Herejes en la ciencia (2) Pim Van Lommel: conciencia no local más allá de la vida (b)

 

Las ECM parecen demostrar que se trata de vivencias extraordinarias activadas por una hiperconciencia. Pero ¿las ECM demuestran que exista algo más allá de la muerte? No, puesto que este planteamiento es absurdo en sí, ya que es algo absolutamente inverificable y no se podrá probar jamás, aunque los que hayan experimentado tales sensaciones “crean”, legítimamente, que existe “una vida en el más allá”. A lo sumo, y rizando el rizo, tenemos incertidumbres y, como mucho, una aproximación a probabilidades hipotéticas no comprobables en base a suposiciones teóricas de que la conciencia podría existir fuera del cerebro. La conciencia, al menos de momento, es una cuestión filosófica, no empírica, aunque se están proponiendo acercamientos científicos (Hameroff-Penrose) para desentrañarla. Del mismo modo, habría que decir que no se ha podido probar que exista una asociación cerebro (materia)-conciencia (inmaterial) utilizando medios neurocientíficos, salvo una apelación que se ha hecho desde la ciencia a la correlación entre actividad cerebral y conciencia. Pero la correlación no prueba en ningún caso la causalidad y la neurociencia no dice tampoco cuál sería la causa. La navaja de Occam parece proclamar abiertamente, en este caso, que esa no sería la conclusión lógica. Por tanto, parece que nunca podremos saber exactamente lo que es una ECM o lo que la produce, hasta que la ciencia pueda definir exactamente un marco conceptual de lo que es la conciencia

La tesis central del discurso de Van Lommel es que la conciencia es ilocalizable, existe sin lugar y espacio determinados. De este modo para Van Lommel la muerte sería algo así como un cambio de conciencia, ya que pasaría a formar parte de una conciencia no local, donde el espacio-tiempo no existiría. El relato de una persona que experimentó una ECM, un paciente del cardiólogo holandés, es la noción que más se aproximaría a lo que yo creo (o podría creer) sobre este asunto:  La idea de Dios se sustituiría por una conciencia humana colectiva o universal que conecta a cada individuo con todo cuanto existe, ha existido o existirá.

En este sentido, la física cuántica sería la respuesta a la teoría sobre la conciencia de Van Lommel que, por cierto, es explicada aún más de forma más profusa, compleja y técnica a través de la llamada hipótesis de Hameroff-Penrose o Reducción Objetiva Orquestada, una brillante aportación científico-filosófica del “problema de la conciencia” que trataré en la última entrada a propósito de este tema. Por tanto, siguiendo al anterior paciente de Van Lommel La conciencia perduraría más allá de la tumba. Lo muerto ha resultado no estarlo, sino ser otra forma de vida. Algo que, por cierto, se asemeja bastante a los postulados de Hameroff y Penrose.

La conciencia insertada en la no-localidad que propone Van Lommel parece salir fuera del marco conceptual materialista…pero no tanto. La no-localidad es una propiedad fundamental de todo el universo, una realidad subyacente que define eventos físicos que ocurren en el universo. Una partícula fundamental cuántica, por ejemplo un electrón, se ve afectada no sólo por lo que está pasando en un punto concreto (la localidad de la entidad), sino también por acontecimientos que ocurren en otros lugares (otras localidades) que en principio pueden estar en cualquier parte del universo. Estas influencias no locales ocurren instantáneamente, como si alguna forma de comunicación funcionara no sólo más rápida que la velocidad de la luz, sino infinitamente más rápida.

Busquemos ahora un “apoyo” a la sutil argumentación de la conciencia no local de Van Lommel. Se sabe que a escala subatómica una partícula fundamental está en todas partes hasta que es medida, luego el acto de medir del observador podría crear perfectamente la realidad objetiva del universo, como establece la teoría biocéntrica de Robert Lanza. Sin un observador consciente habría una superposición de posibilidades sin que nada sucediera verdaderamente. Si separamos dos partículas siguen estando interconectadas sin importar cuán lejos esté una separada de la otra (incluso a miles o millones de años luz).

Entonces ¿se podría deducir que todas las partículas que se expanden en el universo y alguna vez estuvieron comprimidas en un punto original (admitiendo la teoría del Big-Bang) donde nosotros también formábamos parte de ese punto inicial, haría que estuviéramos, por decirlo de alguna manera, energéticamente unidos? Si no hay separación entre las partículas fundamentales tampoco la habría entre la conciencia de las personas o de otros seres que puedan habitar el universo (ya que al fin y al cabo todo él está formado por atómos y partículas subatómicas). Todo estaría interconectado, inclusive en hipotéticos universos paralelos y en estados de consciencia infinitos. De momento, pese a todo, sólo tenemos rompecabezas.

De todas formas, en el estudio de Van Lommel sobre las ECM que publica en su libro Conciencia Más allá de la Vida habría que apuntar un hecho cuanto menos contradictorio que podría debilitar, en cierto modo, el sustrato no materialista de algunas ECM. Quizás el planteamiento sea un tanto absurdo por entrar en un terreno, digamos “filosófico-espiritual”, donde la lógica estaría ausente. No se trataría de cuestionar aquí el trabajo del cardiólogo holandés y sus conclusiones, sino que la tarea sería desmitificar a los espiritualistas y su firme creencia en un más allá poblado de “ángeles y seres de luz” ya que ese universo de ultratumba…“cojearía” más de la cuenta.

Según Van Lommel, determinado número de pacientes que tuvieron y relataron ECM, fallecieron poco después y no se les pudo entrevistar para redactar el cuestionario correspondiente. Si como modelo general, común y ampliamente extendido, todos o casi todos los afectados de las ECM ofrecen relatos verídicos y llegan al famoso umbral (más allá de la muerte) que no pueden traspasar y unos “seres de luz ajenos” (o bien familiares) les empujan a volver a la vida terrenal (“tienes que volver”, dicen), ¿cómo es que al poco tiempo, en cuestión de horas o días, ese grupo de pacientes con ECM falleció? ¿No quedamos que les habían devuelto a la vida para continuar su cometido aquí? Claro está, salvo que esas personas relataran experiencias sin relación alguna con “seres mágicos” que les conminaran a no traspasar la “puerta del cielo”. Lógicamente, la única explicación a todo esto sería entrar en el fango del “espiritualismo religioso” y sus conclusiones reñidas con la razón.

Dejando al margen el “detalle” anterior…otro de los argumentos de Van Lommel es que se ha demostrado científicamente que durante las ECM la conciencia aumentada fue experimentada de forma independiente de un funcionamiento cerebral. Basado en la investigación científica sobre las ECM, uno no puede evitar llegar a la conclusión de que la conciencia infinita ha sido y será independientemente del cuerpo. No hay principio ni habrá nunca un fin a nuestra conciencia. Nuestra conciencia reforzada no reside en nuestro cerebro y no se limita a nuestro cerebro, porque nuestra conciencia es no local, y nuestro cerebro tiene una función de facilitador,  no una función de productor de la conciencia”.

En palabras del psiquiatra Stanislav Grof: No creo que se puede localizar la fuente de la conciencia. Estoy seguro de que no está en el cerebro. Es más, según mi experiencia, estaría más allá del tiempo y el espacio, por lo que no es localizable. De hecho, cuando se intenta llegar a la fuente de la conciencia disuelves cualquier categoría que implique separación: individualidad, tiempo, espacio…Sólo se experimenta como una presencia. Las personas que tienen ECM pueden percibir esa fuente o pueden llegar a ser la fuente, completamente disuelta y experimentarla. Pero categorías como el tiempo y el espacio, que son coordenadas de localización, no son relevantes para esa experiencia. Los conceptos de tiempo y espacio provienen de ese lugar, son generados por ese lugar, pero, la fuente cósmica en sí misma, la conciencia cósmica no puede ubicarse ciertamente en el mundo material.

En definitiva, la ciencia dogmática catalogaría de forma reduccionista las ECM como una experiencia “hiperconsciente” con memorias detalladas asociadas y cambios psicológicos que transformarían la vida de las personas pero debido, o bien a agentes psicotrópicos externos, a la propia actividad del cerebro liberando drogas producidas naturalmente en el cuerpo o a la actividad mal organizada de grupos de neuronas que aún podrían estar funcionando cuando el resto del cerebro está “apagado”. Mientras que para los no ortodoxos la conciencia no estaría generada por el cerebro sino que sería un componente más fundamental de la realidad, que aquél “sintonizaría”, a modo de “antena receptora”, pero existiendo dicha conciencia siempre independientemente del propio cerebro. El cerebro sería una especie de filtro y la conciencia adquiriría verdadera naturaleza de la realidad. 

Volviendo al consenso dominante sobre la conciencia como fundamento materialista,  hay que decir que no faltan ardorosos personajes que salen en auxilio de la explicación de la conciencia como parte del cerebro, como es el caso del gurú mediático del super-ateísmo Richard Dawkins, cuando éste afirma que: “el concepto de que sobrevivimos más allá de nuestra muerte es similar al pensamiento mágico”. Por supuesto, ya que no está demostrado bajo parámetros científicos. Pero también habría que decir, a sensu contrario, que el concepto de que el cerebro puede producir conciencia sería perfectamente representativo del pensamiento mágico.  Dawkins se está convirtiendo en los últimos años más en una caricatura atea que en un sólido defensor de la causa de la irreligiosidad.

También el físico retirado Victor Stenger es otro que pontifica sobre la cuestión de la conciencia afirmando, sin probarlo, que no hay “cruce” entre el mundo cuántico y la conciencia. De las ECM, dice Stenger, que las experiencias cercanas a la muerte, si son verdad, pueden ser verificadas fácilmente de forma científica. Después de miles de experiencias religiosas relatadas de diversos tipos, incluyendo experiencias cercanas a la muerte (sic), nadie ha proporcionado nunca un solo artículo acerca de que se hayan verificado experimentalmente ¿Ha habido un solo caso de una percepción verídica reportada por ECM bajo condiciones controladas? Ninguno, dice Stenger.

Primero: meter y mezclar torticeramente a Dios, la fe cristiana y eventos como las ECM, como apunta Stenger, es padecer de una ceguera integrista patológica, muy concurrente entre los cientifistas. Segundo: supongo que condiciones “controladas” son, para este epígono de la fe materialista, experimentos “aleatorizados, doble ciego y controlados con placebo” algo totalmente imposible de llevar a cabo en una ECM donde el único estudio es el fenomenológico y su posterior desarrollo teórico. Pero es que incluso esto último ha sucedido en el campo de la física cuántica, sobre todo en sus inicios, donde no había herramientas observacionales para corroborar las teorías propuestas.

Tercero: Una anomalía extraordinaria, como es el caso de las ECM, puede aparecer inicialmente en un pequeño número de casos (en la práctica no es así) que, no obstante, se repiten lo suficiente como para justificar un desarrollo teórico posterior que conformará unas bases sólidas sobre las que construir una hipótesis plausible de las ECM, no para “demostrar científicamente” su “existencia”. Aunque esto último (las ECM) se podrían probar, indirectamente, a través del papel desempeñado por la conciencia en los procesos cuánticos (hipótesis de Hameroff-Penrose), que niega Stenger.

Por supuesto, los (pseudo) escépticos de calle no podían faltar a la cita para descalificar también a Van Lommel y su trabajo científico sobre la conciencia y las ECM’s. Una agria polémica se suscitó en ELPAÍS a este respecto. El bálsamo reparador de “pseudociencia” apareció de inmediato y los cruzados se pusieron manos a la obra para intentar desfalsificar (o ellos creyeron eso) la consistente argumentación (hipótetica) de Van Lommel. Pero sobre todo lanzaron sus ataques para reconvenir al periodista de ELPAIS, Isidoro Reguera, ya que éste se atrevió a publicar una reseña elogiosa del libro de Van Lommel y claro….aquello resultó intolerable para el Santo Oficio cientifista.

Un representante cardenalicio de la fe científica, JS Aguilar, salió a la palestra para acusar al periodista de PRISA de hacer “propaganda” de un libro que dice este personaje está plagado de ”anécdotas, opiniones y testimonios vividos y, en muchos casos, construidos posteriormente por pacientes que estuvieron cerca de la muerte”. O sea que los miles de testimonios de ECM son meros relatos de personas fabricados o inventados “después” de pasar por el trauma correspondiente. Lo dice alguien que estuvo allí, in situ, y lo pudo “probar”. Este es el tipo de “razonamiento” que hay en el escepticismo militante. Recurre el pseudoescéptico Aguilar, al igual que el credo científico oficial, a descalificar dichas ECM como episodios debidos a la ya sobada y deslegitimada anoxia (que no se produce en todas las ECM), e incluso se refiere a  la epilepsia como causa de las ECM (?). Esta argumentación tan pobre fue destruida por el propio Reguera en una réplica posterior.

Otros fervorosos talibanes que le siguen al tal Aguilar dejaron argucias descalificatorias del siguiente tenor: Del análisis científico se puede deducir que las personas con experiencias cercanas a la muerte experimentan alucinaciones. ¿Hay alguna demostración de dónde está situada esa conciencia si no es en el cerebro? ¿Hay algún experimento científico repetible que permita comprobar que dicha conciencia existe de forma separada del cerebro? Todo vale para justificar lo que no deja de ser un punto de vista “magufo”. Me parece charlatanería “new age”. No se puede ser más indigente, sobre todo cuando esta grey de cientifistas o pseudoescépticos no han logrado demostrar que la ciencia pruebe que la conciencia esté en el cerebro. ¿La han podido replicar en laboratorio? No (como se ha demostrado con anterioridad), puesto que en un laboratorio sólo se miden hechos físicos tangibles ¿Entonces como pueden afirmar que el cerebro (materia) puede generar conciencia (algo no mensurable e intangible)? Lo demás es recurrir a los tópicos indecentes de siempre para denigrar a un científico como Van Lommel. Pero es lo que tiene ser un tonto útil de la ciencia integrista.

Van Lommel también se ocupó de los pseudoescépticos replicando a uno de sus críticos, Michael Shermer, columnista de la revista Scientific American, quién afirmaba que toda experiencia es mediada y producida por el cerebro, y que los llamados fenómenos paranormales –sic- como las experiencias fuera del cuerpo no son más que eventos neuronales. El cardiólogo holandés le refutó diciendo que  el estudio de pacientes con ECM nos muestra claramente y sin discusión que la conciencia con recuerdos, cognición, emoción, autoidentidad y percepción desde fuera y por encima de un cuerpo “sin vida” se experimenta durante un período en el cual un cerebro no funciona (anoxemia transitoria pan-cerebral). A pesar de ello, y de las sonoras bofetadas que siguen recibiendo, algunos cartesianos militantes siguen erre que erre hablando de “fe”, “hechos paranormales”, “sobrenaturales” o “pseudociencia” para referirse a los eventos ECM estudiados por científicos no ortodoxos como Van Lommel, Raymond Moody, Peter Fenwick o Kenneth Ring.

Un verdadero escéptico podría decir lo siguiente: “Está bien, tenemos un montón de pruebas anecdóticas y algunas de ellas son interesantes e impresionantes, pero todavía no estamos preparados para decir que se trata de una evidencia fuera de lo “normal”. Necesitamos más investigación en ese área”. Ahora, sí, tendríamos a un verdadero escéptico. Pero los que se hacen llamar escépticos y fisicalistas dogmáticos se olvidan de aplicar este sano ejercicio de escepticismo  y prefieren llevar a cuestas el mojón del mecanicismo materialista para delimitar radicalmente lo que ellos entienden como “pseudociencia” y ciencia pura, no dudando en desacreditar a los disidentes, inclusive tildándoles de charlatanes.

Los pseudoescépticos enfocan de forma sesgada todo lo relativo a la conciencia o las ECM intentando hacer que la rueda de la ciencia no dogmática se derrumbe doblando los radios. Afortunadamente, existen nuevos investigadores como Van Lommel (y otros) que demuestran que los radios son sólidos y la rueda segura. Para muchos científicos convencionales, necesitados de dinero y becas para seguir financiando proyectos donde la mayor parte de las veces venden humo, les es más confortable seguir parapetados bajo un falso argumento de autoridad.

Y es que cualquier teoría vieja y desvencijada no importa lo mal que se ajuste a las premisas de los pseudoescépticos, lo que importa es que se garantice la supervivencia del dogma.

 

Herejes en la ciencia (2). Pim Van Lommel, conciencia no local ‘más allá de la vida’ (a)

PIM VAN LOMMEL

 

Nunca había sentido la necesidad de preguntarme de si podría haber “algo más allá de la muerte”…si es que había algo, sobre todo porque mi mentalidad estaba orientada, decididamente, hacia el pensamiento materialista. Pero el hecho de que aconteciera un hecho particularmente doloroso en mi entorno familiar cambió mi percepción de las cosas, sin que ello significara abrazar ninguna creencia espiritualista, mística o similar. Todavía sigo bajo los efectos del shock de la que fue la pérdida para mí de la persona más querida y decisiva de mi vida por lo que he intentado preguntarme, desde entonces, el a veces llamado (algunos dicen erróneamente) “sentido de la vida” y que ese “sentido” tuviera un marco temporal “lógico” de respuestas. El “problema” de la conciencia es quizás el que mejor se ha ajustado a mis pretensiones, por supuesto mucho más allá que indagar a través de filosofías espiritualistas y menos adentrarme en el absurdo recital de charlatanería de la Nueva Era. La conciencia es una cosa mucho más seria que todo eso, aunque los de la “new-age” se hayan apropiado de la misma, atreviéndose a aderezarla con la física cuántica (en realidad sacando fuera de contexto conceptos aislados que les han servido para todo: nutrición, transpersonalismo, mindfulness, coaching…).

Después de la pequeña (o gran) decepción de Robert Lanza y su libro sobre el Biocentrismo he seguido los pasos de otros autores científicos que han profundizado en la conciencia desde ópticas no adscritas al consenso científico oficial. Uno de ellos es Pim Van Lommel, cardiólogo holandés, autor del libro Consciencia, más allá de la Vida…Van Lommel publicó nada menos que en la revista médica The Lancet (de las más prestigiosas del mundo) un amplio estudio prospectivo de las llamadas Experiencias Cercanas a la Muerte (ECM) documentando al detalle cientos de casos de personas que en el umbral de la muerte (estaban clínicamente muertos, esto es, sin actividad cerebral y, por tanto, sin conciencia) experimentaron sensaciones tales como encuentros con seres queridos fallecidos (generalmente de la familia), la visión de un ambiente agradable casi “sobrenatural”, una luz brillante al fondo de un túnel, una visión total o parcial panorámica de su vida, una sensación de  amor incondicional e incluso episodios de vidas pasadas. Aunque no todos han experimentado ese mundo onírico, ya que se han testificado ECM “negativas”, es decir, narraciones donde aparecen elementos “infernales” o, como mínimo, inquietantes, no datados en igual escala que las ECM “positivas”, seguramente por la negativa de los interesados a relatar esa “odisea” tan poco agradable que sufrieron.

Van Lommel (importante: que no cree en Dios ni en ninguna trascendencia divina) expone en su libro los interrogantes existenciales que todos nos hemos hecho en algún momento de nuestra vida ¿Qué es la muerte, qué es la vida, y qué sucede cuando estoy muerto? ¿Cuándo y cómo terminará mi vida? ¿Mi vida continuará después de la muerte? Ahora inevitablemente surge la pregunta: ¿por qué la mayoría de la gente tiene tanto miedo a la muerte? ¿Por qué nuestro primer impulso es prolongar la vida y retrasar la muerte a toda costa? ¿Es el miedo a la muerte razonable? ¿Y este miedo proviene de la ignorancia de lo que podría ser la muerte? ¿Nuestras ideas sobre la muerte son exactas? ¿Es la muerte realmente el fin de todo lo que somos?

Según la ciencia ortodoxa, las ECM son producto de alucinaciones propias de personas con determinadas creencias o bien, conjuntamente, debido a la medicación, a la anoxia, a la liberación de opiáceos como endorfinas o ketamina y otras alteraciones que se producen en el cerebro en situaciones límite. La realidad parece ser otra muy distinta y la variabilidad de casos de ECM es tal que cabría afirmar que la neurociencia no ha podido refutar (no lo puede hacer) las ECM ni proponer una interpretación satisfactoria de las mismas. Las teorías físicas de la mente no pueden explicar cómo las ECM pueden experimentar vívidos y complejos pensamientos así como el adquirir información verídica acerca de objetos o eventos alejados de sus cuerpos, mientras que el corazón está parado y la actividad cerebral está ausente.

El intento de replicar experimentalmente en laboratorio las ECM contiene, de partida, un error metodológico de manual como es el utilizar personas sanas versus las que sufren problemas muy severos de salud, ya que no es posible igualar, ni siquiera acercar, experiencias tan radicalmente opuestas en el ámbito de la conciencia. Algo que es confirmado, además, cuando en el procedimiento empleado en laboratorio (estimulación del lóbulo temporal, anoxia, uso de drogas, etc) se observan efectos muy diferentes (confusión, sensaciones desordenadas, “deja vu”..) a los relatados por quienes percibieron ECM en estados clínicos de pre-muerte (claridad extraordinaria para describir lo que vieron o sintieron, evocar -generalmente- el estar muerto en un entorno de paz inconmensurable, inefabilidad…).

Por otra parte, un hecho relevante que destruye el argumentario científico oficial para explicar las ECM es que no más del 18% de los que sufrieron parada cardíaca (estudio de Van Lommel) o entraron en coma han narrado ECM (ya sea porque en el porcentaje restante no se produjeron o bien por negativa a describirlas). Utilizar el indigente recurso de que los que han experimentado ECM tenían la tensión arterial alta (crítica a las ECM de Van Lommel por colegas suyos holandeses) no aporta nada más que mediocridad científica. No es prueba de nada.

Más alegaciones (inexplicables) en contra de los detractores de las ECM: se ha documentado (aunque limitadamente puesto que no ocurre en todos los casos) que experiencias idénticas a las de los pacientes de ECM se dieron en cuidadores de moribundos, por lo que se elimina por completo que sea un proceso neurofisiológico del cerebro, porque los que estaban al lado del enfermo también lo vivieron y no estaban enfermos (cita del psiquiatra Raymond Moody).

Como último refugio cientifista para “desmontar” el origen no materialista de las ECM estaría el determinar el momento exacto de su “generación” (que ellos creen puede ocurrir en los instantes inmediatamente posteriores a la reanimación) o bien que pudiera existir una actividad no conocida dentro del cerebro que posibilitaría crear las ECM. Pero si los que narran la ECM lo hicieron desde un punto cenital describiendo, al detalle, cómo los médicos andaban enfrascados intentando devolverle a la vida en pleno proceso de “muerte clínica”…. ¿cómo justificarían los escépticos que la ECM se produce en instantes posteriores a la reanimación?

Por otro lado, las mencionadas ECM “negativas” romperían totalmente el esquema médico-escéptico sobre las otras experiencias, las “positivas”, ya que tendrían que admitir que la anoxia, la electroestimulación o la administración de fármacos opiáceos (o su liberación por el cerebro) provocarían sensaciones tanto agradables como desagradables (la confusión antes mencionada o el relato de una experiencia de “terror”). Los defensores de una explicación puramente materialista de las ECM lo que hacen es centrarse en un pequeño grupo de los fenómenos (y sólo en ciertas situaciones), pero convenientemente ignoran el gran número de casos que desafían sus argumentos.

 Ampliando los párrafos anteriores:

  • Fármacos como la ketamina u otros anestésicos como causantes de las ECM están totalmente descartados ya que inhiben los sentidos, el juicio y la coordinación, además de provocar amnesia e inconsciencia. Como mucho se acercan a las ECM de manera superficial (ketamina) y en un cerebro normal, no cuando la función cerebral está seriamente comprometida. No hay, por tanto, en estos casos, expansión de la conciencia bajo ningún concepto.
  • Otra droga psicodélica, la potente DMT (dimetiltriptamina), se produce tanto en la naturaleza como en el cuerpo humano, aquí a través de la glándula pineal. Según el investigador R. Strassman la descomposición del tejido pineal en estados de pre-muerte “podría vaciar la DMT directamente en el líquido cefalorraquídeo, lo que le permitiría llegar a los centros sensoriales y emocionales del cerebro y causar conciencia residual”. Si bien los fenómenos entre la actividad de la DMT experimentada en humanos y las ECM parecen tener elementos similares y hasta sorprendentes, cada uno tiene características propias como apunta otro neurocientífico, Michael Potts, quien señala, a sensu contrario, que los fenómenos frecuentes o clave de la ECM no han sido reportados entre los que han experimentado la DMT, como es viajar a través de un túnel hacia un reino trascendente o describir, ocurrida esa experiencia, lo que uno percibió verídicamente durante la misma. Y, finalmente, los efectos posteriores de las experiencias son diferentes: aparentemente los cambios permanentes después de las ECM son la regla y no la excepción, pero después de experimentar la DMT son la excepción y no la regla. La evidencia de la DMT en favor de las ECM no es tan fuerte como sus defensores han afirmado, y podemos estar razonablemente seguros de que la DMT no es ni el único ni tampoco el mecanismo principal en la producción de ECM”. Que exista una respuesta biológica en las ECM parece que no es objeto de duda. Ahora bien ¿mediada por qué?
  • En definitiva, las drogas alucinógenas, en general, causan  distorsiones de la realidad, alteraciones de la imagen corporal y desorientación en cuanto al tiempo y al lugar, mientras que las ECM se han descrito como percepciones de una hiperrealidad superpuesta a la realidad con un alto nivel de conciencia. El neurocientífico Peter Fenwick lo señala con claridad: La dificultad con esas teorías es que cuando se crean esos estados maravillosos por tomar drogas, estás consciente. En las ECM, estás inconsciente. Una de las cosas que sabemos sobre el funcionamiento del cerebro, en la inconsciencia, es que no se pueden crear imágenes y si lo haces, no puedes recordarlas. El cerebro no está funcionando, no está ahí, está destruido, es anormal, pero puede producir estas experiencias muy claras. Un estado inconsciente es cuando el cerebro deja de funcionar. Por ejemplo, si usted se desmaya cae al suelo, no sabe lo que está pasando y el cerebro no está funcionando. Los sistemas de memoria son particularmente sensibles a la inconsciencia. Por lo tanto, usted no recordará nada. Pero, sin embargo, después de una de esas experiencias (una ECM), aparecen recuerdos claros y lúcidos. Este es un verdadero rompecabezas para la ciencia, y aún no he visto ninguna buena explicación científica que pueda explicar ese hecho”. El psicólogo Kenneth Ring incide en lo mismo que Fenwick, concluyendo que las ECM no son alucinaciones ya que éstas últimas son divagaciones, desconectadas de la realidad, a menudo ininteligibles y varían ampliamente, mientras que las ECM tienden a tener elementos similares con un patrón claro e interconectado.
  • John Greenfield, neurocientífico experto en EEG, (electroencefalograma) va más allá que los anteriores y subraya con datos empíricos la improbabilidad de que agentes externos sean los causantes de las ECM: Es muy improbable, dice Greenfield, que un cerebro hipoperfundido (sin flujo sanguíneo al cerebro), sin evidencia de actividad eléctrica, pueda generar ECM. Los estudios en humanos, así como estudios con animales, han mostrado típicamente muy poca perfusión cerebral (flujo sanguíneo) o utilización de glucosa cuando el EEG es plano. Hay profundas áreas cerebrales involucradas en la generación de recuerdos que todavía podrían operar en algún nivel muy reducido durante el paro cardiaco pero, por supuesto, cualquier actividad subcortical generada no puede ser llevada a la conciencia sin al menos un hemisferio cerebral en funcionamiento. Por tanto, incluso si hubiese alguna manera de generar ECM durante el estado hipóxico (mientras el cerebro está sin oxígeno), no experimentarían ECM hasta que la reperfusión (la vuelta del flujo sanguíneo) les permitiera “soñar” esas ECM o despertar y hablar sobre ellas.
  • Las experiencias fuera del cuerpo (llamadas autoscopias) son ilusiones, según los médicos-escépticos. Pero una ilusión, estrictamente, es una distorsión de los sentidos, es decir, de la realidad, lo que implica disociación y aspectos “fuera del cuerpo” ficticios, algo que se consigue con la estimulación cerebral artificial. En cambio, en las ECM, se producen siempre eventos reales donde las personas (incluso invidentes -¿cómo lo justifican aquí?-) son capaces de describir minuciosamente datos sobre números, objetos, gente o conversaciones, ya ocurran aquéllos durante un accidente en la calle, en el quirófano de un hospital o en habitaciones anexas al mismo. ¿Cómo explican esto sesudos catedráticos como este aferrados a lugares comunes tan escasamente convincentes?
  • Los aspectos fenomenológicos más básicos de las ECM (incluyendo la continuidad de la experiencia, la lucidez y la orientación del paciente durante la ECM, así como la formación de recuerdos duraderos y detallados) son incompatibles con la hipótesis de que la ECM se produce inmediatamente antes o inmediatamente después del período de inconsciencia causado por un paro cardíaco
  • No existe método científico alguno que pueda inducir una reproducción de otro fenómeno de las ECM denominado “revisión panorámica de la vida”. Este “flash”, a modo de fotogramas de toda o parte de la vida de una persona, son eventos que ocurrieron desde el mismo instante del nacimiento o primera infancia, extendiéndose incluso a vidas pasadas (aunque esto ya sería mucho más discutible y se han dado muy pocos casos). Esta “revisión de vida” es tan minuciosa (se recrean momentos absolutamente perdidos en la memoria de la persona) que sería imposible de recordar en un estado normal de vigilia o “estimulando” artificialmente determinadas partes del cerebro, como el hipotálamo.

 

Caso mediático de Juana Rivas: el disparate nacional

No conozco a fondo las circunstancias del caso en que han estado involucrados este personaje y el que era su marido italiano, de nombre Francesco Arcuri, y que ha generado gran profusión de opiniones encontradas y ácidos debates. Según se ha reflejado en los medios, la señora Juana Rivas sacó a sus hijos de Italia y se los trajo a España sin contar con el padre (acusado de maltrato en su momento) y a partir de ahí se ha ido montando el correspondiente escenario o circo nacional de juicios paralelos y armas arrojadizas.

El disparate y sinsentido al que me refiero consiste básicamente en que desde las instituciones se ha impulsado el desacato judicial  y se ha ido incentivando durante todos estos estos años el derecho a la no presunción de inocencia del hombre en el espinoso y demágogico tema del maltrato. No importa que haya damnificados de por medio (incluidos hijos). La apisonadora de género está por encima de leyes y una cada vez más decadente justicia dependiente del poder político. Admitir esto supone que ya estás demonizado como facha, retrógrado, misógino, izquierdomachista o…, a secas, machista. Les quitas todo este repertorio y el argumento se ha evaporado o, como alguien dijo acertadamente, se queda en modo binario.

La ínclita Susana Díaz (presidenta autonómica andaluza) y sus correligionarias ideológicas de género, como si de cruzadas pseudofeministas antisistema se tratase, más la progresía tardoizquierdista de turno, han llevado el populismo (el de verdad) del caso Juana Rivas, a un nivel de mendacidad que aterra. Pero es que incluso el mismo partido del neoconservadurismo facha-católico, el PP, nada menos que con el presidente de este país a la cabeza, ha ido en ayuda de la mediática Rivas. Políticos (todos)…además de ineptos y corruptos, populistas.

De partida, y tal y como está el patio de “género” en este país, a la señora Juana Rivas había que creerla, sí o sí, al igual que a su corte de faraonas feministas porque lo dice el consenso sobre la violencia de género, incluso pasándose por el arco del triunfo la ley, esa que raramente está al servicio del pueblo y auxilia siempre a los poderosos. ¿Es imposible que la Rivas haya mentido o sea una tunanta que ha interpuesto denuncias, ad-hoc, por maltrato porque le avala el ser mujer y tiene a su favor una legislación favorable sobre VIOGEN? ¿Y de su ex marido, el italiano Arcuri, no cabe la más leve posibilidad de que haya sido objeto de un chantaje o que, según dicen, fue víctima del comportamiento poco edificante de la señora Rivas (no para justificar maltrato)?

Porque todo parece indicar que el detonante del maltrato hacia la Rivas fue una discusión donde Juana “la alcohólica” llegó a altas horas de la madrugada a su domicilio conyugal (no muy equilibrada etílicamente) y comenzó a destrozarlo todo, por lo que su actitud derivó en enfrentamiento con su pareja. A pesar de estos condicionantes todo se sesga, de forma inmisericorde, hacia el lado favorable de un personaje, el de Juana Rivas, sobre el que no caben objeciones ya que se da por antemano que ella es víctima y el otro el verdugo. El comodín de la violencia de género vale para todo. Hasta para burlar la ley. Eso sí, pronto ha ido la señora Rivas a hacer bolos por los platós televisivos a montar lloriqueos ante vivales acusadas de plagio (apuntadas a última hora a la propaganda de género) a las que sólo les importa el “share” y sus sueldos millonarios, erigiéndose encima en jueces y parte.

Seguramente nadie ha jugado limpio en todo este asunto, pero la señora Rivas sustrayendo a sus hijos menores como si fueran objetos de contrabando, sin agotar otras vías menos drásticas, ha sido la que más sucio ha jugado. ¿Desesperación? Oiga, mercadear con los hijos es un asunto muy serio. Resuelva sus problemas por la vía legal para solventar su conflicto matrimonial y no utilice torticera y hábilmente (porque sabe que tiene un complejo mediático-institucional y una legislación a favor) esa argucia con la que le están justificando sus palmeros. Yo tengo unas deudas con Hacienda y cómo no puedo hacer frente a ellas…desesperadamente me evado a otro país para estar a salvo. ¿Y si el ex de la “heroína” Rivas, a la inversa, se hubiera ido con los hijos qué tratamiento habría tenido este caso entre la clase política y los medios?

Conozco mujeres (o personas, para ser más exactos y no establecer así una espuria disociación artificial hombres-mujeres) que piensan que esto de la “violencia de género” se les ha ido de las manos y opinan, como he leído a una usuaria, que en este país existen muchas Juanas que no tienen reparos en usar la LIVG para joderles la vida a su ex y a su hijos. Y no como excepción, sino como norma. Que la mayor parte de las denuncias falsas sean desestimadas indica el grado de corrupción de las instituciones y de la sociedad. Mientras tanto, las verdaderas mujeres maltratadas son olvidadas por los medios y por el propio feminismo oficial, ya que no les resulta rentable hacerse la foto con ellas

Lo cierto es que con la discriminatoria y asimétrica LVIOGEN (o ley contra la violencia de género) ni se han solventado los problemas ni se espera que lo hagan porque no se puede legislar contra la injusticia para crear otra injusticia. Lo único que se ha conseguido es promover un enorme aparato de propaganda institucional adoctrinador con influyentes consorcios feministas acantonados en organizaciones, Ministerios o Consejerías…que tan bien les ha venido para hacer acopio de votos cautivos.  

El feminismo de cuota y despacho parasitario ha estado recibiendo todos estos años mamandurrias, cuchipandas y organizando francachelas de todo tipo mientras los problemas han ido creciendo, el maltrato continúa, el goteo de mujeres asesinadas prosigue, cómo no, exacerbado y amarilleado por los medios hegemónicos progre-derechistas y los diversos boletines parroquiales de la progresía sindical de caviar y langosta. La religión de género ya está aquí y tiene víctimas colaterales propiciatorias. ¿Un conflicto conyugal como el de Juana Rivas puede ser elevado a la categoría de “asunto de Estado”? ¿Y de esos países donde se legisla contra la mujer –monarquías feudales del Golfo-  que son fieles aliados de nuestra OTAN…qué?

El show mediático-institucional montado en torno a Juana Rivas no sorprende puesto que hay un suculento negocio de fondo que sostener y no puede haber vuelta atrás. Miles de millones de euros dilapidados en organismos inútiles a costa de las mujeres maltratadas. ¿Qué puede subyacer detrás de todo esto? Pues que las fuerzas del capital están ejecutando la consigna más cristalina que pueda existir: divide (por sexos) y…vencerás.

 

Herejes en la ciencia (1). Robert Lanza: biocentrismo como explicación finalista del universo

Este científico norteamericano propone, entre otras, algunas premisas que pretenden cambiar el paradigma sobre nuestro universo y el propio ser humano como, por ejemplo, que la muerte, tal como la conocemos, sería sólo una ilusión creada por nuestra mente, mientras que la vida daría origen al universo y no al revés, como proponen las teorías evolutivas comúnmente admitidas por la ciencia. ¿Por qué me he metido en estos “embrollos” que buscan explicar otras “realidades” fuera de los círculos científico-materialistas…? Tal vez por la necesidad de satisfacer mi ansiedad existencial, debido a las circunstancias personales expuestas en este blog semanas atrás, lo que me ha impulsado a analizar y comprender que tal vez haya dogmas científicos que no sean tan consistentes como nos cuentan.

Robert Lanza (1956) es médico (no físico como erróneamente se puede leer en algunos sites de Internet) y director científico del Advanced Cell Technology, además de profesor adjunto en la Facultad de Medicina de la Universidad de Wake Forest (Carolina del Norte). Según la arriesgada teoría de Lanza la conciencia sería la creadora de toda realidad existente, de tal modo que la conciencia determinaría la forma y el tamaño de los objetos del universo” en contraposición al consenso científico que establece que la realidad existente de lo que hay es independiente de que haya, o no, un observador. Una de las tesis centrales de Lanza es que “si aceptamos la teoría de que el espacio y el tiempo simplemente son ‘herramientas de nuestra mente’, entonces la muerte y la idea de la inmortalidad existen en un mundo sin límites espaciales ni lineales”.

Lanza se apoya, para afirmar tales hipótesis, tanto en el añejo experimento de la doble rendija de Young como en la física cuántica. De esta última se hace eco del llamado entrelazamiento cuántico (o “acción fantasmagórica a distancia”, que señalaba Einstein) que consiste en que dos partículas elementales se comunican de forma instantánea independientemente de cuál sea su distancia. En cuanto al primer experimento (el de Young) se sabe que cuando varias partículas se lanzan hacia dos rendijas pueden hacerlo a través de una ranura o de la otra. Pero si ninguna persona observa o mide dicho experimento las partículas actúan como una onda y pueden ir a través de las dos rendijas al mismo tiempo. El mero acto de “observar” o “medir” hace que la función de onda colapse.

Tanto el comportamiento dual de la materia como onda-partícula como el llamado entrelazamiento cuántico estarían basados, según Lanza, en la percepción y la conciencia de una persona. De ahí que la conciencia sería, para Lanza, determinante a la hora de modelar la realidad física del universo y de nuestra propia existencia. Si la conciencia está asociada al cerebro, como propugna la ciencia oficial, entonces aquélla se extinguirá a la muerte del cuerpo físico, pero si el cerebro es una suerte de “antena receptora” de una conciencia “externa” ésta sería, según Lanza, “inmortal en un mundo sin fronteras espacio-temporales”.

El libro publicado por Lanza en 2009, Biocentrismo. Cómo la Vida y la Conciencia son las Claves para Entender la Verdadera Naturaleza del Universo, trata de explicar los fundamentos de esta aparente “teoría del todo” a través de siete principios biocéntricos, resumidos de la siguiente manera: .

  • La conciencia está detrás de la realidad
  • La percepción interior y exterior de una persona están vinculadas
  • El conportamiento cuántico de la materia está enlazado a un observador
  • La ausencia de conciencia determina que la materia esté en un estado de improbabilidad determinado
  • La vida crea al universo y no al revés
  • El tiempo no tiene sentido fuera de la conciencia
  • El espacio y el tiempo son dos creaciones de la conciencia. No son realidades independientes

Ahora bien, ¿Lanza (junto al astrofísico Bob Berman) desarrolla su hipótesis de forma convincente en su libro? Pues, lamentablemente, tengo que decir que la lectura del mismo me ha resultado decepcionante. Donde uno esperaba encontrar una densa y argumentada explicación sobre sus, en principio, atrayentes teorías (que no dejan por ello de serlo) sólo abunda un ejercicio biográfico de narcisismo en los seis primeros capítulos, así como en el duodécimo, que nada tienen que ver con su propuesta “biocéntrica”. ¿Eran para utilizar de relleno?. Uno esperaba que entrara en materia nada más empezar el libro y lo que te encuentras es una novela acerca de la vida y avatares de la infancia-juventud de Lanza que se extiende hasta bien entrado el mismo donde podemos ver cómo un joven Lanza se paseaba por la elitista Harvard y andaba entusiasmado y nervioso por aparecer en los despachos de los premios Nobel.

Por otra parte, sería casi motivo de rechazo la lectura de su libro al ver como Lanza da pábulo al gurú de la Nueva Era, Deepak Chopra, haciendo comentarios elogiosos de sus teorías en la portada y contra-tapa del libro. Ello a pesar de que el propio Lanza advierte en la introducción que “no os preocupéis, no hay nada de Nueva Era en esta obra“ y también en el capítulo octavo apunta lo siguiente: “La teoría cuántica, dice Lanza, se ha convertido, desgraciadamente, en una especie de comodín para intentar dar un respaldo científico a todo tipo de insensateces en el movimiento de la Nueva Era”. Entonces ¿en qué quedamos?, Lanza huye, con toda lógica de la peste de la Nueva Era pero al mismo tiempo permite que Chopra, un vendedor de esoterismo y religiosidad new-age, ponga sus créditos en su libro. Hasta Raymond Moody (el “padre” de las experiencias cercanas a la muerte, descalifica a ese movimiento).

La crítica aquí, por tanto, no iría por la idea central en sí de Lanza (descalificada en los círculos de la ciencia oficial, pero tan legítima como cualquier otra) sino por la ausencia de un convincente desarrollo teórico (no demostrativo, porque el propio autor ya dice al final del libro: “se trata de conclusiones provisionales especulativas”) Sus premisas pueden ser asumibles (y algunas de ellas son, sin duda, atrayentes), pero Lanza no explora debidamente acerca de los diversos estados de conciencia e incluso podría haberse adentrado en el terreno de la neurociencia para confrontarla, algo que hace que se debilite, en cierta forma, su argumento. El hecho de dedicar un capítulo entero (el octavo) al experimento de la doble rendija, con algunas variables metodológicas, aporta menos de lo que parece a su teoría, aunque es la parte digamos más científica para sostener su tesis de la conciencia como generadora de la realidad. Otro de los recursos criticables de Lanza consiste también en plantear preguntas “difíciles” al llamémosle dogma oficial pero no exigírselas a él mismo con su “biocentrismo”.

Otro medio empleado por Lanza que resulta bastante molesto, aunque ya sería secundario, es su reiteración por el uso de analogías superfluas con las que apostilla el final de una determinada frase aludiendo a cualquier cosa que se le ocurra (sea un actor o una fruta), como si tratara de hacerse el “interesante”, intentando introducir un plus de originalidad postiza a su discurso, algo que es prescindible y a veces hasta resulta incómodo. Lo mismo sucede para explicar su teoría de la conciencia con el ejemplo del árbol que cae en un bosque. La idea de que no hay sonido en ausencia de conciencia para percibirlo es una abstracción-elucubración, a modo de realidad holográfica, cuanto menos discutible.

En definitiva, si aceptamos como válido el discurso general de Lanza, es plausible como dice el también controvertido físico Dean Radin (a cuenta del “observador” y la “conciencia”) que La medición cuántica es un problema ya que viola la doctrina comúnmente aceptada de la realidad objetiva, que asume que el mundo en general es independiente de la observación. La noción de que la conciencia puede estar relacionada con la formación de la realidad física ha sido asociado más con la magia medieval y las ideas New-Age que con la ciencia sobria. Como resultado, es más seguro para la carrera de un científico evitar relacionarse con temas tan dudosos y subsecuentemente los experimentos que examinan  estas ideas son difíciles de encontrar en la física.

Ahora bien, la interesante propuesta de Lanza con su Biocentrismo se queda en un trabajo un tanto anémico, especulativo y se recrea demasiado en el simple retrato biográfico de su persona, más unas pinceladas acertadas o discutibles sobre la conciencia y algún que otro apunte científico (cita en varias ocasiones a uno de sus mentores, el físico John Wheeler, con axiomas como “Nada existe hasta que es observado”). En su lugar, el biocentrismo es la correcta interpretación del universo, pero sin apoyarlo suficientemente.

Con todo, si deja algo bien claro Lanza (y que suscribo) es una certera cuestión: que el llamado “problema duro” de la conciencia (como lo define el filósofo David Chalmers) no puede ser resuelto por la ciencia porque es, en sí, irresoluble a pesar de que las explicaciones científicas intenten buscar su origen en las reacciones neuroquímicas del cerebro. Pero lo cierto es que ninguna disciplina científica ha sido ni es capaz de explicar cómo la conciencia, algo inmaterial y subjetivo, puede surgir de la materia cerebral, salvo recurrir a vagos experimentos de laboratorio que no prueban de ninguna manera la relación causa-efecto (cerebro-mente subjetiva). Y, en este sentido, es donde ganaría enteros el biocentrismo.

La teoría biocéntrica es demasiado “ambiciosa” y sólo proporciona respuestas provisionales, discutibles, aunque también habría que decir que muchas teorías sobre el universo apuestan por el valor de “verdad” (a pesar de su eventualidad) y podrían calificarse perfectamente de fantasmagóricas y extravagantes. Por ejemplo, en cosmología, la teoría de cuerdas y,…por qué no, el origen mismo del universo (el canonizado y teísta Big-Bang) que fue inventado por un cura, Lamaitre, y un ruso exiliado en EEUU, George Gamow, teoría que como alguien ha dicho podría definirse perfectamente de “creacionismo disfrazado de ciencia…ficción”. ¿Cómo si no creer que algo pueda haber surgido de la nada? Si hubiera una porción de “nada” en el universo actual éste no podría existir (los juegos matemáticos de la “singularidad inicial” son discutibles)

Es cierto que el Big-bang es la teoría que, en apariencia, y a la luz de lo observado, mejor explica los fundamentos del universo pero…tiene importantes lagunas ya que fenómenos principales sobre los que se apoya como son el corrimiento hacia el rojo y la radiación de fondo de microondas se han demostrado insuficientes para explicar cómo funciona el Cosmos. Por otra parte, ningún punto inicial ha sido identificado como origen del universo y además no todas las galaxias están viajando a la misma velocidad o en las trayectorias que se podría esperar después de un big bang.

Robert Lanza, desde la ciencia, ha desafiado a la ortodoxia y eso le ha convertido de inmediato en ser etiquetado con el ya consabido repertorio del lobby “escéptico”, es decir, estamos ante un “pseudocientífico”, “charlatán”, “anticientífico” impostor y…súmenle otros más. Puede que su teoría (que no es original) pueda achacársele reminiscencias “espiritualistas” o de tener relación con las filosofías orientales pero, en cualquier caso, el biocentrismo de Lanza da una perspectiva diferente para repensar el mundo que nos rodea y nos propone salir de las trincheras de un cientifismo dogmático que prefiere seguir encerrado en su torre de marfil materialista y reduccionista.

Barcelona, reflexiones del día después (2)

1. Se está propagando, como era de esperar, un falso debate que ya tuvo lugar el 11-m con la disyuntiva ETA-AlQaeda para apuntar a la autoría del atentado madrileño y que ha sido trasladada aquí con la cuestión soberanista catalana de fondo. ¿Tuvo el atentado de Barcelona alguna motivación, a favor o en contra, para influir en el referéndum del 1 de octubre? La respuesta es un no rotundo. El hecho de que como telón de fondo esté Cataluña y su secesionismo no deja de ser una pieza de distracción masiva como lo fue el atentado de Madrid con el terrorismo ETA-AlQaeda. Sólo desde la ignorancia e incomprensión de lo que significan las falsas banderas (por favor, lean a Sibel Edmonds o Daniele Ganser) se puede argumentar en ese sentido. Entrar en el fango político atribuyendo complicidades políticas para socavar a los nacionalistas (o a la inversa) para explicar lo sucedido en Bcn es perder el tiempo miserablemente.  Si tal argumento fuese plausible ¿podrían explicar los adscritos a la teoría conspirativa anti-pro-independentista qué motivaciones de contenido, digamos localista, se llevaron a cabo en Nueva York, Londres, Manchester, Niza, Berlín, París, etc? El nexo entre todas esas ciudades es el mismo, igual que lo ocurrido en Barcelona y Madrid el 11-m.

2. He leído a alguien objetar (en la página Robot Pescador)  que con estos atentados no se han conseguido implementar medidas adicionales de seguridad en Europa y en el resto del mundo afirmando nada menos que “en los últimos treinta años el ámbito de la libertad individual y colectiva en Occidente ha crecido de forma constante”. Este señor vive en una burbuja, en la inopia o miente deliberadamente. Para empezar hay que ir a EEUU, donde la fascista Ley Patriota, construida a partir del 11-s, se hizo específicamente para cercenar y estrangular las libertades ciudadanas lo que ha supuesto que el gigantesco aparato de seguridad del Estado norteamericano haya detenido a miles de personas indiscriminadamente para ser interrogadas y encarceladas sin acusaciones ni cargos formales. Muchas de ellas siguen en prisión gracias a encerronas policiales y del FBI, quienes instan a las comunidades islámicas de EEUU a “radicalizarse”. Esto no sale en los telediarreos ni en los mass-mierda. Cliquen Patriot Act o Ley Patriota en google y ya veremos que sale. Mientras, en Europa son cada día más perceptibles los controles humillantes a los ciudadanos en aeropuertos, la vigilancia policial en lugares públicos como estaciones de tren, la presencia abrumadora de cámaras de seguridad en calles y plazas, las leyes mordaza, en las que manifestarse conlleva el riesgo de acabar multado o acusado de “obstrucción a la autoridad” o, en fín, la implementación de medidas extraordinarias (Estado de excepción en Francia). Esto es dictadura de seguridad, estrategia del miedo y de tensión.

3. Un hecho que ningún medio se va a plantear (y ha señalado un comentarista en el Robot Pescador) es cómo se puede acusar a alguien que está muerto de ser un criminal sin ser interrogado y juzgado, sólo basándose en los que dispararon y mataron. No hay una sóla línea crítica ante esto. Ni un solo capturado (aunque fuese herido) implicado directamente en los atentados del 17-A para tomarle declaración, algo que hubiera sido indispensable para conocer la secuencia completa del atentado y los días previos. Pero vaya, los medios que trabajan para el sistema y para deformar la realidad han proporcionado con todo lujo de detalles lo que planeaban los “terroristas”, sus movimientos y su historial personal y policial completos. ¿Quién les pasó la información (obviedad)? ¿Y al muerto quién le pregunta? ¿Cómo es que saben tanto ahora? La desfachatez es tan evidente que hasta alguno ha dicho sin ruborizarse que los pasaportes “olvidados” son la seña de identidad de los terroristas. Los dejan a posta…Impresionante..Pero mejor lo expresa un comentario anónimo, con una ironía y sentido del humor (negro) magníficos. Lean..lean:

Esta pequeña cortesía de dejarse el pasaporte olvidado ahorra muchos trámites a las fuerzas de seguridad y permite que la orden de busca y captura salga engalanada con vistosas fotografías y todo tipo de datos personales. En cuestión de una o dos horas después del atentado ya se sabe el nombre del autor, lugar de origen, marcas de nacimiento, familiares, amigos, novias, trayectoria personal, orientación sexual y gustos musicales. Los detectives del CSI en su investigación no suelen tener tanta suerte porque entonces cada episodio duraría cinco minutos.

En Nueva York el pasaporte de uno de los pilotos suicidas apareció milagrosamente intacto entre los escombros de una de las torres del World Trade Center. Aparte de la caja negra, las únicas cosas que pudieron rescatarse entre los restos pulverizados de la catástrofe del United 93 fueron varios pasaportes intactos y un pañuelo rojo típicamente islámico. En Madrid los terroristas dejaron una de las mochilas preparada para no estallar con una tarjeta SIM repleta de datos y además un automóvil Skoda Fabia forrado de arriba abajo de huellas dactilares. Tras la masacre en la redacción del semanario Charlie Hebdo, uno de los dos asesinos se olvidó un DNI en el coche en el que salieron huyendo y que luego abandonaron. Para que no perdieran tiempo en identificarlo, Anis Amri se dejó varios documentos personales en la cabina del camión con el que perpetró la matanza en el mercadillo navideño en Berlín.

Hay varias razones que explicarían algunas de estas increíbles casualidades, pero antes tendríamos que preguntarnos por qué ciertas zonas de los edificios no se forran con papel de pasaporte en lugar de con amianto. Es posible que los terroristas islámicos sean muy despistados. También podría ser que el pasaporte se tratara de una nota de autoría, como la firma en el cuadro, aunque entonces no se explica por qué la mayoría de ellos sale huyendo y matando gente en lugar de hacer una pintada reivindicativa con espray y quedarse a esperar a la poli masticando un bocadillo de bombas. Lo más probable es que todos sean fans de Torrente, quien en la primera entrega de la saga, se dejó el DNI en la escena del crimen.

Tampoco hay que darle muchas vueltas. No se puede buscar mucha coherencia en los actos de unos islamistas radicales que, casi siempre, o bien se han convertido al islam quince días antes o bien son borrachuzos arrepentidos. En algunos casos hay hasta homosexuales recalcitrantes. Omar Siddique Mateen, el terrorista que juró lealtad al ISIS y que luego mató a medio centenar de personas en un club gay de Orlando, no sólo era un visitante asiduo del mismo club sino que también chateaba en portales de internet para citas entre homosexuales. Los caminos del Señor son inescrutables y los de Alá ni te cuento.

4. Las vías de agua en el 17-A son tan profundas como lo fueron en el 11-m pero te siguen tomando por imbécil, como sucedió en la matanza de Madrid. El ejemplo del que dicen ser autor material del crimen en Las Ramblas es para nota ya que cómo es posible que puedan hacerte creer, así por las bravas, el siguiente relato oficial: el terrorista huyó a pie, sólo, durante cuatro días y cuatro noches hasta alcanzar la friolera de 40 km, escondiéndose durante el día. Es un enigma indescifrable cómo ese terrorista llegó a orientarse de noche y, además, ni estaba con barba ni sucio (en la foto suministrada por los medios) y supuestamente llevaba un cinturón de explosivos (la tragicomedia de Cambrils) cuando fue ejecutado.

5. Urge explicar la muerte del cooperante Pablo Pérez en el turbio incidente de un vehículo que dicen se saltó el control policial de los Mossos en la Diagonal..ya que huele que apesta a un montaje policial. Leo lo siguiente en Falsimedia, con un titular que lo dice todo: El misterioso caso del cooperante acuchilladoEn un primer momento del suceso, la Policía catalana desvinculó los hechos con los ataques terorristas. Pero a primera hora del viernes cambiaron su versión para atribuir este muerto a los disparos de uno de los agentes para repeler el atropello. La policía sospecha que el coche era conducido por otra persona, que llevaba al conductor habitual en el asiento trasero con una herida grave de arma blanca. Al comprobar la presencia del dispositivo antiterrorista se dio a la fuga. Unos metros después, un agente tiroteó el vehículo para que no escapara. Cuando las Fuerzas de Seguridad llegaron, el que manejaba el vehículo había huído y el cooperante aun seguía vivo en la parte trasera, pero no actuaron en su auxilio por miedo a que fuese una trampa para hacer estallar el coche y esperaron a que llegaran los Tedax. La Policía catalana no ha podido concluir que todo esté relacionado y tampoco conoce la identidad del conductor. Así, siguen investigando las relaciones y qué es lo que pasó. ¿Fue el asesino de Pablo el autor de los brutales atropellos en Las Ramblas?

Increíble relato con aroma a farsa: a) los Mossos cambian sospechosamente de versión de un día para otro b) Pablo, un cooperante que sin comerlo ni beberlo aparece en un vehículo que es suyo supuestamente “acuchillado” (lagarto, lagarto) en el asiento trasero c)  Intencionalmente el vehículo rebasa un control policial y es tiroteado. Los Mossos atribuyen la muerte del joven al tiroteo en la segunda versión. d) Los Mossos dejan morir a Pablo porque pensaban que era un coche “trampa”. Me pregunto ¿cómo cojones llegaron a esa deducción con un chico moribundo en su interior?. Pero…un momento, ¿donde coños está el que conducía el vehículo que no ha aparecido? ¿salió volando de él sorteando el dispositivo policial y se fue a Subirats? ¿Y tienen la desvergüenza de decir que puede haber sido el “autor” del atropello de Las Ramblas? ¿Le dejaron huír? ¿Qué demonios hacía Pablo en el asiento trasero tiroteado o “acuchillado”? ¿No era más práctico que el terrorista le hubiera dejado en la calzada y huír el sólo antes que llevar a un molesto herido? ¿Formaba parte Pablo de la escenografía como cabeza de turco? El forense dice que la muerte de Pablo fue por “arma blanca” pero los Mossos dijeron mucho antes que fue por el tiroteo. Nuevamente increíble y vergonzoso capítulo indecente del 17-A.

6. Sigue siendo un misterio como los grandes medios de manipulación endosan a unos jovenzuelos terroristas la marca ISIS y al mismo tiempo son incapaces de establecer la procedencia militar y financiera de esa organización terrorista. Si admitimos (que sería demasiado admitir, aunque es el mantra lanzado por la progresía) a Arabia Saudita como único financiador de ISIS….es vergonzante que en Falsimedia no citen (deliberadamente) a EEUU y Europa como fuertes aliados militares, por tanto estratégicos, de la dictadura saudí a la que proporcionan material militar de última generación, del cual dispone el ISIS. Pero sería demasiado pedir ya que el hilo de la madeja llevaría indefectiblemente a Washington y la OTAN como patrocinadores de ISIS y, por ende, como planificadores de sus atentados, en Siria y en Europa.

Barcelona, reflexiones del día después

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Las condolencias de los líderes europeos sobre el atentado de Barcelona suenan huecas e hipócritas porque ellos, esos mismos líderes, están en el centro del problema. Si no son los instigadores directos de esta serie de atentados terroristas, son los que permiten que los hilos sean movidos por sus servicios de inteligencia por orden del gran Maestro Global del  Estado Profundo, cuyo objetivo es someter a Europa, convertirla en un Estado policial o militar donde reine el caos y quién sabe si una guerra civil.

(Peter Koenig, analista geopolítico)

Uno de los efectos narcotizadores del día después en un ataque de falsa bandera es comprobar cómo todo sigue igual, es decir, tenemos un guión perfectamente ajustado a lo que quieren los globalistas o perpetradores. El efecto deseado es que la gente tenga más miedo y busque desesperadamente más medidas de seguridad, además de que la islamofobia se desate más o menos de forma controlada. Por otra parte, las opiniones en los foros y medios siguen el patrón previsto (abundan tanto los razonamientos de brocha gorda que sobrepasan la indignidad como imbéciles sin criterio o agentes desinformadores a sueldo descalificando a discreción disidentes de la patraña oficial, que son llamados, novedad, “conspiranoicos”).

En definitiva, no se atisba un mínimo de inteligencia crítica….. Los mass-media son la otra herramienta de control mental y social: lanzan profusas campañas de propaganda de las verdades (mentiras) oficiales con titulares llamativos para impactar a los menos preparados, porque saben que tienen a una sociedad acrítica, aletargada y adoctrinada que no busca respuestas a las dudas o interrogantes, a fallas clamorosas, si no es, en estos últimos casos, para utilizarlas en una dirección falsa o equivocada.

Entre tanto hedor a cloaca globalista siempre hay alguien que cuestiona la propaganda goebbelsiana. Pero apenas son perceptibles. En la página digital unz.com relatan que periodistas o investigadores de este medio preguntaron sobre el terreno de Barcelona, en concreto en un bar situado en Las Ramblas, a un camarero de unos 40 años de edad, de origen árabe, a ver qué opinaba sobre el atentado. Al contrario que muchos musulmanes sumidos en la ignorancia de ser “culpables” por el mero hecho de serlo y sin cuestionarse qué puede haber detrás de toda esta gran mascarada terrorista “yihadista”, el empleado afirmaba con convicción: “Esto ha sido como 11-s. Ellos (los Estados) ponen en escena estas cosas para que puedan hacer lo que quieran. No hay ningún grupo musulmán en Oriente Medio que quiera organizar ataques terroristas en Europa. Ellos conforman este escenario para que puedan seguir robando el petróleo de los árabes”.

Tal clarividencia no es fácil de encontrar. Aunque algunos, sólo en apariencia, logran dar en la diana. Me refiero a el site digital El Robot Pescador que hace un año vaticinaba un atentado de falsa bandera en Barcelona. Una predicción no hecha en base a que los propietarios de la página tuvieran acceso a documentos secretos que mostraran la evidencia de una Operación de falsa bandera o Gladio B, sino a una colección (lo digo sin ánimo peyorativo) de relatos periodísticos de Falsimedia, como el de más abajo, donde se señalaba a Cataluña como centro o epicentro del yihadismo en España. Nada nuevo puesto que allí hay una copiosa inmigración de origen musulmán propicia para ser demonizada y maleada a la carta. La deducción…de la prensa servil hegemónica (y de la que se hizo eco El Robot Pescador) es que cabría la posibilidad de ejecutar algún “atentado terrorista de falsa bandera” dadas las “sospechas” de que en Cataluña operaban radicales islámicos. De ahí a una falsa bandera…no era tan complicado teorizar.

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Los agujeros del 17-A son tan alarmantes como los del 11-m y otras falsas banderas ocurridas en Europa y sólo se plantean sesgadamente en los medios en clave de “fallos en la seguridad o por qué a este cual tipo se le dejó en libertad” sin buscar las causas profundas. Hechos tan sospechosos que crujen, como son:

  • La extraña explosión de la casa de Alcanar (casualmente “alquilada a toda prisa” por los “terroristas”), con similitudes a lo ocurrido en Leganés el 11-m. En ambas, murieron integrantes de la llamada célula “yihadista”.
  • Una deliberada prueba plantada consistente dejar un pasaporte en el vehículo del presunto conductor terrorista, tan habitual y repetitiva en otros eventos terroristas de Gladio B en Europa.
  • La extraña huída del que dicen autor material del atentado de Barcelona, quien nadie sabe como salió del vehículo y eludió todo tipo de controles policiales en el eterno lapso de 5 días hasta que, oh cielos, una delatora anónima dijo que andaba por el municipio de Subirats. Por supuesto, fue ejecutado rápidamente no sea que hablara más de la cuenta.
  • Del famoso “cerebro” del atentado (el Imán de Ripoll) y su extraña tourneé por varios países europeos y Marruecos, sin control alguno a pesar de que estaba fichado y era considerado “peligroso”, nadie ha levantado dudas de que podría tratarse de un confidente policial o un personaje “protegido” por las cloacas del Estado. El Imán terminó sus días, vaya por dios, en el chalet explosionado. Tampoco nos podrá contar qué papel desempeñó en toda la tramoya.
  • La ejecución extrajudicial (por ser finos) de Cambrils de los que dicen fueron autores o co-autores del atentado en Barcelona, sin dar opción a su captura, es otro evento repetido en el tiempo de todas las “false-flag”. Se lanza el globo sonda de que los cinco jóvenes “terroristas” tenían adosados a la cintura unos chalecos con explosivos, sin duda, con todas las trazas de ser una coartada para ser desmentida a posteriori, puesto que una vez muertos a tiros nos dijeron que los chalecos-explosivos eran falsos. En definitiva, los muertos no hablan y, nuevamente, los autores-chivos expiatorios son eliminados.
  • Los cinco de Cambrils, casi-adolescentes, estaban totalmente integrados en su comunidad con los españoles y no eran para nada religiosos según los testimonios de sus vecinos de Ripoll, otra prueba de que la radicalización exprés es un fraude por entregas, como ya sucedió en atentados de falsa bandera como el 11-s con Mohamed Atta y compañía (adictos a las drogas y a la carne de cerdo) y en el 11-m con los confidentes policiales liquidados en Leganés (puteros, juerguistas y traficantes de drogas), vamos, todo muy en consonancia con la pureza y la llamada a la guerra santa del Corán. Que unos jóvenes menores de edad sean calificados como asesinos profesionales fríos y calculadores es sólo carne para las fieras.
  • Para dar lustre al atentado y reforzar la idea de que estamos bajo el yugo del “terrorismo islámico” se vende la fastuosa propaganda (¿sacada de dónde?) de que los terroristas iban a volar la iglesia de la Sagrada Familia. ¿Cómo y con qué material explosivo? ¿Con C4, el de la OTAN-Gladio? Bueno, ya aparecerá…ya. Nuevamente se dirige la desinformación hacia la demonización contra el Islam: los cristianos “somos” objetivo de los musulmanes en razón de que somos “infieles” y qué mejor que volar sus iglesias cristianas. Argumento simplista creado por el anglosionismo pero que funciona en las mentes del populacho.
  • Sorprende que en ninguno de los atentados ocurridos en Europa no haya ni un sólo nexo de comunicación entre los diversos grupos “terroristas” que cometieron los ataques y qué aquellos (unos piernas cualquiera, sin profesionalidad militar alguna), tengan la capacidad estratégica de burlarse de todos los sofisticados aparatos policiales y de inteligencia, no ya de Europa, sino del mundo. Dirán, una furgoneta la puede coger cualquiera…Claro, por eso cambiaron el modus operandi: de explosivos especiales (C4) que cantaban…han pasado al burdo atentado con camiones. Este último punto en realidad es ocioso…

Un editorial del site web Vilaweb, formalmente un medio integrado en el sistema aunque no de gran difusión, rompe con lo establecido y publica (en catalán): ¿El atentado de las Ramblas fue un ataque de falsa bandera? Que nadie se alarme. No hay opinión disidente alguna. Es sólo un flash para llamar la atención y deslegitimar el propio títular….porque el editorialista, VIcent Partal, se dedica a menospreciar y ridiculizar totalmente esa hipótesis, como cabía esperar. Dice el periodista: «Si queremos ser la sociedad seria que estos días hemos estado, ahora no nos podemos permitir el ridículo de hacer circular películas baratas en vez de hacer investigación a fondo» Supongo que era difícil de evitarlo, por lo que ya ha estallado la polémica sobre si los atentados de Barcelona y Cambrils fueron ataques de bandera falsa’. Estas últimas horas han circulado de manera prodigiosa teorías conspirativas sobre esto. Algunas son ridículas y lamentables, paranoicas. Algunas otras parten de hechos muchos circunstanciales que son interesantes, pero que no indican realmente nada. Todas tienen el defecto que son demasiado parciales.

Es decir, infiere el personaje que hay que hacer investigación sobre el atentado pero atribuirlo a una falsa bandera es “paranoico o son prodigiosas teorías conspirativas”. Salvo que se refiera a personajes que juegan con los consabidos delirios de la Nueva Era tales como cábalas, hoax, numerología, iluminatis, reptilianos, etc…Gladio es muy diferente a toda esa basura. El editorial es una forma más de escamotear la verdad con un lamentable artículo donde el editorialista presume de haber estudiado el fenómeno “false-flag”. Supongo que en una guardería o en el ascensor de su casa.

 

Barcelona: algunos apuntes incómodos

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La cosas siempre se suelen ver más claras cuando desde fuera de este país corroboran tus propias predicciones, hipótesis o argumentos. Porque pensar que aquí se vayan a plantear los mismos interrogantes o cuestionarse las fallas del oficialismo en acontecimientos terroristas como el de Barcelona es un imposible práctico. Y no hablo de medios marginales o conspiranoicos deleznables de todos conocidos que orbitan en la ufología y lo “desconocido”. Hablo de determinada intelectualidad progre (o menos progre), gente que siempre ha sido servil a los propósitos propagandísticos del régimen cuando está en juego la verdad. Pero en EEUU no parece que muchos se arredren ante el gigantesco Estado policial y de espionaje a sus ciudadanos. En este caso es Stephen Lendman, escritor estadounidense residente en Boston, el que reflexiona brevemente desde la trinchera de la verdad sobre lo sucedido en Barcelona.

Hechos como los sucedidos en Barcelona, ​​Cambrils y otros similares anteriores, dice Lendman, se utilizan para alimentar el miedo, erosionar las libertades civiles y justificar una agresión injusta a otras naciones. Por lo general, estos atentados de falsa bandera son programados estratégicamente para un propósito, diseñados para recoger titulares en la prensa de todo el mundo, ocultar la responsabilidad del perpetrador y apuntar con el dedo a los tontos útiles que crean convenientes

Pasaportes u otras identificaciones de los “terroristas” que se suelen encontrar generalmente en los atentados de falsa bandera, por ser reiterados, sería algo que levantase automáticamente las sospechas de una bandera roja sobre aquéllos, pero no sólo es así, señalo yo, sino que se refleja con absoluta normalidad en los medios eludiendo calculadamente que se genere debate o crítica sobre ello. De este modo la coartada para la captura, señalamiento y posterior ejecución de los terroristas es más fácil de asumir por la opinión pública. Pero es que llevan ya unas cuantas desde el 11-s y podían cambiar de “modus operandi”.

Michel Chossudovsky, incide en lo mismo. El profesor canadiense dijo que “los hechos relacionados con el ataque de Barcelona revelan exactamente la misma característica de los pasaportes y las identificaciones dejadas tras los ataques que se produjeron en Manchester, París, Niza, Londres, Nueva York y ahora Barcelona …”

Los sospechosos generalmente son asesinados, no arrestados. Los muertos no cuentan historias que puedan comprometer la narrativa oficial, la cual ha sido reportada y probada, una y otra vez, como falsa. Añado a estas palabras de Lendman la última hora de la ejecución a tiros por la policía, en la localidad de Subirats, del que dicen es autor material del atentado de Barcelona, que cuentan llevaba adosado cinturón de explosivos conseguidos, al parecer, en el mercado del Raval (modo irónico). Todo en orden en las falsas banderas de Gladio B y cerrando la tragicomedia.

Y ahora algunas cuestiones que no pegan ni con engrudo y otras que irán apareciendo a medida que se vaya derrumbando todavía más el andamiaje del sainete oficial de Bcn y Cambrils:

Se está afirmando ya, con total certeza y velocidad superlumínica, a coro por los medios controlados (en la dirección deseada, lógicamente y con ánimo de lobotomizar al personal), que el imán de Ripoll organizó la célula de la “yihad”, que envió terroristas a Siria, que viajó a Bélgica a verse con la yihad de aquel país, que traficaba con droga, que otro de los terroristas nada menos que se embolsaba 2.000 euros mes más cuchipandas adicionales…Espera..¿cómo es posible que tanta exhaustiva información sobre la vida del imán y otros haya visto la luz en tiempo récord? ¿El imán fue a reunirse con terroristas, los empaquetaba con destino a Siria y nadie le echó el guante? ¿Y el CNI y la policía no le tenían controlado porque según cuentan (no se rían) se había relajado la vigilancia? ¿Según estamos con el serial de atentados en Europa? ¿Y el terrorista que supuestamente cobraba, ahí es nada, 2000 lereles se juega la vida para inmolarse por Alá viviendo de puta madre? Se sabe todo ahora…pero no se sabía antes. Venga ya, con el esperpento.

Del Imán no esperen que aparezca para que nos cuente su versión porque este otro chivo expiatorio yace más muerto que vivo o lo acabará estando ya que parece ser que la policía catalana cuenta con “indicios bastante relevantes y sólidos” de que uno de los al menos dos terroristas muertos en la explosión de la casa de Alcanar (Tarragona) es el imán de Ripoll. Vaya…al Imán le ha caido la del pulpo, le endosan ser el cerebro del atentado y no podrá contarnos que le llevó a ser del ISIS. Probablemente el Imán de Ripoll haya terminado sus días como lo hicieron los proxies yihadistas de Gladio B en Leganés durante el 11-m, es decir, en la casa de Alcanar, explosionada por “generación espontánea”. Sin su testimonio no se podrá saber jamás la verdad aunque sí se saben, de antemano, las copiosas mentiras oficiales. Decir que ese imán tuvo relación con los acusados del 11-m, lo sólo sirve para reforzar todavía más la farsa, puesto que cómo todo el mundo (informado) sabe los acusados de la matanza de Madrid eran todos chivos expiatorios-confidentes de la policía. Resumiendo: el imán de Ripoll era un tipo parece ser que peligroso y conocido por la policía (como otros tantos cabezas de turco en los atentados de falsa bandera) pero no se actuó contra él…Saquen sus conclusiones.

La incredulidad es absoluta cuando te cuentan que unos imberbes menores de edad dicen que se dedican a matar de forma fría, despiadada e indiscriminadamente a la gente y luego son ejecutados (o asesinados, como dice Lendman) sin dar opción a su detención. ¿Alguien se cree que unos niñatos, armados supuestamente con cuchillos, iban a oponer resistencia a todo un cuerpo policial hiper-armado? Esos no eran asesinos profesionales con una larga trayectoria terrorista, expertos en organizar, planificar y matar (como los terroristas de Siria, entrenados bajo el asesoramiento de cuerpos militares de élite de la OTAN y bajo el patronazgo de la CIA y el Mossad).

Los de la “célula integrista” de Cambrils eran cuasi-adolescentes musulmanes que estaban integrados en este país y que por arte de magia, en un corto lapso de tiempo, fueron supuestamente “adoctrinados” en la muerte para matarnos en nombre del ISIS, organización fundada por los servicios de inteligencia de Occidente, la OTAN y sus socios feudales Golfos, los cuáles han estado apoyando con armas, dinero y Toyotas a la “yihad” para cometer genocidios en Siria. ¿Desde cuándo los terroristas muerden la mano de quién les da comer? Este tebeo queda bien para los menos informados pero no para los que están dispuestos a tragarse cualquier bulo oficial y el de sus propagandistas mediáticos. Los 5 “niñatos” de Cambrils tenían que estar bajo los efectos de alguna droga o simplemente ser robots MK-Ultra…porque no cuadra la explicación oficial. No hagan caso, por lo demás, de esa progredumbre que estos días clama continuamente contra Arabia Saudita y se olvida deliberadamente de los sponsors principales del terror: Washington, Londres y Tel Aviv.

La reconversión de musulmanes digamos “normales” a yihadistas “express” en Europa es una fábula que no se sostiene. Y menos que no estén controlados debidamente por todo un gigantesco aparato policial y de inteligencia con miles de informantes a su disposición. ¿Se acuerdan de cómo un puñado de zarrapastrosos musulmanes salieron de una cueva en Afganistán y sortearon a las incontables y todopoderosas agencias de seguridad de EEUU el 11-s? Suena cómico ¿verdad?

Sin duda, que la facilitada inmigración masiva y descontrolada de musulmanes a Europa ha sido un objetivo fundamental de los globalistas para justificar su política imperial con falsas banderas y agresiones militares en Oriente Medio. Los musulmanes son los chivos expiatorios perfectos. Luego, para que veamos lo demócratas que son nuestros políticos invocan a no dejarse llevar por la “islamofobia”. Hay que llamarlo cinismo, estulticia o cosas peores…

Después tenemos a los “héroes” o actores de crisis, gente que se libró de atentados islamistas en varias ciudades europeas, seres de luz dotados de propiedades sobrenaturales que aparecen milagrosamente aquí y allá, teletransportados cuánticamente de Manchester a París…de Niza a Berlín y tiro porque me toca a…Barcelona. Nadie sabe ni cómo ni cuándo aparecieron en el lugar exacto del crimen ni cómo se libraron del mismo (es decir podían estar viendo un cuadro de Picasso en el Louvre, desayunando en el Moline Rouge o paseando por el Parque Güell)…pero no… estuvieron allí para contarlo. Y se libraron por la gracia de Alá y quién sabe qué más…En ciudades con varios millones de habitantes el azar es así de caprichoso. Dios no juega a los dados, pero estos afortunados harían saltar la banca. Y, claro está, no podían faltar esos héroes anónimos…que se topan prodigiosamente con los terroristas para darles ellos solitos caza….así por arte de birlibirloque..

Es muy plástico visualmente y conmovedor cómo la gente se acerca a la policía catalana (imputada en varios casos de torturas y malos tratos o palizas en manifestaciones), repartiendo besos y abrazos en lugar de reflexionar y pensar en clave de estrategia de tensión de quién verdaderamente podría estar detrás de estos atentados. Deberían tener más memoria histórica crítica y analizar que todo este gran teatro del “terror yihadista” podría responder a otras motivaciones e intereses. Pero chico, están entusiasmados con que nuestra libertad personal esté secuestrada a golpe de alerta de seguridad 4 ó 5.