Simone Signoret en la RDA, entre el arte y el compromiso

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La actriz francesa de origen alemán Simone Signoret (Wiesbaden, Alemania, 1921 ; Autheuil-Authouillet, Francia, 1985) fue una de las personalidades más fascinantes y talentosas de la escena cinematográfica francesa de los años cincuenta y sesenta y la más admirada en un país del bloque socialista de Europa Oriental: la República Democrática Alemana (RDA).

Signoret, en la Francia ocupada por los nazis, no lo tuvo fácil a pesar de estar moviéndose entre un ambiente intelectual y colaborando en la prensa del régimen de Vichy (Les Nouveaux temps), pero sobre todo Signoret será recordada por haber sido una actriz políticamente comprometida con la izquierda comunista, un compromiso inseparable de la que fue su carrera internacional y de la pareja sentimental a la que estuvo unida: el gran actor y cantante francés Yves Montand, su marido hasta la fecha de su fallecimiento.

Sus convicciones políticas de izquierda se forjaron en la década de 1940 en las charlas del parisino Café de Flore con personalidades a la que les unía el mismo compromiso político. También empezó a aparecer regularmente en revistas de cine cercanas al Partido Comunista Francés (PCF) como L’Écran français. En 1952, el cineasta Jacques Becker le dio su primer papel principal en Casque d’Or y poco a poco ganó en papeles principales. El éxito de estas películas y su primera postura política a favor del PCF, junto a Yves Montand, contribuyó a que su popularidad se acrecentase en los países socialistas de Europa Central y Oriental.

Precisamente, una de las historias más olvidadas en las Wikipedias y otras historiografías oficiales sobre Signoret, es la relación que tuvo la actriz francesa con la industria cinematográfica de la RDA, donde rodó una de sus películas más reconocidas, de la que se hablará más adelante, la coproducción, franco-alemana oriental Las Brujas de Salem (Die Hexen von Salem, de Raymond Rouleau, 1957) premiada en el prestigioso festival de cine checoslovaco de Karlovy-Vary (equivalente al de Cannes o Venecia), que era algo así como un puente cultural entre la industria cinematográfica del Este y la poca del Oeste que se atrevía a desafiar la «guerra fría» de EEUU y sus vasallos.

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Simone Signoret se consagró formalmente como actriz con un film inglés, Room at the Top (Un lugar en la Cumbre, de Jack Clayton, 1958), por el que recibió tres premios a la mejor actriz en 1959: el de la Academia Británica, el del célebre festival de Cannes y nada menos que el Oscar de Hollywood a la mejor actriz, desbancando a superestrellas nominadas del momento como Doris Day, Audrey Hepburn, Katharine Hepburn y Elizabeth Taylor.

Pero Signoret antes de ser reconocida artísticamente en Occidente dedicó una parte importante de su carrera a rodar películas en la DEFA (la productora cinematográfica y de televisión de la RDA), cuando la actriz francesa visitó Berlín Este en la segunda mitad de la década de 1950, a pesar de que Francia y la RDA no mantenían relaciones diplomáticas oficiales, pero no fue obstáculo para ir a un país donde empezó a ser admirada incondicionalmente.

La DEFA (Deutsche Filmaktiengesellschaft) fue creada en Berlín Oriental el 17 de mayo de 1946, tres años antes de la fundación de la República Democrática Alemana en 1949. A lo largo de su existencia, la RDA tuvo que competir duramente con su vecino occidental para obtener reconocimiento y legitimidad fuera de sus fronteras, sabiendo que la Alemania neohitleriana de Adenauer hizo lo posible e imposible para impedir que ello sucediera. La ausencia de relaciones diplomáticas oficiales entre la RDA y Francia (así como con otros países occidentales) que no llegaron hasta 1973 alentó a los políticos de la RDA a utilizar otros canales para aumentar la visibilidad de la RDA, entre ellos el cinematográfico.

En el verano de 1955, Simone Signoret y el gran actor francés Bernard Blier fueron a la RDA para rodar la película Mutter Courage (Madre Coraje) bajo las órdenes del director alemán oriental Wolfgang Staudte. Su estancia en la RDA fue ampliamente documentada en el periódico del Partido Socialista Unificado (SED), Neues Deutschland, donde además Signoret mantuvo relaciones profesionales con cineastas de la DEFA, como Joris Ivens o Kurt Maetzig.

En ese año de 1955, Signoret apareció en un episodio llamado A Morning Like the Others que formaba parte de la película Die Windrose (1955), coproducida por la DEFA, que tenía como objetivo presentar la situación de la mujer en varios países del mundo. Simone Signoret, con Yves Montand a su lado, encarna a una modesta y valiente mujer francesa que se atreve a correr riesgos para luchar contra la injusticia que está presenciando.

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Compuesta por una sucesión de episodios, Die Windrose (La Rose des vents, en francés, o La Rosa de los Vientos) retrata la lucha de las mujeres por la paz en el mundo, mezclando imágenes documentales y ficción. Fue coproducida por la DEFA y la Federación Internacional de Mujeres Democráticas (FDIF), una organización creada por mujeres antifascistas y cercana al PCF (Partido Comunista Francés). Como heroína del episodio francés A Morning Like the Others (dirigido por el cineasta Yannick Bellon), Simone Signoret consolidaba su participación en una red de cine internacional militante (incluidos países del Este socialista).

Los primeros contactos de Simone Signoret con la RDA en 1955 y el decidido impulso de Johannes R. Becher, Ministro de Cultura de la RDA, para proponer proyectos de colaboración de DEFA con Francia, empujan a la actriz para alentar a los productores franceses a que acudan a sus homólogos de la RDA cuando se proyecte la adaptación cinematográfica de Las brujas de Salem en 1956, una parábola del dramaturgo estadounidense Arthur Miller que versaba sobre el macartismo, es decir, la infame «caza de brujas» anticomunista que impulsó el senador Joseph McCarthy a principios de los años cincuenta en los Estados Unidos.

El rodaje de Las Brujas de Salem, que tiene lugar inicialmente en la RDA y se realiza desde finales de julio hasta octubre de 1956 finalizando en París el 17 de diciembre, es objeto de artículos regulares en la prensa de Alemania Oriental. Cuando se estrenó en las pantallas de la RDA, la película fue muy apreciada, al igual que fue acogida calurosamente la llegada de Yves Montand y Simone Signoret a la RDA para efectuar el rodaje.

Signoret y Montand eran muy populares en los países socialistas de Europa central y oriental porque formaban una pareja parisina emblemática, al mismo tiempo que estaban cerca del principal partido de oposición en Francia (el Partido Comunista). Su presencia en la capital de Alemania del Este en la década de 1950, cuando Francia aún no reconocía oficialmente a la RDA, fue percibida por los alemanes del este como un testimonio de su «existencia», de amistad y cercanía, que compensaba, en parte, la falta de reconocimiento oficial de la RDA por parte de una crítica francesa que, mostrando su chovinismo, apenas dedicó unos pocos artículos al rodaje de Las Brujas de Salem en la RDA y no hizo referencia a la participación de la DEFA, considerándola una simple producción francesa,

Ya en la segunda mitad de la década de 1950, Simone Signoret era una autoridad artística en la RDA, tanto entre los cineastas de DEFA como entre los críticos. Ella mantuvo, de hecho, una relación estrecha con el longevo cineasta alemán de la RDA, Kurt Maetzig (1911-2012), con quien intercambió varias veces correspondencia. En 1954-1955, por ejemplo, se hizo un proyecto de una coproducción entre DEFA, Francia y China, aunque el rodaje planeado para el verano de 1957 finalmente se pospuso y se abandonó en favor de otros proyectos.

En la década de 1960, la guerra fría cultural lanzada por la CIA hizo que la carrera artística de Simone Signoret en Hollywood nunca fuera mencionada claramente en la prensa de la RDA, pero tampoco fue «denunciada». El salto de Signoret al estrellato como actriz internacional hizo creer, con buen sentido, a los periodistas de la RDA en la idea de que su productora DEFA le permitió a la actriz dar buena prueba de su talento.

La proximidad y el compromiso de Signoret con la RDA construyen una imagen de ella que variará poco y con la cual se compararán invariablemente sus apariciones posteriores. La RDA, con todo, no proyectará ninguna de las películas de Hollywood en las que participa Signoret. Sólo seleccionarán producciones francesas, ocho películas en las que Signoret es la actriz principal.

Una decisión, no proyectar en la RDA el cine estadounidense de Signoret, en mi opinión, equivocada, aunque estaba justificada en el marco de una campaña desatada contra la RDA por parte de EEUU, país que promovía constantemente el ostracismo e injerencismo contra la RDA a través de Alemania Occidental, mediante el no reconocimiento internacional de la RDA, la aplicación de embargos económicos, el uso de propaganda difamatoria con su emisora RIAS de Berlín Occidental, las amenazas de la OTAN cerca de sus fronteras o el uso sistemático de espías de la CIA y el BND para infiltrar terroristas en territorio de la RDA con los que cometer sabotajes y espionaje masivo.

Sólo hasta que transcurrió una década (desde 1962) los espectadores de la RDA no encontraron a Simone Signoret de nuevo en la pantalla, durante la primera semana de cine francés en la RDA, que en 1972 programó Le Chat (Pierre Granier-Deferre , 1970). En el personaje ella aparece esta vez vieja y amargada junto a Jean Gabin. Este cambio repentino en la vejez no disminuye la admiración de los periodistas de la RDA por ella.

Las últimas cuatro películas en las que aparece en la RDA dejan sobre ella la imagen de una autoridad respetada: Les Granges brûlées (Jean Chapot, 1974), Police Python 357 (Alain Corneau, 1980), L’Adolescente (Jeanne Moreau, 1981) y L’Étoile du Nord (Pierre Granier-Deferre, 1984). Cada una de sus apariciones incluso le da a la prensa de Alemania del Este la oportunidad de escribir un nuevo relato brillante sobre Signoret.

En 1976, con motivo de la proyección en la RDA de la película Las Brujas de Salem, la periodista de la RDA, Ilse Jung, comenzó su descripción de Simone Signoret mencionando la negativa de la actriz a trabajar en la España de Franco y comentó esta decisión escribiendo: «ella, una vez más, demuestra su compromiso político claro y rotundo, que es la suma […] de conocimientos y sentimientos, observaciones y experiencias. Signoret fue y sigue siendo una característica constante del cine francés» , escribió Jung en 1984.

Hasta el final de la existencia de la RDA, Simone Signoret fue probablemente la única actriz extranjera que recibió un reconocimiento abrumador por parte de la prensa de la RDA, donde fue considerada, al mismo tiempo, como una mujer modesta, valiente y comprometida

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