comunista fantasma, las Células Comunistas Combatientes.

Andreas Kramer, el hijo del oficial del BND que se ha mencionado anteriormente para el atentado de la Oktoberfest, dijo que su padre coordinó con el jefe de los servicios secretos luxemburgueses, el SREL, Charles Hoffmann, los preparativos de los atentados en Luxemburgo. Los explosivos para la ejecución de los ataques fueron obtenidos de unas instalaciones militares de la OTAN que estaban situadas en Vielsalm (Bélgica), hoy reconvertidas en un parque industrial. Según la revista alemana Stern, el SREL se dedicó a realizar “intercepciones telefónicas no autorizadas, sobornos, uso indebido de vehículos de la empresa y operaciones terroristas a nombre de ‘Gladio”.

A pesar de que cada día surge más y más información sobre la Red Gladio en los medios de comunicación, los más grandes han sellado reiteradamente, salvo de forma episódica, todo lo relativo a estas operaciones negras, tanto en Alemania como en el resto de Europa, donde se han despachado, a menudo, como “teorías de la conspiración”. Pero hay tantas pruebas y testimonios de primer orden que es imposible que puedan argumentar el trillado recurso marrullero de la “conspiración” con el objetivo de invisibilizar esos crímenes de Estado.

Como hoy certeramente se preguntan algunos respecto del “terrorismo islamista” de falsa bandera que ha asolado Europa en los últimos  años, tanto en Madrid, París, Munich, Berlín, Londres, Bruselas… ¿Quién no se atrevería a afirmar si esta no es una nueva “estrategia de tensión” por parte de los viejos terroristas de Gladio? La respuesta para mí es concluyente: si, se trata de la misma estrategia pero con diferentes actores.

 

 

 

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FUENTES:

http://www.juergen-elsaesser.de/de/artikel/template_artikel.php?nr=822
http://blog.zdf.de/3sat.Kulturtube/02vor-ort/stammheim-verena-becker-prozess/
http://nhzzs.blogspot.com/2011/06/bnd-und-cia-haben-in-der-tat-die-raf.html
http://www.gerhard-wisnewski.de/modules.php?name=Downloads&d_op=getit&lid=20
http://www.heise.de/tp/r4/artikel/31/31612/1.html
https://jasminrevolution.wordpress.com/2017/11/22/gladio-staybehind-2017-wo-bleibt-der-bericht/
http://nhzzs.blogspot.com/2007/08/raf-terror-vom-staat-gemacht.html
http://friedensblick.de/10883/gladio-nsu-terror/
http://blog.zdf.de/3sat.Kulturtube/02vor-ort/stammheim-verena-becker-prozess/
http://www.3sat.de/page/?source=/kulturzeit/themen/149795/index.htm
https://medienschafe.wordpress.com/tag/cic/
https://www.hintergrund.de/politik/inland/waren-geheimdienste-in-das-oktoberfest-attentat-involviert/
Daniele Ganser: “Los Ejércitos secretos de la OTAN”

 

La Operación Gladio en Alemania Federal: estrategia de tensión y terrorismo de Estado manufacturado por la CIA y el BND (3)

 

 

TERRORISMO DURANTE LOS AÑOS 70-80 EN LA RFA: LA FRACCIÓN DEL EJÉRCITO ROJO, PIEZA ANGULAR DEL GLADIO ALEMÁN

 

Helmut Schmidt, canciller de Alemania Federal en el período 1974-1982 perteneciente al Partido socialdemócrata, SPD, confirmó en 2007, en una entrevista concedida al periódico Zeit, la existencia del terrorismo de Estado en la República Federal de Alemania (en adelante, RFA). Schmidt no fue explícito en sus acusaciones pero sí evidenció lo que ya se sospechaba en los círculos minoritarios del periodismo investigador de la red Gladio. A la pregunta de Zeit: ¿Hubo una forma “especial” de terrorismo en Alemania al margen de organizaciones como Baader Meinhof y otras?, Schmidt respondíó (paréntesis míos): “Tengo la sospecha de que todo terrorismo, independientemente de si lo comete la RAF alemana, las Brigadas Rojas italianas, los franceses (Acción Directa), los irlandeses (IRA), los españoles (ETA) o los árabes (OLP), que sabemos que tienen poco aprecio por los seres humanos, diría que es superado por ciertas formas de terrorismo de Estado”. Zeit: ¿Habla en serio? ¿A quién se refiere? Schmidt, dijo: “Dejémoslo así.  Lo que realmente digo…es lo que acabo de decir”.  

Las declaraciones de Schmidt ponen de relieve que en los respectivos países de la Europa occidental los servicios secretos estuvieron  liderando un ejército anticomunista dentro de cada Estado, siempre en estrecha colaboración con la CIA y el servicio secreto exterior británico, el MI6, que fueron los principales planificadores.  Los parlamentos no estaban al tanto de este proceso, sólo los miembros principales de los ejecutivos (primer ministro, presidente, ministro del interior y ministro de defensa) lo sabían. Recordemos que Gladio no sólo fueron grupos terroristas activos sino también estructuras políticas, tal vez incluso a un nivel más bajo que las señaladas.

La RAF (o Fracción del Ejército Rojo) fue la organización armada que en Alemania Federal sirvió como arista para la estrategia de tensión de Gladio. El objetivo era crear un clima de rechazo social hacia la izquierda o simplemente hacer que el giro político se decantase hacia opciones más a la derecha, que sería la más proclive a introducir medidas de seguridad  adicionales. A pesar de que en la RFA el partido comunista estaba prohibido (existía el DKP como “alternativa” de bajo perfil comunista y además controlado por el Estado) y las opciones políticas eran todas anticomunistas y conservadoras (Los Verdes-CDU-CSU-FDP) o socialdemócratas pero muy favorables a EEUU (SPD), el terrorismo de Estado se implementó con fuerza en la RFA para cortar “por lo sano” cualquier auge “izquierdista”.

Es sabido que los movimientos populares anti-militaristas, anti-OTAN y anti-imperialistas habían cobrado fuerza a finales de los años 60 y mediados de los años 70 en Europa Occidental, en especial en la RFA, Francia e Italia. Por tanto, una forma de revertir una potencial tranformación ideológica que calara en la sociedad consistió en “convencer” al dócil y sumiso rebaño medio europeo para que se decantara por un Estado derechista de seguridad a golpe de estrategia de tensión de Gladio. En palabras de Klaus Fischer, ex agente de contrainteligencia del MfS-Stasi de la RDA “la tarea de Gladio fue impedir un giro a la izquierda en Europa Occidental”.

Al igual que sucedió con Italia, y en otros países europeos, los gestores del crimen de Estado en Alemania Federal utilizaron dos frentes de propaganda y acción terrorista de signo político opuesto: uno izquierdista, la conocida RAF, su eje central de actuación, y en el otro frente habilitó a grupos terroristas de extrema derecha como actores secundarios, para servir de “contrapeso” ideológico: en particular, el nazi WSGH (Wehrsportgruppe Hoffmann) y el NSU (Nationalsozialistischer Untergrund). Un tanto a imagen y semejanza de lo que estaba sucediendo, por ejemplo, en Italia con las Brigadas Rojas-GAP (Grupos Armados Proletarios), extrema izquierda, y, por otro lado, Avanguardia Nazionale-Ordine Nuovo-Núcleos Armados Revolucionarios (extrema derecha).

Algunos argumentan que la RAF existió a más tardar hasta 1980 y su actividad terrorista de mediados de esa década en realidad fue obra de la inteligencia alemana occidental, como así lo señala el periodista alemán Gerhard Wisniewski, quien si tiene clara una cosa: sin la cobertura del Estado alemán la RAF no habría existido”. Una traslación de esta declaración se podría hacer perfectamente al resto de países donde operó Gladio. No obstante, habría que decir que antes de 1980, desde la misma fundación de la RAF, los servicios de inteligencia de la RFA (el BND) ya manejaban sus hilos y monitoreaban sus movimientos.

 

GERHARD WISNIEWSKI, INVESTIGADOR Y PERIODISTA ALEMÁN

 

Los orígenes de la RAF y sus relaciones con el espionaje alemán del BND se remontan a 1968, durante las protestas anti-imperialistas que se produjeron en Alemania, en particular, contra el magnate Axel Springer (propietario de tabloides amarillos como el Bild Zeitung), cuando el agente del servicio de inteligencia alemán Peter Urbach proporcionó a los miembros de la Fracción del Ejército Rojo, cócteles molotov, armas de fuego y también suministró una bomba, a una “supuesta organización izquierdista” que nunca fue detenida, con la que se pretendió atentar contra el centro comunitario judío de Kristallnacht, en Berlín, 1969. El agente Urbach también estableció contacto cercano con el líder de la RAF, Andreas Baader. Tampoco deben olvidarse ataques, años después, como el del GSG 9 (una unidad de operaciones especiales contraterrorista de la Policía Federal Alemana) contra la prisión de Celle, en 1978, que se vendió durante ocho años como terror de izquierda y resultó ser una falsa bandera.

Y es que en palabras de Peter Jürgen Boock, ex miembro de la RAF, la Fracción del Ejército Rojo a menudo era conducida a través de la arena por los servicios de inteligencia como quien tira del anillo que llevan los bueyes en la nariz”. Incluso el jefe de LKA (Oficina de la Policía Criminal del Estado), Waldemar Burghard, dijo una vez: “Mientras Ulrike Meinhof (la otra líder de la RAF) esté libre, podemos estar en condiciones de ordenar el equipamiento militar que sea necesario”. No hace falta decir para quién iba destinado ese “equipamiento militar”.

El llamado “otoño alemán” es el momento álgido donde la atmósfera política en la República Federal de Alemania se ennegreció llevando al límite la estrategia de tensión de Gladio. Septiembre y octubre de 1977 fueron dos meses que estuvieron marcados por atentados de la RAF: el secuestro y asesinato del presidente de la patronal alemana, Hanns Martin Schleyer (antiguo oficial de las SS durante el III Reich), el secuestro del avión de Lufthansa Landshut y los “suicidios” (en realidad, asesinatos) de los principales miembros encarcelados de la primera generación de la RAF constituyeron el acto final de la llamada Ofensiva 77 de la RAF. La historiografía oficial sobre el terrorismo en Alemania Federal suele establecer tres “generaciones de la RAF”. La primera comenzaría a finales de los años 60, la segunda y más activa en el “otoño alemán” de mediados de los años 70 y la tercera recrudecería su actividad a mediados de los años ochenta.

La narrativa oficial acerca del terrorismo en la RFA es la misma que en Italia y en el resto de Europa. Grupos terroristas (con la denominación oficial de extrema izquierda) de varios países europeos nos dicen que actuaron perfectamente organizados y con una profesionalidad militar y operativa ultraeficiente. Terroristas que poseían verdaderos arsenales de armas y explosivos. Cómo podían obtenerlos, trasladarlos y depositarlos clandestinamente era toda una “proeza”, sobre todo porque “no se enteraban de nada” tanto el espionaje occidental como los servicios de información policiales de sus respectivos países, algo que constituía de por sí una proeza todavía mayor. Esos depósitos de guerra sólo podían tener un origen: o bien contrabandeando, como quedó demostrado, desde países árabes o bien traficando desde una organización militar como la OTAN, usando intermediarios-traficantes de armas escogidos previamente por las agencias de inteligencia.

Las tontos útiles integrados en organizaciones como la RAF eran, en realidad, vulgares aprendices de terroristas, algunos, eso sí, con formación universitaria notable (como Ulrike Meinhof), pero aficionados en el manejo profesional de armas y explosivos para la ejecución de atentados, aunque varios de ellos nos dicen que fueron llevados a campos de entrenamiento situados en el Líbano, controlados de cerca tanto por la CIA como por el Mossad israelí. Campos donde también iban, sin contratiempo alguno, miembros de otras organizaciones como el IRA, ETA, la OLP o las Brigadas Rojas desde París.

Incluso hay indicios de que miembros del grupo terrorista nazi Wehrsportgruppe Hoffmann estuvieron en campos de entrenamiento en el Líbano. Documentos del BND de 1980 y 1981 muestran que Karl-Heinz Hoffmann (líder de la organización terrorista) estuvo en Beirut en agosto de 1980, acompañado por otros cuatro hombres no identificados, y previamente en un campamento de la organización palestina Fatah.  Según una nota fechada el 29 de septiembre de 1980, él y de 13 a 15 hombres, también sin identificar, estuvieron en un campamento situado en la pequeña localidad de El Aqura con él.

Uno de los casos más sórdidos del “otoño alemán”, aunque todos lo fueron en el terrorismo de Alemania Federal, fue el asesinato del fiscal general de Karlsruhe Siegfried Buback a manos, presuntamente, de la RAF en 1977. La pregunta que se hacen algunos en Alemania es: ¿murió Siegfried Buback porque se acercó demasiado al verdadero terror que estaba aconteciendo en la RFA y a sus patrocinadores de Estado (léase, CIA y BND)? El hijo de Siegfried Buback, Michael, estuvo años intentando desenmascarar los aspectos más oscuros de la muerte de su padre.

 

A LA IZQUIERDA EL FISCAL GENERAL DE LA RFA, SIEGFRIED BUBACK, ASESINADO EN 1977. A LA DERECHA LA TERRORISTA DE LA RAF-AGENTE DE LA BfV, VERENA BECKER

 

El asesinato del fiscal Buback fue oficialmente atribuido, entre otros, a un personaje turbio, la integrante de la RAF y del “Movimiento 2 de Junio” (una franquicia del anterior), Verena Becker, no como autora material sino como colaboradora en la ejecución del mismo.  Pero Michael Buback, el hijo del fiscal asesinado, dice que según consta en los archivos del MfS (Stasi), el Ministerio para la Seguridad del Estado de la RDA (quien con gran efectividad monitoreó la red terrorista Gladio en aquellos años), Verena Becker había trabajado para los servicios secretos occidentales (CIA-BND) desde 1972. Pero la inspección de archivos ha sido parcialmente denegada a Michael Buback ya que el registro que hace referencia a la cooperación de Verena Becker con la inteligencia occidental fue completamente bloqueado a principios del año 2008, ya que, dijeron, podría poner en riesgo la seguridad del Estado (sic).

Curiosamente, cuando Verena Becker fue detenida por cooperadora en el atentado contra Buback recurrió a la BfV u Oficina federal para la protección de la Constitución (la Gestapo “light” de la RFA, una agencia de inteligencia que decide, entre otras, la prohibición de según qué actividades políticas, como el Partido Comunista de Alemania, KPD). Si un detenido deseaba hacer declaraciones y recibir beneficios, la fiscalía era el contacto lógico, no un organismo como el de la Protección de la Constitución que actúa como agencia de inteligencia.  El hecho de que Verena Becker no eligiera el camino de la oficina del fiscal, señala, indubitadamente, que ella había estado previamente en contacto con esa Oficina o incluso había trabajado para ella.

El MfS (Stasi) de la RDA tenía conocimiento sobre los contactos de la Oficina Federal para la protección de la Constitución con los terroristas detenidos de la RAF, en Berlín Occidental exactamente. Todo ello aparecía documentado en sus archivos. De ahí que una de las prioridades de la CIA y el BND cuando se produjo la “caída” del Muro y la posterior anexión de la RDA a la RFA, en 1990, fuese robar el máximo número de archivos de contenido sensible de la sede de la Stasi donde constaban, detalladamente, todas las operaciones terroristas de la red Gladio y la implicación de las agencias de inteligencia occidentales en las mismas. Entre ellos hay certezas de que existen, al menos, 17 archivos relacionados con Verena Becker.

Después de una revisión de los archivos del MfS (Stasi) de fecha 2.2.1978, se publicó que la terrorista Verena Becker había sido anotada como fuente “confiable” de los “órganos de seguridad de Alemania Occidental”, como mínimo, desde 1972. Esta información fue confirmada por comunicaciones del HVA (el Hauptverwaltung Aufklärung o servicio de espionaje exterior de la RDA) de 1973 y 1976. En definitiva, Verena Becker desempeñó desde el principio un papel importante en la promoción de la militancia en preorganizaciones terroristas como el “Movimiento 2 de junio” (la organización paralela o precursora de la RAF), pero como una agente infiltrada.

Según los archivos del MfS, la hermana de Verena Becker, Annelie también era una activa terrorista desde 1973, cuando tenía 19 años.  A finales de 1975, el MfS creía que Annelie jugaba claramente un importante papel en la llamada “pandilla de Haag-Mayer” (otra sucursal de la RAF).  El informe de la Stasi sospecha de su participación, en 1984, en un fallido atentado de falsa bandera, como fue el intento de hacer explotar un camión cargado de explosivos, que fueron oportunamente descubiertos y desactivados, contra la escuela de entrenamiento de la OTAN en Oberammergau, RFA, en diciembre de 1985 y en el asesinato del industrial Ernst Zimmermann en febrero de ese mismo año.

Estas no son pequeñas o meras sospechas acerca de Annelie Becker ya que los documentos del MfS-Stasi de la RDA generalmente tenían siempre una explicación muy detallada. Lo que le sucedió después del arresto de Annelie, no se sabe.  Su nombre en los archivos está emborronado por los empleados del BStU (Comisionado Federal para los Archivos de la Stasi, el órgano encargado de gestionar o manipular el material robado de la sede de la Seguridad del Estado de la RDA).  Probablemente ella viva con su hermana Verena hoy, pero ya está olvidada. Como si unas manos invisibles hubieran borrado su rastro en los archivos del MfS.

Cuando el fiscal Siegfried Buback fue asesinado el 7 de abril de 1977 en Karlsruhe, supuestamente por la RAF, Michael Buback, su hijo, tenía 32 años.  El 17 de abril de 2007, a los treinta años del crimen, Michael publicó un artículo en el periódico Süddeutsche Zeitung en el cual escribió que el ex miembro de la RAF, Peter-Jürgen Boock, le había contado, de forma creíble, que los acusados de ser los autores materiales de los disparos que acabaron con la vida de su padre, los terroristas de la RAF Christian Klar, Knut Folkerts y Günter Sonnenberg, nunca cometieron ese atentado. Michael Buback, en 2007, sugirió que la inteligencia alemana podría estar involucrada en el asesinato de su padre. Las mismas sospechas dejó caer Ina Beckurts, la viuda de un CEO de la conocida multinacional Siemens, Karl Heinz Beckurts, asesinado en 1986 supuestamente por la RAF. Pero ambos, Michael Buback e Ina Beckhurst, no quisieron dar más detalles.

 

DE IZDA A DCHA Y DE ARRIBA A ABAJO LOS MIEMBROS DE LA RAF: ANDREAS BAADER, GUDRUN ENSSLIN, JAN CARL RASPE Y ULRIKE MEINHOFF

 

¿Por qué el archivo del asesinato Buback se mantiene en secreto?  Tal vez porque en la muerte de Siegfried Buback hay una complicidad de la Oficina para la protección de la Constitución, que no es menos “accidental” que en otro suceso importante en la historia de los archivos del terrorismo alemán: la noche de la muerte de tres miembros de la Fracción del Ejército Rojo en la prisión de “alta seguridad” de Stammheim, donde ya no es posible averiguar nada en los archivos sobre esta cuestión.

No hace falta ser muy astuto para saber que la muerte en prisión de los miembros “dirigentes” de la RAF Andreas Baader, Gudrun Ensslin y Jan-Carl Raspe, en octubre de 1977, en realidad se trató de un asesinato selectivo ordenado desde las más altas autoridades políticas de Alemania Federal (con conocimiento y autorización del SPD gobernante, del canciller socialdemócrata Helmut Schmidt), al igual que el “suicidio” por ahorcamiento de la otra mítica lider de la banda, Ulrike Meinhoff, en su celda, en mayo de 1976.

Una clave en el asunto RAF, distinta a la de Gladio pero no lejos de esta, es la que ofrecía el abogado de los miembros de Baader-Meinhof, Klaus Croissant, cuando en 1980 la entonces joven periodista del ELPAÍS Soledad Gallego Díaz (hoy directora del periódico) le hizo una entrevista y le preguntó, entre otras cosas: ¿Qué sentido puede tener un grupo como el formado por Andreas Baader y Ulrike Meinhof en la RFA? A lo que respondió Croissant: Para explicar su existencia habría que comprender el papel que desempeña en la RFA la socialdemocracia, una garante de la existencia de la sociedad capitalista. La socialdemocracia de la RFA tiene un papel importante en el mundo y a través de ella se integra y coordina la represión en toda Europa. Es un Estado fuerte, capaz de hundir la revolución portuguesa o cualquier otra que pueda surgir en Europa. Pero la Revolución de los claveles en Portugal no se parecía, ni de lejos, a pesar de ser una “revolución blanda y pacífica” que fue saboteada y frustrada sin problemas por la CIA, a esos “movimientos revolucionarios” de Europa creados y controlados por el espionaje occidental.

Evidentemente, nadie (ni Croissant), salvo las élites de los partidos políticos de Europa, conocía entonces la existencia de la red Gladio que movía hilos como los de la RAF en la configuración de ese terrorismo de Estado, aunque el abogado Croissant dijo claramente en esa entrevista que los tres miembros de la RAF fueron asesinados por el Estado (pero esa era la otra parte de ese terrorismo, la más evidenciable). Por cierto, la entonces comunista y feminista Cristina Alberdi, luego en las filas del PSOE y hoy tertuliana escorada a la ultraderecha, salió en 1979 en defensa del polémico Klaus Croissant para impedir que fuera extraditado de Francia a Alemania, ya que el abogado alemán estaba acusado de ser integrante de la RAF.

En definitiva, volviendo al caso Buback, hay quien afirma, con más que sólidas sospechas, que el asesinato del fiscal Siegfried Buback, en el “otoño alemán” de 1977, fue ordenado y ejecutado por el servicio federal de inteligencia de la RFA, el BND, porque Buback planteó una acusación contra alguien con mucho poder o metió la nariz en algo demasiado profundo, como eran las relaciones entre el terrorismo de falsa bandera de la RAF y los servicios secretos alemanes y de EEUU.

Si se observa la historia de la RAF bajo un prisma no condicionado por las versiones de la oficialidad imperante y sus medios de propaganda, o no te dejas llevar por un idealismo trasnochado y miope, supuestamente revolucionario  y radicalmente ideologizado, llegarás a la conclusión de que agentes infiltrados del BND y la CIA desempeñaron un papel clave en este grupo (como sucedió en otros países de la Europa de la OTAN con otras organizaciones). En las crudas palabras del abogado y político alemán del SPD, Otto Schily: “El terror de la RAF fue organizado por la CIA”.

Cualquiera que esté familiarizado con la estrategia de tensión en Europa en aquellos años entenderá enseguida que los círculos políticos más importantes de la OTAN tenían un gran interés en la escalada de la violencia y así culpar a opositores políticos de ideología izquierdista desacreditándolos de forma que se justificase un endurecimiento constante de las leyes de vigilancia, represión y seguridad en Europa occidental.

De hecho, las mismas leyes antiterroristas europeas sirvieron para dejar sin explicación los graves crímenes cometidos por la Red Gladio, engañando al público con procedimientos aparentemente “democráticos” y permitiendo que los verdaderos asesinos escapasen con impunidad, lo cual tenía su lógica ya que esos criminales estaban (y están) insertos en las estructuras del mismo Estado profundo. Mientras, para guardar la compostura y vender humo a la opinión pública, enjaluaban a unos cuantos chivos expiatorios (incluyendo terroristas de ambos bandos ideológicos, pero preferentemente de izquierdas, o elementos muy puntuales que se dedicaban al tráfico de armas, drogas y dinero).

Estas, y no otras, fueron (y son) las condiciones ideales en las que el terror de falsa bandera podía (y puede) prosperar.

 

 

 

 

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FUENTES:

http://www.juergen-elsaesser.de/de/artikel/template_artikel.php?nr=822
http://blog.zdf.de/3sat.Kulturtube/02vor-ort/stammheim-verena-becker-prozess/
http://nhzzs.blogspot.com/2011/06/bnd-und-cia-haben-in-der-tat-die-raf.html
http://www.gerhard-wisnewski.de/modules.php?name=Downloads&d_op=getit&lid=20
http://www.heise.de/tp/r4/artikel/31/31612/1.html
https://jasminrevolution.wordpress.com/2017/11/22/gladio-staybehind-2017-wo-bleibt-der-bericht/
http://nhzzs.blogspot.com/2007/08/raf-terror-vom-staat-gemacht.html
http://friedensblick.de/10883/gladio-nsu-terror/
http://blog.zdf.de/3sat.Kulturtube/02vor-ort/stammheim-verena-becker-prozess/
http://www.3sat.de/page/?source=/kulturzeit/themen/149795/index.htm
https://medienschafe.wordpress.com/tag/cic/
https://www.hintergrund.de/politik/inland/waren-geheimdienste-in-das-oktoberfest-attentat-involviert/
Daniele Ganser: “Los Ejércitos secretos de la OTAN”