Categoría: GLADIO-Falsas banderas

La Operación Gladio en Alemania Federal: estrategia de tensión y terrorismo de Estado manufacturado por la CIA y el BND (y 4)

 

 

 

EL ATENTADO CONTRA LA OKTOBERFEST DE MUNICH. EL TERRORISMO NEONAZI DE GLADIO EN LOS OCHENTA

 

El 26 de septiembre de 1980, una bomba explotó en la conocida fiesta de la cerveza de Munich (Baviera), la Oktoberfest, dejando un saldo de 13 muertos y más de 200 heridos. Dicho atentado fue el acto terrorista más grave en la historia de la República Federal de Alemania y fue atribuido a un extremista de derecha, Gundolf Köhler, quien cometió el crimen una semana antes de celebrarse las elecciones generales en Alemania Federal. Respecto a las causas del crimen la Oficina del Fiscal Federal encontró que el motivo de Köhler pudo deberse “tanto a una grave crisis de personalidad como a una insatisfacción con las condiciones políticas existentes en la RFA”.

El argumento del asesino solitario con problemas mentales e imprecisas motivaciones políticas fue la maniobra sacada de la manga por el oficialismo para dar credibilidad a la trama. Köhler, un estudiante de geología de 21 años de Donaueschingen y, al parecer, partidario de la organización terrorista neonazi Wehrsportgruppe Hoffmann (WSGH) había depositado el artefacto explosivo en un cubo de basura a la entrada principal del campamento de Wiesn (donde se concentraba el grueso de turistas y asistentes a la Oktoberfest. Él mismo murió en la explosión. Sin embargo, miembros de ese grupo neonazi que fueron detenidos con posterioridad sostuvieron, en interrogatorios, que Gundolf Köhler no había pertenecido a sus filas y que nunca fue visto en la organización.

Contrariamente a la respuesta del Gobierno Federal alemán el atentado de la Oktoberfest correspondía al mismo patrón que los ataques terroristas en Italia producidos desde finales de los años sesenta hasta principios de los ochenta bajo la red terrorista Gladio. En particular, era una secuencia que había tenido un antecedente reciente con al atentado de la estación de tren de Bolonia ejecutado tan sólo un mes antes (agosto de 1980). El ataque de Bolonia era parte de la conocida “estrategia de tensión” implementada por los servicios de inteligencia (CIA de EEUU y SISMI en Italia) a través del ejército secreto de la OTAN “Gladio” y la logia masónica “Propaganda Due” de Licio Gelli, entre otros operadores.

Los ataques de Gladio en Italia y otros países de Europa Occidental cabe recordar, aunque se ha reiterado varias veces en este blog, se planificaron por los aparatos del Estado de esos países y agencias extranjeras como la CIA y el MI6 británico, instrumentalizando a grupos terroristas de extrema izquierda (las Brigadas Rojas, IRA, ETA, OLP) pero también colaborando activamente con el terrorismo de extrema derecha (el NAR, Núcleos Armados Revolucionarios, Ordine Nuovo, etc), para luego responsabilizar a la izquierda y desacreditarla, especialmente al Partido Comunista de Italia, con el fín de impedir que esta poderosa formación política accediera al poder. En el caso de Bolonia fracasó el plan de culpabilizar a la izquierda del atentado ya que se detectó la presencia en la estación de tren de miembros del ultraderechista NAR que fueron detenidos e interrogados por los fiscales de Ferrara, Roma, Padua y Parma, aunque posteriormente fueron todos puestos en libertad gracias a la intervención del SISMI.

También en el caso de la Oktoberfest se quiso culpar a la izquierda. En el medio alemán Bild am Sonntag, de 27 de septiembre de 1980, un día después del atentado, el candidato de la CDU-CSU a canciller y primer ministro de Baviera, Franz Josef Strauss (un simpatizante del nazismo cuyo retrato figuraba en el campamento nazi-pederasta Colonia Dignidad, en el Chile de Pinochet) y el ministro del Interior del FDP, Gerhard Baum, señalaron la autoría del atentado a la izquierda y obstaculizaron las investigaciones del mismo.

Pero dos días más tarde, la tesis de los “terroristas de izquierda” se desinfló porque Köhler ya había sido identificado por testigos. Curiosamente, la organización nazi a la que supuestamente pertenecía Köhler, el Wehrsportgruppe Hoffmann, había sido ilegalizada en enero de 1980 por Baum. La realidad del WSGH es que no estaba muy lejos de ser una pieza más del ejército secreto de la OTAN, Gladio. Sin embargo, los resultados de la investigación del fiscal encargado del caso, que respaldaba la tesis de Gladio no se tuvieron en cuenta en el resultado de la investigación oficial.

Raymund Hörnle y Sibylle Vorderbrügge, miembros del grupo terrorista “WSGH” eran amigos del asesino Köhler. Un día después del atentado, testificaron que un guardabosques de extrema derecha, Heinz Lembke, les había ofrecido armas, explosivos y municiones y les había contado que disponía de extensos depósitos de armas. Sin embargo, la fiscalía alemana no siguió este consejo hasta que trabajadores forestales descubrieron, accidentalmente, un depósito justo un año después. Lembke reveló, estando detenido, la ubicación de sus 33 depósitos ilegales de armas y explosivos, cuyo descubrimiento en Uelzen, Lüneburg Heath, en 1981, encontró una amplia cobertura mediática. Dichos depósitos contenían infinidad de armas automáticas, 14.000 cartuchos de municiones, 50 lanzagranadas antitanque, 156 kg de explosivos y 258 granadas de mano.

 

HEINZ LEMBKE, AGENTE ULTRADERECHISTA DE GLADIO-BND, CUSTODIÓ ARSENALES MILITARES DE LA OTAN EN LA RFA CON LA FINALIDAD DE SER DESTINADOS A LA COMISIÓN DE ACTOS TERRORISTAS

 

Según el historiador Daniele Ganser, la cantidad y calidad del equipo militar encontrado indicaba claramente la conexión de Lembke con la red Gladio. Sin embargo, esto no se aclaró porque Lembke, que había anunciado que iba a hacer extensas declaraciones sobre quiénes eran sus patrocinadores, fue encontrado muerto (ahorcado), ya es casualidad, en su celda el 1 de noviembre de 1981, un día antes de ser interrogado por el fiscal. Lembke había acabado sus días con el mismo “modus operandi” que se había utilizado contra los miembros de la RAF en la prisión de Stammheim, en 1977.

Una de las referencias a la participación de otras personas en la realización del atentado de la Otkoberfest fue el alegato de un testigo, Frank Lauterjung. Este había declarado durante un interrogatorio que Köhler había discutido poco antes de cometer el atentado con dos hombres. Lauterjung fue calificado inicialmente por los investigadores de muy creíble porque describió muchos otros detalles que habían sido verificados con exactitud. Después de varios intentos por parte de los investigadores para persuadir a Lauterjung de cambiar su testimonio, varias semanas después, a la edad de 36 años, murió de insuficiencia cardíaca. Una investigación sobre si su muerte podría estar relacionada con un asesinato no fue concluyente

La eficacia del servicio de inteligencia de la RDA, el Ministerio para la Seguridad del Estado, MfS (o “Stasi”) y su conocimiento sobre la Red terrorista Gladio de Occidente hizo que tuviera en su poder archivos no sólo con los detalles sobre el terrorista de ultraderecha Lembke sino también sobre el propio atentado de la Oktoberfest. El periodista de investigación Tobias von Heymann evaluó los archivos de la Stasi y pudo deducir que la policía de Alemania Occidental había estado vigilando intensamente al grupo terrorista nazi Wehrsportgruppe Hoffmann desde la mañana del 26 de septiembre de 1980, es decir, el mismo día del atentado de la Oktoberfest. La pregunta que surge es muy clara y concisa: ¿Tuvo la policía alemana federal constancia de una pista de que se estaba planeando un atentado por la noche?

En mayo de 2013, Andreas Kramer, hijo de un oficial del Bundeswehr (Ejército de la RFA) y coronel del BND (servicio federal de inteligencia de la RFA) hizo unas reveladoras declaraciones en el periódico alemán TAZ (Die Tageszeitung) afirmando que su padre organizó el atentado terrorista de Munich de 1980 ayudando incluso a fabricar el artefacto explosivo. Kramer dijo que su padre, como oficial de Gladio, entregó los explosivos para atentar en la Oktoberfest. Según Kramer:

“Mi padre dirigía más de 50 almacenes de materiales del ejército secreto de la OTAN en Alemania. Uno de ellos fue el campamento Uelzen, que fue descubierto en 1981. Quiso que yo fuera el gestor para las operaciones “Gladio-Stay Behind” y discutió conmigo sobre los ataques en Alemania, es decir, Munich, y también Italia, sobre el atentado contra la estación de tren de Bolonia el 2 de agosto de 1980. En ese momento, le hice preguntas críticas para obtener información sobre el propósito de estos ataques”

Kramer dijo en la entrevista que mi padre fue el supervisor directo del guardabosques Heinz Lembke”, -el neonazi depositario del arsenal militar secreto encontrado en el bosque Uelzen-. “Lembke fue reclutado por mi padre”, afirma Kramer. El entrevistador le preguntó entonces a Kramer: ¿Tiene registros escritos de lo que está diciendo? ¿O sus alegaciones sólo se basan en las declaraciones verbales de su padre? a lo que Kramer respondió “Sé que el BND tiene esos registros. Mi padre habló sobre eso”. A la pregunta del TAZ En tu opinión, ¿qué papel jugó tu padre en la masacre de Munich? Kramer respondió: “Contactó con el grupo terrorista nazi “Wehrsportgruppe Hoffmann” y con Gundolf Köhler, el asesino “material” o “solitario” de la Oktoberfest, antes de que dicha formación WSH fuera prohibida en 1980 por el entonces Ministro del Interior, Gerhart Baum. Los preparativos para el atentado comenzaron en 1979. El BND llamó al ataque del Oktoberfest de Múnich en 1980 con el nombre en código “Operación Werewolf”, llamada así por un comando especial de las SS que cometió numerosos asesinatos y sabotajes en la Segunda Guerra Mundial, detrás de las líneas enemigas”.

¿Cuál fue la intención estratégica de la bomba?El uso de la bomba tenía la intención de contribuir a crear un estado de ánimo en la población de Alemania Occidental que condujera a la salida del gobierno del Canciller Helmut Schmidt y que Franz Josef Strauss (el candidato de extrema derecha del CSU) ocupase el puesto de Canciller. En Alemania Occidental, se aplicó la clásica “estrategia de tensión”, como en Italia”. ¿De dónde vino el explosivo para la bomba? “De varios depósitos de la OTAN. La bomba no tenía que tener “aspecto” profesional”. ¿Por qué lo has hecho público ahora? “Porque las víctimas de los atentados de Munich no han recibido el apoyo del estado que merecen”.

Este último testimonio, de primer orden, fue refrendado en un libro, The Munich Conspiracy (2009), de Wolfgang Schorlau, donde se afirmó que la matanza de la Oktoberfest en Munich fue planificada por agentes de inteligencia occidentales que utilizaron la violencia terrorista para seguir la misma dirección que las operaciones Gladio en Italia, es decir, para asegurar el status quo derechista y anticomunista en Europa.

En Alemania a ningún partido político le interesa hoy día indagar sobre la masacre de la Oktoberfest. Los únicos políticos que parecen estar interesados en el tema son Die Linke (La Izquierda). Como afirman en un blog alemán “No es de extrañar que Die Linke sean los únicos interesados ya que sus nombres hubieran estado en una lista de sospechosos para ser internados en un campo de concentración en la isla de Cerdeña”, donde tenía previsto la OTAN internar a miles de izquierdistas en el caso de que se produjese un golpe de Estado militar “duro” en un país de la Alianza Atlántica.

 

LOS ASESINATOS POLÍTICOS DE LA TERCERA GENERACIÓN “INVISIBLE” DE LA RAF EN LOS AÑOS OCHENTA

 

 

Das RAF Phantom (El fantasma de la RAF) es un libro de no ficción publicado en 1992 por los periodistas Gerhard Wisnewski , Wolfgang Landgraeber y Ekkehard Sieker. Sus hechos sobre la llamada tercera generación de la Fracción del Ejército Rojo son obvios hoy. De acuerdo con la declaración central del libro, los ataques terroristas llevados a cabo en Alemania Federal entre 1985 y 1991 no fueron cometidos por la RAF sino por los servicios de inteligencia. Los críticos calificaron el libro, qué novedad, como una teoría de conspiración  (el guión marcado por la CIA a finales de los años sesenta para ser utilizado cuando alguien desenmascara o intenta destapar crímenes de Estado). La tesis medular del libro se consideró que no tenía fundamento, pero la realidad de las operaciones Gladio en Europa, sin embargo, apuntaba a todo lo contrario.

Los autores se inspiraron en su investigación periodística sobre el caso de asesinato Alfred Herrhausen. El entonces principal testigo de la Oficina del Fiscal Federal, Siegfried Nonne, había revocado toda su confesión realizada a la revista WDR Monitor en 1992 donde había incriminado fuertemente a varios miembros sospechosos de la RAF. En su investigación posterior, los autores recogieron un extenso material sobre testimonios y resultados oficiales de investigación.

Wisnewski y sus dos colegas encontraron, en su opinión, fuertes discrepancias en los resultados oficiales de la investigación. Esto llevó a una mayor investigación sobre asesinatos anteriores de la RAF, en la que los tres periodistas creían reconocer incoherencias similares como en el caso de Herrhausen. Debido a que los tres periodistas aparentemente habían tenido acceso a documentos oficiales secretos, posteriormente fueron objeto de investigaciones judiciales y registros domiciliarios.

Según los autores de El Fantasma de la RAF, los miembros de la primera y segunda generación de la RAF habían dejado su huella en robos a bancos y enfrentamientos con la policía, lo que llevó a su arresto posteriormente. Además, habían sido vigilados en su mayoría durante mucho tiempo por las autoridades. Por el contrario, los miembros de la tercera generación prácticamente no habían dejado rastro y, según las autoridades, vivieron como fantasmas durante varios años.

Apenas terroristas de la llamada tercera generación de la RAF fueron capturados vivos. mientras otros supuestos integrantes de la banda murieron en intentos de arresto, como Wolfgang Grams y Horst Ludwig Meyer. Las incriminaciones realizadas contra los sospechosos capturados vivos resultaron ser en parte insostenibles y se abandonaron, por ejemplo en los casos de Andrea Klump y Christoph Seidler. Esto contrastaba marcadamente con la historia de las generaciones anteriores de la RAF, cuyos miembros fueron arrestados en su mayor parte y condenados a largas penas de prisión después de un proceso complejo. Por el contrario, solo un miembro de la tercera generación ha sido condenado por los asesinatos atribuidos a la RAF, Birgit Hogefeld, pero con una sentencia que se basó en una serie de pruebas circunstanciales cuestionables, por ejemplo, un informe grafológico.

 

DE IZDA A DCHA:WOLFGANG GRAMS, HORST LUDWIG MEYER Y BIRGIT HOGEFELD, MIEMBROS DE LA “TERCERA GENERACIÓN” DE LA RAF.

 

En contraste con los antiguos terroristas de la RAF, la tercera generación prácticamente no dejó huellas útiles en las escenas del crimen. En consecuencia, la única evidencia de los miembros de la RAF fueron los “comunicados” que dejaron supuestamente escritos de su puño y letra. Según Wisnewski et al, estas cartas eran falsificadas y estaban fabricadas por un tercero. Además, las autoridades confirmaron la autenticidad de las cartas en un tiempo notablemente breve sin que se hubieran llevado a cabo previamente investigaciones forenses.

Lo cierto es que los perpetradores responsables del asesinato de Alfred Herrhausen (presidente de Deutsche Bank y directivo de Bilderberg, 1989) como los de Ernst Zimmermann (ejecutivo de la industria armamentística, 1985), Karl Heinz Beckurts (jefe de investigación de la multinacional Siemens, 1986), Gerold von Braunmühl (diplomático, 1986) y Detlev Karsten Rohwedder (gerente del Treuhandanstalt, el organismo encargado del expolio y saqueo de la RDA, 1991), no han sido identificados hasta el día de hoy.  Las únicas personas mencionadas en este contexto, Horst Ludwig Meyer y Wolfgang Grams, miembros de la RAF murieron tiroteados por la policía alemana en ambos intentos de arresto (ejecuciones sumarias, en realidad). Casi treinta años después del fin “oficial” de Gladio algunas preguntas y pistas sobre el Gladio alemán de los años 80 siguen siendo muy incómodas.

Una de las claves que utilizan los periodistas sobre la RAF para hacer inverosímil la participación de dicha organización en dichos asesinatos  es la gran cantidad de incoherencias que presentaron, lo que sugería una manipulación específica por terceros. Además, refieren, los atentados de la “tercera generación” requirieron un nivel muy alto de precisión y una planificación elaborada, que superaba con creces las capacidades de un grupo compuesto por terroristas aficionados.

Para los tres autores alemanes la CIA era un sospechoso principal ya que los motivos del asesinato de esos destacados representantes de la industria y las finanzas alemanas guardaban “extrañas” similitudes con la estrategia de tensión en Italia, donde una serie de ataques terroristas en los años 1970 y 1980, que oficialmente fueron atribuidos a las Brigadas Rojas en realidad se correspondían con la organización de la OTAN Gladio y los servicios de inteligencia italianos, que a su vez cooperaban con extremistas de derecha.

Incluso hubo nexos entre el terrorismo de Gladio en Italia y los ataques de falsa bandera en la República Federal Alemana, que fueron evidenciados por los periodistas Oliver Schröm y Egmont Koch cuando demostraron que un terrorista neofascista italiano, el “célebre” multiasesino Stefano Delle Chiaie, considerado como uno de los ejes de la columna vertebral del terrorismo de Estado en Italia, en España (transición) y en las dictaduras militares de Sudamérica, fue financiado por la Fundación Hanns Seidel, afiliada al partido ultraconservador alemán CSU (el siempre socio de la CDU en las elecciones alemanas). Ello demuestra que todos los servicios de inteligencia de los países de la OTAN, con el apoyo encubierto de sus agregados financieros, estaban en estrecho contacto para el manejo de sus diferentes peones y organizaciones terroristas,

Resulta cuanto menos curioso, aunque no sorpresivo, que países como Luxemburgo, políticamente irrelevantes en la arena europea y sin matrices “comunistas”, experimentaron también las hieles de Gladio. Este último país hizo de palanganero de los servicios secretos de EEUU (CIA), Reino Unido (MI6) y Alemania Federal (BND) para, a través de su agencia de inteligencia SREL, realizar entre los años 1984 y 1986 un total de veinte atentados de falsa bandera en ese país contra redes eléctricas y organismos oficiales, incluido un atentado contra la Cumbre Europea de diciembre de 1985, que fueron atribuidos a una organización comunista fantasma, las Células Comunistas Combatientes.

Andreas Kramer, el hijo del oficial del BND que se ha mencionado anteriormente para el atentado de la Oktoberfest, dijo que su padre coordinó con el jefe de los servicios secretos luxemburgueses, el SREL, Charles Hoffmann, los preparativos de los atentados en Luxemburgo. Los explosivos para la ejecución de los ataques fueron obtenidos de unas instalaciones militares de la OTAN que estaban situadas en Vielsalm (Bélgica), hoy reconvertidas en un parque industrial. Según la revista alemana Stern, el SREL se dedicó a realizar “intercepciones telefónicas no autorizadas, sobornos, uso indebido de vehículos de la empresa y operaciones terroristas a nombre de ‘Gladio”.

A pesar de que cada día surge más y más información sobre la Red Gladio en los medios de comunicación, los más grandes han sellado reiteradamente, salvo de forma episódica, todo lo relativo a estas operaciones negras, tanto en Alemania como en el resto de Europa, donde se han despachado, a menudo, como “teorías de la conspiración”. Pero hay tantas pruebas y testimonios de primer orden que es imposible que puedan argumentar el trillado recurso marrullero de la “conspiración” con el objetivo de invisibilizar esos crímenes de Estado.

Como hoy certeramente se preguntan algunos respecto del “terrorismo islamista” de falsa bandera que ha asolado Europa en los últimos  años, tanto en Madrid, París, Munich, Berlín, Londres, Bruselas… ¿Quién no se atrevería a afirmar si esta no es una nueva “estrategia de tensión” por parte de los viejos terroristas de Gladio? La respuesta para mí es concluyente: si, se trata de la misma estrategia pero con diferentes actores.

 

 

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FUENTES:

http://www.juergen-elsaesser.de/de/artikel/template_artikel.php?nr=822
http://blog.zdf.de/3sat.Kulturtube/02vor-ort/stammheim-verena-becker-prozess/
http://nhzzs.blogspot.com/2011/06/bnd-und-cia-haben-in-der-tat-die-raf.html
http://www.gerhard-wisnewski.de/modules.php?name=Downloads&d_op=getit&lid=20
http://www.heise.de/tp/r4/artikel/31/31612/1.html
https://jasminrevolution.wordpress.com/2017/11/22/gladio-staybehind-2017-wo-bleibt-der-bericht/
http://nhzzs.blogspot.com/2007/08/raf-terror-vom-staat-gemacht.html
http://friedensblick.de/10883/gladio-nsu-terror/
http://blog.zdf.de/3sat.Kulturtube/02vor-ort/stammheim-verena-becker-prozess/
http://www.3sat.de/page/?source=/kulturzeit/themen/149795/index.htm
https://medienschafe.wordpress.com/tag/cic/
https://www.hintergrund.de/politik/inland/waren-geheimdienste-in-das-oktoberfest-attentat-involviert/
Daniele Ganser: “Los Ejércitos secretos de la OTAN”

 

La Operación Gladio en Alemania Federal: estrategia de tensión y terrorismo de Estado manufacturado por la CIA y el BND (3)

 

 

TERRORISMO DURANTE LOS AÑOS 70-80 EN LA RFA: LA FRACCIÓN DEL EJÉRCITO ROJO, PIEZA ANGULAR DEL GLADIO ALEMÁN

 

Helmut Schmidt, canciller de Alemania Federal en el período 1974-1982 perteneciente al Partido socialdemócrata, SPD, confirmó en 2007, en una entrevista concedida al periódico Zeit, la existencia del terrorismo de Estado en la República Federal de Alemania (en adelante, RFA). Schmidt no fue explícito en sus acusaciones pero sí evidenció lo que ya se sospechaba en los círculos minoritarios del periodismo investigador de la red Gladio. A la pregunta de Zeit: ¿Hubo una forma “especial” de terrorismo en Alemania al margen de organizaciones como Baader Meinhof y otras?, Schmidt respondíó (paréntesis míos): “Tengo la sospecha de que todo terrorismo, independientemente de si lo comete la RAF alemana, las Brigadas Rojas italianas, los franceses (Acción Directa), los irlandeses (IRA), los españoles (ETA) o los árabes (OLP), que sabemos que tienen poco aprecio por los seres humanos, diría que es superado por ciertas formas de terrorismo de Estado”. Zeit: ¿Habla en serio? ¿A quién se refiere? Schmidt, dijo: “Dejémoslo así.  Lo que realmente digo…es lo que acabo de decir”.  

Las declaraciones de Schmidt ponen de relieve que en los respectivos países de la Europa occidental los servicios secretos estuvieron  liderando un ejército anticomunista dentro de cada Estado, siempre en estrecha colaboración con la CIA y el servicio secreto exterior británico, el MI6, que fueron los principales planificadores.  Los parlamentos no estaban al tanto de este proceso, sólo los miembros principales de los ejecutivos (primer ministro, presidente, ministro del interior y ministro de defensa) lo sabían. Recordemos que Gladio no sólo fueron grupos terroristas activos sino también estructuras políticas, tal vez incluso a un nivel más bajo que las señaladas.

La RAF (o Fracción del Ejército Rojo) fue la organización armada que en Alemania Federal sirvió como arista para la estrategia de tensión de Gladio. El objetivo era crear un clima de rechazo social hacia la izquierda o simplemente hacer que el giro político se decantase hacia opciones más a la derecha, que sería la más proclive a introducir medidas de seguridad  adicionales. A pesar de que en la RFA el partido comunista estaba prohibido (existía el DKP como “alternativa” de bajo perfil comunista y además controlado por el Estado) y las opciones políticas eran todas anticomunistas y conservadoras (Los Verdes-CDU-CSU-FDP) o socialdemócratas pero muy favorables a EEUU (SPD), el terrorismo de Estado se implementó con fuerza en la RFA para cortar “por lo sano” cualquier auge “izquierdista”.

Es sabido que los movimientos populares anti-militaristas, anti-OTAN y anti-imperialistas habían cobrado fuerza a finales de los años 60 y mediados de los años 70 en Europa Occidental, en especial en la RFA, Francia e Italia. Por tanto, una forma de revertir una potencial tranformación ideológica que calara en la sociedad consistió en “convencer” al dócil y sumiso rebaño medio europeo para que se decantara por un Estado derechista de seguridad a golpe de estrategia de tensión de Gladio. En palabras de Klaus Fischer, ex agente de contrainteligencia del MfS-Stasi de la RDA “la tarea de Gladio fue impedir un giro a la izquierda en Europa Occidental”.

Al igual que sucedió con Italia, y en otros países europeos, los gestores del crimen de Estado en Alemania Federal utilizaron dos frentes de propaganda y acción terrorista de signo político opuesto: uno izquierdista, la conocida RAF, su eje central de actuación, y en el otro frente habilitó a grupos terroristas de extrema derecha como actores secundarios, para servir de “contrapeso” ideológico: en particular, el nazi WSGH (Wehrsportgruppe Hoffmann) y el NSU (Nationalsozialistischer Untergrund). Un tanto a imagen y semejanza de lo que estaba sucediendo, por ejemplo, en Italia con las Brigadas Rojas-GAP (Grupos Armados Proletarios), extrema izquierda, y, por otro lado, Avanguardia Nazionale-Ordine Nuovo-Núcleos Armados Revolucionarios (extrema derecha).

Algunos argumentan que la RAF existió a más tardar hasta 1980 y su actividad terrorista de mediados de esa década en realidad fue obra de la inteligencia alemana occidental, como así lo señala el periodista alemán Gerhard Wisniewski, quien si tiene clara una cosa: sin la cobertura del Estado alemán la RAF no habría existido”. Una traslación de esta declaración se podría hacer perfectamente al resto de países donde operó Gladio. No obstante, habría que decir que antes de 1980, desde la misma fundación de la RAF, los servicios de inteligencia de la RFA (el BND) ya manejaban sus hilos y monitoreaban sus movimientos.

 

GERHARD WISNIEWSKI, INVESTIGADOR Y PERIODISTA ALEMÁN

 

Los orígenes de la RAF y sus relaciones con el espionaje alemán del BND se remontan a 1968, durante las protestas anti-imperialistas que se produjeron en Alemania, en particular, contra el magnate Axel Springer (propietario de tabloides amarillos como el Bild Zeitung), cuando el agente del servicio de inteligencia alemán Peter Urbach proporcionó a los miembros de la Fracción del Ejército Rojo, cócteles molotov, armas de fuego y también suministró una bomba, a una “supuesta organización izquierdista” que nunca fue detenida, con la que se pretendió atentar contra el centro comunitario judío de Kristallnacht, en Berlín, 1969. El agente Urbach también estableció contacto cercano con el líder de la RAF, Andreas Baader. Tampoco deben olvidarse ataques, años después, como el del GSG 9 (una unidad de operaciones especiales contraterrorista de la Policía Federal Alemana) contra la prisión de Celle, en 1978, que se vendió durante ocho años como terror de izquierda y resultó ser una falsa bandera.

Y es que en palabras de Peter Jürgen Boock, ex miembro de la RAF, la Fracción del Ejército Rojo a menudo era conducida a través de la arena por los servicios de inteligencia como quien tira del anillo que llevan los bueyes en la nariz”. Incluso el jefe de LKA (Oficina de la Policía Criminal del Estado), Waldemar Burghard, dijo una vez: “Mientras Ulrike Meinhof (la otra líder de la RAF) esté libre, podemos estar en condiciones de ordenar el equipamiento militar que sea necesario”. No hace falta decir para quién iba destinado ese “equipamiento militar”.

El llamado “otoño alemán” es el momento álgido donde la atmósfera política en la República Federal de Alemania se ennegreció llevando al límite la estrategia de tensión de Gladio. Septiembre y octubre de 1977 fueron dos meses que estuvieron marcados por atentados de la RAF: el secuestro y asesinato del presidente de la patronal alemana, Hanns Martin Schleyer (antiguo oficial de las SS durante el III Reich), el secuestro del avión de Lufthansa Landshut y los “suicidios” (en realidad, asesinatos) de los principales miembros encarcelados de la primera generación de la RAF constituyeron el acto final de la llamada Ofensiva 77 de la RAF. La historiografía oficial sobre el terrorismo en Alemania Federal suele establecer tres “generaciones de la RAF”. La primera comenzaría a finales de los años 60, la segunda y más activa en el “otoño alemán” de mediados de los años 70 y la tercera recrudecería su actividad a mediados de los años ochenta.

La narrativa oficial acerca del terrorismo en la RFA es la misma que en Italia y en el resto de Europa. Grupos terroristas (con la denominación oficial de extrema izquierda) de varios países europeos nos dicen que actuaron perfectamente organizados y con una profesionalidad militar y operativa ultraeficiente. Terroristas que poseían verdaderos arsenales de armas y explosivos. Cómo podían obtenerlos, trasladarlos y depositarlos clandestinamente era toda una “proeza”, sobre todo porque “no se enteraban de nada” tanto el espionaje occidental como los servicios de información policiales de sus respectivos países, algo que constituía de por sí una proeza todavía mayor. Esos depósitos de guerra sólo podían tener un origen: o bien contrabandeando, como quedó demostrado, desde países árabes o bien traficando desde una organización militar como la OTAN, usando intermediarios-traficantes de armas escogidos previamente por las agencias de inteligencia.

Las tontos útiles integrados en organizaciones como la RAF eran, en realidad, vulgares aprendices de terroristas, algunos, eso sí, con formación universitaria notable (como Ulrike Meinhof), pero aficionados en el manejo profesional de armas y explosivos para la ejecución de atentados, aunque varios de ellos nos dicen que fueron llevados a campos de entrenamiento situados en el Líbano, controlados de cerca tanto por la CIA como por el Mossad israelí. Campos donde también iban, sin contratiempo alguno, miembros de otras organizaciones como el IRA, ETA, la OLP o las Brigadas Rojas desde París.

Incluso hay indicios de que miembros del grupo terrorista nazi Wehrsportgruppe Hoffmann estuvieron en campos de entrenamiento en el Líbano. Documentos del BND de 1980 y 1981 muestran que Karl-Heinz Hoffmann (líder de la organización terrorista) estuvo en Beirut en agosto de 1980, acompañado por otros cuatro hombres no identificados, y previamente en un campamento de la organización palestina Fatah.  Según una nota fechada el 29 de septiembre de 1980, él y de 13 a 15 hombres, también sin identificar, estuvieron en un campamento situado en la pequeña localidad de El Aqura con él.

Uno de los casos más sórdidos del “otoño alemán”, aunque todos lo fueron en el terrorismo de Alemania Federal, fue el asesinato del fiscal general de Karlsruhe Siegfried Buback a manos, presuntamente, de la RAF en 1977. La pregunta que se hacen algunos en Alemania es: ¿murió Siegfried Buback porque se acercó demasiado al verdadero terror que estaba aconteciendo en la RFA y a sus patrocinadores de Estado (léase, CIA y BND)? El hijo de Siegfried Buback, Michael, estuvo años intentando desenmascarar los aspectos más oscuros de la muerte de su padre.

 

A LA IZQUIERDA EL FISCAL GENERAL DE LA RFA, SIEGFRIED BUBACK, ASESINADO EN 1977. A LA DERECHA LA TERRORISTA DE LA RAF-AGENTE DE LA BfV, VERENA BECKER

 

El asesinato del fiscal Buback fue oficialmente atribuido, entre otros, a un personaje turbio, la integrante de la RAF y del “Movimiento 2 de Junio” (una franquicia del anterior), Verena Becker, no como autora material sino como colaboradora en la ejecución del mismo.  Pero Michael Buback, el hijo del fiscal asesinado, dice que según consta en los archivos del MfS (Stasi), el Ministerio para la Seguridad del Estado de la RDA (quien con gran efectividad monitoreó la red terrorista Gladio en aquellos años), Verena Becker había trabajado para los servicios secretos occidentales (CIA-BND) desde 1972. Pero la inspección de archivos ha sido parcialmente denegada a Michael Buback ya que el registro que hace referencia a la cooperación de Verena Becker con la inteligencia occidental fue completamente bloqueado a principios del año 2008, ya que, dijeron, podría poner en riesgo la seguridad del Estado (sic).

Curiosamente, cuando Verena Becker fue detenida por cooperadora en el atentado contra Buback recurrió a la BfV u Oficina federal para la protección de la Constitución (la Gestapo “light” de la RFA, una agencia de inteligencia que decide, entre otras, la prohibición de según qué actividades políticas, como el Partido Comunista de Alemania, KPD). Si un detenido deseaba hacer declaraciones y recibir beneficios, la fiscalía era el contacto lógico, no un organismo como el de la Protección de la Constitución que actúa como agencia de inteligencia.  El hecho de que Verena Becker no eligiera el camino de la oficina del fiscal, señala, indubitadamente, que ella había estado previamente en contacto con esa Oficina o incluso había trabajado para ella.

El MfS (Stasi) de la RDA tenía conocimiento sobre los contactos de la Oficina Federal para la protección de la Constitución con los terroristas detenidos de la RAF, en Berlín Occidental exactamente. Todo ello aparecía documentado en sus archivos. De ahí que una de las prioridades de la CIA y el BND cuando se produjo la “caída” del Muro y la posterior anexión de la RDA a la RFA, en 1990, fuese robar el máximo número de archivos de contenido sensible de la sede de la Stasi donde constaban, detalladamente, todas las operaciones terroristas de la red Gladio y la implicación de las agencias de inteligencia occidentales en las mismas. Entre ellos hay certezas de que existen, al menos, 17 archivos relacionados con Verena Becker.

Después de una revisión de los archivos del MfS (Stasi) de fecha 2.2.1978, se publicó que la terrorista Verena Becker había sido anotada como fuente “confiable” de los “órganos de seguridad de Alemania Occidental”, como mínimo, desde 1972. Esta información fue confirmada por comunicaciones del HVA (el Hauptverwaltung Aufklärung o servicio de espionaje exterior de la RDA) de 1973 y 1976. En definitiva, Verena Becker desempeñó desde el principio un papel importante en la promoción de la militancia en preorganizaciones terroristas como el “Movimiento 2 de junio” (la organización paralela o precursora de la RAF), pero como una agente infiltrada.

Según los archivos del MfS, la hermana de Verena Becker, Annelie también era una activa terrorista desde 1973, cuando tenía 19 años.  A finales de 1975, el MfS creía que Annelie jugaba claramente un importante papel en la llamada “pandilla de Haag-Mayer” (otra sucursal de la RAF).  El informe de la Stasi sospecha de su participación, en 1984, en un fallido atentado de falsa bandera, como fue el intento de hacer explotar un camión cargado de explosivos, que fueron oportunamente descubiertos y desactivados, contra la escuela de entrenamiento de la OTAN en Oberammergau, RFA, en diciembre de 1985 y en el asesinato del industrial Ernst Zimmermann en febrero de ese mismo año.

Estas no son pequeñas o meras sospechas acerca de Annelie Becker ya que los documentos del MfS-Stasi de la RDA generalmente tenían siempre una explicación muy detallada. Lo que le sucedió después del arresto de Annelie, no se sabe.  Su nombre en los archivos está emborronado por los empleados del BStU (Comisionado Federal para los Archivos de la Stasi, el órgano encargado de gestionar o manipular el material robado de la sede de la Seguridad del Estado de la RDA).  Probablemente ella viva con su hermana Verena hoy, pero ya está olvidada. Como si unas manos invisibles hubieran borrado su rastro en los archivos del MfS.

Cuando el fiscal Siegfried Buback fue asesinado el 7 de abril de 1977 en Karlsruhe, supuestamente por la RAF, Michael Buback, su hijo, tenía 32 años.  El 17 de abril de 2007, a los treinta años del crimen, Michael publicó un artículo en el periódico Süddeutsche Zeitung en el cual escribió que el ex miembro de la RAF, Peter-Jürgen Boock, le había contado, de forma creíble, que los acusados de ser los autores materiales de los disparos que acabaron con la vida de su padre, los terroristas de la RAF Christian Klar, Knut Folkerts y Günter Sonnenberg, nunca cometieron ese atentado. Michael Buback, en 2007, sugirió que la inteligencia alemana podría estar involucrada en el asesinato de su padre. Las mismas sospechas dejó caer Ina Beckurts, la viuda de un CEO de la conocida multinacional Siemens, Karl Heinz Beckurts, asesinado en 1986 supuestamente por la RAF. Pero ambos, Michael Buback e Ina Beckhurst, no quisieron dar más detalles.

 

DE IZDA A DCHA Y DE ARRIBA A ABAJO LOS MIEMBROS DE LA RAF: ANDREAS BAADER, GUDRUN ENSSLIN, JAN CARL RASPE Y ULRIKE MEINHOFF

 

¿Por qué el archivo del asesinato Buback se mantiene en secreto?  Tal vez porque en la muerte de Siegfried Buback hay una complicidad de la Oficina para la protección de la Constitución, que no es menos “accidental” que en otro suceso importante en la historia de los archivos del terrorismo alemán: la noche de la muerte de tres miembros de la Fracción del Ejército Rojo en la prisión de “alta seguridad” de Stammheim, donde ya no es posible averiguar nada en los archivos sobre esta cuestión.

No hace falta ser muy astuto para saber que la muerte en prisión de los miembros “dirigentes” de la RAF Andreas Baader, Gudrun Ensslin y Jan-Carl Raspe, en octubre de 1977, en realidad se trató de un asesinato selectivo ordenado desde las más altas autoridades políticas de Alemania Federal (con conocimiento y autorización del SPD gobernante, del canciller socialdemócrata Helmut Schmidt), al igual que el “suicidio” por ahorcamiento de la otra mítica lider de la banda, Ulrike Meinhoff, en su celda, en mayo de 1976.

Una clave en el asunto RAF, distinta a la de Gladio pero no lejos de esta, es la que ofrecía el abogado de los miembros de Baader-Meinhof, Klaus Croissant, cuando en 1980 la entonces joven periodista del ELPAÍS Soledad Gallego Díaz (hoy directora del periódico) le hizo una entrevista y le preguntó, entre otras cosas: ¿Qué sentido puede tener un grupo como el formado por Andreas Baader y Ulrike Meinhof en la RFA? A lo que respondió Croissant: Para explicar su existencia habría que comprender el papel que desempeña en la RFA la socialdemocracia, una garante de la existencia de la sociedad capitalista. La socialdemocracia de la RFA tiene un papel importante en el mundo y a través de ella se integra y coordina la represión en toda Europa. Es un Estado fuerte, capaz de hundir la revolución portuguesa o cualquier otra que pueda surgir en Europa. Pero la Revolución de los claveles en Portugal no se parecía, ni de lejos, a pesar de ser una “revolución blanda y pacífica” que fue saboteada y frustrada sin problemas por la CIA, a esos “movimientos revolucionarios” de Europa creados y controlados por el espionaje occidental.

Evidentemente, nadie (ni Croissant), salvo las élites de los partidos políticos de Europa, conocía entonces la existencia de la red Gladio que movía hilos como los de la RAF en la configuración de ese terrorismo de Estado, aunque el abogado Croissant dijo claramente en esa entrevista que los tres miembros de la RAF fueron asesinados por el Estado (pero esa era la otra parte de ese terrorismo, la más evidenciable). Por cierto, la entonces comunista y feminista Cristina Alberdi, luego en las filas del PSOE y hoy tertuliana escorada a la ultraderecha, salió en 1979 en defensa del polémico Klaus Croissant para impedir que fuera extraditado de Francia a Alemania, ya que el abogado alemán estaba acusado de ser integrante de la RAF.

En definitiva, volviendo al caso Buback, hay quien afirma, con más que sólidas sospechas, que el asesinato del fiscal Siegfried Buback, en el “otoño alemán” de 1977, fue ordenado y ejecutado por el servicio federal de inteligencia de la RFA, el BND, porque Buback planteó una acusación contra alguien con mucho poder o metió la nariz en algo demasiado profundo, como eran las relaciones entre el terrorismo de falsa bandera de la RAF y los servicios secretos alemanes y de EEUU.

Si se observa la historia de la RAF bajo un prisma no condicionado por las versiones de la oficialidad imperante y sus medios de propaganda, o no te dejas llevar por un idealismo trasnochado y miope, supuestamente revolucionario  y radicalmente ideologizado, llegarás a la conclusión de que agentes infiltrados del BND y la CIA desempeñaron un papel clave en este grupo (como sucedió en otros países de la Europa de la OTAN con otras organizaciones). En las crudas palabras del abogado y político alemán del SPD, Otto Schily: “El terror de la RAF fue organizado por la CIA”.

Cualquiera que esté familiarizado con la estrategia de tensión en Europa en aquellos años entenderá enseguida que los círculos políticos más importantes de la OTAN tenían un gran interés en la escalada de la violencia y así culpar a opositores políticos de ideología izquierdista desacreditándolos de forma que se justificase un endurecimiento constante de las leyes de vigilancia, represión y seguridad en Europa occidental.

De hecho, las mismas leyes antiterroristas europeas sirvieron para dejar sin explicación los graves crímenes cometidos por la Red Gladio, engañando al público con procedimientos aparentemente “democráticos” y permitiendo que los verdaderos asesinos escapasen con impunidad, lo cual tenía su lógica ya que esos criminales estaban (y están) insertos en las estructuras del mismo Estado profundo. Mientras, para guardar la compostura y vender humo a la opinión pública, enjaluaban a unos cuantos chivos expiatorios (incluyendo terroristas de ambos bandos ideológicos, pero preferentemente de izquierdas, o elementos muy puntuales que se dedicaban al tráfico de armas, drogas y dinero).

Estas, y no otras, fueron (y son) las condiciones ideales en las que el terror de falsa bandera podía (y puede) prosperar.

 

 

 

 

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FUENTES:

http://www.juergen-elsaesser.de/de/artikel/template_artikel.php?nr=822
http://blog.zdf.de/3sat.Kulturtube/02vor-ort/stammheim-verena-becker-prozess/
http://nhzzs.blogspot.com/2011/06/bnd-und-cia-haben-in-der-tat-die-raf.html
http://www.gerhard-wisnewski.de/modules.php?name=Downloads&d_op=getit&lid=20
http://www.heise.de/tp/r4/artikel/31/31612/1.html
https://jasminrevolution.wordpress.com/2017/11/22/gladio-staybehind-2017-wo-bleibt-der-bericht/
http://nhzzs.blogspot.com/2007/08/raf-terror-vom-staat-gemacht.html
http://friedensblick.de/10883/gladio-nsu-terror/
http://blog.zdf.de/3sat.Kulturtube/02vor-ort/stammheim-verena-becker-prozess/
http://www.3sat.de/page/?source=/kulturzeit/themen/149795/index.htm
https://medienschafe.wordpress.com/tag/cic/
https://www.hintergrund.de/politik/inland/waren-geheimdienste-in-das-oktoberfest-attentat-involviert/
Daniele Ganser: “Los Ejércitos secretos de la OTAN”

La Operación Gladio en Alemania Federal: estrategia de tensión y terrorismo de Estado manufacturado por la CIA y el BND (2)

 

 

FABRICANDO BULOS EN LA POST-GUERRA FRÍA: LA RDA, CULPABLE DEL TERRORISMO INTERNACIONAL

 

Es una realidad incontrovertible que en los “años de plomo”, en Alemania Federal y en el resto de Europa, servicios de inteligencia como la CIA, el BND (RFA) y el italiano SISMI (por citar los más relevantes) controlaron, manejaron y organizaron el terrorismo en suelo europeo para ser utilizado en la estrategia de tensión de Gladio, guiando sus atentados en varios países de Europa. Unos pocos historiadores, periodistas o investigadores han estudiado a fondo aquellas implicaciones, como son el periodista norteamericano Arthur Rowse (el primero en escribir sobre la red Gladio en Italia, en 1994) Gerhard Wisniewski en Alemania, Daniele Ganser en Suiza, Richard Cottrell en el Reino Unido o Paul L. Williams en EEUU.

Otros autores no tan conocidos que han escrito sobre la trama Gladio son: el italiano Sergio Flamigni con su obra La esfinge de las Brigadas Rojas, los alemanes Erich Schmidt-Eenboom y Ulrich Stoll  en su Die Partisanen der NATO: Stay-Behind-Organisationen in Deutschland 1946–1991, un libro aséptico que hace un pésimo uso de la palabra “partisano” para definir a los mercenarios terroristas de la OTAN, con el añadido de no llevar carga política alguna para no alimentar, dice cínicamente el periódico conservador Frankfurter Allgemeine, “a los teóricos de la conspiración” (sic) o, en fin, la pseudoperiodista, también alemana, Regine Igel quien ha escrito varios libros sobre dicha cuestión, entre ellos, El lado oscuro de la CIA en Italia (Terrorjahre: Die dunkle Seite der CIA in Italien).

La alemana Igel argumenta que la izquierdista RAF (Fracción del Ejército Rojo) fue previamente infiltrada e instrumentalizada por los servicios de inteligencia al igual que las Brigadas Rojas italianas. Hasta aquí todo correcto. Sin embargo, Igel dice que dicha infiltración también se hizo por el servicio de espionaje de la RDA, el Ministerio para la Seguridad del Estado (MfS), más conocida como Stasi. El discurso de Igel no deja de ser una trampa, con aroma a engaño, que sólo sirve para oscurecer o “equilibrar” la Operación Gladio de Occidente. Igel atribuye al MfS, en otro libro, Terrorismus-Lügen: Wie die Stasi im Untergrund agierte, una falacia típicamente propagandística de la guerra fría: que la Stasi de la RDA (como el KGB de la URSS) apoyó tanto a grupos terroristas de izquierda (la RAF, OLP, Abu Nidal, los cuales estaban dirigidos y controlados totalmente por la CIA, el BND y el Mossad israelí) como a grupos neonazis o de extrema derecha (igualmente controlados por el espionaje occidental).

Este delirio de Igel (y de otros autores atlantistas) no hace falta decir que se derrumba por sí solo y con un argumento bien simple: pregúntese usted cómo es posible que una agencia comunista de inteligencia, como el MfS, podía luchar, codo con codo, en alianza con la OTAN, por hacerse con los servicios de terroristas de signo político opuesto para, al mismo tiempo, apoyar las tesis ultraderechistas de la CIA de acabar con la influencia de la izquierda en Europa Occidental. ¿Se puede ser más ridículo?. ¿Se piensan que la “Stasi” no sabía que el objetivo de Gladio era desprestigiar a la izquierda occidental y crear gobiernos fuertes de ideología parafascista en Europa?

¿La RDA iba a utilizar el terrorismo de la RAF (y otras organizaciones) para “desestabilizar”, supuestamente, a dos países de la OTAN, como la RFA o Italia, mientras la CIA hacía exactamente lo propio pero como estrategia de tensión para minar y socavar a la izquierda occidental? ¿Y las agencias de inteligencia de ambos bandos acaso no se enteraban de las operaciones que hacían con sus respectivos espantapájaros terroristas? ¿Estaban asociadas o qué? ¿En qué nivel de esquizofrenia se mueven los propagandistas de la OTAN?

La RDA apoyando al terrorismo neonazi de Gladio ya es una fantasía estrafalaria fabricada en la imaginación de Igel y los medios revanchistas alemanes. Y no hay más que refutar esta engañifa con dos ejemplos:

1º) El Servicio Técnico de la Federación alemana de la Juventud (y sus continuadores tras ser “ilegalizado”) fue uno de los puntales terroristas que utilizó EEUU y la RFA para organizar la caída del gobierno comunista de la RDA. Sus principales integrantes eran simpatizantes ultraderechistas y ex miembros de las SS y la Wehrmacht, coordinados todos por la inteligencia militar norteamericana del CIC (Counterintelligence Corps), cuyas actividades fueron el sabotaje económico y los atentados contra bienes, personas e infraestructuras de la RDA, así como intentos de golpe de Estado (como ocurrió en el “levantamiento contrarrevolucionario de 1953”).

2º) Uno de los implicados en el atentado-masacre de la Oktoberfest de Munich (agosto de 1980, del que se hablará en otra entrada), Heinz Lembke, un fanático ultraderechista que custodiaba los depósitos de guerra del arsenal clandestino de la OTAN en Uelzen (RFA), había nacido en 1937 en Stralsund, Alemania Oriental, donde vivió un tiempo antes de huir a Alemania Federal en 1959 y convertirse en agente logístico de Gladio y colaborador del BND. Lembke se puso a la cabeza de la organización neonazi «Bund Vaterlandischer Jugend» o BVJ (Alianza de Jóvenes Patriotas). Como ideólogo de dicha organización concibió lemas tales como «Un alemán que piensa como un judío merece ser ahorcado».

Que la URSS o la RDA apoyaran, más teóricamente que en la práctica militar, a movimientos populares izquierdistas de liberación en Sudamérica, África o Asia es algo que está lejos, muy lejos del terrorismo de falsa bandera de Gladio en Europa Occidental orquestado por la CIA y sus sucursales de inteligencia europeas. Este terrorismo adiestrado fue ejecutado por facciones terroristas de signo político opuesto que servían muy bien como contrapunto para señalar las “maldades del comunismo” y también para fabricar chivos expiatorios (asesinos solitarios, fanáticos radicales de ultraderecha, organizaciones anarquistas, etc..) que sirvieran como coartada con la que cubrir posibles grietas en la ejecución de atentados (fallos operativos) o solventar problemas legales en el futuro (investigaciones judiciales, etc).

 

EL GENERAL DEL KGB, YURI IVANOVICH DROSDOV

 

Fue, precisamente, el KGB, a través del general Yuri Ivanovich Drosdov, quién logró penetrar en el Gladio alemán y estuvo absolutamente al tanto de toda la información sobre la red stay-behind, al igual que la Stasi de la RDA, y por lo tanto, Moscú tenía conocimiento de los secretos vinculados a la operación stay-behind o, lo que es lo mismo, el terrorismo de Estado y sus “gladiadores”. La “malvada” Stasi reveló hasta 1980 más de 50 unidades alemanas de Gladio en la República Federal Alemana, sus enlaces de comunicaciones, depósitos de armas y miembros terroristas que estaban operativos. Todo parece indicar que el espionaje de la RDA tuvo pleno conocimiento de Gladio desde mediados o finales de los años 70 gracias a sus agentes infiltrados en el espionaje de la RFA, el BND.

Por ejemplo, Heidrun Hofer, que trabajaba para esta última agencia de inteligencia (BND) fue una pieza fundamental para desentrañar Gladio. Hofer era una ferviente ultraderechista pero no fue espía doble del MfS sino la mujer de un espía del KGB que hábilmente logró captarla sentimentalmente llegando a contraer matrimonio con ella para sacarle, posteriormente, información muy confidencial. Hofer era secretaria en el Departamento IV del BND, en Munich, en el servicio que estaba a cargo de la dirección de la red stay-behind. Su puesto le daba acceso a los documentos más confidenciales de la OTAN. Aunque se desconoce la naturaleza exacta de los datos que transmitió a la Stasi y al KGB, lo que sí se sabe es que comunicó información sobre un centro de mando stay-behind altamente secreto, que se hallaba en la costa atlántica y debía servir de base al gobierno alemán en el exilio.

En cambio, Joachim Krase, que fue director adjunto del propio BND, era un doble agente trabajando para el MfS-Stasi de la RDA. Krase reveló absolutamente todo sobre la Operación Gladio en la RFA, un secreto que los rusos conocían desde hacía tiempo. Documentos del servicio de inteligencia de la RDA, hoy desclasificados, confirman que el MfS estaba extremadamente bien informado sobre la operación stay-behind.

Durante unas maniobras efectuadas por la OTAN en 1979, unidades de inteligencia del MfS interceptaron señales desconocidas y detectaron la presencia de una red paralela. Después de años de investigación lograron descifrar el código que utilizaban los agentes stay-behind del BND y localizaron decenas de puntos repartidos por todo el territorio de Alemania occidental, muchos de los cuales estaban concentrados en la zona fronteriza con la RDA y Checoslovaquia

En 1984, el general Horst Mannchen, director del Departamento III de la Stasi y responsable de las escuchas radiofónicas, comunicó a los ministros del gobierno de la RDA numerosos detalles sobre la red stay-behind del BND. La Stasi concluyó que los datos reunidos «indicaban claramente que el BND había concedido gran importancia al entrenamiento y la preparación de estos agentes especiales». Las comunicaciones radiales interceptadas por el servicio revelaban también que la red stay-behind alemana estaba muy bien coordinada y que estaba en contacto con los «servicios secretos de la OTAN» en Cerdeña [Italia], en Huy (Bélgica) y en las ciudades francesas de Lille y Grenoble

 

EX-GENERAL HORST MÄNNCHEN, DIRECTOR DEL DEPARTAMENTO III DEL MfS (Stasi)

 

Uno de los discursos más corruptos y deformadores de Occidente en el período post-Gladio es el que ha señalado repetidamente a la RDA y a la URSS como patrocinadores del terrorismo internacional, una estrategia utilizada para encubrir que la CIA y sus filiales europeas fueron quienes lo crearon, financiaron y apoyaron durante toda la guerra fría (y ahora lo siguen haciendo con el terrorismo islámico).

La República Federal Alemana y EEUU han ocultado, falsificado o manipulado los archivos de la Stasi incautados en 1989, tanto para los registros reales que implicaban a Occidente en el terrorismo de Gladio como para señalar datos que supuestamente aparecían en esos ficheros y que resultaron ser falsos. En este último caso, podemos citar el caso relativo al atentado de falsa bandera contra la discoteca La Belle de Berlín Occidental (que era frecuentada por soldados norteamericanos), en 1986, donde murieron tres personas y más de 200 resultaron heridas, atentado que la revista Frontal de la RFA demostró que fue orquestado por la CIA, el BND alemán y el Mossad israelí.

A través de esas tres agencias de inteligencia y sus medios de propaganda se expuso la tesis occidental de un complot de la Libia del coronel Muammar El Gadafi en el atentado de La Belle, lo que provocó que el presidente de EEUU, Ronald Reagan, ordenase el bombardeo de Libia. Después de la reunificación alemana, se dijo que archivos de la Stasi supuestamente apoyaban la teoría del “complot libio” y se organizaron demandas en 1992 contra Libia, pero en 1993 fueron paralizadas ya que todas estas teorías eran producto de fabulaciones maliciosas y no existía una sóla prueba incriminatoria contra Libia en dichos archivos.

Cuatro precisiones:

PRIMERA: El MfS hizo uso de todas las medidas apropiadas para mantener el control necesario y obtener la información de todas las personas que entraban a la RDA, legal e ilegalmente, en particular, las que lo hacían bajo pasaporte diplomático como espías extranjeros. Dicha prevención fue determinante  para tomar precauciones ante potenciales objetivos terroristas contra el territorio de la RDA, sobre todo por parte de las organizaciones ultraderechistas de Gladio entrenadas y equipadas por la CIA y el BND.

SEGUNDA: El MfS, a este respecto, nunca aprobó las actividades terroristas de la Fracción del Ejército Rojo (RAF), no apoyó a dicha organización, no proyectó atentados con ellos, ni controló a sus miembros, entre otras cosas porque la inteligencia alemana oriental tenía conocimiento de que la RAF era una estructura operativa de Gladio que la iban a utilizar como cubierta acusatoria contra la RDA. Todos los intentos por atribuir a la “Stasi” nexos con la RAF han fracasado. Ni en los archivos de la Stasi ni en ningún otro documento hay rastro alguno de ello, salvo las pruebas manipuladas que se hayan fabricado “ad hoc” en Alemania Occidental.

TERCERA: Es cierto que algunos “prófugos” de la RAF fueron acogidos en la RDA a principios de los años 80 y por razones de seguridad obtuvieron una nueva identidad, pero se les impuso una condición por la Seguridad del Estado de la RDA: que abandonasen toda tentativa de volver a Alemania Federal para realizar actividades terroristas. El MfS constató que no hubo violación alguna de estos requisitos por parte de los miembros de la RAF que se encontraban en la RDA.

CUARTA: Como opinión personal entiendo que lo más prudente habría sido que las autoridades de la RDA hubieran rechazado la entrada de esos terroristas manufacturados por Gladio ya que comprometían la propia seguridad del Estado germano oriental, aunque con toda seguridad eran miembros “de base” que desconocían quién manejaba sus hilos y la Stasi debió tener conocimiento de ello, tras proceder a su interrogatorio.

La leyenda prefabricada sobre las “conexiones RAF-Stasi” tiene una teoría muy sólida. Los autores del libro “El fantasma de la RAF” (Gerhard Wisnewski, Wolfgang Landgraeber y Ekkehard Sieker) adjudican dicha maquinación a las agencias de seguridad de Alemania Federal para quienes era más fácil atribuir a la RDA los asesinatos de la llamada “tercera generación” de la RAF (a partir de 1984), ya que aquellos no pudieron deducirse del testimonio de sus presuntos autores materiales puesto que fueron asesinados por la policía de Alemania Occidental para borrar pruebas, quedando prácticamente todos los “ataques de la RAF” de mediados de los años 80 como “atentados silentes”. La desinformación siempre ha sido el más eficaz método de la inteligencia alemana federal para oscurecer sus propias acciones.

Sin embargo, con la anexión en el bolsillo, el último Ministro del Interior de una pantomima-Estado llamada “RDA”, ya en manos de la RFA, Peter Michael Diestel, del partido conservador CDU, ordenó el arresto de varios miembros de la RAF en junio de 1990, los que estaban en territorio de Alemania Oriental y también del Ministro del MfS, Erich Mielke para escenificar una farsa que se ajustaba perfectamente al espíritu revanchista de la RFA y de los objetivos de Gladio, es decir, justificar con ello la culpabilidad de la RDA en el manejo y refugio de terroristas.

Los documentos del MfS-Stasi secuestrados por EEUU y Alemania Occidental tras la caida del Muro están en poder de un órgano gubernamental partidista anti-RDA, por tanto no independiente, como es el Comisionado Federal para los Archivos de la Stasi, el BStU. No es difícil de adivinar que aquellas operaciones que figuraban al detalle en esos archivos y que afectaban a la red “stay-behind” del Gladio de la OTAN, donde se identificaban a sus agentes y se desenmascaraban sus nexos con el terrorismo de falsa bandera (RAF o el neonazi WSG Hoffmann), han sido blindadas y censuradas por los empleados del BStU.

Para relanzar la teoría acusatoria de los vínculos RDA-terrorismo internacional recordemos que una Comisión llamada “Mitrokhin” (en honor al montajista ex espía soviético Vassily Mitrokhin, sobornado por el espionaje exterior británico, el MI6) se creó en Italia en el año 2002 impulsada por la extrema derecha, en concreto por iniciativa del Presidente del país (el siniestro Silvio Berlusconi) y por otro fascista, Paolo Guzzanti, de Forza Italia, en la que se acusó a la URSS (nada menos que por órdenes directas de su presidente, Leonidas Brezhnev) y a la RDA de estar detrás del atentado contra el Papa Juan Pablo II ocurrido en la plaza de San Pedro (Roma), en mayo de 1981. También validó dicha Comisión la farsa de la prefabricada pista “búlgaro-soviética”.

La realidad sobre el atentado contra Juan Pablo II es que fue la red Gladio (uno de cuyos miembros era Berlusconi) y su estructura criminal (CIA, mafia, Vaticano y la Logia masónica P2 de Licio Gelli) quién urdió el complot para asesinar al Papa polaco. El periodista norteamericano Arthur Rowse dijo que el señuelo colocado por el establishment italiano de poner en la diana a los servicios secretos de varios países socialistas como responsables del terrorismo de los años de plomo en Italia, Alemania Federal y en el resto de Europa era “una prueba falsa de manipulación fantástica plantada por parte del espectro político italiano”. Ya en 1980, Gianfranco Sanguinetti (escritor italiano) refutó la falacia de los gobernantes italianos.

A pesar del esfuerzo desplegado por la Alemania del Oeste y, en general, Occidente, donde se ha hecho una búsqueda intensiva para encontrar evidencias de la culpabilidad de la RDA en su apoyo al terrorismo, no se ha encontrado jamás una sóla prueba de acciones terroristas que involucrasen a la Stasi, tanto en la RDA como fuera de ella, y menos que implicaran al resto del bloque soviético. No hubo “dos Gladios”, sino uno sólo, tanto en Alemania como en Italia y en el resto de la Europa de la OTAN. Fin de la historia anti-Stasi.

 

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La Operación Gladio en Alemania Federal: estrategia de tensión y terrorismo de Estado manufacturado por la CIA y el BND (1)

 

 

El terror es más adecuado que cualquier otra estrategia militar para manipular a la población

(Daniele Ganser, historiador)

 

INTRODUCCIÓN A GLADIO

 

Tratar de investigar lo que supuso la red Gladio en Alemania viene a ser lo mismo que hacerlo en España, es decir, chocar frontalmente contra el oscurantismo e impunidad del Estado y sus principales cómplices, los aparatos de propaganda mediática. Al contrario de lo que sucedió en Italia, donde tras descubrirse el tinglado terrorista jueces como Felice Casson pusieron contra las cuerdas (o más bien lo intentaron) a los inductores y perpetradores de los crímenes de Estado, en Alemania y España el secretismo oficial y el silencio informativo de los medios hegemónicos es casi absoluto. Pero todavía, al menos en Alemania, a nivel periodístico y de investigación, hay quien se atreve a poner nombre y apellidos al terrorismo de Estado.

Por hacer una introducción previa de Gladio (aunque ya se ha expuesto infinidad de veces en otras entradas, véase la sección Gladio), dicha red, llamada también “stay behind” (retaguardia) fue el nombre clave (asignado a Italia, pero extensible al resto de países de Europa) con el que se dio forma a una organización secreta creada en la “guerra fría” por la OTAN, la Agencia Central de Inteligencia (CIA), el servicio exterior de espionaje británico (el MI6) y sus filiales europeas (BND, Alemania Federal; el Servicio de documentación exterior y de contraespionaje, en  Francia (nombrado así hasta 1982); CESID, España, etc). Se cree que Gladio existió desde 1950 hasta, al menos, 1990 y abarcó prácticamente toda Europa Occidental, incluyendo la “neutral” Suiza, Turquía y España (aunque no formaba parte de la OTAN). El objetivo inicial de Gladio fue contener una irreal invasión soviética utilizando “guerrillas” de extrema derecha actuando como retaguardia de los ejércitos de la OTAN.

En nombre de la lucha contra el comunismo, los EEUU, ayudaron a generar un nivel de agitación política que a veces se acercó más a una guerra civil que a ejecutar tácticas de “asesinatos selectivos”. Los agentes de EEUU y sus cómplices, en particular, en Italia, tomaron el control de las principales agencias gubernamentales, reduciendo la pseudodemocracia italiana a poco más que un terreno de pruebas para la CIA y la Casa Blanca, donde pusieron en práctica las más variadas tácticas terroristas. La campaña encubierta, conocida como Gladio, tomó su nombre de una espada romana de doble filo.

La realidad ante la inexistente y remota posibilidad de una “invasión” del Pacto de Varsovia fue que Gladio se utilizó como arma arrojadiza para impedir la creciente influencia de la izquierda anti-imperialista en Europa occidental utilizando el terrorismo indiscriminado contra civiles para luego echar la culpa a organizaciones terroristas por ellos creadas (oficialmente a la ultraizquierda y actuando como “gladiadores” la ultraderecha).  Igualmente, otra faceta en la actividad contrainsurgente de Gladio fue boicotear e infiltrar saboteadores en organizaciones comunistas o movimientos sociales emergentes de izquierda para provocar su división y enfrentamiento.

El propósito, en definitiva, consistió en inocular el miedo en la población para que se deslizara hacia opciones políticas de derechas o extremistas de derecha que eran las garantes de un “Estado policial fuerte” con más seguridad, más policía en las calles, menos libertades y más monitoreo por parte de los servicios de inteligencia. Tal como hoy, ocurre con el terrorismo islámico y por otros motivos exclusivamente geoestratégicos con el fín de mantener la “guerra perpetua” contra un enemigo creado artificialmente (el islam).

En la década de 1950, los partidos comunistas en Francia e Italia empezaron a ganar más y más influencia y, sobre todo, votos en las elecciones generales de un sistema hecho a medida de los capitalistas. La histeria anticomunista  en los EEUU le dio a la CIA más poder para expandir y legitimar sus “operaciones secretas ” (como Gladio) en el extranjero. Esta interferencia criminal en los asuntos internos de los Estados soberanos europeos, que se consideraban “aliados de los Estados Unidos” o “Estados amigos”, se produjo a partir de 1947.

La “Guerra Fría” fue creada y exacerbada deliberadamente, desde entonces, por los círculos fascistas estadounidenses y sirvió para legitimar una guerra paramilitar y de propaganda que fue planificada por Washington y ejecutada por otros ultraderechistas, los europeos, donde se invirtieron miles de millones de dólares a tal fín. La manipulación y control de la población mediante el miedo y el terror (especialmente antes de la celebración de unas elecciones) fue considerada como un medio legítimo de la “política exterior” estadounidense y muy bien recibida por los círculos fascistas de Europa.

El historiador suizo Daniele Ganser demostró la existencia de un documento, de fecha 1 de junio de 1959, en el que se afirmaba que el uso de las estructuras paramilitares de Gladio se debía utilizar, si fuese necesario, contra la propia población civil. El texto original en italiano establecía que: “En caso de una emergencia donde se produjesen disturbios civiles en áreas de los países de la OTAN, se procedería al derrocamiento [dar un golpe de Estado militar de corte fascista] del gobierno de turno, y los “gladiadores” se utilizarían como “putschists”, asegurándose de que los grupos “izquierdistas” fueran neutralizados”. Esto fue lo que sucedió en Grecia, con el golpe de los Coroneles (planificado por la OTAN-Gladio) y el que pretendíó ejecutar en Italia el fascista Valerio Borghese, el “Príncipe Negro”.

Borghese, que había sido un fanático del fascismo de Benito Mussolini, fue salvado “in extremis” de ser ejecutado por los partisanos italianos gracias al furibundo anticomunista agente de la OSS/CIA, James Jesus Angleton, al poco de terminar la II Guerra Mundial. A Borghese se le encomendó, por la CIA y los servicios de inteligencia italianos, un fallido intento de golpe de Estado en Italia, en 1970, golpe que iba a ser supervisado por el propio presidente norteamericano Richard Nixon. El golpe se vino abajo porque el presidente de Italia, el democristianao Giuseppe Saragat, sabía del plan y estaba dispuesto a declarar la Ley Marcial.

Pero no sólo de golpes de Estado iba a nutrirse la OTAN-Gladio, sino que incluso se propusieron habilitar campos de concentración en la isla de Cerdeña (Italia), donde la OTAN tenía una base de entrenamiento para terroristas de Gladio. Allí la OTAN internaría, después de los golpes militares, a miles de opositores de izquierdas, desconociendo si se procedería a su reeducación o asesinato. Con el golpe de los Coroneles en Grecia no lo necesitaron porque ya se encargó la dictadura militar de asesinar a miles de opositores. Lo que si se sabe es que se confeccionaron listas previas con más de cien mil opositores, sólo en Italia.

Para dar operatividad militar a Gladio se crearon depósitos secretos e ilegales de armas y explosivos por toda Europa, mientras que los integrantes de Gladio eran, entre otros, miembros de fuerzas militares especiales, círculos de inteligencia y extremistas de derecha e incluso delincuentes comunes. En la República Federal de Alemania casi todos los “gladiadores” tenían pasado criminal nacionalsocialista, como miembros de la Wehrmacht, las SS o la Gestapo.

La existencia de los ejércitos clandestinos de Gladio se mantuvo en secreto ante el pueblo y los parlamentos, y en cada país se conocía solo en un pequeño círculo de miembros del gobierno. En los países implicados, el reclutamiento y la gestión de los agentes solía ser asumida por las subdivisiones de los respectivos servicios nacionales de inteligencia, mientras que en la RFA se hizo por un organismo independiente del Servicio Federal de Inteligencia. La autoridad del comando militar estaba bajo el el Comité Clandestino Aliado, en la sede de la OTAN-SHAPE (Cuartel General Supremo de las Potencias Aliadas en Europa).

Gladio estaba dividido en células independientes de modo que la organización no podía ser desmantelada una vez que se produjera la supuesta ocupación soviética. Hoy sólo se puede especular sobre los detalles de su estructura. De acuerdo con una de estas conjeturas, las células respectivas fueron asignadas a un área operativa específica de responsabilidad: doce guerrillas, diez de sabotaje y seis de espionaje cada una, propaganda y movimiento de personas en el área de ocupación.

Según fuentes no muy concretas, Gladio disponía de 622 miembros, la mayor parte de ellos reclutados de movimientos de ultraderecha, pero se cree, en las estimaciones más optimistas, que hubo hasta 15.000 “gladiadores” operativos o en la reserva. Tampoco se han podido verificar los detalles de la cantidad de armamento secreto que fue almacenado (armas y explosivos) clandestinamente en bosques e incluso conventos. Por ejemplo, en Uelzen (en el bosque de Lüneburg Heide, a tiro de piedra de uno de los campos de entrenamiento más grandes de la OTAN en Europa) se encontró uno de los mayores arsenales de armas secretas.

En el proceso de ejecución de los atentados de falsa bandera una red de agencias de inteligencia, distribuyó información engañosa, falsificando pruebas y asignó los crímenes por ellos planificados (y ejecutados muchos de ellos por organizaciones terroristas de extrema derecha) a grupos o terroristas de extrema izquierda. Especialmente en Italia, las Brigadas Rojas, un grupo creado y controlado por la CIA y la inteligencia militar italiana del SISMI, fueron los que se utilizaron como muñeco de pim pam pum.

Pero el enfoque no iba dirigido solamente a un grupeto de terroristas aficionados de ideología marxista-leninista, sino que la diana principal fue desacreditar y desactivar a la izquierda de calle que supuestamente simpatizaba, o no, con “organizaciones revolucionarias de izquierda” y al Partido Comunista italiano, tradicionalmente una opción política fuerte y consolidada en Italia. El papel secreto jugado por otros actores como fueron la masonería, la Propaganda Due de Licio Gelli, o la mafia, aún no se ha dilucidado por completo (ni saldrá a la luz) pero es incuestionable que sirvieron activamente en el frente Gladio, bajo las órdenes directas de la CIA.

Las unidades paramilitares de Gladio probablemente se disolvieron después del anuncio de la operación Gladio por el primer ministro italiano Giulio Andreotti (miembro de Gladio, la mafia y la Logia Masónica P2) y el colapso de la Unión Soviética, en 1990. Aunque la “liquidación oficial” de Gladio en realidad no fue nada más que un proceso de remodelación terrorista ya que se hizo una calculada “transición”, pocos años después, hacia el Gladio B (el islámico) y es posible que parte de sus miembros los dejaran operativos para la recién creada fachada terrorista, aunque para darle realismo a la nueva operación se necesitaban ya otros actores como chivos expiatorios: musulmanes, radicales o no, islámicos. Tal vez por ello es por lo que se haya planificado premeditadamente la entrada sin control de islamistas, y musulmanes en general, a Europa con el fín de justificar los nuevos planes de Gladio B.

Hoy día el debate sobre la trama Gladio (ya no digamos en su versión española) y su criminal ejecutoria es simplemente inexistente en los medios de este país, abundando propaganda inútil y grosera como esta, una narrativa sobre el terrorismo europeo narcotizadora para estupidizar a una masa borrega que no está dispuesta a confrontar las mentiras de Estado y sí a asumir sin rechistar el falso discurso oficial.

Del mismo modo cabría hablar de esos otros poseedores de la pureza ideológica marxista-leninista que creyeron ver (y siguen viendo) a unos “mesías revolucionarios” matando en Europa Occidental en nombre de la causa de la “revolución proletaria”, cuando en realidad no eran nada más que una colección de tontos útiles militando en organizaciones terroristas creadas, amaestradas y conducidas desde el Estado profundo, donde lo único que hacían era ejecutar piezas sacrificables en aras de la estrategia de tensión.

 

LOS AÑOS 50: EEUU DETRÁS DEL TERRORISMO NEOHITLERIANO ALEMÁN

 

Para entender el trasfondo geopolítico de la posguerra, hay que decir que Estados Unidos, como potencia ocupante, fue la encargada de construir los servicios secretos y aparatos de seguridad alemanes y tenía poco o nulo interés en eliminar a los nazis en las estructuras burocráticas en la nueva Alemania (Federal), más bien todo lo contrario. Reinhard Gehlen, el hombre escogido para ello, ex jefe de los espías de Hitler en el frente oriental, realizó una considerable metamorfosis después de la guerra: pasó de ser General del Tercer Reich, mimado por Hitler, a ser general estadounidense en un santiamén. Un poco como otro nazi, Wernher von Braun, miembro de las SS de Himmler, que pasó de dirigir mano de obra esclava para sus proyectos nazis de los cohetes V1-V2 a ser el segundo hombre fuerte de la NASA norteamericana.

Gehlen fue comisionado por los norteamericanos para establecer un nuevo servicio de inteligencia en Alemania Federal, que inicialmente se llamó la “Organización Gehlen”.  De hecho, nadie hizo más que Gehlen por alimentar los temores de los americanos sobre el “peligro rojo soviético”. Algo que no era de extrañar dada la experiencia como criminal de guerra de Gehlen en la campaña militar de la Alemania nazi en la URSS, donde 4 millones de prisioneros soviéticos murieron estando Gehlen como jefe de los interrogatorios a los oficiales soviéticos capturados, lo que determinó la “suerte” del resto de prisioneros del Ejército Rojo (matándolos de hambre o siendo directamente ejecutados-asesinados).

Documentos de la CIA que fueron publicados en junio de 2006 y 2007, también muestran que entre 1949 y 1955 la Agencia norteamericana estableció estructuras secretas de “Gladio” en Alemania, empleando a ex oficiales de las SS. Uno de estos grupos fue el Servicio Técnico de la Federación Alemana de la Juventud o “Bund Deutscher Jugend” (BDJ), un ejército clandestino operado por las agencias de inteligencia estadounidenses después de la Segunda Guerra Mundial, que estaba compuesto de al menos 3.000 ultraderechistas, veteranos de la Wehrmacht y Waffen SS cuyo objetivo fue desestabilizar mediante el uso del terrorismo fundamentalmente la RDA, pero también la propia RFA. La BDJ fue fundada en 1950 por los ex nazis Erhard Peters y Paul Lüth y su existencia era conocida por las autoridades alemanas (a más tardar) desde 1952.

Uno de los reclutadores de la BDJ fue el criminal de guerra de las SS, de nombre falso, Klaus Altmann (su nombre real era Klaus Barbie conocido en Francia como el carnicero de Lyon, por las masacres que ejecutó en aquella localidad francesa y las miles de deportaciones que ordenó a los campos de concentración). Altmann-Barbie trabajó, en la década de 1950, para el CIC (Servicio de espionaje militar estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial), luego reemplazado por el DIA. Años más tarde Barbie fue reclutado por la CIA para la creación de escuadrones de la muerte en Sudamérica como apoyo a las dictaduras militares del Cono Sur en su lucha para exterminar a opositores políticos de izquierdas.

La “disolución oficial” de la BDJ ocurrió de la manera más inesperada. El 9 de septiembre de 1952, un hombre entró en una estación de policía de Frankfurt y les contó a los agentes una historia sorprendente: dijo que formaba parte de una unidad paramilitar financiada por los estadounidenses que además poseía armas y explosivos, explicando, detalladamente, como a los miembros del grupo se les enseñaba a matar personas sin dejar rastro, cómo esconderse en un bosque y otras técnicas de “insurgencia”.

El hombre se llamaba Hans Otto y había sido un ex oficial de las Waffen SS en la Alemania nazi. En principio, el supuesto propósito de estos ejercicios secretos no despertó sospechas, ya que la justificación para formar tales “milicias” era en el hipotético caso de que la Unión Soviética invadiera y ocupara Alemania, de modo que esos paramilitares actuarían muy parecido a la Resistencia en Francia, dificultando el avance de los ocupantes con “ataques terroristas” y sabotajes.

Pero cuando Otto presentó a la policía una lista de políticos alemanes de la RFA (hasta un un total de 40 personas) potencialmente “asesinables”, en un determinado “día X”, no sólo en caso de una imaginada invasión soviética sino también en el supuesto de un amenazante, para EEUU, cambio de poder político interno en Alemania Federal hacia la izquierda, todo cambió. Los políticos a asesinar pertenecían principalmente al SPD, entre ellos Herbert Wehner, el entonces líder del partido SPD Erich Ollenhauer, el ministro del Interior de Hesse Heinrich Zinnkann y los alcaldes de Hamburgo y Bremen. Todos ellos habían sido clasificados como “anticomunistas poco confiables”.

 

 

GEORG AUGUST ZINN, PRIMER MINISTRO DE HESSE (RFA) EN 1952, POR EL PARTIDO SOCIALDEMÓCRATA SPD. PROMOVIÓ LA PERSECUCION DE LA ORGANIZACIÓN NAZI BDJ

 

El asunto probablemente habría sido silenciado en ese momento si no hubiera sido por un político valiente que lo hizo público: Georg August Zinn, entonces primer ministro de Hesse por el SPD y un convencido antifascista. A pesar de la enorme presión del canciller alemán Adenauer y las autoridades de los Estados Unidos, a Zinn no lograron silenciarle e hizo un encendido discurso en el Parlamento de Hesse, advirtiendo de que estas estructuras secretas eran la base de las actividades criminales y subversivas que se produjeron en los años veinte y que luego llevaron a la dictadura de Hitler, ya que se habían activado nuevamente”.

Las investigaciones que se iniciaron, gracias al decidido impulso de Zinn, llevaron a escondites de armas y a un campo de entrenamiento en Odenwald, en Hesse. En una redada llevada a cabo por unidades de la policía local en las instalaciones de la BDJ en 1952, se supo que los Estados Unidos habían financiado a la organización con una suma mensual de 50.000 a 80.000 marcos alemanes y le habían suministrado armas, municiones y explosivos. En Odenwald, cerca de Frankfurt am Main, se encontró un almacén de armas con ametralladoras, granadas, artillería ligera y explosivos.

El 30 de octubre de 1952, el BGH (Bundesgerichtshof o Tribunal Federal de Justicia de Alemania, con sede en Karlsruhe) ordenó la liberación de todos los miembros detenidos de la BDJ, sin siquiera haber hablado con los oficiales de policía de Frankfurt o conocer los resultados de su investigación. El asombrado e indignado Georg August Zinn quedó atónito y sólo pudo explicar este comportamiento por el hecho de que los jueces de Karlsruhe actuaron, vía el Ministro de Asuntos para toda Alemania, “por orden de los estadounidenses y que los detenidos trabajaban para EEUU”.

El CIC se hizo cargo de los miembros del BDJ detenidos por la policía alemana y posteriormente negó el acceso de las autoridades de la RFA a los documentos que había confiscado y que estas pensaban utilizar como prueba de cargo por posesión no autorizada de armas y asesinato planificado. Cabe recordar que los agentes del CIC (muchos de ellos luego absorbidos por la CIA) permitieron que cientos de criminales de guerra nazis escaparan en la” línea de las ratas” hacia América Latina, con el apoyo del Vaticano.

Diplomáticos estadounidenses le aseguraron al Ministro Zinn que no había planes para “alterar el clima político” en Alemania Federal, mientras que la CIA se apresuró a restar importancia al caso diciendo que esas listas “arbitrarias” de muertes se “habían creado, sin el conocimiento y el consentimiento de los servicios de inteligencia”. Lógicamente, quien creyese esa patraña de la CIA es que era el más tonto e ingenuo de toda Alemania.

Del conocimiento del canciller Konrad Adenauer de la trama terrorista de la BDJ para asesinar a políticos del SPD resulta impagable y demoledor lo que dijo el entonces ex jefe de la CIA en Alemania Occidental, Peter Sichel: “Adenauer estaba molesto no porque no hubiera sido informado del plan de la BDJ, que lo conocía y además no estaba en contra de esas “actividades”, sino porque dijo que deberían haberse elegido las personas con más cuidado”. Por supuesto, Adenauer negó la existencia de la “lista de la muerte” y formalmente el BDJ fue prohibido en enero de 1953. Pero esto no fue nada más que una estrategia de camuflaje puesto que la BDJ continuó bajo otro nombre y, además, en ese mismo año muchos de sus miembros fueron enviados a la RDA para organizar el “levantamiento de 1953”, donde agitadores y terroristas llegados desde Berlín Occidental intentaron derrocar al gobierno comunista de Wilhelm Pieck, incitando a la población alemana oriental a una rebelión vendida como “popular” por la propaganda del Oeste.

Después de que la RFA se convirtió en miembro de la OTAN, en 1955, Adenauer firmó un anexo secreto al Tratado, mediante el cual Alemania Federal se comprometió a otorgar inmunidad legal a los miembros de la redes secretas nazis de BDJ-Gladio. De este modo, no se podrían iniciar, bajo ningún concepto, procedimientos penales para antiguos nazis y los nuevos que iban a estar al servicio de EEUU. Dicho acuerdo secreto tenía un precedente de impunidad cuando se produjo el amago de golpe de Estado de 1953, en la RFA, que el ex secretario del Ministro de Propaganda de Joseph Goebbels, Werner Naumann, intentó llevar a cabo con un amplio círculo de fervientes nazis. Las implicaciones de este golpe fallido se cree que llegaron hasta el propio Adenauer y altos responsables de la Administración alemana. Pero Naumann y el resto de conspiradores fueron puestos en libertad, a pesar de haber formado parte de un probado (por la autoridad ocupante británica) plan golpista.

Entre los muchos funcionarios ex nazis de alto nivel de la RFA a los que les debió llenar de de gozo la “carta blanca de inmunidad” se encontraban, por citar sólo unos pocos que estaban en lo más alto del poder en la RFA, gente como Hans Globke (un alto funcionario con Hitler en el Ministerio del Interior del Tercer Reich y redactor de las leyes raciales nazis) considerado el ojo derecho o eminencia gris en el gabinete Adenauer. A Globke, falso “opositor” de última hora al régimen nazi, le han blanqueado su expediente todo lo que han podido en Occidente tachándolo suavemente de “personaje controvertido o contradictorio”.

Globke, en Alemania Federal, controlaba los servicios de inteligencia (el BND) en cuya jefatura estaba otro fiel del III Reich señalado más arriba (Reinhard Gehlen) y llevó a los generales de Hitler a la dirección del Bundeswehr (el nuevo ejército de la RFA), como fue el caso del criminal de guerra convicto, Erich Von Mannstein, (quien participó en la invasión de la URSS) o Adolf Heusinger, hombre de absoluta confianza de Hitler, planificador de la masacre de Oradur Sur Glane (645 civiles asesinados por los nazis a sangre fría), en Francia, general del Bundeswehr y presidente del Comité militar de la OTAN. Adenauer protegió totalmente a Globke y evitó que compareciera como testigo en el juicio de Jerusalén contra Adolf Eichmann, el cerebro del Holocausto.

La RDA juzgó y condenó a Globke “in absentia”, bajo la juez Hilde Benjamin, en 1963, aunque tanto para la Alemania neohitleriana como para EEUU, el juicio contra Globke fue “un espectáculo” (sic) que no tuvo legitimidad. Pero el único espectáculo de ilegitimidad, desvergüenza y fascismo fue el de esos dos países que durante más de cuarenta años dieron protección a innumerables criminales de guerra nazis, reclutándoles como terroristas o colocándoles en puestos clave de la Administración militar y de inteligencia estadounidense y civil-militar y de inteligencia en la RFA.

La re-militarización de Alemania Occidental (por los cripto-fascistas) tras su entrada en la OTAN, como vasallo de los Estados Unidos, había comenzado y el resultado condujo finalmente (a pesar del aumento de la prosperidad ganada con el Plan Marshall) tanto a una actitud más hostil y agresiva contra su vecino de la RDA como a las protestas antimilitaristas y antifascistas de 1968.

 

 

 

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REFERENCIAS:

http://www.juergen-elsaesser.de/de/artikel/template_artikel.php?nr=822
http://blog.zdf.de/3sat.Kulturtube/02vor-ort/stammheim-verena-becker-prozess/
http://nhzzs.blogspot.com/2011/06/bnd-und-cia-haben-in-der-tat-die-raf.html
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https://jasminrevolution.wordpress.com/2017/11/22/gladio-staybehind-2017-wo-bleibt-der-bericht/
http://nhzzs.blogspot.com/2007/08/raf-terror-vom-staat-gemacht.html
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http://www.3sat.de/page/?source=/kulturzeit/themen/149795/index.htm
https://medienschafe.wordpress.com/tag/cic/
Daniele Ganser: “Los Ejércitos secretos de la OTAN”
Paul L. Williams, Operation Gladio, the unholy alliance between the Vatican, the CIA and the Mafia

 

 

 

 

 

OPERACIÓN GLADIO: EEUU organizó la mayor red terrorista de la historia, a través de los nazis, la mafia, el narcotráfico y el Vaticano (y 7) (2ª parte)

 

 

ULTIMO SUSPIRO: ¿EL FIN DE GLADIO?

 

En 1988, al propio tiempo que una buena parte del contingente de tropas soviéticas iniciaba su retirada de Afganistán, señala Paul Williams, la Operación Gladio llegó a su fin en Europa Occidental. Las cifras oficiales de la Comisión Gladio mostraron que 14.591 actos de violencia con “motivación política” se produjeron entre el 1 de enero de 1969 y el 31 de diciembre de 1987, tan sólo en Italia. A través de Gladio, 491 personas murieron y 1.181 resultaron heridas o mutiladas. Las cifras no tuvieron paralelismo alguno en toda la historia italiana.

¿Investigar Gladio? ¿Meter mano al terrorismo de Estado? ¿Quién iba a ser el audaz y atrevido? El intento por salvar los muebles de la Europa terrorista de Gladio y dar una imagen democrática se cristalizó en Italia en 1988 mediante la denominada “Comisión Parlamentaria del Senado italiano para la Investigación del Terrorismo en Italia” que fue presidida por el senador Libero Gualtieri. Pero oponerse a una estructura mafiosa tejida desde el mismo Estado resultó ser, como dice Williams, una tarea desalentadora: testigos dispuestos a ofrecer testimonio fueron retenidos, documentos fueron destruidos y entre los comisionados hubo discrepancias sobre la cantidad de información a revelar al público. Pero el juez Felice Casson, miembro de la Comisión, finalmente descubrió documentos que revelaron que una estrategia militar secreta había estado trabajando durante los años de plomo.

El descubrimiento que hizo Casson de la trama criminal de Estado Gladio es tan clarificador y contundente que, a pesar de todo, jamás ha sido objeto de debate en los grandes medios hegemónicos, sean escritos o en programas audiovisuales, extendiendo un velo de censura sobre ello. Williams deja bien claro el alcance de Gladio: La estrategia de Gladio, que implicaba un ejército clandestino, había sido redactada por fuentes gubernamentales y ejecutada por una agencia extranjera con una gran cantidad de dinero. En julio de 1990, Casson obtuvo el permiso del primer ministro Andreotti para acceder a los archivos de la sede del SISMI (servicio de inteligencia italiano) situados en el Palazzo Braschi, en Roma.

Dentro de los archivos, prosigue Williams, el juez encontró documentos de alto secreto que hablaban de una operación encubierta llamada Gladio que había sido creada por la inteligencia de Estados Unidos para participar en una “guerra subterránea” en toda Italia. Casson se dio cuenta de inmediato que por desenterrar esta información se había colocado en grave peligro, ya que cada investigador que había tropezado con Gladio había tenido un final violento. Casson más tarde recordó, “yo era el único que sabía algo [sobre la Operación Gladio] y esto pudo haber sido una desgracia para mí.”

A Casson no le quitaron de en medio por una sencilla razón: el expediente Gladio fue relegado forzosamente al olvido y los nombres y apellidos de los principales planificadores de los crímenes fueron debidamente ocultados y protegidos mientras que algunos actores de cierta relevancia relacionados directamente con Gladio fueron asesinados (Michele Sindona, Roberto Calvi) y otros pocos procesados. Se trataba no ya de terrorismo de ámbito nacional sino supranacional donde estaba implicado el país más poderoso del mundo, EEUU, y una organización militar omnipotente como la OTAN. Prueba de ello fue que tras poner en conocimiento de la Comisión Gladio un informe de máximo secreto presentado por Andreotti titulado “El llamado SID-Operación Gladio paralela”, el presidente de la Comisión, Gualtieri, dijo que su contenido suponía “una violación de la seguridad de la OTAN” por lo que fue censurado y el resultado del mismo se hizo público, pero ya completamente diluido y sin ningún dato trascendente.

Gladio era ya un “secreto” a voces. Y cuando se inquirió a funcionarios estadounidenses y británicos sobre esta cuestión se obtuvo la callada por respuesta o simplemente dijeron que “no podemos discutir cuestiones de seguridad”. Con centenares de muertos y miles de heridos de Gladio se atrevían a responder en esos términos tan cínicos y con esa frialdad de haber sido cómplices-planificadores de una trama criminal. Aunque a algunos, como cita Williams, se les vio inmediatamente el plumero terrorista de Gladio, como fue el caso del almirante Stansfield Turner, director de la CIA desde 1977 hasta 1981, quien se negó rotundamente a responder preguntas sobre Gladio durante una entrevista en un canal de noticias de la televisión de Italia en diciembre de 1990. Cuando el presentador insistió en que Turner respondiera con un gesto de respeto a las víctimas de las numerosas masacres en Italia, el ex director de la CIA con rabia gritó “¡dije, que no habría preguntas sobre Gladio!” Entonces, se quitó el micrófono y abandonó el set.

En España no se suscitó debate alguno sobre Gladio donde, al contrario que algunos (pocos) medios europeos, aquí hubo el clásico cerrojazo de la prensa canalla española (salvo unos pequeños apuntes del otrora aceptable diario ELPAIS) no dando cobertura alguna al escándalo terrorista de EEUU y sus mercenarios de Europa. Creo que fue un diputado de IU, Antonio Romero, el que entonces, cuando la aparición del escándalo, conminó al gobierno “socialista” de Felipe González a aclarar el pudridero terrorista de Gladio en España, obteniendo la misma respuesta que en el resto de Europa: “No sabemos, no contestamos, no tenemos conocimiento”. Ello a pesar de que España era un conocido centro de operaciones de Gladio desde los mismos inicios de la dictadura franquista cuya base (o una de ellas) estaba situada en Canarias. ¿Cuántos periodistas y medios españoles fueron comprados para silenciar Gladio? Recordemos que en Italia medios prestigiosos como el Corriere Della Sera estuvieron implicados en la trama Gladio como frentes de propaganda, tergiversación y ocultación del terrorismo de Estado.

Gladio actuó en España ejecutando varios crímenes y otros actos violentos, básicamente durante la “transición”, aunque también con el régimen de Franco ya agonizante mediante la implementación de falsas banderas como la del atentado de Madrid (1974) en la calle Correo, contra la cafetería Rolando, que era frecuentada habitualmente por policías de una Comisaría cercana, pero ese día no hubo, curiosamente, ninguno, muriendo más de una decena de personas ajenas a los Cuerpos de seguridad. Dicho atentado fue atribuido a ETA y a un grupo de comunistas a los que usaron y manipularon como chivos expiatorios para demonizarles, al igual que estaban haciendo la CIA, el SISMI italiano o el BND alemán esos años en Italia y Alemania, e impedir que gozaran de apoyo político por la ciudadanía. El agente de la transición franquista, Santiago Carrillo, Secretario General del PCE, se negó entonces, en redondo, a asistir jurídicamente a los comunistas que fueron detenidos y torturados como  consecuencia de aquel atentado.

Para activar el Gladio español e impulsar la estrategia de tensión se utilizaron a organizaciones y elementos fascistas italo-españoles, con notorios asesinos profesionales como el italiano Stefano Delle Chiaie, alias Cacotta (o “cagada” en español), muy activo tanto en Europa como en Sudamérica organizando escuadrones de la muerte, así como la creación (e infiltración) de grupos de extrema izquierda creados y controlados para ese fin (Grapo, FRAP, etc), todos ellos bajo la supervisión de la CIA y coordinados por la inteligencia (el CESID) y  policía españolas. La posición del PSOE gobernante cuando se destapó la red Gladio no sorprendió por cuanto ese partido y varios de sus dirigentes estuvieron plenamente implicados en otra trama subterrorista vinculada a ella (GAL).

La charada europea final sobre Gladio, un tanto para que viésemos lo formalmente demócratas que eran sus dirigentes (donde muchos de ellos manifestaron aparentemente desconocer el engendro homicida), se plasmó en una condena de la conspiración terrorista mediante una Resolución del Parlamento Europeo de 1990, que decía en sus líneas básicas lo siguiente:

-Durante 40 años una inteligencia paralela y clandestina realizó operaciones en varios Estados miembros de la CEE (ahora UE)

-Dicha organización paralela ha escapado a todos los controles democráticos y ha sido dirigida por los servicios secretos de los Estados interesados, en colaboración con la OTAN

-Determinados servicios de inteligencia de los Estados miembros fueron involucrados en graves casos de terrorismo y delincuencia, interfiriendo en los asuntos políticos de los Estados de la CEE

-Dichas organizaciones operan y siguen operando fuera de la ley ya que no están sujetas a ningún control

-Las diversas organizaciones Gladio tienen a su disposición arsenales y recursos militares que les dan un potencial de ataque desconocido, poniendo en peligro las estructuras democráticas de los países donde operan o han operado. [Los arsenales, cabe recordar, estaban ocultos…y tan sólo en Italia se hallaron más de un centenar de escondites, tales como bosques, prados, cementerios e iglesias. El armamento incluía armas portátiles, municiones, explosivos, granadas de mano, cuchillos, dagas, morteros de 60 mm, varios cañones sin retroceso de 70 mm, rifles de francotirador, transmisores de radio, binoculares y diversas herramientas]

Se condena:

-La creación clandestina de esas redes operativas y se pide una investigación completa sobre la naturaleza, estructura, objetivos y otros aspectos de esas organizaciones clandestinas

-La asunción, por cierto personal militar de EEUU (en el SHAPE y la OTAN) para fomentar una red de inteligencia y operaciones clandestinas

Se pide:

-A los poderes judiciales de los países dilucidar plenamente la composición y el modus operandi de esas organizaciones militares para aclarar cualquier acción que hayan adoptado para desestabilizar la estructura democrática de los Estado miembros

-El establecimiento de Comisiones parlamentarias y una lista completa de organizaciones que trabajan en ese campo así como sus vínculos con los respectivos servicios de inteligencia del Estado y, en su caso, de éstos con organizaciones terroristas

Etc…

Dicha resolución se envió al Secretario General de la OTAN de entonces, el alemán Manfred Wörner, y al presidente de los EEUU, George H.W. Bush (padre) quienes urgentemente enviaron la nota europea a la papelera de reciclaje más próxima, al igual que hicieron, no nos engañemos, en Europa.

Es interesante advertir que después de toda esta gran escenificación teatral de condenas a Gladio por la clase política parlamentaria europea….llegó el Gladio B, con sus terroristas islámicos y el mismo modus operandi que el Gladio anticomunista: atentados en Madrid, Noruega, Londres, París, Bruselas, Niza, Charlie Hebdo, Manchester, nuevamente Londres, Turquía, etc…por no hablar de la guerra de la OTAN para destruir Yugoslavia  o la del Cáucaso, en Chechenia, para desestabilizar Rusia. Ni se ha visto, ni se verá, atisbo alguno de una declaración similar…porque saben en Europa que hay que postrarse a los designios del Nuevo orden anglosionista, mucho más fructífero (en términos de saqueo de recursos naturales y conquista) que aquel donde atizaron el espantajo comunista de la guerra fría. El terrorismo de falsa bandera sigue presente en Europa con otros protagonistas, pero con los mismos directores de orquesta.

 

LA CIA Y EL FOIA: OTRA MASCARADA SIN IGUAL

 

Dice Paul L. Williams que, en el marco de la investigación sobre la trama Gladio, El 15 de abril de 1991, Malcolm Byrne, director adjunto del Instituto Nacional Security Archive de la Universidad George Washington en Washington, presentó una solicitud en consonancia con el Acta de Libertad de Información (FOIA) para que la CIA facilitase información en relación con Gladio. En concreto, pidió “todos los registros de la agencia relacionados con la decisión original del Gobierno de los Estados Unidos para patrocinar, apoyar o colaborar con cualquier tipo de ejércitos, redes, u otras unidades establecidas para resistir una posible invasión de Europa Occidental por los países comunistas o llevar a cabo actividades de la guerrilla en los países de Europa Occidental en caso de ser dominado por comunistas, de izquierda o regímenes pro-soviéticos”

Indudablemente, en la solicitud de Byrne a la CIA había viejas falacias conocidas de Gladio como la referida a que “Europa Occidental podía ser invadida por países el Pacto de Varsovia”. Esa había sido la “justificación” originaria de Gladio que le daba un aire de cierta “legitimidad”, cuando la realidad es que Gladio fue creado no para contener una irreal “invasión” de la URSS y los países socialistas (algo que incluso negó el terrorista de extrema derecha de Gladio Vincenzo Vinciguerra), sino para impedir que en los países de la OTAN hubiera un giro a la izquierda de la mano de los influyentes partidos comunistas (o eurocomunistas) de entonces, mucho más organizados y combativos de lo que hoy queda como una pantomima casi testimonial.

De ahí que organizaciones terroristas creadas por la CIA como las Brigadas Rojas italianas o la RAF (Fracción del Ejército Rojo)-Baader Meinhoff alemana sirvieran a los propósitos demonizadores anteriores, al igual que la infiltración de Gladio en los partidos políticos de izquierda, consiguiendo inocular en el subconsciente colectivo de la población, durante dos décadas, de que estábamos ante un verdadero “carácter malvado del comunismo”. El III Reich y el Ministerio de Propaganda de Goebbels no lo hubieran podido hacer mejor. Pero la actividad de Gladio en la guerra fría fue mucho más allá que manipular formaciones políticas de izquierda y atentar contra civiles inocentes en Europa occidental.

Gladio se dedicó a introducir, junto a la propaganda de la Radio Free Liberty y la actividad de la CIA, saboteadores profesionales en los países socialistas del Este de Europa para provocar el caos, el descontento y las protestas ciudadanas (a modo de las revoluciones temáticas de colores de hoy). Esto sucedió en Hungría, en 1956, en la RDA (durante toda su existencia, pero particularmente en 1953) en Checoslovaquia, en 1968, durante la “famosa” Primavera de Praga, o en Polonia, a principios de los años 80, donde la CIA y el Vaticano financiaron tanto las actividades subversivas del sindicato clerical Solidaridad como las de la propia iglesia católica polaca. De hecho, las iglesias en Polonia, en aquella época, servían como centros de adiestramiento anticomunista contra el gobierno del general Jaruzelsky.

Volviendo a la CIA y Byrne, la Agencia le dijo al investigador que se olvidara del asunto de Gladio ya que estaba en juego el “interés de la defensa nacional”. Y, por tanto, el FOIA estadounidense, una fachada de dudosa “transparencia democrática” (siempre filtran, tachan y sesgan hasta dejar una “información desclasificada” casi irrelevante) no se hizo efectiva. En Europa también pidieron el recibo de la luz a la CIA sobre Gladio. Siguiendo a Williams: En marzo de 1995, una comisión del Senado italiano encabezada por Giovanni Pellegrino solicitó a la CIA que le facilitase todos los registros relativos a las Brigadas Rojas y al secuestro de Aldo Moro. Ellos, también, recibieron la respuesta de memoria: “La CIA no puede ni confirmar ni negar la existencia de la documentación relativa a su consulta.”. Qué educados, oye, al menos decían implícitamente que habían estado en el ajo.

La negativa a revelar información acerca de la empresa Gladio está en consonancia, dice Williams, con la que fue la Operación Sinsonte (soborno de medios de EEUU por la CIA para acusar de narcotráfico a China en los años 50). Es decir, también los medios hegemónicos de Occidente han puesto el candado a los delitos de Estado, bajo la supervisión de los servicios de inteligencia. Williams nos cita el ejemplo de una acreditada mamporrera de la CIA, Katharine Graham (1917-2001), editora del Washington Post (periódico conocido por estar controlado por la CIA) y que fue miembro del operativo Mockingbird (Operación Sinsonte). Graham dijo: “Hay algunas cosas que el público en general no necesita saber y no debería. Creo que la democracia florece cuando el gobierno puede tomar medidas legítimas para mantener sus secretos y cuando la prensa puede decidir si desea publicar lo que sabe. Esto se llama, lisa y llanamente, periodismo comprado por las cloacas del Estado, el que denunció valientemente Udo Ulfkotte.

 

CAIDA EN DESGRACIA…(RELATIVA) DE ANDREOTTI

 

Después de que Andreotti rompiera su silencio con Gladio, fue llevado ante los tribunales italianos por cooperar con el conocido jefe mafioso Toto Riina (fallecido hoy mismo en su jaula de oro) y la mafia siciliana en diversas actividades criminales, así como por la emisión de órdenes para asesinar al periodista Carmine Pecorelli (muerto de un disparo a bocajarro después de descubrir el pastel del crimen de Aldo Moro, ejecutado por Gladio-CIA). Finalmente, Andreotti fue exonerado por ambos cargos. Pero en 2002 un tribunal de apelación en Perugia dictaminó que el ex primer ministro fue culpable de complicidad en el asesinato de Pecorelli y le condenó a veinticuatro años de prisión. Al escuchar el veredicto, Silvio Berlusconi, que era entonces primer ministro, dijo que “la justicia se había vuelto loca.” Qué iba a decir un reconocido mafioso como Berlusconi…quien fue, al igual que Andreotti, miembro activo de la Logia Masónica P2 y Gladio.

El Vaticano no podía faltar a la cita y salir al auxilio de su viejo “camarada”, ya que también la Curia romana expresó su desprecio por la decisión del tribunal que condenó a Andreotti. Y es que no hay que olvidar que el Vaticano había sido parte integrante fundamental de Gladio, como organización terrorista y encubridora de la red creada por la CIA y la OTAN, además de servir su banco, el Ambrosiano, para el lavado del dinero procedente del narcotráfico de la CIA. El Cardenal Fiorenzo Angelini, al enterarse de la noticia de la condena a Andreotti, no se le ocurrió mejor idea que comparar al ex primer ministro con Jesucristo, otra víctima (según Angelini y el credo cristiano) de un veredicto injusto, por lo que el Cardenal esperaba, siguiendo con la analogía “jesucrística”, la “resurrección” de Andreotti en la Corte Suprema. L’Osservatore Romano, el periódico oficial del Vaticano, expresó su “plena solidaridad” con Andreotti, diciendo que el veredicto “debe ser rechazado por sentido común”. El cardenal Camillo Ruini, presidente de la Conferencia Episcopal Italiana y asesor clave del Papa, aprovechó la ocasión de su discurso anual a los obispos para expresar su “estima personal inquebrantable” por Andreotti.

Como no podía ser de otro modo el veredicto de asesinato imputado a Andreotti fue anulado por el Tribunal Supremo de Italia en octubre de 2003. Era la inmoral conclusión a la Operación Gladio en Italia donde, a pesar de que Andreotti como político al más alto nivel fue el que destapó oficialmente la trama criminal conviene no olvidar, como referente principal, que Andreotti formó parte de la estructura de Gladio y estuvo lealmente al lado de terroristas y mafiosos como el masón Licio Gelli (jefe de la Logia P2), Michele Sindona (el “banquero de Dios” envenenado en la cárcel), Roberto Calvi (muerto en ajuste de cuentas en Londres) y Juan Pablo II (el hombre de Gladio para el Este socialista de Europa), sin olvidar su responsabilidad en la muerte del periodista Pecorelli. Andreotti murió plácidamente en 2013 a la edad de 94 años.

El fin “oficial” de Gladio tras la caída del bloque soviético y las revelaciones de Andreotti fueron un epílogo meramente transitorio. Gladio, como bien dice Williams, a pesar de todos los informes en sentido contrario, no estaba muerto. Simplemente, había metamorfoseado.

Y ese Gladio “metamórfico” no hizo otra cosa que transmutar al siguiente Gladio, el B, el islámico.

 

TRADUCCIÓN PAUL L. WILLIAMS: BERLINCONFIDENCIAL

Terrorismo manufacturado por Occidente: creando falsas banderas para el Nuevo Desorden Mundial (y 3)

 

 

11 DE MARZO DE 2004: ATENTADO CONTRA VARIOS TRENES EN MADRID

 

Con la última (o penúltima) e inacabable charlotada criminal de Gladio B acaecida en Nueva York, donde el enésimo tonto útil de los estrategas terroristas de Occidente ha hecho otra demostración de terror manufacturado, retomamos el mapa de ese terror sponsorizado por Washington-Israel-OTAN de la mano convincente del ex oficial del ejército de EEUU, Joachim Hagopian. Esta vez de la que fue la mayor masacre terrorista cometida en territorio español en toda su historia: la ocurrida el día 11 de marzo de 2004, ya expuesta aquí en varias entradas. No es muy extenso, la verdad, pero  Hagopian traza firmemente las líneas básicas de lo que fue, con todas las de la ley, una falsa bandera, aunque hace algunas apreciaciones discutibles a la hora de describir la motivación sustantiva del atentado. Comienza Hagopian diciendo que exactamente 911 días después del 11 de septiembre llegó el turno para España con su 11-s paticular cuando diez bombas colocadas en trenes de Madrid desgarraron cuatro vagones de pasajeros que iban ocupados principalmente por población trabajadora e inmigrante, matando a 191 personas e hiriendo a más de 2.000, en el peor atentado terrorista de la historia española.

La interpretación que se hizo en España del atentado de Madrid descansó en la conocida disyuntiva falaz y mentirosa de, o bien era ETA la que había perpetrado el atentado (con ayuda de las cloacas del PSOE, según la derecha) o bien había sido Al-Qaeda, acorde con la versión oficial. Hagopian hace, de partida, un discurso más bien desde la óptica de un pueblo que es y será desconocedor de los entresijos del terror de Estado. Dice Hagopian que con los ataques que se produjeron apenas tres días antes de las elecciones nacionales de España, parece que daba la sensación de que la ciudadanía española iba a decantarse por las políticas de guerra de Aznar, como venganza contra los terroristas islámicos de Al Qaeda. Pero en vez de eso la gente interpretó astutamente los ataques como un revés para la participación pro-guerra y el socialista José Luis Zapatero ganó dos días más tarde con una victoria aplastante. En la semana siguiente declaró la retirada de tropas españolas de Irak.

Pero hay que decir que la guerra de Irak y sus antecedentes terroristas participaban de la misma causa común forjada por los globalistas. Formaban parte de la estrategia de un mismo engaño masivo que llevó a los dos partidos españoles, PP-PSOE, a implementar una manipulación para no conocer el verdadero alcance del atentado. Entre otras cosas, porque no se “podía” conocer si procedía de las cloacas del Estado Profundo. La gente seguirá sin entenderlo o, simplemente, es que no quiere saber de ello porque le es más confortable seguir en un nirvana informativo donde las verdades las firman los gobiernos.

Hagopian deja bien claro quién pudo haber estado detrás del 11-m, aunque con un fallo analítico de fondo que comentaré a continuación Esta operación atroz tuvo todos los signos de haber sido un trabajo profesional ejecutado por el Mossad israelí. Pero su propósito le salió por la culata. La prensa fue persuadida, con las primeras detenciones de varios norteafricanos, para descartar la percepción inicial de que el atentado fue obra de los separatistas vascos. A medida que la investigación se prolongaba con errores y revisiones fallidas, versiones cambiantes y conflictivas, la prensa se fue dividiendo gradualmente sobre quiénes eran los verdaderos culpables aunque finalmente se hizo evidente que ningún vínculo real con Al Qaeda se estableció a pesar de todas las pruebas falsas plantadas que el Mossad había dejado a propósito.

Hagopian se centra en que el objetivo del Mossad no fue el deseado debido a la cadena de fallos y a la supuesta reacción del pueblo español votando “contra la guerra” de Aznar. Sin duda, fueron dos factores a tener en cuenta pero la motivación real del atentado (además de demonizar a los islamistas) tenía más que ver con la política exterior del emperador global, EEUU, que con una pugna entre el belicista Aznar y el menos (aparentemente) belicista Zapatero. La decisiva reelección del presidente norteamericano Bush, necesaria para continuar los planes de conquista global fue, creo yo, el eje central del 11-m. A los orquestadores del atentado por supuesto que les interesaba que Aznar volviese a La Moncloa y revertir el sentimiento de una opinión pública contraria a los planes de guerra eterna del imperio y sus secuaces, pero tampoco Zapatero iba a cuestionar, en sus líneas básicas, la política exterior estadounidense. La retirada del ejército español de Irak fue una operación cosmética que no afectó a los intereses estratégicos de EEUU.

Hagopian tiene claro, y así lo expone, que en el 11-m español Desde el principio hasta el veredicto judicial, la policía y la fiscalía se involucraron en conductas delictivas criminales que dieron lugar a una creciente sospecha pública de evidencias plantadas, compra de testigos, manipulación de pruebas, falsificación de registros e incompetencia grave. Al igual que en el 11 de septiembre, una decisión de arriba a abajo fue tomada para eliminar de inmediato las pruebas críticas de la escena del crimen garantizando que los cuatro vagones de tren fueran destruidos dentro de dos días siguientes a las explosiones. Esto marca un patrón histórico del Estado profundo que voluntariamente comete un crimen flagrante para destruir pruebas cruciales y, por tanto, elude de este modo la posibilidad de que la verdad completa nunca sea descubierta. Recordemos que los escombros del 11-S se enviaron rápidamente a China para evitar la investigación forense. Que los que están en los niveles más altos del poder gobernante en las naciones occidentales oculten de manera tan flagrante y repetida la verdad más oscura de su propia criminalidad, dice mucho.

Una mecánica que se ha repetido en todas las falsas banderas es la de eliminar a testigos implicados directamente en el crimen. Testigos a los que normalmente se imputa la “autoría” de esos atentados Dice Hagopian que Otra constante en las operaciones de falsa bandera es asegurar que los sospechosos no puedan hablar, simplemente matándolos a todos. Así ocurrió con la banda de siete sospechosos principales de la autoría del 11-m, quienes después de haber “cometido” el atentado de los trenes fueron localizados en un apartamento de un suburbio de Madrid (Leganés) tres semanas más tarde, donde se iban a inmolar suicidándose cuando entrase la policía en la vivienda. La policía afirmó que el grupo hizo llamadas a familiares justo poco antes de la explosión, pero no se pidió otra prueba que no fuera la de un supuesto hermano de uno de los sospechosos muertos, quien precisamente no creyó nunca que fuese familiar suyo el que le había llamado.

Finaliza Hagopian diciendo que Debido a que la investigación fue tan mal manejada, diseñada para esconder intencionalmente la verdad, el juicio se retrasó tres años y al final solo se produjo una condena. Lo que parece más evidente es que varios musulmanes fueron utilizados como patsies (tontos útiles) en un intento fallido de vincular el atentado terrorista directamente a Al Qaeda. Pero aquellos, en realidad, fueron unos aficionados utilizados como engaño para facilitar el “trabajo” a los verdaderos profesionales del terrorismo, el Mossad.

 

7 DE JULIO DE 2005: ATAQUES TERRORISTAS EN LONDRES

 

El 7 de julio de 2005 llegó el siguiente serial de atentados terroristas de Gladio B y Londres se convirtió en el nuevo objetivo mortal de los globalistas. También, de esta charada terrorista, se hizo una oportuna reseña en este blog.

Una de las marcas distintivas de una falsa bandera, repetida por expertos y decenas de artículos, suele ser la realización de un ejercicio previo de simulación anti-terrorista como camuflaje para “adornar” el atentado real posterior. Sucedió con el 11-s, donde varios ejercicios militares fueron programados para ese día (Global Guardian, Vigilant Guardian, etc..) y en el 11-m sucedió exactamente lo mismo con el llamado Ejercicio de gestión de crisis CMX-04 de la OTAN, de carácter antiterrorista, en el cual participaban varias capitales europeas. En el guión del programa-simulacro de la OTAN se hiló bien fino: el ejercicio  consistía en ataques terroristas que, suponían los planificadores, iban a “provocar” un resultado de 200 muertos. ¿Recuerdan? 191 muertos se produjeron el día 11 de marzo en Madrid. Trágica coincidencia, dijeron en la OTAN. Ni tan “coincidencia”…

Madrid, que formaba parte de ese ejercicio, estaba tomada los días previos por la policía. Y no sólo por el ensayo en sí, sino porque en época electoral siempre hay un despliegue policial mayor de lo habitual. Pero, vaya, a unos drogotas juerguistas musulmanes de Lavapiés, que no conocían el Corán ni por correspondencia, les dio un subidón de adrenalina islámica wahabista y, en coalición con la banda del moco asturiana, atentaron con “mochilas” en los trenes sin despertar sospecha alguna…¡Y eso que casi todos eran confidentes policiales! La prueba del delito para imputar a gente como Jamal Zougam fue que algunos testigos….le vieron repetidamente en TV y otros, unas rumanas, compradas previamente por las cloacas españolas a golpe de fondos reservados para hacer de actrices de crisis, le avistaron en el tren. Tal basura era inconcebible, pero resultó efectiva tanto para la infame y repugnante resolución judicial del 11-m como para el narcotizado borrego español medio.

En Londres, en cambio, el modus operandi tuvo dos fases diferentes o ejercicios previos al ataque terrorista. En concreto, un año antes y como parte de una operación de guerra psicológica (psyop), Hagopian describe que el 16 de mayo de 2004 la BBC, cadena controlada por el gobierno, emitió en su BBC ONE Panorama un guión “what if” (expresión con la cual se suelen formular las premisas de una historia contrafáctica) imaginando un ataque terrorista en Londres que golpearía a tres estaciones subterráneas de Metro y un autobús simultáneamente. Los panelistas estaban discutiendo  sobre la necesidad de que el gobierno pudiera controlar cómo los medios presentarían este “hipotético” ataque terrorista.

Poco más de un año después, el 7 de julio de 2005, tres bombas explotaron en el Metro de Londres seguida, menos de una hora después, por una explosión en un autobús de dos pisos matando a un total de 52 personas e hiriendo a cientos de ellas. Inmediatamente después  de producirse el atentado el secretario de Relaciones Exteriores del Reino Unido, Jack Straw, repitió la misma narrativa que en anteriores atentados de falsa bandera atribuyendo explícitamente los ataques de Londres a extremistas musulmanes. Straw dijo que el atentado tenía ” todos los rasgos distintivos de haber sido cometido por Al Qaeda”.

Esta asombrosa coincidencia, donde la BBC marcó las líneas previas de un futuro ataque “false-flag” no era otra cosa que confirmar una narrativa que ya era conocida en anteriores episodios terroristas. La segunda fase previa, o conjunta con la falsa bandera, fue la que ocurrió el mismo día de los ataques: el 7 de julio de 2005. Fue otra operación preautorizada de falsa bandera, al igual que el 11-m y el 11-s, fechas donde se desarrollaron igualmente y con carácter previo ejercicios de crisis programados en el mismo momento y lugares exactos donde ocurrieron los eventos terroristas reales. El antiguo experto en contraterrorismo de Scotland Yard, Peter Power, actuando como director gerente de Visor Consultants, una firma de seguridad privada contratada por la Policía Metropolitana de Londres, estaba realizando un ejercicio “simulado” de terrorismo en vivo en las mismas estaciones de metro donde las bombas explotaron y nada más ocurrir los atentados fue, rápidamente, el primero que proporcionó una entrevista en directo a la BBC para explicar lo sucedido.  

Los paralelismos entre lo acontecido en Londres y los anteriores atentados de Madrid y el 11-s eran más que evidentes. Es conocido que el 11 de septiembre todos los sistemas de defensa aérea de la costa este de EEUU se apagaron deliberadamente (al igual que los del Pentágono) para facilitar la operación terrorista, mientras en Madrid, sorpresivamente, no hubo cámaras de seguridad que pudieran grabar las explosiones en las distintas estaciones de trenes salvo una que estaba en Atocha situada en una escalera mecánica pero con una visión muy limitada. ¿Cómo es posible que no existieran cámaras de vigilancia situadas en las estaciones de tren que hubieran sido prueba decisiva para identificar a unos “supuestos” terroristas que….jamás aparecieron por los trenes madrileños?. En Londres fueron todavía más descarados y desvergonzados. Vean.

Dice Hagopian que en Londres: cientos de cámaras de vigilancia situadas dentro de las estaciones de Metro de Londres estuvieron extrañamente apagadas o fuera de servicio el 7 de julio del 2015. Una compañía de seguridad israelí llamada Verint Systems estaba a cargo de todas las cámaras de vigilancia que no funcionaron ese día en el Metro. Basados en testimonios de testigos y pruebas físicas, al menos algunas de las bombas no fueron llevadas en mochilas por los presuntos terroristas suicidas sino que fueron plantadas debajo del tren. La explosión de las bombas hizo que el suelo de los trenes empujara el metal contiguo hacia arriba lo que indica que la explosión vino desde abajo. 

En Londres había sucedido exactamente lo mismo que en los atentados de Madrid. Testigos del 11-m dijeron que la explosión de las bombas se produjo “en las vías”, mientras que en los trenes madrileños (en las pocas imágenes y videos que se han podido ver) se pudo advertir claramente boquetes en la plataforma de los mismos, algo que contradecía la versión oficial. Creerse la farsa grotesca de las mochilas era tener la fe del carbonero, en particular, por la imposibilidad de que el explosivo que dijeron fue utilizado (goma2 Eco) era incapaz de romper las fuertes vigas de acero longitudinales que conforman el chasis de los trenes. En Madrid, como señaló en su momento el investigador Joe Vialls, se colocó explosivo militar C4 en los bajos de los trenes la noche anterior a los atentados, siendo activado en la mañana del 11-m por medio de un temporizador para que explotara a la hora señalada. De ahí la premura que tuvieron por borrar rápidamente las huellas del crimen con la destrucción de la mayoría de las unidades ferroviarias.

El pudridero terrorista del 7-j en Londres fue calcado al de Madrid. Con sus chivos expiatorios y sus pistas falsas. Fíjense en las analogías que rozan la perfección con la masacre madrileña y que Hagopian resalta con precisión: Se ha determinado que los cuatro sospechosos “suicidados” que las autoridades sostienen fueron los responsables del 7-J fueron contratados-engañados como actores para probar la seguridad del Metro londinense y no tenían ni idea de que su controlador del MI5 (la inteligencia inglesa para el Interior) les estaba preparando una encerrona para ser víctimas sacrificadas en un complot terrorista patrocinado por el Estado. Por otra parte, según Charles Shoebridge, ex detective de la policía metropolitana de Londres y experto en terrorismo, el supuesto cabecilla del grupo “terrorista” era un informante a sueldo que trabajaba en ese momento para el MI5. Los cuatro jóvenes de entre 18 y 30 años aparentemente fueron engañados por la inteligencia británica para convertirse en los patsies (tontos útiles) musulmanes del 11-S “inglés”. 

De las mentiras de Estado, en el 7-J, se encargaron también otros denunciantes de dejarlas al descubierto, como nos relata Hagopian: Otro experto en temas de terrorismo y ex fiscal del Departamento de Justicia, John Loftus, dijo a Fox News que el “cerebro” de los atentados terroristas del 7-J, Haroon Rashid Aswat era un activo agente del MI6 (servicio de inteligencia exterior del Reino Unido) que había sido protegido por la seguridad británica antes de los ataques terroristas. Otra evidencia apunta a un terrorista convicto estadounidense, Mohammed Junaid Babar, que al tratarse de un informante fue liberado de prisión después de sólo cuatro años y medio de una condena de 70 años.

Junaid Babar fue el que entrenó al principal atacante de Londres. Un juez de Nueva York describió el servicio del terrorista Mohammed Junaid Babar como “cooperación excepcional”. El probable rol de Babar como informante estadounidense, mientras hacía de instructor de uno de los “terroristas” del 7-j y su trato extremadamente indulgente por parte de los Estados Unidos, sólo añade más peso de que los atentados de Londres fueron totalmente protagonizados por el terrorismo patrocinado por el Estado. Y al igual que en los atentados del WTC en Nueva York y el de Madrid, el 11-m, los cómplices de los crímenes están en libertad. 

En Londres se produjo, igualmente, un hecho que no escapa a su relevancia. Es sabido que el día del atentado, el 7-j, se encontraba en la capital inglesa el que era entonces Ministro de Finanzas judío, el criminal de guerra Benjamin Netanyahu. Hagopian, a este respecto, añade más indicios y complicidades Que el 7-j fue un evento preestablecido lo prueba el hecho de que Scotland Yard contactó con la Embajada de Israel en Londres advirtiendo de un inminente ataque con bombas. El ministro de Finanzas de Israel, Benjamin Netanyahu, fue aconsejado a no asistir a una conferencia económica organizada por la Embajada, la Bolsa de Tel Aviv y el Deutsche Bank. La conferencia fue programada en el Great Eastern Hotel situado muy cerca de la estación de metro de Liverpool Street, una de las tres estaciones de metro afectadas por los ataques.

Hagopian retoma, finalmente, el argumento llamémosle localista para justificar el atentado de falsa bandera de Londres, que tiene enormes similitudes con lo que Hagopian señaló a propósito del de Madrid  y que tuvo su peso específico a la hora de ejecutar, por los globalistas, una “false-flag”. Dice Hagopian que Tres semanas antes del 7-j el diario The Telegraph anunció un plan británico por el que a finales de 2005 batallones de soldados británicos empezarían a regresar de Irak. Con la mayoría de los británicos a favor de la retirada de sus tropas de Irak, el apoyo a la guerra estaba flaqueando. Así que la cábala criminal representada por EEUU-Israel-Reino Unido se dio cuenta de que su guerra contra el terrorismo podía verse perdida, por lo que un “nuevo 11-s, de estilo británico, tuvo que ser rápidamente inyectado. Y puesto que los preparativos del 7-j se habían ideado durante todo el año anterior, la élite diabólica dio luz verde para que el ejercicio ya programado fuese plasmado “en vivo”. Así, Estados Unidos, España y Gran Bretaña tuvieron que soportar su propio “Pearl Harbor” para asegurar que la interminable guerra contra el terror de la élite gobernante continuase sin fin. 

Hagopian finaliza el recorrido por el terror manufacturado por Occidente hablando del atentado contra la revista satírica francesa Charlie Hebdo. Pero dado que ya se ha hablado aquí largo y tendido sobre aquel episodio, vamos a omitirlo. Tan sólo unos apuntes que señala Hagopian a propósito del gran circo terrorista euro-americano-sionista y que fundamenta lo que es la multinacional del crimen de EEUU y sus vasallos: Cuando usted enloquece a los grandes imperialistas del mundo, el corazón de la bestia gobernante – la cábala del crimen internacional – encabezada por Estados Unidos y sus amos sionistas, pone en marcha el uso de ataques de falsa bandera y otras estrategias destructivas. Es una forma habitual de castigo. Los mayores matones mundiales han estado utilizando cada vez más esas armas siniestras para intimidar, presionar y amenazar a otras naciones menos poderosas durante un cuarto de siglo.

Yo diría que esas amenazas, materializadas casi siempre en invasiones, golpes de Estado y asesinatos de opositores políticos, han ido más allá del medio siglo. Ni más ni menos que desde el fin de la II Guerra Mundial, cuando Occidente, liquidado su competidor nazi para la conquista del poder global, decidió utilizar los escombros del nazismo, sus prácticas y métodos de exterminio, para proyectar lo que debía ser el Nuevo Orden imperial.

OPERACIÓN GLADIO: EEUU organizó la mayor red terrorista de la historia a través de la CIA, los nazis, la mafia, el narcotráfico y el Vaticano (y 7) (1ª parte)

 

 

CAPÍTULO 21. MUERTE Y RESURRECCIÓN

 

En la investigación que llevé a cabo para determinar qué personas pudieron haber estado involucradas en la Red Gladio logré identificar a varias de ellas. Algunas habían muerto, pero otras aún vivían. Descubrí a los que fueron responsables de la matanza de Peteano* en 1972: tres terroristas, una gendarmería, un coronel, un oficial de policía, la inteligencia italiana así como jefes de policía y miembros del poder judicial. Todos ellos fueron declarados culpables y castigados. Sin embargo, el tribunal encargado de juzgar el caso Gladio no llevó a la propia organización a juicio, aunque dijo que sí había participado en los hechos. Pudimos identificar a 622 “gladiadores”. Pero el número real era mucho mayor. El resto pasó a la clandestinidad.

(Felice Casson, juez italiano, miembro de la
Comisión de Investigación sobre Gladio)

 

*En el atentado de Peteano, de 1972, murieron acribillados tres policías italianos y dos resultaron heridos (carabinieri)

 

He decidido poner punto final, después de algún tiempo sin postear (por diversas circunstancias) lo que fue la Operación Gladio tomando como referente el magnífico libro de Paul L. Williams reseñado al comienzo de esta entrega (parte 1), sin duda el que mejor ha retratado y delineado lo que fue y significó aquella multinacional del crimen organizado de Occidente llamada Gladio, una amplia red de terror que fue creada en las cloacas políticas y de inteligencia de los países de la OTAN y que hoy sigue vigente con su versión B (la islámica). Me ha interesado especialmente postear este capítulo del libro de Williams porque dibuja con exactitud lo que fue el gran antecedente histórico de lo que hoy es el terrorismo islamista manejado por Occidente.

Este capítulo narra lo que fue, teóricamente, el “final” de Gladio con la disolución del bloque soviético y el fin de la “guerra fría”. Pero eso sabemos que no fue así ya que como señala Williams El fin de la Guerra Fría trajo cambios importantes en otras naciones, pero nada o poco cambió en Washington. De hecho, Gladio fue reformulado y reorganizado para orientarse hacia un nuevo “enemigo” común: el islamismo, sobre el que justificar los nuevos planes de conquista global de EEUU y sus aliados de la OTAN. Occidente desactivó el terrorismo que tenía bajo control y que fue utilizado como estrategia de tensión en los años 70 y 80 y creó un nuevo frente de matices y objetivos completamente diferentes al anterior. El plan islamista fue diseñado unos pocos años antes de que la URSS y los países del Pacto de Varsovia colapsaran, la mayoría de ellos, en brazos de Washington y la OTAN.

Dice Williams que la principal preocupación de la CIA en los años ochenta ya no fue la actividad política de la izquierda en Italia y en Europa occidental, sino más bien la situación de Afganistán donde la URSS, recordemos, había ido en ayuda de su aliado afgano para hacer frente al talibanismo mercenario. La gran yihad, escribe Williams, creció en alcance y fuerza, amenazando con desfondar a la URSS. Los habitantes de las cinco repúblicas de la Unión Soviética (Kazajstán, Kirguistán, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán), que compartían un patrimonio común islámico, apoyaron a los muyahidines en su lucha contra los comunistas. A este apoyo se unió una enorme cantidad de reclutas musulmanes de la jihad procedentes del mundo árabe. Para conducir el “imperio del mal” (la URSS) al colapso total, la CIA se encargó de propagar la guerra santa de sus mujaidines con municiones y dinero, hasta el punto que la guerra en Afganistán se convirtió en la operación encubierta más cara de la historia de la Agencia.

El montante económico para la subversión muyahidin que la CIA destinó a su “guerra santa” en Afganistán varió, según Williams, de los 250 millones de dólares de 1984 a los casi 1.000 millones de dólares de 1988. En la ayuda se incluyó armamento altamente sofisticado, incluyendo misiles Stinger. Williams incurre, no obstante, en un pequeño error de análisis importante al describir que “erróneamente la CIA vio a esa yihad como luchadores por la libertad”. En realidad, en la sede de la CIA (Langley) sabían que sus guerrillas yihadistas no eran defensores de ninguna “libertad” ya que su ideario medievalista chocaba claramente con los principios rectores de las “democracias occidentales”.

La ayuda al talibanismo fue una operación de cálculo bien diseñada, entre otros por Zbigniew Brzezinsky, asesor en el exterior del presidente Carter, para liquidar a la URSS y luego adueñarse del territorio afgano y las plantaciones de opio (necesarias para sufragar el naciente Gladio B) dentro del marco geopolítico que tenía diseñado Washington. Los yihadistas afganos eran peones de ocasión, manejables y desechables cuando fuera procedente, como así sucedió años más tarde tras el 11-s y la posterior invasión de Afganistán por EEUU y la OTAN. De modo y manera a como hoy está sucediendo en Siria con sus terroristas del ISIS.

En los años 80 nadie hubiera pensado que el islamismo era algo tan mediático, arraigado y publicitado como lo es hoy. Pero en aquella década fue donde se empezó a gestar en Occidente el concepto de “guerra santa islámica” o “yihadismo”, que hoy está en boca de todos. Una radicalización islámica que ha sido diseñada para hacer creer a la opinión pública que tenemos ante nosotros a un enemigo surgido “espontáneamente” de la nada, que dispone de miles de millones de dólares, vehículos todoterreno, logística de primer orden, sofisticado armamento de última generación, redes de información y que organiza “eficazmente” atentados en Europa burlando a los aparatos policiales y de inteligencia con gran facilidad.

Porque, hablando de Europa, los mujaidines a los que imputan los crímenes de los últimos años en varias ciudades europeas han resultado ser más bien unos toscos imitadores de sus colegas de Siria o Irak ya que han ido cambiando, “extrañamente”, su “modus operandi” con el paso del tiempo: de utilizar letales y eficaces armas o explosivos en Madrid, Londres, París, etc, han pasado a ejecutar “técnicas” más rudimentarias como es el embestir con vehículos o atacar con cuchillos (utilizando la estrategia del Mossad para demonizar a los palestinos). Y, es casualidad, que nunca la policía capture vivos a los terroristas autores de esos atentados para determinar a qué organización pertenecen, sus conexiones con otros miembros de la “yihad”, qué vínculos poseen con países extranjeros y la jerarquía del grupo. Usted, si es un poco perspicaz, se habrá dado cuenta que en realidad este párrafo es completamente irónico…puesto que donde pone “terroristas” debería decir “chivos expiatorios” utilizados como carnada.

Siempre nos cuentan, a posteriori, un relato cutre y simplista, como si hubiera salido de un guión previo. A saber, dicen que esos “yihadistas” o bien se radicalizaron de forma “exprés” o lo hicieron por Internet (sic) o bien recibieron adoctrinamiento en la mezquita de turno a través de un Imán del que sabían (las policías) que se trataba de un radical y, sin embargo, le dejaron hacer…Cuando no, esos mata-infieles viajaron tan panchos ellos hasta Siria-Irak llegando hasta la misma guarida del ISIS y sin explicarnos cómo demonios pudieron dar con ella…y cómo coño se las arreglaron para eludir a las fuerzas vivas de Putin, Asad, Hezbollah y los ejércitos de Obama-Trump, que hay que tenerlos. Todo para…encontrarse con sus instructores de la CIA. Esta gran comedia te la cuentan una vez certificada la defunción de los terroristas, claro.

Bastantes progres y neocons, ignorantes y adoctrinados como ellos solos (tal vez a sabiendas), se atreven a hablar de Arabia Saudita como el promotor (único, o en compañía de otras monarquías golfas) de todo el tinglado terrorista al que estamos asistiendo hoy día. País, la teocracia rebanacuellos wahabita, que, sin duda, es parte interesada en el fomento del terror pero, hay que advertir, lo hace siempre bajo la tutela norteamericana. Entonces, que expliquen esos iluminados lo siguiente: si ese terrorismo que golpea continuamente Europa, EEUU y el Oriente Medio tiene su origen en la tiranía saudí ¿cómo es que la OTAN y Washington no han empezado ya a bombardear el país del carnicero Salman y depuesto al tirano como hicieron con Irak y Hussein? Sobra la respuesta, porque ya la pregunta en sí es ociosa.

El terror islamista de estos días no es nada más que la continuación del Gladio de la guerra fría, es otra gran farsa terrorista orquestada por los globalistas donde la narrativa ha resultado ser completamente diferente a la propagada por sus medios controlados: el “islamismo radical” no ha surgido del aire o a manos de un grupo de incontrolados…o bajo el manto de unos jeques feudales (amigos nuestros, por cierto) sino que ha sido manufacturado en origen por los mismos signatarios occidentales que engendraron Gladio y que ahora dicen luchar contra “el terror”. Son ellos los que han creado, articulado y financiado a sus diversos envases terroristas: léase, AlQaeda, ISIL, ISIS, Al-Nusra, Boko Haram, Al-Shabaab, etc.

 

LA CIA CREA, FINANCIA Y ENTRENA A ALQAEDA EN ESTADOS UNIDOS

 

La mal llamada “guerra” de Afganistán, con la Unión Soviética enfangada en ella ante una rebelión “mujaidin” que se había levantado en contra del gobierno socialista del país, fue el punto de partida del yihadismo sponsorizado por Occidente que se ha extendido hasta el día de hoy. La CIA vio un botín a la vista e hizo se implicara a fondo en el nuevo mapa geoestratégico, sacando provecho del que iba a ser el nuevo “amigo-enemigo” del Imperio: el Islam. Pero en la Agencia pronto se dieron cuenta de una cosa: tenían un serio problema operativo ya que no había suficientes reclutas islámicos con los que galvanizar el conflicto afgano.

Así que, relata Williams En un esfuerzo por suministrar reclutas para la yihad, la CIA centró una vez más su atención en la comunidad negra de Estados Unidos. Este proceso era comprensible. La Agencia se dio cuenta de que millones de afroamericanos, que se sentían marginados por el sistema, se habían convertido al Islam, que pronto lo vieron como “la religión del hombre negro.” Este movimiento había sido impulsado por líderes negros como Timothy Drew (“Noble Drew Ali”), Elijah Poole (“Elijah Muhammad”) y Malcolm Little (“Malcolm X”), que habían dado lugar a cientos de mezquitas en ciudades del interior de Estados Unidos.

Con el crecimiento de la comunidad musulmana en EEUU, la CIA lo tuvo fácil para captar incautos a los que sobornar, engañar y manipular para sus objetivos. Y así se materializó, como señala nuestro investigador de Gladio: A comienzos de 1980 la CIA comenzó a captar cientos de misioneros musulmanes militantes, todos miembros de la radical Tabligh, para que desde las mezquitas estadounidenses se llamase a los jóvenes negros a tomar las armas en la guerra santa para liberar a sus hermanos musulmanes. Algo parecido, por hacer una analogía, con lo que ha ocurrido en Europa con decenas de musulmanes-imanes que han sido sido controlados y captados por los servicios de inteligencia para usarlos de chivos expiatorios en los atentados de falsa bandera.

De este modo la CIA fue fabricando yihadistas en territorio estadounidense a conveniencia. Williams dice a este respecto que El Jeque Mubarak Gilani, uno de los primeros de estos misioneros, convenció a decenas de miembros de la Mezquita Yasin en Brooklyn (Nueva York) para dirigirse a los campos de entrenamiento guerrillero en Pakistán con una oferta de miles de dólares en efectivo y la promesa de setenta huríes (mujeres bellísimas, según la tradición musulmana) una vez que alcanzasen el séptimo cielo, si es que morían en el campo de batalla. El dinero provino de las arcas de la CIA. Me temo que ni vieron el dinero y las mujeres…ni las avistaron en el décimo séptimo cielo.

Para la CIA era más costoso llevar a sus “mujaidines” americanos hasta Pakistán y enseñarles allí tácticas “guerrilleras” a usar contra los soviéticos por lo que la Agencia decidió que EEUU era el mejor lugar para establecer varios campos de entrenamiento. Williams describe los lugares exactos donde las “tropas” terroristas mujaidines llevaron a cabo su cometido: el Sheikh (jeque) Gilani con la ayuda de la CIA, estableció campos de entrenamiento paramilitares en las zonas rurales de todo el país, incluyendo Hancock, Nueva York; Red House, Virginia; Commerce, Georgia; York, Carolina del Sur; Dover, Tennessee; Buena Vista, Colorado; Macon, Georgia; Squaw Valley, California; Marion, Alabama y Talihina, en Oklahoma.

Llevar clandestinamente la operación afro-islamista de la CIA tenía sus límites y riesgos ya que iba a mostrar fisuras cuando los musulmanes de EEUU entrasen en “acción” durante los combates en el país afgano. Y así ocurrió. Para 1985, cita Williams, la prensa internacional comenzó a informar de que un número indeterminado de africanos americanos, musulmanes todos ellos y relacionados con los campamentos instalados por Gilani, se había unido a las filas de los muyahidines en Afganistán y que varios habían muerto en acción. Al ser interrogados, varios de los yihadistas importados desde América testificaron que eran agentes de la CIA

Las marionetas islamistas eran un juguete roto en manos de la CIA. Y, quién iba a decirlo, EEUU se constituyó en el hogar fundacional de AlQaeda. De tal modo que, según afirma Williams, Para proporcionar más apoyo a los muyahidines, la CIA utilizó a Abdullah Azzam, ideólogo de Osama Bin Laden, para establecer una célula de Al Qaeda dentro de la mezquita Masjid al-Farooq situada en Atlantic Avenue, en Brooklyn, Nueva York. La célula, conocida como el Centro Al-Kifah Refugiados, actuó como un frente para la transferencia de fondos, armas y reclutas a Afganistán. A lo largo de la década de 1980, esta organización recibió más de 2 millones de dólares al año. Para el año 1992, la mezquita Al-Farooq se había convertido en un refugio para los veteranos musulmanes de la gran Jihad en Afganistán, a los que la CIA concedió pasaportes especiales para entrar en los Estados Unidos.

 

LOS NUEVOS AMIGOS DE LA CIA

 

Ante los gastos crecientes que estaba ocasionando la guerra encubierta en Afganistán junto con la necesidad de apoyo permanente a los escuadrones de la muerte en América Latina y la Red Gladio de Europa Occidental la CIA tuvo que forjar nuevas alianzas. De tal modo que la Agencia encargó a su agente destinado en Latinoamérica, Dewey Clarridge, establecer vínculos con el narcotraficante hondureño Juan Matta Ballesteros, quien operaba en la aerolínea SETCO la cual tenía un acuerdo con la CIA para transportar narcóticos a pandillas que estaban al norte de la frontera.

La CIA también gestionaba un almacén de armas en Honduras que estaba a cargo de dos agentes de la CIA: el conocido Oliver North y Richard Secord. Los acuerdos comerciales de la CIA también se extendieron a otros capos de la droga, entre ellos Miguel Ángel Félix Gallardo, el “padrino del negocio de la droga de México”, cuyo rancho se convirtió en un campo de entrenamiento para ejércitos guerrilleros de extrema derecha y Miguel Nazar Haro, líder del Cártel de Guadalajara, el más poderoso narcotraficante de México

Al igual que sucedió con la Operación Helliwell en los años cuarenta-cincuenta (siglo XX), cuando con la naciente Red Gladio EEUU decidió organizar alianzas con la mafia norteamericana y traficar con droga para llevarla a los ghettos de Harlem y así subvencionar el crimen organizado desde el Estado, cincuenta años después se utilizó el mismo modus operandi. Williams es concluyente a este respecto:

En 1990, más del 75 por ciento de toda la cocaína que entró a Estados Unidos llegó a través de México. México también se convirtió en una fuente principal de heroína, marihuana y metanfetaminas. El negocio estaba generando 50 mil millones de dólares al año. De este modo, la CIA había encontrado una fuente de financiación para aumentar su tráfico de heroína en coalición con los traficantes turcos y la mafia siciliana. La nueva alianza significó que la Agencia podría lanzar operaciones aún más ambiciosas que la del propio Gladio.