El Gobierno español acuerda una farsa con Israel para “paralizar” el envío de “armas” al régimen sionista

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España, dicen los medios de intoxicación (o defecación) masiva, no enviará (en agosto) armamento con destino a los criminales sionistas. Una noticia hábilmente propagada desde el ejecutivo español para crear el deseado efecto-calmante en una opinión pública cada vez más escandalizada ante los crímenes sin fin que el gobierno genocida hebreo está perpetrando contra los palestinos en el campo de concentración de Gaza. Mucha, mucha trampa y cartón en esta enésima desvergüenza de un gobierno que se caracterizado por colaborar siempre ciegamente con un Estado homicida, el sionista, que lleva el récord de dos mil muertes civiles en poco menos de un mes y que ha alcanzado niveles de Holocausto. El teatro que ha puesto en práctica ayer el gobierno español es un insulto no ya a la inteligencia y al sentido común sino, sobre todo, a las víctimas del terror judío. Acordar una medida cautelar de “suspensión” en  agosto cuando la operación terrorista de Gaza está en su punto final (conseguidos los objetivos del sionismo de una nueva limpieza étnica) no deja de ser una cruel burla, un engañabobos tan miserable como éticamente abyecto. El gobierno español tenía conocimiento de que Israel se iba a “replegar” estos días de Gaza y justo acuerda la “suspensión” de la entrega de material militar al Estado terrorista. ¡Ja!, y encima querrán que les aplaudamos, cuando en realidad lo que habría que hacer es escupirles en su cara de cómplices sangrientos.

En primer lugar, la supuesta “paralización” en la entrega de ayuda militar de España a Israel, durante el mes de agosto, es algo así como mofarse abiertamente de la opinión pública, no ya española sino mundial. Es vergonzante, humillante, deleznable, que después de una masacre continuada de poco menos de un mes contra miles de ciudadanos palestinos indefensos (no contra el Hamás ideado por Israel, quien no tiene ninguna capacidad militar real para enfrentarse al sionismo, a pesar de las contaditas “bajas” judías) saquen desde el gobierno de la España servil una medida de impacto inmediato enfocada claramente a contener la rabia e indignación de muchos españoles con el Estado genocida judío. Una decisión patética, realizada con cálculo milimétrico, por cuanto que un mes de “congelación” en la entrega de material de guerra a los terroristas de Tel Aviv es, simplemente, un mero retraso administrativo. Esta medida dicen que será “revisable” en septiembre, lo que constituye ya de por sí una completa tomadura de pelo en la que, por descontado, las aguas volverán a un cauce del que nunca, por otra parte, han salido. Tanto si hay alguna “queja” formal judía, como si no la hay, formará parte del escenario preparado por ambos regímenes, español y sionista, para dar forma a una bochornosa mascarada.

botas de combate

En segundo lugar, he leído que “En 2013, España vendió a Israel material bélico por valor de cinco millones de euros en pistolas deportivas, vehículos todoterreno, granadas y morteros iluminantes.” Esta es la cooperación militar de chirigota que España tiene con Israel y que, supuestamente, iría en el acuerdo de suspensión de armamento a enviar al sionismo. Es decir, armas de recreo, vehículos tipo “jeep” y aparatos para iluminar el cielo. La inocentada es verdaderamente repugnante. Pero la auténtica colaboración militar (y de seguridad) de España con el Estado judío va mucho más allá de esta simple engañifa. Aquí lo explicitan claramente: Con frecuencia, por “relaciones militares y de seguridad” a menudo entendemos “exportaciones de armas españolas”. En determinadas ocasiones, esta asociación es correcta. Sin embargo, probablemente el caso israelí sea el contraejemplo más claro de la asociación anterior, dado que las exportaciones españolas–incluyendo material de Defensa, de doble uso y armas ligeras– representan un volumen económico extremadamente pequeño en comparación con el total de relaciones militares y de seguridad. De hecho, en algunos años estas exportaciones habrían supuesto menos del 1% del total.

Es decir, España e Israel tienen una relación que va más allá de la entrega de equipamiento militar convencional, escasamente representativo, del conjunto global de la cooperación en múltiples ámbitos estratégico-militares, donde verdaderamente se mueve dinero contante y sonante y los vínculos son estrechísimos en materia de seguridad (ver informe de Alejandro Pozo Marín para comprender hasta donde llegan esas relaciones mutuas).

A Israel no le va a suponer, como es de lógica aplastante, absolutamente nada esta payasada circense de la “supensión militar” orquestada de común acuerdo con España, el CNI y el Mossad. Pero es que la mentecatez oficial española pretende hacer creer a muchos que la medida tomada supone un espaldarazo moral a la misma y al propio gobierno español, probado aliado inquebrantable del sionismo y sus prácticas criminales (a nivel militar gubernamental y de servicios de espionaje -el del siniestro Mossad-).  Israel posee armamento sofisticado y de última generación procedente, en un 99 por cien, de EEUU, y aún cuando España, honestamente, acordase un embargo militar al sionismo, aquél apenas sería perceptible. Lo verdaderamente consecuente sería la ruptura de relaciones diplomáticas con Israel y el aislamiento internacional de este país, estrangulando  todo lo posible la economía del Estado judío, porque la opción militar de que alguien bombardee masivamente Tel Aviv es, ahora mismo, una quimera.

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