La Operación Gladio en Alemania Federal: estrategia de tensión y terrorismo de Estado manufacturado por la CIA y el BND (y 4)

 

 

 

EL ATENTADO CONTRA LA OKTOBERFEST DE MUNICH. EL TERRORISMO NEONAZI DE GLADIO EN LOS OCHENTA

 

El 26 de septiembre de 1980, una bomba explotó en la conocida fiesta de la cerveza de Munich (Baviera), la Oktoberfest, dejando un saldo de 13 muertos y más de 200 heridos. Dicho atentado fue el acto terrorista más grave en la historia de la República Federal de Alemania y fue atribuido a un extremista de derecha, Gundolf Köhler, quien cometió el crimen una semana antes de celebrarse las elecciones generales en Alemania Federal. Respecto a las causas del crimen la Oficina del Fiscal Federal encontró que el motivo de Köhler pudo deberse “tanto a una grave crisis de personalidad como a una insatisfacción con las condiciones políticas existentes en la RFA”.

El argumento del asesino solitario con problemas mentales e imprecisas motivaciones políticas fue la maniobra sacada de la manga por el oficialismo para dar credibilidad a la trama. Köhler, un estudiante de geología de 21 años de Donaueschingen y, al parecer, partidario de la organización terrorista neonazi Wehrsportgruppe Hoffmann (WSGH) había depositado el artefacto explosivo en un cubo de basura a la entrada principal del campamento de Wiesn (donde se concentraba el grueso de turistas y asistentes a la Oktoberfest. Él mismo murió en la explosión. Sin embargo, miembros de ese grupo neonazi que fueron detenidos con posterioridad sostuvieron, en interrogatorios, que Gundolf Köhler no había pertenecido a sus filas y que nunca fue visto en la organización.

Contrariamente a la respuesta del Gobierno Federal alemán el atentado de la Oktoberfest correspondía al mismo patrón que los ataques terroristas en Italia producidos desde finales de los años sesenta hasta principios de los ochenta bajo la red terrorista Gladio. En particular, era una secuencia que había tenido un antecedente reciente con al atentado de la estación de tren de Bolonia ejecutado tan sólo un mes antes (agosto de 1980). El ataque de Bolonia era parte de la conocida “estrategia de tensión” implementada por los servicios de inteligencia (CIA de EEUU y SISMI en Italia) a través del ejército secreto de la OTAN “Gladio” y la logia masónica “Propaganda Due” de Licio Gelli, entre otros operadores.

Los ataques de Gladio en Italia y otros países de Europa Occidental cabe recordar, aunque se ha reiterado varias veces en este blog, se planificaron por los aparatos del Estado de esos países y agencias extranjeras como la CIA y el MI6 británico, instrumentalizando a grupos terroristas de extrema izquierda (las Brigadas Rojas, IRA, ETA, OLP) pero también colaborando activamente con el terrorismo de extrema derecha (el NAR, Núcleos Armados Revolucionarios, Ordine Nuovo, etc), para luego responsabilizar a la izquierda y desacreditarla, especialmente al Partido Comunista de Italia, con el fín de impedir que esta poderosa formación política accediera al poder. En el caso de Bolonia fracasó el plan de culpabilizar a la izquierda del atentado ya que se detectó la presencia en la estación de tren de miembros del ultraderechista NAR que fueron detenidos e interrogados por los fiscales de Ferrara, Roma, Padua y Parma, aunque posteriormente fueron todos puestos en libertad gracias a la intervención del SISMI.

También en el caso de la Oktoberfest se quiso culpar a la izquierda. En el medio alemán Bild am Sonntag, de 27 de septiembre de 1980, un día después del atentado, el candidato de la CDU-CSU a canciller y primer ministro de Baviera, Franz Josef Strauss (un simpatizante del nazismo cuyo retrato figuraba en el campamento nazi-pederasta Colonia Dignidad, en el Chile de Pinochet) y el ministro del Interior del FDP, Gerhard Baum, señalaron la autoría del atentado a la izquierda y obstaculizaron las investigaciones del mismo.

Pero dos días más tarde, la tesis de los “terroristas de izquierda” se desinfló porque Köhler ya había sido identificado por testigos. Curiosamente, la organización nazi a la que supuestamente pertenecía Köhler, el Wehrsportgruppe Hoffmann, había sido ilegalizada en enero de 1980 por Baum. La realidad del WSGH es que no estaba muy lejos de ser una pieza más del ejército secreto de la OTAN, Gladio. Sin embargo, los resultados de la investigación del fiscal encargado del caso, que respaldaba la tesis de Gladio no se tuvieron en cuenta en el resultado de la investigación oficial.

Raymund Hörnle y Sibylle Vorderbrügge, miembros del grupo terrorista “WSGH” eran amigos del asesino Köhler. Un día después del atentado, testificaron que un guardabosques de extrema derecha, Heinz Lembke, les había ofrecido armas, explosivos y municiones y les había contado que disponía de extensos depósitos de armas. Sin embargo, la fiscalía alemana no siguió este consejo hasta que trabajadores forestales descubrieron, accidentalmente, un depósito justo un año después. Lembke reveló, estando detenido, la ubicación de sus 33 depósitos ilegales de armas y explosivos, cuyo descubrimiento en Uelzen, Lüneburg Heath, en 1981, encontró una amplia cobertura mediática. Dichos depósitos contenían infinidad de armas automáticas, 14.000 cartuchos de municiones, 50 lanzagranadas antitanque, 156 kg de explosivos y 258 granadas de mano.

 

HEINZ LEMBKE, AGENTE ULTRADERECHISTA DE GLADIO-BND, CUSTODIÓ ARSENALES MILITARES DE LA OTAN EN LA RFA CON LA FINALIDAD DE SER DESTINADOS A LA COMISIÓN DE ACTOS TERRORISTAS

 

Según el historiador Daniele Ganser, la cantidad y calidad del equipo militar encontrado indicaba claramente la conexión de Lembke con la red Gladio. Sin embargo, esto no se aclaró porque Lembke, que había anunciado que iba a hacer extensas declaraciones sobre quiénes eran sus patrocinadores, fue encontrado muerto (ahorcado), ya es casualidad, en su celda el 1 de noviembre de 1981, un día antes de ser interrogado por el fiscal. Lembke había acabado sus días con el mismo “modus operandi” que se había utilizado contra los miembros de la RAF en la prisión de Stammheim, en 1977.

Una de las referencias a la participación de otras personas en la realización del atentado de la Otkoberfest fue el alegato de un testigo, Frank Lauterjung. Este había declarado durante un interrogatorio que Köhler había discutido poco antes de cometer el atentado con dos hombres. Lauterjung fue calificado inicialmente por los investigadores de muy creíble porque describió muchos otros detalles que habían sido verificados con exactitud. Después de varios intentos por parte de los investigadores para persuadir a Lauterjung de cambiar su testimonio, varias semanas después, a la edad de 36 años, murió de insuficiencia cardíaca. Una investigación sobre si su muerte podría estar relacionada con un asesinato no fue concluyente

La eficacia del servicio de inteligencia de la RDA, el Ministerio para la Seguridad del Estado, MfS (o “Stasi”) y su conocimiento sobre la Red terrorista Gladio de Occidente hizo que tuviera en su poder archivos no sólo con los detalles sobre el terrorista de ultraderecha Lembke sino también sobre el propio atentado de la Oktoberfest. El periodista de investigación Tobias von Heymann evaluó los archivos de la Stasi y pudo deducir que la policía de Alemania Occidental había estado vigilando intensamente al grupo terrorista nazi Wehrsportgruppe Hoffmann desde la mañana del 26 de septiembre de 1980, es decir, el mismo día del atentado de la Oktoberfest. La pregunta que surge es muy clara y concisa: ¿Tuvo la policía alemana federal constancia de una pista de que se estaba planeando un atentado por la noche?

En mayo de 2013, Andreas Kramer, hijo de un oficial del Bundeswehr (Ejército de la RFA) y coronel del BND (servicio federal de inteligencia de la RFA) hizo unas reveladoras declaraciones en el periódico alemán TAZ (Die Tageszeitung) afirmando que su padre organizó el atentado terrorista de Munich de 1980 ayudando incluso a fabricar el artefacto explosivo. Kramer dijo que su padre, como oficial de Gladio, entregó los explosivos para atentar en la Oktoberfest. Según Kramer:

“Mi padre dirigía más de 50 almacenes de materiales del ejército secreto de la OTAN en Alemania. Uno de ellos fue el campamento Uelzen, que fue descubierto en 1981. Quiso que yo fuera el gestor para las operaciones “Gladio-Stay Behind” y discutió conmigo sobre los ataques en Alemania, es decir, Munich, y también Italia, sobre el atentado contra la estación de tren de Bolonia el 2 de agosto de 1980. En ese momento, le hice preguntas críticas para obtener información sobre el propósito de estos ataques”

Kramer dijo en la entrevista que mi padre fue el supervisor directo del guardabosques Heinz Lembke”, -el neonazi depositario del arsenal militar secreto encontrado en el bosque Uelzen-. “Lembke fue reclutado por mi padre”, afirma Kramer. El entrevistador le preguntó entonces a Kramer: ¿Tiene registros escritos de lo que está diciendo? ¿O sus alegaciones sólo se basan en las declaraciones verbales de su padre? a lo que Kramer respondió “Sé que el BND tiene esos registros. Mi padre habló sobre eso”. A la pregunta del TAZ En tu opinión, ¿qué papel jugó tu padre en la masacre de Munich? Kramer respondió: “Contactó con el grupo terrorista nazi “Wehrsportgruppe Hoffmann” y con Gundolf Köhler, el asesino “material” o “solitario” de la Oktoberfest, antes de que dicha formación WSH fuera prohibida en 1980 por el entonces Ministro del Interior, Gerhart Baum. Los preparativos para el atentado comenzaron en 1979. El BND llamó al ataque del Oktoberfest de Múnich en 1980 con el nombre en código “Operación Werewolf”, llamada así por un comando especial de las SS que cometió numerosos asesinatos y sabotajes en la Segunda Guerra Mundial, detrás de las líneas enemigas”.

¿Cuál fue la intención estratégica de la bomba?El uso de la bomba tenía la intención de contribuir a crear un estado de ánimo en la población de Alemania Occidental que condujera a la salida del gobierno del Canciller Helmut Schmidt y que Franz Josef Strauss (el candidato de extrema derecha del CSU) ocupase el puesto de Canciller. En Alemania Occidental, se aplicó la clásica “estrategia de tensión”, como en Italia”. ¿De dónde vino el explosivo para la bomba? “De varios depósitos de la OTAN. La bomba no tenía que tener “aspecto” profesional”. ¿Por qué lo has hecho público ahora? “Porque las víctimas de los atentados de Munich no han recibido el apoyo del estado que merecen”.

Este último testimonio, de primer orden, fue refrendado en un libro, The Munich Conspiracy (2009), de Wolfgang Schorlau, donde se afirmó que la matanza de la Oktoberfest en Munich fue planificada por agentes de inteligencia occidentales que utilizaron la violencia terrorista para seguir la misma dirección que las operaciones Gladio en Italia, es decir, para asegurar el status quo derechista y anticomunista en Europa.

En Alemania a ningún partido político le interesa hoy día indagar sobre la masacre de la Oktoberfest. Los únicos políticos que parecen estar interesados en el tema son Die Linke (La Izquierda). Como afirman en un blog alemán “No es de extrañar que Die Linke sean los únicos interesados ya que sus nombres hubieran estado en una lista de sospechosos para ser internados en un campo de concentración en la isla de Cerdeña”, donde tenía previsto la OTAN internar a miles de izquierdistas en el caso de que se produjese un golpe de Estado militar “duro” en un país de la Alianza Atlántica.

 

LOS ASESINATOS POLÍTICOS DE LA TERCERA GENERACIÓN “INVISIBLE” DE LA RAF EN LOS AÑOS OCHENTA

 

 

Das RAF Phantom (El fantasma de la RAF) es un libro de no ficción publicado en 1992 por los periodistas Gerhard Wisnewski , Wolfgang Landgraeber y Ekkehard Sieker. Sus hechos sobre la llamada tercera generación de la Fracción del Ejército Rojo son obvios hoy. De acuerdo con la declaración central del libro, los ataques terroristas llevados a cabo en Alemania Federal entre 1985 y 1991 no fueron cometidos por la RAF sino por los servicios de inteligencia. Los críticos calificaron el libro, qué novedad, como una teoría de conspiración  (el guión marcado por la CIA a finales de los años sesenta para ser utilizado cuando alguien desenmascara o intenta destapar crímenes de Estado). La tesis medular del libro se consideró que no tenía fundamento, pero la realidad de las operaciones Gladio en Europa, sin embargo, apuntaba a todo lo contrario.

Los autores se inspiraron en su investigación periodística sobre el caso de asesinato Alfred Herrhausen. El entonces principal testigo de la Oficina del Fiscal Federal, Siegfried Nonne, había revocado toda su confesión realizada a la revista WDR Monitor en 1992 donde había incriminado fuertemente a varios miembros sospechosos de la RAF. En su investigación posterior, los autores recogieron un extenso material sobre testimonios y resultados oficiales de investigación.

Wisnewski y sus dos colegas encontraron, en su opinión, fuertes discrepancias en los resultados oficiales de la investigación. Esto llevó a una mayor investigación sobre asesinatos anteriores de la RAF, en la que los tres periodistas creían reconocer incoherencias similares como en el caso de Herrhausen. Debido a que los tres periodistas aparentemente habían tenido acceso a documentos oficiales secretos, posteriormente fueron objeto de investigaciones judiciales y registros domiciliarios.

Según los autores de El Fantasma de la RAF, los miembros de la primera y segunda generación de la RAF habían dejado su huella en robos a bancos y enfrentamientos con la policía, lo que llevó a su arresto posteriormente. Además, habían sido vigilados en su mayoría durante mucho tiempo por las autoridades. Por el contrario, los miembros de la tercera generación prácticamente no habían dejado rastro y, según las autoridades, vivieron como fantasmas durante varios años.

Apenas terroristas de la llamada tercera generación de la RAF fueron capturados vivos. mientras otros supuestos integrantes de la banda murieron en intentos de arresto, como Wolfgang Grams y Horst Ludwig Meyer. Las incriminaciones realizadas contra los sospechosos capturados vivos resultaron ser en parte insostenibles y se abandonaron, por ejemplo en los casos de Andrea Klump y Christoph Seidler. Esto contrastaba marcadamente con la historia de las generaciones anteriores de la RAF, cuyos miembros fueron arrestados en su mayor parte y condenados a largas penas de prisión después de un proceso complejo. Por el contrario, solo un miembro de la tercera generación ha sido condenado por los asesinatos atribuidos a la RAF, Birgit Hogefeld, pero con una sentencia que se basó en una serie de pruebas circunstanciales cuestionables, por ejemplo, un informe grafológico.

 

DE IZDA A DCHA:WOLFGANG GRAMS, HORST LUDWIG MEYER Y BIRGIT HOGEFELD, MIEMBROS DE LA “TERCERA GENERACIÓN” DE LA RAF.

 

En contraste con los antiguos terroristas de la RAF, la tercera generación prácticamente no dejó huellas útiles en las escenas del crimen. En consecuencia, la única evidencia de los miembros de la RAF fueron los “comunicados” que dejaron supuestamente escritos de su puño y letra. Según Wisnewski et al, estas cartas eran falsificadas y estaban fabricadas por un tercero. Además, las autoridades confirmaron la autenticidad de las cartas en un tiempo notablemente breve sin que se hubieran llevado a cabo previamente investigaciones forenses.

Lo cierto es que los perpetradores responsables del asesinato de Alfred Herrhausen (presidente de Deutsche Bank y directivo de Bilderberg, 1989) como los de Ernst Zimmermann (ejecutivo de la industria armamentística, 1985), Karl Heinz Beckurts (jefe de investigación de la multinacional Siemens, 1986), Gerold von Braunmühl (diplomático, 1986) y Detlev Karsten Rohwedder (gerente del Treuhandanstalt, el organismo encargado del expolio y saqueo de la RDA, 1991), no han sido identificados hasta el día de hoy.  Las únicas personas mencionadas en este contexto, Horst Ludwig Meyer y Wolfgang Grams, miembros de la RAF murieron tiroteados por la policía alemana en ambos intentos de arresto (ejecuciones sumarias, en realidad). Casi treinta años después del fin “oficial” de Gladio algunas preguntas y pistas sobre el Gladio alemán de los años 80 siguen siendo muy incómodas.

Una de las claves que utilizan los periodistas sobre la RAF para hacer inverosímil la participación de dicha organización en dichos asesinatos  es la gran cantidad de incoherencias que presentaron, lo que sugería una manipulación específica por terceros. Además, refieren, los atentados de la “tercera generación” requirieron un nivel muy alto de precisión y una planificación elaborada, que superaba con creces las capacidades de un grupo compuesto por terroristas aficionados.

Para los tres autores alemanes la CIA era un sospechoso principal ya que los motivos del asesinato de esos destacados representantes de la industria y las finanzas alemanas guardaban “extrañas” similitudes con la estrategia de tensión en Italia, donde una serie de ataques terroristas en los años 1970 y 1980, que oficialmente fueron atribuidos a las Brigadas Rojas en realidad se correspondían con la organización de la OTAN Gladio y los servicios de inteligencia italianos, que a su vez cooperaban con extremistas de derecha.

Incluso hubo nexos entre el terrorismo de Gladio en Italia y los ataques de falsa bandera en la República Federal Alemana, que fueron evidenciados por los periodistas Oliver Schröm y Egmont Koch cuando demostraron que un terrorista neofascista italiano, el “célebre” multiasesino Stefano Delle Chiaie, considerado como uno de los ejes de la columna vertebral del terrorismo de Estado en Italia, en España (transición) y en las dictaduras militares de Sudamérica, fue financiado por la Fundación Hanns Seidel, afiliada al partido ultraconservador alemán CSU (el siempre socio de la CDU en las elecciones alemanas). Ello demuestra que todos los servicios de inteligencia de los países de la OTAN, con el apoyo encubierto de sus agregados financieros, estaban en estrecho contacto para el manejo de sus diferentes peones y organizaciones terroristas,

Resulta cuanto menos curioso, aunque no sorpresivo, que países como Luxemburgo, políticamente irrelevantes en la arena europea y sin matrices “comunistas”, experimentaron también las hieles de Gladio. Este último país hizo de palanganero de los servicios secretos de EEUU (CIA), Reino Unido (MI6) y Alemania Federal (BND) para, a través de su agencia de inteligencia SREL, realizar entre los años 1984 y 1986 un total de veinte atentados de falsa bandera en ese país contra redes eléctricas y organismos oficiales, incluido un atentado contra la Cumbre Europea de diciembre de 1985, que fueron atribuidos a una organización comunista fantasma, las Células Comunistas Combatientes.

Andreas Kramer, el hijo del oficial del BND que se ha mencionado anteriormente para el atentado de la Oktoberfest, dijo que su padre coordinó con el jefe de los servicios secretos luxemburgueses, el SREL, Charles Hoffmann, los preparativos de los atentados en Luxemburgo. Los explosivos para la ejecución de los ataques fueron obtenidos de unas instalaciones militares de la OTAN que estaban situadas en Vielsalm (Bélgica), hoy reconvertidas en un parque industrial. Según la revista alemana Stern, el SREL se dedicó a realizar “intercepciones telefónicas no autorizadas, sobornos, uso indebido de vehículos de la empresa y operaciones terroristas a nombre de ‘Gladio”.

A pesar de que cada día surge más y más información sobre la Red Gladio en los medios de comunicación, los más grandes han sellado reiteradamente, salvo de forma episódica, todo lo relativo a estas operaciones negras, tanto en Alemania como en el resto de Europa, donde se han despachado, a menudo, como “teorías de la conspiración”. Pero hay tantas pruebas y testimonios de primer orden que es imposible que puedan argumentar el trillado recurso marrullero de la “conspiración” con el objetivo de invisibilizar esos crímenes de Estado.

Como hoy certeramente se preguntan algunos respecto del “terrorismo islamista” de falsa bandera que ha asolado Europa en los últimos  años, tanto en Madrid, París, Munich, Berlín, Londres, Bruselas… ¿Quién no se atrevería a afirmar si esta no es una nueva “estrategia de tensión” por parte de los viejos terroristas de Gladio? La respuesta para mí es concluyente: si, se trata de la misma estrategia pero con diferentes actores.

 

 

Licencia Creative Commons

ESTE ARTÍCULO SE PUEDE REPRODUCIR POR CUALQUIER MEDIO, SIEMPRE QUE SE CITE LA FUENTE ORIGINAL (BERLÍN CONFIDENCIAL) TAL COMO ESTABLECE LA LICENCIA CREATIVE COMMONS. DE LO CONTRARIO QUEDA PROHIBIDA SU REPRODUCCIÓN

 

 

FUENTES:

http://www.juergen-elsaesser.de/de/artikel/template_artikel.php?nr=822
http://blog.zdf.de/3sat.Kulturtube/02vor-ort/stammheim-verena-becker-prozess/
http://nhzzs.blogspot.com/2011/06/bnd-und-cia-haben-in-der-tat-die-raf.html
http://www.gerhard-wisnewski.de/modules.php?name=Downloads&d_op=getit&lid=20
http://www.heise.de/tp/r4/artikel/31/31612/1.html
https://jasminrevolution.wordpress.com/2017/11/22/gladio-staybehind-2017-wo-bleibt-der-bericht/
http://nhzzs.blogspot.com/2007/08/raf-terror-vom-staat-gemacht.html
http://friedensblick.de/10883/gladio-nsu-terror/
http://blog.zdf.de/3sat.Kulturtube/02vor-ort/stammheim-verena-becker-prozess/
http://www.3sat.de/page/?source=/kulturzeit/themen/149795/index.htm
https://medienschafe.wordpress.com/tag/cic/
https://www.hintergrund.de/politik/inland/waren-geheimdienste-in-das-oktoberfest-attentat-involviert/
Daniele Ganser: “Los Ejércitos secretos de la OTAN”

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.