Categoría: Ucrania, en la encrucijada fascista

De un idiota fascista en Kiev a los preparativos de la involución en Moscú

EL EMBAJADOR ESPAÑOL  BUGALLO Y LOS NAZIS DE KIEV. SINTONIZANDO A LA PERFECCIÓN

EL IDIOTA…

Leo, ya sin perplejidad, en el pronorteamericano neoderechista ELPAÍS que al régimen ucronazi le ha salido un inesperado fan de alto rango español, en concreto el embajador del pudridero judicial que llaman España en la dictadura chocolatera, un tal Gerardo Bugallo Ottone, de aspecto nacionalsocialista e indisimulada y vergonzante rusofobia personalizada, cómo no, en el presidente ruso Vladimir Putin. Según el diario ex progre, Bugallo declaró que cuando “en Ucrania se haya acabado con la corrupción y triunfe el orden legal, eso significará la total derrota de Vladímir Putin”.

Orden legal y corrupción…de un régimen, el ucraniano, que salió de un golpe de Estado cruento auspiciado por EEUU y la Europa de la OTAN. Curiosa interpretación de la corrupción por parte de este atrabiliario defensor de los nazis de Kiev y el derrocamiento (por cualquier vía) de Putin cuando, precisamente, una de las promotoras del actual régimen, “lideresa” de la financiada por Occidente “revolución naranja”, se ha caracterizado por ser una corrupta sin limite y que, además, fue condenada por ello (me refiero a la putángana con trenzas Yulia Timoshenko) aunque fue puesta en libertad por el gobierno ucranazi nada más triunfar el golpe de la CIA en Maidan.

Pero no se ha quedado ahí el recital rusófobo del personaje sino que el tal Bugallo demanda sanciones todavía más duras contra el Kremlin. La ideología serranosuñerista de este embajador no tiene desperdicio tanto que, evocando quien sabe si la nostalgia de la “División Azul”, el diplomático calificó de “idiotas” a los españoles que combatieron junto a las denominadas repúblicas populares de Lugansk y Donetsk. De las bombas en la Casa de los sindicatos de Odessa, de las matanzas perpetradas con agentes químicos de la dictadura ucraniana, de los bombardeos contra la población civil en Donbass, del asesoramiento de la CIA y la OTAN al régimen de Kiev para cometer masacres en el Este del país, del derribo del avión MH17 ejecutado por la dictadura y otras atrocidades de sus admirados maidanazis, silencio en los sepulcros.

El tal Bugallo insiste en su requerimiento para que se produzcan más “revoluciones espontáneas (sic) de color” para Rusia tal como sucedió en Ucrania contra el presidente Yanukovich. El desmedido interés de este individuo en trastocar la situación política en Rusia alcanza verdaderas cotas de desvergüenza injerencista. Dice Bugallo que: “en Ucrania en diez años sucedieron dos revoluciones, pero en Rusia, parece que la población está contenta con el actual estado de cosas y no hay ninguna revolución en perspectiva, lo que resulta chocante y llama la atención”. Lo que no cuenta el sujeto es que todos esos movimientos en Ucrania fueron movidos sus hilos desde Occidente a través de cuantiosas sumas de dinero procedentes de fundaciones-pantalla de la CIA, como la USAID y la NED y, no podía faltar, del agente terrorista George Soros. Lo que se dice, del tal Bugallo, todo un modelo de diplomacia en favor de los golpes de Estado y los cambios de régimen con violencia al estilo de la CIA. Pero según el esperpéntico embajador aquí lo único que se cuece es “la “terrible agresión abierta contra Ucrania por parte de Rusia”. ¿Se puede ser más caradura y sinvergüenza que este tipo? Creo que en Maidan ya han puesto una placa con su nombre al lado de Stepan Bandera (ya saben, el colaborador nazi-ucraniano de la II Guerra Mundial).

…Y LAS ALGARADAS DE MOSCÚ PATROCINADAS POR OCCIDENTE PARA EL CAMBIO DE RÉGIMEN EN RUSIA

ALEXEI NAVALNY, ALBOROTADOR PROFESIONAL A SUELDO COMPLETO DE LA BANDA TERRORISTA CIA

En Moscú, la vetusta corresponsal de ELPAÍS, Pilar Bonet, vuelve a las andadas contándonos las hazañas de la “oposición” a Putin en las calles rusas, calificándolas como “éxito”, en un nuevo alarde de “independencia” informativa de esta viejuna manipuladora cuyo recorrido como periodista prisaica en la capital rusa viene desde los últimos años de la existencia de la URSS (a mediados de los años ochenta). La Bonet siempre ha hablado mal de Rusia o la URSS, bajo las premisas otánicas de su periódico, de todo aquello que contraviniera los intereses de EEUU. Antes la demonización correspondía al comunismo, ahora toca Putin. El éxito de las manifestaciones contra la corrupción que se celebraron el domingo en decenas de ciudades en toda Rusia, supone un desafío serio e inesperado para el Kremlin, dice convencida la Bonet.

La “excusa” ahora contra Rusia (después de que Putin haya enviado al “infierno” el aborto terrorista de Occidente en Siria) es la corrupción, que no creo que en Rusia sea mucho peor que la de aquí. Encima dando lecciones de ética política a otros países…que hay tener la jeta de cemento. En Rusia todavía no han condenado a nadie a un año de cárcel por un “tuit”. Eso, es sabido, que sólo pasa aquí y en países amigos como Arabia Saudita. Pero oye la democracia española “a la turca” va a indagar “corrupción” en Rusia y a enseñarnos lo “maltratados” que andan los opositores rusos. Que envíen a la Familia Real española a dar lecciones de corrupción a Rusia.

El juguete elegido, o uno de ellos, por Occidente para hacer pim pam pum sobre Putin es un tal Alexei Navalny, personaje sucio que ha sido desenmascarado hace tiempo como un agente del MI6 británico y la CIA además de tener vínculos con el Grupo Helsinki de Moscú, organización que trafica con los derechos humanos para usarlos a conveniencia como arma involutiva en aras del cambio de régimen en Rusia. Los vínculos entre la oposición a Putin y los Estados Unidos y el Reino Unido fueron expuestos por la cadena rusa Rossiya-1 alegando que Uno de los documentos descubiertos está relacionado con el MI6 y se remonta a 2008, el cual menciona que Navalny supuestamente recibió 100 millones de rublos (1,5 millones de dólares) por “actividades destinadas a exponer la corrupción y el robo de activos estatales rusos”. La oposición en las calles moscovitas se compra a precio de oro.

Lo que no cuenta, ni contará, la desvencijada Bonet, ni el resto de medios hegemónicos de manipulación masiva sobre su hombre en Moscú, Navalny, es que éste y su partido Alternativa Democrática, son uno de los beneficiarios de la estadounidense Fundación Nacional para la Democracia (NED), organización privada (pero que recibe fondos del Congreso de EEUU) cuyo cometido es sobornar, de forma abierta o encubierta, miles de organizaciones no gubernamentales en más de 90 países para que “promuevan la democracia” (más exactamente, la democracia en modo “golpes de Estado by CIA”). La NED es una de las franquicias-ong’s de la CIA para operaciones encubiertas, que ha estado muy activa, precisamente, en Ucrania donde consiguió deponer a un presidente (Yanukovich) y colocar a un títere suyo en su lugar (Poroshenko) junto a un grupo de neonazis que ocupan puestos claves en el gobierno golpista. La NED fue expulsada de Rusia por Putin pero no ha cesado en sus actividades involutivas contra el Kremlin desde entonces.

En definitiva, Rusia está volteando el Nuevo orden genocida de EEUU y sus aliados eurosionistas, rompiendo drásticamente el eje unipolar imperialista. De ahí que se haya intensificado en los últimos años contra Moscú toda suerte de resortes criminales, ya sea con amenazas veladas (incluidas las militares), sanciones,  manifestaciones opositoras dirigidas “desde fuera”, espantapájaros como el Bugallo o atentando mortalmente contra sus ciudadanos (avión civil ruso en Egipto, embajador ruso en Ankara, derribo de caza ruso, etc.).

Mala suerte, pero para dar jaque mate al oso ruso van a tener que hacer una pirueta imposible condenada de antemano a una completa derrota.

La guerra terrorista de la OTAN en Ucrania

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Al carnicero ucraniano, Petro Porochenko, le está llegando el agua al cuello gracias a la firme, tenaz y decidida determinación de los combatientes de Novorossia de plantar cara al régimen fascista de Kiev. Ante los continuos reveses militares, la marioneta chocolatera de la CIA y Bruselas ha optado, junto a sus escuadrones de la muerte nazis, por exterminar a la población civil en el Este de Ucrania. Las matanzas del genocida chocolatero, avaladas por EEUU y Europa, también están siendo políticamente correctas para la “guardia de korps” mediática, eso que llaman medios hegemónicos del gran capital, quienes están siguiendo un guión deformador bajo la batuta de sus amos políticos. Los mal llamados gobiernos democráticos del mundo occidental están detrás, como instigadores y financiadores, del incremento de las innumerables violaciones de derechos humanos que los esbirros del dictador Poroshenko está cometiendo en el Este de su país; actos criminales que han consistido en violaciones, torturas y masacres masivas sobre las poblaciones de Donetsk, Odessa, Donbass, Mariupol o Lugansk. Barbarie silenciada por Falsimedia, cuando no endosada, falsa y cínicamente, a las autodefensas de Novorossia.

El Ejército ucraniano está formado, además de por fuerzas regulares, por forajidos ultraderechistas del partido Sector Derecho, (nostálgicos de la Alemania nazi y del colaboracionista de la II Guerra Mundial Stepan Bandera), por un número incalculable de mercenarios de ideología neofascista y por “contratistas”, que están siendo suministrados por la CIA y la OTAN, al estilo de la red terrorista Gladio que operó en la “guerra fría”. El aprovisionamiento-refuerzo (con armamento ligero y pesado) de las fuerzas del dictador ucranio está siendo realizado por la Alianza Atlántica, a pesar de que el régimen neohitlieriano de Kiev no forma parte, oficialmente, de esa organización, por lo que el injerencismo militar de la OTAN y EEUU está, de nuevo, en sus niveles máximos de agresividad imperialista. El motivo de este incremento de la ayuda militar otaniana tiene una justificación y la refiere Finian Cunningham en Strategic Culture Foundation “la OTAN está perdiendo su guerra en Ucrania y necesita enviar más combustible militar con el fin de salvar las crecientes pérdidas”.   

La OTAN aprobó en septiembre del año pasado, en Gales, suministrar armamento a la Junta Golpista de Kiev en un acuerdo firmado conjuntamente por EEUU, Francia, Polonia, Noruega e Italia. Y no sólo eso, sino que la OTAN habría facilitado al régimen de Petrochenko las devastadoras bombas de racimo que estarían siendo utilizadas contra la población civil del Este de Ucrania, en localidades como la martirizada Donbass. Las pruebas de este despliegue militar otaniano sin precedentes están bien datadas. El medio de transporte utilizado habría sido un avión, o uno de ellos, Antonov-124, que habría sido visto poco menos que en medio mundo.

Wayne Madsen, uno de los analistas internacionales y críticos más importantes de EEUU, ex empleado de la NSA, detalla el viaje de “placer” del avión de la muerte: el 25 de enero, el Antonov partió el Aeropuerto Internacional Newark Liberty, Nueva Jersey, en dirección a Trondheim, Noruega. El 26 de enero, el avión de transporte de Ucrania dejó Trondheim para ir hasta el aeropuerto de Prestwick, en Glasgow, Escocia. De aquí partió el 28 de enero y aterrizó el mismo día en Belgrado. El destino del Antonov, después de salir de Belgrado, fue Mombasa, Kenia, vía Atenas. Según informaron fuentes serbias, el Antonov-124 transportaba armas «especiales». Es factible señalar que el Antonov dejó en Atenas, para su posterior envío a Ucrania, armamento cargado previamente en los aeropuertos de la OTAN situados en las bases de Lampedusa, Glasgow y Trondheim. En definitiva, según Madsen el misterioso avión ucraniano AN-124 habría sido visto en todos los lugares donde recaló (incluida España, Las Palmas de Gran Canaria, para repostar), probablemente recogiendo armas en diferentes bases militares que EEUU y la OTAN tienen en Europa

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SE BUSCA A PETRO POROSHENKO (CRIMINAL DE GUERRA) POR ASESINAR MASIVAMENTE A CIVILES INOCENTES

La huella indeleble del crimen injerencista norteamericano y de la OTAN en el Este de Ucrania tiene unas señas de identidad bien claras, no sólo en lo que se refiere al suministro de maquinaria de guerra al dictador chocolatero, sino al envío de mercenarios traidos de Europa y fuera de ella. Empresas contratistas como la antigua Blackwater (hoy redenominada Academi) se sabe que están operando en Ucrania al lado de las fuerzas de la Junta Golpista y los paramilitares neonazis. Inclusive, restos de munición recogidos de la zona de combate corroborarían esta afirmación ya que se habrían observado “marcas de la OTAN” en los mismos. En el aeropuerto, recuperado, de Donetsk, utilizado por el régimen de Kiev como plataforma de agresión contra los civiles, las milicias antifascistas informaron de que entre los restos calcinados de las instalaciones había “manuales de la OTAN en varias lenguas europeas y otros materiales que parecían ser propios de un equipo estándar de la OTAN”.

La codicia imperialista por apoderarse de la Europa Oriental viene de no tan lejos. Cuando se derrumbó la URSS (o la derrumbaron desde dentro agentes a sueldo de EEUU, como el execrable Gorbachov, artífice de dos golpes de Estado, uno en la URSS y otro en la RDA) no contentos con el botín obtenido, la CIA, George Soros, la NED (Fundación Nacional para la Democracia, -sic-) y la USAID (la ong pantalla “humanitaria” de la CIA) empezaron a mover las fichas del dominó en el antiguo espacio socialista europeo, con operaciones de desestabilización en Georgia, Chechenia y las repúblicas bálticas, una vez que países como Chequia, Polonia, Hungría, Rumanía o Bulgaria entregaron la cuchara geopolítica, sin rechistar, al dueño americano del mundo. En Rusia, a punto estuvieron de ello con el hombre de la CIA en Moscú, el ebrio Boris Yeltsin, quien, afortunadamente, desapareció de la escena política rusa (sin ser ejecutado) y los nuevos dirigentes post-soviéticos frenaron la penetración imperialista norteamericana en suelo ruso.

El chorreo de dólares, como nueva forma de involución política, se volcó en otros actores totalmente diferentes a los antiguos y temibles escuadrones de la muerte que la CIA había entrenado y financiado en los años ochenta en toda Latinoamérica. En este caso, se trataba de movilizar a la “sociedad civil” a través de “protestas pacíficas” (pero con violencia extrema si las cosas se torcían más de la cuenta) y, cómo no, a golpe de talonario, para echar del poder a los simpatizantes del “oso ruso” o, simplemente, a los renegados con los dictadores financieros del FMI y Wall Street, colocando, de este modo, a peones de paja que fuesen fácilmente maleables para Washington y la OTAN. En la propia Rusia la CIA lo ha intentado repetidamente con fantoches como el ex ajedrecista Garry Kasparov o, en su versión más grotesca, con las feministas de diseño sionista FEMEN o el grupo musical de rock alpargatero Pussy Riot (eso sí, tocan muy bien para la NED).

La sangría ucraniotaniana en el Este y su último acto genocida de Mariupol, donde un ataque con cohetes y misiles dirigido contra la población civil podría haber ocasionado al menos cien muertos, constituye el penúltimo escenario de horror posible al que se ha abocado el complejo militar-industrial euroamericano. Por supuesto, la Junta Nazi de Kiev acusó inmediatamente a la DNR (República Popular de Donetsk) de ser la causante del ataque a Mariupol. Pero piense solamente, un momento, aplicando un mínimo sentido común: los miembros de la resistencia son (al igual que en Donbass o Lugansk) residentes locales del lugar donde se han cometido estos crímenes, donde viven sus familias, amigos e incluso hijos. ¿Alguien puede creerse en su sano juicio que decidieran a matar a sus propios familiares o amigos cuando precisamente son su principal soporte moral para seguir combatiendo contra el régimen del dictador chocolatero? Sólo una versión retorcida y cínicamente criminal de los hechos, por parte de los refinados falsificadores e intoxicadores de siempre, puede dar sustento a estas patrañas. Es una historia del mismo color que la acontecida con el vuelo civil MH17, avión que fue derribado por pilotos de caza del régimen  ucraniano. Una matanza atribuida, mentirosamente, por los medios controlados de Europa y América, a las milicias antifascistas que combaten contra los golpistas en el Este de Ucrania.

Obama y Europa culpan a Rusia de sus propios crímenes expansionistas, arman a sus nazis más queridos, llevan en su cartera a centenares de muertos civiles bajo las bombas asesinas de la OTAN y las violaciones de derechos humanos de la Junta golpista en el Este de Ucrania no son objeto de controversia puesto que los “malos” son los otros. Igual que en las películas de Hollywood, como en la última fascistada de Clint Eastwood, American Sniper. Se glorifica a los asesinos de civiles, a un psicópata americano que se divertía en Irak matando ciudadanos iraquíes con su rifle de mira telescópica. En Ucrania, Obama, Merkel, Cameron, Rajoy y su lacayo homicida ucraniano, Garrapatachenko, también se divierten bombardeando civiles para satisfacer la sed de sangre geoestratégica del IV Reich imperial

Cómo removerse en la inmundicia sensacionalista y no morir en el intento: el ‘demonio’ pro-ruso que ‘derribó’ el vuelo MH17

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           ENLACE AL PASTICHE DESVERGONZADO DE COLASETE (CLIC EN LA FOTO)

Los tabloides del régimen corrupto español suelen ofrecernos a menudo, en sus dominicales, reportajes que luchan por hacerse un hueco sensacionalista en la ya de por sí habitual, agobiante y defecante propaganda occidental, entre los más variados acontecimientos políticos que suceden a lo largo y ancho del planeta. Es un tipo de propaganda orientada a desinformar, intoxicar y a utilizar el viejo recurso del amarillismo para sodomizar políticamente a los menos preparados. En el caso de Ucrania, los correveidiles rastreros de la banda criminal OTAN y demás chivatos del espionaje occidental están esforzándose por incrementar exponencialmente las mentiras propagadas por Washington, esta vez a cuenta del derribo del avión malasio en territorio ucraniano. Es una estrategia harto fútil que recurre, una vez más, a la fabulación, a la caricaturización, a modelar arquetípicamente y a resaltar los elementos “demoníacos” del personaje o personajes objeto de estas campañas de deformación masiva, en aras de conseguir el deseado efecto intoxicador mediante un cuidadoso marketing de avanzada “guerra psicológica desinformativa”.

Este domingo le ha tocado el turno al diario-panfleto ELMUNDO (otro medio tutelado por el Pentágono) reflejar un detritus periodístico sobre la, según su corresponsal en Moscú Xavier Colás, probada autoría pro-rusa-rebelde en el atentado contra el avión del vuelo MH17. Según los delirios pro-norteamericanos de este juntaletras desinformador, el ideólogo y perpetrador del crimen aéreo responde a un “demonio” de nombre Igor Nikolaevich Bezler: el hombre que permitió que 298 pasajeros, 80 de ellos niños, volasen por los aires. Todo el artículo es un previsible e infame rosario de tendenciosidad, pruebas falsas, hechos manipulados, efectismo de brocha gorda e historias con ese sabor a guerra fría que tanto gustaba a los anticomunistas de salón del siglo pasado. Sólo que este iletrado, ignorante y pordiosero patán rusófobo, que escupe bilis de la CIA en el ex medio de Pedrojeta Ramírez, no  serviría ni para analista de cuarta en las cloacas de la OTAN.

Empieza el recital de basura del Colás con un impactante «Carguen, apunten, fuego». Igor Nikolaevich Bezler recitó la secuencia con una monotonía en la voz propia de cualquier otra rutina castrense. Para seguir, a continuación, (¡faltaría más!), haciendo un recordatorio del pasado ex soviético de Bezler, sin duda para remarcar el carácter “estalinista” y “comunista” del personaje, faltas intolerables, por supuesto, para este Colás, un refinado defensor de la Junta Golpista neonazi de Kiev. Afirmación, ésta última, que no es gratuita por cuanto el tal Colás habla del depuesto presidente ucraniano Yanukovich en términos absolutamente despectivos. Legitimando el golpe, vamos: Cuando el títere que Moscú tenía en Kiev -el presidente Victor Yanukovich- cayó tumbado por una revuelta popular. Un presidente elegido democráticamente, Yanukovich, resulta que fue el títere de Moscú derrocado por una revuelta “popular”. Se le olvida decir al escribano fantoche de El Mundo que esa “revuelta popular” fue gestada por la CIA en la embajada norteamericana de Kiev. Que la violencia terrorista desatada en Maidan, por elementos fascistas, fue organizada por EEUU y Europa. Que la consecuencia fue el deseado golpe de Estado diseñado por Washington y Bruselas.

Voy a obviar la escoria que este individuo relata sobre Crimea y vamos a tocar la ficción novelada de Colás acerca del vuelo derribado por el ejército fascista de Ucrania o alguno de sus escuadrones de la muerte (los que actúan a las órdenes del judío Kolomoisky). Ese derribo es atribuido por este “geniecillo” de las cloacas mediáticas, como no podía ser de otro modo, al “demonio” Igor Bezler y a sus hombres. Dice el enviado de El Mundo: Con sus hombres perdiendo posiciones por culpa del eficaz binomio que forman las tropas de tierra y la aviación ucraniana, Bezler vio la oportunidad de devolver el golpe cobrándose una nueva pieza militar del cielo. Fue informado de que un punto estaba parpadeando en el radar, volando a 10.000 metros. En pocos minutos un misil trepaba por el cielo despejado sobre Pervomayski, la localidad donde esa mañana sus hombres habían colocado una lanzadera de misiles Buk al que los chicos de Bezler llamaban «esta preciosidad». Todo un repertorio de desinformación trapacera, engañosa, falsa, que continúa con el bulo de unas grabaciones, manipuladas, que la Junta Golpista de Kiev publicitó al mundo y que han quedado sobradamente dejadas con el culo al aire, salvo para EEUU y sus gángsters europeos. Colasete se cree todo lo que le cuentan y por eso le gusta dar pompa a su libelo, fantaseando con el amarillismo más “in-mundo” Bezler pasó de ser una Bestia paneslava a un villano de talla mundial.

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     El charlatán de la CIA en Moscú, Xavier Colás

Colás retrata en su infecto pasquín, casi minuciosamente, el perfil psicológico, perverso y cruel de Bezler: De él dicen que tiene el récord de aviones del ejército ucraniano derribados y también buenas marcas a la hora de hacer prisioneros. Los desnuda, los graba en vídeos que después acaban en las redes sociales y luego los intercambia por sus hombres capturados. Si te llevas bien con el Demonio significa que tendrás al menos una oportunidad de librarte si te pillan los ucranianos. El demonio ruso devorahombres ya está listo para entrar en el Museo de los Horrores de los más abyectos criminales de la historia, junto a Hitler y Obama. Luego, llega la demonización relativa al estado psiquiátrico de Bezler y, de paso, envía recado a la inteligencia militar rusa faltando groseramente a la verdad con nuevas patrañas, tratando vanamente de resaltar el carácter “mercenario-tribal” de la resistencia antifascista: Es un producto típico, con algunas taras, de los servicios de inteligencia militar rusos. Discreto, y tal vez el más misterioso de todos los señores de la guerra que mandan en esa zona de Ucrania.

La orgía demonizadora de Colasete prosigue contra Bezler desde el “habituado al ojo por ojo” y sus aires de antaño de “sheriff” a un final digno del estercolero informativo que representa el diario al que sirve o para el que se arrastra: para él (Bezler) el separatismo está en el lado ucraniano, «porque esta tierra siempre fue rusa», repite señalando el entorno verde de Donetsk, que ahora tiene 20 kilómetros que todavía huelen a cadáver. Y todo porque este demonio vestido de camuflaje quiso rascar el cielo a ver qué caía

El separatismo o las luchas populares en el Este de Ucrania contra el fascismo de Kiev se resumen, para el cateto plumífero asalariado de ELINMUNDO, en que el “demonio quiso rascar el cielo a ver qué caía”. De verdad, cuánto despliegue de intelecto y sabiduría narrativa periodística. En el Este de Ucrania hay un “demonio” y “señores de la guerra”, pero no existe una brutal limpieza étnica, una masacre que fue preparada con asesoramiento de la inteligencia extranjera en contra de los rebeldes “rusos”. Al parecer, la matanza en la Casa de los sindicatos de Odessa fue un “desliz” de los paramilitares-mercenarios ucranianos, las armas químicas utilizadas contra la población de Donbass y Slaviansk se guardan bajo las alfombras de la OTAN, los ataques deliberados contra la población civil del Este, con armamento pesado, son una ilusión óptica.

Ruego a Putin que eche de Moscú a este siniestro personaje y lo envíe empaquetado a Kiev para, si tiene huevos, se plante ante las milicias del Este y refrende, con las armas en la mano, lo que ha vomitado en su periodicucho. Aunque me parece que no iba a servir mucho más que para limpiar el culo a la dictadura chocolatera de Kiev.

PD: Me faltaba una addenda, imperdonable….es de hace casi dos meses:

Sin título

Matanza aérea en Ucrania: desmontado el fraude criminal de EEUU y Europa contra Rusia y las milicias del Este

La línea de puntos blanca es la trayectoria del vuelo MH17. Las dos líneas continuas de color verde los diez trayectos anteriores de otros vuelos que evitaron la zona de Donetsk y Lugansk

La línea de puntos blanca es la trayectoria del vuelo MH17. Las dos líneas continuas de color verde son los diez trayectos anteriores de otros tantos vuelos que evitaron la zona de Donetsk y Lugansk

No han pasado ni cinco días desde que Occidente ha ejecutado un nuevo programa mortífero de su particular agenda del crimen internacional (una nueva falsa bandera para entendernos, esta vez en territorio ucraniano, donde las milicias rebeldes del Este combaten contra la dictadura chocolatera de USA-Europa) cuando ha sido puesta en evidencia la participación de la OTAN,  los servicios secretos de EEUU e Israel y la propia Junta Golpista de Kiev. El 17 de julio de 2014 es ya otra fecha infausta para la memoria de las falsas banderas terroristas. Un avión de Malaysia Airlines, vuelo MH17, se estrelló a sesenta kilómetros al este de Donetsk tras, supuestamente, ser alcanzado por un misíl, pereciendo los 298 ocupantes que iban a bordo. Esta vez no han tenido que pasar veinte años, como en Lockerbie, en 1988, donde, en otro atentado similar, se demostró que la banda sionista Mossad fue la ejecutora de la masacre del avión de la Pan Am, aunque la versión oficial sigue vendiendo que el régimen del ejecutado Gadafi estuvo detrás de aquél atentado..

Existen muchos puntos negros en este nuevo ataque y, para desgracia del nuevo orden imperial, todos, absolutamente todos, convergen necesariamente hacia él y su aliado genocida ucraniano. La impotencia de los golpistas de Kiev para controlar a los rebeldes del Este y el plan diseñado por la Casa Blanca para Ucrania, en el que los “pro-rusos” son un considerable “estorbo” para cercar y asfixiar a Rusia (país que forma el eje central de los BRICS -Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica-, la alternativa a la hegemonía militar y económica imperialista), ha desencadenado esta nueva “operación negra” contra la vida de cientos de inocentes. Gladio, de nuevo, redivivo y más terrorista que nunca.

Una verdadera estampida de acusaciones incriminatorias e intimidatorias han caído, como era de esperar, sobre las autodefensas del Este de Ucrania y, sobre todo, contra Rusia. Los tabloides de la OTAN han propagado el más variado matonismo dialéctico contra Moscú: “Los rebeldes de Putin volaron el avión”, dicen desde la basura mediática de la Pérfida Albion, mientras que en la América de ese detritus llamado Obama son, también, previsibles y deliberadamente conspiranoicos: “Rusia está detrás del derribo del avión de Malaysia Airlines”, reza el diario del Pentágono, New York Times. Las declaraciones altisonantes políticas no se han hecho esperar: desde el inevitable fascista John McCain, lanzando llamados a estrangular a Rusia, hasta la guerrera psicópata sionista Hillary Clinton (quien en los meses previos ya había enviado veladas amenazas a Putin comparándole con Hitler) clamando por ir más allá de las “sanciones” contra Rusia, sin olvidarnos de los diversos mercenarios que Washington tiene repartidos por las capitales europeas. Pero como también era de prever ninguno ha puesto una sólida prueba sobre la mesa que fundamente sus inanes acusaciones, salvo aquella vieja proclama nazi serranosuñerista de “Rusia culpable” que debe vender de maravilla ante la masa de borreguitos acríticos que se sientan frente al televisor. Eso sí, todo este conglomerado de gángsters están con la boca bien cerrada ante la bestial escalada homicida de Israel en Palestina. Horrorizados (hipócritamente, porque saben que están detrás de la masacre) ante 300 cadáveres de los suyos en Ucrania e indiferentes (y solidarios con el sionismo) ante 400 civiles palestinos asesinados con aviones de combate, helicópteros y tanques.

Para comprender el significado de este nuevo y brutal atentado terrorista hay que situarse correctamente en el contexto de lo que significan los objetivos de control totalitario que han puesto en marcha los “globalistas” del nuevo orden mundial. El diseño de este caos global de falsas banderas se hizo, básicamente, después de terminada la guerra fría. Había que refundar una nueva estrategia geopolítica basada en activar el terrorismo fundamentalista islámico, promover la división de facciones combatientes en los países islámicos dudosos o confrontados con el imperio, intensificar las campañas de provocaciones terroristas contra Irán, Venezuela, China o la República Democrática Popular de Corea y abrir en canal el frente europeo ex socialista con alborotadores y delincuentes callejeros mediante un marketing a base de “roboluciones” de colores (Ucrania, Georgia…) para, en definitiva, acogotar a Rusia, incendiando (al mismo tiempo) las regiones aledañas a Moscú (Chechenia).

Las llamadas “primaveras árabes” han sido el último timo por entregas, vendido en estampitas izquierdistas, para los crédulos de corte “ninista”, tipo Santiago Alba Rico, el jeque-filósofo del califato “revolucionario” de Oriente Medio. Pero la engañifa del Mufti “tunecino” Rico se sustentaba en un argumentario que era, a lo sumo, para todos los tontos útiles troskistas. Las mal llamadas revoluciones árabes no se hicieron para establecer la “democracia” o liberar de las tiranías a los oprimidos, sino para redefinir el tablero geoestratégico de Estados Unidos e Israel. De hecho, ni una sola “robolución” se programó (¡lógicamente!) para los regímenes amigos de EEUU: la dictadura rebanapies y manos saudí o las monarquías “yihadistas” de Bahrein, Qatar y Emiratos Árabes, donde se silenciaron las ocasionales protestas (miméticas de las anteriores, pero espontáneas) con una brutal represión policial y mediática. Las “primaveras árabes” no fueron algo natural sino que fueron planificadas con anterioridad por los estrategas de la CIA, el Pentágono y el Mossad.

Se puede decir que el crimen de Ucrania ha actuado, de algún modo, de apantallamiento de otro gran crimen tolerado y auspiciado por eso que llaman Comunidad internacional, la masacre genocida israelí en Gaza. Sin duda dos actos coordinados entre las respectivas agencias de espionaje de EEUU-Europa-Israel para amortiguar el terror del Holocausto palestino. Estas cosas, ya se sabe, no se improvisan así como así. El desdén, justificación de las matanzas de civiles, el apoyo militar o cooperación económica con el monstruo sionista debería ser motivo suficiente para llevar a un tribunal penal internacional independiente a toda la pandilla de gobernantes europeos y americanos para ser juzgados y, posteriormente, ejecutados.

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Lo primero que llama la atención de la provocada catástrofe aérea del vuelo MH17 de las líneas aéreas de Malasia, un Boeing 777, es que fue introducido  consciente y deliberadamente en la zona caliente de Donetsk, donde las milicias antifascistas de aquella región están combatiendo con determinación frente a los golpistas. El aparato malasio volaba fuera del corredor que normalmente habían utilizado anteriormente los aviones que realizaban el trayecto sobre el espacio aéreo de Ucrania, para evitar la zona de alto riesgo ya que habían sido derribados varios aviones militares del Ejército ucraniano. Es una evidencia incuestionable, irrebatible, que a ese avión le “obligaron” a cambiar de rumbo. La corrección de la altitud y la propia caída de ésta, de 35.000 a 33.000 pies, corroboran esta teoría. Por otra parte, el Boeing estuvo siendo guiado, como era lógico, exclusivamente por los controladores de Ucrania, en Kiev y en Dnepropetrovsk, por lo que cabe deducir que el piloto condujo el avión, en base a las supuestas instrucciones de los controladores, hacia el norte (salvo que se hubiera manipulado algún código de vuelo en el aeropuerto de Schiphol, Amsterdam) atravesando la ratonera de Donetsk donde le esperaba un misíl tierra-aire o un caza, con toda seguridad, en ambos casos, del ejército ucraniano o sus mercenarios. Las milicias antifascistas eran los actores ideales para ser empleados como cabezas de turco y así dar verosimilitud a la trama.

Otro hecho desvergonzado que se ha añadido a la prevista campaña de patrañas orquestadas contra Moscú y las autodefensas de Donetsk es el audio publicitado por los chocolateros genocidas de Kiev por el que, supuestamente, se demostraba la participación de los rebeldes en el atentado con el lanzamiento de un misíl. Grabaciones chapuceras que resultaron ser completamente falsas, sin duda inducidas de antemano por la CIA. Las conversaciones de milicianos “separatistas” en la que reconocían su participación en la masacre eran el resultado de retoques, de audios fragmentados y, por tanto, no relacionados entre sí. Pero lo más importante de todo fue que las grabaciones se realizaron…un día antes del ataque al Boeing del vuelo MH17. Se quería poner a la venta un monumental pucherazo y les había salido el tiro por el ojete. Aún con todo, Rusia y “sus” milicianos son culpables frente al mundo de haber lanzado el misíl porque lo dicen Obama, la OTAN y el Reino Unido, probados criminales de guerra. Los chiripitifláuticos de la OTAN siguen con su particular opereta. Hasta se inventan “pistolas de humo” y confabulaciones paranoides para consumo de los más rambos e imbéciles del planeta. Uno de los que aquí bate récords de fantoche en ejercicio es un tal J. I. Torreblanca en su blog Café Steiner de ELPAIS, un fabulador que toma la voz prestada del Financial Times, periódico ultraconservador y boletín habitual de Wall Street. Torreblanca dirige un think tank neoliberal de esos que tanto abundan para reír las gracias a George Soros, el FMI y Bilderberg.

OPERATIVO DE FALSA BANDERA DE LA OTAN A LAS PUERTAS DE UCRANIA. LOS MERCENARIOS DEL OLIGARCA ULTRADERECHISTA KOLOMOISKY. LA RED DE ESPIONAJE ISRAELÍ EN EL AEROPUERTO SCHIPHOL DE AMSTERDAM

Eric H. May (ex capitán de la inteligencia militar de EEUU), señalaba hace tiempo que: “la forma más fácil de llevar a cabo un ataque de falsa bandera es mediante el establecimiento de un ejercicio militar que simule el ataque que se desea llevar a cabo”. ¿Quién se acuerda del 11-s donde hubo ejercicios militares simulados (Vigilant Guardian, vigilant warrior, National Reconnaissance Office Drill)? ¿Y del 11-m? (Ejercicio miitar CMX04 de la OTAN) ¿Y del 7-j? La OTAN, en medio del atentado terrorista de Ucrania, realizó un ejercicio militar de diez días de duración (código BREEZE 2014) en el Mar Negro, a tiro de piedra de Rusia y Ucrania. El ejercicio incluía operativos de guerra electrónica y la utilización de aviones de inteligencia como el Boeing EA-18G Growler y el conocido comúnmente como AWACS (Airbone Warning and Control System), avión de espionaje ultrasofisticado. La OTAN, sin duda alguna, tenía que tener un control absoluto, a través de sus radares y dispositivos de vigilancia electrónica, sobre las regiones de Donetsk y Lugansk.

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Se sabe que el ejército de USA puso claramente de manifiesto que el ejercicio de diez días implicaba la “supervisión del tráfico comercial de aviones”, por lo que el uso de una refinada red de inteligencia y de elementos de guerra electrónica hacen muy plausible que el vuelo MH17 estuviera bajo supervisión del mando atlántico. A este respecto, la operación BREEZE incluyó el sistema de radares AEGIS, los cuales tienen la facultad para rastrear y guiar misiles en un gran área que podría abarcar perfectamente toda la región del Este de Ucrania y también todas las aeronaves situadas en dicha área. Desde el Mar Negro la OTAN tuvo que rastrear necesariamente el avión objeto del atentado y también la salida del misíl contra el avión.

El vuelo MH-17 fue derribado, como es sabido, en la zona de conflicto donde las fuerzas de choque rebeldes luchan contra el ejército ucraniano de la Junta Golpista. Pero no sólo hay un ejército regular a las órdenes de Kiev sino también un complejo núcleo de mercenarios privados que están a sueldo de un multimillonario oligarca judío-ucraniano, Ihor Kolomoisky, mecenas del partido ultraderechista ucraniano Sector Derecho. Kolomoisky es el digno sucesor del colaboracionista nazi-ucraniano Stephan Bandera por su talante criminal y sus ínfulas etnicista-sionistas. La masacre cometida semanas atrás en la casa de los sindicatos de Odessa llevaría su firma.

El oligarca judío tendría en nómina a un grupo de asesinos bien pertrechados, tanto con armamento obtenido del propio ejército ucraniano como procedente del mercado negro. Todos los indicios apuntan a que los mercenarios de Kolomoisky dispondrían del sistema de misiles tierra-aire BUK, el que dicen utilizó la resistencia del Este para derribar el avión Boeing 777, demostrada y notoria falsedad que…mira por donde quien podría tener a su cargo el juguetito que acabó, supuestamente, con la vida de trescientas personas. Los combatientes irregulares incluirían mercenarios ucranianos pero también extranjeros (georgianos, rumanos e incluso neonazis procedentes de Suecia y Alemania). Estarían repartidos en cuatro batallones (Azov, Aidar, Donbass y Dniepr). El Dniepr habría sido el responsable del bombardeo del edificio sindical de Odessa y la quema de personas que se habían refugiado en la comisaría de Mariupol. 

Según Wayne Madsen informes indicarían que algunos de los georgianos que sirven en el ejército de mercenarios de Kolomoisky habrían sido entrenados en el uso de sistemas de misiles BUK,  previamente vendidos por Ucrania a Georgia bajo la presidencia de Mikhail Saakashvili. Kolomoisky habría utilizado «servicios de consultoría» del ex presidente Saakashvili en Dnipropetrovsk en la campaña militar y política contra las repúblicas separatistas de Donetsk y Lugansk.

Kolomoisky como buen judío sionista cuenta con el respaldo del influyente lobby de Israel en los Estados Unidos para apoyar su causa que no es otra que la de judaizar Ucrania. Kolomoisky ha hablado públicamente, en este sentido, de Ucrania, como la «segunda patria» del pueblo judío. Kolomoisky, según Madsen, “tendría acceso indirecto a los más altos niveles de poder dentro del Departamento de Defensa, la OTAN y la Comunidad de Inteligencia de EE.UU”.

A la hora de buscar ramificaciones sionistas en las masacres indiscriminadas de los últimos años, el Mossad siempre ha estado en vanguardia de las falsas banderas terroristas. Del aeropuerto Schiphol de Amsterdam (Holanda), origen del vuelo MH17, se tiene conocimiento de que es un hervidero de espionaje de la inteligencia israelí cuyo control lo lleva a cabo, básicamente, a través de la seguridad instalada en el aeropuerto. La compañía israelí ICTS, con sede en Holanda, encargada de ello, fue fundada por ex oficiales de la agencia de inteligencia judía Shin Bet. Dicha compañía, a través de su filial Huntleigh, estuvo en las tareas de control y vigilancia del aeropuerto Logan de Boston el 11-s.

¿Qué interés estratégico podría tener para Israel el activar una operación terrorista de falsa bandera, como es el atentado contra el vuelo MH17, en unión de otros probados criminales de Estado, como la CIA o la OTAN? La salvaje invasión de Gaza por el Ejército judío podría servir como un pretexto para estos propósitos, pero se me antoja como una motivación insuficiente, aunque sí la menciona Yoichi Shimatsu, quien apunta algunas pistas que podrían implicar a los espías sionistas, de algún modo, en el derribo del avión malasio. Quizás el Mossad sea, en este caso, un actor no tan importante como pretende Shimatsu. Aunque las decisiones colegiadas a la hora de planificar una falsa bandera se tomarían en consideración para los distintos intereses de los ejecutantes: 

 
En primer lugar, dice Shimatsu, el accidente del MH17 desviaría la atención de los medios internacionales sobre la invasión israelí de Gaza, que ha supuesto una grave ruptura de los acuerdos de paz existentes y un ataque masivo contra los derechos humanos.

En segundo lugar, Israel, a pesar de contar con intereses económicos sionistas en Rusia, como BP, tiene un interés histórico en el puerto de Odessa dominado por la comunidad judía de aquella región ucraniana, quien tiene una gran participación en el sector financiero, la industria electrónica militar, la producción de misiles y las fábricas de armas. PBN y GQR, son dos organizaciones controladas por los neoconservadores judíos estadounidenses y son la fuerza más influyente en la política de Ucrania.

En tercer lugar, la destrucción del vuelo MH17 serviría como una advertencia a los gobiernos de Malasia y Australia para que suspendieran una investigación orientada a la posibilidad de que el otro vuelo, el desaparecido MH370, pudiera haber sido objeto de un secuestro por la inteligencia israelí.

Sean o no consistentes estas tres argumentaciones (al menos, las dos últimas) de Shimatsu, lo cierto es que el Mossad no ha reparado nunca en ejecutar matanzas para conseguir sus más sórdidos fines y no, necesariamente, con motivo de que el Estado hebreo hubiera sido atacado previamente ya que, en la práctica, nunca lo ha sido.

Limpieza étnica en el Este de Ucrania: el escandaloso cerrojazo informativo de Falsimedia

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 Donbass, el epicentro de la masacre contra los civiles, un genocidio silencioso perpetrado con la anuencia de la “Comunidad Internacional” de gangsters

No por esperado, resulta menos insultante e indecente como los medios de los banqueros están ocultando lo que es ya una verdadera limpieza étnica en el Este de Ucrania, en concreto en Slavyansk, donde las tropas del dictador chocolatero Poroshenko (aupado al poder por EEUU y Europa, mediante unas elecciones-farsa que fueron precedidas por un golpe de Estado) están perpetrando matanzas indiscriminadas contra civiles y las propias milicias antinazis. Este controlado apagón informativo es la continuación de la legitimación del nuevo orden imperial acontecido en Kiev meses atrás con el ya mencionado golpe de Estado y el magnificado “levantamiento de Maidan”.

Desde que se produjo el pucherazo-golpe de de Kiev, organizado por la CIA, se empezó a organizar la resistencia en el sudeste de Ucrania, sobre todo en las regiones de Donetsk y Lugansk, para hacer frente al naciente autoritarismo golpista anti-ruso de Kiev. Revueltas espoleadas, sobre todo, por la adhesión de Crimea a Rusia. La consecuencia de todo ello fue la respuesta militar inmediata de Kiev, desatando una razzia contra milicianos y población civil de resultados todavía por determinar pero que, en cualquier caso, llevan caracteres indubitados de crimen de guerra. Entregada la cuchara de Slavyansk (uno de los bastiones de las autodefensas rusas) al ejército de mercenarios de Poroshenko, ante la impotencia de las milicias de saberse inferiores y también de comprobar como el líder ruso Vladimir Putin se ha escondido miserablemente en las alcantarillas del Kremlin, (abandonando a su suerte a los suyos), queda por cuantificar, provisionalmente, el saldo de la represión golpista.

La llamada operación militar “antiterrorista” (terrorista en toda su extensión) en el Sureste de Ucrania ha mostrado gravísimas violaciones del derecho humanitario, incluidas las de la Convención de Ginebra, por parte del régimen neofascista de Kiev. Los ataques contra la población civil han sido inhumanos, bárbaros…y se ha utilizado contra ellos armamento de guerra como balas explosivas, bombas de racimo y artillería pesada sin reparar si en instalaciones o viviendas de Slaviansk o Donbass había refugiados civiles. Nada les ha importado, salvo perpetrar una atrocidad mundial sin supervisión de las “democracias de casino”, sabiendo que éstas iban a hacer la vista gorda. Conviene reseñar que las declaraciones, tanto del dictador ucraniano, como de miembros de su gabinete, se han referido siempre en tono despectivo y racista a los habitantes rusos del Este (infrahumanos o insectos son algunas de las perlas que les adjudicaron desde el repugnante gobierno títere de Washington).

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                                     MAPA DE LA RESISTENCIA ANTIFASCISTA

No es de extrañar que tras esta campaña orquestada de denigración sobre la población rusa de Ucrania se haya traido consigo la subsecuente campaña de limpieza étnica. El desplazamiento forzoso de más de 100.000 ciudadanos a Rusia, procedentes de la zona en conflicto, es buena prueba de ello. El silencio ha sido la norma en los medios que están a la orden de EEUU. La asepsia informativa de las brunetes mediáticas de USAEUROPA ha sido escalofriante, además de mentir como bellacos sobre el propio conflicto en sí, sin capacidad crítica para dejar en evidencia las continuas mascaradas que ha protagonizado el dictador chocolatero de Kiev con sus declaraciones sobre “alto el fuego”, que resultaron ser un recrudecimiento de la ofensiva terrorista contra los rebeldes. 

LA CARNICERÍA DE SLAVIANSK: PROGRAMADA LIMPIEZA ETNICA PARA EL GAS QUE QUIERE LA MULTINACIONAL SHELL

Hay un hecho incontestable y es que el uso de artillería pesada por las tropas ucranianas, asesoradas sin lugar a dudas por la OTAN, ha supuesto que los resultados sean más favorables para el régimen títere de EEUU y se liquide más rápidamente, y a cualquier precio, la revuelta. Sin tener remordimiento alguno en el coste que supone diezmar brutalmente a la población civil. Slavyansk ha sido, en este sentido, el paradigma de las atrocidades de Kiev, con decenas de miles de personas huyendo de una ciudad sitiada y bombardeada sin piedad. No se trata tanto de aplastar cruentamente a los resistentes como de dejar sus ciudades inhabitables a golpe indiscriminado de bombas, vaciándolas de población ruso-hablante (el caso más sangrante, el de la ciudad de Donbass). Ha sido una meditada operación de limpieza étnica.

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Olga Chetverikova, en Strategic Culture Foundation analiza las causas ocultas de esta política de tierra quemada de los genocidas de Kiev en torno a la región de Slavyansk. Señala nuestra analista: A finales de enero de 2013, todavía con Yanukovich en el poder, el gobierno de Ucrania y Royal Dutch Shell firmaron un gran acuerdo para la explotación de gas de esquisto en la región de Slavyansk. Shell planea desarrollar el llamado campo de extracciones Yuzov en las regiones de Donetsk y Kharkov. En Junio de este año (2014) la empresa ya ha dicho que tiene intención de seguir adelante con el acuerdo en cuanto la situación se estabilice (ya se sabe –añado yo- que la sangre por petróleo o, en este caso, gas, sale muy rentable). La información sobre el acuerdo, dice Chetverikova, está considerada como “clasificada”. El territorio a utilizar para efectuar las prospecciones-extracciones abarcaría 7.886 kilómetros cuadrados, incluyendo Slavkyansk (donde estaría situado exactamente el centro neurálgico del depósito). Los residentes deberían vender tierras y propiedades y, en caso contrario, se procedería a utilizar medios coactivos por parte del Estado ucraniano para asegurar los intereses de la multinacional petrolífera Shell.

Pero no sólo está en juego la apetitosa voracidad de Shell por conquistar los recursos estratégicos de Ucrania. Chetverikova afirma que hay otros actores en juego que estarían detrás del codiciado gas de esquisto. Y cita algunos: Eurogas Ucrania, cuyas acciones son propiedad de British Macallan Oil & Gas Ltd (Reino Unido), la cual pertenece, a su vez, a la multinacional norteamericana US Euro Gas y Burisma Holdings, uno de cuyos miembros directivos es Hunter Biden, el hijo del vicepresidente de EEUU Joe Biden. Decir que en esta multinacional también figura como directivo principal Aleksander Kwaśniewski, quien fue presidente de Polonia de 1995 a 2005. Kwasniewski fue otro ex comunista pasado a las filas del capitalismo, que vio la oportunidad de medrar y hacerse rico como “novísimo demócrata”. Después llegó el retiro dorado en una gran multinacional petroquímica. Las famosas “puertas giratorias” de las que habla nuestro amigo el Coletas (P. Iglesias).

Cheretkova dice que el negocio del gas esquisto es el objetivo principal que motivó la puesta en marcha de la “operación antiterrorista” contra los rebeldes del Este de Ucrania, en concreto en la región de Slavyansk, así como también habría sido una de las “razones” para perpetrar la masacre de Donbass. Evidentemente, así sería mucho más sencillo establecer un control total sobre las regiones de Donetsk y Lugansk para despejar el camino a la extracción del gas de esquisto. De ahí que no hayan querido dejar rastro de movimiento contestatario alguno, y menos armado.

EL SILENCIO CÓMPLICE DE LA ‘COMUNIDAD INTERNACIONAL’ POR EL POSIBLE USO DE ARMAS QUÍMICAS O BIOLÓGICAS DEL RÉGIMEN GENOCIDA UCRANIANO CONTRA LA POBLACIÓN CIVIL 

Los crímenes que pesan sobre los hombros del gobierno salido del golpe de Estado podrían alcanzar, inclusive, al uso de armas químicas o biológicas. Sin estar confirmado este punto con más datos en mano, salvo los testimonios deducidos por los combatientes rusos y algunos habitantes de las poblaciones asediadas (que no hay por qué no creerles, lógicamente), se trataría de un salto cualitativo al vacío por parte de los que habrían ideado este otro crimen de lesa humanidad. Según la resistencia de Slavyansk algunas bajas entre sus filas habrían mostrado síntomas de intoxicación por cloro, lo que avalaría la tesis de que el ejército ucraniano habría podido utilizar cloropicrina en sus ataques.

En Mariupol, los líderes antifascistas de la República de Donetsk, afirmaron que los grupos mercenarios de Kiev “utilizaron armas químicas no identificadas que provocaron daños en el sistema respiratorio como consecuencia de la inhalación de un gas tóxico venenoso”. En pueblos como Semyonovka, en las afueras de Slavyansk, testimonios de residentes civiles indican que “se utilizaron lanzacohetes y bombas incendiarias contra nosotros. El suelo estuvo en llamas cuarenta minutos. ¿Cómo es posible que el suelo se queme “así mismo”? Todas las personas con las que he hablado, dijo Roman Litvinov, un ciudadano de Semyonovka, tienen dolor de garganta y están tosiendo todo el tiempo. Creo que se debe al suelo quemado”.

Ante la más mínima sospecha de armas químicas en sentido contrario, esto es, en contra de los intereses de ese Occidente homicida que se inventa bulos en Siria contra el régimen de Asad, el conglomerado de gangsters euroamericanos hubiera puesto el grito en el cielo y habría desplegado todo un arsenal mediático para propagarlo por todo el planeta. En Slavyansk y en Donbass censura y silencio ensordecedor, cómplice y criminal. Tanto o más que el de las organizaciones que se autotitulan de “desechos humanos” (tipo Human Rights Watch), quienes habitualmente levantan la voz al son de su amo para denunciar a Venezuela o Siria. ¿Dónde están los mentirosos criminales que tanto vociferaban contra Siria, Libia o Sadam Hussein?

Putin nos dio esperanzas y luego nos abandonó. Esta es la frase lapidaria de uno de los líderes de la República Popular de Donetsk, Dennís Pushilin, quien amargamente reprocha al presidente ruso no haber enviado tropas para impedir la masacre de Slavyansk. Pero es que Putin, después del merecido botín de Crimea pensó que tal vez era la hora de contemporizar con los imperios de Occidente y no tensar la cuerda más de lo necesario. Al fin y al cabo, Putin no es un aventurerista militar, dirán algunos. Ni tampoco iba a jugarse el pescuezo en una guerra abierta con su vecino, de consecuencias imprevisibles y con la OTAN al acecho. Pero a veces hay que dejarse la diplomacia de cabaret en los salones del Kremlin, enseñar las garras y salir de las alcantarillas de la Plaza Roja para defender a los tuyos. Más que nada porque otra “robolución” de colores, o desteñida, podría estar larvándose a las puertas de Moscú. Y es que Putin ya empieza a dar síntomas de ser un trapacero de la “realpolitik”.

 

 

 

 

 

 

La CIA y el FBI están coordinando la operación terrorista contra las milicias rusas en el Este de Ucrania

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EEUU no está perdiendo el tiempo en Ucrania. Tiene razones para ayudar y asesorar militarmente a su gobierno títere golpista en aras a sofocar las revueltas anti-nazis en el Este del país. Si las milicias rusas se hacen con el control territorial de esa zona de Ucrania las cosas iban a pintar bastos para los jefecillos golpistas de Kiev y arruinaría, de paso, el tinglado que tenían preparado Washington y Bruselas. Maidan fue el comienzo del violento eurofascismo ucraniano y parece que todo iba a ir rodado, sin oposición alguna, un poco al estilo de aquellas “revoluciones de la CIA” que acontecieron en el Este socialista. Pero unos levantamientos populares de honestos y decentes ciudadanos ruso-ucranianos contra el “nuevo orden” cripto-fascista de la OTAN y la troika comunitaria se les ha atragantado a Obama, Merkel y Lagarde.

La violencia terrorista empleada por los golpistas contra los rebeldes se ha materializado en toda su crudeza con el asesinato masivo de más de cuarenta personas en Odessa, ensañamiento incluido, por parte de seguidores de la extrema derecha en el poder. Esta es la llamada “operación anti-terrorista” que los criminales de Maidan han puesto en práctica (vía propagación deformadora del bandidaje mediático) con la idea de aniquilar, física y moralmente, a las comunidades rusas del Este del país, algo que ya aventuraron en el Kremlin quien no debería permanecer mucho tiempo mirando a otro lado. De lo contrario, del temido oso ruso sólo nos quedará un oso de peluche que amenaza de cara a la galería pero que deja a su suerte a los suyos.

La encerrona criminal en la Casa de los Sindicatos de Odessa, a pesar de que nos la han presentado los medios controlados y manipulados de Occidente como una confrontación entre partidarios de las milicias “pro-rusas” y elementos fascistas de Sector Derecho y Svoboda, partidos de ideología nazi actualmente presentes en la Junta golpista (algo que está siendo ignorado de forma sistemática por los mentirosos mediáticos), fue una estrategia perfectamente planificada con todas las huellas factibles de los servicios secretos de Occidente. Crear escenarios de masacres civiles en un entorno de inestabilidad política es algo a lo que están acostumbrados en la CIA, el Mossad, el MI5 o el BND, sobre todo a armar y a entrenar al terrorismo de extrema derecha (OTAN-Gladio). Lo sabemos y no nos cansaremos de repetirlo: en Ucrania EEUU y Europa han estado promoviendo la “democracia a la americana” a golpe de talonario (5 mil millones de doláres en los últimos dos años), a golpe de Estado y ahora a golpe de brutales asesinatos indiscriminados contra los resistentes rusos.

La noticia de la participación de la CIA y el FBI en la represión contra los rusos en el Este de Ucrania, asesorando a las fuerzas militares ucranianas, procede del diario alemán, escrito, Bild am Sontag, citando fuentes de la inteligencia alemana: decenas de agentes de la CIA y el FBI están involucrados en la ofensiva contra los activistas pro-rusos, que se apoderaron de edificios en varios pueblos y ciudades en el Este de Ucrania. Probablemente se haya filtrado la noticia desde algún “topo” del BND, el servicio de espionaje alemán. Si sabrán éstos pájaros ex-nazis (o nazis light en ejercicio) lo que se cuece en Ucrania con la presencia de asesores militares y espías extranjeros.

A algunos les puede causar extrañeza, gracia o incredulidad que el FBI ande metido en estos berenjenales, ya que bastante tiene con realizar su trabajo sucio en EEUU persiguiendo a disidentes o inocentes, pero nada más lejos de la realidad. El FBI ha actuado extraterritorialmente en países como Puerto Rico (aunque se trate de un protectorado usaco) asesinando al líder de la resistencia anti-imperialista e independentista Filiberto Ríos Ojeda. Un acto terrorista de Estado perpetrado para ejecutar a un hombre de 72 años. Así actúan los matones fascistas que secuestraron todas las cámaras de seguridad del Pentágono en el 11-s. Incluso en lugares tan lejanos como la India se sabe que hay oficinas abiertas por el FBI para colaborar en la lucha contra el llamado “terrorismo” yihadista (FBI in Nueva Delhi). He intentado visitar el sitio web del FBI pero, previamente, me aparece una alerta de que tiene mala reputación. Ya decía yo. Una organización sobre la que pesan más de 40000 violaciones de derechos civiles desde el 11-s sólo puede que apestar.

De la CIA, es de sobra conocida su querencia por derribar gobiernos democráticos y la confirmada visita de John Brennan, el jefe de la banda, a Kiev, con el fin de establecer una agenda represiva contra la oposición rusa, confirma todos los extremos del operativo norteamericano que posibilitó el golpe de Estado y la ahora campaña terrorista contra la población civil y milicias rusas del Este de Ucrania.

Comienza el saqueo de Ucrania

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El soborno-chantaje del Fondo Monetario Internacional a Ucrania no se ha hecho esperar y, después de la “robolución” ejecutada por la CIA en Maidán, ha caído en Kiev un rescate económico “a la griega”. No ha tardado mucho la jefa de los terroristas financieros, la madame de ese putiferio capitalista llamado USA-Europa, Christine Lagarde, en lanzar una “ayuda”-trampa a Ucrania que se ha materializado en la módica cifra de 17 mil millones de dólares, generosa cantidad para ahogar la economía de los ucranios con menos recursos  y enriquecer a la nueva élite neo-nazi surgida del golpe de Estado. Hay que premiar a la Junta golpista por haberse aliado con el Nuevo Orden criminal obamesco; eso sí, al parecer, premio condicionado a que Ucrania sea una, grande y libre y las regiones rebeldes del Este vuelvan al redil fascista de Kiev, algo que a día de hoy tienen bastante crudo. Aquí y en otros países  (sobre todo en los pobres) ya sabemos en que consisten las “asistencias” financieras-imposiciones del organismo económico más corrupto y mafioso del planeta: la contrapartida de unos durísimos ajustes que van a recaer, inmisericordemente, sobre los menos favorecidos económicamente.

Pero el sustrato económico va más allá que un simple monto multimillonario con el que van a secuestrar los bolsillos de los ucranianos. Poderosas razones geoestratégicas, como ya ha afirmado Lagarde, están detrás del chantaje económico del FMI que, claro está, gustosamente han recibido con beneplácito las nuevas autoridades golpistas ucranianas. La hiena de Lagarde había afirmado hace unos días que ahora “Ucrania es dueña de su destino económico”. Una forma bastante chusca, trilera, cínica y desvergonzada de decir que Ucrania va a estar en manos de las sabandijas políticas y económicas euro-americanas. La extorsión financiera es el primer paso para llevar los tanques y misiles de la OTAN a Kiev, con el objetivo puesto en Moscú.

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Las razones aducidas por Lagarde para justificar la ayuda a Ucrania es pura charlatanería pedante, esa en la que suelen orbitar todos los economistas, (patéticos mequetrefes neoliberales de los “Chicago boy’s”) defensores del expolio financiero. La típica palabrería hueca de una mamarracha subordinada al poder de los bancos y Wall Street: “Este programa económico tiene como objetivo restaurar la estabilidad macroeconómica, fortalecer la gobernabilidad económica y la transparencia, y promover un crecimiento sano y sostenible, que proteja a los más vulnerables”, sentencia la directora-millonaria del FMI. “Proteger a los más vulnerables”...¿Y cuál es la receta para “protegerles”, según la Lagarde? Pues ejecutar las reformas que les han señalado desde los cuarteles generales de los dictadores financieros. Medidas que deben incluir una subida de los precios de la energía y los impuestos. Es decir, un verdadero varapalo para esos “vulnerables” en un país donde, por ejemplo, el invierno es auténticamente crudo y el uso de combustible doméstico alcanza unos niveles de consumo muy altos. Los impuestos, no hace falta decirlo, subirán para los más pobres y se reducirán para los más ricos. Las marionetas de la OTAN en Kiev ya se han puesto manos a la obra: los golpistas han anunciado una subida inmediata del 50 por cien en el precio de los productos energéticos. Esto sólo es el aperitivo de las futuras “reformas” salvajes que llegarán como peaje a pagar por haber expulsado violentamente del poder a un dubitativo con el imperio, la OTAN y Merkel.