Las operaciones paralelas de Gladio: Desmagnetizar, COINTELPRO y CHAOS para neutralizar a la izquierda occidental (1)

 

 

Para entender el manejo e instrumentalización de organizaciones terroristas de extrema izquierda por la CIA y el Mossad israelí en los años setenta, que se expondrá en siguientes entradas, hay que remontarse años antes a lo que fueron las operaciones paralelas al Gladio original, es decir, a la época de los primeros años 50 del siglo XX donde se empezó a gestar un “plan de choque” de Occidente para luchar contra el comunismo bajo la falsa premisa de una hipotética “invasión” del Pacto de Varsovia que nunca se iba a producir. Ello condujo a otros procedimientos clandestinos que fueron utilizados para socavar tanto la influencia izquierdista como a personajes políticos que eran demasiado comprensivos con la anterior ideología.

Durante décadas, a partir principalmente de los años 50, se gastaron millones de dólares para financiar las llamadas operaciones encubiertas de la CIA, el FBI, la DIA (el servicio secreto del Pentágono) la NSA y docenas de agencias de inteligencia, quiénes se involucraron a fondo en la manipulación, provocación y penetración en las organizaciones de izquierda en todo el mundo (terroristas o no). De este modo, se fue construyendo y procesando el concepto de enemigo de una manera tan simple que este mecanismo de coerción psicológica iba a funcionar como un reloj suizo entre el ciudadano medio de las “democracias occidentales”. ¿Quién no iba a temer al “terrorista” o al “extremista”?

En primer lugar, la CIA lanzó el plan Demagnetize, en 1952, que consistía en “desmagnetizar” (o desactivar) a los principales partidos comunistas de los países occidentales, en particular, al más potente de todos ellos (el italiano) pero también a otras organizaciones izquierdistas del resto de Europa, con el fín de reducirlos a meros comparsas en un sistema político derechizado y pro atlantista.  Los métodos a utilizar fueron los clásicos que se solían emplear en toda operación subversiva clandestina de los servicios de inteligencia: operaciones terroristas de tipo paramilitar, guerra psicológica, infiltración en partidos políticos y organizaciones sindicales, propaganda anticomunista, etc.

El objetivo con el plan Demagnetize era conseguir que el ala prosoviética de los partidos comunistas fuera redimensionada y aislada. Para ello se utilizaron cláusulas secretas en la Alianza Atlántica (OTAN), para limitar la soberanía de los países integrantes de la misma y crear las condiciones para la ejecución de dichas operaciones, que en la práctica significaban la presencia de agentes encubiertos de la CIA o de los servicios secretos de países de Europa occidental organizando operaciones clandestinas. El contenido de las cláusulas de la OTAN es desconocido pero se sabe que algunas de las claves utilizadas fueron las ya conocidas redes paramilitares “stay-behind” de Gladio financiadas por EEUU y el Reino Unido, cuyas unidades fueron entrenadas por instructores militares de los marines y boinas verdes de EEUU y también por fuerzas especiales del SAS británico.

Al igual que Demagnetize, el llamado COINTELPRO (Contrainteligencia) del FBI, fue un operativo de matriz “interna”, implementado en los años 50 para buscar espías soviéticos en EEUU, aunque en realidad su objetivo principal fue aniquilar a movimientos radicales y pacifistas de Norteamérica a través de la infiltración, el camuflaje y la provocación. Dicho programa aunque se remonta al siglo pasado puede decirse que sigue presente hoy día. El COINTELPRO consistió, básicamente, en una gran variedad de ilegalidades muy graves cometidas por el FBI y que están ampliamente documentadas. Desde las lejanas operaciones directas contra los Black Panthers y movimientos pacifistas en los años sesenta, hasta el más que importante papel jugado por el FBI en los asesinatos de los dos hermanos Kennedy o en los de Martin Luther King Jr y Malcolm X.

En episodios más cercanos en el tiempo el FBI se ha involucrado en el asesinato de líderes independentistas (Filiberto Ojeda Ríos en Puerto Rico), en la organización de actos terroristas como el de las Torres Gemelas en 1993, en el atentado contra el edificio federal de Oklahoma en 1995, en el secuestro de las cámaras de seguridad del Pentágono durante el 11-s, en encerronas y redadas masivas contra ciudadanos musulmanes de EEUU a los que incitaba a radicalizarse (todo ello con ocasión de la implantación de la Patriot Act) e incluso se sabe de la participación del FBI en el exterior con el asesoramiento al régimen ucronazi para luchar contra la resistencia del Donbass.

Un ejemplo de infiltración a gran escala de los servicios federales de EEUU en este país fue la Convención “hippie” de Chicago, de 1968, que degeneró en una “guerra de guerrillas” y violencia donde un buen número de los “alborotadores” estaba compuesto por infiltrados de agencias federales. Todo lo que pareciera subversivo (desde hippies hasta neoizquierdistas) era terreno abonado para operaciones de sabotaje y minado de todos esos grupos “antisistema”.

La otra operación relacionada con Gladio, la más importante, que la CIA activó en 1967 fue la llamada Operación CHAOS, que se convirtió en una colosal máquina de provocación e infiltración dirigida a encender la mecha del caos, el desorden y la violencia en los momentos que se creyeran propicios. Si a ello unimos que el imperio estadounidense se iba a embarcar en guerras “impopulares” como la de Vietnam era la hora de obtener apoyo patriótico convirtiendo las protestas pacíficas en violentas. De este modo, alimentaron el complejo militar-industrial que el presidente republicano Dwight Eisenhower había denunciado en 1959.

Por otra parte, para la Casa Blanca, el Pentágono y Langley (la sede de la CIA) no se podía considerar como “razonable” que hubiera personajes demasiado nacionalistas o proclives a tender puentes con el Este socialista, Cuba o con formaciones comunistas. Ejemplos los tenemos en el presidente francés Charles De Gaulle y sus pocas simpatías por la OTAN cuando decidió salir de la estructura militar integrada en 1967, Willy Brandt, Canciller socialdemócrata de Alemania, que se deslizaba peligrosamente hacia la Ostpolitik (o concordia con el Este Socialista de Europa), los arriesgados “saltos al vacío” de líderes como el democristiano Aldo Moro demasiado dialogante con el Partido Comunista de Italia y la izquierda en general (la apertura al llamado Compromiso Histórico) o el Primer ministro sueco, Olof Palme, que se mostraba muy fraternal con Cuba, la URSS y los palestinos.

De este modo, agentes “especiales” y encubiertos penetraron en los movimientos clandestinos, estudiantiles y juveniles con la intención declarada de descarrilar el pacifismo original de esos movimientos y provocar una espiral de radicalismo violento que aterrorizase y mediatizase a la opinión pública. Pero CHAOS no se limitó al territorio de los Estados Unidos, ni mucho menos, ya que se extendió a los aliados más importantes de la OTAN, como Gran Bretaña, Alemania Federal, Francia e Italia. España, a pesar de que no pertenecía a la Alianza Atlántica, también formó parte del entramado CHAOS.

El dato significativo es que CHAOS se mantuvo en vigor exactamente en el período correspondiente a la “estrategia de tensión”, a excepción de EEUU donde “oficialmente” se cerró en 1975. ¿Simple coincidencia? Presumiblemente, la CIA y otras importantes agencias de inteligencia de EEUU exportaron el modelo “CHAOS” a Europa y otros países, beneficiándose de la colaboración de los “colegas” de inteligencia de los países aliados, que, para este fin, se “sumergieron” en el verdadero entorno de la Nueva Izquierda. Hoy dicho programa guarda enormes similitudes con un nuevo modus operandi de las agencias de inteligencia: la infiltración y “radicalización” expréss de musulmanes en Europa para cometer atentados terroristas, como el reciente ocurrido en Estrasburgo.

 

LOS ORÍGENES DEL CAOS Y SUS CONSECUENCIAS 

 

El 7 de diciembre de 1963, en el tercer piso del pabellón principal de la sede de la CIA de Langley (Virginia), se reunieron el Jefe de Estado Mayor del Ejército, William Westmoreland, el jefe ejecutivo de los servicios especiales militares, el jefe de contrainteligencia de la CIA, James Jesus Angleton y su superior directo y director de la Agencia John McCone, el secretario de Estado Dean Rusk y el secretario de Defensa Robert McNamara. Los presentes coincidieron en la necesidad de “responder” a la amenaza comunista y definieron las líneas de lo que luego se conocerá como la Operación CHAOS.

El director de operaciones de CHAOS en la CIA para Europa fue James Jesus Angleton, ex agente de la OSS (Oficina de Servicios Estratégicos, antecesora de la CIA) durante la II Guerra Mundial. Angleton, un anticomunista paranoico que incluso llegó a tildar de “izquierdista” a Kissinger, fue uno de los primeros en utilizar a neofascistas como arma de choque en contra de los comunistas y el que liberó, “in extremis” al príncipe fascista de Mussolini, Valerio Borghese, quien había sido comandante de la unidad submarinista X MAS, antes de que los partisanos italianos le ejecutaran, ya con la II Guerra Mundial casi terminada.

Borghese, figura inquietante y envuelta en un misterio, fue mencionado entre los responsables de la masacre de Portella della Ginestra de 1947 (que terminó en el asesinato de varios sindicalistas y niños), en el asesinato del presidente Kennedy y en el intento de golpe de Estado en Italia, en 1970. Borghese, al igual que Angleton, fue uno de los fundadores del servicio secreto israelí Mossad. Muchos de los hombres de Borghese fueron reclutados en la organización Gladio de la OTAN.

En relación con los regímenes fascistas europeos, la agencia fantasma portuguesa Aginter Press, se convirtió en un verdadero centro de reclutamiento del terrorismo negro. Esta “agencia de colocación” de terroristas de ultraderecha, de la que ya se habló en otra entrada anterior, fue casi con certeza el instrumento de la CIA, o uno de ellos, para poner en práctica la operación CHAOS de infiltración en los grupos de la “nueva izquierda” (maoístas, troskistas, anarquistas) con el fín de radicalizarlos y llevarlos al terreno de la violencia terrorista.

Por recordar brevemente a Aginter, ésta agencia demostró ser un instrumento esencial de la “estrategia de tensión” como central eléctrica “negra” y había sido fundada por antiguos militantes de la organización terrorista colonialista francesa OAS en Lisboa, capital de un país entonces gobernado por un régimen fascista (Salazar). Esta central terrorista estuvo bajo la cubierta de la OTAN y fue un instrumento para orientar a la extrema derecha internacional en un sentido pro-israelí.

 

THEODORE G. SHACKLEY, EL “DIABLO RUBIO”, AGENTE DE LA CIA Y ACÉRRIMO ANTICOMUNISTA. CRIMINAL, TERRORISTA, TRAFICANTE DE ARMAS Y DROGAS

 

Una idea precisa de lo que fue la Operación CHAOS la proporciona uno de los más siniestros agentes de la CIA, el siniestro Theodore G. Shackley, apodado “el diablo o el fantasma rubio”, con su “Tercera opción”. ¿Qué era la “tercera opción” según Shackley? Pues que entre la guerra y la paz debe haber un estado de tensión creado artificialmente gracias a operaciones especiales. Shackley era un veterano de CIC, el Cuerpo de Contra Inteligencia del servicio secreto del ejército estadounidense. A principios de la década de 1960, le fue asignado el primer puesto importante en Miami por la Agencia, donde dirigió la estación local y organizó un grupo de fanáticos cubanos anticastristas sin escrúpulos contratados para derrocar al gobierno de Fidel Castro.

El grupo de “operaciones especiales” creado por Shackley estuvo involucrado en la invasión fallida de la Bahía de Cochinos y en la operación Mangosta. Shackley se destacó siempre como un probado anticomunista. Según el investigador estadounidense Paul L. Williams, Shackley fue uno de los más infames agentes de la CIA que ayudó a establecer el tráfico de heroína en el Sudeste de Asia durante la guerra de Vietnam y supervisó la Operación Fénix, que supuso poner en marcha un genocidio computerizado de cerca de 40.000 sudvietnamitas civiles “sospechosos” de colaborar con el VietCong. En América del Sur, Shackley tomó parte activa en la Operación Cóndor, organizando escuadrones de la muerte para exterminar a la izquierda latinoamericana. En Chile, por ejemplo, se asoció con el conocido terrorista de Gladio Stefano Delle Chiaie para intentar el asesinato del presidente chileno Salvador Allende.

Shackley además formó parte del llamado Safari Club, una alianza de inteligencia impulsada por el ex Secretario de Estado norteamericano, Henry Kissinger, cuya función primordial era la creación de grupos terroristas en todo el mundo: desde la RENAMO en Mozambique, hasta UNITA en Angola, pasando por los Contras en Nicaragua o los “mujaidines” de Bin Laden en Afganistán. También el “fantasma rubio” estuvo implicado en el atentado contra el Papa Juan Pablo II. Shackley junto a Giuseppe Santovito, jefe de la inteligencia militar italiana (SISMI) y Francesco Pazienza, el segundo que estaba al mando en el SISMI, más el Padre Félix Morlion, fraile dominico, espía de la CIA y fundador del servicio secreto vaticano Pro Deo, diseñaron la falsa “pista búlgara” para incriminar a los soviéticos. En definitiva, las actividades del “diablo o fantasma rubio” no eran muy diferentes a las de una asociación criminal: relaciones con la mafia italoamericana, terrorismo a gran escala, tráfico de armas y drogas, etc.

Mientras tanto. ¿Qué estaba ocurriendo en Europa?. A finales de los años cincuenta y principios de los sesenta, los “amigos de los americanos” organizaron varias conferencias sobre la guerra “no ortodoxa” o “de baja intensidad”. Eventos como el realizado  en el Hotel Parco dei Principi de Roma (3 al 5 de mayo de 1965) organizado por el Instituto Pollio, fue una emanación directa del Estado Mayor del Ejército y de los servicios secretos italianos. En dicha conferencia, que trazará los inicios de la “estrategia de tensión” en Italia, participaron académicos e intelectuales de extracción tradicionalista y conservadora, políticos y diplomáticos con convicciones “atlantistas”, agentes secretos y extremistas de derecha. Incluso aparecieron nombres que luego fueron objeto de investigación por su implicación en atentados como la masacre de Piazza Fontana de Milan, en 1967. Entre ellos, el famoso agente de inteligencia “Zeta” de la Oficina D del SID (Servicio de Información de Defensa) Guido Giannettini, un neofascista convencido.

La “profesionalización” de la guerra “no ortodoxa” se llevó a cabo por agentes de la OAS, los terroristas coloniales franceses y elementos ultraderechistas de Aginter Press (la falsa agencia de noticias portuguesa que servía de reclutamiento para el terrorismo negro). Roberto Cavallaro, integrante de una misteriosa organización paramilitar y paragolpista de matriz “Atlántica” (es decir, de la OTAN), llamada Rosa dei Venti, declaró que en 1972, en Francia, terroristas de la OAS y Aginter Press fueron los responsables de la capacitación para ejecutar otra operación, BLUE MOON, impulsada por los estadounidenses de la CIA, probablemente dentro del programa CHAOS.

¿Y en qué consistió BLUE MOON?. En la distribución planificada de alucinógenos y drogas entre los círculos contestatarios juveniles que empezaron con las protestas sesentayochoyistas contra la guerra de Vietnam y el Mayo francés con el fín de “desintegrarlos” ideológicamente y convertirles en zombies adictos de las drogas. Los narcóticos abrieron otro capítulo de Gladio en el que empezaron a aparecer nombres conocidos como el gurú psicodélico de la contracultura Timothy Leary o el extraño y más misterioso Ronald Stark, traficante de drogas, criminal de alto perfil y presunto agente de una estructura de inteligencia estadounidense con mil identidades y mil relaciones.

Stark era una figura de referencia de la “mafia hippie” de la Hermandad Eterna, una especie de interfaz y “fachada” entre los servicios secretos estadounidenses y la Cosa Nostra. BLUE MOON fue, con toda seguridad, el manual exportable de la CIA hacia Europa para desactivar los movimientos de protesta juveniles contra el poder capitalista y sus guerras imperiales. Sin olvidarnos de que en zonas específicas de España (País Vasco o Galicia) se utilizó para desideologizar y eliminar el auge secesionista entre la juventud.

Lo que reveló Cavallaro confirmaría que la implementación de operaciones encubiertas tipo Gladio, Chaos o Blue Moon tenían como objetivo la “desestabilización” para llegar a la “estabilización” del marco político interno. En resumen, el desorden creado artificialmente como una premisa para la restauración de un orden social, institucional y económico.

 

 

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FUENTES:
Operation Gladio: the unholy alliance between the Vatican, the CIA and the Mafia, Paul L. Williams
La guerra secreta de Estados Unidos para subvertir la democracia italiana Arthur E. Rowse
Puppetmasters: El uso político del terrorismo en Italia por Philip Willan
Operation Chaos. Matthew Sweet

Carl Armfelt: agente de la CIA, traficante de armas y conspirador de la red Gladio

 

Una de las escasas fotografías que se conocen de Carl Armfelt

 

Carl Magnus Torsten Armfelt (1918-2005) es, probablemente, uno de los personajes más desconocidos y turbios que operaron dentro de la estructura terrorista Gladio en Europa durante la “guerra fría” que Occidente puso en marcha contra los países del Este socialista y la izquierda occidental. Nacido en Nueva York, de padres sueco-finlandeses y orígenes aristocráticos, el también llamado Conde Carl Armfelt trabajó como agente de la CIA y traficó con armas, teniendo como destinatarios de su contrabando tanto grupos terroristas de extrema derecha en Suecia y Bélgica, como organizaciones terroristas de extrema izquierda o los contrarrevolucionarios húngaros que intentaron, sin éxito, un golpe de Estado en Hungría, en 1956. En definitiva, Armfelt fue una pieza central de Gladio para tejer una red de intrigas anticomunista a nivel no sólo europeo, sino mundial.

Armfelt, junto al estadounidense William Colby (agente de la CIA y luego director de la Agencia), se trasladó desde EEUU a Europa con el objetivo de establecer organizaciones “stay behind” (retaguardia) de Gladio. A Colby la CIA le encomendó organizar Gladio en Escandinavia y con Armfelt fundó en Suecia la organización neonazi Sveaborg, compuesta por ex soldados de las Waffen SS suecas. Una vez que Colby regresa a Estados Unidos le ordena a Armfelt que continúe construyendo organizaciones “stay behind” en el resto de Europa, en concreto en Bélgica donde Armfelt, junto al conocido agente anticomunista de los servicios secretos de este país, André Moyen, reorganizó el Gladio belga y mantuvo contactos secretos en el país vecino, Holanda, con el Ministro de Defensa del país, Henk Vredeling (laborista) del gabinete del Primer Ministro Joop Den Uyl.

La tarea de Armfelt en Europa Occidental incluyó también la creación de departamentos de la Liga Anticomunista Mundial (WACL). Esta organización había sido ideada a raíz de la fundación de la Liga Anticomunista del Pacífico, nacida en 1954, en la que Corea del Sur, Filipinas, Taiwán y Japón, a instancias de la CIA, hicieron un frente común contra el comunismo en el sudeste asiático. Ambas organizaciones fueron financiadas en gran parte por el pseudoestado cliente de EEUU, Taiwán, que generó importantes ingresos para operaciones anticomunistas secretas procedentes del comercio de heroína.

Carl Armfelt, además, fue consejero militar especial de Chiang Kai Chek, lider del Kuomintang que luchaba contra las fuerzas comunistas de Mao Tse Tung. Kai Chek fue precisamente quien alentó a Armfelt para crear a nivel mundial una versión de la Liga anticomunista del Pacífico. Fue en Alemania Federal y Bélgica donde Armfelt encontró apoyos para la creación de la WACL. En Alemania Occidental, Armfelt contactó con el líder ultraconservador del CSU bávaro, Franz-Josef Strauss, político de tendencias pro-nazis, y el archiduque Otto von Habsburg.

Mientras, en Bélgica, la iniciativa anticomunista de Armfelt fue favorablemente acogida por el rey Balduino, el influyente banquero e industrial Marcel de Roover y el político neofascista Paul Vankerkhoven, quien además de fundar en Bélgica la Liga Internacional de la Libertad (una filial de la WACL) fue editor jefe de la revista ultracatólica “Chantiers-Occident” y miembro activo del “Centro Europeo de Documentación e Información” (CEDI), una conocida organización de extrema derecha. El anticomunismo de Armfelt se hizo patente sobre todo en la contrarrevolución húngara de 1956 donde envió armas a los golpistas que pretendían deponer al gobierno comunista del país.

 

Carl Armfelt (derecha), junto a dos contrarrevolucionarios húngaros, a los que suministró armas, durante las revueltas anticomunistas de Hungría (1956)

 

Además de las actividades de propaganda, la WACL fue un importante proveedor de armas para movimientos paramilitares fascistas y estuvo vinculada a muchos escuadrones de la muerte, sobre todo en Sudamérica. La WACL incluyó entre sus miembros a muchos ex nazis, neofascistas o criminales de guerra como el japonés Ryōichi Sasakawa (1899-1995), que se presentó asímismo como “el fascista más rico del mundo”.

Altos funcionarios de la CIA, como Ray S. Cline, jugaron un papel importante en la organización de la WACL. Cline y el anticomunista ucraniano Yaroslav Stetsko estuvieron a cargo del entrenamiento militar en la Academia de Guerra Política de Taiwán, equivalente a la Escuela norteamericana de terrorismo, contrainsurgencia y torturas de Fort Bragg, y se especializaron en entrenamiento sobre “guerra psicológica”.

La sede de la WACL en Taipei estaba cedida por el gobierno taiwanés y disponía de instalaciones en la localidad de Peitou que eran utilizadas para el entrenamiento de paramilitares. La Liga Anticomunista era propietaria del bloque de oficinas Freedom Center en Seúl y estaba estrechamente vinculada a la Agencia Central de Inteligencia de Corea (KCIA), cuya actividad conjunta fue especialmente intensa bajo el régimen dictatorial (1963-1979) del surcoreano Park Chung-hee.

La Liga anticomunista mundial WACL también recibió el apoyo de la CIA, especial e intensamente durante el mandato del presidente de EEUU, Ronald Reagan, y obtuvo fondos de personajes privados de Arabia Saudita, así como de la poderosa y multimillonaria secta religiosa Moon, cuyo reverendo, Sun Myung Moon, era amigo personal del miembro de la WACL el anticomunista Sasakawa,.

Como un esfuerzo multinacional añadido para coordinar más ampliamente una ofensiva anticomunista en toda Europa del  Oeste se creó por los servicios de inteligencia occidentales, en octubre de 1961, Interdoc, una oficina que proporcionaba información sobre supuestas operaciones del KGB y partidos de izquierda de Europa a agencias de prensa fantasma como la portuguesa Aginter Press.

Interdoc fue otra pieza de agitación fascista donde intervino activamente el aristócrata Armfelt y se constituyó, en la práctica, como una agencia de desinformación de Gladio, siendo su jefe, en 1962, el ultraderechista holandés Kees Van den Heuvel. No sólo los servicios secretos disponían de la información de Interdoc, sino también cualquier otra organización de extrema derecha para la que el “peligro rojo” fuera de suma importancia. Por ejemplo, la organización neofascista VMO (Vlaamse Militanten Orde u Orden de Militantes Flamencos) de Bélgica estaba afiliada a Interdoc.

Respecto a Aginter Press, que actuaba como enlace de Interdoc, no era ninguna sucursal de noticias sino un centro de entrenamiento para terroristas de ultraderecha y una oficina de reservistas mercenarios. O lo que es lo mismo, una “internacional del terrorismo negro”. Entre otras actividades, dada la mentalidad colonialista de sus miembros (habían pertenecido a la organización terrorista francesa OAS, como oposición a la descolonización de Argelia), Aginter Press proporcionó mercenarios para luchar en países africanos como el Congo, con motivo de la secesión de la provincia de Katanga, y también en Angola.

En la estrategia de tensión de Gladio y en un intento de empujar a los grupos de extrema izquierda a radicalizarse y crear disturbios, los militantes de la extrema derecha, debido a su disponibilidad, fueron un recurso útil para la infiltración en grupos de ideología izquierdista. Existe una amplia documentación que permite afirmar que hubo participación de neofascistas italianos de las organizaciones terroristas Ordine Nuovo y Avanguardia Nazionale dentro de la estructura de Aginter Press. Se podría decir, incluso, que alrededor de Aginter Press también gravitó un área de la extrema derecha que miraba a Israel con simpatía. Según documentos encontrados en la sede de Aginter Press en Lisboa, Israel debía ser considerado un baluarte en la defensa de Occidente contra el comunismo.

El fundador de Aginter Press Yves Guerin Serac era un católico tradicional que había luchado como partisano junto a los angloamericanos contra los nazis, ganándose la Estrella de Bronce. Convencido colonialista, pro-occidental y pro-estadounidense Guerin Serac, como oficial había luchado en Corea, Indochina y en la guerra por el Canal de Suez, donde Israel, Gran Bretaña y Francia atacaron el Egipto de Nasser. Se cree que Guerin Serac desarrolló una admiración por Israel, desde una posición ultraderechista.

Guerin Serac puso su experiencia a disposición de la cruzada contra el comunismo y se convirtió en un teórico de la “guerra poco ortodoxa” o guerra revolucionaria”. Los puntos principales que sostenían su ideario fascista eran los siguientes:

1) El comunismo era una consecuencia de una conspiración internacional que se había desarrollado principalmente en las guerras de liberación de la colonización en el Tercer Mundo.

2) Era necesario oponerse a esta expansión internacional del comunismo adoptando métodos terroristas.

3) Fue necesario utilizar técnicas de infiltración en grupúsculos de izquierda para crear situaciones de caos, desorden y violencia.

4) Dada la urgencia de la guerra contra el comunismo, era necesario abandonar los prejuicios contra los fascistas y convertirlos en aliados orgánicos.

 

El vínculo principal de Interdoc con los estadounidenses fue el agente de la CIA Carl Armfelt, que en ese momento (años 60) operaba con dos cubiertas comerciales: una desde la localidad holandesa de Knokke, vendiendo baratijas procedentes del Sudeste asiático, mientras que en la otra tapadera Armfelt actuaba como representante de una empresa de equipos aeroportuarios en Washington.

Pero, en realidad, Armfelt, a través de sus amigos de la Liga Anticomunista Mundial (WACL), estaba participando en operaciones secretas de entrega de armas. En unión de otro contrabandista, el falso reportero saudí Faez Al Ajjaz, Armfelt, siempre bajo supervisión de la CIA, suministró armas y otros artilugios militares como gafas de visión nocturna y equipos de precisión a países como Irak, Libia e Israel, a organizaciones terroristas como el IRA, ETA o la OLP y a grupos terroristas de extrema derecha que operaban en Bélgica y Suecia, material militar que a menudo provenía de los depósitos de la OTAN.

El recorrido de Armfelt en Gladio llegó hasta los preparativos para organizar, bajo instrucciones de la CIA, el conocido golpe de Estado de los Coroneles en Grecia, de 1967, el “golpe de los sargentos” de diciembre de 1980, en Surinam (antigua colonia holandesa) y promovió, también, una tentativa de golpe de Estado en Bélgica, años antes. En Grecia la CIA urdió un plan para liquidar cualquier vestigio de ascenso de la izquierda (comunista y socialista) en el país (imponiendo una dictadura militar que provocó la muerte de miles de opositores de izquierda). Armfelt y Kees van den Heuvel, el jefe ultraderechista de Interdoc, se involucraron activamente en el golpe militar griego como una parte operativa del Gladio holandés, el “Dutch Gladio”, desde donde ambos crearon un nuevo servicio de inteligencia (The Service).

Sin embargo, la planificación del otro golpe de Estado, el de Bélgica, supuso un revés para Armfelt y Gladio. Los planes para un golpe de largo alcance en Bélgica, en 1973, no se llevaron a cabo porque uno de los supuestos conspiradores, el primer ministro belga, Paul Van Den Boeynants, no se atrevió a dar el paso y cedió en el último momento. Se cree que la monarquía belga, en concreto el que era entonces príncipe Alberto y penúltimo rey de Bélgica, jugaron un importante papel en el intento de golpe de Estado.

 

El periódico holandés De Telegraaf mostró los nexos entre Carl Armfelt, la CIA y el asesinato del primer ministro sueco Olof Palme

 

El rastro de Carl Armfelt se perdió el 22 de diciembre de 1985, cuando huyó apresuradamente de la localidad holandesa de Knokke donde tenía uno de sus negocios tapadera, desconociéndose los motivos, aunque muchos apuntaron algunas hipótesis. En un artículo de 1990, el periódico holandés De Telegraaf, a raíz de la salida precipitada de Armfelt de Holanda, sugirió que pudo haber una conexión entre la partida de Armfelt y el inminente asesinato del primer ministro sueco Olof Palme (ocurrido el 28 febrero de 1986), que fue ejecutado, con toda seguridad, por Gladio. Recordemos que Carl Armfelt había sido encargado por la CIA para crear una red “stay-behind”-Gladio en Suecia

Para apoyar la tesis anterior (asesinato de Olof Palme por Gladio), dos autores, el periodista alemán Patrik Baab y el ex asesor del Pentágono Robert Harkavy escribieron un libro titulado “En la tela de araña de los servicios secretos: ¿por qué fueron asesinados Olof Palme, Uwe Barschel y William Colby?” donde afirman que “en diciembre de 1985 fue presentado un protocolo de actuación en una reunión secreta de Gladio, en la que estuvieron presentes la CIA y el servicio secreto exterior británico MI6, donde se decidió poner fuera de la circulación al primer ministro sueco (Olof Palme), utilizando a un subagente iraní, ya que Palme se estaba “equivocando” demasiado y abogaba por mejorar las relaciones con la Unión Soviética”

 

Fuente (parcial): http://tueriesdubrabant.winnerbb.com/

 

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La Operación Gladio en Alemania Federal: estrategia de tensión y terrorismo de Estado manufacturado por la CIA y el BND (y 4)

 

 

 

EL ATENTADO CONTRA LA OKTOBERFEST DE MUNICH. EL TERRORISMO NEONAZI DE GLADIO EN LOS OCHENTA

 

El 26 de septiembre de 1980, una bomba explotó en la conocida fiesta de la cerveza de Munich (Baviera), la Oktoberfest, dejando un saldo de 13 muertos y más de 200 heridos. Dicho atentado fue el acto terrorista más grave en la historia de la República Federal de Alemania y fue atribuido a un extremista de derecha, Gundolf Köhler, quien cometió el crimen una semana antes de celebrarse las elecciones generales en Alemania Federal. Respecto a las causas del crimen la Oficina del Fiscal Federal encontró que el motivo de Köhler pudo deberse “tanto a una grave crisis de personalidad como a una insatisfacción con las condiciones políticas existentes en la RFA”.

El argumento del asesino solitario con problemas mentales e imprecisas motivaciones políticas fue la maniobra sacada de la manga por el oficialismo para dar credibilidad a la trama. Köhler, un estudiante de geología de 21 años de Donaueschingen y, al parecer, partidario de la organización terrorista neonazi Wehrsportgruppe Hoffmann (WSGH) había depositado el artefacto explosivo en un cubo de basura a la entrada principal del campamento de Wiesn (donde se concentraba el grueso de turistas y asistentes a la Oktoberfest. Él mismo murió en la explosión. Sin embargo, miembros de ese grupo neonazi que fueron detenidos con posterioridad sostuvieron, en interrogatorios, que Gundolf Köhler no había pertenecido a sus filas y que nunca fue visto en la organización.

Contrariamente a la respuesta del Gobierno Federal alemán el atentado de la Oktoberfest correspondía al mismo patrón que los ataques terroristas en Italia producidos desde finales de los años sesenta hasta principios de los ochenta bajo la red terrorista Gladio. En particular, era una secuencia que había tenido un antecedente reciente con al atentado de la estación de tren de Bolonia ejecutado tan sólo un mes antes (agosto de 1980). El ataque de Bolonia era parte de la conocida “estrategia de tensión” implementada por los servicios de inteligencia (CIA de EEUU y SISMI en Italia) a través del ejército secreto de la OTAN “Gladio” y la logia masónica “Propaganda Due” de Licio Gelli, entre otros operadores.

Los ataques de Gladio en Italia y otros países de Europa Occidental cabe recordar, aunque se ha reiterado varias veces en este blog, se planificaron por los aparatos del Estado de esos países y agencias extranjeras como la CIA y el MI6 británico, instrumentalizando a grupos terroristas de extrema izquierda (las Brigadas Rojas, IRA, ETA, OLP) pero también colaborando activamente con el terrorismo de extrema derecha (el NAR, Núcleos Armados Revolucionarios, Ordine Nuovo, etc), para luego responsabilizar a la izquierda y desacreditarla, especialmente al Partido Comunista de Italia, con el fín de impedir que esta poderosa formación política accediera al poder. En el caso de Bolonia fracasó el plan de culpabilizar a la izquierda del atentado ya que se detectó la presencia en la estación de tren de miembros del ultraderechista NAR que fueron detenidos e interrogados por los fiscales de Ferrara, Roma, Padua y Parma, aunque posteriormente fueron todos puestos en libertad gracias a la intervención del SISMI.

También en el caso de la Oktoberfest se quiso culpar a la izquierda. En el medio alemán Bild am Sonntag, de 27 de septiembre de 1980, un día después del atentado, el candidato de la CDU-CSU a canciller y primer ministro de Baviera, Franz Josef Strauss (un simpatizante del nazismo cuyo retrato figuraba en el campamento nazi-pederasta Colonia Dignidad, en el Chile de Pinochet) y el ministro del Interior del FDP, Gerhard Baum, señalaron la autoría del atentado a la izquierda y obstaculizaron las investigaciones del mismo.

Pero dos días más tarde, la tesis de los “terroristas de izquierda” se desinfló porque Köhler ya había sido identificado por testigos. Curiosamente, la organización nazi a la que supuestamente pertenecía Köhler, el Wehrsportgruppe Hoffmann, había sido ilegalizada en enero de 1980 por Baum. La realidad del WSGH es que no estaba muy lejos de ser una pieza más del ejército secreto de la OTAN, Gladio. Sin embargo, los resultados de la investigación del fiscal encargado del caso, que respaldaba la tesis de Gladio no se tuvieron en cuenta en el resultado de la investigación oficial.

Raymund Hörnle y Sibylle Vorderbrügge, miembros del grupo terrorista “WSGH” eran amigos del asesino Köhler. Un día después del atentado, testificaron que un guardabosques de extrema derecha, Heinz Lembke, les había ofrecido armas, explosivos y municiones y les había contado que disponía de extensos depósitos de armas. Sin embargo, la fiscalía alemana no siguió este consejo hasta que trabajadores forestales descubrieron, accidentalmente, un depósito justo un año después. Lembke reveló, estando detenido, la ubicación de sus 33 depósitos ilegales de armas y explosivos, cuyo descubrimiento en Uelzen, Lüneburg Heath, en 1981, encontró una amplia cobertura mediática. Dichos depósitos contenían infinidad de armas automáticas, 14.000 cartuchos de municiones, 50 lanzagranadas antitanque, 156 kg de explosivos y 258 granadas de mano.

 

HEINZ LEMBKE, AGENTE ULTRADERECHISTA DE GLADIO-BND, CUSTODIÓ ARSENALES MILITARES DE LA OTAN EN LA RFA CON LA FINALIDAD DE SER DESTINADOS A LA COMISIÓN DE ACTOS TERRORISTAS

 

Según el historiador Daniele Ganser, la cantidad y calidad del equipo militar encontrado indicaba claramente la conexión de Lembke con la red Gladio. Sin embargo, esto no se aclaró porque Lembke, que había anunciado que iba a hacer extensas declaraciones sobre quiénes eran sus patrocinadores, fue encontrado muerto (ahorcado), ya es casualidad, en su celda el 1 de noviembre de 1981, un día antes de ser interrogado por el fiscal. Lembke había acabado sus días con el mismo “modus operandi” que se había utilizado contra los miembros de la RAF en la prisión de Stammheim, en 1977.

Una de las referencias a la participación de otras personas en la realización del atentado de la Otkoberfest fue el alegato de un testigo, Frank Lauterjung. Este había declarado durante un interrogatorio que Köhler había discutido poco antes de cometer el atentado con dos hombres. Lauterjung fue calificado inicialmente por los investigadores de muy creíble porque describió muchos otros detalles que habían sido verificados con exactitud. Después de varios intentos por parte de los investigadores para persuadir a Lauterjung de cambiar su testimonio, varias semanas después, a la edad de 36 años, murió de insuficiencia cardíaca. Una investigación sobre si su muerte podría estar relacionada con un asesinato no fue concluyente

La eficacia del servicio de inteligencia de la RDA, el Ministerio para la Seguridad del Estado, MfS (o “Stasi”) y su conocimiento sobre la Red terrorista Gladio de Occidente hizo que tuviera en su poder archivos no sólo con los detalles sobre el terrorista de ultraderecha Lembke sino también sobre el propio atentado de la Oktoberfest. El periodista de investigación Tobias von Heymann evaluó los archivos de la Stasi y pudo deducir que la policía de Alemania Occidental había estado vigilando intensamente al grupo terrorista nazi Wehrsportgruppe Hoffmann desde la mañana del 26 de septiembre de 1980, es decir, el mismo día del atentado de la Oktoberfest. La pregunta que surge es muy clara y concisa: ¿Tuvo la policía alemana federal constancia de una pista de que se estaba planeando un atentado por la noche?

En mayo de 2013, Andreas Kramer, hijo de un oficial del Bundeswehr (Ejército de la RFA) y coronel del BND (servicio federal de inteligencia de la RFA) hizo unas reveladoras declaraciones en el periódico alemán TAZ (Die Tageszeitung) afirmando que su padre organizó el atentado terrorista de Munich de 1980 ayudando incluso a fabricar el artefacto explosivo. Kramer dijo que su padre, como oficial de Gladio, entregó los explosivos para atentar en la Oktoberfest. Según Kramer:

“Mi padre dirigía más de 50 almacenes de materiales del ejército secreto de la OTAN en Alemania. Uno de ellos fue el campamento Uelzen, que fue descubierto en 1981. Quiso que yo fuera el gestor para las operaciones “Gladio-Stay Behind” y discutió conmigo sobre los ataques en Alemania, es decir, Munich, y también Italia, sobre el atentado contra la estación de tren de Bolonia el 2 de agosto de 1980. En ese momento, le hice preguntas críticas para obtener información sobre el propósito de estos ataques”

Kramer dijo en la entrevista que mi padre fue el supervisor directo del guardabosques Heinz Lembke”, -el neonazi depositario del arsenal militar secreto encontrado en el bosque Uelzen-. “Lembke fue reclutado por mi padre”, afirma Kramer. El entrevistador le preguntó entonces a Kramer: ¿Tiene registros escritos de lo que está diciendo? ¿O sus alegaciones sólo se basan en las declaraciones verbales de su padre? a lo que Kramer respondió “Sé que el BND tiene esos registros. Mi padre habló sobre eso”. A la pregunta del TAZ En tu opinión, ¿qué papel jugó tu padre en la masacre de Munich? Kramer respondió: “Contactó con el grupo terrorista nazi “Wehrsportgruppe Hoffmann” y con Gundolf Köhler, el asesino “material” o “solitario” de la Oktoberfest, antes de que dicha formación WSH fuera prohibida en 1980 por el entonces Ministro del Interior, Gerhart Baum. Los preparativos para el atentado comenzaron en 1979. El BND llamó al ataque del Oktoberfest de Múnich en 1980 con el nombre en código “Operación Werewolf”, llamada así por un comando especial de las SS que cometió numerosos asesinatos y sabotajes en la Segunda Guerra Mundial, detrás de las líneas enemigas”.

¿Cuál fue la intención estratégica de la bomba?El uso de la bomba tenía la intención de contribuir a crear un estado de ánimo en la población de Alemania Occidental que condujera a la salida del gobierno del Canciller Helmut Schmidt y que Franz Josef Strauss (el candidato de extrema derecha del CSU) ocupase el puesto de Canciller. En Alemania Occidental, se aplicó la clásica “estrategia de tensión”, como en Italia”. ¿De dónde vino el explosivo para la bomba? “De varios depósitos de la OTAN. La bomba no tenía que tener “aspecto” profesional”. ¿Por qué lo has hecho público ahora? “Porque las víctimas de los atentados de Munich no han recibido el apoyo del estado que merecen”.

Este último testimonio, de primer orden, fue refrendado en un libro, The Munich Conspiracy (2009), de Wolfgang Schorlau, donde se afirmó que la matanza de la Oktoberfest en Munich fue planificada por agentes de inteligencia occidentales que utilizaron la violencia terrorista para seguir la misma dirección que las operaciones Gladio en Italia, es decir, para asegurar el status quo derechista y anticomunista en Europa.

En Alemania a ningún partido político le interesa hoy día indagar sobre la masacre de la Oktoberfest. Los únicos políticos que parecen estar interesados en el tema son Die Linke (La Izquierda). Como afirman en un blog alemán “No es de extrañar que Die Linke sean los únicos interesados ya que sus nombres hubieran estado en una lista de sospechosos para ser internados en un campo de concentración en la isla de Cerdeña”, donde tenía previsto la OTAN internar a miles de izquierdistas en el caso de que se produjese un golpe de Estado militar “duro” en un país de la Alianza Atlántica.

 

LOS ASESINATOS POLÍTICOS DE LA TERCERA GENERACIÓN “INVISIBLE” DE LA RAF EN LOS AÑOS OCHENTA

 

 

Das RAF Phantom (El fantasma de la RAF) es un libro de no ficción publicado en 1992 por los periodistas Gerhard Wisnewski , Wolfgang Landgraeber y Ekkehard Sieker. Sus hechos sobre la llamada tercera generación de la Fracción del Ejército Rojo son obvios hoy. De acuerdo con la declaración central del libro, los ataques terroristas llevados a cabo en Alemania Federal entre 1985 y 1991 no fueron cometidos por la RAF sino por los servicios de inteligencia. Los críticos calificaron el libro, qué novedad, como una teoría de conspiración  (el guión marcado por la CIA a finales de los años sesenta para ser utilizado cuando alguien desenmascara o intenta destapar crímenes de Estado). La tesis medular del libro se consideró que no tenía fundamento, pero la realidad de las operaciones Gladio en Europa, sin embargo, apuntaba a todo lo contrario.

Los autores se inspiraron en su investigación periodística sobre el caso de asesinato Alfred Herrhausen. El entonces principal testigo de la Oficina del Fiscal Federal, Siegfried Nonne, había revocado toda su confesión realizada a la revista WDR Monitor en 1992 donde había incriminado fuertemente a varios miembros sospechosos de la RAF. En su investigación posterior, los autores recogieron un extenso material sobre testimonios y resultados oficiales de investigación.

Wisnewski y sus dos colegas encontraron, en su opinión, fuertes discrepancias en los resultados oficiales de la investigación. Esto llevó a una mayor investigación sobre asesinatos anteriores de la RAF, en la que los tres periodistas creían reconocer incoherencias similares como en el caso de Herrhausen. Debido a que los tres periodistas aparentemente habían tenido acceso a documentos oficiales secretos, posteriormente fueron objeto de investigaciones judiciales y registros domiciliarios.

Según los autores de El Fantasma de la RAF, los miembros de la primera y segunda generación de la RAF habían dejado su huella en robos a bancos y enfrentamientos con la policía, lo que llevó a su arresto posteriormente. Además, habían sido vigilados en su mayoría durante mucho tiempo por las autoridades. Por el contrario, los miembros de la tercera generación prácticamente no habían dejado rastro y, según las autoridades, vivieron como fantasmas durante varios años.

Apenas terroristas de la llamada tercera generación de la RAF fueron capturados vivos. mientras otros supuestos integrantes de la banda murieron en intentos de arresto, como Wolfgang Grams y Horst Ludwig Meyer. Las incriminaciones realizadas contra los sospechosos capturados vivos resultaron ser en parte insostenibles y se abandonaron, por ejemplo en los casos de Andrea Klump y Christoph Seidler. Esto contrastaba marcadamente con la historia de las generaciones anteriores de la RAF, cuyos miembros fueron arrestados en su mayor parte y condenados a largas penas de prisión después de un proceso complejo. Por el contrario, solo un miembro de la tercera generación ha sido condenado por los asesinatos atribuidos a la RAF, Birgit Hogefeld, pero con una sentencia que se basó en una serie de pruebas circunstanciales cuestionables, por ejemplo, un informe grafológico.

 

DE IZDA A DCHA:WOLFGANG GRAMS, HORST LUDWIG MEYER Y BIRGIT HOGEFELD, MIEMBROS DE LA “TERCERA GENERACIÓN” DE LA RAF.

 

En contraste con los antiguos terroristas de la RAF, la tercera generación prácticamente no dejó huellas útiles en las escenas del crimen. En consecuencia, la única evidencia de los miembros de la RAF fueron los “comunicados” que dejaron supuestamente escritos de su puño y letra. Según Wisnewski et al, estas cartas eran falsificadas y estaban fabricadas por un tercero. Además, las autoridades confirmaron la autenticidad de las cartas en un tiempo notablemente breve sin que se hubieran llevado a cabo previamente investigaciones forenses.

Lo cierto es que los perpetradores responsables del asesinato de Alfred Herrhausen (presidente de Deutsche Bank y directivo de Bilderberg, 1989) como los de Ernst Zimmermann (ejecutivo de la industria armamentística, 1985), Karl Heinz Beckurts (jefe de investigación de la multinacional Siemens, 1986), Gerold von Braunmühl (diplomático, 1986) y Detlev Karsten Rohwedder (gerente del Treuhandanstalt, el organismo encargado del expolio y saqueo de la RDA, 1991), no han sido identificados hasta el día de hoy.  Las únicas personas mencionadas en este contexto, Horst Ludwig Meyer y Wolfgang Grams, miembros de la RAF murieron tiroteados por la policía alemana en ambos intentos de arresto (ejecuciones sumarias, en realidad). Casi treinta años después del fin “oficial” de Gladio algunas preguntas y pistas sobre el Gladio alemán de los años 80 siguen siendo muy incómodas.

Una de las claves que utilizan los periodistas sobre la RAF para hacer inverosímil la participación de dicha organización en dichos asesinatos  es la gran cantidad de incoherencias que presentaron, lo que sugería una manipulación específica por terceros. Además, refieren, los atentados de la “tercera generación” requirieron un nivel muy alto de precisión y una planificación elaborada, que superaba con creces las capacidades de un grupo compuesto por terroristas aficionados.

Para los tres autores alemanes la CIA era un sospechoso principal ya que los motivos del asesinato de esos destacados representantes de la industria y las finanzas alemanas guardaban “extrañas” similitudes con la estrategia de tensión en Italia, donde una serie de ataques terroristas en los años 1970 y 1980, que oficialmente fueron atribuidos a las Brigadas Rojas en realidad se correspondían con la organización de la OTAN Gladio y los servicios de inteligencia italianos, que a su vez cooperaban con extremistas de derecha.

Incluso hubo nexos entre el terrorismo de Gladio en Italia y los ataques de falsa bandera en la República Federal Alemana, que fueron evidenciados por los periodistas Oliver Schröm y Egmont Koch cuando demostraron que un terrorista neofascista italiano, el “célebre” multiasesino Stefano Delle Chiaie, considerado como uno de los ejes de la columna vertebral del terrorismo de Estado en Italia, en España (transición) y en las dictaduras militares de Sudamérica, fue financiado por la Fundación Hanns Seidel, afiliada al partido ultraconservador alemán CSU (el siempre socio de la CDU en las elecciones alemanas). Ello demuestra que todos los servicios de inteligencia de los países de la OTAN, con el apoyo encubierto de sus agregados financieros, estaban en estrecho contacto para el manejo de sus diferentes peones y organizaciones terroristas,

Resulta cuanto menos curioso, aunque no sorpresivo, que países como Luxemburgo, políticamente irrelevantes en la arena europea y sin matrices “comunistas”, experimentaron también las hieles de Gladio. Este último país hizo de palanganero de los servicios secretos de EEUU (CIA), Reino Unido (MI6) y Alemania Federal (BND) para, a través de su agencia de inteligencia SREL, realizar entre los años 1984 y 1986 un total de veinte atentados de falsa bandera en ese país contra redes eléctricas y organismos oficiales, incluido un atentado contra la Cumbre Europea de diciembre de 1985, que fueron atribuidos a una organización comunista fantasma, las Células Comunistas Combatientes.

Andreas Kramer, el hijo del oficial del BND que se ha mencionado anteriormente para el atentado de la Oktoberfest, dijo que su padre coordinó con el jefe de los servicios secretos luxemburgueses, el SREL, Charles Hoffmann, los preparativos de los atentados en Luxemburgo. Los explosivos para la ejecución de los ataques fueron obtenidos de unas instalaciones militares de la OTAN que estaban situadas en Vielsalm (Bélgica), hoy reconvertidas en un parque industrial. Según la revista alemana Stern, el SREL se dedicó a realizar “intercepciones telefónicas no autorizadas, sobornos, uso indebido de vehículos de la empresa y operaciones terroristas a nombre de ‘Gladio”.

A pesar de que cada día surge más y más información sobre la Red Gladio en los medios de comunicación, los más grandes han sellado reiteradamente, salvo de forma episódica, todo lo relativo a estas operaciones negras, tanto en Alemania como en el resto de Europa, donde se han despachado, a menudo, como “teorías de la conspiración”. Pero hay tantas pruebas y testimonios de primer orden que es imposible que puedan argumentar el trillado recurso marrullero de la “conspiración” con el objetivo de invisibilizar esos crímenes de Estado.

Como hoy certeramente se preguntan algunos respecto del “terrorismo islamista” de falsa bandera que ha asolado Europa en los últimos  años, tanto en Madrid, París, Munich, Berlín, Londres, Bruselas… ¿Quién no se atrevería a afirmar si esta no es una nueva “estrategia de tensión” por parte de los viejos terroristas de Gladio? La respuesta para mí es concluyente: si, se trata de la misma estrategia pero con diferentes actores.

 

 

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FUENTES:

http://www.juergen-elsaesser.de/de/artikel/template_artikel.php?nr=822
http://blog.zdf.de/3sat.Kulturtube/02vor-ort/stammheim-verena-becker-prozess/
http://nhzzs.blogspot.com/2011/06/bnd-und-cia-haben-in-der-tat-die-raf.html
http://www.gerhard-wisnewski.de/modules.php?name=Downloads&d_op=getit&lid=20
http://www.heise.de/tp/r4/artikel/31/31612/1.html
https://jasminrevolution.wordpress.com/2017/11/22/gladio-staybehind-2017-wo-bleibt-der-bericht/
http://nhzzs.blogspot.com/2007/08/raf-terror-vom-staat-gemacht.html
http://friedensblick.de/10883/gladio-nsu-terror/
http://blog.zdf.de/3sat.Kulturtube/02vor-ort/stammheim-verena-becker-prozess/
http://www.3sat.de/page/?source=/kulturzeit/themen/149795/index.htm
https://medienschafe.wordpress.com/tag/cic/
https://www.hintergrund.de/politik/inland/waren-geheimdienste-in-das-oktoberfest-attentat-involviert/
Daniele Ganser: “Los Ejércitos secretos de la OTAN”

 

Angela Davis, un mito izquierdista de papel

 

 

Hace unos días pasó por Madrid Angela Davis, icono del neotroskismo y el progrefeminismo postmoderno, para hablar de racismos y feminismos. Davis militó en el CPUSA (el Partido comunista norteamericano), el cual abandonó precipitadamente después de que se consumaran los golpes de Estado en el Este socialista de Europa que posibilitaron la caída de aquellos sistemas políticos, cambiando Davis oportunamente de registro para hablar de sí misma como “socialista democrática”, una cuña que los “comunistas arrepentidos” empezaron a utilizar de contrabando como subterfugio semántico tras el cisco político de 1989 en los países del Pacto de Varsovia.

Davis, es sabido, es conocida por ser discípula de Herbert Marcuse, ese charlatán neoizquierdista de la Escuela pronorteamericana de Frankfurt, reverenciado en el altar del progresismo criptotroskista, que fue uno de los tontos útiles de la guerra fría cultural de la CIA para hacer propaganda antisoviética y llevar el timón de la creada Nueva izquierda por dónde quería la Agencia Central de Inteligencia. Y no sólo eso sino que Marcuse fue, al igual que Davis (pero esta en su parcela), uno de los beneficiarios de la Fundación Rockefeller, una de las cubiertas filantrópicas más importantes de la CIA, a través de un programa llamado Filosofía Política y Jurídica.

En concreto, Rockefeller financió la obra de Marcuse Razón y Revolución (1960). También el entonces trotskista y luego ultraconservador, Leo Strauss, fue otro beneficiario de una ayuda de la Fundación Rockefeller para su obra ¿Qué es filosofía política? (1959). La nómina de agraciados por la generosa “beca” de Rockefeller incluía a miembros de la Escuela de Frankfurt como Otto Kircheimer en un ensayo cien por cien anticomunista llamado “La Administración de Justicia y el Concepto de legalidad en Alemania Oriental”, publicado en la Yale Law Journal, así como a la reaccionaria Hannah Arendt y su obra La Condición Humana, Karl Popper y, “sorpresa”, Henry Kissinger. Como el tema daría para otra entrada, lo dejamos aquí.

Angela Davis enarbola la bandera del lesbianismo, el veganismo y, por encima de todo, la del feminismo, ese caballo de Troya postmoderno que ha hecho más que nadie por neutralizar a la izquierda comunista en Occidente y aupar el discurso reaccionario tanto de políticos como Jair Bolsonaro, Mauricio Macri o el español Santiago Abascal, teleñecos todos de Wall-Street, Washington y Tel-Aviv, como de personajes del intelectualismo de la neo-ultraderecha americana o canadiense (respectivamente, Ben Shapiro y Jordan Peterson), o bien ultraliberales de “nuevo” cuño como el argentino Agustín Laje, uno de esos niñatos que nació anteayer (1989) y ya es un ferviente apologista del golpe militar fascista de Videla, de 1976.

Pero es que se lo han puesto “a huevo” a todos estos showman de extrema derecha, que han encontrado una mina en un feminismo extremista y dogmático (el argentino y norteamericano se llevan la palma, seguido del español) que ha surgido en los campus universitarios de EEUU y en las agendas de Fundaciones billonarias neoliberales estrechamente vinculadas a la CIA; feminismo a su vez promocionado copiosamente por medios de comunicación e instituciones gubernamentales de los países capitalistas europeos y de los propios EEUU. Ambos contendientes se retroalimentan mutuamente de un discurso que ha servido para un objetivo: dividir y arrinconar las luchas sociales.

Precisamente, fundaciones como Rockefeller, Ford Foundation, etc, no han dudado en financiar el llamado activismo social como ha sido el caso, a gran escala, del llamado Foro Social Mundial (WSF) para desactivar cualquier foco revolucionario, al estilo de lo que hacen con sus ONGs en el Tercer Mundo, y también lo han hecho con organizaciones feministas como Women’s Link (Soros y Ford), el Lobby Europeo de Mujeres (Rockefeller) y otras entidades locales cuyo feminismo es subvencionado, adicional o exclusivamente, por el Estado.

Un feminismo que ha plagado los grandes medios de comunicación con secciones específicas sobre la materia (en medios clásicos neoprogres como ELPAIS, Diario16, Público, Eldiario y que se extienden incluso a los neoconservadores) o bien medios de relativa nueva creación (Buzzfeed, Playground, Huffington, La Marea, El Salto Diario, etc) donde se articulan mensajes y proclamas que llegan hasta el absurdo y lo caricaturesco contra los hombres y se deifica hasta la santidad a las mujeres, en razón de un sesgo concreto y utilizando una mercancía muy definida. Todo ello en una suerte de sonrojante maniqueísmo populachero feminista donde caben espantapájaros lingüísticos de nueva creación, se imponen códigos de conducta catequista, se construyen identidades a medida (a cada cual más extravagante, superflua y anticientífica) o bien se imparten seminarios de “deconstrucción” masculina equivalentes a aquellos Certificados de Buena conducta franquista.

Este ritual de adoctrinamiento ha sido asumido mimética y gustosamente por todo el arco feminista (se llame liberal o anticapitalista) y, lo que es peor, por todo el espectro izquierdista, alimentando de este modo una confrontación artificial donde el neoliberalismo más derechista queda a salvo y ganando partidarios para la causa por acción directa o indirecta del lobby violeta. Por no hablar de que ese Estado neoliberal, avispado él, “paradójicamente” ha ido  en busca del voto clientelar cediendo a todas las peticiones y premisas demagógicas de los colectivos de la nueva sinrazón de género. Si le quitan el patriarcado del menú, la industria de género muere de inanición.

Cuando leí hace tiempo que papanatas totalitarias del discurso de género como Irantzu Varela (y sus papagayas gremiales que le dan palmaditas en Twitter) tenían a esta pope (Davis) por un referente casi místico ya me hizo dudar de la activista negra idolatrada por la izquierdada. Así que indagando un poco por el personaje encuentras que Angela Davis no es más que una señora a la que han inflado su épica. Bien es cierto que nos vendieron su activismo icónico antirracista de las “panteras negras”  y esa triquiñuela de que apoyó (porque le convenía) a los países comunistas de Europa del Este mientras estuvieron en pie (Davis visitó la RDA y se fotografió con Erich Honecker, presidente del Consejo de Estado de la República Democrática Alemana, como deferencia por haber mostrado este país solidaridad con Davis cuando fue encarcelada en 1971). Y también, en la  URSS, en 1972, a Angela Davis le dieron la medalla Lenin.

Pero cabe recordar que Davis se fue del CPUSA debido a que una fracción de este partido decidió apoyar a los miembros del PCUS, de la todavía Unión Soviética, que intentaron deponer al hombre de Washington en el Kremlin, el golpista Gorbachov, en agosto de 1991, para evitar la descomposición inminente de la URSS y proceder a su restauración. Es decir, Davis y sus previsibles seguidores aprobaron el putsch contrarrevolucionario de Yeltsin, Gorbachov y EEUU (también en 1993) para acabar con la resistencia de los últimos soviets. De igual modo Davis celebró la caída del Muro Antifascista de Berlín cuando casi veinte años atrás levantaba el puño con Honecker en Berlín Este. Lo que se dice una comunista coherente y comprometida como pocas, pero huyendo de la quema que llegaba Fukuyama.

Ahora vayamos a lo sustantivo, retrocediendo a la Davis más “genuina”. En diciembre de 1974, Charlene Mitchell, miembro del Comité Central del Partido Comunista de Estados Unidos, confirmó que el libro que lanzó a Angela Davis como una celebridad de todas las causas internacionales fue financiado por importantes fundaciones controladas por la CIA. El libro de Davis, If They Come in the Morning publicado por la editorial Third Press, recibió 125.000 dólares utilizados para su publicacion y la financiación de la publicidad anticipada, que procedían de la Fundación Ford, la Fundación Field, la Fundación New World controlada por la Fundación Rockefeller y una de las más importantes entidades financieras de EEUU, el Chase Manhattan Bank, todos (incluida la editorial Third Press) en la órbita de la CIA. La Fundación New World, en aquel momento, estaba encabezada por James Vorenburg, fundador de la Administración de Asistencia a las Fuerzas de Seguridad (el brazo doméstico de la CIA) y miembro de otro frente de la CIA, la Fundación de la Policía.

New Solidarity, un medio vinculado a Lyndon Larouche (1922), un activista político estadounidense ocho veces candidato a las elecciones de EEUU, documentó en su momento cómo la CIA utilizó al Partido Comunista de los EEUU (CPUSA) para el reclutamiento de militantes que dieran notoriedad a la carrera de Angela Davis e inundar esa organización con agentes de la CIA para intentar tomar el control total de sus políticas. En la Wikipedia, ese estercolero que vierte desinformación y propaganda cuando afecta al establishment, Larouche es calificado de “fascista”, “ultra” y de haber tenido “conexiones con el KKK (Ku, Klux, Klan) (sin comentarios), además de todo un repertorio de conspiraciones y difamaciones de lo más estrambótico.

Para “corroborar” el “carácter fascista” de Larouche (pillen la ironía), vayamos a las palabras que el propio Larouche dedicó a la Unión Soviética y que recogió en 2015 el site ruso Sputnik News: “Lyndon LaRouche dijo que el papel de la Unión Soviética en la defensa de la civilización durante la Segunda Guerra Mundial sigue siendo un elemento crucial, un referente en la lucha de toda la humanidad. Las celebraciones en Moscú del día de la Victoria en la Segunda Guerra Mundial deberían considerarse imprescindibles”

Pero vayamos a la Davis. En un esclarecedor artículo publicado el 17 de agosto de 1974 en la revista fundada por Larouche, EIR (Executive Intelligence Review) titulado Angela Davis: The Offer the CPUSA Could Not Refuse (Angela Davis, la oferta que el Partido Comunista de EEUU no podía rechazar) se especifican algunas de las líneas maestras de ese pucherazo por entregas que significó, de los años 60 en adelante, el eje político Angela Davis-CPUSA en los EEUU.

A continuación, expongo unos pocos extractos de lo que se decía en el boletín de inteligencia del “fascista” Larouche. Según el artículo del EIR A lo largo de los años setenta, una cepa híbrida de nacionalistas negros y agentes de la CIA se unieron dentro del Partido Comunista de EEUU en torno a la figura de Angela Davis quién demostró saber conducir al partido a cualquier tarea que la CIA le asignara. En marzo de 1973, esto supuso la liquidación final del Partido Comunista como una organización de clase obrera.

En ese momento, el Partido Comunista se negó a unirse a los Comités de Trabajo en la organización de un frente unido de desempleados, empleados y beneficiarios de asistencia social en la Organización Nacional de los Derechos de los Desempleados y del Bienestar Social (NUWRO). En su lugar, el Partido Comunista se unió al conocido agente de la CIA Ed Schwartz y al aparato de lucha contra la pobreza OEO-HEW con el objeto de destruir el NUWRO”.

Desde ese momento el Partido Comunista vendió su alma al diablo eliminando cualquier posibilidad adicional de ascenso de la clase obrera, que ha sido barrida de este país desde enero de 1974. La CIA, de este modo, pudo infiltrarse poco a poco en el Partido, enviando una red de nacionalistas negros y jóvenes blancos. Estos agentes sirvieron internamente como contrafuerza de trabajadores pro-CIA.

Lo que está claro es que las circunstancias alrededor de las cuáles Angela Davis se convirtió en una celebridad internacional fue orquestada por la CIA y los nexos internacionales estaban en la Escuela de Frankfurt, en Alemania Federal y  en el Instituto Tavistock en Inglaterra, ambos con nexos con la CIA. Angela Davis fue un producto clásico de un ambiente de contracultura y de ingeniería social de la postguerra, donde movimientos situacionistas y surrealistas engendraron esa contracultura.

Intelectuales de la CIA como Marcuse detectaron rápidamente el potencial real de Davis quien tras su periplo europeo, regresó a la guarida de Marcuse, liderando una revuelta de estudiantes. Resulta paradójico que fueran los compinches de Marcuse, la democracia social académica de la CIA, quienes fueron claves para expulsar a Davis de la Universidad de California, UCLA. Los cazadores de brujas del Comité Universitario de Alternativas Racionales (UCRA), de este modo, mantuvieron a raya a comunistas y radicales molestos, asegurando una cosmovisión académica fascista.

Luego, Angela Davis se unió al Club Che-Lumumba, con las aparentes bendiciones de Marcuse, y Davis se enfangó en el aventurerismo de los “Panteras Negras” para abrazar una identidad revolucionaria de autodestrucción casi frenética. Que la tendencia de Angela Davis dentro del Partido Comunista de EEUU resultó ser fatal es algo que no admite discusión.”

  

ANGELA DAVIS Y SU ADMIRACIÓN POR JIM JONES, EL LÍDER DE LA SECTA DEL TEMPLO DEL PUEBLO Y DEL GENOCIDIO DE GUYANA

 

Del posterior “activismo” desarrollado por Angela Davis, entramos ya en el terreno de lo pintoresco, por ser suave, en particular, en lo que sigue, ya que Davis profesó una insospechada admiración por un personaje de lo más sórdido que ha dado el país del Tío Sam en la década de 1970. ¿Se acuerdan de Jim Jones, aquel “reverendo” chiflado que estaba al frente de la secta El Templo del Pueblo y que organizó una masacre-suicidio en Jonestown, Guyana?

El telepredicador Jones, amigo de Angela Davis, provocó un crimen colectivo sobre 912 miembros de su secta, entre ellos 300 niños, quienes fueron asesinados en un ritual de envenenamiento masivo con cianuro. Davis dedicó las siguientes palabras elogiosas (radiadas, pero transcritas aquí a texto) al “amigo” Jones tan sólo un año antes (10 de septiembre de 1977) de la matanza guyanera, que ocurrió en noviembre de 1978:

“Me gustaría decirle a mi amigo Jim Jones y a todas mis hermanas y hermanos del Templo del Pueblo que se encuentran en Guyana que sepan que hay personas aquí, no solo en el área de la Bahía de San Francisco sino también en todo EEUU, que lo apoyan, que están con vosotros. Personalmente puedo hablar en nombre de la Alianza Nacional contra el Racismo y la Opresión Política, tanto desde Birmingham (ciudad de nacimiento de Davis) hasta otras ciudades del el país.

Estamos profundamente comprometidos contigo por lo que has hecho para promover la lucha por la justicia, contra la opresión y en la lucha contra el racismo. Sé que estás en una situación muy difícil en este momento y hay una conspiración en marcha. Una conspiración muy profunda diseñada para destruir las contribuciones que has hecho a nuestra lucha. Y es por eso que debo decirles que creemos que también estamos bajo ataque. Cuando te atacan es debido a tu posición progresista y sentimos que también es un ataque directo contra nosotros.

Haremos todo lo que esté a nuestro alcance para garantizar tu seguridad y tu capacidad para seguir luchando. En respuesta a las fuertes ovaciones de cientos de personas que están con Jim Jones en Guyana, Angela dice: Quiero decir nuevamente que estamos contigo y apreciamos todo lo que has hecho. Y sabemos una cosa: vas a ganar.” Un año después Jim Jones jugó al “caballo ganador” de Davis y envenenó a casi mil personas en Guyana.

Más tarde, Angela Davis, abandonado ya su aventurerismo de “pantera negra total”, que dirían los retroprogres de Escolar, y huyendo del comunismo después del fín de la URSS, se embarcó en proyectos como Critical Resistance, una red de activismo anticarcelario de EEUU, fundada en 1997, que promueve el desmantelamiento del sistema de prisiones en EEUU. Critical Resistance ha recibido fondos, al menos hasta 2015, de la Open Society Foundations de George Soros.

Davis ha participado también en la creación de documentales como “Free Angela and all political prisoners”, de la directora Shola Lynch, un retrato de la parte de su vida donde la Davis mostró mayor “combatividad izquierdista”, que ha sido patrocinado igualmente por otra fundación buque-insignia de la CIA: la Ford Foundation y también por Canal Plus. También Davis se ha dejado ver en la Women’s March de Washington junto a la ex agente feminista de la CIA, Gloria Steinem, íntima suya, y la sionista defensora de la política genocida de Israel, o lo que es lo mismo, de Netanyahu, Scarlett Johansson.

De las preferencias políticas de Angela Davis poco se puede decir: en los últimos tiempos ha apoyado la candidatura de Hillary Clinton, la carnicera feminista de Libia, a la Casa Blanca, en lo que constituye todo un recital de coherencia ideológica en su senectud, recubierta, eso sí, bajo el bálsamo reparador del racismo, el feminismo y el cuentismo.

Mientras tanto, vamos a tener Bolsonaros para rato.

 

 

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La Operación Gladio en Alemania Federal: estrategia de tensión y terrorismo de Estado manufacturado por la CIA y el BND (3)

 

 

TERRORISMO DURANTE LOS AÑOS 70-80 EN LA RFA: LA FRACCIÓN DEL EJÉRCITO ROJO, PIEZA ANGULAR DEL GLADIO ALEMÁN

 

Helmut Schmidt, canciller de Alemania Federal en el período 1974-1982 perteneciente al Partido socialdemócrata, SPD, confirmó en 2007, en una entrevista concedida al periódico Zeit, la existencia del terrorismo de Estado en la República Federal de Alemania (en adelante, RFA). Schmidt no fue explícito en sus acusaciones pero sí evidenció lo que ya se sospechaba en los círculos minoritarios del periodismo investigador de la red Gladio. A la pregunta de Zeit: ¿Hubo una forma “especial” de terrorismo en Alemania al margen de organizaciones como Baader Meinhof y otras?, Schmidt respondíó (paréntesis míos): “Tengo la sospecha de que todo terrorismo, independientemente de si lo comete la RAF alemana, las Brigadas Rojas italianas, los franceses (Acción Directa), los irlandeses (IRA), los españoles (ETA) o los árabes (OLP), que sabemos que tienen poco aprecio por los seres humanos, diría que es superado por ciertas formas de terrorismo de Estado”. Zeit: ¿Habla en serio? ¿A quién se refiere? Schmidt, dijo: “Dejémoslo así.  Lo que realmente digo…es lo que acabo de decir”.  

Las declaraciones de Schmidt ponen de relieve que en los respectivos países de la Europa occidental los servicios secretos estuvieron  liderando un ejército anticomunista dentro de cada Estado, siempre en estrecha colaboración con la CIA y el servicio secreto exterior británico, el MI6, que fueron los principales planificadores.  Los parlamentos no estaban al tanto de este proceso, sólo los miembros principales de los ejecutivos (primer ministro, presidente, ministro del interior y ministro de defensa) lo sabían. Recordemos que Gladio no sólo fueron grupos terroristas activos sino también estructuras políticas, tal vez incluso a un nivel más bajo que las señaladas.

La RAF (o Fracción del Ejército Rojo) fue la organización armada que en Alemania Federal sirvió como arista para la estrategia de tensión de Gladio. El objetivo era crear un clima de rechazo social hacia la izquierda o simplemente hacer que el giro político se decantase hacia opciones más a la derecha, que sería la más proclive a introducir medidas de seguridad  adicionales. A pesar de que en la RFA el partido comunista estaba prohibido (existía el DKP como “alternativa” de bajo perfil comunista y además controlado por el Estado) y las opciones políticas eran todas anticomunistas y conservadoras (Los Verdes-CDU-CSU-FDP) o socialdemócratas pero muy favorables a EEUU (SPD), el terrorismo de Estado se implementó con fuerza en la RFA para cortar “por lo sano” cualquier auge “izquierdista”.

Es sabido que los movimientos populares anti-militaristas, anti-OTAN y anti-imperialistas habían cobrado fuerza a finales de los años 60 y mediados de los años 70 en Europa Occidental, en especial en la RFA, Francia e Italia. Por tanto, una forma de revertir una potencial tranformación ideológica que calara en la sociedad consistió en “convencer” al dócil y sumiso rebaño medio europeo para que se decantara por un Estado derechista de seguridad a golpe de estrategia de tensión de Gladio. En palabras de Klaus Fischer, ex agente de contrainteligencia del MfS-Stasi de la RDA “la tarea de Gladio fue impedir un giro a la izquierda en Europa Occidental”.

Al igual que sucedió con Italia, y en otros países europeos, los gestores del crimen de Estado en Alemania Federal utilizaron dos frentes de propaganda y acción terrorista de signo político opuesto: uno izquierdista, la conocida RAF, su eje central de actuación, y en el otro frente habilitó a grupos terroristas de extrema derecha como actores secundarios, para servir de “contrapeso” ideológico: en particular, el nazi WSGH (Wehrsportgruppe Hoffmann) y el NSU (Nationalsozialistischer Untergrund). Un tanto a imagen y semejanza de lo que estaba sucediendo, por ejemplo, en Italia con las Brigadas Rojas-GAP (Grupos Armados Proletarios), extrema izquierda, y, por otro lado, Avanguardia Nazionale-Ordine Nuovo-Núcleos Armados Revolucionarios (extrema derecha).

Algunos argumentan que la RAF existió a más tardar hasta 1980 y su actividad terrorista de mediados de esa década en realidad fue obra de la inteligencia alemana occidental, como así lo señala el periodista alemán Gerhard Wisniewski, quien si tiene clara una cosa: sin la cobertura del Estado alemán la RAF no habría existido”. Una traslación de esta declaración se podría hacer perfectamente al resto de países donde operó Gladio. No obstante, habría que decir que antes de 1980, desde la misma fundación de la RAF, los servicios de inteligencia de la RFA (el BND) ya manejaban sus hilos y monitoreaban sus movimientos.

 

GERHARD WISNIEWSKI, INVESTIGADOR Y PERIODISTA ALEMÁN

 

Los orígenes de la RAF y sus relaciones con el espionaje alemán del BND se remontan a 1968, durante las protestas anti-imperialistas que se produjeron en Alemania, en particular, contra el magnate Axel Springer (propietario de tabloides amarillos como el Bild Zeitung), cuando el agente del servicio de inteligencia alemán Peter Urbach proporcionó a los miembros de la Fracción del Ejército Rojo, cócteles molotov, armas de fuego y también suministró una bomba, a una “supuesta organización izquierdista” que nunca fue detenida, con la que se pretendió atentar contra el centro comunitario judío de Kristallnacht, en Berlín, 1969. El agente Urbach también estableció contacto cercano con el líder de la RAF, Andreas Baader. Tampoco deben olvidarse ataques, años después, como el del GSG 9 (una unidad de operaciones especiales contraterrorista de la Policía Federal Alemana) contra la prisión de Celle, en 1978, que se vendió durante ocho años como terror de izquierda y resultó ser una falsa bandera.

Y es que en palabras de Peter Jürgen Boock, ex miembro de la RAF, la Fracción del Ejército Rojo a menudo era conducida a través de la arena por los servicios de inteligencia como quien tira del anillo que llevan los bueyes en la nariz”. Incluso el jefe de LKA (Oficina de la Policía Criminal del Estado), Waldemar Burghard, dijo una vez: “Mientras Ulrike Meinhof (la otra líder de la RAF) esté libre, podemos estar en condiciones de ordenar el equipamiento militar que sea necesario”. No hace falta decir para quién iba destinado ese “equipamiento militar”.

El llamado “otoño alemán” es el momento álgido donde la atmósfera política en la República Federal de Alemania se ennegreció llevando al límite la estrategia de tensión de Gladio. Septiembre y octubre de 1977 fueron dos meses que estuvieron marcados por atentados de la RAF: el secuestro y asesinato del presidente de la patronal alemana, Hanns Martin Schleyer (antiguo oficial de las SS durante el III Reich), el secuestro del avión de Lufthansa Landshut y los “suicidios” (en realidad, asesinatos) de los principales miembros encarcelados de la primera generación de la RAF constituyeron el acto final de la llamada Ofensiva 77 de la RAF. La historiografía oficial sobre el terrorismo en Alemania Federal suele establecer tres “generaciones de la RAF”. La primera comenzaría a finales de los años 60, la segunda y más activa en el “otoño alemán” de mediados de los años 70 y la tercera recrudecería su actividad a mediados de los años ochenta.

La narrativa oficial acerca del terrorismo en la RFA es la misma que en Italia y en el resto de Europa. Grupos terroristas (con la denominación oficial de extrema izquierda) de varios países europeos nos dicen que actuaron perfectamente organizados y con una profesionalidad militar y operativa ultraeficiente. Terroristas que poseían verdaderos arsenales de armas y explosivos. Cómo podían obtenerlos, trasladarlos y depositarlos clandestinamente era toda una “proeza”, sobre todo porque “no se enteraban de nada” tanto el espionaje occidental como los servicios de información policiales de sus respectivos países, algo que constituía de por sí una proeza todavía mayor. Esos depósitos de guerra sólo podían tener un origen: o bien contrabandeando, como quedó demostrado, desde países árabes o bien traficando desde una organización militar como la OTAN, usando intermediarios-traficantes de armas escogidos previamente por las agencias de inteligencia.

Las tontos útiles integrados en organizaciones como la RAF eran, en realidad, vulgares aprendices de terroristas, algunos, eso sí, con formación universitaria notable (como Ulrike Meinhof), pero aficionados en el manejo profesional de armas y explosivos para la ejecución de atentados, aunque varios de ellos nos dicen que fueron llevados a campos de entrenamiento situados en el Líbano, controlados de cerca tanto por la CIA como por el Mossad israelí. Campos donde también iban, sin contratiempo alguno, miembros de otras organizaciones como el IRA, ETA, la OLP o las Brigadas Rojas desde París.

Incluso hay indicios de que miembros del grupo terrorista nazi Wehrsportgruppe Hoffmann estuvieron en campos de entrenamiento en el Líbano. Documentos del BND de 1980 y 1981 muestran que Karl-Heinz Hoffmann (líder de la organización terrorista) estuvo en Beirut en agosto de 1980, acompañado por otros cuatro hombres no identificados, y previamente en un campamento de la organización palestina Fatah.  Según una nota fechada el 29 de septiembre de 1980, él y de 13 a 15 hombres, también sin identificar, estuvieron en un campamento situado en la pequeña localidad de El Aqura con él.

Uno de los casos más sórdidos del “otoño alemán”, aunque todos lo fueron en el terrorismo de Alemania Federal, fue el asesinato del fiscal general de Karlsruhe Siegfried Buback a manos, presuntamente, de la RAF en 1977. La pregunta que se hacen algunos en Alemania es: ¿murió Siegfried Buback porque se acercó demasiado al verdadero terror que estaba aconteciendo en la RFA y a sus patrocinadores de Estado (léase, CIA y BND)? El hijo de Siegfried Buback, Michael, estuvo años intentando desenmascarar los aspectos más oscuros de la muerte de su padre.

 

A LA IZQUIERDA EL FISCAL GENERAL DE LA RFA, SIEGFRIED BUBACK, ASESINADO EN 1977. A LA DERECHA LA TERRORISTA DE LA RAF-AGENTE DE LA BfV, VERENA BECKER

 

El asesinato del fiscal Buback fue oficialmente atribuido, entre otros, a un personaje turbio, la integrante de la RAF y del “Movimiento 2 de Junio” (una franquicia del anterior), Verena Becker, no como autora material sino como colaboradora en la ejecución del mismo.  Pero Michael Buback, el hijo del fiscal asesinado, dice que según consta en los archivos del MfS (Stasi), el Ministerio para la Seguridad del Estado de la RDA (quien con gran efectividad monitoreó la red terrorista Gladio en aquellos años), Verena Becker había trabajado para los servicios secretos occidentales (CIA-BND) desde 1972. Pero la inspección de archivos ha sido parcialmente denegada a Michael Buback ya que el registro que hace referencia a la cooperación de Verena Becker con la inteligencia occidental fue completamente bloqueado a principios del año 2008, ya que, dijeron, podría poner en riesgo la seguridad del Estado (sic).

Curiosamente, cuando Verena Becker fue detenida por cooperadora en el atentado contra Buback recurrió a la BfV u Oficina federal para la protección de la Constitución (la Gestapo “light” de la RFA, una agencia de inteligencia que decide, entre otras, la prohibición de según qué actividades políticas, como el Partido Comunista de Alemania, KPD). Si un detenido deseaba hacer declaraciones y recibir beneficios, la fiscalía era el contacto lógico, no un organismo como el de la Protección de la Constitución que actúa como agencia de inteligencia.  El hecho de que Verena Becker no eligiera el camino de la oficina del fiscal, señala, indubitadamente, que ella había estado previamente en contacto con esa Oficina o incluso había trabajado para ella.

El MfS (Stasi) de la RDA tenía conocimiento sobre los contactos de la Oficina Federal para la protección de la Constitución con los terroristas detenidos de la RAF, en Berlín Occidental exactamente. Todo ello aparecía documentado en sus archivos. De ahí que una de las prioridades de la CIA y el BND cuando se produjo la “caída” del Muro y la posterior anexión de la RDA a la RFA, en 1990, fuese robar el máximo número de archivos de contenido sensible de la sede de la Stasi donde constaban, detalladamente, todas las operaciones terroristas de la red Gladio y la implicación de las agencias de inteligencia occidentales en las mismas. Entre ellos hay certezas de que existen, al menos, 17 archivos relacionados con Verena Becker.

Después de una revisión de los archivos del MfS (Stasi) de fecha 2.2.1978, se publicó que la terrorista Verena Becker había sido anotada como fuente “confiable” de los “órganos de seguridad de Alemania Occidental”, como mínimo, desde 1972. Esta información fue confirmada por comunicaciones del HVA (el Hauptverwaltung Aufklärung o servicio de espionaje exterior de la RDA) de 1973 y 1976. En definitiva, Verena Becker desempeñó desde el principio un papel importante en la promoción de la militancia en preorganizaciones terroristas como el “Movimiento 2 de junio” (la organización paralela o precursora de la RAF), pero como una agente infiltrada.

Según los archivos del MfS, la hermana de Verena Becker, Annelie también era una activa terrorista desde 1973, cuando tenía 19 años.  A finales de 1975, el MfS creía que Annelie jugaba claramente un importante papel en la llamada “pandilla de Haag-Mayer” (otra sucursal de la RAF).  El informe de la Stasi sospecha de su participación, en 1984, en un fallido atentado de falsa bandera, como fue el intento de hacer explotar un camión cargado de explosivos, que fueron oportunamente descubiertos y desactivados, contra la escuela de entrenamiento de la OTAN en Oberammergau, RFA, en diciembre de 1985 y en el asesinato del industrial Ernst Zimmermann en febrero de ese mismo año.

Estas no son pequeñas o meras sospechas acerca de Annelie Becker ya que los documentos del MfS-Stasi de la RDA generalmente tenían siempre una explicación muy detallada. Lo que le sucedió después del arresto de Annelie, no se sabe.  Su nombre en los archivos está emborronado por los empleados del BStU (Comisionado Federal para los Archivos de la Stasi, el órgano encargado de gestionar o manipular el material robado de la sede de la Seguridad del Estado de la RDA).  Probablemente ella viva con su hermana Verena hoy, pero ya está olvidada. Como si unas manos invisibles hubieran borrado su rastro en los archivos del MfS.

Cuando el fiscal Siegfried Buback fue asesinado el 7 de abril de 1977 en Karlsruhe, supuestamente por la RAF, Michael Buback, su hijo, tenía 32 años.  El 17 de abril de 2007, a los treinta años del crimen, Michael publicó un artículo en el periódico Süddeutsche Zeitung en el cual escribió que el ex miembro de la RAF, Peter-Jürgen Boock, le había contado, de forma creíble, que los acusados de ser los autores materiales de los disparos que acabaron con la vida de su padre, los terroristas de la RAF Christian Klar, Knut Folkerts y Günter Sonnenberg, nunca cometieron ese atentado. Michael Buback, en 2007, sugirió que la inteligencia alemana podría estar involucrada en el asesinato de su padre. Las mismas sospechas dejó caer Ina Beckurts, la viuda de un CEO de la conocida multinacional Siemens, Karl Heinz Beckurts, asesinado en 1986 supuestamente por la RAF. Pero ambos, Michael Buback e Ina Beckhurst, no quisieron dar más detalles.

 

DE IZDA A DCHA Y DE ARRIBA A ABAJO LOS MIEMBROS DE LA RAF: ANDREAS BAADER, GUDRUN ENSSLIN, JAN CARL RASPE Y ULRIKE MEINHOFF

 

¿Por qué el archivo del asesinato Buback se mantiene en secreto?  Tal vez porque en la muerte de Siegfried Buback hay una complicidad de la Oficina para la protección de la Constitución, que no es menos “accidental” que en otro suceso importante en la historia de los archivos del terrorismo alemán: la noche de la muerte de tres miembros de la Fracción del Ejército Rojo en la prisión de “alta seguridad” de Stammheim, donde ya no es posible averiguar nada en los archivos sobre esta cuestión.

No hace falta ser muy astuto para saber que la muerte en prisión de los miembros “dirigentes” de la RAF Andreas Baader, Gudrun Ensslin y Jan-Carl Raspe, en octubre de 1977, en realidad se trató de un asesinato selectivo ordenado desde las más altas autoridades políticas de Alemania Federal (con conocimiento y autorización del SPD gobernante, del canciller socialdemócrata Helmut Schmidt), al igual que el “suicidio” por ahorcamiento de la otra mítica lider de la banda, Ulrike Meinhoff, en su celda, en mayo de 1976.

Una clave en el asunto RAF, distinta a la de Gladio pero no lejos de esta, es la que ofrecía el abogado de los miembros de Baader-Meinhof, Klaus Croissant, cuando en 1980 la entonces joven periodista del ELPAÍS Soledad Gallego Díaz (hoy directora del periódico) le hizo una entrevista y le preguntó, entre otras cosas: ¿Qué sentido puede tener un grupo como el formado por Andreas Baader y Ulrike Meinhof en la RFA? A lo que respondió Croissant: Para explicar su existencia habría que comprender el papel que desempeña en la RFA la socialdemocracia, una garante de la existencia de la sociedad capitalista. La socialdemocracia de la RFA tiene un papel importante en el mundo y a través de ella se integra y coordina la represión en toda Europa. Es un Estado fuerte, capaz de hundir la revolución portuguesa o cualquier otra que pueda surgir en Europa. Pero la Revolución de los claveles en Portugal no se parecía, ni de lejos, a pesar de ser una “revolución blanda y pacífica” que fue saboteada y frustrada sin problemas por la CIA, a esos “movimientos revolucionarios” de Europa creados y controlados por el espionaje occidental.

Evidentemente, nadie (ni Croissant), salvo las élites de los partidos políticos de Europa, conocía entonces la existencia de la red Gladio que movía hilos como los de la RAF en la configuración de ese terrorismo de Estado, aunque el abogado Croissant dijo claramente en esa entrevista que los tres miembros de la RAF fueron asesinados por el Estado (pero esa era la otra parte de ese terrorismo, la más evidenciable). Por cierto, la entonces comunista y feminista Cristina Alberdi, luego en las filas del PSOE y hoy tertuliana escorada a la ultraderecha, salió en 1979 en defensa del polémico Klaus Croissant para impedir que fuera extraditado de Francia a Alemania, ya que el abogado alemán estaba acusado de ser integrante de la RAF.

En definitiva, volviendo al caso Buback, hay quien afirma, con más que sólidas sospechas, que el asesinato del fiscal Siegfried Buback, en el “otoño alemán” de 1977, fue ordenado y ejecutado por el servicio federal de inteligencia de la RFA, el BND, porque Buback planteó una acusación contra alguien con mucho poder o metió la nariz en algo demasiado profundo, como eran las relaciones entre el terrorismo de falsa bandera de la RAF y los servicios secretos alemanes y de EEUU.

Si se observa la historia de la RAF bajo un prisma no condicionado por las versiones de la oficialidad imperante y sus medios de propaganda, o no te dejas llevar por un idealismo trasnochado y miope, supuestamente revolucionario  y radicalmente ideologizado, llegarás a la conclusión de que agentes infiltrados del BND y la CIA desempeñaron un papel clave en este grupo (como sucedió en otros países de la Europa de la OTAN con otras organizaciones). En las crudas palabras del abogado y político alemán del SPD, Otto Schily: “El terror de la RAF fue organizado por la CIA”.

Cualquiera que esté familiarizado con la estrategia de tensión en Europa en aquellos años entenderá enseguida que los círculos políticos más importantes de la OTAN tenían un gran interés en la escalada de la violencia y así culpar a opositores políticos de ideología izquierdista desacreditándolos de forma que se justificase un endurecimiento constante de las leyes de vigilancia, represión y seguridad en Europa occidental.

De hecho, las mismas leyes antiterroristas europeas sirvieron para dejar sin explicación los graves crímenes cometidos por la Red Gladio, engañando al público con procedimientos aparentemente “democráticos” y permitiendo que los verdaderos asesinos escapasen con impunidad, lo cual tenía su lógica ya que esos criminales estaban (y están) insertos en las estructuras del mismo Estado profundo. Mientras, para guardar la compostura y vender humo a la opinión pública, enjaluaban a unos cuantos chivos expiatorios (incluyendo terroristas de ambos bandos ideológicos, pero preferentemente de izquierdas, o elementos muy puntuales que se dedicaban al tráfico de armas, drogas y dinero).

Estas, y no otras, fueron (y son) las condiciones ideales en las que el terror de falsa bandera podía (y puede) prosperar.

 

 

 

 

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FUENTES:

http://www.juergen-elsaesser.de/de/artikel/template_artikel.php?nr=822
http://blog.zdf.de/3sat.Kulturtube/02vor-ort/stammheim-verena-becker-prozess/
http://nhzzs.blogspot.com/2011/06/bnd-und-cia-haben-in-der-tat-die-raf.html
http://www.gerhard-wisnewski.de/modules.php?name=Downloads&d_op=getit&lid=20
http://www.heise.de/tp/r4/artikel/31/31612/1.html
https://jasminrevolution.wordpress.com/2017/11/22/gladio-staybehind-2017-wo-bleibt-der-bericht/
http://nhzzs.blogspot.com/2007/08/raf-terror-vom-staat-gemacht.html
http://friedensblick.de/10883/gladio-nsu-terror/
http://blog.zdf.de/3sat.Kulturtube/02vor-ort/stammheim-verena-becker-prozess/
http://www.3sat.de/page/?source=/kulturzeit/themen/149795/index.htm
https://medienschafe.wordpress.com/tag/cic/
https://www.hintergrund.de/politik/inland/waren-geheimdienste-in-das-oktoberfest-attentat-involviert/
Daniele Ganser: “Los Ejércitos secretos de la OTAN”

La Operación Gladio en Alemania Federal: estrategia de tensión y terrorismo de Estado manufacturado por la CIA y el BND (2)

 

 

FABRICANDO BULOS EN LA POST-GUERRA FRÍA: LA RDA, CULPABLE DEL TERRORISMO INTERNACIONAL

 

Es una realidad incontrovertible que en los “años de plomo”, en Alemania Federal y en el resto de Europa, servicios de inteligencia como la CIA, el BND (RFA) y el italiano SISMI (por citar los más relevantes) controlaron, manejaron y organizaron el terrorismo en suelo europeo para ser utilizado en la estrategia de tensión de Gladio, guiando sus atentados en varios países de Europa. Unos pocos historiadores, periodistas o investigadores han estudiado a fondo aquellas implicaciones, como son el periodista norteamericano Arthur Rowse (el primero en escribir sobre la red Gladio en Italia, en 1994) Gerhard Wisniewski en Alemania, Daniele Ganser en Suiza, Richard Cottrell en el Reino Unido o Paul L. Williams en EEUU.

Otros autores no tan conocidos que han escrito sobre la trama Gladio son: el italiano Sergio Flamigni con su obra La esfinge de las Brigadas Rojas, los alemanes Erich Schmidt-Eenboom y Ulrich Stoll  en su Die Partisanen der NATO: Stay-Behind-Organisationen in Deutschland 1946–1991, un libro aséptico que hace un pésimo uso de la palabra “partisano” para definir a los mercenarios terroristas de la OTAN, con el añadido de no llevar carga política alguna para no alimentar, dice cínicamente el periódico conservador Frankfurter Allgemeine, “a los teóricos de la conspiración” (sic) o, en fin, la pseudoperiodista, también alemana, Regine Igel quien ha escrito varios libros sobre dicha cuestión, entre ellos, El lado oscuro de la CIA en Italia (Terrorjahre: Die dunkle Seite der CIA in Italien).

La alemana Igel argumenta que la izquierdista RAF (Fracción del Ejército Rojo) fue previamente infiltrada e instrumentalizada por los servicios de inteligencia al igual que las Brigadas Rojas italianas. Hasta aquí todo correcto. Sin embargo, Igel dice que dicha infiltración también se hizo por el servicio de espionaje de la RDA, el Ministerio para la Seguridad del Estado (MfS), más conocida como Stasi. El discurso de Igel no deja de ser una trampa, con aroma a engaño, que sólo sirve para oscurecer o “equilibrar” la Operación Gladio de Occidente. Igel atribuye al MfS, en otro libro, Terrorismus-Lügen: Wie die Stasi im Untergrund agierte, una falacia típicamente propagandística de la guerra fría: que la Stasi de la RDA (como el KGB de la URSS) apoyó tanto a grupos terroristas de izquierda (la RAF, OLP, Abu Nidal, los cuales estaban dirigidos y controlados totalmente por la CIA, el BND y el Mossad israelí) como a grupos neonazis o de extrema derecha (igualmente controlados por el espionaje occidental).

Este delirio de Igel (y de otros autores atlantistas) no hace falta decir que se derrumba por sí solo y con un argumento bien simple: pregúntese usted cómo es posible que una agencia comunista de inteligencia, como el MfS, podía luchar, codo con codo, en alianza con la OTAN, por hacerse con los servicios de terroristas de signo político opuesto para, al mismo tiempo, apoyar las tesis ultraderechistas de la CIA de acabar con la influencia de la izquierda en Europa Occidental. ¿Se puede ser más ridículo?. ¿Se piensan que la “Stasi” no sabía que el objetivo de Gladio era desprestigiar a la izquierda occidental y crear gobiernos fuertes de ideología parafascista en Europa?

¿La RDA iba a utilizar el terrorismo de la RAF (y otras organizaciones) para “desestabilizar”, supuestamente, a dos países de la OTAN, como la RFA o Italia, mientras la CIA hacía exactamente lo propio pero como estrategia de tensión para minar y socavar a la izquierda occidental? ¿Y las agencias de inteligencia de ambos bandos acaso no se enteraban de las operaciones que hacían con sus respectivos espantapájaros terroristas? ¿Estaban asociadas o qué? ¿En qué nivel de esquizofrenia se mueven los propagandistas de la OTAN?

La RDA apoyando al terrorismo neonazi de Gladio ya es una fantasía estrafalaria fabricada en la imaginación de Igel y los medios revanchistas alemanes. Y no hay más que refutar esta engañifa con dos ejemplos:

1º) El Servicio Técnico de la Federación alemana de la Juventud (y sus continuadores tras ser “ilegalizado”) fue uno de los puntales terroristas que utilizó EEUU y la RFA para organizar la caída del gobierno comunista de la RDA. Sus principales integrantes eran simpatizantes ultraderechistas y ex miembros de las SS y la Wehrmacht, coordinados todos por la inteligencia militar norteamericana del CIC (Counterintelligence Corps), cuyas actividades fueron el sabotaje económico y los atentados contra bienes, personas e infraestructuras de la RDA, así como intentos de golpe de Estado (como ocurrió en el “levantamiento contrarrevolucionario de 1953”).

2º) Uno de los implicados en el atentado-masacre de la Oktoberfest de Munich (agosto de 1980, del que se hablará en otra entrada), Heinz Lembke, un fanático ultraderechista que custodiaba los depósitos de guerra del arsenal clandestino de la OTAN en Uelzen (RFA), había nacido en 1937 en Stralsund, Alemania Oriental, donde vivió un tiempo antes de huir a Alemania Federal en 1959 y convertirse en agente logístico de Gladio y colaborador del BND. Lembke se puso a la cabeza de la organización neonazi «Bund Vaterlandischer Jugend» o BVJ (Alianza de Jóvenes Patriotas). Como ideólogo de dicha organización concibió lemas tales como «Un alemán que piensa como un judío merece ser ahorcado».

Que la URSS o la RDA apoyaran, más teóricamente que en la práctica militar, a movimientos populares izquierdistas de liberación en Sudamérica, África o Asia es algo que está lejos, muy lejos del terrorismo de falsa bandera de Gladio en Europa Occidental orquestado por la CIA y sus sucursales de inteligencia europeas. Este terrorismo adiestrado fue ejecutado por facciones terroristas de signo político opuesto que servían muy bien como contrapunto para señalar las “maldades del comunismo” y también para fabricar chivos expiatorios (asesinos solitarios, fanáticos radicales de ultraderecha, organizaciones anarquistas, etc..) que sirvieran como coartada con la que cubrir posibles grietas en la ejecución de atentados (fallos operativos) o solventar problemas legales en el futuro (investigaciones judiciales, etc).

 

EL GENERAL DEL KGB, YURI IVANOVICH DROSDOV

 

Fue, precisamente, el KGB, a través del general Yuri Ivanovich Drosdov, quién logró penetrar en el Gladio alemán y estuvo absolutamente al tanto de toda la información sobre la red stay-behind, al igual que la Stasi de la RDA, y por lo tanto, Moscú tenía conocimiento de los secretos vinculados a la operación stay-behind o, lo que es lo mismo, el terrorismo de Estado y sus “gladiadores”. La “malvada” Stasi reveló hasta 1980 más de 50 unidades alemanas de Gladio en la República Federal Alemana, sus enlaces de comunicaciones, depósitos de armas y miembros terroristas que estaban operativos. Todo parece indicar que el espionaje de la RDA tuvo pleno conocimiento de Gladio desde mediados o finales de los años 70 gracias a sus agentes infiltrados en el espionaje de la RFA, el BND.

Por ejemplo, Heidrun Hofer, que trabajaba para esta última agencia de inteligencia (BND) fue una pieza fundamental para desentrañar Gladio. Hofer era una ferviente ultraderechista pero no fue espía doble del MfS sino la mujer de un espía del KGB que hábilmente logró captarla sentimentalmente llegando a contraer matrimonio con ella para sacarle, posteriormente, información muy confidencial. Hofer era secretaria en el Departamento IV del BND, en Munich, en el servicio que estaba a cargo de la dirección de la red stay-behind. Su puesto le daba acceso a los documentos más confidenciales de la OTAN. Aunque se desconoce la naturaleza exacta de los datos que transmitió a la Stasi y al KGB, lo que sí se sabe es que comunicó información sobre un centro de mando stay-behind altamente secreto, que se hallaba en la costa atlántica y debía servir de base al gobierno alemán en el exilio.

En cambio, Joachim Krase, que fue director adjunto del propio BND, era un doble agente trabajando para el MfS-Stasi de la RDA. Krase reveló absolutamente todo sobre la Operación Gladio en la RFA, un secreto que los rusos conocían desde hacía tiempo. Documentos del servicio de inteligencia de la RDA, hoy desclasificados, confirman que el MfS estaba extremadamente bien informado sobre la operación stay-behind.

Durante unas maniobras efectuadas por la OTAN en 1979, unidades de inteligencia del MfS interceptaron señales desconocidas y detectaron la presencia de una red paralela. Después de años de investigación lograron descifrar el código que utilizaban los agentes stay-behind del BND y localizaron decenas de puntos repartidos por todo el territorio de Alemania occidental, muchos de los cuales estaban concentrados en la zona fronteriza con la RDA y Checoslovaquia

En 1984, el general Horst Mannchen, director del Departamento III de la Stasi y responsable de las escuchas radiofónicas, comunicó a los ministros del gobierno de la RDA numerosos detalles sobre la red stay-behind del BND. La Stasi concluyó que los datos reunidos «indicaban claramente que el BND había concedido gran importancia al entrenamiento y la preparación de estos agentes especiales». Las comunicaciones radiales interceptadas por el servicio revelaban también que la red stay-behind alemana estaba muy bien coordinada y que estaba en contacto con los «servicios secretos de la OTAN» en Cerdeña [Italia], en Huy (Bélgica) y en las ciudades francesas de Lille y Grenoble

 

EX-GENERAL HORST MÄNNCHEN, DIRECTOR DEL DEPARTAMENTO III DEL MfS (Stasi)

 

Uno de los discursos más corruptos y deformadores de Occidente en el período post-Gladio es el que ha señalado repetidamente a la RDA y a la URSS como patrocinadores del terrorismo internacional, una estrategia utilizada para encubrir que la CIA y sus filiales europeas fueron quienes lo crearon, financiaron y apoyaron durante toda la guerra fría (y ahora lo siguen haciendo con el terrorismo islámico).

La República Federal Alemana y EEUU han ocultado, falsificado o manipulado los archivos de la Stasi incautados en 1989, tanto para los registros reales que implicaban a Occidente en el terrorismo de Gladio como para señalar datos que supuestamente aparecían en esos ficheros y que resultaron ser falsos. En este último caso, podemos citar el caso relativo al atentado de falsa bandera contra la discoteca La Belle de Berlín Occidental (que era frecuentada por soldados norteamericanos), en 1986, donde murieron tres personas y más de 200 resultaron heridas, atentado que la revista Frontal de la RFA demostró que fue orquestado por la CIA, el BND alemán y el Mossad israelí.

A través de esas tres agencias de inteligencia y sus medios de propaganda se expuso la tesis occidental de un complot de la Libia del coronel Muammar El Gadafi en el atentado de La Belle, lo que provocó que el presidente de EEUU, Ronald Reagan, ordenase el bombardeo de Libia. Después de la reunificación alemana, se dijo que archivos de la Stasi supuestamente apoyaban la teoría del “complot libio” y se organizaron demandas en 1992 contra Libia, pero en 1993 fueron paralizadas ya que todas estas teorías eran producto de fabulaciones maliciosas y no existía una sóla prueba incriminatoria contra Libia en dichos archivos.

Cuatro precisiones:

PRIMERA: El MfS hizo uso de todas las medidas apropiadas para mantener el control necesario y obtener la información de todas las personas que entraban a la RDA, legal e ilegalmente, en particular, las que lo hacían bajo pasaporte diplomático como espías extranjeros. Dicha prevención fue determinante  para tomar precauciones ante potenciales objetivos terroristas contra el territorio de la RDA, sobre todo por parte de las organizaciones ultraderechistas de Gladio entrenadas y equipadas por la CIA y el BND.

SEGUNDA: El MfS, a este respecto, nunca aprobó las actividades terroristas de la Fracción del Ejército Rojo (RAF), no apoyó a dicha organización, no proyectó atentados con ellos, ni controló a sus miembros, entre otras cosas porque la inteligencia alemana oriental tenía conocimiento de que la RAF era una estructura operativa de Gladio que la iban a utilizar como cubierta acusatoria contra la RDA. Todos los intentos por atribuir a la “Stasi” nexos con la RAF han fracasado. Ni en los archivos de la Stasi ni en ningún otro documento hay rastro alguno de ello, salvo las pruebas manipuladas que se hayan fabricado “ad hoc” en Alemania Occidental.

TERCERA: Es cierto que algunos “prófugos” de la RAF fueron acogidos en la RDA a principios de los años 80 y por razones de seguridad obtuvieron una nueva identidad, pero se les impuso una condición por la Seguridad del Estado de la RDA: que abandonasen toda tentativa de volver a Alemania Federal para realizar actividades terroristas. El MfS constató que no hubo violación alguna de estos requisitos por parte de los miembros de la RAF que se encontraban en la RDA.

CUARTA: Como opinión personal entiendo que lo más prudente habría sido que las autoridades de la RDA hubieran rechazado la entrada de esos terroristas manufacturados por Gladio ya que comprometían la propia seguridad del Estado germano oriental, aunque con toda seguridad eran miembros “de base” que desconocían quién manejaba sus hilos y la Stasi debió tener conocimiento de ello, tras proceder a su interrogatorio.

La leyenda prefabricada sobre las “conexiones RAF-Stasi” tiene una teoría muy sólida. Los autores del libro “El fantasma de la RAF” (Gerhard Wisnewski, Wolfgang Landgraeber y Ekkehard Sieker) adjudican dicha maquinación a las agencias de seguridad de Alemania Federal para quienes era más fácil atribuir a la RDA los asesinatos de la llamada “tercera generación” de la RAF (a partir de 1984), ya que aquellos no pudieron deducirse del testimonio de sus presuntos autores materiales puesto que fueron asesinados por la policía de Alemania Occidental para borrar pruebas, quedando prácticamente todos los “ataques de la RAF” de mediados de los años 80 como “atentados silentes”. La desinformación siempre ha sido el más eficaz método de la inteligencia alemana federal para oscurecer sus propias acciones.

Sin embargo, con la anexión en el bolsillo, el último Ministro del Interior de una pantomima-Estado llamada “RDA”, ya en manos de la RFA, Peter Michael Diestel, del partido conservador CDU, ordenó el arresto de varios miembros de la RAF en junio de 1990, los que estaban en territorio de Alemania Oriental y también del Ministro del MfS, Erich Mielke para escenificar una farsa que se ajustaba perfectamente al espíritu revanchista de la RFA y de los objetivos de Gladio, es decir, justificar con ello la culpabilidad de la RDA en el manejo y refugio de terroristas.

Los documentos del MfS-Stasi secuestrados por EEUU y Alemania Occidental tras la caida del Muro están en poder de un órgano gubernamental partidista anti-RDA, por tanto no independiente, como es el Comisionado Federal para los Archivos de la Stasi, el BStU. No es difícil de adivinar que aquellas operaciones que figuraban al detalle en esos archivos y que afectaban a la red “stay-behind” del Gladio de la OTAN, donde se identificaban a sus agentes y se desenmascaraban sus nexos con el terrorismo de falsa bandera (RAF o el neonazi WSG Hoffmann), han sido blindadas y censuradas por los empleados del BStU.

Para relanzar la teoría acusatoria de los vínculos RDA-terrorismo internacional recordemos que una Comisión llamada “Mitrokhin” (en honor al montajista ex espía soviético Vassily Mitrokhin, sobornado por el espionaje exterior británico, el MI6) se creó en Italia en el año 2002 impulsada por la extrema derecha, en concreto por iniciativa del Presidente del país (el siniestro Silvio Berlusconi) y por otro fascista, Paolo Guzzanti, de Forza Italia, en la que se acusó a la URSS (nada menos que por órdenes directas de su presidente, Leonidas Brezhnev) y a la RDA de estar detrás del atentado contra el Papa Juan Pablo II ocurrido en la plaza de San Pedro (Roma), en mayo de 1981. También validó dicha Comisión la farsa de la prefabricada pista “búlgaro-soviética”.

La realidad sobre el atentado contra Juan Pablo II es que fue la red Gladio (uno de cuyos miembros era Berlusconi) y su estructura criminal (CIA, mafia, Vaticano y la Logia masónica P2 de Licio Gelli) quién urdió el complot para asesinar al Papa polaco. El periodista norteamericano Arthur Rowse dijo que el señuelo colocado por el establishment italiano de poner en la diana a los servicios secretos de varios países socialistas como responsables del terrorismo de los años de plomo en Italia, Alemania Federal y en el resto de Europa era “una prueba falsa de manipulación fantástica plantada por parte del espectro político italiano”. Ya en 1980, Gianfranco Sanguinetti (escritor italiano) refutó la falacia de los gobernantes italianos.

A pesar del esfuerzo desplegado por la Alemania del Oeste y, en general, Occidente, donde se ha hecho una búsqueda intensiva para encontrar evidencias de la culpabilidad de la RDA en su apoyo al terrorismo, no se ha encontrado jamás una sóla prueba de acciones terroristas que involucrasen a la Stasi, tanto en la RDA como fuera de ella, y menos que implicaran al resto del bloque soviético. No hubo “dos Gladios”, sino uno sólo, tanto en Alemania como en Italia y en el resto de la Europa de la OTAN. Fin de la historia anti-Stasi.

 

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Maldito Bulo, un disfraz-cubierta de los medios controlados

 

CLARA JIMÉNEZ CRUZ, COFUNDADORA DE MALDITA.ES Y MALDITO BULO, NOS DA LA “PÓCIMA MÁGICA” PARA COMBATIR LOS BULOS: LAS CUENTAS TUITERAS DE LA POLICÍA Y LA GUARDIA CIVIL. TRABAJANDO DURO PARA EL SISTEMA BAJO UNA FALSA CUBIERTA DE INDEPENDENCIA INFORMATIVA.

 

Habrás oído hablar alguna vez, o leído, si eres asiduo a redes sociales como Twitter o Facebook, de una curiosa plataforma llamada Maldito Bulo (que se centraliza en la web Maldita.es), cuyo eje de actuación es desmontar presuntos bulos que se producen a diario en las redes sociales o según qué medios, utilizando el recurso adicional de Whatsapp para que personas anónimas envíen los supuestos “engaños” y luego ellos los verifiquen y emitan el certificado de “bulo” correspondiente.

Aparentemente la iniciativa de Maldito bulo parece loable, aunque si investigas un poco, tan sólo superficialmente, ves que ese que dicen “proyecto periodístico independiente” no lo es tal, cuando sus integrantes son apadrinados por la Comisión Europa como Grupo de Alto Nivel para combatir la “desinformación”. Es decir, los de Maldito Bulo gozan del respaldo del brazo político de la OTAN, el máximo órgano legislativo de Europa, el defensor de las oligarquías económicas, políticas y mediáticas, el palanganero de EEUU en las campañas de bulos y patrañas rusófobas, además de ser un puntal en las mentiras sobre Siria y las agresiones de la OTAN.

La Comisión Europea es la heredera de la red Gladio de la OTAN y de los ataques terroristas de falsa bandera cometidos en Europa durante la guerra fría y los últimos veinte años. En la página de la OTAN dejan bien claro el alcance de la colaboración conjunta Unión Europea-OTAN: comparten intereses estratégicos y desafíos, lo cual es una obviedad afirmarlo a estas alturas. Así que, más bien, Maldito Bulo tiene toda la pinta de ser una cubierta para conducir a la gente hacia los objetivos “informativos” de los mass-media, donde las verdades de las corporaciones mediáticas manejadas por los grandes capitales son las que “resplandecen” al calor del Nuevo Orden euroamericano. Un plan B de los agentes desinformadores de la post-guerra fría.

Los bulos que suelen ser refutados, mayoritariamente, por Maldito Bulo o Maldita.es suelen ser noticias no relevantes, un poco del tipo Pepito Grillo tenía en la mano coca-cola y no fanta naranja, alguna que otra de algo más impacto mediático como cuestiones relativas a la inmigración, garabatos politiqueros o de algunas páginas de extrema derecha, en lo que he podido ver y leer. Me gustaría saber si los del Maldito Bulo tendrían la valentía de publicitar otros bulos bien reconocibles y contrastados, por ejemplo, de índole política internacional, y que harían removerse de sus asientos a la plebe política de esa Unión Europea a la que sirven como “desfalsificadores”. Por ejemplo, los shows cinematográficos del gas sarín escenificados por los Cascos Blancos en Siria (con con actores como el niño de la ambulancia Omran o la niña Bana Alabed, entre otros), los montajes-pufos del Reino Unido contra Rusia en el asunto de los espías o las campañas de propaganda de EEUU y Europa en contra de gobiernos como el venezolano o el norcoreano. Descuida, no lo verás.

Dicen los promotores de Maldito Bulo” que “No hubiéramos llegado hasta aquí sin El Objetivo de laSexta, donde tenemos una sección semanal. Además colaboramos en otros programas de la cadena (Al Rojo Vivo, Más Vale Tarde, laSextaNoche) y nos puedes escuchar diariamente en Julia en la Onda. También hemos escrito en eldiario.es y participado en las entrevistas electorales de Rac1 en las elecciones catalanas de 2017”. Es decir, tenemos una especie de progres posmodernos de chequera sirviendo en la cadena liberal-progre La Sexta y en el diario de Escolar, o lo que es lo mismo, están trabajando para la cartera de George Soros, como veremos más adelante.

Algunos de los integrantes de Maldito Bulo son la cofundadora Clara Jiménez Cruz, quien en su video para Youtube 6 Claves para no tragarte un bulo más nos dice que la solución a todos los males de los bulos es ir a las cuentas (en Twitter) de la Policía y la Guardia Cvil y el hashtag #Stop Bulos ¿Os empieza a sonar sospechoso el asunto?. A mí mucho, sobre todo porque los depositarios de las “verdades” a los que nos remiten son la propaganda dura del Gobierno. Imagínense: “alguien es golpeado por la policía. Es un bulo, acudan a la policía para que lo desmienta”.

No hablemos ya de pedir a la policía que “desmonten” esa estrategia sucia habilitada desde hace tiempo que consiste en infiltrar policías de paisano en manifestaciones pacíficas y sabotearlas para convertirlas en violentas. Viene de Gladio, para los no iniciados. La señorita Clara, por otra parte, para curarse en salud, en un debate con el inenarrable montajista rusófobo David Alandete,  periodista de ELPAÍS, dijo que lo de las fake news de Rusia no son tal sino “mal periodismo”. Una pirueta para quedar bien con todo el mundo pero con clara intencionalidad anti-rusa y de desprestigio hacia medios como Russia Today.

Otro miembro del equipo de Maldito Bulo, David Fernández, ingeniero informático, es más explícito y se abona a la patraña de que “granjas de páginas webs creadas en países de Europa del Este han estado detrás de la trama de injerencia rusa en las elecciones de Estados Unidos”.  Este todavía no se ha enterado que la totalidad de los países del Este de Europa pertenecen a la OTAN. Que ya no son socialistas. Nada nuevo que no sepamos en la propaganda contra el Kremlin de los últimos años. ¿Váis pillando por dónde van los tiros?. Otros  socios-colaboradores de Maldito Bulo son el conocido tertuliano Antonio Maestre, el progre “oenejetero” Stephane Grueso o Carlos Hernández Echevarría glosista ditirámbico del fascista recién fallecido John McCain. Echevarría es becario Fulbright (el programa de adoctrinamiento de la CIA para que los periodistas hablen bien de EEUU).

A la plataforma Maldito Bulo, y su precursora “Maldita Hemeroteca” se ha unido un grupo de divulgadores de la Ciencia, quienes la etiquetan como  “maldita” para seguir la misma senda irónica “antibulos” de sus colegas. En sus palabras, “para que no te la cuelen en salud, alimentación, física, química, astronomía. Divulgación y lucha vs. bulos y conspiraciones”. Una oportuna mercancía, la ciencia (o cientifismo), para utilizarla como un potente referente moral que refuerza el discurso contra la supuesta desinformación, en este caso contra las llamadas “pseudociencias”. Lo de hablar mal de la farmafia, de Monsanto y sus transgénicos y de conspiraciones reales como el 11-s…entiendo que irán a parar a la categoría de bulos estrella.

Así pues, qué mejor que luchar contra los “bulos” (tontorrones) usándolos como arma de distracción masiva para que al mismo tiempo el rebaño camine hacia el redil de los medios controlados y la propaganda de sus aparatos policiales, los que validan las versiones oficiales en asuntos sensibles que afectan al statu-quo imperante. Esta es la clave. Desde la atalaya de ser observadores tutelados por una organización política poderosa, como la Comisión Europea, los de Maldito Bulo en realidad te están señalando qué política informativa es la “correcta” en  la Europa de los mercaderes bajo la excusa de sacar a la luz bulos de bajo perfil (hasta ahora).

Como expertos del Grupo de alto nivel de la Comisión Europea sobre desinformación y únicos representantes españoles, los de Maldito Bulo insisten en la “alfabetización mediática”, un eufemismo para decir que la única realidad, o la que más se acerca a ella, es la que se cuenta en los medios generalistas controlados por grandes centros de poder económico y político. El grupo creado en la Comisión Europea, del que forma parte Maldito Bulo, está compuesto, según se cita en la propia página web de Maldita.es, por 39 miembros que representan a una amplia gama de expertos y actores de los 28 países miembros de la UE. El grupo está presidido por Madeleine de Cock Buning, que ha tenido la nada envidiable tarea de buscar el consenso de un grupo con puntos de vista muy diferentes.”

Madeleine De Cock Buning, por hacer un resumen del personaje, es, desde enero de 2018, presidenta del llamado pomposamente Grupo de alto nivel sobre noticias falsas y desinformación en línea. Fue nombrada por la búlgara Mariya Gabriel, Comisaria europea para Asuntos Digitales. Gabriel sucedió en el puesto a Kristalina Georgieva, otra búlgara, quién aceptó un puesto en el Banco Mundial. Yo veo aquí patriarcado y techo de cristal en estado puro. De Cock Buning ha sido abogada (1998-2009) del bufete holandés De Brauw Blackstone Westbroek, que asesora a firmas multinacionales como Shell o Phillips. Que no se noten las puertas giratorias intercambiables entre los diferentes lobbies.

Entre el consenso al que han llegado con la UE los “independientes” de Maldito Bulo y el resto del grupo de expertos figuran puntos como que “Google, Facebook y Twitter se comprometan a trabajar junto con investigadores que evalúen de forma independiente la difusión y el impacto de la desinformación”. Dos plataformas de la CIA (Google y FB) para combatir la “desinformación”. Suena hasta gracioso. Esto supone, dicen, “que los actores políticos y las instituciones juegan un papel crucial para mejorar nuestro ecosistema informativo.”. Cuanta pedantería lingüística (“ecosistema informativo”) para tirar de “instituciones” y “políticos” que sirven a una agenda de manipulación informativa de todos conocida. ¿A quién pretenden engañar?. La guinda del grupo de trabajo es proponer la “creación de una red de centros de investigación sobre desinformación en la Unión Europea”. Una red para hablar bien de la Europa de los capitales y que sus mentiras encajen en las mentes de una opinión pública sin criterio.

Junto a Clara Jiménez Cruz, la cofundadora de Maldito Bulo y Maldita.es, los otros expertos que ayudan a la Comisión Europea a combatir la “desinformación” son: Alexios Mantzarlis Director del International Fact-Checking Network con sede en el Instituto Poynter, en Florida (EEUU), Rasmus Kelis Nielsen Director de investigación del Instituto Reuters para el estudio del periodismo en la Universidad de Oxford, donde él y su equipo investigan noticias, medios de comunicación y desinformación y Claire Wardle quien lidera el First Draft, un proyecto del Shorestein Center en la Harvard Kennedy School, una comunidad de verificación global de monitoreo en redes sociales y desmentidos.

 

LOS PATROCINADORES DE LOS DESMITIFICADORES DE BULOS: FUNDACIONES BILLONARIAS PARA AYUDAR A PROPAGAR LOS BULOS DE LOS MEDIOS CONTROLADOS

 

¿Quiénes son esas instituciones para las que trabajan los expertos en “desinformación” de la Comisión Europea antes señalados? Para empezar, todas esas organizaciones del “buen periodismo” radican, excepto el Reuters Institute, en EEUU, lo cual ya da motivo para pensar que podrían ser una “subcontrata” de Fundaciones vinculadas a la CIA para controlar el campo de la manipulación periodística, como así he podido comprobar. Veamos:

 

International Fact- Checking Network

El IFCN es una unidad del Instituto Poynter cuyo objetivo es reunir a periodistas que se dedican a la verificación de hechos a nivel internacional. Dicha unidad se creó en septiembre de 2015 en apoyo al periodismo que promueva, dicen, buenas prácticas e intercambio de información en este campo. Actualmente cuenta con 50 miembros de todo el mundo. ¿Quiénes son algunos de los firmantes verificados que se adhieren a esta plataforma de “verdad informativa” global? Entre otros, AFP (Agencie France Presse), por supuesto Maldito Bulo, El programa El Objetivo de Ana Pastor (¿se acuerdan de aquel reportaje que hizo la Pastor con aroma a montaje prefabricado acerca de un “yihadista libanés”, que se ajustaba como un guante de seda a la narrativa oficial?) y una serie de redes informativas a cada cual más pintoresca (incluso una de Kosovo, que manda huevos).

¿Pero quién es el Poynter Institute, el jefe directo de IFCN? El Instituto Poynter es una de las muchas herramientas para recabar periodismo servil al servicio de los poderes hegemónicos, cuya sede radica en Florida (EEUU). En su web afirman que el Poynter es un líder mundial en periodismo. Ya…tanto es así que su declaración de principios parece un manual de propaganda sacado del departamento de contrainformación de la CIA. Leo: “El Instituyo Poynter instruye, convoca y capacita a cualquiera que aspire a involucrarse en informar a los ciudadanos de las democracias del siglo XXI”.

Pero ahora llega lo bueno. ¿Quiénes son los contribuyentes o donantes del Poynter Institute? No son de dominio público. Sin embargo un medio sagaz de Florida se ha hecho con ellos. Según el Saintpetersblog, “El contribuyente más grande de Poynter es, con mucho, la Fundación Knight con aportaciones de hasta 1,75 millones de dólares.  Que Knight apoye a Poynter no es sorprendente, pero el grado en que lo hace es revelador.  Un informe de 2012 de las finanzas del Instituto Poynter sugirió que recibió donaciones de “cientos de miles de dólares de la Fundación Ford (tapadera de la CIA), la Fundación Knight y otros”.

La Fundación Knight, como casi todas las fundaciones de EEUU son máquinas de hacer dinero y mantienen estrechas relaciones con el establishment y las agencias de inteligencia, en concreto, la Fundación Knight es una asociada de la CIA y provee fondos para varios medios de comunicación de EEUU y del resto del mundo. Poynter obtuvo ingresos netos anuales de su actividad por importe de 140 millones de dólares, según un informe de 2014. La Fundación McKormick es el segundo donante más generoso de Poynter con 355.000 dólares donados en 2012, seguido por el Instituto Internacional de Prensa de Viena (264.770 dólares).

 

Instituto Reuters

¿Quiénes patrocinan al Instituto Reuters, un think-tank de Investigación dependiente de la Universidad de Oxford en el Reino Unido?. Nada menos que plataformas de desinformación como la BBC, sí, aquella que durante el día del 11-s, a través de una reportera “pitonisa”, dijo que la torre 7 del WTC en Nueva York había caído veinte minutos antes de que se derrumbase. La BBC es, a pesar de ser británica, una cadena financiada (además de por el gobierno inglés) por el Departamento de Estado norteamericano. Otros donantes del Instituto Reuters son Google y, “sorpresa”….la Open Society Foundations de George Soros.

 

First Draft News

First Draft News es un proyecto del Centro Shorenstein de Medios, Política y Políticas Públicas en la Escuela de Gobierno John F. Kennedy de la Universidad de Harvard. En su programa de trabajo figura que utiliza métodos basados en la investigación para combatir la desinformación en línea.  First Draft está subvencionada por, sí lo han adivinado, la Open Society Foundations de George Soros y la todopoderosa Ford Foundation (una de las piezas clave de la CIA para el injerencismo político, mediático y social del planeta). Además de las anteriores apoyan a FDN, Google News Initiative, Facebook Journalism Project o Twitter.

El Centro Shorenstein de Medios, el tutor de First Draft News, está financiado a su vez por la Carnegie Corporation, otra fundación-negocio con múltiples tentáculos en empresas multinacionales incluidas las periodísticas, que ha obtenido ingresos anuales por más de 200 millones de dólares (datos de 2014), Anonymous (no se rían) y al igual que First Draft News, el Centro Shorenstein recibe fondos de la billonaria Fundación Ford, Google y la omnipresente Open Society Foundations de Soros.

 

Resumiendo. Maldito bulo está bajo el paraguas de los lobbys políticos de Bruselas utilizando el disfraz de “cazabulos desinformativos”. Una maniobra dirigida por la alta clase política de Europa para velar por la “veracidad” de la información, la que favorezca a sus intereses, obviamente. Porque ¿me pueden decir dónde está la “independencia” informativa de Maldito Bulo cuando está siendo instrumentalizado por un organismo que está en la cúspide del poder político capitalista de Europa y que financia generosamente a grandes medios de comunicación hegemónico-manipuladores como la BBC (más de 3 millones de euros de 2013 a 2015)?.

Como para esperar que el alcance de la manipulación que pretenden desentrañar los de Maldito Bulo llegue a las aristas políticas de sus patrocinadores de la UE, es decir, cuando haya que poner sobre el tapete la cruda realidad de los bajos fondos de la política española, europea y norteamericana. Olvídense de ello…..puesto que blindarán las mentiras oficiales y las de los grandes monopolios de la desinformación.

 

 

 

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