Los “millones de muertos” en la China de Mao: entre la narrativa anticomunista y la ficción novelada (2)

 

 

EL “GRAN TERROR” CHINO. LA HAMBRUNA INDUCIDA QUE NUNCA EXISTIÓ

 

La visión occidental dominante de que el Gran Salto Adelante fue un desastre de proporciones históricas, que se plasmó en la muerte deliberada de millones de personas es uno de los mayores artefactos ideológicos construidos contra el comunismo. Pero, ¿cuál es la base de esta opinión? Ball afirma que “una forma que podría probar la tesis del “número de muertos masivos” sería encontrar evidencia cualitativa creíble, como testigos o evidencia documental. Sin embargo, la evidencia cualitativa que existe no es convincente.”.

Para el estudioso de China, Carl Riskin, “se produjo una hambruna muy grave pero, en general, parece que las indicaciones de hambre y privación no se acercaron a los tipos de evidencia cualitativa de hambruna masiva que han acompañado a otras hambrunas comparables incluidas las hambrunas anteriores en China. La evidencia contemporánea presentada en Occidente debe ser descartada ya que emana de fuentes de derecha y apenas es concluyente”.

Sin embargo, autores como Roderick MacFarquhar, Jasper Becker y Jung Chang afirman que la evidencia que han visto prueban la tesis masiva del hambre. Es cierto que sus principales trabajos sobre estos temas citan fuentes para esta evidencia. Sin embargo, como señala Ball, “en sus libros no dejan suficientemente claro por qué creen que estas fuentes son auténticas”.

En su libro de 1965 sobre China, “A Courtain of Ignorance”, el escritor Felix Greene viajó a través de áreas de China en 1960, donde el racionamiento de alimentos era muy estricto, pero no vio hambre masiva. También cita a otros testigos que dicen lo mismo. Es probable que, de hecho, hubiera hambruna en algunas áreas, sin embargo, las observaciones de Greene indican que no fue un fenómeno nacional en la escala apocalíptica sugerida por Jasper Becker y otros.

Ball explica que “la simpatía de Greene por el régimen de Mao puede distorsionar la verdad en relación con esto por razones políticas. Pero Becker, MacFarquhar y Jung Chang también tienen su propio enfoque político sobre el tema. ¿Alguien podría dudar seriamente de que estos autores no sean anticomunistas acérrimos y no tengan un punto de vista distorsionado o sesgado?”.

No es ningún misterio que EEUU, para desacreditar al comunismo, haya utilizado a sus agencias de inteligencia para buscar una conexión con aquellos que publicaban trabajos sobre regímenes comunistas. No debe pensarse que esas personas con las que buscaban esta conexión eran simplemente proxies pagados para producir sensacionalismo barato.

Por ejemplo, el medio The China Quarterly publicó muchos artículos en la década de 1960 que todavía se citan con frecuencia como evidencia de las condiciones de vida en China y el éxito o no de las políticas gubernamentales en ese país. En 1962 publicó un artículo de Joseph Alsop, un acreditado periodista de la CIA, que alegaba que “Mao intentaba acabar con un tercio de su población a través del hambre para facilitar sus planes económicos.”

El editor de The China Quarterly, Roderick MacFarquhar, fue quien escribió muchos trabajos importantes sobre el gobierno comunista de China acerca de los orígenes de la revolución cultural, en concreto, un volumen sobre el Gran Salto Adelante que presenta la tesis del “número de muertos masivos” así como los Discursos secretos de Mao, todo ello bajo el eficiente respaldo académico del Congreso para la Libertad Cultural, una fachada de intelectuales financiada por la CIA.

La guerra fría anticomunista debía ejecutarse, al igual que la geopolítica, en otro frente: el de la propaganda cultural y académica. Victor Marchetti, ex funcionario de la Oficina del Director de la CIA, escribió que la CIA creó la Fundación Asia y la subsidió por un monto de 8 millones de dólares al año para apoyar el trabajo de “académicos anticomunistas” en varios países asiáticos y difundir en toda Asia una visión negativa de China continental, Vietnam del Norte y Corea del Norte.

The China Quarterly fue el comienzo de la campaña de falsificación de los muertos de Mao y la demonización del comunismo chino, corroborada varias décadas después, por una nueva generación de propagandistas de la factoría de los “millones de muertos”. Pero como dice Ball, “El problema clave con esta nueva evidencia es la autenticación de las fuentes. Estos autores no presentan evidencia suficiente en sus trabajos para demostrar que sus fuentes son auténticas.”

El periodista Jasper Becker fue de los primeros que se sumó al hiperbólico universo de los “millones de muertos” del comunismo con su libro Hungry Ghosts (Fantasmas Hambrientos). Jasper Becker no es historiador y en su bibliografía figuran piezas de propaganda anticomunista entre amarillistas y estrafalarias. Becker ha escrito panfletos como “Rogue Regime: Kim Jong Il and the Looming Threat of North Korea” (Estado Canalla: Kim Jong II y la amenaza inminente de Corea del Norte) hecho a mayor gloria de la ulltraderecha militarista atlantista. Una obra deficiente, deshonesta, donde no hay por dónde cogerla, sin relatos autentificados, una parodia en la que está ausente cualquier análisis serio histórico.

En Rogue Regime, los reclamos de Becker sobre la República Popular Democrática de Corea se basan en declaraciones de refugiados, que según sus propias palabras no pueden ser verificadas (¡), al igual que se mencionan testimonios de científicos norcoreanos, pero sin indicar las fuentes. Rogue Regime es una colección de anécdotas para consumo de mentes no pensantes y para sus acólitos ideológicos, así que imagínense lo que no iba a escribir sobre Mao.

Del aspirante a pseudohistoriador Becker, Ball dice que que en su libro Hungry Ghosts ”cita una gran cantidad de evidencia de inanición masiva y canibalismo en China durante el Gran Salto Adelante. Cabe señalar que esta es una evidencia que solo surgió en la década de 1990. Ciertamente, las historias más espeluznantes de canibalismo no son corroboradas por ninguna fuente que apareciese en el momento real del Gran Salto Adelante, o de hecho durante muchos años más tarde. Muchos de los relatos de inanición masiva y canibalismo que usa Becker provienen de un documento de 600 páginas llamado “Thirty Years in the Countryside”.

En el documento citado, según Becker, se incluyen escritos sacados de contrabando de China en 1989 por intelectuales que se exiliaron. Ball, sin embargo, no se cree el “cuento chino de Becker”: “ahora el lector necesitaría que le dijesen cómo personas que aparentemente eran disidentes y que huían del país fueron capaces de sacar de contrabando documentos oficiales sobre acontecimientos ocurridos treinta años antes, aparte de que Becker debería probar por qué esos documentos son auténticos”.

Igualmente, Becker cita un supuesto diario interno del ejército chino de 1961 como evidencia de un desastre humanitario masivo durante el Gran Salto Adelante. Los informes en este diario aluden a “un desastre bastante significativo que está afectando la moral de las tropas chinas”. El diario fue publicado por el Departamento de Estado de los Estados Unidos en 1963 y fue publicado en una colección por la Institución Hoover titulada The Politics of the Chinese Red Army in 1966. Una vez más, dice Ball, “Becker y otros muchos escritores del Gran Salto Adelante que han citado estas revistas necesitan explicar por qué los consideran auténticos”

En definitiva, en el libro de Becker, a pesar de que usa supuestamente relatos de testigos oculares del hambre en el Gran Salto Adelante con entrevistas en la China continental de Deng Xiao Ping, así como en Hong Kong y a inmigrantes chinos en el Oeste, y que según afirma el propio Becker “rara vez, si alguna vez, se le permitía hablar libremente con los campesinos”, Ball insiste en que “en ninguna parte de este libro entra en detalles suficientes para demostrarle al lector que las fuentes que cita son auténticas”. En resumidas cuentas, estamos hablando de un vulgar charlatán que cogió de aquí y de allá relatos dispersos, los echó en una coctelera y aparecieron mágicamente 30 millones de muertos en su libro.

Durante algunos años, Hungry Ghosts fue el texto preeminente, en lo que respecta a los críticos de Mao. Sin embargo, en 2005, otro libro, Mao: The Unknown Story (Mao, la historia desconocida) fue muy promocionado en Occidente. Sus acusaciones son, en todo caso, incluso más extremas que en el libro de Becker. De los 70 millones de muertes que el libro atribuye a Mao, 38 millones tuvieron lugar durante el Gran Salto Adelante.

El libro Mao The Unknown Story, cuyos autores son el matrimonio formado por la escritora china Jung Chang y el historiador irlándés Jon Halliday, se basa en gran medida en una colección no oficial de discursos y declaraciones de Mao que supuestamente fueron grabados por sus seguidores y que llegaron hasta Occidente por medios que no están claros. Los autores a menudo usan materiales de esta colección para tratar de demostrar el fanatismo y la falta de preocupación de Mao por la vida humana.

Este capítulo es fundamental para entender la utilización fraudulenta que Chang y Halliday hacen de las palabras de Mao. Ball se encarga de demostrar la falaz manipulación de los autores de Mao: The Unknown Story con algunos ejemplos:

“Quizás lo más importante, afirma Ball, es que Chang y Halliday citan pasajes de estos textos de manera engañosa en su capítulo sobre el Gran Salto Adelante. Chang afirma que en 1958 Mao reprimió lo que llamó “personas que deambulan por el campo sin control”. En un párrafo, los autores afirman que <la posibilidad de escapar de una hambruna era huyendo a un lugar donde había comida que ahora estaba bloqueada>

Pero la parte del discurso” secreto “en el que Mao supuestamente se queja de que las personas deambulan sin control” no tiene nada que ver con la prevención del movimiento de la población en China. Cuando se lee el pasaje completo del cual los autores citan selectivamente, se puede ver que los autores están mintiendo. Lo que en realidad se supone que dijo Mao fue lo siguiente.

[Alguien] de una CPA [Cooperativa de Productores Agrícolas] en Handan [Hebei] condujo un carro hasta la fábrica de acero Anshan [fábrica] y dijo que no se iría hasta que le dieran algo de hierro. En cada lugar [hay] tanta gente deambulando sin control….Esto debe ser prohibido por completo. [Debemos] establecer un equilibrio entre los distintos niveles, y cada nivel debe informar al siguiente nivel superior: la CPA a los condados, los condados a las prefecturas, las prefecturas a las provincias. Esto se llama orden socialista”

En definitiva, de lo que estaba hablando Mao aquí es de la campaña de racionalización para aumentar la producción de acero, en parte mediante el uso de la producción rural a pequeña escala. Alguien sin autoridad se presentó en Anshan para exigir hierro y ayudar a su cooperativa a cumplir con su cuota de producción de acero.

Mao lo que parece estar diciendo es que el enfoque anterior, totalmente indisciplinado, no es correcto y defiende un sistema de planificación socialista más jerárquico donde las personas tienen que solicitar a las autoridades superiores autorización para obtener las materias primas que necesitan para cumplir los objetivos de producción.

Una serie de referencias son particularmente engañosas y abiertamente manipuladoras, sobre todo al final del capítulo sobre el Gran Salto Adelante. Ball las describe con precisión: “Primero Chang y Halliday escriben: “Ahora podemos decir con certeza de cuántas personas estaba dispuesto a prescindir Mao”. El párrafo luego da algunos ejemplos de presuntas citas de Mao sobre cuántas muertes chinas serían aceptables en tiempo de guerra.

Luego, estos dos autores, citan a Mao en la Conferencia de Wuchang diciendo: “Trabajando de este modo, con todos estos proyectos, la mitad de China podría morir”. Esta reseña aparece en el encabezado del capítulo de Chang y Halliday sobre el Gran Salto Adelante. La forma en que los autores presentan esta cita parece sugerir que Mao estaba diciendo que de hecho podría ser necesario que la mitad de China muera para darse cuenta de sus planes de aumentar la producción industrial”.

Pero resulta obvio, por el texto real del discurso, que lo que Mao está haciendo es advertir sobre los peligros del exceso de trabajo y entusiasmo en el Gran Salto Adelante, mientras usa un poco de hipérbole. Mao está dejando claro que no quiere que nadie muera como resultado de su impulso de industrialización. En esta parte de la discusión, Mao habla sobre la idea de desarrollar todas las principales industrias y la agricultura de una sola vez. El texto completo del pasaje que los autores citan selectivamente es el siguiente.

“Ante esta situación, creo que si hacemos [todas estas cosas simultáneamente], sin duda, la mitad de la población de China morirá; y si no es la mitad, será un tercio o un diez por ciento, que supondría una cifra de muertos de 50 millones. Cuando la gente murió en Guangxi [en 1955], ¿no fue despedido Chen Manyuan? Si con una cifra de muertos de 50 millones, no has perdido tu trabajo, al menos yo debería perder el mío [y perder la cabeza]. En Anhui se quieren hacer tantas cosas; está bien hacer mucho, pero es primordial no tener muertes”

Luego, en unos párrafos más adelante, Mao dice: “En cuanto a 30 millones de toneladas de acero, ¿realmente necesitamos tanto? ¿Somos capaces de producir [tanto]? ¿Cuántas personas movilizaríamos? ¿Podría esto conducir a la muerte?”

Para abundar en el dudoso proceder histórico del matrimonio Chang-Hallliday sobre la China de Mao, Joshua Ball cita al periodista Nicholas D. Kristof quien en The New York Times planteó algunas dudas interesantes al respecto. Kristof habla sobre la maestra de inglés de Mao, Zhang Hanzhi que Chang y Halliday citan como una de las personas que entrevistaron para el libro. Sin embargo, Zhang le dijo a Kristof que aunque conoció a los dos autores (Chang-Halliday), se negó a ser entrevistada y no les proporcionó información sustancial. Kristof pedía a los autores que publicaran sus fuentes en la web para que puedan ser evaluados con imparcialidad.

Es cierto que hubo algunos defensores de la historia del “número de muertos masivos” en la década de 1960. Sin embargo, como señaló Félix Greene en su libro “A Courtain of Ignorance”, los anticomunistas en la década de 1950 y principios de la década de 1960 hicieron acusaciones sobre hambrunas masivas en China prácticamente todos los años. La historia sobre el Gran Salto Adelante solo se tomó realmente en serio en la década de 1980 cuando el nuevo liderazgo chino comenzó a respaldar esa idea. Fue esto lo que realmente ha dado credibilidad en Occidente a gente como Jasper Becker, Jung Chang, Jon Halliday y más recientemente a otro especialista en tergiversación de la historia: el holandés Paul Dikötter, del que hablaremos más adelante.

 

 

 

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