A la memoria inolvidable de Sara

La muerte no existe, es una ilusión
(Robert Lanza)

Sara fue mi madre. Hace poco más de un mes, el día 4 de junio, a las 5:30 de la madrugada, me comunicaron-sobresaltaron que mi admirada madre había fallecido en el hospital, después de sufrir un calvario interminable de varios años con una de las enfermedades más devastadoras que existen, añadida al final con otra igualmente terrible. Cuando me comunicaron la desoladora noticia me encontraba en ese momento en casa, durmiendo en sueño profundo, puesto que me había despedido de mi madre la noche del día anterior para vernos el día siguiente y nada parecía (a pesar de un pronóstico nada bueno) que iba a tornarse en fatal desenlace.

Me desespera a día de hoy no haber podido estar a su lado en los momentos finales de su vida, haberla acompañado en su último aliento, a pesar de que estaba agotado de noche tras noche sin apenas dormir debido al estado de agitación mental de mi madre, y aunque el médico me dijera que no fuese cruel conmigo mismo por aquélla circunstancia (me lo repitió varias veces)..Pero debo serlo (cruel) y me duele la conciencia hasta el infinito….no haber estado presente la noche más trágica de mi vida al lado de mi madre…

Mi madre fue una mujer increíblemente bondadosa, generosa, paciente, imprescindible como pocas, sacrificada como ninguna…pero sobre todo el rasgo distintivo de mi madre fue, desgraciadamente, el de ser maltratada en vida, desde que nació hasta que murió (una historia que no puede ser contada)…y con todo la entereza y superación que mostró ante tanta adversidad le hizo ser increíblemente más fuerte a pesar de que era, paradójicamente, débil y cuando lo más fácil habría sido haber tirado la toalla…

Decidió sacar la familia adelante yendo a las 4 de la madrugada a limpiar las oficinas de la entonces conocida multinacional americana NCR hasta que recaló en la Diputación provincial donde como quien dice iba a diario con la comida en la boca a las 2 de la tarde para salir a las 9 horas de la noche…y luego, de vuelta a casa, para más inri, hacía la cena para los demás…demasiadas veces desagradecidos y malencarados.

Un año entero me dediqué al cuidado de mi madre (dejando el trabajo) creyendo que iba a poder superar lo que era un imposible (3-5 años de supervivencia)…fracasados todos los tratamientos médicos convencionales que sólo parchearon malamente, agravaron y destruyeron su poca salud…pero, infortunadamente, entre los alternativos tampoco hubo solución en los años que la traté o tal vez llegué muy tarde a ello con el que era el indicado (probé muy al final, con prometedores resultados al inicio, el aceite de marihuana medicinal de Rick Simpson, pero sobre mi madre había caído como una losa otra cruel enfermedad adicional a la que ya tenía y que le impidió mejorar de ninguna de las maneras puesto que su patología de base había destrozado tanto su salud que había dejado su sistema inmune extremadamente debilitado; la segunda enfermedad fue la que acabó con ella). Nada se pudo hacer y ya nada importa y menos retomar el pasado sobre el qué pudo ser y no fue…Es otro lamento inútil que a veces me remuerde, seguramente, de forma absurda la conciencia.

Desde la desaparición de mi madre apenas he podido salir del estado de devastación que me ha producido su insoportable pérdida, de no poder articular palabra alguna entre interminables sollozos…la extraña sensación de estar en una angustiosa y fría soledad…de estar desubicado del mundo real y andar perdido en una espiral depresiva donde el sufrimiento padecido durante largos años por mi madre es lo único que permanece en mi mente…el silencio interior y exterior…la pérdida de la que era mi confidente principal, el faro que iluminaba el sentido de mi vida…

Mi madre fue la mujer de mis sueños, pero ahora sólo es un sueño perdido fuera del espacio y el tiempo.

Hay recuerdos que nunca se borrarán y personas que nunca se olvidarán. Espero encontrarme pronto en tu camino.
Te amo mamá

 

Cuando me acaricias – M Trini

 

C’est la vie – Emerson, Lake & Palmer

 

Beim Schlafengehen (Cuatro últimos Lieder – Richard Strauss)

Terrorismo manufacturado por Occidente: creando falsas banderas para el Nuevo Desorden Mundial (2)

11 de septiembre de 2001: Nueva York, Pentágono y Shanksville

Joachim Hagopian nos recuerda, a propósito del 11-s, el autoatentado de falsa bandera más emblemático en lo que va de siglo XXI, que Ya se ha escrito mucho sobre el 11 de septiembre exponiendo las docenas de fallas en la falsa narrativa del Estado profundo. Los Estados Unidos crearon a Osama y a Al Qaeda y los hicieron efectivamente aliados mediante dos guerrillas de poder separadas (Afganistán y los Balcanes), en dos décadas consecutivas. La planificación del 11 de septiembre se hizo con mucho tiempo de antelación, en particular en el asunto de los “terroristas”, cuando la CIA proporcionó pasaportes gratuitos en Jeddah, Arabia Saudita, para que 15 saudíes pudieran viajar libremente de su país natal a América. El ex Cónsul General Michael Springmann en aquélla ciudad sostiene que fue “repetidamente conminado a emitir más de 100 visas a solicitantes que fueron considerados no cualificados”.

El control de terroristas como viejos conocidos de los aparatos de inteligencia de Occidente es una constante que se ha ido repitiendo a lo largo del tiempo en todos los ataques de falsa bandera. Respecto del 11-s, Hagopian es certero como pocos: Como en todos los actos terroristas importantes de este siglo, la CIA y la comunidad de inteligencia internacional tienen una larga historia de conocimiento del paradero de terroristas que han estado estrechamente vigilados. El principal secuestrador del 11-s, el que dijeron que había volado desde el aeropuerto Logan, en Boston, hasta la Torre Norte, Mohamed Atta, de 33 años de edad, resulta además que no era un fundamentalista islámico en absoluto, sino un bebedor y cocainómano. La evidencia demuestra que era un protegido que conocía a la CIA y los aparatos de la seguridad alemana. Además, dos años antes del 11 de septiembre, se informó que a un empleado del Pentágono se le ordenó retirar todos los documentos que indicaban que Atta era un terrorista.

El periplo del terrorista Atta a sueldo de la CIA es bien conocido: Atta se trasladó desde Napolés, donde residía, a EEUU, concretamente a Florida donde fue a “tomar lecciones de vuelo” en un aeropuerto local famoso por ser uno de los que utilizaba la CIA en sus viajes frecuentes a Suramérica para llevar cocaína a EEUU. Mientras que del resto de chivos expiatorios saudies se sabe que Tres de los cuatro presuntos pilotos secuestradores del 11 de septiembre fueron graduados (sic) en la misma escuela de aviación del aeropuerto de Venice. La CIA facilitó clases de vuelo para los árabes que ingresaron en los Estados Unidos, en 1999, en varios estados incluyendo California, Arizona, Oklahoma y Florida. Eso sí, lo que se dice aprender a volar…no pasaron ni la prueba de los avioncitos de papel.

Chapuzas, anomalías, criminalidad y desvergüenza oficial se dieron la mano en la historia oficial del 11-s.. Así, Hagopian señala que Las listas de las aerolíneas que proporcionaban los nombres completos de los pasajeros y número de asientos a bordo de los cuatro aviones el 11 de septiembre fueron obtenidas en el juicio del supuesto secuestrador Zacarias Moussaoui detenido pocas semanas antes del 11 de septiembre. Estas listas indicaban que ninguno de los terroristas identificados el 11 de Septiembre estaban incluso a bordo de esos vuelos. La pregunta que surge entonces es cómo llegaron a bordo de los aviones o es que nunca existieron esos vuelos.

La historia del pasaporte “mágico” de las Torres Gemelas es digna de entrar en los anales de la astracanada de las false-flag. Como es conocido, un par de días después del ataque, repentinamente, un pasaporte intacto y sin mancha alguna, perteneciente a un presunto terrorista del 11-s, milagrosamente se encontró en un bloque lejos de la zona cero. El hallazgo de una tarjeta de identificación casi de forma instantánea está previsto en estos “operativos” para que la publicidad de los medios de comunicación dominante pueda culpar de inmediato a los violentos terroristas musulmanes, algo que se ha hecho muy común en casi todas las operaciones de falsa bandera de los últimos tiempos. Pero, como he reiterado varias veces, dicho modus-operandi de los “olvidadizos terroristas” se está convirtiendo, al igual que el de los “terroristas” fichados previamente por la policía o las agencias de espionaje occidentales, en una burla tan demencial como no digna de ser cuestionable por los mass-media.

La desaparición de las pruebas del crimen de Nueva York se hicieron con suma celeridad, como un guión ajustado a toda falsa bandera que tenga cierta envergadura terrorista. Aquí ya tuvimos constancia, en el 11-m, del latrocinio de convertir en chatarra, a las 48 horas, los trenes que fueron objeto de las explosiones gracias, al parecer, a la orden recibida por un alto mando policial encubridor del crimen que nunca fue investigado judicialmente por el nefasto juez del Olmo, instructor del atentado de Madrid.  En el 11-s, se sustrajeron de la escena del crimen rápidamente todos los escombros no pulverizados de fragmentos de viga de acero de las Torres Gemelas, los cuáles fueron enviados a China antes de cualquier análisis forense. La destrucción intencional de la evidencia donde miles de personas murieron es, en sí mismo, un crimen de la más alta magnitud.

Otra culpabilidad criminal que cita Hagopian se refiere al gran perpetrador genocida, Dick Cheney, vicepresidente de EEUU, quien se aseguró de que se ordenara la paralización de todos los sistemas de defensa aérea de la costa este de los Estados Unidos y de que los militares estadounidenses que defendían nuestras costas estuvieran participando activamente en simulacros al sur de Carolina del Norte para no estar disponibles hasta después de las 10:45. Mientras tanto, un importante ejercicio militar, el Global Guardian, que se programaba normalmente cada año en octubre, se canceló misteriosa y anticipadamente, sin duda para no interferir con la agenda de los neoconservadores. El presidente del Estado Mayor Conjunto, el general Henry Shelton, que no estaba entre los miembros del equipo conspirador, fue trasladado a una reunión de la OTAN en Hungría, sustituyéndole en su lugar el general Richard Myers.

Otro arquitecto clave del 11-s, prosigue Hagopian, fue Paul Bremer, quien dos años después conduciría desastrosamente al saqueo de Irak durante la primera fase de ocupación de Estados Unidos. En la mañana del 11-s, Bremer, en lugar de asistir a una reunión programada en su lugar de trabajo en la Torre Sur del World Trade Center, fue de los primeros cabezas parlantes que, en las televisiones, apuntó con el dedo a Osama Bin Laden, mientras 200 colegas de su compañía estaban siendo asesinados en las WTC. ¿Y cómo podemos olvidarnos de ese anuncio prematuro de la infame reportera de la BBC mientras el Edificio 7 todavía estaba en pie con sus 47 pisos de altura detrás de ella, mientras estaba contando su caída…20 minutos antes de que se desplomara?. Este edificio, cuya caída libre en menos de siete segundos no pudo ser explicada tan sólo por un pequeño incendio en una de sus plantas. Larry Silverstein, el propietario del World Trade Center acababa de comprar recientemente una póliza de seguro contra aviones que volasen cerca de sus edificios por un importe de 4.600 millones de dólares. Silverstein dio la orden de demolición.

Los testigos del crimen del 11-s fueron otra de las bazas desfalsificadoras del gran bulo oficial, como relata Hagopian cientos de testigos oyeron claramente innumerables explosiones previamente a la demolición controlada. A pesar de que el debate gira acerca de los explosivos de demolición convencionales como la causa del derrumbe de las WTC, lo más probable es que dicho desplome de las WTC se pareció más a un ataque con un arma de energía dirigida. Desafortunadamente, el movimiento Truther se ha fracturado en dos campos: los defensores de la energía libre de la ingeniera Judy Wood y los arquitectos e ingenieros por el 11-s. La Dra. Wood sostiene que el volumen de un millón de toneladas de acero de ambos edificios de 110 pisos debería haber producido muchos más escombros en volumen que lo que finalmente produjo el derrumbe. Lo que todos no dudan es de la interpretación falsa de la Comisión 11-s, afirmando que los incendios en los niveles más altos de la torre no podrían nunca haber producido suficiente calor para derretir el acero de las Torres y fundirlo, tanto como para derribar a los edificios más altos del mundo en 11 y 9 segundos. Y no es necesario que cientos de arquitectos y científicos nos digan que es imposible.

En la serie sobre el 11-s, en este mismo blog, prácticamente no hice ninguna alusión a la participación en el complot terrorista americano de la organización criminal de inteligencia israelí, Mossad. Y lo cierto es que su papel fue determinante a la hora de llevar a buen término la trama, máxime cuando sus agresivas huellas dactilares aparecen y han aparecido en todas las operaciones de falsa bandera del mundo. Dice Hagopian que No es casualidad que el Washington Times publicara un artículo el 10 de septiembre de 2001 informando de que un grupo de 60 oficiales del Ejército de los Estados Unidos, en Fort Leavenworth, acabase de publicar un estudio llamando a la agencia de inteligencia de Israel (el Mossad) “Un “comodín” despiadado y astuto que tiene la capacidad de señalar como objetivo a las fuerzas armadas estadounidenses y hacer que parezca un acto terrorista palestino / árabe”. Menos de 24 horas más tarde, el Mossad hizo suya esa advertencia profética jugando un papel clave en el asesinato de 3.000 estadounidenses.

La evidencia de la participación sionista del Mossad en Nueva York el 11-s contiene varios puntos de singular importancia. Algunos de ellos incluyen la famosa furgoneta repleta de agentes del Mossad israelíes que fueron capturados después de que intentaran hacer estallar el puente George Washington. Fueron detenidos pero luego misteriosamente fueron liberados incluso después de que perros de la policía de Nueva York detectaran rastros de explosivos en su furgoneta. Unas semanas después del 11 de septiembre, otra camioneta con agentes israelíes fue detenida en Pennsylvania teniendo en su posesión un video de la ciudad de Chicago con fotos ampliadas de la Torre Sears. La policía local de la ciudad se puso en contacto con el FBI y pronto los espías del Mossad fueron puestos en libertad. Luego tenemos a los “estudiantes de arte del Mossad ” un grupo de israelíes que había alquilado un piso cercano a una de las torres gemelas meses antes del ataque, donde aparecieron explosivos preenvasados. Y, por supuesto, no podemos olvidar a los israelíes que bailaron en un parque de Nueva Jersey celebrando cómo los frutos de su trabajo se hacían efectivos en la zona cero.

La comedia de Shanksville, los “héroes de hojalata” del vuelo 93 “estrellado” en las afueras de aquella localidad, es otra falla desvergonzada que quedó rápidamente al descubierto. Y lo señala Hagopian, desde otro punto de vista (respecto de la entrada/s que hice sobre aquel “suceso”): El hecho de que ninguna parte de los cuerpos de los pasajeros, así como que el lugar de impacto fuera auténtico, en el vuelo 93 de Pennsylvania, indica aún más el encubrimiento. Era una zona pequeña que aparecía como una puesta en escena con muy pocos restos de avión, nada que se pareciese a cualquier otro accidente aéreo similar de los que se han registrado en el mundo. La evidencia sugiere de que al menos uno de los cuatro aviones “secuestrados” voló a la Base Aérea de Westover en Chicopee, Massachusetts, y existe una fuerte probabilidad de que las conversaciones de teléfonos móviles que se produjeron dentro de los aviones en realidad fueron grabadas desde el suelo dentro de la base de Westover y no desde el avión.

Hagopian hace un paréntesis en el nudo gordiano del 11-s, para….no irse de él, hablando de que El precedente de culpar falsamente a los terroristas musulmanes por un trabajo interno ya se había establecido ocho años antes usando exactamente la misma escena del crimen, después de que se implementase una “actualización de seguridad” de medio billón de dólares. El trabajo interno del 11-S, entonces, fue completado. A continuación vino la aprobación de la inconstitucional Ley Patriota y otro trabajo interno se generó con el envío de ántrax a políticos de alto perfil que potencialmente se oponían a esa ley draconiana. Huelga decir que una vez más las tácticas subversivas de los federales (el FBI) funcionaron y, sin debate, el proyecto de Ley Patriota fue definitivamente aprobado. El único senador de los Estados Unidos de perfil altamente democrático que votó en contra de la guerra de Irak fue Paul Wellstone. Apenas dos semanas antes de las elecciones, el senador, su esposa, su hija y otros cinco ocupantes fallecieron mientras viajaban a bordo de un pequeño avión, supuestamente a causa de un accidente. Tres días antes de su muerte, Wellstone había denunciado públicamente unas palabras que le había dicho el vicepresidente Dick Cheney semanas antes: Si usted vota en contra de la guerra en Irak, la administración Bush hará todo lo que sea necesario para evitarlo. Habrá graves consecuencias para usted y el Estado de Minnesota (por el que era senador).

Una amenaza tan grave de este tipo se correlacionaría con lo que el destacado periodista Seymour Hersh descubrió en 2009: que en 2002 Cheney lideraba un escuadrón secreto de asesinatos de la CIA. Al igual que el ántrax fue utilizado criminalmente para dar el visto bueno a la Ley Patriota, la muerte de Paul Wellstone suponía una amenaza directa para cualquier líder político que se opusiera con determinación a la agenda de guerra neocon para invadir Irak, al trabajo interno del 11-s, a su guerra contra el terror y al desmantelamiento de la Constitución de los EEUU.

La narrativa de un “avión” de pasajeros impactando, el 11-s, en el Pentágono (haciendo una pirueta imposible a ras de suelo en vez de lanzarse en picado) fue otra de las obras criminales del eje sionista-americano-saudí, donde se desplegó toda una pantomima oficial verdaderamente ridícula, sólo apta para los menos preparados. Apunta Hagopian que un agujero del tamaño de un misil quedó como rastro en la fachada central del Pentágono, donde un avión hubiera sido imposible que lo hubiera atravesado. Curiosamente, a finales de octubre de 2000, menos de un año antes del 11 de septiembre, hubo un ejercicio de simulación de un avión de pasajeros que se estrelló contra el Pentágono.Mientras tanto, en la mañana del 11 de septiembre, justo cuando Estados Unidos disparó uno de sus propios misiles contra el edificio del Pentágono, a pocos kilómetros de distancia se reunió George Bush en el Hotel Ritz Carlton con la familia saudita de Bin Laden. Más tarde, mientras no se veía un solo avión en el cielo de América, los Bin Laden eran libres para volar con seguridad en el espacio aéreo estadounidense. Bush incluso autorizó un avión especial para recoger dos docenas de parientes de Bin Laden en diez ciudades diferentes de Estados Unidos, mientras que el país seguía siendo una zona de exclusión aérea para el resto de nosotros. Aparte de los estrechos lazos con la familia saudita, este trato preferencial para los familiares de un supuesto acusado asesino de 3.000 estadounidenses sugiere fuertemente que Osama Bin Laden realmente no tuvo nada que ver con los ataques. Era demasiado obvio que hubo un arreglo pre-planeado convenientemente culpando a él y a Al Qaeda con el objeto de comenzar la falsa guerra contra el terror.

Sería interminable reseñar, como bien refiere Hagopian, la lista de anomalías del 11-s, por lo que, para cerrar este capítulo del gran crimen estadounidense, nuestro articulista reflexiona sobre las motivaciones del mismo: con cualquier acto de terrorismo, la primera pregunta que se debe hacer es ¿quién puede ganar con la ejecución de una operación de falsa bandera a una escala tan grande? Definitivamente no iba a ser un amigo de Bush que parasitaba en una cueva afgana y que acabó muriendo de una enfermedad renal. Efectivamente, el barbas saudí, terrorista y agente de la CIA, no murió en la celebrada operación teatral de los “seals” en Pakistán, en mayo de 2011, una farsa antológica que el primo de Osama, Obama, endilgó a todo el mundo que estuviese dispuesto a agotar su credulidad hasta el límite de lo practicable.

Bin Laden, el 11 de septiembre, día de los atentados en Nueva York-Pentágono-Pennsylvania, estuvo ingresado en un hospital militar de Rawalpindi (Pakistán) aquejado de una grave enfermedad renal y su muerte natural tuvo lugar en diciembre de 2001 en algún lugar de las montañas de Tora Bora (Afganistán). La opereta de su falsa muerte en 2011, no datada independientemente, no confirmada por ningún medio gráfico, fue un timazo mundial de los que hacen época por burdo y grotesco. Dicen que los militares estadounidenses, después de asesinar a Laden, enviaron su cuerpo al mar como manda la tradición islámica. En serio, tanta deferencia con todo un enemigo público es para mear y no echar gota, la verdad. ¿Una hazaña de esa envergadura y no nos mostraron el tan codiciado trofeo?. Pero es que así funcionan las falsas banderas, sin ningún decoro al sentido común. La escenificada muerte de Bin Laden en mayo de 2011 fue una tramoya idéntica a la que en años anteriores había puesto en práctica la CIA con multitud de videos y audios falsos del terrorista (utilizando a dobles de Laden) para seguir alimentando al “monstruo” y la guerra sin fín contra el “terror”.

El conocido analista de inteligencia George Friedman escribiendo para un conocido sitio web de la CIA, stratfor.com, el mismo día en que se produjeron los atentados del 11 de septiembre, dejó claro explícitamente: El gran ganador hoy, guste o no, es el estado de Israel. No hay duda de que hoy Israel ha sentido una gran satisfacción.

Terrorismo manufacturado por Occidente: creando falsas banderas para el Nuevo Desorden Mundial (1)

Aunque el terrorismo de falsa bandera ha sido tratado ampliamente, al menos en este blog, en particular, “clásicos” del terror de Estado como el 11-s o el 11-m y otros eventos asimilados como los acontecidos en fundamentalmente en territorio europeo (París), conviene volver a las andadas sobre los mismos para seguir manteniendo viva la memoria acerca de qué clase de delincuentes psicópatas están ejecutando el Nuevo (des) Orden globalista contra la ciudadanía y, por extensión, contra la Humanidad. Lo haremos de la mano del norteamericano Joachim Hagopian, Graduado en la reconocida Academia Militar de West Point, por tanto, ex oficial del Ejército de Estados Unidos, quién da un soberano y ciclópeo repaso a la chusma globalista analizando ese terrorismo, que nos ha sido tan familiar en los últimos veinte años, con el sello de denominación de origen “yihadista” o Gladio B.

Antes de empezar con el denso, certero y concluyente análisis de Hagopian hay que señalar una atribución falsa que hace Hagopian de unas supuestas palabras pronunciadas por el dirigente soviético Jose Stalin, a modo introductorio de su artículo. En concreto, la frase que pone en boca de Stalin es: “La forma más fácil de obtener el control de una población es llevar a cabo actos de terror. Entonces la gente demandará más leyes si su seguridad personal está amenazada”. Esta cita es un completo bulo que no ha sido verificado, no ya de forma independiente, sino que ni siquiera figura en ningún texto de historia sobre la figura del líder soviético, de los más conocidos, que yo recuerde. En la Wikiquote, versión española, de Internet figura una lista extensa de citas de Stalin y no aparece mencionada. En la versión en inglés, en cambio, el alegato “estalinista” lo consideran falso, señalando que: “Parece ser una cita falsa, la referencia más antigua se encuentra en el libro Vile Acts of Evil, que fue publicado en 2009. El autor afirmó que la cita era de Stalin, pero las citas incluidas no incluyen dicha anotación. Además, el libro está lleno de otras citas falsas similares, lapsus y atribuciones erróneas.”. Y es que amigos, Stalin vale como comodín para todo lo demonizable e inventable por parte de quién se acerque a cuestionar (o desollar) su figura, después de transcurridos casi setenta años de su muerte. Su fantasma sigue recorriendo no ya Europa, sino el mundo. Esto no quiere decir que el trabajo de Hagopian quede mermado de credibilidad, como algunos podían pensar, por este “lapsus”, ni mucho menos. Quede claro.

LA SOLUCIÓN FINAL DEL TERROR GLOBALISTA

Hagopian deja de forma cristalina al comienzo de su artículo que Los gobiernos de los países occidentales utilizan a sus comunidades de inteligencia para fabricar colectivamente, orquestar y organizar acontecimientos mundiales violentos que promuevan una interminable guerra contra el terror y luego manejar a los propagadores de los medios hegemónicos, todos ellos comprados y vendidos, para formar una opinión pública favorable a sus tesis. El gobierno estadounidense y sus vasallos occidentales han desplegado incesantemente la Dialéctica hegeliana para crear crisis sistemáticamente y luego implementar una llamada solución para obtener el máximo control sobre la Población mundial, con el objetivo de dividir y gobernar el planeta. En última instancia se impondrá la tiranía global.

El 11-s, el autoatentado “estrella” de falsa bandera más conocido de la historia, merece un punto y aparte para Hagopian. Lógico, si tenemos en cuenta que es ciudadano americano y allí, en su país, se ejecutó una de las mayores infamias de la historia del crimen. Dice Hagopian, a este respecto, que un puñado de poderosos neoconservadores sionistas en Washington desplegaron colaboradores de la CIA, el FBI y el Pentágono para trabajar directamente con Israel y su servicio de inteligencia, el Mossad, junto con la inteligencia saudí, para matar a 3.000 estadounidenses. Con la profunda conexión de la familia Bush-Bin Laden de fondo, que se remonta a años atrás cuando eran socios de delincuencia terrorista, el globalista George Bush padre, entonces director de la CIA y el asesor global de seguridad Jimmy Carter, Zbigniew Brzezinski, emplearon un grupo de wahabitas saudíes llamados “mujaidines” para luchar como terroristas a sueldo de EEUU en contra del ejército soviético. Brzezinski se jactaba de que había incitado al presidente Carter a “firmar la primera directiva de ayuda secreta a los opositores al régimen pro-soviético en Kabul” para provocar una invasión de la URSS en Afganistán, en diciembre de 1979. Invasión, cabe recordar, que no fue tal sino ayuda militar en el marco de cooperación entre dos países amigos y aliados. La historia oficial occidental ha tergiversado y manipulado a su antojo esta cuestión. El juego dado por el terrorismo islámico a los intereses geoestratégicos del imperio se remonta, pues, a 1979.

En los años 80, durante el mandato de Ronald Reagan, cita Hagopian, el entonces vicepresidente George Bush (padre) estaba muy ocupado financiando , armando y entrenando a extremistas islámicos liderados por Osama Bin Laden. El perfil siniestro de la familia Bush y sus vínculos con el terrorismo quedan de manifiesto cuando se sabe que Bush padre fue también la figura central que estuvo detrás del escándalo Irán-Contra y quién coordinó la enorme operación de contrabando de cocaína que montó la CIA desde Colombia hacía EEUU, la cual sirvió para financiar la compra de armas que iban a ser suministradas a escuadrones de la muerte centroamericanos, a los que el actor de la Casa Blanca (Reagan) llamó afectuosamente “luchadores por la libertad”. 

El reciclaje del terrorismo islámico, utilizado por Occidente para sus criminales objetivos, comenzó “oficialmente” en los años noventa, pasando de ser considerados los entonces muyaidines combatientes por la “libertad” (en Afganistán) a ser simples mercenarios ocultados bajo bambalinas para servir a los intereses americano-sionistas (“terroristas” de conveniencia) para los que se utilizó una oportuna propaganda que les declaraba enemigos jurados de la “civilización occidental”, por supuesto, de cara a modelar la opinión pública mundial. Estamos hablando del Gladio B. Apunta Hagopian que la redistribución de la marca de Al Qaeda, trajo consigo que el terrorismo de Osama actuara como mercenario de los Estados Unidos a lo largo de los años del mandato de Bush-Clinton, en los años 90, para ayudar a balcanizar Yugoslavia y fragmentarla en media docena de piezas rotas. Al mismo tiempo entra en acción el think tank neoconservador Proyecto para un Nuevo Siglo Americano (PNAC) creado en 1997 y su tratado “Reconstruyendo la Defensa de América” ​​que se convirtió en su libro maestro. Una especie de “Mein Kampf” sobre cómo conquistar y controlar el mundo. Por lo tanto, el nuevo escenario no podía ser otro que fabricar ante los ojos del mundo la gran historia de un terrorista de nombre Osama Bin Laden “dirigiendo” desde su cueva afgana su “vasta” red de terroristas de Al Qaeda que iban a “actuar” en eventos tan significados como el del 11 de septiembre de 2001.

El mostrenco islamista ha sido, pues, la nueva fachada criminal de los globalistas, cuya puesta en escena (que no estreno) se hizo práctica una vez que la OTAN certificó el fin de la guerra fría anticomunista. Según Hagopian Hasta el día de hoy, los delincuentes de Washington y Occidente han utilizado el Islam como su chivo expiatorio para inducir a los occidentales mal informados y maltratados mediáticamente a ir contra los musulmanes de todo el mundo con el fín de promover una guerra interminable, en beneficio, lógicamente, de la élite gobernante. Ni más ni menos que los mismos presupuestos que se emplearon en la mencionada guerra fría por parte de Occidente en contra del comunismo soviético y sus aliados.

De este modo, se han ido produciendo guerras manufacturadas, como las de Siria y Libia (las “revoluciones árabes”), que han tenido (y tienen) un mismo objetivo cardinal como es el de destruir-desestabilizar Oriente Medio y el Norte de África para que a su vez produzcan crisis migratorias masivas en Occidente con inmigrantes entrando descontroladamente en Europa (negocio redondo para los traficantes de derechos humanos y demás ONG’s de poder blando que viven a cuenta del estupidizante “welcome refugees”, con la sombra de sus padrinos-mentores: EEUU y George Soros) mientras fabrican hostilidades de guerra fría contra Rusia y China. Todo sea por implementar la tiranía del Nuevo Orden Mundial.

Las falsas banderas son, de este modo, los montajes terroristas sobre los que se asientan las prioridades de los déspotas occidentales para expandir su particular “blitzkrieg” conquistadora. Hagopian no duda de ello Cada evento de falsa bandera del siglo XXI (y bastante más atrás, con la Operación Gladio, iniciada tras la II GM) ha involucrado terrorismo patrocinado por Occidente, incluyendo todos los atentados llevados a cabo tanto en EEUU como en Europa. David Steele, con 20 años de experiencia en la inteligencia militar del Cuerpo de Marines y ex oficial de la CIA, ya dijo que: La mayoría de atentados terroristas en el mundo lo son de falsa bandera, o bien esos atentados son ejecutados por nuestros propios servicios de inteligencia. En los Estados Unidos, cada incidente terrorista que hemos tenido ha sido una falsa bandera o bien ha sido un informante controlado por el FBI. De hecho, ahora tenemos ciudadanos que están impulsando órdenes de restricción contra informantes del FBI que están tratando de incitar al terrorismo. Nos hemos convertido en un manicomio.

¿Les suenan aquellos informantes-chivatos controlados por la policía, la guardia civil y el CNI en el 11-m español? La mecánica fue idéntica a la que señala Steele para el FBI, el propagador, junto a la CIA, de este manual de falsa bandera para las policías y servicios de espionaje del resto del mundo que sea acólito del imperio. Así, Hagopian, señala que Los manipuladores de la CIA, el FBI, el Mossad y el MI6 regularmente reclutan y financian a jóvenes extremistas musulmanes vulnerables como activos para actuar como patsies (tontos útiles) con los que supuestamente llevar a cabo operaciones de falsa bandera. Aunque la mayoría de los occidentales podrían estar de acuerdo en que sus libertades se han visto comprometidas desde el 11 de septiembre, todavía se resisten a aceptar la siniestra realidad de que sus propios gobiernos las usan como peones sacrificables, en definitiva, para asesinar a su propia gente.

No es ciencia ficción, a la luz de los hechos, qué clase de propósitos criminales tienen entre manos los gestores de este Nuevo Orden neocon con el que quieren “obsequiar” a todos los ciudadanos del mundo. Hagopian lo refiere, aunque a algunos les parezca su planteamiento catastrofista, del siguiente modo: De acuerdo con el diseño diabólico de los globalistas, de las cenizas de la muerte y la destrucción surgirá una población global “sostenible”, drásticamente reducida de la mitad a mil millones de habitantes humanos, de los 7,3 mil millones actuales, quiénes vivirán el resto de sus días en la tierra en servidumbre total sirviendo a una élite de poder genocida que gobernará sobre lo que queda vivo en el planeta. Este escenario final se está manifestando a través del análisis de los acontecimientos geopolíticos desestabilizadores y polarizadores que se están desarrollando en los últimos dos años en los que se están resucitando las hostilidades de la guerra fría entre Oriente y Occidente y cómo la élite gobernante ha estado utilizando su estrategia de división y conquista

La solución final pasa pues por El terrorismo patrocinado por los Estados occidentales, que se ha traducido en los atentados ocurridos en EEUU (11-s), España (11-m), el Reino Unido (7-j) y, entre otras, las masacres de falsa bandera acontecidas en Francia. Todo ello ha sido diseñado para difundir el pánico en todo el mundo occidental, para encender una guerra artificial contra el terror a expensas de los musulmanes de todo el mundo (antes fueron los comunistas), en consecuencia, para disminuir las libertades propias y ajenas. Los llamados terroristas son simples extensiones de la cábala del crimen occidental que asesina a su propio pueblo para la causa de la tiranía y control absoluto del Nuevo Orden Mundial.

26 de febrero de 1993: primer atentado terrorista de falsa bandera contra el World Trade Center

Expone Hagopian que El incidente terrorista más cercano ocurrido en territorio estadounidense que culpó a los musulmanes con las implicaciones de una falsa bandera fue el ataque terrorista al World Trade Center el 26 de febrero de 1993, ocho años antes del 11 de septiembre. Un artículo del New York Times del 28 de octubre de 1993 informó que el FBI era consciente, con bastante anticipación al ataque, de los planes de extremistas musulmanes de atacar con bombas una serie de lugares en Nueva York. Un ex oficial del ejército egipcio, Emad Salem, se convirtió en informante del FBI y aparentemente fue capaz de infiltrarse secretamente en el grupo de terroristas asignándole la tarea de sustituir el explosivo por polvo. Según Salem, un supervisor de la oficina del FBI en Nueva York canceló el operativo y la explosión de una serie de bombas en el Centro de Comercio de las WTC se produjo sin contratiempo alguno, matando a seis personas e hiriendo a más de mil, además de causar daños estructurales por valor de más de medio billón de dólares.

En la secuencia de hechos posteriores del ataque a las WTC de 1993 Hagopian incide en las vergonzantes fallas oficiales y connivencias del “establishment” policial con el terrorismo Una vez que el atentado contra las WTC ocurrió, el FBI rápidamente se dispuso a arrestar a cuatro musulmanes acusados ​​del ataque, todos juzgados y condenados dentro del plazo de un año. Después de entrevistar a un quinto hombre acusado en el atentado, Abdul Rahman Yasin, éste fue extrañamente liberado por el FBI y se le permitió regresar a Irak en 1993. Según un artículo de la CBS del 31 de mayo de 2002 titulado ” El hombre que se fugó”, el FBI justificó el dejar marchar a Yasin porque “fue servicial y cooperativo, facilitando los nombres y direcciones de los autores del atentado, por lo que el FBI, procedió a su liberación”. Pero Hagopian dice, con lógica, que A menos que Yasin estuviera en la nómina del FBI, como Emad Salem, con evidencias potencialmente perjudiciales que pudieran comprometer al propio FBI como partícipe del atentado, jamás se permitiría a un terrorista abandonar el país. Lo que probaba, de alguna manera, la complicidad del FBI en el atentado de las WTC. Hagopian cita a Mark Gorton, autor de Fifty Years of the Deep State (Cincuenta años de Estado Profundo), afirmando que George Bush padre fue el cerebro que estuvo detrás del atentado de 1993, así como el gran asesino del 11 de septiembre.

¿Pero cuál fue el objetivo del atentado a las WTC en 1993? Según Hagopian se hizo para crear una justificación que supusiera una “mejora de la seguridad” del complejo de las WTC. A un costo de medio millón de dólares, el director de la Autoridad Portuaria de Nueva York y Nueva Jersey contrató a Kroll Associates, que entonces estaba dirigida por el experto en contraterrorismo Brian Michael Jenkins, con el objeto de realizar un “análisis de seguridad completo” (analicen el entrecomillado)

Otro personaje clave en toda la trama terrorista estadounidense es Michael Chertoff (11-s (y XI). Michael Chertoff, el halcón sionista de Bush, ideólogo y orquestador del 11-s). En 1993 Michael Chertoff, señala Hagopian, fue Fiscal de los Estados Unidos para el distrito de Nueva Jersey. Sus filiiaciones neoconservadoras le supusieron un ascenso meteórico en su carrera legal para convertirse en el zar de la seguridad nacional. Sionista de doble ciudadanía israelí-estadounidense, Chertoff escribió una parte sustancial de la inconstitucional Ley Patriota, la práctica ilegal de torturas del tándem Bush-Cheney y leyes draconianas que permitieron el arresto de cientos de musulmanes en Estados Unidos después del 11-S.

La madeja terrorista de Estado es tan extensa que otros copartícipes en los crímenes de falsa bandera del Tío Sam, al igual que el citado Chertoff, engordaron sus cuentas corrientes al calor de aquéllos. Es el caso de Dick Cheney, otro turbio y siniestro personaje que pasó de secretario de Defensa bajo el mando de Bush padre a CEO de Halliburton y luego vicepresidente con Bush hijo, otorgando enormes contratos sin licitación a su vieja compañía, sacando de ello miles de millones de dólares de las guerras de Irak y Afganistán o, por no hacer prolijos los nexos terroristas de la élite política de EEUU, las profundas conexiones de la familia Bush con Bin Ladens y el Grupo Carlyle.

En una entrevista posterior al 11 de septiembre, dice Hagopian, el ex jefe de la estación de Dallas y Los Angeles del FBI, Ted Gunderson, declaró que creía que la CIA y el FBI eran responsables en última instancia de la mayoría de los actos de terrorismo. Citó una declaración hecha por un abogado del Departamento de Justicia en la década de 1980, que acababa de redactar la legislación antiterrorista que eventualmente se convertiría después en la Ley Patriota, “La gente tendrá que ser asesinada para que esto pase”.

El sistemático injerencismo golpista de España sobre Venezuela

TENGO EL PATIO POLÍTICO DE MI PARTIDO REPLETO DE DELINCUENTES PERO VOY A VENEZUELA A PEDIR RESPETO A LA DEMOCRACIA Y LOS DERECHOS HUMANOS, QUE AQUÍ IGNORO CUÁLES SON

No es una novedad, ni resulta sorprendente (a fuerza de reiterar el mismo título que otro post sobre esta misma temática), que en los últimos tiempos se venga utilizando el recurrente uso del comodín Venezuela en la España multicorrupta y gangsteril para ocultar las faltas o fechorías de un régimen bribónico que reprime a golpe de mordaza, porra y Gestapo sobre todo aquel que se atreva a cuestionar abiertamente la democracia orgánica de la CIA. Es innegable que en el asunto venezolano España no es más que una pieza de Washington presta a recibir órdenes expresas del nuevo Caudillo americano para cercar al legítimo gobierno de Nicolás Maduro. Los terroristas callejeros y la “oposición” en Venezuela los pone la CIA, de los mercenarios políticos y demás títeres, a nivel global, se encarga el Departamento de Estado norteamericano y también la Agencia americana del crimen.

En serio, que un organismo repleto de delincuencia organizada, como es el Congreso de Diputados español, se atreva a emitir una declaración política para reclamar al Gobierno de Nicolás Maduro que respete los Derechos Humanos y la democracia, es cuanto menos siniestro. Y que dicho texto llegue nada menos que por iniciativa del Grupo Popular en forma de proposición no de ley con el apoyo del propio PP, Ciudadanos y PSOE, sobrepasa lo sonrojante. Partidos todos ellos (salvo C’s) implicados masivamente en casos de corrupción y con algunos de sus miembros en la cárcel o imputados. Los del PPSOEGAL se atreven a efectuar requerimientos mafiosos a otro país del tipo existe «gran preocupación» de la Cámara Baja por la situación actual que vive Venezuela, apuntando a la «grave crisis institucional» surgida a partir de la anulación de las competencias de la Asamblea Nacional, y exige la devolución de las mismas. Advierte a Maduro que este órgano «debe actuar con autonomía, desarrollando su labor legítima» y muestra su «solidaridad» con los miembros del mismo.

Y yo me pregunto..¿pero quiénes se creen que son estos sinvergüenzas (por no decir la frase gruesa de tres letras) cuyos grupos políticos son, en razón de la corrupción continuada (con el añadido de amenazas) lo más parecido a las organizaciones criminales ultraderechistas que operan en Venezuela bajo el nombre de “oposición”? ¡Lógico que encuentren sintonía en ellas! Los criminales siempre buscan puntos comunes. Desde la patulea política española urgen a solucionar problemas en Venezuela cuando aquí tienen la del quince…la justicia comprada, delinquen a manos llenas, reprimen brutalmente en las calles, encarcelan por un tuit, los desahucios no paran y la precariedad laboral empieza a ser similar a la de Tanzania. Eso sí, ponga un chef en su vida o mira que ricos más ricos viven ahí (La Progre-Sexta).

Venezuela vive una situación compleja y crítica, fundamentalmente, por la criminalidad puesta en práctica por la llamada “oposición” venezolana, cuyos hilos mueve EEUU a través de la financiación de actividades desestabilizadoras auspiciadas por la CIA, que tienen como objetivo el ya clásico “cambio de régimen” y cuyas cabezas visibles de ese “cambio” son el enjaulado terrorista Leopoldo López (autor intelectual de 43 asesinatos) y su mujer, Lilian Tintori, más otros actores conocidos (Henrique Capriles), los cuáles, conviene recordar, participaron activamente en el golpe de Estado, el “carmonazo”, contra Hugo Chávez en 2002. Todos ellos son mimados por la comunidad política internacional que dirige EEUU, especialmente su icono victimista, Leopoldo López.

El portavoz del PSOEGAL en el Congreso español, Gutiérrez Limones, para justificar su apoyo a la moción de los neofranquistas populares, dice que en Venezuela se han superado todos los límites imaginables y no se respetan los derechos humanos”. Lo dice el miembro de un partido que organizó la trama terrorista GAL-Gladio y que lleva las manos manchadas de sangre y cal viva, además de otras múltiples canalladas de Estado (alguna muy conocida), que prefiero omitir. Los derechos humanos para Venezuela que enuncia el tal Limones (¡otro imputado por corrupción dando clases de ética humanitaria!…esto ya es demasié, que diría un castizo) no es más que un insoportable estercolero en manos de Occidente y la partitocracia que lo representa…esos exquisitos demócratas que tiran bombas de racimo y uranio empobrecido sobre poblaciones civiles, invaden países por petróleo, arman y financian al terrorismo islámico a través de sus servicios de inteligencia, ejecutan falsas banderas o permiten que Israel mate a placer y a diario a niños palestinos.

El PSOHEZ y sus colegas del PP, cuando el terrible caracazo de 1989 en Venezuela (es decir, la brutal represión que desató el gobierno del genocida socialista Carlos Andrés Pérez contra los pobres de Venezuela causando 3.000 muertos), no dijeron entonces (al igual que EEUU) una sóla palabra, una sóla moción, acerca de la crueldad criminal (muy “democrática” supongo) del que era presidente venezolano. Y es que cuando los muertos los pone la “democracia” se esconden bajo las alfombras. Los otros, presuntos, de Maduro son…una invitación a un golpe de Estado. Esto lo acaba de decir nada menos que Victoria Prego en la cadena de los obispos y la Virgen María: señor padre del terrorista López ¿sabe usted de militares que estén a favor de un golpe de Estado? Pues eso, la desvergonzada y ruin charlatana de la “transición”, que se opone a que Franco abandone el Valle, dejó para el recuerdo un documental que iba a servir para entronizar a la “gloriosa” e “inmaculada” transición de la CIA y los herederos del dictador. Ahora anda pidiendo asonadas golpistas, en modo “Kissinger style”, como si nada.

De la progredumbre de Podemos y sus saltinbanquis poco se puede decir que no sea navegar entre la mendacidad institucional y afirmar que los otros andan enfangados en la corrupción. Pero ni una sóla palabra de defensa y cierre de filas hacia al acosado, en todos los frentes, gobierno venezolano. El de Asuntos exteriores podemita, Bustinduy, ejemplifica la anterior aserción reprochando al partido del Gobierno utilizar la “delicada situación en Venezuela que amenaza con llegar a ser ingobernable” para seguir “echando gasolina al fuego”. Mayor ejercicio de funambulismo y trapacerismo político es imposible encontrar. De las guarimbas ni papa, del perfectamente organizado terrorismo callejero opositor…se le olvidó como los donuts…del hostigamiento sin fín de EEUU al país caribeño tararí que te ví (no sea que se enfade la CIA con Pablemos). Estos, dicen, son los hijos de Maduro y Chávez en España. Habrá que reírse un rato ¿no?

NO ES VENEZUELA, ES ESPAÑA, LA QUE NOS QUIEREN OCULTAR O MOSTRAR COMO SIGNO DE “NORMALIDAD” DEMOCRÁTICA

Washington planea atacar con armas nucleares a Rusia y China

Washington planea atacar con armas nucleares a Rusia y China

Paul Craig Roberts

(ex Subsecretario del Tesoro con Ronald Reagan y ex editor de The Wall Street Journal)

A todo el mundo no le gusta oír hablar de la amenaza de una guerra nuclear. Algunos prefieren refugiarse en el negacionismo y decir que la guerra nuclear es imposible porque no tiene ningún sentido. Desafortunadamente, la Humanidad tiene un largo historial de hacer cosas que no han tenido sentido.

En artículos anteriores, publicados por mí en los últimos años, he señalado que existen documentos escritos y cambios en la doctrina de guerra de Estados Unidos que indican que Washington estaría preparando un ataque nuclear preventivo contra Rusia y China. Más recientemente, he mostrado que la demonización de Rusia por Washington y el presidente Putin, las incesantes mentiras sobre las acciones y las intenciones rusas, y la negativa de Washington a cooperar con Rusia en cualquier asunto han convencido al gobierno ruso de que Washington está preparando a las poblaciones occidentales para una ataque contra Rusia. Es obvio que China ha llegado a la misma conclusión.

Resulta extremadamente arriesgado decir que Washington va a convencer a la Humanidad de que está preparando un ataque nuclear preventivo contra dos potencias nucleares. Es imposible imaginar un acto tan imprudente e irresponsable. Sin embargo, esto es precisamente lo que Washington está dando a entender en los últimos tiempos.

El teniente general Viktor Poznikhir, Jefe Adjunto de Operaciones del Estado Mayor de Rusia, ha señalado que Washington está empeñada en conseguir la hegemonía global por lo que está implementando un sistema de misiles antibalísticos que Washington cree que puede prevenir una respuesta nuclear rusa ante un ataque preventivo estadounidense.

http://www.fort-russ.com/2017/04/us-forces-preparing-sudden-nuclear.html

Rigurosos estudios han convencido a los rusos de que Washington está invirtiendo y diseñando en componentes militares que no tienen otra función que devastar a Rusia y paralizar la capacidad de represalia del país. En resumen, Washington se está preparando para lanzar una guerra nuclear.

https://www.rt.com/news/386276-us-missile-shield-russia-strike/

Como he explicado anteriormente, la teoría detrás de este demencial proyecto es que después de un ataque preventivo de Estados Unidos a Rusia ésta quedaría tan devastada que el país no tendría capacidad de contraatacar con lo que quedase de su ejército, por temor a que Washington lanzase un segundo gran ataque. Washington también planearía usar agentes en el interior de Rusia para asesinar a tantos miembros del gobierno ruso como fuese posible, dejando así al Kremlin en un estado de confusión y ausencia de liderazgo. Sí, efectivamente, la locura de los neoconservadores americanos-israelíes está haciendo que estén determinados a ejercer la hegemonía sobre el mundo.

La locura de Washington es lo suficientemente criminal como para arriesgar la destrucción de la vida en la Tierra, basada en la suposición de que la ofensiva funcionará correctamente y que las capacidades militares de Rusia y China serán tan devastadas que no habrá respuesta de represalia.

Se podría esperar que los pueblos estadounidense y, en general, de Occidente se indignaran por el hecho de que Washington, en su enloquecida carrera por el control del poder global, llegue al punto de que someta toda la vida del planeta a tales riesgos. Pero no hay signos de un movimiento contra la guerra. La izquierda occidental ha degenerado en políticas identitaristas, donde la única amenaza proviene de hombres heterosexuales blancos que son retratados como misóginos, racistas y homófobos. La izquierda occidental ya no es consciente de la guerra. De hecho, la izquierda se ha desviado hacia irrelevancias estúpidas como los derechos transgénero aseados a su elección. La impotencia de la izquierda occidental es tan abrumadora que bien podría decirse que no existe.

¿Dónde está entonces la esperanza? Rusia y China no pueden sentarse y esperar el ataque nuclear preventivo de Estados Unidos. Es posible que Washington no pretenda realizar un ataque preventivo, sino tan sólo convencer a Rusia y China de que sus preparativos son un aviso de que ambos países tendrían que someterse a la hegemonía de EEUU. Pero esta interpretación de las intenciones de Washington no implicaría menos riesgo. ¿Por qué Rusia y China iban a esperar a que Washington completase sus preparativos para la guerra que permitirían a Washington convertir a aquéllos en Estados títeres?

El complejo militar y de seguridad de Estados Unidos ha prevalecido claramente sobre la intención de Trump de normalizar las relaciones entre Estados Unidos y Rusia y el veneno antirruso sigue esparciéndose entre los estados vasallos europeos de la OTAN y Washington. La mayoría del pueblo estadounidense parece haber aceptado la propaganda de que Rusia es la principal amenaza para los Estados Unidos. Con la propaganda mediática controlando la narrativa oficial, las acciones agresivas de Washington se explican como defensa contra una amenaza y no como una política que pondrá fin a la vida en la tierra.

Las posibilidades son altas de que la vida en la tierra se acerque a su fin. La responsabilidad recae en gran medida sobre el pueblo estadounidense, cuyos logros, debido a los errores de otros, hicieron que los norteamericanos creyesen que eran excepcionales y privilegiados. Inconscientes de la amenaza inhumana a toda la vida en la Tierra, que se encarna en la afirmación neoconservadora de que los estadounidenses son excepcionales e imprescindibles, el pueblo americano, autosatisfecho, no está al tanto de las consecuencias de tal arrogancia. La prepotencia los está llevando, y al mundo entero, al matadero de una guerra termo-nuclear.

La reivindicación neoconservadora del excepcionalismo norteamericano es una afirmación idéntica a la que fue hecha por la Alemania de Hitler. Si los estadounidenses son imprescindibles todos los demás son prescindibles y pueden ser “bombardeados hasta llevarlos a la edad de piedra”, como afirmó un funcionario del gobierno de los Estados Unidos, o bien ser destruidos como Washington pretende hacer con Rusia y China, países que no aceptan la afirmación del excepcionalismo norteamericano. Por tanto, los monstruos enloquecidos que gobiernan Occidente, vía Washington, son los que pondrían fin a la vida en la Tierra.

Y no verás protestas. Los idiotas británicos, los idiotas alemanes, los idiotas franceses, los italianos, los canadienses, los australianos, los belgas, los griegos, los portugueses, los españoles, los japoneses, van como rastreros tras la locura que representa Washington.

De este modo, aparentemente, todos ellos hacen que el pueblo estadounidense sea una población estúpida más allá de toda creencia.

TRADUCCIÓN PAUL CRAIG ROBERTS: BERLINCONFIDENCIAL

Ucrania, Corea, Siria, Irán…Falsificando la historia el Tío Sam se encamina hacia la guerra

Ucrania, Corea, Siria, Irán…Falsificando la historia el Tío Sam se encamina hacia la guerra

Finian CUNNINGHAM | 22.04.2017 | OPINION

El presidente ruso Vladimir Putin advirtió esta semana en el Foro Internacional del Ártico sobre los peligros reales y actuales de falsificar la historia. Dijo que esa distorsión deliberada de la historia erosiona la ley y el orden internacionales, creando caos y llevando a nuevos conflictos. El líder ruso deploró el uso de la historia como un “arma ideológica” para demonizar a otros países o personas y señaló que sin una comprensión adecuada de la historia estamos obligados a repetir los errores del pasado. Esto también nos recuerda aquella máxima que Karl Marx escribió en su tiempo: «La historia se repite, primero como tragedia, después como una farsa»

Mientras Putin enumeraba los peligros de falsear la historia, el presidente de Ucrania, Petro Poroshenko, era recibido en Londres por la primera ministra británica, Theresa May, en una visita de dos días. El régimen de Kiev, que lidera Poroshenko, llegó al poder mediante un golpe de Estado violento, en febrero de 2014, en contra del legítimo gobierno electo, con el apoyo clandestino de Washington y la Unión Europea. Desde entonces, los militares de Ucrania han estado librando una guerra en la región oriental del país que ha provocado más de 10.000 muertos y hasta un millón de desplazados. Todo porque la población étnica rusa de la región oriental de Donbass se niega a reconocer la legitimidad del régimen de Kiev debido a la ilegalidad de su acceso al poder hace tres años.

Sin embargo, Poroshenko y su régimen están contando una versión completamente distinta ya que según Kiev el país está luchando contra una “invasión” de su vecina Rusia. La falsificación de la historia del presidente ucraniano fue validada por su anfitriona británica que obedientemente asintió dicha versión, mientras que Poroshenko afirmó que su país era un baluarte en la defensa de Europa contra la invasión rusa. “Esta no es la lucha de Ucrania, es la lucha de Europa. Las sanciones y la resistencia del ejército ucraniano son la única razón por la que los tanques rusos no están mucho más allá en Europa “, dijo Poroshenko, cuya ridícula versión de la historia recibió la aprobación tácita británica. Involuntariamente, Poroshenko puede ser visto como la confirmación de los peligros de la difamación histórica que Putin estaba advirtiendo.

Falsificar acontecimientos recientes y contemporáneos en Ucrania podría ser un recurso útil para obtener el apoyo financiero y militar de Occidente por parte del corrupto y tambaleante régimen de Kiev. Tal propaganda desvergonzada de la historia también puede ser un recurso útil para expandir el poder militar de la OTAN bajo la tutela de Estados Unidos, con todos los lucrativos contratos de armas que ello implica para los gobiernos occidentales. Sin embargo, tal tergiversación de los acontecimientos sirve, en última instancia, para alimentar conflictos innecesarios, como destacó Putin. Tal flagrante tergiversación es en sí misma un acto delictivo para engendrar una guerra. Ucrania es sólo un ejemplo. Los peligros de distorsionar, suprimir o falsificar la historia son demasiado abundantes en los últimos acontecimientos internacionales.

Esta semana, el vicepresidente estadounidense Mike Pence volvió a amenazar a Corea del Norte con la guerra y la aniquilación, diciendo que la “espada” estadounidense fue dibujada para “proteger la libertad” de sus aliados japoneses y surcoreanos. Pence hizo groseras referencias, distorsionadas, a la Guerra de Corea de 1950-1953, describiéndola como una lucha entre el «bien» respaldado por Estados Unidos y el «mal» respaldado por los comunistas.

Tal vez si Washington reconociera el horrendo legado de los crímenes de guerra cometidos durante la Guerra de Corea, con el resultado de más de tres millones de civiles asesinados por los bombardeos estadounidenses, podría haber una oportunidad para un diálogo franco y positivo para resolver el conflicto en curso en la Península coreana. Tal como se manifiesta, la retórica delirante sobre la historia de Corea sólo sirve para agravar las tensiones y los conflictos, lo cual no hace más que evidenciar cuáles son los verdaderos propósitos de Washington falsificando la historia.

De igual forma, Washington persiste en afirmar que sus ataques con misiles contra Siria a principios de este mes son una demostración “justa” del poder militar que se utilizará contra cualquier nación que considere que viole el derecho internacional, citando el incidente con armas químicas en Siria el pasado 4 de abril. Los Estados Unidos y sus aliados alegan, con “pruebas” exiguas, que el ataque con armas químicas fue llevado a cabo por fuerzas del gobierno sirio, quienes habrían lanzado gas sarín venenoso contra la población civil.

Una vez más, se trata de una indigna falsificación de la historia a la que se han sumado los gobiernos estadounidense, británico y francés, junto con la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas, integrada en la ONU. Todas estas afirmaciones se hicieron sobre la marcha, sin una investigación imparcial sobre el supuesto ataque con armas químicas en Khan Sheikhoun, provincia de Idlib. Sin embargo, esas dudosas alegaciones fueron invocadas como “causa justa” para nuevos ataques con misiles contra Siria por parte de la administración Trump, tan sólo tres días después, cuando en realidad esos ataques muy bien podrían ser condenados como una agresión ilegal y un acto criminal de guerra contra un país soberano.

Un hecho cercano en el tiempo aún más inquietante, sobre la falsificación de la historia en Siria, revelaría que el grupo de rescate conocido como los “cascos blancos” se trataría en realidad de militantes ilegalmente armados que servirían como agentes de desinformación a los medios de comunicación occidentales y que estarían patrocinados por la inteligencia militar de EEUU, Reino Unido y Francia. Es por eso que Rusia, Irán y Siria están exigiendo una investigación completa e imparcial sobre el último “ataque” con armas químicas. Hay fuertes sospechas de que dicho “evento” fue un truco propagandístico organizado por los terroristas respaldados por Occidente, precisamente con el fin de crear un pretexto para el posterior ataque militar estadounidense contra Siria.

Este escenario, en particular, sería perfectamente coherente con la narrativa global que afectaría a toda la guerra siria, desde que comenzó en marzo de 2011. Desde el principio, la “guerra” de Siria se trató de una operación secreta impulsada por Occidente para promover el cambio de régimen en ese país. El objetivo del cambio de régimen era expulsar al gobierno del presidente Bashar al Assad, un aliado estratégico de Rusia, Irán y Hezbollah y un firme opositor a las operaciones clandestinas imperialistas occidentales en la rica región petrolífera de Oriente Medio. Los documentos archivados de Estados Unidos, mantenidos deliberadamente alejados del discurso público por las autoridades gubernativas y los medios de comunicación, muestran que el cambio de régimen respaldado por Occidente en Siria había estado en la agenda de la CIA estadounidense y el MI6 británico desde hacía varias décadas.

La falsificación de la historia en Siria a corto y largo plazo es pieza clave para que las potencias occidentales sigan manteniendo en su agenda un conflicto construido ilegalmente para el cambio de régimen. Una agenda donde esas potencias están patrocinando grupos terroristas para hacerles el trabajo sucio. Tal y como hizo Occidente en Afganistán, Irak, Libia y muchos otros países del mundo, en particular, con los escuadrones de la muerte paramilitares en América Central y del Sur.

Como el presidente Vladimir Putin aludió en su discurso de esta semana, esta falsificación de la historia explica por qué en la guerra de Siria se sigue luchando, aparentemente, sin fin. Y no sólo en Siria, sino también en Corea y Ucrania, entre otras zonas de conflicto.

Hablando de otras zonas de conflicto, esta semana, el secretario de Defensa estadounidense, James Mattis, acusó de manera provocativa a Irán -una vez más- de ser el “principal patrocinador mundial del terrorismo”. Mattis, sin duda, estaba hablando con “conocimiento de causa”….todo ello mientras estaba en Arabia Saudita. Sólo una persona con una noción tan profundamente falsificada del terrorismo, ese que ha sido patrocinado a lo largo de la historia por la CIA (por ejemplo, contra el mismo Irán mediante el golpe de Estado de 1953), así como la falsa comprensión del despotismo saudita respaldado por Estados Unidos, podría haber hecho una afirmación tan absurda como la de Mattis, alimentando de este modo las tensiones de guerra en una región tan volátil.

Si la opinión pública occidental estuviera plenamente informada de cómo crisis como las de Ucrania, Corea, Siria e Irán han sido en gran medida fomentadas por las maquinaciones occidentales, entonces esos conflictos no continuarán como están. Porque las causas reales de los conflictos estarían ampliamente expuestas, mostrando las culpabilidades de los gobiernos occidentales, en particular la de Washington.

Y, entonces, si la justicia prevaleciera, los políticos occidentales y los medios de comunicación que se han encargado de ocultar, distorsionar y, por lo tanto, alimentar estos conflictos, finalmente tendrían que rendir cuentas de todo ello.

TRADUCCIÓN FINIAN CUNNINGHAM: BERLINCONFIDENCIAL

El mundo rehén de la locura militar estadounidense

El mundo rehén de la locura militar estadounidense

Finian Cunningham | Domingo, 16 de abril de 2017, 23:46 Beijing

Independientemente de si una guerra nuclear estalla dentro de los próximos días, o no, hay un hecho que es execrable y es que el mundo entero está siendo mantenido como rehén por la locura militar estadounidense. Parece que sólo es cuestión de tiempo que Estados Unidos desencadene finalmente una guerra contra una determinada serie de países extranjeros a los que considera como “enemigos”, ya se trate de Corea del Norte, Siria, Irán, Rusia, China o cualquier otro Estado al que Washington considere una “amenaza”, en su visión paranoica-hegemónica del mundo. El denominador común, en todos estos casos, es siempre la agresión militar norteamericana. Lo que hace que el poder militar estadounidense sea tan peligroso para el mundo es que las personas que dirigen ese país son, para ser claros y precisos, tan estúpidas que están henchidas en sus propios delirios, injusticias e ignorancia.

El canal de noticias estadounidense NBC informaba días atrás que el gobierno de Trump está listo para lanzar ataques militares preventivos contra la República Popular Democrática de Corea. Mientras tanto, Corea del Norte ha dicho que está preparada para anticipar cualquier ataque estadounidense con un ataque nuclear contra Estados Unidos o sus aliados en respuesta a lo que Pyongyang afirma que es una agresión provocativa.

Este fin de semana [por la anterior] representa una gran fecha para Corea del Norte, como es el 105ª aniversario de nacimiento de su fundador, Kim Il Sung. Su nieto Kim Jong Un, el actual líder, podría verse tentado a realizar una sexta prueba de armas nucleares subterráneas para “celebrar” la ocasión, en violación de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU. Sin embargo, deberíamos tener en cuenta que tal acción de Corea del Norte sería sólo una “prueba”, no un acto de guerra.

Pero lo que es innegable es que la acumulación de fuerzas nucleares en la Península Coreana por parte de Washington, una “armada” -como lo llama el presidente Donald Trump-, debe necesariamente “verse” como una respuesta a la agresión de los dirigentes norcoreanos, por lo que “no admite discusión” que Estados Unidos no es el que está llevando a cabo un acto de guerra navegando con sus fuerzas militares hacia Corea del Norte.

El lanzamiento por la Administración Trump de 59 misiles de crucero sobre Siria la semana pasada, en lo que constituyó una flagrante violación del derecho internacional, fue sin duda una señal calculada de que Washington está dispuesto a usar una fuerza militar masiva siempre y donde quiera, independientemente de la legalidad internacional.

Todo ello después de que en los últimos días, EEUU lanzase la mayor bomba no nuclear -el MOAB o la llamada Madre de todas las Bombas- en Afganistán, en otro paso calculado para borrar cualquier restricción legal internacional a Washington. Una señal de aviso para Corea del Norte y otros países contra los que EEUU actuaría de manera unilateral y preventiva. Todas las grandes potencias de la región del Pacífico, incluidas Rusia y China, están pidiendo una solución negociada a las tensiones abiertas en el polvorín de la península coreana. Pero la única potencia que se niega a abrir el diálogo es Washington.

El secretario de Estado estadounidense, Rex Tillerson, dijo esta semana en Moscú que no habrá conversaciones para resolver la crisis coreana en un futuro cercano. ¿Por qué no? ¿Quiénes son los Estados Unidos para dictar eso? Trump ha dicho que resolverá el “problema de Corea del Norte” solo y con la fuerza militar. Tal mentalidad plantea la siguiente pregunta: ¿quién es el estado canalla aquí? Pero lo que verdaderamente causa perplejidad es que la fuerza militar estadounidense y su arsenal de 4.700 armas nucleares activables (Rusia tiene 4.500, según la Asociación de Control de Armas) sea la representación fiel de la locura de los gobernantes estadounidenses.

El informe de la NBC, citado anteriormente, dice que la Casa Blanca está lista para ordenar ataques sobre Pyongyang “si los funcionarios se convencen de que Corea del Norte está a punto de hacer efectiva una prueba con armas nucleares”. Sin embargo, la frase verdaderamente inquietante aquí es “si los funcionarios estadounidenses se convencen”. Dado el desprecio de Trump por el derecho internacional y el recorrido abyecto de la inteligencia estadounidense, un ataque preventivo estadounidense contra Corea del Norte sería, por lo tanto, altamente probable.

La reciente agresión de Trump en Siria es testimonio de la naturaleza altamente inestable e imprudente de los políticos y jefes militares de Washington. Los informes de los medios demuestran que Trump decidió atacar a Siria con misiles Tomahawk basado en su observación, en la Fox News, de imágenes del supuesto ataque con armas químicas en Siria el 4 de abril. Además, según informes, el presidente de Estados Unidos tomó la decisión de lanzar esos ataques al percibir la reacción emocional de su hija Ivanka al ver cómo niños morían en el supuesto incidente químico.

Pero hay buenas razones para creer que el incidente con armas químicas en Siria fue una falsa bandera perpetrada por jihadistas terroristas respaldados por Occidente. Sin embargo, basado en las acusaciones más superficiales de que el gobierno sirio llevó a cabo el ataque con armas químicas, el gobierno de Trump decidió el asalto asesino unilateral a ese país.

El ego volátil de Trump se ha ido añadiendo a la mezcla explosiva. Durante semanas Trump había afirmado que “había que ser cuidadoso en el asunto de Corea del Norte”. Pero el ensamblaje de las fuerzas de ataque nucleares estadounidenses en la península de Corea, en conjunción con una inteligencia estadounidense fallida y un comandante en jefe fatuo y egoísta, rodeado de asesores beligerantes, están impulsando la lógica de la guerra.

Por otro lado, el liderazgo norcoreano ha tomado nota de la última agresión de Trump en Siria. Está advertido de que se podría ejecutar una acción preventiva contra su país. Seúl, la capital de Corea del Sur, aliado de EEUU, está perfectamente dentro del rango de acción de fuego de Corea del Norte. Con una población de más de 20 millones de personas, un ataque de Pyonyang a Seúl sería catastrófico. Una vez que los misiles comenzasen a volar el mundo probablemente estaría sumergido en una guerra global, arrastrando a China y Rusia en una confrontación nuclear con los EE.UU.

Este horrible pronóstico no es inevitable. El diálogo y un arreglo político negociado para la crisis coreana es totalmente posible. Las dos Coreas, Japón, China, Rusia y Estados Unidos podrían resolver el problema recurrente si todas las partes se comprometieran a una solución pacífica de las tensiones militares que han acontecido durante décadas. Pero la carga de la responsabilidad recae en los Estados Unidos de comprometerse decisivamente con tales conversaciones. Se niega a hacerlo, insistiendo, una vez más, en una confrontación militar.

Lo que hace que la resolución del problema sea tan frágil es la estupidez arrogante y cabezonería de Washington. Trump es sólo la última manifestación de la arrogancia de Washington, con una imprudencia que va incluso más allá de las administraciones anteriores. La disposición de Trump a utilizar la agresión militar unilateral -como se vio en Siria la semana pasada- y en su indignante despliegue de armas de destrucción masiva en Afganistán son hechos, sin duda, alarmantes.

Pero más que esto, lo que es aún más alarmante es la naturaleza delirante de la “inteligencia” estadounidense y el propio “liderazgo” político norteamericano. Si Estados Unidos puede lanzar misiles de crucero sobre Siria basándose ​​en afirmaciones altamente cuestionables sobre supuestas armas químicas, entonces estamos ante un presidente que es tan crédulo y sugestionable que aboca al mundo a un precipicio abismal.

Mucho más peligroso que las armas nucleares estadounidenses es la incorregible falta de escrúpulos de los gobernantes estadounidenses. Estos son el mismo tipo de personas cuya auto-justificación y el desprecio criminal por la humanidad los llevó a lanzar armas atómicas en Japón hace 72 años. Un monstruoso acto de genocidio que todavía hoy justifican como “hicimos lo correcto”.

Es una abominación que el mundo sea rehén de la locura militar estadounidense. Lo ha estado durante más de siete décadas desde la Segunda Guerra Mundial. La pregunta es: ¿puede esta locura americana ser desactivada con seguridad y llevada a un final pacífico?

TRADUCCIÓN FINIAN CUNNINGHAM: BERLINCONFIDENCIAL