Terrorismo manufacturado por Occidente: creando falsas banderas para el Nuevo Desorden Mundial (1)

Aunque el terrorismo de falsa bandera ha sido tratado ampliamente, al menos en este blog, en particular, “clásicos” del terror de Estado como el 11-s o el 11-m y otros eventos asimilados como los acontecidos en fundamentalmente en territorio europeo (París), conviene volver a las andadas sobre los mismos para seguir manteniendo viva la memoria acerca de qué clase de delincuentes psicópatas están ejecutando el Nuevo (des) Orden globalista contra la ciudadanía y, por extensión, contra la Humanidad. Lo haremos de la mano del norteamericano Joachim Hagopian, Graduado en la reconocida Academia Militar de West Point, por tanto, ex oficial del Ejército de Estados Unidos, quién da un soberano y ciclópeo repaso a la chusma globalista analizando ese terrorismo, que nos ha sido tan familiar en los últimos veinte años, con el sello de denominación de origen “yihadista” o Gladio B.

Antes de empezar con el denso, certero y concluyente análisis de Hagopian hay que señalar una atribución falsa que hace Hagopian de unas supuestas palabras pronunciadas por el dirigente soviético Jose Stalin, a modo introductorio de su artículo. En concreto, la frase que pone en boca de Stalin es: “La forma más fácil de obtener el control de una población es llevar a cabo actos de terror. Entonces la gente demandará más leyes si su seguridad personal está amenazada”. Esta cita es un completo bulo que no ha sido verificado, no ya de forma independiente, sino que ni siquiera figura en ningún texto de historia sobre la figura del líder soviético, de los más conocidos, que yo recuerde. En la Wikiquote, versión española, de Internet figura una lista extensa de citas de Stalin y no aparece mencionada. En la versión en inglés, en cambio, el alegato “estalinista” lo consideran falso, señalando que: “Parece ser una cita falsa, la referencia más antigua se encuentra en el libro Vile Acts of Evil, que fue publicado en 2009. El autor afirmó que la cita era de Stalin, pero las citas incluidas no incluyen dicha anotación. Además, el libro está lleno de otras citas falsas similares, lapsus y atribuciones erróneas.”. Y es que amigos, Stalin vale como comodín para todo lo demonizable e inventable por parte de quién se acerque a cuestionar (o desollar) su figura, después de transcurridos casi setenta años de su muerte. Su fantasma sigue recorriendo no ya Europa, sino el mundo. Esto no quiere decir que el trabajo de Hagopian quede mermado de credibilidad, como algunos podían pensar, por este “lapsus”, ni mucho menos. Quede claro.

LA SOLUCIÓN FINAL DEL TERROR GLOBALISTA

Hagopian deja de forma cristalina al comienzo de su artículo que Los gobiernos de los países occidentales utilizan a sus comunidades de inteligencia para fabricar colectivamente, orquestar y organizar acontecimientos mundiales violentos que promuevan una interminable guerra contra el terror y luego manejar a los propagadores de los medios hegemónicos, todos ellos comprados y vendidos, para formar una opinión pública favorable a sus tesis. El gobierno estadounidense y sus vasallos occidentales han desplegado incesantemente la Dialéctica hegeliana para crear crisis sistemáticamente y luego implementar una llamada solución para obtener el máximo control sobre la Población mundial, con el objetivo de dividir y gobernar el planeta. En última instancia se impondrá la tiranía global.

El 11-s, el autoatentado “estrella” de falsa bandera más conocido de la historia, merece un punto y aparte para Hagopian. Lógico, si tenemos en cuenta que es ciudadano americano y allí, en su país, se ejecutó una de las mayores infamias de la historia del crimen. Dice Hagopian, a este respecto, que un puñado de poderosos neoconservadores sionistas en Washington desplegaron colaboradores de la CIA, el FBI y el Pentágono para trabajar directamente con Israel y su servicio de inteligencia, el Mossad, junto con la inteligencia saudí, para matar a 3.000 estadounidenses. Con la profunda conexión de la familia Bush-Bin Laden de fondo, que se remonta a años atrás cuando eran socios de delincuencia terrorista, el globalista George Bush padre, entonces director de la CIA y el asesor global de seguridad Jimmy Carter, Zbigniew Brzezinski, emplearon un grupo de wahabitas saudíes llamados “mujaidines” para luchar como terroristas a sueldo de EEUU en contra del ejército soviético. Brzezinski se jactaba de que había incitado al presidente Carter a “firmar la primera directiva de ayuda secreta a los opositores al régimen pro-soviético en Kabul” para provocar una invasión de la URSS en Afganistán, en diciembre de 1979. Invasión, cabe recordar, que no fue tal sino ayuda militar en el marco de cooperación entre dos países amigos y aliados. La historia oficial occidental ha tergiversado y manipulado a su antojo esta cuestión. El juego dado por el terrorismo islámico a los intereses geoestratégicos del imperio se remonta, pues, a 1979.

En los años 80, durante el mandato de Ronald Reagan, cita Hagopian, el entonces vicepresidente George Bush (padre) estaba muy ocupado financiando , armando y entrenando a extremistas islámicos liderados por Osama Bin Laden. El perfil siniestro de la familia Bush y sus vínculos con el terrorismo quedan de manifiesto cuando se sabe que Bush padre fue también la figura central que estuvo detrás del escándalo Irán-Contra y quién coordinó la enorme operación de contrabando de cocaína que montó la CIA desde Colombia hacía EEUU, la cual sirvió para financiar la compra de armas que iban a ser suministradas a escuadrones de la muerte centroamericanos, a los que el actor de la Casa Blanca (Reagan) llamó afectuosamente “luchadores por la libertad”. 

El reciclaje del terrorismo islámico, utilizado por Occidente para sus criminales objetivos, comenzó “oficialmente” en los años noventa, pasando de ser considerados los entonces muyaidines combatientes por la “libertad” (en Afganistán) a ser simples mercenarios ocultados bajo bambalinas para servir a los intereses americano-sionistas (“terroristas” de conveniencia) para los que se utilizó una oportuna propaganda que les declaraba enemigos jurados de la “civilización occidental”, por supuesto, de cara a modelar la opinión pública mundial. Estamos hablando del Gladio B. Apunta Hagopian que la redistribución de la marca de Al Qaeda, trajo consigo que el terrorismo de Osama actuara como mercenario de los Estados Unidos a lo largo de los años del mandato de Bush-Clinton, en los años 90, para ayudar a balcanizar Yugoslavia y fragmentarla en media docena de piezas rotas. Al mismo tiempo entra en acción el think tank neoconservador Proyecto para un Nuevo Siglo Americano (PNAC) creado en 1997 y su tratado “Reconstruyendo la Defensa de América” ​​que se convirtió en su libro maestro. Una especie de “Mein Kampf” sobre cómo conquistar y controlar el mundo. Por lo tanto, el nuevo escenario no podía ser otro que fabricar ante los ojos del mundo la gran historia de un terrorista de nombre Osama Bin Laden “dirigiendo” desde su cueva afgana su “vasta” red de terroristas de Al Qaeda que iban a “actuar” en eventos tan significados como el del 11 de septiembre de 2001.

El mostrenco islamista ha sido, pues, la nueva fachada criminal de los globalistas, cuya puesta en escena (que no estreno) se hizo práctica una vez que la OTAN certificó el fin de la guerra fría anticomunista. Según Hagopian Hasta el día de hoy, los delincuentes de Washington y Occidente han utilizado el Islam como su chivo expiatorio para inducir a los occidentales mal informados y maltratados mediáticamente a ir contra los musulmanes de todo el mundo con el fín de promover una guerra interminable, en beneficio, lógicamente, de la élite gobernante. Ni más ni menos que los mismos presupuestos que se emplearon en la mencionada guerra fría por parte de Occidente en contra del comunismo soviético y sus aliados.

De este modo, se han ido produciendo guerras manufacturadas, como las de Siria y Libia (las “revoluciones árabes”), que han tenido (y tienen) un mismo objetivo cardinal como es el de destruir-desestabilizar Oriente Medio y el Norte de África para que a su vez produzcan crisis migratorias masivas en Occidente con inmigrantes entrando descontroladamente en Europa (negocio redondo para los traficantes de derechos humanos y demás ONG’s de poder blando que viven a cuenta del estupidizante “welcome refugees”, con la sombra de sus padrinos-mentores: EEUU y George Soros) mientras fabrican hostilidades de guerra fría contra Rusia y China. Todo sea por implementar la tiranía del Nuevo Orden Mundial.

Las falsas banderas son, de este modo, los montajes terroristas sobre los que se asientan las prioridades de los déspotas occidentales para expandir su particular “blitzkrieg” conquistadora. Hagopian no duda de ello Cada evento de falsa bandera del siglo XXI (y bastante más atrás, con la Operación Gladio, iniciada tras la II GM) ha involucrado terrorismo patrocinado por Occidente, incluyendo todos los atentados llevados a cabo tanto en EEUU como en Europa. David Steele, con 20 años de experiencia en la inteligencia militar del Cuerpo de Marines y ex oficial de la CIA, ya dijo que: La mayoría de atentados terroristas en el mundo lo son de falsa bandera, o bien esos atentados son ejecutados por nuestros propios servicios de inteligencia. En los Estados Unidos, cada incidente terrorista que hemos tenido ha sido una falsa bandera o bien ha sido un informante controlado por el FBI. De hecho, ahora tenemos ciudadanos que están impulsando órdenes de restricción contra informantes del FBI que están tratando de incitar al terrorismo. Nos hemos convertido en un manicomio.

¿Les suenan aquellos informantes-chivatos controlados por la policía, la guardia civil y el CNI en el 11-m español? La mecánica fue idéntica a la que señala Steele para el FBI, el propagador, junto a la CIA, de este manual de falsa bandera para las policías y servicios de espionaje del resto del mundo que sea acólito del imperio. Así, Hagopian, señala que Los manipuladores de la CIA, el FBI, el Mossad y el MI6 regularmente reclutan y financian a jóvenes extremistas musulmanes vulnerables como activos para actuar como patsies (tontos útiles) con los que supuestamente llevar a cabo operaciones de falsa bandera. Aunque la mayoría de los occidentales podrían estar de acuerdo en que sus libertades se han visto comprometidas desde el 11 de septiembre, todavía se resisten a aceptar la siniestra realidad de que sus propios gobiernos las usan como peones sacrificables, en definitiva, para asesinar a su propia gente.

No es ciencia ficción, a la luz de los hechos, qué clase de propósitos criminales tienen entre manos los gestores de este Nuevo Orden neocon con el que quieren “obsequiar” a todos los ciudadanos del mundo. Hagopian lo refiere, aunque a algunos les parezca su planteamiento catastrofista, del siguiente modo: De acuerdo con el diseño diabólico de los globalistas, de las cenizas de la muerte y la destrucción surgirá una población global “sostenible”, drásticamente reducida de la mitad a mil millones de habitantes humanos, de los 7,3 mil millones actuales, quiénes vivirán el resto de sus días en la tierra en servidumbre total sirviendo a una élite de poder genocida que gobernará sobre lo que queda vivo en el planeta. Este escenario final se está manifestando a través del análisis de los acontecimientos geopolíticos desestabilizadores y polarizadores que se están desarrollando en los últimos dos años en los que se están resucitando las hostilidades de la guerra fría entre Oriente y Occidente y cómo la élite gobernante ha estado utilizando su estrategia de división y conquista

La solución final pasa pues por El terrorismo patrocinado por los Estados occidentales, que se ha traducido en los atentados ocurridos en EEUU (11-s), España (11-m), el Reino Unido (7-j) y, entre otras, las masacres de falsa bandera acontecidas en Francia. Todo ello ha sido diseñado para difundir el pánico en todo el mundo occidental, para encender una guerra artificial contra el terror a expensas de los musulmanes de todo el mundo (antes fueron los comunistas), en consecuencia, para disminuir las libertades propias y ajenas. Los llamados terroristas son simples extensiones de la cábala del crimen occidental que asesina a su propio pueblo para la causa de la tiranía y control absoluto del Nuevo Orden Mundial.

26 de febrero de 1993: primer atentado terrorista de falsa bandera contra el World Trade Center

Expone Hagopian que El incidente terrorista más cercano ocurrido en territorio estadounidense que culpó a los musulmanes con las implicaciones de una falsa bandera fue el ataque terrorista al World Trade Center el 26 de febrero de 1993, ocho años antes del 11 de septiembre. Un artículo del New York Times del 28 de octubre de 1993 informó que el FBI era consciente, con bastante anticipación al ataque, de los planes de extremistas musulmanes de atacar con bombas una serie de lugares en Nueva York. Un ex oficial del ejército egipcio, Emad Salem, se convirtió en informante del FBI y aparentemente fue capaz de infiltrarse secretamente en el grupo de terroristas asignándole la tarea de sustituir el explosivo por polvo. Según Salem, un supervisor de la oficina del FBI en Nueva York canceló el operativo y la explosión de una serie de bombas en el Centro de Comercio de las WTC se produjo sin contratiempo alguno, matando a seis personas e hiriendo a más de mil, además de causar daños estructurales por valor de más de medio billón de dólares.

En la secuencia de hechos posteriores del ataque a las WTC de 1993 Hagopian incide en las vergonzantes fallas oficiales y connivencias del “establishment” policial con el terrorismo Una vez que el atentado contra las WTC ocurrió, el FBI rápidamente se dispuso a arrestar a cuatro musulmanes acusados ​​del ataque, todos juzgados y condenados dentro del plazo de un año. Después de entrevistar a un quinto hombre acusado en el atentado, Abdul Rahman Yasin, éste fue extrañamente liberado por el FBI y se le permitió regresar a Irak en 1993. Según un artículo de la CBS del 31 de mayo de 2002 titulado ” El hombre que se fugó”, el FBI justificó el dejar marchar a Yasin porque “fue servicial y cooperativo, facilitando los nombres y direcciones de los autores del atentado, por lo que el FBI, procedió a su liberación”. Pero Hagopian dice, con lógica, que A menos que Yasin estuviera en la nómina del FBI, como Emad Salem, con evidencias potencialmente perjudiciales que pudieran comprometer al propio FBI como partícipe del atentado, jamás se permitiría a un terrorista abandonar el país. Lo que probaba, de alguna manera, la complicidad del FBI en el atentado de las WTC. Hagopian cita a Mark Gorton, autor de Fifty Years of the Deep State (Cincuenta años de Estado Profundo), afirmando que George Bush padre fue el cerebro que estuvo detrás del atentado de 1993, así como el gran asesino del 11 de septiembre.

¿Pero cuál fue el objetivo del atentado a las WTC en 1993? Según Hagopian se hizo para crear una justificación que supusiera una “mejora de la seguridad” del complejo de las WTC. A un costo de medio millón de dólares, el director de la Autoridad Portuaria de Nueva York y Nueva Jersey contrató a Kroll Associates, que entonces estaba dirigida por el experto en contraterrorismo Brian Michael Jenkins, con el objeto de realizar un “análisis de seguridad completo” (analicen el entrecomillado)

Otro personaje clave en toda la trama terrorista estadounidense es Michael Chertoff (11-s (y XI). Michael Chertoff, el halcón sionista de Bush, ideólogo y orquestador del 11-s). En 1993 Michael Chertoff, señala Hagopian, fue Fiscal de los Estados Unidos para el distrito de Nueva Jersey. Sus filiiaciones neoconservadoras le supusieron un ascenso meteórico en su carrera legal para convertirse en el zar de la seguridad nacional. Sionista de doble ciudadanía israelí-estadounidense, Chertoff escribió una parte sustancial de la inconstitucional Ley Patriota, la práctica ilegal de torturas del tándem Bush-Cheney y leyes draconianas que permitieron el arresto de cientos de musulmanes en Estados Unidos después del 11-S.

La madeja terrorista de Estado es tan extensa que otros copartícipes en los crímenes de falsa bandera del Tío Sam, al igual que el citado Chertoff, engordaron sus cuentas corrientes al calor de aquéllos. Es el caso de Dick Cheney, otro turbio y siniestro personaje que pasó de secretario de Defensa bajo el mando de Bush padre a CEO de Halliburton y luego vicepresidente con Bush hijo, otorgando enormes contratos sin licitación a su vieja compañía, sacando de ello miles de millones de dólares de las guerras de Irak y Afganistán o, por no hacer prolijos los nexos terroristas de la élite política de EEUU, las profundas conexiones de la familia Bush con Bin Ladens y el Grupo Carlyle.

En una entrevista posterior al 11 de septiembre, dice Hagopian, el ex jefe de la estación de Dallas y Los Angeles del FBI, Ted Gunderson, declaró que creía que la CIA y el FBI eran responsables en última instancia de la mayoría de los actos de terrorismo. Citó una declaración hecha por un abogado del Departamento de Justicia en la década de 1980, que acababa de redactar la legislación antiterrorista que eventualmente se convertiría después en la Ley Patriota, “La gente tendrá que ser asesinada para que esto pase”.

El sistemático injerencismo golpista de España sobre Venezuela

TENGO EL PATIO POLÍTICO DE MI PARTIDO REPLETO DE DELINCUENTES PERO VOY A VENEZUELA A PEDIR RESPETO A LA DEMOCRACIA Y LOS DERECHOS HUMANOS, QUE AQUÍ IGNORO CUÁLES SON

No es una novedad, ni resulta sorprendente (a fuerza de reiterar el mismo título que otro post sobre esta misma temática), que en los últimos tiempos se venga utilizando el recurrente uso del comodín Venezuela en la España multicorrupta y gangsteril para ocultar las faltas o fechorías de un régimen bribónico que reprime a golpe de mordaza, porra y Gestapo sobre todo aquel que se atreva a cuestionar abiertamente la democracia orgánica de la CIA. Es innegable que en el asunto venezolano España no es más que una pieza de Washington presta a recibir órdenes expresas del nuevo Caudillo americano para cercar al legítimo gobierno de Nicolás Maduro. Los terroristas callejeros y la “oposición” en Venezuela los pone la CIA, de los mercenarios políticos y demás títeres, a nivel global, se encarga el Departamento de Estado norteamericano y también la Agencia americana del crimen.

En serio, que un organismo repleto de delincuencia organizada, como es el Congreso de Diputados español, se atreva a emitir una declaración política para reclamar al Gobierno de Nicolás Maduro que respete los Derechos Humanos y la democracia, es cuanto menos siniestro. Y que dicho texto llegue nada menos que por iniciativa del Grupo Popular en forma de proposición no de ley con el apoyo del propio PP, Ciudadanos y PSOE, sobrepasa lo sonrojante. Partidos todos ellos (salvo C’s) implicados masivamente en casos de corrupción y con algunos de sus miembros en la cárcel o imputados. Los del PPSOEGAL se atreven a efectuar requerimientos mafiosos a otro país del tipo existe «gran preocupación» de la Cámara Baja por la situación actual que vive Venezuela, apuntando a la «grave crisis institucional» surgida a partir de la anulación de las competencias de la Asamblea Nacional, y exige la devolución de las mismas. Advierte a Maduro que este órgano «debe actuar con autonomía, desarrollando su labor legítima» y muestra su «solidaridad» con los miembros del mismo.

Y yo me pregunto..¿pero quiénes se creen que son estos sinvergüenzas (por no decir la frase gruesa de tres letras) cuyos grupos políticos son, en razón de la corrupción continuada (con el añadido de amenazas) lo más parecido a las organizaciones criminales ultraderechistas que operan en Venezuela bajo el nombre de “oposición”? ¡Lógico que encuentren sintonía en ellas! Los criminales siempre buscan puntos comunes. Desde la patulea política española urgen a solucionar problemas en Venezuela cuando aquí tienen la del quince…la justicia comprada, delinquen a manos llenas, reprimen brutalmente en las calles, encarcelan por un tuit, los desahucios no paran y la precariedad laboral empieza a ser similar a la de Tanzania. Eso sí, ponga un chef en su vida o mira que ricos más ricos viven ahí (La Progre-Sexta).

Venezuela vive una situación compleja y crítica, fundamentalmente, por la criminalidad puesta en práctica por la llamada “oposición” venezolana, cuyos hilos mueve EEUU a través de la financiación de actividades desestabilizadoras auspiciadas por la CIA, que tienen como objetivo el ya clásico “cambio de régimen” y cuyas cabezas visibles de ese “cambio” son el enjaulado terrorista Leopoldo López (autor intelectual de 43 asesinatos) y su mujer, Lilian Tintori, más otros actores conocidos (Henrique Capriles), los cuáles, conviene recordar, participaron activamente en el golpe de Estado, el “carmonazo”, contra Hugo Chávez en 2002. Todos ellos son mimados por la comunidad política internacional que dirige EEUU, especialmente su icono victimista, Leopoldo López.

El portavoz del PSOEGAL en el Congreso español, Gutiérrez Limones, para justificar su apoyo a la moción de los neofranquistas populares, dice que en Venezuela se han superado todos los límites imaginables y no se respetan los derechos humanos”. Lo dice el miembro de un partido que organizó la trama terrorista GAL-Gladio y que lleva las manos manchadas de sangre y cal viva, además de otras múltiples canalladas de Estado (alguna muy conocida), que prefiero omitir. Los derechos humanos para Venezuela que enuncia el tal Limones (¡otro imputado por corrupción dando clases de ética humanitaria!…esto ya es demasié, que diría un castizo) no es más que un insoportable estercolero en manos de Occidente y la partitocracia que lo representa…esos exquisitos demócratas que tiran bombas de racimo y uranio empobrecido sobre poblaciones civiles, invaden países por petróleo, arman y financian al terrorismo islámico a través de sus servicios de inteligencia, ejecutan falsas banderas o permiten que Israel mate a placer y a diario a niños palestinos.

El PSOHEZ y sus colegas del PP, cuando el terrible caracazo de 1989 en Venezuela (es decir, la brutal represión que desató el gobierno del genocida socialista Carlos Andrés Pérez contra los pobres de Venezuela causando 3.000 muertos), no dijeron entonces (al igual que EEUU) una sóla palabra, una sóla moción, acerca de la crueldad criminal (muy “democrática” supongo) del que era presidente venezolano. Y es que cuando los muertos los pone la “democracia” se esconden bajo las alfombras. Los otros, presuntos, de Maduro son…una invitación a un golpe de Estado. Esto lo acaba de decir nada menos que Victoria Prego en la cadena de los obispos y la Virgen María: señor padre del terrorista López ¿sabe usted de militares que estén a favor de un golpe de Estado? Pues eso, la desvergonzada y ruin charlatana de la “transición”, que se opone a que Franco abandone el Valle, dejó para el recuerdo un documental que iba a servir para entronizar a la “gloriosa” e “inmaculada” transición de la CIA y los herederos del dictador. Ahora anda pidiendo asonadas golpistas, en modo “Kissinger style”, como si nada.

De la progredumbre de Podemos y sus saltinbanquis poco se puede decir que no sea navegar entre la mendacidad institucional y afirmar que los otros andan enfangados en la corrupción. Pero ni una sóla palabra de defensa y cierre de filas hacia al acosado, en todos los frentes, gobierno venezolano. El de Asuntos exteriores podemita, Bustinduy, ejemplifica la anterior aserción reprochando al partido del Gobierno utilizar la “delicada situación en Venezuela que amenaza con llegar a ser ingobernable” para seguir “echando gasolina al fuego”. Mayor ejercicio de funambulismo y trapacerismo político es imposible encontrar. De las guarimbas ni papa, del perfectamente organizado terrorismo callejero opositor…se le olvidó como los donuts…del hostigamiento sin fín de EEUU al país caribeño tararí que te ví (no sea que se enfade la CIA con Pablemos). Estos, dicen, son los hijos de Maduro y Chávez en España. Habrá que reírse un rato ¿no?

NO ES VENEZUELA, ES ESPAÑA, LA QUE NOS QUIEREN OCULTAR O MOSTRAR COMO SIGNO DE “NORMALIDAD” DEMOCRÁTICA

Washington planea atacar con armas nucleares a Rusia y China

Washington planea atacar con armas nucleares a Rusia y China

Paul Craig Roberts

(ex Subsecretario del Tesoro con Ronald Reagan y ex editor de The Wall Street Journal)

A todo el mundo no le gusta oír hablar de la amenaza de una guerra nuclear. Algunos prefieren refugiarse en el negacionismo y decir que la guerra nuclear es imposible porque no tiene ningún sentido. Desafortunadamente, la Humanidad tiene un largo historial de hacer cosas que no han tenido sentido.

En artículos anteriores, publicados por mí en los últimos años, he señalado que existen documentos escritos y cambios en la doctrina de guerra de Estados Unidos que indican que Washington estaría preparando un ataque nuclear preventivo contra Rusia y China. Más recientemente, he mostrado que la demonización de Rusia por Washington y el presidente Putin, las incesantes mentiras sobre las acciones y las intenciones rusas, y la negativa de Washington a cooperar con Rusia en cualquier asunto han convencido al gobierno ruso de que Washington está preparando a las poblaciones occidentales para una ataque contra Rusia. Es obvio que China ha llegado a la misma conclusión.

Resulta extremadamente arriesgado decir que Washington va a convencer a la Humanidad de que está preparando un ataque nuclear preventivo contra dos potencias nucleares. Es imposible imaginar un acto tan imprudente e irresponsable. Sin embargo, esto es precisamente lo que Washington está dando a entender en los últimos tiempos.

El teniente general Viktor Poznikhir, Jefe Adjunto de Operaciones del Estado Mayor de Rusia, ha señalado que Washington está empeñada en conseguir la hegemonía global por lo que está implementando un sistema de misiles antibalísticos que Washington cree que puede prevenir una respuesta nuclear rusa ante un ataque preventivo estadounidense.

http://www.fort-russ.com/2017/04/us-forces-preparing-sudden-nuclear.html

Rigurosos estudios han convencido a los rusos de que Washington está invirtiendo y diseñando en componentes militares que no tienen otra función que devastar a Rusia y paralizar la capacidad de represalia del país. En resumen, Washington se está preparando para lanzar una guerra nuclear.

https://www.rt.com/news/386276-us-missile-shield-russia-strike/

Como he explicado anteriormente, la teoría detrás de este demencial proyecto es que después de un ataque preventivo de Estados Unidos a Rusia ésta quedaría tan devastada que el país no tendría capacidad de contraatacar con lo que quedase de su ejército, por temor a que Washington lanzase un segundo gran ataque. Washington también planearía usar agentes en el interior de Rusia para asesinar a tantos miembros del gobierno ruso como fuese posible, dejando así al Kremlin en un estado de confusión y ausencia de liderazgo. Sí, efectivamente, la locura de los neoconservadores americanos-israelíes está haciendo que estén determinados a ejercer la hegemonía sobre el mundo.

La locura de Washington es lo suficientemente criminal como para arriesgar la destrucción de la vida en la Tierra, basada en la suposición de que la ofensiva funcionará correctamente y que las capacidades militares de Rusia y China serán tan devastadas que no habrá respuesta de represalia.

Se podría esperar que los pueblos estadounidense y, en general, de Occidente se indignaran por el hecho de que Washington, en su enloquecida carrera por el control del poder global, llegue al punto de que someta toda la vida del planeta a tales riesgos. Pero no hay signos de un movimiento contra la guerra. La izquierda occidental ha degenerado en políticas identitaristas, donde la única amenaza proviene de hombres heterosexuales blancos que son retratados como misóginos, racistas y homófobos. La izquierda occidental ya no es consciente de la guerra. De hecho, la izquierda se ha desviado hacia irrelevancias estúpidas como los derechos transgénero aseados a su elección. La impotencia de la izquierda occidental es tan abrumadora que bien podría decirse que no existe.

¿Dónde está entonces la esperanza? Rusia y China no pueden sentarse y esperar el ataque nuclear preventivo de Estados Unidos. Es posible que Washington no pretenda realizar un ataque preventivo, sino tan sólo convencer a Rusia y China de que sus preparativos son un aviso de que ambos países tendrían que someterse a la hegemonía de EEUU. Pero esta interpretación de las intenciones de Washington no implicaría menos riesgo. ¿Por qué Rusia y China iban a esperar a que Washington completase sus preparativos para la guerra que permitirían a Washington convertir a aquéllos en Estados títeres?

El complejo militar y de seguridad de Estados Unidos ha prevalecido claramente sobre la intención de Trump de normalizar las relaciones entre Estados Unidos y Rusia y el veneno antirruso sigue esparciéndose entre los estados vasallos europeos de la OTAN y Washington. La mayoría del pueblo estadounidense parece haber aceptado la propaganda de que Rusia es la principal amenaza para los Estados Unidos. Con la propaganda mediática controlando la narrativa oficial, las acciones agresivas de Washington se explican como defensa contra una amenaza y no como una política que pondrá fin a la vida en la tierra.

Las posibilidades son altas de que la vida en la tierra se acerque a su fin. La responsabilidad recae en gran medida sobre el pueblo estadounidense, cuyos logros, debido a los errores de otros, hicieron que los norteamericanos creyesen que eran excepcionales y privilegiados. Inconscientes de la amenaza inhumana a toda la vida en la Tierra, que se encarna en la afirmación neoconservadora de que los estadounidenses son excepcionales e imprescindibles, el pueblo americano, autosatisfecho, no está al tanto de las consecuencias de tal arrogancia. La prepotencia los está llevando, y al mundo entero, al matadero de una guerra termo-nuclear.

La reivindicación neoconservadora del excepcionalismo norteamericano es una afirmación idéntica a la que fue hecha por la Alemania de Hitler. Si los estadounidenses son imprescindibles todos los demás son prescindibles y pueden ser “bombardeados hasta llevarlos a la edad de piedra”, como afirmó un funcionario del gobierno de los Estados Unidos, o bien ser destruidos como Washington pretende hacer con Rusia y China, países que no aceptan la afirmación del excepcionalismo norteamericano. Por tanto, los monstruos enloquecidos que gobiernan Occidente, vía Washington, son los que pondrían fin a la vida en la Tierra.

Y no verás protestas. Los idiotas británicos, los idiotas alemanes, los idiotas franceses, los italianos, los canadienses, los australianos, los belgas, los griegos, los portugueses, los españoles, los japoneses, van como rastreros tras la locura que representa Washington.

De este modo, aparentemente, todos ellos hacen que el pueblo estadounidense sea una población estúpida más allá de toda creencia.

TRADUCCIÓN PAUL CRAIG ROBERTS: BERLINCONFIDENCIAL

Ucrania, Corea, Siria, Irán…Falsificando la historia el Tío Sam se encamina hacia la guerra

Ucrania, Corea, Siria, Irán…Falsificando la historia el Tío Sam se encamina hacia la guerra

Finian CUNNINGHAM | 22.04.2017 | OPINION

El presidente ruso Vladimir Putin advirtió esta semana en el Foro Internacional del Ártico sobre los peligros reales y actuales de falsificar la historia. Dijo que esa distorsión deliberada de la historia erosiona la ley y el orden internacionales, creando caos y llevando a nuevos conflictos. El líder ruso deploró el uso de la historia como un “arma ideológica” para demonizar a otros países o personas y señaló que sin una comprensión adecuada de la historia estamos obligados a repetir los errores del pasado. Esto también nos recuerda aquella máxima que Karl Marx escribió en su tiempo: «La historia se repite, primero como tragedia, después como una farsa»

Mientras Putin enumeraba los peligros de falsear la historia, el presidente de Ucrania, Petro Poroshenko, era recibido en Londres por la primera ministra británica, Theresa May, en una visita de dos días. El régimen de Kiev, que lidera Poroshenko, llegó al poder mediante un golpe de Estado violento, en febrero de 2014, en contra del legítimo gobierno electo, con el apoyo clandestino de Washington y la Unión Europea. Desde entonces, los militares de Ucrania han estado librando una guerra en la región oriental del país que ha provocado más de 10.000 muertos y hasta un millón de desplazados. Todo porque la población étnica rusa de la región oriental de Donbass se niega a reconocer la legitimidad del régimen de Kiev debido a la ilegalidad de su acceso al poder hace tres años.

Sin embargo, Poroshenko y su régimen están contando una versión completamente distinta ya que según Kiev el país está luchando contra una “invasión” de su vecina Rusia. La falsificación de la historia del presidente ucraniano fue validada por su anfitriona británica que obedientemente asintió dicha versión, mientras que Poroshenko afirmó que su país era un baluarte en la defensa de Europa contra la invasión rusa. “Esta no es la lucha de Ucrania, es la lucha de Europa. Las sanciones y la resistencia del ejército ucraniano son la única razón por la que los tanques rusos no están mucho más allá en Europa “, dijo Poroshenko, cuya ridícula versión de la historia recibió la aprobación tácita británica. Involuntariamente, Poroshenko puede ser visto como la confirmación de los peligros de la difamación histórica que Putin estaba advirtiendo.

Falsificar acontecimientos recientes y contemporáneos en Ucrania podría ser un recurso útil para obtener el apoyo financiero y militar de Occidente por parte del corrupto y tambaleante régimen de Kiev. Tal propaganda desvergonzada de la historia también puede ser un recurso útil para expandir el poder militar de la OTAN bajo la tutela de Estados Unidos, con todos los lucrativos contratos de armas que ello implica para los gobiernos occidentales. Sin embargo, tal tergiversación de los acontecimientos sirve, en última instancia, para alimentar conflictos innecesarios, como destacó Putin. Tal flagrante tergiversación es en sí misma un acto delictivo para engendrar una guerra. Ucrania es sólo un ejemplo. Los peligros de distorsionar, suprimir o falsificar la historia son demasiado abundantes en los últimos acontecimientos internacionales.

Esta semana, el vicepresidente estadounidense Mike Pence volvió a amenazar a Corea del Norte con la guerra y la aniquilación, diciendo que la “espada” estadounidense fue dibujada para “proteger la libertad” de sus aliados japoneses y surcoreanos. Pence hizo groseras referencias, distorsionadas, a la Guerra de Corea de 1950-1953, describiéndola como una lucha entre el «bien» respaldado por Estados Unidos y el «mal» respaldado por los comunistas.

Tal vez si Washington reconociera el horrendo legado de los crímenes de guerra cometidos durante la Guerra de Corea, con el resultado de más de tres millones de civiles asesinados por los bombardeos estadounidenses, podría haber una oportunidad para un diálogo franco y positivo para resolver el conflicto en curso en la Península coreana. Tal como se manifiesta, la retórica delirante sobre la historia de Corea sólo sirve para agravar las tensiones y los conflictos, lo cual no hace más que evidenciar cuáles son los verdaderos propósitos de Washington falsificando la historia.

De igual forma, Washington persiste en afirmar que sus ataques con misiles contra Siria a principios de este mes son una demostración “justa” del poder militar que se utilizará contra cualquier nación que considere que viole el derecho internacional, citando el incidente con armas químicas en Siria el pasado 4 de abril. Los Estados Unidos y sus aliados alegan, con “pruebas” exiguas, que el ataque con armas químicas fue llevado a cabo por fuerzas del gobierno sirio, quienes habrían lanzado gas sarín venenoso contra la población civil.

Una vez más, se trata de una indigna falsificación de la historia a la que se han sumado los gobiernos estadounidense, británico y francés, junto con la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas, integrada en la ONU. Todas estas afirmaciones se hicieron sobre la marcha, sin una investigación imparcial sobre el supuesto ataque con armas químicas en Khan Sheikhoun, provincia de Idlib. Sin embargo, esas dudosas alegaciones fueron invocadas como “causa justa” para nuevos ataques con misiles contra Siria por parte de la administración Trump, tan sólo tres días después, cuando en realidad esos ataques muy bien podrían ser condenados como una agresión ilegal y un acto criminal de guerra contra un país soberano.

Un hecho cercano en el tiempo aún más inquietante, sobre la falsificación de la historia en Siria, revelaría que el grupo de rescate conocido como los “cascos blancos” se trataría en realidad de militantes ilegalmente armados que servirían como agentes de desinformación a los medios de comunicación occidentales y que estarían patrocinados por la inteligencia militar de EEUU, Reino Unido y Francia. Es por eso que Rusia, Irán y Siria están exigiendo una investigación completa e imparcial sobre el último “ataque” con armas químicas. Hay fuertes sospechas de que dicho “evento” fue un truco propagandístico organizado por los terroristas respaldados por Occidente, precisamente con el fin de crear un pretexto para el posterior ataque militar estadounidense contra Siria.

Este escenario, en particular, sería perfectamente coherente con la narrativa global que afectaría a toda la guerra siria, desde que comenzó en marzo de 2011. Desde el principio, la “guerra” de Siria se trató de una operación secreta impulsada por Occidente para promover el cambio de régimen en ese país. El objetivo del cambio de régimen era expulsar al gobierno del presidente Bashar al Assad, un aliado estratégico de Rusia, Irán y Hezbollah y un firme opositor a las operaciones clandestinas imperialistas occidentales en la rica región petrolífera de Oriente Medio. Los documentos archivados de Estados Unidos, mantenidos deliberadamente alejados del discurso público por las autoridades gubernativas y los medios de comunicación, muestran que el cambio de régimen respaldado por Occidente en Siria había estado en la agenda de la CIA estadounidense y el MI6 británico desde hacía varias décadas.

La falsificación de la historia en Siria a corto y largo plazo es pieza clave para que las potencias occidentales sigan manteniendo en su agenda un conflicto construido ilegalmente para el cambio de régimen. Una agenda donde esas potencias están patrocinando grupos terroristas para hacerles el trabajo sucio. Tal y como hizo Occidente en Afganistán, Irak, Libia y muchos otros países del mundo, en particular, con los escuadrones de la muerte paramilitares en América Central y del Sur.

Como el presidente Vladimir Putin aludió en su discurso de esta semana, esta falsificación de la historia explica por qué en la guerra de Siria se sigue luchando, aparentemente, sin fin. Y no sólo en Siria, sino también en Corea y Ucrania, entre otras zonas de conflicto.

Hablando de otras zonas de conflicto, esta semana, el secretario de Defensa estadounidense, James Mattis, acusó de manera provocativa a Irán -una vez más- de ser el “principal patrocinador mundial del terrorismo”. Mattis, sin duda, estaba hablando con “conocimiento de causa”….todo ello mientras estaba en Arabia Saudita. Sólo una persona con una noción tan profundamente falsificada del terrorismo, ese que ha sido patrocinado a lo largo de la historia por la CIA (por ejemplo, contra el mismo Irán mediante el golpe de Estado de 1953), así como la falsa comprensión del despotismo saudita respaldado por Estados Unidos, podría haber hecho una afirmación tan absurda como la de Mattis, alimentando de este modo las tensiones de guerra en una región tan volátil.

Si la opinión pública occidental estuviera plenamente informada de cómo crisis como las de Ucrania, Corea, Siria e Irán han sido en gran medida fomentadas por las maquinaciones occidentales, entonces esos conflictos no continuarán como están. Porque las causas reales de los conflictos estarían ampliamente expuestas, mostrando las culpabilidades de los gobiernos occidentales, en particular la de Washington.

Y, entonces, si la justicia prevaleciera, los políticos occidentales y los medios de comunicación que se han encargado de ocultar, distorsionar y, por lo tanto, alimentar estos conflictos, finalmente tendrían que rendir cuentas de todo ello.

TRADUCCIÓN FINIAN CUNNINGHAM: BERLINCONFIDENCIAL

El mundo rehén de la locura militar estadounidense

El mundo rehén de la locura militar estadounidense

Finian Cunningham | Domingo, 16 de abril de 2017, 23:46 Beijing

Independientemente de si una guerra nuclear estalla dentro de los próximos días, o no, hay un hecho que es execrable y es que el mundo entero está siendo mantenido como rehén por la locura militar estadounidense. Parece que sólo es cuestión de tiempo que Estados Unidos desencadene finalmente una guerra contra una determinada serie de países extranjeros a los que considera como “enemigos”, ya se trate de Corea del Norte, Siria, Irán, Rusia, China o cualquier otro Estado al que Washington considere una “amenaza”, en su visión paranoica-hegemónica del mundo. El denominador común, en todos estos casos, es siempre la agresión militar norteamericana. Lo que hace que el poder militar estadounidense sea tan peligroso para el mundo es que las personas que dirigen ese país son, para ser claros y precisos, tan estúpidas que están henchidas en sus propios delirios, injusticias e ignorancia.

El canal de noticias estadounidense NBC informaba días atrás que el gobierno de Trump está listo para lanzar ataques militares preventivos contra la República Popular Democrática de Corea. Mientras tanto, Corea del Norte ha dicho que está preparada para anticipar cualquier ataque estadounidense con un ataque nuclear contra Estados Unidos o sus aliados en respuesta a lo que Pyongyang afirma que es una agresión provocativa.

Este fin de semana [por la anterior] representa una gran fecha para Corea del Norte, como es el 105ª aniversario de nacimiento de su fundador, Kim Il Sung. Su nieto Kim Jong Un, el actual líder, podría verse tentado a realizar una sexta prueba de armas nucleares subterráneas para “celebrar” la ocasión, en violación de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU. Sin embargo, deberíamos tener en cuenta que tal acción de Corea del Norte sería sólo una “prueba”, no un acto de guerra.

Pero lo que es innegable es que la acumulación de fuerzas nucleares en la Península Coreana por parte de Washington, una “armada” -como lo llama el presidente Donald Trump-, debe necesariamente “verse” como una respuesta a la agresión de los dirigentes norcoreanos, por lo que “no admite discusión” que Estados Unidos no es el que está llevando a cabo un acto de guerra navegando con sus fuerzas militares hacia Corea del Norte.

El lanzamiento por la Administración Trump de 59 misiles de crucero sobre Siria la semana pasada, en lo que constituyó una flagrante violación del derecho internacional, fue sin duda una señal calculada de que Washington está dispuesto a usar una fuerza militar masiva siempre y donde quiera, independientemente de la legalidad internacional.

Todo ello después de que en los últimos días, EEUU lanzase la mayor bomba no nuclear -el MOAB o la llamada Madre de todas las Bombas- en Afganistán, en otro paso calculado para borrar cualquier restricción legal internacional a Washington. Una señal de aviso para Corea del Norte y otros países contra los que EEUU actuaría de manera unilateral y preventiva. Todas las grandes potencias de la región del Pacífico, incluidas Rusia y China, están pidiendo una solución negociada a las tensiones abiertas en el polvorín de la península coreana. Pero la única potencia que se niega a abrir el diálogo es Washington.

El secretario de Estado estadounidense, Rex Tillerson, dijo esta semana en Moscú que no habrá conversaciones para resolver la crisis coreana en un futuro cercano. ¿Por qué no? ¿Quiénes son los Estados Unidos para dictar eso? Trump ha dicho que resolverá el “problema de Corea del Norte” solo y con la fuerza militar. Tal mentalidad plantea la siguiente pregunta: ¿quién es el estado canalla aquí? Pero lo que verdaderamente causa perplejidad es que la fuerza militar estadounidense y su arsenal de 4.700 armas nucleares activables (Rusia tiene 4.500, según la Asociación de Control de Armas) sea la representación fiel de la locura de los gobernantes estadounidenses.

El informe de la NBC, citado anteriormente, dice que la Casa Blanca está lista para ordenar ataques sobre Pyongyang “si los funcionarios se convencen de que Corea del Norte está a punto de hacer efectiva una prueba con armas nucleares”. Sin embargo, la frase verdaderamente inquietante aquí es “si los funcionarios estadounidenses se convencen”. Dado el desprecio de Trump por el derecho internacional y el recorrido abyecto de la inteligencia estadounidense, un ataque preventivo estadounidense contra Corea del Norte sería, por lo tanto, altamente probable.

La reciente agresión de Trump en Siria es testimonio de la naturaleza altamente inestable e imprudente de los políticos y jefes militares de Washington. Los informes de los medios demuestran que Trump decidió atacar a Siria con misiles Tomahawk basado en su observación, en la Fox News, de imágenes del supuesto ataque con armas químicas en Siria el 4 de abril. Además, según informes, el presidente de Estados Unidos tomó la decisión de lanzar esos ataques al percibir la reacción emocional de su hija Ivanka al ver cómo niños morían en el supuesto incidente químico.

Pero hay buenas razones para creer que el incidente con armas químicas en Siria fue una falsa bandera perpetrada por jihadistas terroristas respaldados por Occidente. Sin embargo, basado en las acusaciones más superficiales de que el gobierno sirio llevó a cabo el ataque con armas químicas, el gobierno de Trump decidió el asalto asesino unilateral a ese país.

El ego volátil de Trump se ha ido añadiendo a la mezcla explosiva. Durante semanas Trump había afirmado que “había que ser cuidadoso en el asunto de Corea del Norte”. Pero el ensamblaje de las fuerzas de ataque nucleares estadounidenses en la península de Corea, en conjunción con una inteligencia estadounidense fallida y un comandante en jefe fatuo y egoísta, rodeado de asesores beligerantes, están impulsando la lógica de la guerra.

Por otro lado, el liderazgo norcoreano ha tomado nota de la última agresión de Trump en Siria. Está advertido de que se podría ejecutar una acción preventiva contra su país. Seúl, la capital de Corea del Sur, aliado de EEUU, está perfectamente dentro del rango de acción de fuego de Corea del Norte. Con una población de más de 20 millones de personas, un ataque de Pyonyang a Seúl sería catastrófico. Una vez que los misiles comenzasen a volar el mundo probablemente estaría sumergido en una guerra global, arrastrando a China y Rusia en una confrontación nuclear con los EE.UU.

Este horrible pronóstico no es inevitable. El diálogo y un arreglo político negociado para la crisis coreana es totalmente posible. Las dos Coreas, Japón, China, Rusia y Estados Unidos podrían resolver el problema recurrente si todas las partes se comprometieran a una solución pacífica de las tensiones militares que han acontecido durante décadas. Pero la carga de la responsabilidad recae en los Estados Unidos de comprometerse decisivamente con tales conversaciones. Se niega a hacerlo, insistiendo, una vez más, en una confrontación militar.

Lo que hace que la resolución del problema sea tan frágil es la estupidez arrogante y cabezonería de Washington. Trump es sólo la última manifestación de la arrogancia de Washington, con una imprudencia que va incluso más allá de las administraciones anteriores. La disposición de Trump a utilizar la agresión militar unilateral -como se vio en Siria la semana pasada- y en su indignante despliegue de armas de destrucción masiva en Afganistán son hechos, sin duda, alarmantes.

Pero más que esto, lo que es aún más alarmante es la naturaleza delirante de la “inteligencia” estadounidense y el propio “liderazgo” político norteamericano. Si Estados Unidos puede lanzar misiles de crucero sobre Siria basándose ​​en afirmaciones altamente cuestionables sobre supuestas armas químicas, entonces estamos ante un presidente que es tan crédulo y sugestionable que aboca al mundo a un precipicio abismal.

Mucho más peligroso que las armas nucleares estadounidenses es la incorregible falta de escrúpulos de los gobernantes estadounidenses. Estos son el mismo tipo de personas cuya auto-justificación y el desprecio criminal por la humanidad los llevó a lanzar armas atómicas en Japón hace 72 años. Un monstruoso acto de genocidio que todavía hoy justifican como “hicimos lo correcto”.

Es una abominación que el mundo sea rehén de la locura militar estadounidense. Lo ha estado durante más de siete décadas desde la Segunda Guerra Mundial. La pregunta es: ¿puede esta locura americana ser desactivada con seguridad y llevada a un final pacífico?

TRADUCCIÓN FINIAN CUNNINGHAM: BERLINCONFIDENCIAL

Días de evangelización forzosa

HOY COMO AYER BAJO PALIO, CON DIOS Y CON LOS FASCISTAS

En 2017, en pleno siglo XXI, el esperpento integrista procesional en el Estado español supera con creces aquel nacionalcatolicismo franquista de Congresos Eucarísticos, procesiones y romerías que se realizaban, tal como hoy, con la asistencia de militares, jefes provinciales del Movimiento (hoy transmutados en cargos públicos del PPSOE), obispos, beatas (hoy más bien postizas) y un sinfín de devotos penitontos (que diría JM Alvarez) de saldo o forzados por la “tradición”. Respecto de la llamada “semana santa”, oficializada por Franco en las calles para servir a la religión de Estado, no sólo nada ha cambiado desde la dictadura fascicatólica sino que el “revival” fundamentalista “cofrade” ha resurgido con fuerza en los últimos años duplicándose o triplicándose el número de “cofradías” y la subsecuente (y aberrante) idolatría muñequeril.

Recuerdo que durante el franquismo había como máximo ocho o nueve procesiones en mi ciudad. La austeridad de las mismas casi era hasta “aplaudible” (irónicamente, claro). Ahora hay no menos de veinte, donde curiosamente la mujer (joven) se ha unido en tropel a la conquista de la “igualdá” en aras de una devoción de alpargata. Cierto es que abunda, y mucho, el exhibicionismo de salir “a dejarse ver” con los atuendos católicos. Pero, aún así, hay que ser un abochornante crédulo hasta la irracionalidad para salir con harapos kukluxkanescos y crucifijos a la calle tal como mandaba y ordenaba el Caudillo. En flin, como dijo el gran Gonzalo Puente Ojea, “España sigue siendo un país de aldeanos ignorantes y fanáticos consumidores de mitos y leyendas ancestrales”.

España, dicen, es un Estado aconfesional donde, leo en la Constitución militar del Rey de Franco, en su art.16, que “ninguna religión tendrá carácter estatal”. Ello supone que debería haber una estricta separación entre iglesia y Estado, algo que no se cumple, infortunadamente, en infinidad de representaciones simbólicas religiosas en el ámbito del Estado y ya no digamos en el caso de las procesiones, donde se incentiva y fomenta el rito católico con dinero público y presencia anticonstitucional de innumerables autoridades públicas (con sus militares, policías y guardias civiles escoltando a los muñegotes procesionales)…que acuden a ellas no precisamente a título personal, sino en representación del Estado. Y aunque resulte un relativo off topic (breve) señalar también, a cuenta de la vulneración del Estado de ese artículo 16 CE, la grotesca imposición en algunos Centros hospitalarios públicos de un capellán que recorre las habitaciones de las plantas repartiendo admoniciones (o maldiciones) a pacientes ateos, increyentes y, supongo adeptos a los suyos.

El desmesurado botellón de la Iglesia católica en las calles se traduce, como es sabido, en la obstaculización del libre tránsito de personas y vehículos (incluidos los servicios de emergencias sanitarias) por lo que algunos demandaban hace años un procesionódromo o quizás, en función de la ideología católica, que se fueran con sus cachivaches mistéricos al Valle de los caídos…Por ideas brillantes que no quede. Lo cierto es que se habla mucho de “sentimientos religiosos” estos días para seguir apelando al mamarracho católico en las calles, quien desfila durante toda una eterna semana y media de asfixiante (y denunciable) contaminación acústica. “Sentimientos” que han sido traspasados convenientemente desde el nacionalcatolicismo que imperó en este país durante cuarenta años a la actual democracia orgánica de la CIA.

Y qué decir de la cobertura exorbitada que le otorgan algunos medios a la farándula católica. Es lo más parecido al NO-DO franquista o a un curso avanzado de Formación del Espíritu Nacional, aquella asignatura que era obligatoria para devocionar al franquismo. Los increyentes, ateos o escépticos son disidentes en esos medios pro-católicos, son perseguibles, censurados y silenciados en estas fechas, por lo que muchos optan por callarse y otros por huír. Son herejes que no pueden alzar la voz para no perturbar el sainete integrista procesional. Ahora bien, si alguien parodia al Papa o a un Cristo crucificado en la “santísima semana” (o fuera de ella) aparecen prestas las hogueras del fanatismo religioso.

La religión es y debe (o debería) ser un asunto privado y manifestaciones públicas masivas como la llamada Semana santa deberían ser erradicadas. Lo de salir “escopetado” nada más atisbar un capirote está bien…pero a la “yihad” católica no se le puede otorgar tanta impunidad.

Recital de plañiderismo por una mediocre política nada ejemplar

Como suele ocurrir, cuando alguien de la camarilla institucional borbónica se va irremediablemente para el otro “mundo” (que es la nada y menos), aparece una cascada de plácemes, ditirambos y adulaciones sin fín, convenientemente publicitadas por sus mass-mierda. En el caso de Carmen Chacón, fallecida anteayer, estamos ante un nuevo repertorio de elogios sin fín. Los hemos leído y oído tanto desde el gubernamentalismo neofranquista como desde el indigente podemismo, dicen que “ultraizquierdista” (sic), aseando muy pulcramente todos ellos la imagen de la fallecida. Carmen Chacón no destacó por otra cosa que no fuera ponerse a disposición de los intereses de las oligarquías más reaccionarias de este país y postrarse a los pies de EEUU y la banda criminal-asesina OTAN. Fue ministra de Vivienda y de Defensa, ministerio este último donde pasó revista embarazada y eso fue la hostia y media, hermanos. Tanta publicidad recibió de tal pose que le hizo ser el icono de las progrefeministas de cuota y despacho y la patulea política del país.

Pero la realidad política del personaje fue otra muy diferente y sin tanta carga de estupidizante superficialidad. La Chacón fue la que activó inmisericordemente los desahucios express para beneficiar a los especuladores inmobiliarios; instó, siendo ministra de Defensa, a la liquidación cruenta de Muammar El Ghadafi en Libia clamando por una intervención criminal de la OTAN; tuvo estrechos vínculos con EEUU y, entre otras cosas, se alineó con la ultraderecha venezolana y cubana en Miami, donde vivía lujosamente en la zona “vip” de Key Biscayne, residencia habitual de empresarios y clases acomodadas. El estilo de vida de Chacón en Miami era acorde con sus ideales “socialistas”: tenía acceso a una playa privada y visitaba el superlujoso Ocean Club..

En esta última localidad norteamericana, Chacón, fue invitada por uno de los gusanos más destacados “anti-castristas”, Eduardo J. Padrón, para dar clases en el elitista Miami Dade College. Eduardo J. Padrón tiene estrecha relación con el movimiento “opositor” cubano de las Damas de Blanco. También Chacón estuvo en sintonía con la plebe fascista política mundial, al lado de la oposición golpista venezolana rindiendo pleitesía a la mujer del terrorista enjaulado Leopoldo López, Lilian Tintori, “gran amiga suya”. Chacón también perteneció a la Comisión Trilateral, sociedad secreta o gobierno en la sombra fundada por el magnate involucionista David Rockefeller, donde se codeó con banqueros, empresarios y demás ralea internacional.

En definitiva, Chacón no fue ni más ni menos que otra representante más de la infecta y pútrida clase política española, servidora de los intereses imperiales y gran capitalistas de su partido, el PSOEGALGLADIO.