El PPinochetazo

Me desagrada bastante tener que dedicarme un día sí y (visto lo visto) casi que otro también al politiqueo en mi blog dejando de lado lo que realmente me gusta, mucho más placentero que todo el circo corrompido de la política. Pero es que últimamente la cosa está que arde y uno ha sacado el traje militante, porque el sombrío patio español se parece cada vez más a un viejo franquista moribundo que no sólo acaba de palmar del todo sino que está resucitando con renovados brios. Este gobierno de  rastreros del poder financiero mundial está perdiendo el poco juicio que tiene y al paso ligero. Después de aplicarnos el garrotazo económico, conforme a los dictados de la Camorra Europea, toca perseguir a la disidencia, excepcionalizando un derecho tan básico como es el de manifestación, para criminalizarlo y aplastarlo. Prevén desde la Moncloaca rajoniana un año calentito y hay que sacar la vara represiva para que la gente se quede muerta o paralizada de miedo, amarrada en casa, aguantando las embestidas de los dictadores financieros sin oponer ninguna resistencia.

Pretenden acabar con cualquier vestigio de protesta, pacífica o combativa, sancionando durísimamente desde una simple sentada hasta la convocatoria de una movilización  por Internet. Utilizando para ello de forma arbitraria, chulesca y coactiva el concepto fascista de “resistencia a la autoridad”, tan maleable y manipulable al antojo del policía de turno. El delirio franquista de la Gestapo PPopular llega a tal punto de pasar a considerar integrante en organización criminal (si lo sabrán ellos que es ser integrante de organizaciones criminales) a quien proponga protestas por Internet, penalizando el asunto con nada menos que dos años de cárcel. Por supuesto, no van a hablar de los agentes policiales infiltrados de forma reiterada en las últimas manifestaciones de Bcn y que provocaron algún que otro altercado de orden público. Ni tampoco hablan del parte de lesionados por las agresiones salvajes de esos policías que encendieron la mecha de las barricadas o del asesinato, la última semana, de un joven seguidor del Athletic de Bilbao por un ertzaintza. La catadura de mangantes políticos que tenemos en este país se enorgullecía, no hace mucho, de tener el sistema penal más duro de Europa (Rubalcaba). Sus continuadores lo van a hacer un poco más pinochetista todavía.

Dijo hace poco un ilustre fantoche político catalán: “tienen que tener miedo del sistema”. Pero lo que hay que decir a la gente es que, precisamente, pierda el miedo y salgamos todos a la calle. A plantarles cara. Porque la calle es nuestra, no la de esos franquistas reciclados, esbirros de los mercados y de sus leyes policiales. Y, además, con todas las consecuencias.

  1. sandalio

    Antonio,poco ha cambiado todo desde que me me conozco. A esos.incustrados o infiltrados se les llamaba antiguamente colaboradores de la autoridad,los plebeyos les llamabamos chivatos. En nuestra amada constitucion cabe todo. Lo siguiente que veremos en la tele sera a mi general montado a caballo,fusta en mano,liderando a los garantes del orden, de su orden.nada nuevo. Saludos sandalio

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  2. pili

    Creo que son unos sicópatas ,no encuentro otra explicacion a ese comportamiento ,manipulador ,egocéntrico y chulesca que tienen.Como te he dicho otras veces
    me gusta leerte

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