Artículo censurado en Expansión sobre el Covid19, de Fernando del Pino

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Basta ya

Esta locura debe acabar. El programa de vacunación masiva con vacunas y terapias genéticas en gran medida experimentales para combatir una enfermedad que cursa leve para la inmensa mayoría de la población se está convirtiendo en un escándalo de salud pública, y su extensión a niños y adolescentes sanos es simplemente inmoral. Contrariamente a lo que repite la histeria colectiva creada por el contubernio político-mediático-farmacéutico, la vacunación a estas edades no protege a los niños de nada, pues para ellos el covid es levísimo, ni protege a sus padres o abuelos, pues los contagios de niño a adulto son inhabituales[1] y, sobre todo, caramba, porque estas vacunas no impiden ni el contagio ni la transmisión[2], como estamos viendo.

En cambio, exponen innecesariamente a los niños a potenciales efectos adversos a corto plazo que aun poco probables pueden ser serios, como la miocarditis (“con cuadro clínico atípico y de pronóstico incierto a medio plazo”, según el JCVI británico[3]), y a la incertidumbre de efectos secundarios desconocidos a largo plazo. ¿Cómo calificarían ustedes a una sociedad que pone en riesgo la salud de los niños para que algunos adultos duerman más tranquilos? Por tanto, recomiendo a los padres que, antes de tomar una decisión que será irrevocable, se lo piensen mucho y no se dejen arrastrar por razones equivocadas como la presión social, sino valorando exclusivamente los riesgos y beneficios para sus hijos, que no pueden defenderse ni opinar por sí mismos. Asimismo, si sus pediatras recomiendan vacunarse exíjanles la firma de la correspondiente receta para que asuman su responsabilidad.

Una miríada de estudios y datos epidemiológicos recientes confirman que las vacunas y terapias genéticas no impiden ni el contagio ni la transmisión del covid y que su eficacia para reducir la gravedad se ha reducido mucho. De ahí la sorpresiva tercera dosis, inoculada en estado de pánico por Israel ante la evidencia del fiasco vacunal y promovida de tapadillo en España para intentar disimular dicho fiasco. Hace poco nos decían que dos dosis y un 70% de inmunidad de rebaño acabarían con la epidemia. Ahora son tres o cuatro dosis (¡en pocos meses!) y un 95%. Vaya tomadura de pelo.

El desmedido afán de lucro de las empresas farmacéuticas, la incalificable campaña de terror mediática y oscuros intereses políticos propiciaron desde un principio que el foco se pusiera en reducir el número de contagios y no el de muertes, algo absurdo en una enfermedad que cursa leve para la mayoría. Acto seguido se torpedeó sistemáticamente la aparición de tratamientos baratos y prometedores dirigidos sólo a los enfermos de riesgo y se hizo creer a la opinión pública que la única esperanza eran unas lucrativas vacunas poco testadas y dirigidas a toda la población. Una vez vacunada la población de riesgo era imprudente y estéril continuar vacunando indiscriminadamente, pero nos dijeron que las vacunas pararían la epidemia y nos devolverían a la normalidad. “Primero les encerramos, luego les asustamos y finalmente les vacunamos a todos”, fue la consigna. Pues bien, la falacia se ha topado con la realidad.

Las altas tasas de vacunación no están frenando los contagios. En septiembre, un estudio realizado en 68 países observó que, al contrario de lo esperado, “las zonas con mayor porcentaje de población totalmente vacunada tenían más casos de COVID-19 por cada millón de habitantes[4]”. En este sentido, según otro estudio publicado en The Lancet Infectious Diseases, los vacunados que enferman de covid parecen ser ligeramente más contagiosos que los no vacunados, con una carga viral similar[5]. Para más inri, otro artículo científico ponía de manifiesto que “la aparición y frecuencia de nuevas variantes resistentes a las vacunas está fuertemente correlacionada con las tasas de vacunación[6]”, es decir, que a mayor porcentaje de vacunados, más variantes.

Y según un estudio sueco publicado como pre-print en The Lancet, Pfizer y Astrazeneca (85% de las vacunas administradas en España) no tienen “ninguna eficacia” para prevenir la infección de covid pocos meses después de su inoculación, y su eficacia para reducir la gravedad y muerte ha caído hasta un “indetectable” 42% seis meses después de vacunarse[7]. No olviden que todos estos datos son anteriores a la llegada de la famosa variante Omicron, convertida en chivo expiatorio del fiasco vacunal. Quizá por ello, según el Ministerio de Sanidad actualmente en España el 71% de los hospitalizados y el 80% de los muertos por covid mayores de 60 años son personas perfectamente vacunadas[8]. La evidencia comienza a ser abrumadora. Así, un recientísimo artículo en The Lancet con datos de varios países ha denunciado “la gran negligencia” de las autoridades sanitarias al negar tal evidencia[9] en una cínica huida hacia adelante.

En Alemania “seis de cada diez casos sintomáticos de COVID-19 de mayores de 60 son personas totalmente vacunadas [ya son siete de cada diez], proporcionando una clara evidencia de la creciente relevancia de los vacunados como posible fuente de transmisión”. En el Reino Unido, nueve de cada diez nuevos casos de COVID-19 entre mayores de 60 años “se produjeron entre los totalmente vacunados”, y una semana antes “la tasa de casos de COVID-19 por 100.000 había sido mayor entre el subgrupo de vacunados que en el de no vacunados” de 30 años o más. Y en Israel un brote hospitalario cuya fuente había sido un paciente vacunado tuvo como resultado que “catorce pacientes totalmente vacunados enfermaron gravemente o murieron, mientras que los dos pacientes no vacunados desarrollaron una enfermedad leve”. The Lancet concluye: “Es una gran negligencia ignorar a la población vacunada como una fuente de transmisión posible y relevante”. Estos datos desmontan por completo el paripé del pasaporte covid, la persecución de los no vacunados y los programas de vacunación infantil.

El carácter voluntario-obligatorio de estas vacunas en Europa ha vulnerado principios médicos y éticos. No así en Japón, donde el Ministerio de Sanidad deja claro que la vacuna COVID-19 “no es obligatoria ni forzosa, sino que sólo se realizará con el consentimiento de la persona a vacunar tras la información facilitada”. Y añade: “Le rogamos que se vacune por decisión propia, comprendiendo tanto la eficacia como el riesgo de efectos secundarios; no se administrará ninguna vacuna sin dicho consentimiento, y por favor, no obligue a nadie en su lugar de trabajo o a los que le rodean a vacunarse, y no discrimine a los que no se han vacunado[10]”. Y aquí, ¿dónde están los consentimientos informados? ¿Qué médico ha firmado nada? ¿Dónde queda el respeto a los no vacunados en este ambiente de histeria y fascismo sanitario? En España algunos sátrapas regionales, repanchingados en sus palacetes feudales, imponen a sus siervos la presentación de un salvoconducto para entrar en un hospital o tomarse una cerveza, y da igual que semejante atropello se base en una superstición, pues el vacunado transmite el virus exactamente igual (o más) que el no vacunado. ¿Y qué decir de la Sala del Tribunal Supremo (con la numantina excepción de un voto particular) que se ha prestado a esto autorizando el pasaporte covid con contradicciones que causan rubor?

Repito: esta locura debe acabar. Ha llegado el momento de exigir a los responsables políticos que digan la verdad a la población sobre las limitaciones de eficacia y seguridad de estas vacunas y que detengan la campaña infantil. Para los niños sanos esta vacuna tiene muchos más riesgos que beneficios y, como dice el inmunólogo norteamericano Robert Malone, coinventor de la tecnología de las vacunas ARN mensajero, “la razón que le están dando para vacunar a su hijo es mentira: sus hijos no presentan peligro alguno para sus padres o abuelos[11]”. Yo aún diría más. No es deber de los niños proteger a los adultos, pero sí es deber de los padres proteger a sus hijos.

Fernando del Pino Calvo-Sotelo

http://www.fpcs.es

[1] The Case Against Covid Tests for the Young and Healthy – WSJ

[2] Caza de brujas vacunal – Fernando del Pino Calvo-Sotelo (fpcs.es)

[3] JCVI statement on COVID-19 vaccination of children aged 12 to 15 years: 3 September 2021 – GOV.UK (www.gov.uk)

[4] Increases in COVID-19 are unrelated to levels of vaccination across 68 countries and 2947 counties in the United States | SpringerLink

[5] Community transmission and viral load kinetics of the SARS-CoV-2 delta (B.1.617.2) variant in vaccinated and unvaccinated individuals in the UK: a prospective, longitudinal, cohort study – The Lancet Infectious Diseases

[6] Mechanisms of SARS-CoV-2 Evolution Revealing Vaccine-Resistant Mutations in Europe and America | The Journal of Physical Chemistry Letters (acs.org)

[7] Effectiveness of Covid-19 Vaccination Against Risk of Symptomatic Infection, Hospitalization, and Death Up to 9 Months: A Swedish Total-Population Cohort Study by Peter Nordström, Marcel Ballin, Anna Nordström :: SSRN

[8] Actualizacion_524_COVID-19.pdf (mscbs.gob.es)

[9] The epidemiological relevance of the COVID-19-vaccinated population is increasing – The Lancet Regional Health – Europe

[10] COVID-19 Vaccines | Ministry of Health, Labour and Welfare, Japan|厚生労働省 (mhlw.go.jp)

[11] Between the Forceps and the Stone (substack.com)

Estudio sobre las vacunas COVID19 muestra fuerte asociación con muerte cardiovascular

En su boletín de agosto-diciembre de 2021, la revista japonesa Med-Check que, según reza en su web, ofrece información rigurosamente independiente, científica y fiable para la toma de decisiones informadas sobre el tratamiento y la atención sanitaria (a su vez publicada por el Instituto Japonés de Farmacovigilancia (NOPJIP)), determina de forma consistente un nexo entre muerte cardiovascular y vacunas contra la Covid19. Med Check afirma estar financiado solamente por sus suscriptores. Sin publicidad, sin accionistas y sin patrocinadores. Esto último, la no financiación por grupos de poder, ya sean lobbies empresariales farmacéuticos o de cualquier otro tipo, es clave para su independencia y fiabilidad. He traducido algunos de los aspectos más relevantes del informe (sin pararme en la mayoría de los detalles técnicos). Ciencia basada en la evidencia.

Med-Check, en el apartado Reacciones adversas a la vacuna Covid-19, establece una fuerte asociación de estas vacunas con ictus hemorrágico y trombosis venosa. En el resumen inicial podemos leer (cito textual):

• Se analizaron 196 casos de muerte notificados tras la inoculación de la vacuna COVID-19 de Pfizer-BioNTech (COMIRNATY) antes del 9 de junio en Japón. El Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar de Japón (MSTB) prácticamente negó la causalidad de todos los casos sin realizar un análisis epidemiológico adecuado.

• Se calculó la Mortality Odds Ratio (MOR, o probabilidad de ocurrir un evento mortal) como indicador de desproporción en la causa de muerte. Se compararon las probabilidades de causa de muerte tras la inoculación y la muerte en las estadísticas vitales japonesas en 2019 como población de control no vacunada. La MOR se obtuvo utilizando las cifras de muerte por sistema no cardiovascular como causas de referencia para dos grupos de edad: trabajadores médicos vacunados (de 20 a años74 de edad) y ancianos ( ≧ 65años) por separado.

• De las 31 muertes entre los trabajadores médicos vacunados (de ambos sexos), 26 (84%) murieron por enfermedades cardiovasculares, como ictus, infarto de miocardio, trombosis venosa y embolia pulmonar (TV/EP) e insuficiencia cardíaca, mientras que el 22% murieron en la población general. La MOR es de 19,4 (p<0,0001). La MOR de ictus hemorrágico (40,7) y de TV/EP (114,0) fue extremadamente alta.

• De los casos de muerte de ancianos vacunados notificados, el 69% murió por causas cardiovasculares, mientras que el 26% murió en la población general. La MOR es 5.9 (p<0,0001). La MOR de ictus hemorrágico (12,8) y de TV/EP (24,9) también fue muy elevada.

• Estos datos sugieren que la vacunación con COVID-19 está estrechamente relacionada con el riesgo de muerte por causas cardiovasculares, especialmente el ictus hemorrágico y la TV/EP. El Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar Social de Japón (MSTB) anunció que que habían recibido 1312 informes de muerte después de la vacunación por COVID-19 al 15 de octubre de 2021.

Con respecto a 2 informes de casos de muerte por accidente cerebrovascular hemorrágico, incluida la hemorragia subaracnoidea, después de la vacunación con COVID-19 de trabajadores médicos en Japón, Med Check advirtió (traducido en lenguaje coloquial español) que “no hay dos sin tres» en el MedCheck No. 193 (31 de marzo de 2021). Después de la advertencia, el número de informes de casos de muertes por vacunación ha ido aumentando. Desde el 12 de abril de 2021, se inició la vacunación a los ancianos (≧ 65), y al 4 de junio se reportaron un total de 196 casos de muerte, según los datos publicados por el MSTB el 9 de junio.

El número de casos de muerte de trabajadores médicos fue de 31 (17 mujeres, 14 hombres) el 4 de junio. Un total de 11 de ellos (10 mujeres y 1 hombre) sufrieron un accidente cerebrovascular hemorrágico, incluidas 8 hemorragias subaracnoideas y 3 hemorragias intracerebrales. Además, se observa que se reportaron muchas muertes por causas cardiovasculares como ictus isquémico, infarto de miocardio, trombosis mesentérica, parada cardiopulmonar súbita, insuficiencia cardíaca e incluso trombosis venosa con embolia pulmonar.

El MSTB virtualmente negó la causalidad de todos los casos solo por la información de los informes de casos. En el MSTB no han realizado un análisis epidemiológico adecuado y solo dicen que la tasa de mortalidad de los vacunados por accidente cerebrovascular hemorrágico es menor que la de la población general y que, por lo tanto, la vacunación no está relacionada con el aumento del riesgo de mortalidad por accidente cerebrovascular hemorrágico.

Sin embargo, nunca toman en cuenta que los vacunados son mucho más saludables y tienen una tasa de mortalidad más baja que la población general. Este es el «sesgo de usuario sano» o «efecto de vacunación sana», un ejemplo típico de sesgo de confusión, que MedCheck ha enfatizado repetidamente. Se usó un método epidemiológico «razón de probabilidades de mortalidad (MOR)» para detectar la desproporcionalidad de la causa de muerte.

Este método se basa en el siguiente principio: si una exposición induce una enfermedad específica que conduce a la muerte, las probabilidades de mortalidad de interés (causa de muerte de interés / otras causas) en el grupo de exposición son significativamente más altas que en el grupo no expuesto. En el caso de la vacuna COVID-19, si las probabilidades de una causa particular de muerte en personas vacunadas son significativamente más altas que en la población general, puede haber un vínculo causal entre la causa de muerte y la vacuna COVID-19.

En general, cuando hay 3 o más eventos, y el índice de notificación proporcional (PRR) es superior a 2.0 con significación estadística, se sugieren señales de notificación desproporcionada. En el caso de que se apliquen la razón de probabilidades de notificación (ROR), MOR o razón de mortalidad proporcional (PMR), las señales de notificación desproporcionada pueden ser las mismas. No hemos experimentado una vacuna de este tipo que esté dirigida a casi todas las edades adultas durante el mismo período. Tampoco es posible comparar reacciones adversas con otros fármacos distintos de las vacunas.Por lo tanto, utilizamos los datos de mortalidad de las estadísticas vitales en 2019 como control de la mortalidad no expuesta.

Para no transcribir todos los datos técnicos de este estudio (al que remito en el link del final), el cual contiene 4 artículos separados sobre reacciones adversas a las vacunas Covid19, diremos a modo de resumen que (siempre citando textualmente cada uno de ellos):

• No hay evidencia de los resultados de los ensayos clínicos de que la vacuna haya aumentado o reducido la mortalidad general. Si aumenta, lo anterior se subestima y no debería afectar el juicio de que las personas vacunadas son más saludables que la población en general. Tampoco hay posibilidad de que la muerte por COVID-19 en trabajadores médicos vacunados haya disminuido dentro de los 30 días posteriores a la segunda dosis. Por lo tanto, en cualquier caso, la principal razón del muy bajo riesgo de muerte después de la vacunación en los trabajadores médicos es simplemente porque están sanos. Es decir, los trabajadores médicos vacunados son entre 10 y 15 veces más saludables que la población en general.

• El Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar de Japón anunció que entre los 919 reportes de casos de muerte post-vacunación, al 30 de julio de 2021, se negó causalidad con vacunación en 3 casos, y para los 916 casos restantes, no se pudo evaluar la causalidad por falta de información. u otras razones. Sin embargo, el propio MSTB declaró en una sesión de preguntas y respuestas sobre la clasificación de eventos adversos que los casos de «causalidad desconocida» deben clasificarse como «No se puede negar la causalidad». La proporción de muertes por enfermedades vasculares, incluido el accidente cerebrovascular hemorrágico, después de la vacunación con COVID-19, es desproporcionadamente mayor en comparación con la población general.

[Explicación del funcionamiento de la vacuna ARNm]: La vacuna de ARNm está encapsulada en nanopartículas lipídicas. Después de la inyección, a través de los vasos linfáticos, ingresa al torrente sanguíneo y es captado por las células inmunitarias (macrófagos) donde se produce la proteína de espiga y se libera en el torrente sanguíneo. Las nanopartículas de lípidos que contienen ARNm pueden introducirse en algunas células endoteliales, quizás mediante endocitosis en la que se pueden producir proteínas de espiga y liberarlas en el torrente sanguíneo. Las proteínas de espiga liberadas y circulantes en el torrente sanguíneo se absorben en las células endoteliales vasculares desde el sitio donde el receptor ACE2 es abundante en la superficie interna de los vasos sanguíneos. De manera similar a la infección, las células endoteliales que están «como si estuvieran infectadas» por nanopartículas de proteínas y/o lípidos que contienen ARNm son reconocidas como cuerpos extraños por el sistema inmunológico del huésped, y son atacadas y eliminadas.

• Los niños y las personas de 20 años tienen menos receptores ACE2 y son mucho más seguros que las personas mayores. Las células endoteliales que contienen sustancias extrañas están sujetas a «ser eliminadas» por el sistema inmunológico. Alrededor del endotelio dañado, la sangre se coagula y se forman trombos seguidos de infarto de miocardio y/o accidente cerebrovascular isquémico. Si el daño de una superficie interna de un vaso sanguíneo es grave en una arteria grande, puede ocurrir un aneurisma disecante o la ruptura de un aneurisma pequeño. Si un pequeño aneurisma se rompe en el espacio subaracnoideo se produce sangrado subaracnoideo. Si una arteria muy pequeña se rompe dentro del cerebro, se produce una hemorragia intracerebral.

• Con respecto a las vacunas de Pfizer, la miocarditis ha sido un problema en los Estados Unidos. El accidente cerebrovascular hemorrágico, la trombosis arterial, así como el aneurisma disecante y la trombosis venosa y/o la embolia pulmonar pueden estar todos relacionados causalmente con la vacunación de COVID-19. Por tanto, el hecho de que el número de días hasta las muertes después de la inoculación es similar al período de incubación de COVID-19 en los trabajadores médicos o personas menores de 65 años es biológicamente plausible y esto también apoya la causalidad.

El riesgo de mortalidad de la vacunación es 7 veces mayor que el propio Covid-19 en jóvenes mayores de 20 años. Se produjeron casos como los siguientes:

  • Hombre de 25 años: Se informó que se suicidó debido a actitudes psicópatas. Sin embargo, en realidad murió accidentalmente debido a un comportamiento anormal debido a un delirio febril después de la vacunación.
  • Mujer de 26 años: Fue encontrada muerta en su casa 4 días después de la vacunación. La tomografía computarizada post-mortem reveló hemorragia subaracnoidea y hemorragia cerebelosa.
  • Hombre de 26 años: Fue encontrado muerto 5 días después de que su familia lo vacunara. La tomografía computarizada postmortem no mostró lesiones y se le diagnosticó parada cardiopulmonar.

El daño de la vacunación en los niños puede ser enorme. No hubo muertes debido a la infección por COVID-19 menores de 20 años hasta el 1 de septiembre de 2021. Si los niños de este grupo de edad son vacunados, la inoculación puede causar la muerte. El riesgo de mortalidad por vacunación puede ser menor en los niños que en las personas >= 20 años. Aun así, la razón de riesgo de mortalidad en Japón no se puede calcular porque el número de muertes por COVID-19 es «0» hasta el 1 de septiembre de 2021

• Se interrumpió el ensayo clínico de la vacuna de AstraZeneca para niños de 6 a 17 años. Se debió a 79 casos de trombosis con trombocitopenia, de los cuales 19 fallecieron (se notificaron en adultos) como anunció la Agencia Reguladora de Medicamentos y Productos Sanitarios del Reino Unido (MHRA) el 7 de abril de 2021. De acuerdo con un informe sobre un brote en Massachusetts, se diagnosticó COVID-19 a más personas vacunadas que a personas no vacunadas, la mayoría de las cuales estaban infectadas con la cepa delta: razón de probabilidades io = 1.26, p = 0.025

El riesgo de mortalidad por la cepa delta COVID-19 no es alto. Es mucho más baja que la tasa de mortalidad de casos (casi 6%) en mayo de 2020 en los Estados Unidos. Aunque la cepa delta es muy infecciosa, no parece ser muy tóxica al menos en los EE. UU., donde 1 de cada 9 personas ya han tenido confirmada la tasa de letalidad general de COVID-19, que es del 1,68% el 19 de agosto, y la mayoría de las personas se han infectado al menos una vez con el SARS-CoV-2.

Incluso si los niños, adolescentes y personas de 20 años están infectados, es naturalmente leve o asintomático porque tienen menos receptor ACE2 del SARS-CoV-2 que los adultos, especialmente las personas mayores. Es ridículo considerar la vacunación de los escolares. 3 adolescentes murieron en Japón tras ser vacunados. Se sospecha un vínculo causal.

El accidente cerebrovascular hemorrágico y la causa arterial es desproporcionadamente alta en los adolescentes Entre los adolescentes, 2 de las 3 muertes fueron muertes súbitas debido a hemorragia cerebral y trombosis de la arteria abdominal. La probabilidad de producirse un evento letal (MOR) por accidente cerebrovascular hemorrágico se hizo comparando causas no cardiovasculares ya que la referencia es 58,3 (IC95%: 3,5-957, p <0,0001) y por causa arterial MOR = 252,5 (IC del 95%: 14,1-4523, p <0,0001).

• La tasa de mortalidad es mayor en los vacunados que en la población general La proporción de muertes notificadas entre los vacunados es de 0,68 por millón (3/4,4 millones de vacunados). Los 3 adolescentes anteriores murieron en un lapso aprox. de 8 días. Además, algunos de ellos morirán durante el año siguiente a la inoculación.

• La tasa de mortalidad de las muertes después de la vacunación es aproximadamente 3 veces mayor que la de COVID-19 (P = 0,148). La asociación no es estadísticamente significativa, pero significa que del 80 al 90% puede considerarse correcta, y si la muerte ocurre posteriormente, la asociación puede volverse significativa.

• Por lo tanto, parece mejor pensar que el riesgo de muerte por vacunas es aproximadamente 3 veces mayor para los niños y adolescentes que la muerte por COVID-19. Los reguladores continuarán respaldando la vacunación en niños, pero estos datos sugieren que el riesgo de vacunar a niños y adolescentes supera los beneficios.

FUENTE:

Haz clic para acceder a Med%20Check%20Tip-20-2021-08&12.pdf

El Palacio de la República de la RDA: 1976-2006

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En este documental de la DEFA (productora de cine y TV de la RDA), de 1976, se describe el proceso de construcción del emblemático Palast der Republik (Palacio de la República) de la RDA, el lugar principal donde se concentraba la actividad política (en su interior se encontraba el Parlamento, Cámara del Pueblo o Volkskammer) y de ocio de Berlín Este (había varios restaurantes, bolera, discotecas y sala de conciertos). Millones de visitantes y multitud de artistas dieron fe de esta maravillosa obra arquitectónica socialista.

En 2006, el gobierno revanchista de Alemania decidió borrar todo vestigio del pasado comunista de la RDA procediendo a su demolición. El pretexto utilizado fue el «asbesto» que contenía la estructura del edificio, a pesar de que ningún obrero que participó en su edificación consta que fuese afectado. La realidad de su borrado fue poner en marcha un proyecto urbanístico faraónico, el Foro Humboldt, que costó (oficialmente) 644 millones de euros.

En 1991/1992 se elaboró ​​un informe que analizó el valor monumental del Palast der Republik, reconociéndolo como un monumento contemporáneo, enfatizó su importancia para el paisaje urbano y el interés del público (ciudadanos de la ex RDA) en su preservación. Incluso el arquitecto y traidor que impulsó la anexión de la RDA, como último presidente del SED (Partido socialista unificado de la RDA), Gregor Gysi, ocupó el techo del edificio para protestar por la demolición.

Imágenes de la RDA

Encuentro de la FDJ en Berlín Este de la RDA 1989, Free-German-Youth, GDR Youth, Thälmann pioneers, GDR Children, GDR Pioneers.

Una selección de imágenes que he subido a Twitter estos años, acompañadas de varias piezas musicales contenidas  en el álbum Immergrüne Melodien de 1968 publicado por el sello AMIGA de la RDA (con excepción de la penúltima, Kleinen Stadt, incluida en el documental Schlager einer kleinen Stadt – Bad Kösen, de la TV de la RDA, del año 1965). La orquesta es la Grosse Tanzstreichorchester des Deutschlandsenders de Berlín (RDA), dirigida por Günther Hermann (1927-2018), formación que dirigió desde 1958 hasta su disolución, prácticamente con el fin de la RDA, en 1991

Simone Signoret en la RDA, entre el arte y el compromiso

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La actriz francesa de origen alemán Simone Signoret (Wiesbaden, Alemania, 1921 ; Autheuil-Authouillet, Francia, 1985) fue una de las personalidades más fascinantes y talentosas de la escena cinematográfica francesa de los años cincuenta y sesenta y la más admirada en un país del bloque socialista de Europa Oriental: la República Democrática Alemana (RDA).

Signoret, en la Francia ocupada por los nazis, no lo tuvo fácil a pesar de estar moviéndose entre un ambiente intelectual y colaborando en la prensa del régimen de Vichy (Les Nouveaux temps), pero sobre todo Signoret será recordada por haber sido una actriz políticamente comprometida con la izquierda comunista, un compromiso inseparable de la que fue su carrera internacional y de la pareja sentimental a la que estuvo unida: el gran actor y cantante francés Yves Montand, su marido hasta la fecha de su fallecimiento.

Sus convicciones políticas de izquierda se forjaron en la década de 1940 en las charlas del parisino Café de Flore con personalidades a la que les unía el mismo compromiso político. También empezó a aparecer regularmente en revistas de cine cercanas al Partido Comunista Francés (PCF) como L’Écran français. En 1952, el cineasta Jacques Becker le dio su primer papel principal en Casque d’Or y poco a poco ganó en papeles principales. El éxito de estas películas y su primera postura política a favor del PCF, junto a Yves Montand, contribuyó a que su popularidad se acrecentase en los países socialistas de Europa Central y Oriental.

Precisamente, una de las historias más olvidadas en las Wikipedias y otras historiografías oficiales sobre Signoret, es la relación que tuvo la actriz francesa con la industria cinematográfica de la RDA, donde rodó una de sus películas más reconocidas, de la que se hablará más adelante, la coproducción, franco-alemana oriental Las Brujas de Salem (Die Hexen von Salem, de Raymond Rouleau, 1957) premiada en el prestigioso festival de cine checoslovaco de Karlovy-Vary (equivalente al de Cannes o Venecia), que era algo así como un puente cultural entre la industria cinematográfica del Este y la poca del Oeste que se atrevía a desafiar la «guerra fría» de EEUU y sus vasallos.

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Simone Signoret se consagró formalmente como actriz con un film inglés, Room at the Top (Un lugar en la Cumbre, de Jack Clayton, 1958), por el que recibió tres premios a la mejor actriz en 1959: el de la Academia Británica, el del célebre festival de Cannes y nada menos que el Oscar de Hollywood a la mejor actriz, desbancando a superestrellas nominadas del momento como Doris Day, Audrey Hepburn, Katharine Hepburn y Elizabeth Taylor.

Pero Signoret antes de ser reconocida artísticamente en Occidente dedicó una parte importante de su carrera a rodar películas en la DEFA (la productora cinematográfica y de televisión de la RDA), cuando la actriz francesa visitó Berlín Este en la segunda mitad de la década de 1950, a pesar de que Francia y la RDA no mantenían relaciones diplomáticas oficiales, pero no fue obstáculo para ir a un país donde empezó a ser admirada incondicionalmente.

La DEFA (Deutsche Filmaktiengesellschaft) fue creada en Berlín Oriental el 17 de mayo de 1946, tres años antes de la fundación de la República Democrática Alemana en 1949. A lo largo de su existencia, la RDA tuvo que competir duramente con su vecino occidental para obtener reconocimiento y legitimidad fuera de sus fronteras, sabiendo que la Alemania neohitleriana de Adenauer hizo lo posible e imposible para impedir que ello sucediera. La ausencia de relaciones diplomáticas oficiales entre la RDA y Francia (así como con otros países occidentales) que no llegaron hasta 1973 alentó a los políticos de la RDA a utilizar otros canales para aumentar la visibilidad de la RDA, entre ellos el cinematográfico.

En el verano de 1955, Simone Signoret y el gran actor francés Bernard Blier fueron a la RDA para rodar la película Mutter Courage (Madre Coraje) bajo las órdenes del director alemán oriental Wolfgang Staudte. Su estancia en la RDA fue ampliamente documentada en el periódico del Partido Socialista Unificado (SED), Neues Deutschland, donde además Signoret mantuvo relaciones profesionales con cineastas de la DEFA, como Joris Ivens o Kurt Maetzig.

En ese año de 1955, Signoret apareció en un episodio llamado A Morning Like the Others que formaba parte de la película Die Windrose (1955), coproducida por la DEFA, que tenía como objetivo presentar la situación de la mujer en varios países del mundo. Simone Signoret, con Yves Montand a su lado, encarna a una modesta y valiente mujer francesa que se atreve a correr riesgos para luchar contra la injusticia que está presenciando.

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Compuesta por una sucesión de episodios, Die Windrose (La Rose des vents, en francés, o La Rosa de los Vientos) retrata la lucha de las mujeres por la paz en el mundo, mezclando imágenes documentales y ficción. Fue coproducida por la DEFA y la Federación Internacional de Mujeres Democráticas (FDIF), una organización creada por mujeres antifascistas y cercana al PCF (Partido Comunista Francés). Como heroína del episodio francés A Morning Like the Others (dirigido por el cineasta Yannick Bellon), Simone Signoret consolidaba su participación en una red de cine internacional militante (incluidos países del Este socialista).

Los primeros contactos de Simone Signoret con la RDA en 1955 y el decidido impulso de Johannes R. Becher, Ministro de Cultura de la RDA, para proponer proyectos de colaboración de DEFA con Francia, empujan a la actriz para alentar a los productores franceses a que acudan a sus homólogos de la RDA cuando se proyecte la adaptación cinematográfica de Las brujas de Salem en 1956, una parábola del dramaturgo estadounidense Arthur Miller que versaba sobre el macartismo, es decir, la infame «caza de brujas» anticomunista que impulsó el senador Joseph McCarthy a principios de los años cincuenta en los Estados Unidos.

El rodaje de Las Brujas de Salem, que tiene lugar inicialmente en la RDA y se realiza desde finales de julio hasta octubre de 1956 finalizando en París el 17 de diciembre, es objeto de artículos regulares en la prensa de Alemania Oriental. Cuando se estrenó en las pantallas de la RDA, la película fue muy apreciada, al igual que fue acogida calurosamente la llegada de Yves Montand y Simone Signoret a la RDA para efectuar el rodaje.

Signoret y Montand eran muy populares en los países socialistas de Europa central y oriental porque formaban una pareja parisina emblemática, al mismo tiempo que estaban cerca del principal partido de oposición en Francia (el Partido Comunista). Su presencia en la capital de Alemania del Este en la década de 1950, cuando Francia aún no reconocía oficialmente a la RDA, fue percibida por los alemanes del este como un testimonio de su «existencia», de amistad y cercanía, que compensaba, en parte, la falta de reconocimiento oficial de la RDA por parte de una crítica francesa que, mostrando su chovinismo, apenas dedicó unos pocos artículos al rodaje de Las Brujas de Salem en la RDA y no hizo referencia a la participación de la DEFA, considerándola una simple producción francesa,

Ya en la segunda mitad de la década de 1950, Simone Signoret era una autoridad artística en la RDA, tanto entre los cineastas de DEFA como entre los críticos. Ella mantuvo, de hecho, una relación estrecha con el longevo cineasta alemán de la RDA, Kurt Maetzig (1911-2012), con quien intercambió varias veces correspondencia. En 1954-1955, por ejemplo, se hizo un proyecto de una coproducción entre DEFA, Francia y China, aunque el rodaje planeado para el verano de 1957 finalmente se pospuso y se abandonó en favor de otros proyectos.

En la década de 1960, la guerra fría cultural lanzada por la CIA hizo que la carrera artística de Simone Signoret en Hollywood nunca fuera mencionada claramente en la prensa de la RDA, pero tampoco fue «denunciada». El salto de Signoret al estrellato como actriz internacional hizo creer, con buen sentido, a los periodistas de la RDA en la idea de que su productora DEFA le permitió a la actriz dar buena prueba de su talento.

La proximidad y el compromiso de Signoret con la RDA construyen una imagen de ella que variará poco y con la cual se compararán invariablemente sus apariciones posteriores. La RDA, con todo, no proyectará ninguna de las películas de Hollywood en las que participa Signoret. Sólo seleccionarán producciones francesas, ocho películas en las que Signoret es la actriz principal.

Una decisión, no proyectar en la RDA el cine estadounidense de Signoret, en mi opinión, equivocada, aunque estaba justificada en el marco de una campaña desatada contra la RDA por parte de EEUU, país que promovía constantemente el ostracismo e injerencismo contra la RDA a través de Alemania Occidental, mediante el no reconocimiento internacional de la RDA, la aplicación de embargos económicos, el uso de propaganda difamatoria con su emisora RIAS de Berlín Occidental, las amenazas de la OTAN cerca de sus fronteras o el uso sistemático de espías de la CIA y el BND para infiltrar terroristas en territorio de la RDA con los que cometer sabotajes y espionaje masivo.

Sólo hasta que transcurrió una década (desde 1962) los espectadores de la RDA no encontraron a Simone Signoret de nuevo en la pantalla, durante la primera semana de cine francés en la RDA, que en 1972 programó Le Chat (Pierre Granier-Deferre , 1970). En el personaje ella aparece esta vez vieja y amargada junto a Jean Gabin. Este cambio repentino en la vejez no disminuye la admiración de los periodistas de la RDA por ella.

Las últimas cuatro películas en las que aparece en la RDA dejan sobre ella la imagen de una autoridad respetada: Les Granges brûlées (Jean Chapot, 1974), Police Python 357 (Alain Corneau, 1980), L’Adolescente (Jeanne Moreau, 1981) y L’Étoile du Nord (Pierre Granier-Deferre, 1984). Cada una de sus apariciones incluso le da a la prensa de Alemania del Este la oportunidad de escribir un nuevo relato brillante sobre Signoret.

En 1976, con motivo de la proyección en la RDA de la película Las Brujas de Salem, la periodista de la RDA, Ilse Jung, comenzó su descripción de Simone Signoret mencionando la negativa de la actriz a trabajar en la España de Franco y comentó esta decisión escribiendo: «ella, una vez más, demuestra su compromiso político claro y rotundo, que es la suma […] de conocimientos y sentimientos, observaciones y experiencias. Signoret fue y sigue siendo una característica constante del cine francés» , escribió Jung en 1984.

Hasta el final de la existencia de la RDA, Simone Signoret fue probablemente la única actriz extranjera que recibió un reconocimiento abrumador por parte de la prensa de la RDA, donde fue considerada, al mismo tiempo, como una mujer modesta, valiente y comprometida

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Otra visión de la RDA

 

 

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Lejos de la deformada propaganda occidental, en este documental se muestran diversos aspectos de la capital, Berlín Este, de Karl Marx-Stadt, de la industria química-farmacéutica y la salud y de la nueva ciudad Halle-Neustadt que se construyó a partir de 1964, fundamentalmente para los miles de trabajadores de la planta química de Buna Werke Schkopau. Los documentales fueron producidos por la DEFA, la productora de cine y TV de la RDA. Los correspondientes a Karl-Marx Stadt, La industria química-farmacéutica y Enfermedad y su tratamiento pertenecen a la serie Das sind wir (Lo que somos), de 1969.


Al final de los documentales de la DEFA, he añadido unas entrevistas a ciudadanos de la ex RDA que realizó el año pasado la Kommunistische Organisation y que sirven como contrapeso a la inagotable propaganda demonizadora, ignorante y revanchista contra el que fue Estado de obreros y campesinos, el único Estado comunista en suelo alemán. Frente a la propaganda demonizadora y difamadora de Occidente, una visión diferente de la RDA, la que se correspondía con una realidad que han pretendido ocultar durante décadas. La música que acompaña al documental sobre Karl Marx-Stadt es de la compositora de la RDA, Brigitte Unterdörfer.

CLICAR ABAJO A LA DERECHA en 1080p, para mayor resolución del video, en el caso de que no salga por defecto.

La farsa del 11-s (documental)

En este excelente video se refuta toda la cadena de mentiras, puestas al descubierto, del que fue el mayor atentado de falsa bandera de la historia el 11 de septiembre de 2001. Es una compilación de varios videos que fueron subidos originalmente a Youtube hace más de una década y que he unido, además de remasterizar el video en HD (aunque no es ni mucho menos perfecto ya que ha perdido calidad al reducir el peso del mismo). La narración latina, pausada, sin estridencias le da el necesario equilibrio.

AVISO: La visualización del video a través de los navegadores Chrome, Opera o Brave se interrumpe en 1h. 19′ (aprox.) debido a una incompatibilidad con los mismos. Utlizar en este caso los navegadores Firefox o Safari

¿Qué sucedió realmente en Katyn? (y 3)

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LA PERESTROIKA FALSIFICA LA NOTA DE LAVRENTI BERIA, 794/B, QUE “INCRIMINA” A STALIN EN LA MASACRE DE KATYN

Hace ya más de tres décadas comenzó la «Perestroika» y entre fanfarrias y un gran aparato propagandístico se prometió abrir los archivos y revelar todos los secretos de la “totalitaria” URSS, particularmente, en lo concerniente a los sucesos de Katyn. Finalmente, se procedió a la apertura de los archivos soviéticos, pero en lugar de hallar la verdad lo que se encontraron fue un compendio de una de las mayores mentiras prefabricadas sobre la Unión Soviética: la supuesta evidencia documental de la «Carta de Beria Nº 794/B» que incriminaba a Stalin como el supuesto verdugo que autorizó las ejecuciones en masa de miles de soldados polacos Katyn, en la primavera de 1940.

En una época, finales de los años 80 y comienzos de los 90, en que se estaba produciendo una gran involución en la clase dirigente de la URSS, revisionar el pasado soviético formó parte de la tarea liquidatoria de los miembros del Politburó más prominentes: Mikhail Gorbachov, Alexander Yakovlev y Boris Yeltsin. Cuando se (pseudo)argumenta que “hasta la URSS reconoció la autoría soviética de Katyn”, en realidad estamos hablando de un período anómalo donde había un Estado que era, en la práctica, una parodia socialista del anterior a 1985 y donde el trío de golpistas antes señalados (más otros que participaron directamente en la descomposición del país, como Edvard Shevardnadze o el general Alexander Rutskoy), influenciados por Occidente, estuvieron intrigando y preparando el colapso deliberado del sistema soviético.

La famosa nota base de la culpabilidad soviética sobre Katyn fue “descubierta” en septiembre de 1992 en un «paquete cerrado No. 1» depositado en los Archivos del Presidente de la Federación de Rusia (el antiguo archivo del Comité Central del PCUS). Esta nota se considera el original de la decisión del Politburó del Comité Central del Partido Comunista de la Unión (Bolcheviques) P13 / 144-op, del 5 de marzo de 1940, sobre la ejecución de 25.700 prisioneros y ciudadanos polacos que habían sido arrestados.

Esta nota fue el colofón a la decisión del presidente de la ex URSS, Mikhail Gorbachov, de transferir, dos años antes, el «corpus de documentos de Katyn del Archivo Especial» al jefe del estado pseudosocialista polaco, Wojciech Jaruzelski (quien ya se había entregado totalmente a los designios de Occidente), durante la estancia del mandatario polaco en Moscú, el 13 de abril de 1990. Todo ello se hizo sin ninguna revisión judicial de las circunstancias del caso Katyn, y se admitió por la parte rusa “la culpabilidad de los órganos de seguridad del estado soviético por el asesinato en masa” de prisioneros de guerra polacos, antes del “descubrimiento” de la nota de Beria a Stalin.

A partir de ese momento, es cuando comenzó a forjarse con éxito el “síndrome Katyn” en la literatura antisoviética occidental y dentro de Rusia por los llamados “liberales” o (ultra)derecha antisoviética. Tanto que el otrora periódico comunista, Izvestia, en plena fiebre “aperturista” al capitalismo de la Perestroika, publicó una «Declaración oficial de TASS” (la que era agencia oficial comunista de noticias de la URSS) sobre la tragedia de Katyn, con una admisión de culpabilidad en contra (cito textual) de “Beria, Merkulov y sus secuaces por la muerte de unos 15 mil oficiales polacos”.

El 24 de septiembre de 1992, se produjo un hecho que cambió radicalmente la situación en el asunto Katyn. En ese día, en los Archivos del Presidente de la Federación Rusa, el «paquete cerrado No. 1» para Katyn fue «accidentalmente» descubierto y abierto. Los documentos almacenados en el paquete supuestamente contenían:

(1) La decisión del Politburó del Comité Central del Partido Comunista de la Unión de los bolcheviques, con fecha del 5 de marzo de 1940.

(2) La carta de Beria a Stalin No. 794/B, con fecha de marzo de 1940 (sin especificar el día, una omisión un tanto extraña).

(3) La carta del presidente del KGB, Alexander Shelepin, a Nikita Krushchev, N-632-sh, con fecha del 3 Marzo de 1959 y otros documentos que “confirmaban” la responsabilidad del liderazgo soviético en la muerte de prisioneros de guerra polacos.

A partir de ese momento, la culpabilidad de la URSS por la muerte de más de 20.000 prisioneros de guerra polacos comenzó a considerarse “absolutamente probada”.

La nota del jefe del KGB, Alexander Shelepin, al primer secretario del Comité Central del PCUS, Nikita Krushchev, N-632-sh, con fecha del 3 de marzo de 1959, que se considera el documento principal que confirma la muerte de 21.857 polacos en la primavera de 1940, contiene una gran cantidad de inexactitudes y errores evidentes. En la nota de Shelepin, la mayoría de los párrafos muestran información inexacta. Sin embargo, en contraste con las conclusiones de la comisión Burdenko, los historiadores polacos y representantes del “Memorial Katyn”, el lobby anticomunista que promueve en todos los foros públicos la farsa de la autoría soviética, no tuvieron la menor duda sobre los datos citados en la nota de Shelepin.

En la Unión Soviética, según historiadores rusos como Vladislav Shved, documentos auténticos sobre Katyn fueron destruidos en los años 50, durante el reinado de Nikita Krushchev. Todo esto creó condiciones especialmente favorables para cualquier falsificación posterior y que apareciesen nuevos «documentos» que “incriminaban” a la URSS en la matanza de oficiales polacos en Katyn. Estos «documentos», inesperadamente descubiertos a principios de los años noventa, y que han sido estudiados por muchos investigadores independientes, mostraron que su autenticidad no era tal.

Sin embargo, Mikhail Gorbachov y el capataz de la Perestroika, Alexander Yakovlev, en 1990, decidieron entonces sacarlos a la luz y apoyar la versión de los hechos del jefe del Departamento de Propaganda nazi, Joseph Goebbels. Ambos, Gorbachov y su hombre fuerte, Yakovlev, antisoviéticos y anticomunistas, presentaron al mundo la tesis de que miembros de la policía secreta soviética, NKVD, dispararon a los oficiales polacos en Katyn.

Gorbachov había recibido un memorándum del jefe del departamento internacional del Comité Central del PCUS, Valentin Falin, en el que se decía que en los archivos soviéticos supuestamente habían encontrado documentos que confirmaban la conexión entre el envío de polacos desde los campos de prisioneros soviéticos al bosque de Katyn en la primavera de 1940 y su posterior ejecución. A pesar de que Falin expresó sus dudas a Gorbachov sobre el origen de estos documentos, el nuevo hombre de Occidente en Moscú tenía una opinión diferente y las noticias de los «verdaderos culpables» de la ejecución de Katyn se esparcieron por todo el mundo. De hecho, y refutando el texto del Tribunal de Nuremberg, después del mandato de Gorbachov en 1992, Boris Yeltsin entregó a la parte polaca los documentos del llamado «paquete cerrado Nº. 1», que “probaban” la «culpa» de la URSS por lo sucedido en Katyn.

En noviembre de 2010, el diputado de la Duma estatal Viktor Ilyukhin y los expertos historiadores Sergei Strygin y Vladislav Shved advirtieron que la «Carta de Beria Nº 794/B», la cual habría sido presentada en el Politburó del PCUS de marzo de 1940, documento que supuestamente probaba que Stalin había emitido la orden de que se diera muerte a más de 20 mil soldados polacos prisioneros de guerra, en realidad se trataba de una falsificación.

Ilyukhin publicó información de que a principios de los años 90 uno de los principales miembros del Buró Político del Comité Central del PCUS había creado un grupo de especialistas de alto rango para la falsificación de documentos de archivo. El nombre de este miembro de alto rango del partido, que Ilyukhin nombró en el verano de ese año 90, era el que fue, probablemente, personaje más siniestro de aquel período, Alexander Yakovlev, el «arquitecto de la perestroika» y el activo principal de Occidente para instigar la disolución de la URSS y promover el separatismo en las repúblicas soviéticas.

El Grupo Yakovlev trabajó en la estructura del servicio de seguridad del presidente ruso Boris Yeltsin, ubicado en el pueblo de Nagornoye, región de Moscú (hasta 1996), y luego fue trasladado a otro asentamiento: Zarechye. Cientos de documentos históricos falsos fueron enviados a los archivos rusos desde allí, y la misma cantidad fue adulterada para incluir información distorsionada en ellos, así como falsificar firmas. Ilyukhin exigió comenzar un trabajo a gran escala para verificar documentos de archivo e identificar hechos que desacreditaban la historia del período soviético.

Según Ilyukhin, «En 1943, Goebbels, tratando de destruir la coalición anti Hitler y confrontar a la URSS con Estados Unidos, difundió la mentira de que Stalin y Beria ordenaron la ejecución de 10 mil oficiales polacos». Esta mentira fue apoyada por el gobierno polaco en el exilio, que fue guiado sobre todo por un sentimiento de ira hacia la Unión Soviética por la derrota del ejército polaco en el oeste de Bielorrusia y Ucrania y la anexión legítima de estos territorios a la URSS.

Ilyukhin creyó hasta su muerte, ocurrida repentinamente en el año 2010 (el año en que descubrió las “anomalías” sobre Katyn), que las falsificaciones se hicieron para desacreditar a Stalin «en línea con esa frenética campaña de propaganda de avergonzar el liderazgo soviético, que fue especialmente cínica cuando fue realizada a principios de los años 90 del siglo pasado».

Los investigadores disidentes de Katyn parece que llevan una maldición encima. Si Viktor Ilyukhin murió repentinamente en 2010 después de descubrir la falsedad de la carta de Beria nº 794/B, Sergei Strygin, colaborador en la investigación de Ilyukhin, falleció también repentinamente en 2017 a los 57 años. Strygin era otro disidente de la “narrativa oficial Katyn” que había sido atacado repetidamente por las hordas que sustentan la mentira de la “masacre soviética de miles de polacos” (en particular, por los integrantes del lobby ultraderechista Memorial Katyn, empeñados en refutar a los que ellos llaman burdamente “negacionistas”, como lo eran Ilyukhin y Strygin).

Strygin luchó por desmontar los documentos centrales en los que se basa la “masacre de Katyn”, es decir, los absurdos errores en el diseño y contenido de la nota de Beria que Stalin habría firmado para dar vía libre a los fusilamientos del campo polaco. Strygin, como otros muchos, planteó serias dudas sobre la fiabilidad de ese documento y estableció, de manera confiable, que la nota 794/B debería estar fechada el 29 de febrero de 1940, ya que el 29 de febrero, se enviaron las notas 793 y 795 desde la secretaría de la policía secreta del NKVD. Sin embargo, por alguna razón desconocida, en la nota 794/B se indica el mes de marzo sin un día específico.

Además, la nota de Beria también se imprimió en un momento diferente y en una máquina de escribir diferente. Esto solo confirma las conclusiones sobre la dudosa fiabilidad de la nota de Beria. Como señala sarcásticamente otro crítico de Katyn, Vladimir Schved (del que hablaremos más adelante): “debemos pensar que en el NKVD, a pesar de que había una enorme oficina con muchas máquinas de escribir, probablemente, por generosidad, debido a la «carga de trabajo» de los mecanógrafos, recibió instrucciones de reimprimir sólo tres de las cuatro páginas de la nota”

Strygin, junto a su colega Schved, se centró en el mandato de Nikita Krushchev en relación con información confiable de que fue durante este período en que se llevó a cabo una limpieza y corrección intensiva de documentos del período Stalin en los archivos de la Lubianka (sede del KGB) y en el propio Kremlin.

El ex Secretario del Comité Central del PCUS, Valentin Falin, dijo en privado que en 1956, en los edificios del Comité Central del PCUS y del KGB, incluso se asignaron salas especiales para el trabajo de los llamados «expertos» que debían “ocuparse” de los documentos “estalinistas”. Uno de los «expertos» que trabajaba en una de estas oficinas le contó todo esto. Sin embargo, la falsificación de la “nota Beria” sobre Katyn no se hizo en el período Krushchev, sino que se puede argumentar, con un alto grado de probabilidad, que “especialistas” de la administración Yeltsin participaron en la falsificación de los documentos de Katyn y, sobre todo, en las notas de Beria.

Eduard Molokov, un destacado experto del Ministerio del Interior ruso, descubrió que las primeras tres páginas de esta nota estaban impresas en una máquina de escribir y la cuarta estaba en otra máquina diferente. Además, la fuente (tipo de letra) de la cuarta página se encontraba en las letras originales del NKVD de 1939-1940, y la fuente de las tres primeras páginas era nueva. El número saliente, el famoso 794/B, cree Molokov que estaba falsificado

Además, la nota de Beria contiene una presunta propuesta sobre Katyn: «La consideración de los casos y la decisión se asignará a la troika, integrada por el camarada Beria (el nombre está tachado y está escrito a mano «Kobulov», el jefe del principal departamento económico del NKVD), Merkulov y Bashtakov».

El Politburó, supuestamente, discutió la nota de Beria en base a la creación de un consejo de expertos, llamado «troika» (a pesar de que Beria abolió esta forma de “reuniones” a finales de 1938, cumpliendo una resolución conjunta del Comité Central y el Consejo de Comisarios del Pueblo) y toma una decisión: aprobar los planes de ejecución de Beria. La manipulación es tan burda, según Molokov, que dicha “resolución” de llevar adelante la decisión de Beria quedó registrada en el acta No. 144 de la reunión del Politburó, del 5 de marzo de 1940, mientras que el protocolo del Politburó (acta No. 143) está fechada el 6 de marzo.

El 7 de marzo de 1940, Beria supuestamente ordenó una compilación de listas de oficiales polacos detenidos en los campos. Y en noviembre del mismo 1940, le envió a Stalin otra nota, donde decía que en los campos de la NKVD de la URSS estaban detenidos 18.297 polacos, la mayoría de los cuales estaban dispuestos a luchar con Alemania como parte de unidades antisoviéticas, si es que alguna se organizaba en el territorio de la Unión Soviética. Sobre la base de esta nota, el Politburó del Comité Central del Partido Comunista de toda la Unión (Bolcheviques), el 4 de junio de 1941, tomó la decisión de crear una división polaca

Como dato de especial relevancia, y desde una visión ligeramente distinta, el reconocido historiador ruso Yuri Nikolayevich Zhukov solicitó a principios de los años 90 a los Archivos del Presidente de la Federación de Rusia que le proporcionaran material sobre las actividades denominadas «criminales» del PCUS, que se estaban preparando para el Tribunal Constitucional de la Federación de Rusia. En el archivo se le entregó una serie de documentos dispersos sobre diversos temas.

Entre la colección de documentos que fueron aportados a Zhukov este descubrió el «documento clave» del crimen de Katyn. Era una fotocopia de la «nota de Beria a Stalin» con la propuesta del NKVD de fusilar de entre 2.000 a 3.000 mil oficiales polacos capturados que eran considerados culpables de crímenes de guerra y otros delitos. La página 4 era la conocida como la “nota de Beria” sobre la que se basa la versión oficial y que proponía fusilar a 14.700 polacos prisioneros de los campos de Kozelsk, Starobelsk y Ostashkovsk, así como a 11.000 detenidos polacos que fueron llevados a las prisiones del oeste de Ucrania y Bielorrusia.

Zhukov señaló que en esa nota 4 la esquina superior izquierda estaba ocultada, por lo que dedujo que no había ninguna resolución favorable sobre fusilar hasta 3.000 polacos prisioneros. Zhukov cree que “la resolución de Stalin rechazó la propuesta de fusilar prisioneros polacos, de lo contrario no se habría ocultado la resolución. Después de todo, era necesario culpar a todos y a todo en nuestro pasado. Todos mis intentos de obtener el original de la resolución fueron rechazados, en aras del secreto de Estado”. Desde entonces, Zhukov no estaba interesado en el asunto de Katyn, no le dio mucha importancia a su hallazgo y solo en relación con la propaganda antisoviética de 2008, con la película “Katyn”, recordó la nota.

Hasta el descubrimiento «accidental» del «paquete cerrado No. 1, el 24 de septiembre de 1992, nadie conocía la nota de Beria y la decisión del Politburó del Comité Central del Partido Comunista de la Unión (Bolcheviques). Sin embargo, en un dictamen pericial elaborado por representantes del presidente Yeltsin para la audiencia del «caso PCUS» en el Tribunal Constitucional el 7 de julio de 1992, se dijo que «existen razones convincentes, aunque indirectas, para creer que la ejecución de oficiales polacos fue sancionada por el Politburó del Comité Central del Partido Comunista de la Unión de Bolcheviques».

Además de cuestionar el hallazgo de los documentos “incriminatorios” contra los soviéticos, el malogrado Strygin pormenorizó una relación de los testigos y pruebas encontradas que destruían la narrativa oficial en un amplio resumen extractado de dos discursos que el autor dio en una mesa redonda llamada «Katyn, aspectos legales y políticos», en la Duma Estatal de la Federación de Rusia el 19 de abril de 2010 y en una conferencia llamada «Katyn, nuevos hechos y pruebas»

Vladislav Nikolaevich Schved (1944), autor del libro El Misterio de Katyn y co-investigador con Strygin e Ilyukhin en la desfalsificación del consenso antisoviético sobre Katyn, fue miembro del PCUS y del Partido Comunista de Lituania hasta que fue expulsado de este último. Schved ahora pertenece, curiosamente, a un polo ideológico opuesto, el Partido Liberal Democrático de Rusia. Schved formuló una serie de preguntas a los defensores de la versión nazi-polaca de la tragedia de Katyn que difícilmente podrán encontrar una respuesta convincente. Expongo algunas de ellas:

  • ¿Como explican los investigadores polacos y representantes del “Memorial Katyn” el hecho de que, a pesar de que la “acción del NKVD” era de alto secreto, enterraran a más de 4 mil oficiales ejecutados con uniforme polaco y otros documentos que les permitía ser identificados?
  • ¿Por qué la parte polaca aceptó incondicionalmente los resultados de la exhumación alemana en 1943 y nunca trató de comparar los informes oficiales alemanes con los testimonios de los testigos oculares que visitaron Kozy Gora 1943? Esto revelaría la manipulación de las tumbas por parte de los nazis y establecería las fechas reales para la apertura de las tumbas.
  • ¿Por qué los investigadores polacos niegan el hecho de que se descubrieron en las fosas de Katyn zlotys (moneda polaca) introducidos por los nazis en circulación en el territorio de la Gobernación General de Polonia después del 8 de mayo de 1940 y que no podrían haber estado en manos de oficiales polacos del campo de Kozelsk, si fueron fusilados en abril y los primeros días de mayo de 1940? Estos billetes fueron vistos y descritos en un artículo del periódico de Vilna «Gonets Zodzenny» de Y. Matskevich (Goniec Codzienny. No. 577, Vilno, 3 de junio de 1943).
  • ¿Por qué se silencia el hecho de que los expertos alemanes en los entierros de Katyn descubrieran los restos de sacerdotes polacos con largas sotanas negras, además de más de doscientos cadáveres de civiles y unos 700 cadáveres con uniformes de soldados polacos, si se sabe que en el campo soviético de prisioneros de Kozelsk solo había oficiales polacos?
  • ¿Por qué los representantes del “Memorial Katyn” y los investigadores polacos ignoran a los testigos de la tragedia de Katyn, quienes confirmaron la participación de los nazis en los fusilamientos? Estos son principalmente Catherine Devillier, Rene Culmo, Karl Johanssen, Wilhelm Haul Schneider y A. Lukin, antiguo jefe de comunicaciones del 136 Batallón de Convoyes del NKVD.
  • ¿Por qué los representantes del “Memorial Katyn” y los investigadores polacos prefieren no advertir las declaraciones falsas y las inexactitudes en la nota de Alexander Shelepin a Khrushchev? ¿Puede esta nota considerarse un documento histórico confiable y los datos que contiene confiables?
  • ¿Se puede considerar que la nota 794/B de Beria y los extractos de las actas de la reunión del Politburó del Comité Central del Partido Comunista de la Unión (Bolcheviques) son documentos históricos fiables si están redactados con graves errores en su contenido?

A lo que habría que añadir otro datos críticos que han sido olvidados deliberadamente por los defensores de la versión nazi. Veamos algunos de ellos, ya comentados por el patólogo checo Frantisek Hajek en la entrada anterior:

  • El tiroteo en Katyn se llevó a cabo con pistolas alemanas de calibres 7,65 mm, 6,35 mm y 9 mm. Y se hizo a la manera alemana (recostados sobre la parte posterior de la cabeza).
  • En las excavaciones solo se encontraron cartuchos con marcas alemanas. Algunas de las carcasas eran de acero y su producción comenzó solo en enero de 1941.
  • Las manos de los polacos asesinados fueron atadas con un cordel de fabricación alemana y los cadáveres fueron colocados cuidadosamente boca abajo.
  • En los cuerpos de los polacos se encontraron documentos que datan del otoño de 1940 e incluso del verano de 1941, lo que contradice claramente de que fueron ejecutados en la primavera de 1940.
  • Los testigos mencionan una gran cantidad de billetes militares de dos zlotys encontrados; estos son billetes de banco impresos entre marzo y abril de 1940 en la Cracovia ocupada y no se pudieron encontrar en los bolsillos de los oficiales polacos que habían estado en cautiverio desde 1939 y que supuestamente fueron fusilados en abril de 1940.
  • Muchos documentos de los polacos presuntamente fusilados, en particular dos fichas policiales polacas numeradas (el número 1441 pertenecía a Jozef Kuligovsky, el número 1099, de Ludwik Maloveiski), se encontraron más tarde enterradas en la localidad de Volodimir-Volynsky, en 1941.
  • Los residentes locales vieron vivos a los polacos capturados en julio-agosto de 1941, es decir, algún tiempo después de la captura de Smolensk por los alemanes.

Recordemos que, de acuerdo con las instrucciones del NKVD sobre la supuesta orden de ejecución, los cadáveres de los ejecutados no debían tener documentos, prendas de vestir exteriores u otra prueba material que les permitiera ser identificados o la fecha de ejecución.

Schved recuerda que los resultados de la investigación del crimen de Katyn fueron llevados hace ya muchos años a cabo por personalidades como el historiador y periodista de televisión francés Alain Decaux, a mediados de los años 60 del siglo pasado. En su ensayo, Katyn: Hitler o Stalin, Decaux cita el testimonio de Rene Culmo, un ex prisionero del Stalag II alemán. Culmo, en el otoño de 1941, conoció en el campo al capitán polaco Wenzensky, que acababa de ser traído por los alemanes del Este. Wenzensky informó a Rene Culmo que «los alemanes allí, en el Este, han cometido un crimen monstruoso…Las SS han destruido a casi toda la élite militar polaca».

Alain Decaux también menciona a una testigo francesa, Catherine Devillier, quien parece ser estuvo enrolada en el Ejército Rojo y alcanzó el grado de teniente. Fue una de las primeras en visitar a Katyn después de su liberación de los nazis y habló con los residentes locales sin el control de la NKVD. A Devillier le sorprendió el hecho de que en una de los compartimentos del museo, junto a las pruebas materiales, encontró una fotografía de su amigo Zbigniew Bogutsky y una copia de una supuesta carta enviada a su madre, fechada el 6 de marzo de 1940.

Después de la guerra, Devillier conoció a Bogutsky, que estaba vivo en Polonia, quien afirmó que en marzo de 1940 no pudo escribir esa carta a su madre . «En ese momento, ella (Devillier) se dio cuenta de que Katyn era un caso totalmente fabricado por los alemanes». Decaux también cita el testimonio del noruego Karl Johanssen, un ex prisionero del campo alemán de Sachsenhausen, quien en 1945 testimonió ante la policía de Oslo que en dicho campo los prisioneros falsificaron documentos y fotografías polacos para las víctimas de Katyn.

Para contrarrestar todo este abanico de pruebas incontestables, los militantes antisoviéticos “katynistas”, situados en la órbita del liberalismo y ultraderechismo ruso, como Sergey Romanov o Alexei Pamyatnykh (éste como miembro de la Sociedad Katyn, residente en Varsovia) han llevado el peso de la campaña de culpabilidad de la URSS sobre Katyn, acusando sistemáticamente de propagar falsedades a los historiadores que ellos llaman “negacionistas”.

Romanov, como a la mayor parte de los historiadores rusos u occidentales que exponen los sucesos de Katyn, le puede antes su sentimiento anticomunista que lidiar con la verdad histórica. El fabulador y manipulador Romanov describe profusamente, en la web Katyn Files, a través de varios artículos en los que aporta pruebas aparentemente “verídicas y supuestamente contrastadas” lo que él estima que aconteció en Katyn, es decir, la versión que promovieron los nazis y más tarde los polacos. Romanov, intenta refutar y menoscabar a los críticos de Katyn, Ilyukhin, Strygin y Schved y, por supuesto, culpabiliza a Stalin y al NKVD de las atrocidades cometidas en el bosque de Smolensk contra los oficiales polacos.

Además, sin una prueba que valide sus acusaciones, Romanov califica de testigos falsos a los señalados por el historiador francés Alain Decaux (entre otros, a Catherine Devillier o Rene Culmo) que contradijeron (entre otros muchos) la farsa nazi-polaca. Sin embargo, después del repaso dado por el profesor forense independiente Frantisek Hájek, testigo de primer orden en Katyn, quien desmontó convincentemente en el año de 1945 el bulo de la culpa soviética, es una tarea sencilla refutar la tendenciosidad, saturada de animadversión soviética, de personajes como Romanov.

Pamyatnykh, por su parte, es otro ferviente partidario de la versión germano-polaca del crimen de Katyn y la fomenta activamente en sus artículos, reseñas y discursos. Considera “basura” los argumentos y las pruebas que contradicen su versión y trata de desmentirlos de todas las formas posibles, principalmente en Internet, centrándose en detalles menores, inexactitudes y errores tipográficos. No es casualidad que Pamyatnykh utilice esta estrategia engañosa. Este propagandista de la leyenda negra antisoviética sobre Katyn trata de darle, de este modo, un sello de “calidad” histórico-científica por el mero hecho de entrar al detalle en lo que para ellos son datos definitivos pero que lo único que hacen es otorgarle más irrelevancia a sus argumentos.

Como muchos otros historiadores que avalan la fábula polaca sobre Katyn, el anticomunista Pamyatnykh centra sus esfuerzos en imponer discusiones pseudocientíficas sobre inexactitudes en detalles de muy bajo perfil, sin cuestionar los principales hechos y conclusiones de investigadores independientes del caso Katyn. Pamyatnykh está mediatizado por su fobia contra todo lo soviético y, por tanto, su investigación es parcial y prejuiciosa.

Un ejemplo de la utilización capciosa que hace Pamyatnykh de Katyn es la siguiente. A principios de 2008, Pamyatnykh publicó en Internet extractos de la grabación de video del interrogatorio del ex jefe del Departamento de Prisioneros de Guerra de la NKVD, P.K. Soprunenko, por la Fiscalía militar rusa en los años 90. El autor considera seriamente el testimonio de Soprunenko como una prueba incontrovertible de la culpabilidad de la URSS en el crimen de Katyn. Sin embargo, de lo visto en el video del interrogatorio de Soprunenko, se observa cómo los investigadores de la Fiscalía Militar “fuerzan” al interrogado a dar las respuestas que necesitaban. Ningún tribunal que se precie de ser imparcial aceptaría ese testimonio como evidencia confiable. En los medios de comunicación rusos manejaron información de que los miembros del grupo de la Fiscalía de la Federación de Rusia, que trabajaban en los años 90 para aclarar las circunstancias del «caso Katyn», al mismo tiempo recibieron subvenciones y otros tipos de incentivos materiales y morales de la parte polaca. Esto no puede ser ignorado.

Desde Occidente, a excepción del conocido trabajo de Grover Furr, la maquinaria de la propaganda sovietófoba sobre Katyn ha alcanzado niveles de paroxismo y desvergüenza como pocas veces se han visto desde la guerra fría. Tal es el caso de Allen Paul (ex reportero de la agencia de noticias de la CIA, Associated Press, y premiado por el gobierno polaco) con su poco ético y sesgado “Katyn: Stalin’s Massacre and the Triumph of Truth” o el alemán Thomas Urban, la penúltima golfería de un escritor ultraderechista que ha engrosado la nómina de intoxicadores profesionales con un reciente libro llamado pomposamente “La matanza de Katyn: Historia del mayor crimen soviético de la Segunda Guerra Mundial“. Urban, afirma que las pruebas aportadas por la Comisión soviética (Burdenko) que examinó los cadáveres polacos estaban llenas de falsificaciones, no como las suyas sacadas directamente de los archivos de Goebbels.

Para los Romanov, Pamyatnykh, Paul, Applebaum y Urban, los testigos verdaderos son los que citan ellos y todos los demás que contradigan su narrativa son falsos. Que Goebbels señalase en su diario «Desafortunadamente hemos tenido que abandonar Katyn, los bolcheviques sin duda pronto «descubrirán» que disparamos a 12.000 oficiales polacos”, les trae al pairo a estos maestros de la propaganda de guerra fría, solo porque gente tan traicionera y depreciable como el último presidente de la URSS (Gorbachov) y sus gregarios liquidacionistas admitieran la culpabilidad soviética en Katyn con el objetivo de destruir no solo la Unión Soviética sino su historia.

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FUENTES:

Elena Prudnikova e Ivan Chigirin “Katyn, una mentira que se ha convertido en historia” (solo en ruso), Año: 2019, Editorial: Olma Media Group (rusa); págs. 560

Vladislav Nikolaevich Schved, El Misterio de Katyn, Ed. Algoritmo, Moscú (2007, en ruso solamente)

The Mystery of the Katyn Massacre, Grover Furr (libro), Kettering, OH: Erythros Press & Media, LLC, 2018

https://pynop.com/katyn.htm

Mentiras y Verdad (en ruso), de Viktor V. Fostiychuk y Mikhail N. Gavyuk, http://history.snauka.ru/2014/09/1153

Documentaire d’Arte sur Katyn : quand les bornes – et les frontières – sont franchies…

http://stalinism.narod.ru/docs/katyn/rasstrel.htm

Evidencia de Katyn. profesor František Hájek. 9 de julio de 1945

http://istmat.info/node/26224

https://katyn.ru/index.php?go=Pages&in=view&id=948

http://www.voskres.ru/army/publicist/shved.htm

http://katynfiles.com/

https://tverweek.com/obshchestvo/katyn-i-mednoe-voprosov-bolshe-chem-otvetov.html

http://www.hrono.ru/libris/lib_sh/shwed03.php

¿Qué sucedió realmente en Katyn? (2)

 

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LAS PRUEBAS DE LA FARSA NAZI-POLACA

Durante el período de los tratados fronterizos y de no agresión soviético-alemanes, desde el 23 de agosto de 1939 hasta el 22 de junio de 1941, las agencias de seguridad del estado de la URSS descubrieron 66 estaciones de inteligencia alemanas en territorio soviético y 1.569 agentes alemanes, de los cuales 1.338 estaban las regiones de Ucrania y Bielorrusia, así como en los países bálticos. Además, más de 5.000 agentes alemanes fueron neutralizados directamente en la frontera y alrededor de 50 destacamentos de la OUN (organización de paramilitares nazi-ucranianos) entrenados por la inteligencia militar alemana fueron desarticulados.

En ninguno de los casos anteriores se confiscó documento alguno por las autoridades soviéticas y ni una sola vez de ninguno de los arrestados se recibió información de que los agentes alemanes, al menos una vez, informaran a Berlín sobre “represalia” alguna de los chekistas soviéticos contra oficiales polacos. Pero según la falsificación histórica conocida, la ejecución de miles de prisioneros de guerra polacos por miembros de la policía secreta soviética, o Comisariado soviético para Asuntos internos, NKVD, supuestamente se cometió en la primavera de 1940.

Es más, durante la campaña de liberación en Ucrania occidental y Bielorrusia occidental, los soviéticos se incautaron de documentos de la «Platsuvka» (departamento de inteligencia polaco), que se dedicaba al espionaje en las regiones fronterizas de la Unión Soviética. Resultó que la «Platsuvka» tenía agentes no solo en Ucrania (Kiev) y en Bielorrusia (especialmente en las regiones fronterizas), sino incluso en la parte posterior profunda de la URSS, en Siberia (Novosibirsk) y en Asia Central (en Tashkent).

Antes del ataque alemán a la URSS (1941), ninguno de los agentes polacos de la «Platsuvka» que operaban cerca de la frontera de la URSS había informado sobre hechos de la supuesta masacre de oficiales polacos capturados por los órganos de seguridad del Estado soviético. Si hubiera habido la menor señal de esto, la rusofobia se habría apoderado de todo el mundo a través de todos los canales diplomáticos.

Igualmente, antes del ataque de la Alemania nazi a la Unión Soviética, los militares polacos, que se convirtieron en prisioneros de guerra estaban bajo la protección de la Convención de Ginebra del 27 de julio de 1929 sobre la mejora de la condición de los heridos y enfermos en los ejércitos activos. La Unión Soviética se unió oficialmente a esta convención un año después, el 12 de julio de 1930. El registro legal completo de esta adhesión fue llevado a cabo por el Comisario Popular de Asuntos Exteriores de la URSS Maksim Litvinov, el 25 de agosto de 1930. La Unión Soviética observó estrictamente las disposiciones de esta convención.

Durante las negociaciones de julio de 1941 con el embajador soviético en Londres, Ivan Mikhailovich Maisky, sobre la conclusión entre la URSS y Polonia de un pacto de asistencia militar mutua contra la Alemania nazi, tampoco se planteó ninguna pregunta al respecto. Por el contrario, los polacos exigieron insistentemente la liberación completa de todos sus ciudadanos que estaban en cautiverio soviético. Exigiendo su liberación, los polacos sabían conscientemente que los soviéticos no habían disparado a ninguno de sus prisioneros.

Ante la obstinación de la parte polaca, y con la sanción de Stalin, la anterior formulación se reflejó en un protocolo especial al pacto firmado el 30 de julio de 1941. En él se decía que el gobierno de la URSS «otorgaría la amnistía a todos los ciudadanos polacos que actualmente están encarcelados en territorio soviético como prisioneros de guerra, o por otros motivos» (Política exterior de la Unión Soviética durante la Guerra Patriótica», Moscú, 1944, vol. I, p. 121).

Así pues, a partir de ese momento, la inteligencia militar polaca no tenía ninguna información sobre el “asunto Katyn” y solo por la simple razón de que los oficiales de seguridad soviéticos no organizaron tal barbarie. En otro caso, una red de agentes polacos en estos territorios habría registrado el tiroteo de varios miles de oficiales polacos, especialmente desde que la inteligencia polaca los estaba monitoreando en secreto.

Hasta el 15 de junio de 1941, 225.791 prisioneros y 16.371 prisioneros de guerra polacos, incluidos oficiales, fueron utilizados en la construcción de aeródromos en los distritos fronterizos occidentales soviéticos, algo que aparece datado en los Archivos estatales de la Federación Rusa (9414. Op. 1. D. 1165. L. 60). El Abwehr (la inteligencia nazi) sabía con certeza que todos los oficiales polacos estaban vivos y los soviéticos los estaban utilizando para construir instalaciones defensivas en los distritos fronterizos occidentales. En la confusión de los primeros momentos de la guerra, los prisioneros de guerra polacos cayeron en las garras de los nazis y luego en la misma tragedia en Katyn.

Durante los años de la ocupación de Smolensk (la zona de las supuestas ejecuciones soviéticas) por los invasores nazis, éstos llevaron a cabo dos “barridos” de la zona. En agosto-diciembre de 1941, las temidas unidades de las fuerzas especiales nazis, las Einsatzgruppen, lograron desalojar de Smolensk y sus alrededores a los enemigos del Tercer Reich: es decir, a los bolcheviques, a los judíos y a los oficiales polacos que, circunstancialmente, estaban en la retaguardia de las tropas alemanas. Antes de abandonar Smolensk, los alemanes asesinaron a los testigos que sobrevivieron casualmente a la tragedia de Katyn.

En marzo de 1942, los residentes de la aldea de Kozy Gory, en la región de Smolensk, informaron a las autoridades de ocupación alemanas sobre un lugar donde había una fosa común con tropas polacas. Los polacos que trabajaban en el pelotón de la construcción desenterraron varias tumbas e informaron de ello al comando alemán, que inicialmente reaccionó con total indiferencia.

Sin embargo, el 13 de abril de 1943, la radio alemana decidió dar publicidad al hecho e informó sobre el lugar de enterramiento donde habían encontrado unos 10 mil oficiales polacos. El cálculo de los nazis había sido realizado de manera bastante burda: tomaron en cuenta el número total de oficiales del ejército polaco antes de la guerra, de donde dedujeron los soldados que estaban «vivos» del ejército del general polaco Wladyslaw Anders. Todos los demás oficiales polacos, según los alemanes, fueron fusilados por el NKVD en Katyn.

Joseph Goebbels, el «propagandista-Jefe» del Tercer Reich, logró un efecto aún mayor de lo que había previsto originalmente. La ejecución de Katyn fue emitida mediante la clásica propaganda alemana de «atrocidades bolcheviques». Es obvio que los nazis, acusando al lado soviético del asesinato de prisioneros de guerra polacos, intentaron desacreditar a la Unión Soviética a los ojos de los países occidentales.

A mediados de abril de 1943, la Alemania nazi había lanzado una de las mayores campañas para desinformar a la comunidad internacional. El objetivo de Goebbels era global: los nazis tenían la intención de que los aliados de la coalición anti Hitler se enfrentaran entre sí. El método de implementación fueron las acusaciones contra la URSS de la supuesta masacre de oficiales polacos en Katyn.

El 17 de abril, Goebbels dijo: “Con el asunto Katyn, logramos hacer una gran división en el frente enemigo. El gobierno polaco emigrado en Londres está aprovechando esta oportunidad para atacar a los soviéticos”. Unos días después del mensaje de Goebbels en Radio Berlín, el Reichsminister pidió «saturar todos los debates políticos internacionales con el asunto Katyn» y atacó a los «sinvergüenzas judíos de Londres y Moscú»:

Hablando sobre la investigación de Katyn, Goebbels enfatizó lo siguiente: “Los oficiales alemanes que asuman el liderazgo deben ser personas exclusivamente preparadas políticamente y con experiencia para que puedan actuar con destreza y confianza. Los periodistas también deberán ser así. Nuestra gente debería estar allí con antelación, para que en el momento de la llegada de la Cruz Roja todo esté preparado, para que en caso de un posible giro indeseable de los acontecimientos podamos intervenir en consecuencia”.

El 5 de octubre de 1943, la URSS contraatacó con la creación de una comisión especial a cargo del NKVD, bajo el liderazgo del Comisario del Pueblo para la Seguridad del Estado, Vsevolod Merkulov, y el Vicecomisario del Interior del Pueblo, Sergei Kruglov. A diferencia de la comisión alemana, la comisión soviética abordó el caso con más detalle, incluida la organización de interrogatorios de testigos. Se entrevistó a 95 personas. Como resultado, se descubrieron varios detalles interesantes que se exponen a continuación.

  • Antes de que comenzara la II Guerra Mundial, tres campos de prisioneros de guerra polacos estaban estacionados al oeste de Smolensk. Los oficiales y generales del ejército polaco, gendarmes, policías y oficiales capturados en Polonia fueron ubicados en ellos. La mayoría de los prisioneros de guerra fueron utilizados para realizar obras viales de diversa dificultad.
  • Cuando comenzó la guerra, las autoridades soviéticas no tuvieron tiempo de evacuar a los prisioneros de guerra polacos de los campos. Entonces, los oficiales polacos quedaron en cautiverio alemán, y los alemanes continuaron utilizando el trabajo de los prisioneros de guerra polacos en trabajos de construcción y carreteras.
  • En 1940, había cesado la correspondencia con los prisioneros de guerra polacos que se encontraban en el territorio de la Unión Soviética y muy probablemente en agosto-septiembre de 1941, el comando alemán decidió disparar a todos los prisioneros de guerra polacos detenidos en los campos de Smolensk, bajo el mando del teniente coronel Arnes (o Arens) el teniente senior Reckst y el teniente Hott. La sede de este batallón se encontraba en la aldea de Kozy Gory.
  • En la primavera de 1943, los nazis utilizaron a prisioneros de guerra soviéticos para excavar tumbas donde habían sido asesinados los oficiales polacos. Tras las excavaciones, recogieron de las tumbas todos los documentos que databan de la primavera de 1940. Así que la fecha de la presunta ejecución de prisioneros de guerra polacos por los soviéticos fue «ajustada» a lo que deseaban los nazis. Los alemanes posteriormente asesinaron a los prisioneros de guerra soviéticos que estaban realizando las excavaciones para exhumar los cuerpos de los polacos y obligaron a los residentes locales a testificar a favor de los alemanes.

El 12 de enero de 1944, se estableció en la URSS una comisión especial para establecer e investigar las circunstancias de las ejecuciones masivas en el bosque de Katyn bajo el liderazgo del forense principal del Ejército Rojo, uno de los fundadores de la neurocirugía en la URSS, héroe del trabajo socialista, el académico Nikolai Burdenko. La comisión incluyó a destacados especialistas médicos y patólogos.

Se realizó una autopsia de tumbas en las que se encontraron una gran cantidad de cadáveres con uniformes militares polacos. El número total de cuerpos según el cálculo de expertos forenses fue de aproximadamente 11.000. Se realizó, asímismo, una encuesta a numerosos testigos de la población local. Burdenko escribió a Molotov: «Cuando estaba en Orel, como miembro de una comisión gubernamental, desenterré cerca de 1.000 cadáveres y descubrí que 200 ciudadanos soviéticos disparados tenían las mismas heridas que los oficiales polacos».

A finales de 1945, los principales expertos polacos en medicina forense, los profesores Jan Olbricht y Singilevich, demostraron que fueron los alemanes quienes dispararon a los prisioneros polacos cerca de Katyn, aunque no en la primavera de 1941 sino en el otoño. Sus conclusiones sobre las causas de la muerte de los polacos se confirman con los testimonios de soldados alemanes que dispararon a los oficiales polacos.

En 1946, se presentó un informe de la comisión al Tribunal de Nuremberg. El tribunal no culpó de los crímenes a la URSS. La acusación de la culpabilidad nazi en el asesinato de oficiales polacos indicaba claramente: «En septiembre de 1941, los nazis llevaron a cabo asesinatos en masa de prisioneros polacos en el bosque de Katyn, cerca de Smolensk». Por lo tanto, era responsabilidad de Hitler Alemania la comisión de este crimen

La sorprendente uniformidad de las heridas y la ubicación del disparo en una parte muy limitada del hueso occipital permite concluir que el disparo fue realizado por una mano experta. Burdenko también compiló una colección de 25 cráneos ejecutados por alemanes de ciudadanos rusos para establecer la indudable identidad de las heridas con las que se encontraron en los cadáveres en el bosque de Katyn.

Todos los polacos ejecutados, como los rusos en Orel y como 700 pacientes de un hospital psiquiátrico de Voronezh, fueron asesinados con una pistola policial estándar alemana, que estaba en servicio en la Gestapo. Las mismas cuerdas con las que se ataban las manos y el cuello a los polacos resultaron ser alemanas ya que el tipo de hilo utilizado no se produjo en absoluto en la URSS en aquellos años. Y el nodo utilizado en la unión de las cuerdas también era muy característico de la Gestapo.

Pero sin duda, el testimonio más incontrovertible, científico, detallado y verídico que detruye la versión propagandística que idearon los nazis y que asumió Polonia, junto a Occidente, es la del profesor de Medicina forense checo František Hájek, quien expuso el 9 de julio de 1945, ante la Sociedad de medicina de Praga, todas las mentiras e incongruencias flagrantes de los nazis, utilizadas con posterioridad por la propaganda anticomunista de Occidente.

Hajek, tras el “descubrimiento” por los nazis en la primera quincena de abril de 1943 de fosas comunes de oficiales polacos ejecutados en un bosque cerca de Katyn, en la región de Smolensk de la URSS, fue notificado por el Ministerio del Interior de la Checoslovaquia ocupada por el III Reich, de que debía partir hacia Berlín junto a otros miembros de diferentes países (entre ellos un español), también expertos en medicina forense, para formar una Comisión con el objeto de participar en el examen de las tumbas encontradas.

Hájek, advierte en la introducción a su exposición científica de 1945 sobre la masacre de Katyn que, en su calidad de miembro de la Comisión nombrada por los nazis “no tuve la oportunidad de expresar mi propio punto de vista y me vi obligado a firmar todo lo que me ofrecieron”.

Hájek tuvo que firmar el llamado Protocolo de Katyn, hecho a medida de los nazis, donde se asumía la autoría soviética de la matanza de miles de oficiales polacos. Hájek es concluyente a este respecto: “A todos nos quedó claro que si no hubiéramos firmado el protocolo elaborado por los profesores Butz, de Wroclaw, y Orsos, de Budapest, entonces nuestro avión nunca habría regresado”. Hájek fue interrogado por ello por las autoridades soviéticas al finalizar la guerra, pero fue exonerado de cualquier responsabilidad ya que entendieron las circunstancias en que se había producido.

En la introducción a su testimonio Hájek deja claro que no hay ningún interés por su parte de ser parcial en su informe: “Quizás alguien objetará esta idea con el hecho de que puedo estar influenciado por un sentimiento de gratitud hacia los rusos que liberaron a nuestro pueblo y, por lo tanto, no puedo hablar de otra manera. Sin embargo, mi objetivo es que un historiador al que le gustaría tratar los sucesos de Katyn tenga argumentos documentados que daré”

Para Hájek, después de presenciar in situ (Katyn) las tumbas de los soldados polacos asesinados, examinar algunos cuerpos y recabar extensamente toda la información disponible, incluida tanto la de los testigos que propusieron los alemanes como los aportados por la comisión soviética, no tiene ninguna duda al respecto: “el testimonio recibido por los alemanes está lleno de contradicciones, mientras que el testimonio recibido por la comisión rusa es más definitivo, aunque en este caso ninguno de los testigos vio las ejecuciones con sus propios ojos.”

Por ejemplo, según el informe oficial alemán, la prueba decisiva con respecto al descubrimiento de las tumbas es el testimonio de un campesino ruso de 72 años, Parfen Kiselev, del cercano pueblo de Kozy Gory quien hizo un relato describiendo cómo oficiales del NKVD “sin duda habían disparado a los soldados polacos”, aunque no había sido testigo directo de la matanza (como el resto de testigos propuestos por la parte alemana y soviética).

Kiselev, según Hájek, “testificó que en el otoño de 1942 los alemanes lo convocaron dos veces para presentarse a la Gestapo en Gnezdovo, le dijeron que en 1940 elementos del NKVD habían disparado contra oficiales polacos y le exigieron que testificara a favor de esta versión. Cuando le ofrecieron un protocolo con las palabras: «O lo firmas o te destruimos», se asustó y lo firmó”. Este era el grado de fiabilidad de los testigos propuestos por los nazis, en el que se han basado las fuentes occidentales.

Dado que es muy extenso el testimonio de Hájek, me limitaré a señalar solamente algunos datos relevantes que cita el profesor checo en su informe de 1945. Por ejemplo, el relativo a la munición utilizada para ejecutar a los oficiales polacos. Dice Hájek que “muy importante e interesante es el hecho de que los oficiales polacos fueron ejecutados con cartuchos de fabricación alemana”

“Dichos cartuchos se fabricaron en 1921-1931. en la fábrica de armas Gustav Genschow et somp., en Durlach, cerca de Karlsruhe (Alemania). La firma informó que efectivamente había fabricado estos cartuchos, pero debido al Tratado de Versalles [Alemania] no tuvo oportunidad de adquirir un arsenal, y supuestamente exportó dichos cartuchos, entre otros estados, a Polonia, los países bálticos y la URSS. Por lo tanto, los cartuchos de fabricación alemana podrían haber ingresado a Rusia no solo como un trofeo después de la ocupación de Polonia en 1939, sino también a través de entregas directas”

“Aunque tal explicación es posible, dice Hájek, llama la atención, sin embargo, que según esta versión los rusos usaran cartuchos de hace casi 20 años. Para los alemanes, sería decididamente mejor [nótese el sarcasmo] si los oficiales polacos fueran disparados con armas de fabricación rusa”

Otro hecho que especifica Hájek, y que desmonta la fábula nazi, es el relativo a la aparición de agujeros en la ropa de algunos de los cadáveres polacos. Señala con precisión Hájek que “los alemanes afirmaron que estos agujeros se hicieron con bayonetas rusas de cuatro bordes, que se utilizaron para llevar a las víctimas al lugar de ejecución. Aunque las bayonetas rusas son tetraédricas, tienen una punta en forma de cincel, y a juzgar por el hecho de que ninguna de las heridas penetra profundamente en el cuerpo, sino apenas debajo de la piel, es difícil afirmar que los agujeros fueron hechos por este arma. ¿Y por qué, entonces, unos agujeros eran redondeados, otros aparecían cortados y otros con cuatro puntas, si se hacían con la misma herramienta? Esta evidencia es muy poco confiable y se evapora”

El documento más significativo que consideraron los alemanes es el diario del mayor polaco Solsky, del que Hájek dice que “es bastante sospechoso su contenido y está en conflicto con el testimonio de testigos y otras circunstancias analizadas. Es sospechoso que el diario pudiera mantenerse, por así decirlo, hasta el último momento antes de la ejecución. Por otro lado, la comisión rusa, durante la exhumación adicional de cadáveres, encontró un total de otros 9 documentos sobre varios de ellos que contenían fechas del 12 de septiembre de 1940 al 20 de junio de 1941, es decir. fechas del período en que, según los alemanes, los oficiales ya habían sido ejecutados”

Finalmente, para no extenderme más sobre las revelaciones de Hájek, que ningún historiador occidental se ha molestado en citar o refutar, el checo certifica con ciencia forense sobre la fecha exacta en que fueron disparados y enterrados los oficiales polacos.

“Es importante que en los cadáveres, en las ropas o en las tumbas, no se hayan encontrado insectos o sus formas de transición, como por ejemplo, larvas, pupas e incluso alguno de sus restos. La falta de formas de transición de insectos ocurre cuando el cadáver se entierra durante la ausencia de insectos, es decir, en el período que va desde finales de otoño hasta principios de primavera, y cuando ha pasado relativamente poco tiempo desde el entierro hasta la exhumación”

“Se sabe que incluso si el cadáver está lo suficientemente enterrado, el hedor del cuerpo en descomposición, que es diferente en diferentes etapas de descomposición de acuerdo con el desarrollo del proceso, atrae insectos de diferentes especies, cuyas larvas perforan el suelo y penetran en el cadáver“

“Los alemanes afirman que los oficiales polacos fueron asesinados en la primavera de 1940. Es decir, en el momento de la exhumación (1943) habían transcurrido tres períodos de verano, a saber, el verano de 1940, 1941 y 1942. Los insectos habrían entonces penetrado en los cadáveres con mayor probabilidad durante estos tres períodos que durante, digamos, solo el verano de 1942, y por lo tanto, al menos, quizás se podrían haber encontrad sus restos. Esta circunstancia también sugiere que los cadáveres fueron enterrados aproximadamente en el otoño de 1941”

“Como se desprende de las conclusiones anteriores, ninguna de las pruebas en las que se basan los alemanes es tan confiable como para resistir las críticas, y no prueba que los cadáveres permanecieron en el bosque de Katyn durante 3 años, sino que, por el contrario, todas las circunstancias indican que yacían allí de 1 a 1,5 años”

“Para concluir, recalco que publiqué este trabajo por mi propia iniciativa, que nadie me llamó para hacer esto, y no recibí órdenes para hacerlo de nadie, es decir, ni de instituciones checas ni rusas”

En el relato de Hájek hay que hacer constar una inexactitud: Smolensk fue liberada por las tropas soviéticas el 25 de septiembre de 1943, la decisión de crear la comisión Burdenko fue tomada por el Politburó del Comité Central del Partido Comunista de los Bolcheviques de toda la Unión el 12 de enero de 1944, no en 1943 como afirma el autor.

Por su parte, Elena Prudnikova e Ivan Chigirin en su libro Katyn, Una mentira que se ha convertido en historia, investigaron aspectos muy reveladores que también han pasado inadvertidos intencionadamente para los historiadores occidentales. Por ejemplo, estos autores señalan que todos los cadáveres encontrados en las tumbas en Katyn estaban vestidos con el uniforme del ejército polaco y llevaban insignias. Pero hasta 1941, a los prisioneros de guerra que estaban en manos de los soviéticos no se les permitía usar insignias.

Es decir, los oficiales polacos no podían estar con insignia alguna en el momento de su muerte, si es que realmente fueron fusilados en 1940 (que tal como afirma Hájek no fue así). Como la Unión Soviética no había firmado la Convención de Ginebra, no se permitía en los campos soviéticos de prisioneros de guerra la preservación de las insignias correspondientes al rango militar de los detenidos.

Aparentemente, los nazis no pensaron en este detalle crítico y ellos mismos ayudaron a exponer sus mentiras por lo que es altamente probable que los oficiales polacos fueron fusilados después de 1941 (o en otoño de 1941 como afirma Hájek), cuando Smolensk fue ocupada por los nazis. Estos hechos, por sí solos, ya destruyen toda la propaganda occidental que ha ayudado a lavar la cara y a eludir la responsabilidad del nazismo en Katyn.

Más pruebas a favor de la “teoría de la conspiración soviética”. El investigador armenio Ernest Aslanyan llama la atención sobre un detalle al que hizo referencia el forense checo Hájek: los prisioneros de guerra polacos fueron asesinados con armas de fuego fabricadas en Alemania. El NKVD de la URSS no usó nunca tales armas. Incluso si los oficiales soviéticos hubieran dispuesto de copias de las armas alemanas, de ninguna manera estaban en la cantidad utilizada en Katyn.

Es curioso que esta circunstancia decisiva, la utilización de armas de origen alemán, haya sido ignorada por los partidarios de la versión de que los oficiales polacos fueron asesinados por el NKVD. Cuando este dato fue expuesto en los medios de comunicación “se dieron algunas respuestas ininteligibles”, señala Aslanyan.

Otra versión parece más plausible: las ejecuciones de oficiales polacos en los campos de la región de Smolensk se llevaron a cabo, pero no a la escala de la que hablaba la propaganda de Hitler. Había muchos campos en la Unión Soviética donde se mantenían prisioneros de guerra polacos, pero en ningún lugar se llevaron a cabo ejecuciones en masa.

El historiador polaco Romuald Svyatek, el escritor checo Vaclav Kral y el historiador e investigador francés Alain Decaux en sus respectivos libros The Katyn Forest, Crime Against Europe y Los enigmas de la Historia, escriben que el tiroteo de soldados polacos capturados en Katyn fue ejecutado por los alemanes, mientras que el destacado escritor inglés Alexander Werth en la mundialmente famosa monografía Rusia en guerra, 1941-1945 (Londres: Barrie y Rockliff, 1964) deja claro a los lectores que las masacres de Katyn se llevaron a cabo con un técnica puramente alemana de matar oficiales que ya habían utilizado en otros lugares de ejecuciones masivas contra civiles.

El presidente de los Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt, tampoco creía en la versión de Katyn sobre la muerte de miles de oficiales polacos. Dijo que este había sido un trabajo de los nazis. El gobierno británico y la corte internacional en Nuremberg no lo apoyaron, a pesar de los intentos del nuevo presidente estadounidense Harry Truman de culpar a la Unión Soviética, un ardid para dar impulso a la guerra fría contra el Kremlin.

Una investigación sobre el «caso Katyn» de acuerdo con todas las reglas, con estricta observancia de todos los procedimientos necesarios, no se ha llevado a cabo. Los materiales de la comisión de Nikolai Burdenko no fueron estudiados ni reimpresos. Los diarios de Goebbels ignorados. No se creó una nueva comisión internacional para investigar el caso Katyn. No se realizaron investigaciones parlamentarias en Rusia. La Duma del Estado no estaba autorizada a adoptar una resolución relevante sin evidencia documental. Todos los materiales y pruebas materiales que critican la versión de Goebbels del tiroteo de oficiales polacos por el NKVD de la URSS son ignorados. Los nazis destruyeron los archivos alemanes sobre el «caso Katyn» antes de la rendición, junto con pruebas materiales y «testigos». Solo se reconoce una versión: la alemana-polaca. ¿Coincidencia?

 

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FUENTES:

Elena Prudnikova e Ivan Chigirin “Katyn, una mentira que se ha convertido en historia” (solo en ruso), Año: 2019, Editorial: Olma Media Group (rusa); págs. 560

The Mystery of the Katyn Massacre, Grover Furr (libro), Kettering, OH: Erythros Press & Media, LLC, 2018

https://pynop.com/katyn.htm

Mentiras y Verdad (en ruso), de Viktor V. Fostiychuk y Mikhail N. Gavyuk, http://history.snauka.ru/2014/09/1153

https://www.initiative-communiste.fr/articles/culture-debats/documentaire-darte-sur-katyn-quand-les-bornes-et-les-frontieres-sont-franchies/

http://stalinism.narod.ru/docs/katyn/rasstrel.htm

Evidencia de Katyn. profesor František Hájek. 9 de julio de 1945

http://istmat.info/node/26224

https://katyn.ru/index.php?go=Pages&in=view&id=948

http://www.voskres.ru/army/publicist/shved.htm

http://katynfiles.com/

https://tverweek.com/obshchestvo/katyn-i-mednoe-voprosov-bolshe-chem-otvetov.html

La ultraderecha literaria y el «revival» imperiófilo

Por JL Kleiber

Sin título

En los últimos años ha habido una preocupante tendencia al alza a la hora de revisionar los episodios más oscuros de la historia de España, no ya de épocas más recientes (la dictadura franquista y el período de la II República española, los caballos de batalla clásicos de la historiografía ultraconservadora) sino, retrotrayéndonos más atrás en el tiempo, se ha puesto en marcha una maquinaria propagandística para distorsionar, reformular, adulterar, malversar y, supuestamente, “deconstruir” los hechos más negros del pasado imperial español con una inusitada profusión de apología literaria imperial-hispanista, plasmada en obras, escritos, conferencias, charlas y documentales a cargo de una variedad de autores que, inflamados de nacionalismo patrioteril, y con el telón de fondo del manoseado centrifuguismo secesionista catalán, ensalzan hasta el paroxismo las “epopeyas” católico-españolas en América, atacando, a su vez, a las corrientes del “indigenismo” y a los críticos de sus deprimentes postulados reaccionarios. Pocas veces se han conjugado tan bien la desvergüenza histórica con una obstinada propaganda nacionalista que descansa en ese síndrome de Estocolmo, tan en boga hoy día, llamado “leyenda negra”. Ni la España franquista llegó a tanto, ni los actuales divulgadores hispano-chovinistas han alcanzado tan altas cotas de miseria intelectual en sus bodrios literarios.

La manipulación y tergiversación del período colonial español en América Latina está de moda. El descubrimiento del continente americano fue una empresa santa y pacificadora; Cristóbal Colón fue ejemplo de antiesclavista; Hernán Cortés y Francisco Pizarro fueron benefactores y protectores de los indios; las misiones californianas de los jesuítas y franciscanos eran centros de enseñanza humanista para los aborígenes; los frailes fueron el bastión católico de la obra “civilizadora” española en América; el oro y la plata de las minas se quedó en América y se entregó a sus propietarios nativos; los esclavos indígenas eran, en realidad, trabajadores asalariados mejor pagados que el albañil real de Carlos V; los conquistadores españoles acabaron con esa práctica tan perversa y desconocida en la España inquisitorial de los “sacrificios humanos”; las “Leyes de Indias” fueron el santoral de derechos humanos de los nativos y les convirtieron en dueños de su destino; la Inquisición fue un tribunal garantista de derechos y libertades; el mestizaje se llevó a cabo sin matrimonios forzosos, ni coacciones ni violaciones; las universidades que fundaron los españoles en América las construyeron los propios conquistadores y su acceso se hizo sin restricciones para los nativos, que dispusieron de cátedras para la difusión de sus lenguas y códices precolombinos. En definitiva, que los protestantes nos llevan persiguiendo desde el siglo nono y esto no hay quien lo aguante.

Los equidistantes reclaman el “presentismo” para ver con ojos de la época lo que no se puede ver con los actuales. “Es un error juzgar el pasado con los valores de hoy”, dicen desde el Hispanic Council, una suerte de remozado Consejo de la Hispanidad franquista acomodado a los nuevos tiempos que parecen ser siempre viejos. Entonces, digo yo, habría que revocar la narrativa de las cámaras de gas nazis porque hay que verlas con los esquemas mentales de entonces, no con los de hoy. Ante ese pensamiento indigente, intelectualmente anémico, solo cabe difundir la realidad cruda de unos hechos que son deformados persistentemente por la propaganda rosalegendaria, que se ha hecho fuerte en los últimos años en los medios audiovisuales y en las plataformas sociales.

Personajes reaccionarios y tradicionalistas que capitanearon la “leyenda negra” como Menéndez Pelayo, Julián Juderías o el fascista Ramiro de Maeztu, son los referentes de los nuevos cruzados de la Hispanidad. La vieja catequesis franquista de “los enemigos de España” vuelve con fuerza para recuperar unas “grandezas imperiales“ que se articularon ideológicamente en el régimen del 18 de Julio y que hoy recogen partidos como Vox y la izquierda nacional-chovinista. El objetivo es socializar en el imaginario colectivo el concepto «Leyenda Negra» y reconfigurar el Descubrimiento español de América como una obra providencial.

Los malvados fueron los otros, nos repiten constantemente desde las tribunas hispánicas, de forma rutinaria, con patetismo. Los anglos, Guillermo de Orange, Theodor de Bry, Lutero, Calvino, los italianos, los afrancesados y traidores negrolegendarios como Bartolomé de las Casas. Revisionismo histórico no es tirar estatuas de Colón, Valdivia, Alvarado o Junípero Serra sino engrandecer su figura con un enfoque metodológico consistente en blanquear sus crímenes, justificarlos o directamente ignorarlos, o bien se usan pretextos vacíos del tipo “fueron hombres de su tiempo” para, de este modo, equilibrar sus faltas y virtudes en una confortable (falsa) equidistancia que es, en la práctica, negacionismo de la mejor ley.

La «leyenda negra» no existió ni existe; es el tocomocho de los cretinos para mantener vivo el victimismo de una antigualla imperial que se derrumbó hace dos siglos.