La agenda militar secreta de EEUU en África: expandiendo el terrorismo y el neocolonialismo

AntiAFRICOM

                             AFRICOM. OBJETIVO, TOMAR EL CONTROL DE AFRICA

CUESTIONES PREVIAS SOBRE EL ‘ACCIDENTE’ DEL AVIÓN AIR ALGERIE 5017

Que el último “accidente” de un avión perteneciente a la compañía Air Algerie pueda haberse producido en el contexto de una campaña de terror internacional para seguir implementando el control de EEUU-Israel en el mundo puede ser un análisis correcto que nos lleva, indefectiblemente, a preguntarnos que está pasando en el continente africano, aunque sea colateralmente a esta nueva catástrofe aérea. El siniestro del avión de Air Algerie 5017, donde murieron 116 personas (seis de ellas, la tripulación completa, españolas) fue debido, según las fuentes oficiales francesas, a causas climatológicas especialmente adversas que según parece existían en ese momento en un área remota del sur de Mali, donde ocurrió la tragedia. Sólo que hay un problema: no se conoce que ese área fuese de especial riesgo para volar. Porque…¿acaso no estaba datada esa zona previamente como de “riesgo atmosférico”? 

Según las citadas fuentes oficiales, el piloto español del McDonnell Douglas, poco después de despegar del aeropuerto de Ouagadougou (Burkina Faso) habría pedido cambiar de rumbo debido a “la mala visibilidad” solicitando “volver atrás”. Lo cierto, es que incluso desde el sindicato español Sepla uno de sus representantes ha afirmado que las causas climáticas le parecen “insuficientes” para explicar el desastre aéreo (El jefe adjunto del SEPLA ve ‘muy raro’ que el avión de Swiftair se estrellase ‘únicamente’ por una tormenta) algo que, por otra parte, también, han certificado expertos franceses en aeronáutica, según he leído en una página francesa. Es particularmente difícil de creer (aunque no imposible, claro), por cuanto que miles de aviones (modernos o antiguos) cada día sortean todo tipo de inclemencias atmosféricas en el cielo.

Testimonios a pie de pista pocos y entre previsibles y poco creíbles: Louis Berthaud, un consejero francés en la región maliense de Gossi, o uno de los tantos espías que tiene Francia en aquel territorio, dice que hubo testigos (pastores) que estaban en el monte cuando, creen, que el avión fue alcanzado por un rayo (sic) y éste habría provocado la causa del accidente (los aviones, al parecer, ahora se caen por un rayo a pesar de que estén preparados para soportar el efecto de “jaula de Faraday” y de que no ha habido ningún avión siniestrado por este fenómeno meteorológico en los últimos treinta años). También dijeron que el avión estaba en llamas en el momento de la caída, algo que no aporta nada especial que no sea que el que el aparato hubiera sido impactado por un misil, que los motores se hubieran incendiado por cualquier causa o que una bomba hubiera hecho explosión a bordo. El fallo técnico siempre está ahí…y las cajas negras podrán “hablar”, en algún sentido, en un futuro, pero también podrían darles una interpretación sesgada y ocultarnos algunas cosas comprometedoras. En el vuelo 5017 viajaban al menos 33 militares franceses, tres de ellos serían altos funcionarios de inteligencia, así como un líder libanés de la organización chií armada Hezbollah que habría ido camuflado como “hombre de negocios”, aunque también habrían viajado con doble identidad algunos pasajeros más. Un motivo añadido para la sospecha.

Entre las razones para pensar en un derribo estaría el hecho de que existen grupos yihadistas que operan en la zona, tales como Al-Mourabitoun, formado en 2013 tras la unión de la brigada Mulathameen y el Movimiento para la Unidad y la Yihad en África Occidental (MUJWA), ambas filiales de AQMI (AlQaeda en el Magreb Islámico). Algunos, pocos, autores y sites han aportado estas teorías. El sistema utilizado para derribar la aeronave sería igualmente del tipo BUK, que tanto se ha mencionado en el caso del avión MH17 de Ucrania, sólo que en este caso el armamento habría sido traído de la Libia “alqaedista” que implantó la OTAN de Francia y compañía. Se sabe que los terroristas libios que derrocaron a Gadafi poseían armamento sofisticado proporcionado por la OTAN. Aunque una bomba a bordo del aparato tampoco sería una opción a descartar.

A falta de datos más concluyentes (y los oficiales no creo que vayan a aportar mucho más) el siniestro del vuelo 5017 es sospechoso (de partida) para engrosar la lista de las falsas banderas.

EL PROYECTO CREEKSAND: EL NEOCOLONIALISMO IMPERIAL DE EEUU EN ÁFRICA

De Africa dicen que es el continente “olvidado”. Al parecer no lo es tanto para EEUU, quien está aterrizando paulatinamente desde hace unos años y no para aplacar el hambre, precisamente, de sus empobrecidas gentes, sino para apoderarse de sus recursos estratégicos (oro y uranio, sobre todo) y cerrar el paso a sus competidores más directos (países con potencial económico emergente como Rusia o China). ¿Qué estrategia ha diseñado para ello? Ejecutar operaciones clandestinas, fabricando terrorismo islámico en determinados países africanos para luego usarlo como mejor convenga, que será, o bien combatiéndolo con sus contratistas-mercenarios, o bien a través de la inteligencia militar o de la CIA.

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El llamado Proyecto Creeksand es un conjunto de operaciones secretas que EEUU está desarrollando en varios países africanos (Mauritania, Burkina Faso, Etiopía, Djibouti, Uganda, Sudán del Sur, Kenia e incluso las islas Seychelles) mediante una red de bases aéreas ubicadas en varios puntos estratégicos, donde se utilizarían aviones de tamaño más bien pequeño, camuflados, sin armamento a bordo, pero con sofisticados equipos electrónicos de espionaje o bien para el transporte de las Fuerzas especiales de EEUU. Según el Washington Post (en adelante WP) este tipo de Fuerzas especiales están operando en varios lugares del mundo y no sólo en zonas de guerra. Un centro clave de operaciones dentro de la red de espionaje militar de EE.UU en África es el que está ubicado en Ouagadougou, la capital de Burkina Faso, uno de los países más pobres de África desde donde, por cierto, partió la aeronave Air Algerie que finalmente se estrelló en Mali a tan sólo 50 km de la frontera con Burkina Faso. ¿Qué sabe la inteligencia militar de USA, acantonada en este último país, sobre el “accidente” del avión en Mali? 

La propaganda del boletín de la CIA (el WP) sobre la presencia norteamericana en este eternamente mísero país (Burkina Faso) se justificaría en que los desarmados (sic) aviones espía de Estados Unidos tendrían la facultad de viajar a cientos kilómetros al norte de Malí, Mauritania y el Sahara, donde irían a localizar a los combatientes de la formación terrorista Al-Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI). Unos tipos, los franquiciados alqaedenses, se le olvida al WP, que han sido formados previamente por agentes de la CIA para entrar en esa esquizofrénica espiral de crear monstruos terroristas para luego combatirlos, como una forma siniestra de perpetuar la presencia imperialista obamesca en el continente africano. Bajo una aparente y engañosa “transparencia informativa” el WP nos detalla, obviando lo esencial lógicamente, las operaciones clandestinas de EEUU en África. En definitiva, se trata de introducir la máxima desinformación posible con un contenido de fondo claramente militarista, algo que no es de extrañar puesto que el WP es el periódico de cabecera de los espías de Langley.

El comando del AFRICOM (la fuerza militar estadounidense para África) no se anda con rodeos: “Trabajamos codo con codo con nuestros socios africanos para que nos sea facilitado el acceso, cuando sea necesario, para llevar a cabo misiones u operaciones que apoyan y promueven nuestros objetivos comunes de seguridad”. Más claro, agua. Se trata de una nueva forma de neocolonialismo e intervencionismo militar expansionista, pero no para garantizar ningún objetivo de seguridad de EEUU, y menos en su territorio, sino para establecerse como gendarme, militar y económico, de la zona. Eso sí, en el juego maquiavélico guerrerista del imperio se sabe que la CIA suele colocar agentes sobre el terreno en aquellos lugares en los que, supuestamente, los EEUU han declarado públicamente que no va a enviar tropas terrestres.

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De este modo, Burkina Faso es el enclave estratégico ideal para las fuerzas militares estadounidenses, por ser un país que, a pesar de ser musulmán, no tiene tradición “yihadista”. Su ubicación a orillas del Sahel, la región del sur del Sáhara donde los hijos de la CIA, AlQaeda, están activos, es el pretexto idóneo para sus conquistas interminables y su lucha contra el “terror”. Los pajes políticos del imperio en Burkina Faso han elogiado la cooperación con el amo americano. Djibril Bassole, el ministro de Relaciones Exteriores de Burkina Faso, no duda de ello “Tenemos que luchar y proteger nuestras fronteras. Una vez que se infiltran en tu país, es muy, muy difícil sacarlos.”. La clarividencia del personaje es asombrosa, sobre todo porque, aunque se refiera a los combatientes de AlQaeda, es un cristalino retrato, a la inversa, de lo que significa la presencia de EEUU en la región, utilizando las llaves maestras del soborno, el chantaje y la usurpación de la soberanía nacional. Eso sí, el monigotillo burkinés se niega a describir qué tipo de actividades (ilícitas) realizan las fuerzas de ocupación especiales de Estados Unidos en su país.

El WP, introduciendo solapadamente una encendida defensa del injerencismo de EEUU, habla en términos elogiosos de la presencia militar norteamericana en este último país: los residentes de Ouagadougou, la capital de Burkina Faso, comentan que los militares y contratistas estadounidenses destacan, incluso, cuando van vestidos de civil (una reseña ridícula e intrascendente, de contenido supremacista), y son apreciados por la estabilidad económica que aportan a los bares y pizzerías del centro de la ciudad. (sin comentarios) 

Pero no todo se centra en la miseria neocolonizadora de Burkina Faso. La propagación imperial de Washington, conforme al Proyecto Creeksand, abarca a varios países más como, por ejemplo, Niger. Los EE.UU. firmaron el año pasado un acuerdo con ese país de África occidental que permitía incrementar la presencia militar de EEUU en esa región con la implantación de un centro de espionaje cerca de la frontera con Malí, en el que aviones no tripulados podrían monitorear a los militantes de Al-Qaeda en el norte del país maliense. A la estrategia conspiradora de los “usanos” no hace falta quitarle muchas máscaras: realizan un seguimiento militar con drones a los compañeros-“yihadistas” de fatigas de la CIA, mientras ésta organización les adoctrina e instruye en la realización de atentados terroristas.

EEUU PATROCINADOR DE LA INSURRECCIÓN TERRORISTA EN MALI

El caso del enrevesado conflicto maliense, que tuvo su génesis insurreccional en 2012 con la rebelión tuareg, principalmente, contra la Junta golpista recién constituida en Mali, tiene muchos elementos perturbadores que los medios controlados no van a poner nunca sobre la mesa. ¿Qué está sucediendo en el territorio denominado Azawad, situado al norte de Mali? Muchos creen que el drama de Azawad se explica por la destrucción de la Libia de Muammar el-Gadafi por la OTAN, quien había tenido como aliados a miles de combatientes tuaregs, por lo que éstos (una vez derribado el régimen de la Jamahiriya) retornaron a la región del Sahel (Níger y Malí). La creación del MNLA (Movimiento Nacional de Liberación del Azawad) por los tuaregs, en 2011, tuvo como objetivo establecer un Estado soberano en Azawad.

Tras una rebelión de los tuareg (tribu laica y, por tanto, no islámica) a comienzos del año 2012, sorpresivamente facciones yihadistas se hicieron con el control de la “rebelión”, crearon un Estado “islámico” con el visto bueno de determinados tuaregs y se produjo la penetración del “yihadismo” más allá del territorio del Azawad. ¿Realmente era esto lo que deseaban los tuaregs o es que ese islamismo radical estaba siendo movido por los hilos de todos conocidos para contaminar y socavar al MNLA? La consecuencia previsible fue una inmediata intervención militar internacional comandada por Francia (con EEUU en la sombra) para, supuestamente combatir las revueltas y dar, de paso, un respiro al régimen golpista de Mali. Las reservas de uranio de Mali estaban en peligro. Y donde hay recursos para el saqueo, hay invasión militar “humanitaria”.

Detrás de toda esta gran parafernalia islamo-terrorista y el impacto mediático de una intervención imperialista de Francia en Africa había un actor, viejo conocido de las tácticas y operaciones encubiertas terroristas: EEUU. La dinámica devastadora del imperio en Africa está causando verdaderos estragos. ¿Los tuaregs suponen una seria amenaza para el poder hegemónico de EEUU en Mali? Pues qué mejor que infiltrarles con terroristas de cuño “americano”, debilitarles, cercenar su credibilidad y anular, en lo posible, la influencia del MNLA. Esta es la estrategia general de los servicios de inteligencia de EEUU en Africa. Según analistas como Jerome Keenan, el terrorismo se ha incrustado en el Sahara-Sahel por obra y gracia de los EE.UU., quienes lo habrían hecho en colaboración con otro experto en dar alas al terrorismo “radical”, como es el Estado terrorista argelino.

África, neocolonizada, dividida por el terrorismo y saqueada una vez más, esta vez por el gran imperio de las barras y estrellas, no tiene solución de continuidad. 

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