Perseguida…siempre hubo una segunda oportunidad

Robert Mitchum y Linda Darnell

Perseguida (Second Chance, 1953) no es una película que busque contarnos algo nuevo dentro de un género, el film noir, que había formado sobradamente sus arquetipos y dejado sus anti-héroes, villanos y femmes fatales por el camino, tramas laberínticas, sombras expresionistas y otros encantos indefinibles de los años cuarenta. De todas formas, esta Perseguida se situaría más que en el cine negro propiamente dicho en un thriller de acción convencional, con la particularidad de estar rodado-ambientado en un país sudamericano (con los subyacentes topicazos de rigor) y de que se utilizó, en su momento, una novedosa técnica para su estreno en las pantallas de cine (el 3D, o visionado tridimensional, que a mí me sigue pareciendo un incordio y un rollo patatero de lo más olvidable) e igualmente se añadieron efectos de sonido en estéreo. Salvo estas cuestiones puramente técnicas, en Perseguida no hay grandes complejidades narrativas ni trasfondos descriptivos que sorprendan al espectador. El guión de Sidney Boehm se articula en torno a tres personajes principales: un boxeador de poca monta (Robert Mitchum) que se va a Sudamérica a pelear con unos paquetes en busca de dinero fácil, una mujer (Linda Darnell) ex novia de un gángster se encontrará accidentalmente con nuestro boxeador. Ambos intentarán encontrar su “second chance” (segunda oportunidad, haciendo honor al título del film). El tercero que entrará en escena será un mafioso (Jack Palance), encargado de poner las cosas difíciles a los anteriores. A partir de aquí el relato fluye de forma más o menos ordenada sin grandes discontinuidades en el argumento, aunque es verdad que le cuesta algo arrancar.

LINDA DARNELL

El director de origen húngaro Rudolph Maté (autor de inteligentes thrillers policíacos como “DOA, Con las horas contadas” ) logra una aceptable claridad narrativa y aparente visión unitaria del film, aunque hubiera sido deseable que hubiera aportado algo más de nervio dramático. Sin duda, el hecho de que cuente con pesos pesados como Mitchum, Darnell e incluso Palance le ayuda a salir airoso aunque sin conseguir, ni mucho menos, una referencia. Como sucede con muchas películas de acción lo mejor se reserva para el final, aunque tampoco termina de ser satisfactorio del todo debido a que las escenas de acción, los planos visuales que reflejan la lucha en el teleférico, son ligeramente “cantosas”. Cierto es que los efectos especiales en los cincuenta eran limitados y no era como para pedir peras al olmo. Aún así, cumple de forma global con los pronósticos.

Robert Mitchum, Rudolph Maté y Linda Darnell en un descanso de Perseguida

Robert Mitchum no fue de mis actores “fetiche”, pero este actor tenía una solvencia y chulería en la pantalla que intimidaba al más pintado. Rudo, con carácter, alcohólico, drogota y macarra (en el rodaje se lió a hostiazo limpio con un camarero), Mitchum fue uno de los grandes actores clásicos de siempre y en esta Perseguida anda más que sobrado. Linda Darnell fue una mujer, por qué no decirlo, de absorbente encanto y, por supuesto, una sobresaliente actriz, da igual el personaje que le pusieran encima de la mesa, sobre todo si aquél llevaba consigo el sello de la malicia o la fatalidad (hizo de astuta trepa en la flojilla Ambiciosa, de refinada manipuladora en Concierto Macabro o como hábil embaucadora, al estilo de su papel en Ambiciosa, en el solvente melodrama de Douglas Sirk, Extraña Confesión). Lamentablemente, se fue de esta vida a los 42 años. De Jack Palance, poco (o en realidad mucho) hay que decir. Siempre le fueron como anillo al dedo los papeles de villano. Con ese careto salvaje que daba la sensación de estar sonriendo cínicamente todo el tiempo, pronto le encasillaron como malvado. Dio lo mejor de sí en los cincuenta y sesenta; en los setenta se fue apagando su carrera interviniendo en cosas bastante infumables. Para pasar el rato.

  1. plared

    No la he visto y otra que me apunto como pendiente. En cuanto al bueno de Palance, pues su misma cara le marco su carrera, pocos villanos como el, desde su aparición en raíces profundas, automáticamente se convirtió en el malo por excelencia…….

    De mitchun que decir, aunque tenga grandes interpretaciones en películas como El dorado o la noche del cazador. Una pequeña película llamada Yakuza de Pollack es para mi si no su mejor película, si la que mas me gusta

    En cuanto a Linda Darnell, su papel que mas recuerdo es el de extraña confesión, gran melodrama ambientado nada menos que en Rusia. Toda una rareza en esa epoca….Cuidate

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    • uraniaenberlin

      Pues suscribir todo lo dicho…y curiosamente hablas de un Mitchum ya otoñalísimo en el Yakuza de Pollack (hasta su breve aparición en el remake que hizo Scorsese de su clásica El Cabo del Terror)…pero es que de “mayor” dejó cosas tan buenas como en su época digamos “dorada”. Aquí si que se puede decir que, en cuestión de hijos que siguieran los pasos de sus padres, el de Mitchum fue un completo fiasco (Chris Mitchum). De Darnell se me quedaron en el tintero dos interpretaciones en otras tantas buenísimas películas de ese mago llamado Joseph Leo Mankiewicz: Carta a Tres Esposas y el alegato antirracista Un Rayo de Luz, junto a Widmark y Poitier. La que citas (Extraña Confesión) está realmente muy bien, trabajando un personaje perdedor y otra vez con George Sanders. Saludos!

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