El genocidio silencioso: las víctimas de la contrarrevolución de 1989 en la RDA (1)

 

 

 

Después de la rendición incondicional de la República Democrática de Alemania (RDA) a Alemania Federal en noviembre de 1989 es de sobra conocido lo que nos vendió la propaganda anticomunista del Oeste en aquel momento y en los meses y años posteriores: lo ocurrido fue una “revolución pacífica” donde miles de personas, hábilmente manejadas desde el interior y exterior de la RDA, se manifestaban contra el régimen de Erich Honecker, al mismo tiempo que se producían éxodos masivos de ciudadanos germano orientales hacia el Oeste, igualmente manipulados e incitados desde dentro y fuera de la RDA. Sin embargo, pronto esos ciudadanos se dieron cuenta, apenas un año después de las “celebraciones” por la “caída del Muro” y la “anexión-expréss”, que echaban de menos no sólo la RDA sino la que fue a todos los efectos la barrera antifascista de Berlín, la cual, de haber podido, la hubieran levantado de nuevo, como señalaba entonces el escritor Julio Llamazares en una crónica (no complaciente) para ELPAIS de noviembre de 1990, llamada Nostalgia del Muro.

En definitiva, esos germano orientales, de los que hablaba Llamazares, eran conscientes de que en tan sólo un año, desde el show mundial del “derribo del Muro”, les habían dado gato por liebre y de que les habían obsequiado con un tongo de proporciones históricas. Uno de los principales fraudes fue precisamente que al pueblo de la RDA, que en su mayoría no quería la anexión sino la democratización del Estado socialista, se le hurtó, o más exactamente, secuestró, en 1990, el derecho a decidir sobre el destino del país, si querían o no la anexión con la neohitleriana RFA. Una minoría “opositora” (que no llegaba, cabe remarcarlo, ni al 10% de la población de la RDA) generosamente respaldada por Occidente y sus agencias de inteligencia, el que se llamó Neues Forum (Nuevo Foro), los “Verdes” y la iglesia protestante, fue la que pilotó el proceso de destrucción final de la RDA y se convirtió (o le convirtieron) en el engañoso activista del “cambio”, en los co-protagonistas de una contrarrevolución-golpe de Estado, o lo que ahora se llamaría más modernamente una “revolución de color”.

A la descapitalización y robo del sector productivo de la RDA, construido con el esfuerzo de millones de personas durante cuatro décadas, mediante un consorcio especulador llamado Treuhand que estaba presidido por una ultraderechista hija de un nazi, se unió la persecución judicial ilegal contra políticos, jueces, profesores, académicos, músicos, guardias fronterizos, policías y miembros del Ministerio para la Seguridad del Estado (MfS o “Stasi”) e infinidad de purgas macarthistas contra otros comunistas o simples ciudadanos por el mero hecho de haber pertenecido al SED (el partido de la RDA) o ser fieles a su país. Es decir, lo que no hizo en cuarenta años la RFA con sus criminales de guerra nazis (negando extradiciones y no juzgándoles, salvo en casos muy puntuales) lo ejecutó sin piedad contra la RDA.

La Alemania neohitleriana del canciller Helmut Kohl hizo con la RDA lo mismo que los nazis hicieron con judíos y comunistas nada más acceder al poder en 1933: perseguir, encarcelar y expulsar de sus puestos de trabajo a profesores, músicos, funcionarios, intelectuales o artistas por el mero hecho de estar vinculados al partido socialista unificado alemán oriental, el SED, lo que se tradujo, entre otras cosas, en que miles de ciudadanos de la RDA fueran empujados al suicidio. Utilizando los mecanismos de una profusa propaganda de guerra fría en los medios alemanes y la consabida literatura anticomunista se mantuvo viva, de este modo, la demonización anti-RDA, necesaria para deslegitimar, el día después (1989), al Estado de Obreros y Campesinos.

En particular, los medios de Alemania-OTAN se centraron, como era lógico, en criminalizar al antifascista Ministerio para la Seguridad del Estado, MfS-“Stasi” al que acusaron de espiar de forma implacable a prácticamente a todos los ciudadanos de la RDA. ¿Pero realmente esto fue así? ¿Y si fue así qué le llevó a ello? ¿Acaso el MfS espiaba a sus ciudadanos por diversión o, tal vez, por deporte nacional? ¿O es que era porque la “malvada” élite comunista del país sólo quería controlar ciegamente a sus ciudadanos? Según el historiador alemán Matthias Uhl cerca de 10.000 personas de la RDA espiaron para el Servicio Federal de Inteligencia de la RFA, el nazi BND, en el período comprendido de 1949 a 1989. Esto ya era motivo suficiente para que el MfS decretase el espionaje de largo alcance en toda la RDA dada la enorme gravedad, equivalente a una emergencia nacional, que suponía tal cantidad de traidores a su propio país. Pero sobre todo el MfS tuvo que hacer frente al acoso que Occidente y, en particular, Alemania Federal, sometieron a la RDA durante los 40 años de su existencia. Las acusaciones contra el MfS se pueden considerar, de facto, como basura plagada de propaganda mercenaria (admitiendo que se pudieran haber perpetrado excesos), donde se omiten, deliberadamente, todos los actos involucionistas y terroristas que Occidente cometió contra el territorio de la RDA.

Se podría afirmar con total seguridad que la mayor parte de los que pasaron por la sede del MfS ni eran pacíficos activistas ni monjas de la caridad, sino espías, criminales o saboteadores venidos de la otra Alemania. El dispositivo de violencia terrorista utilizado por Occidente para implosionar la RDA es de sobra conocido: desde las redes nazis creadas por el jefe de los espías de Hitler en la URSS, Reinhard Gehlen (la Organización Gehlen, luego a través del espionaje de Alemania Federal dirigido por él mismo, el BND) hasta los nazis del Servicio Técnico de la Federación Alemana de la Juventud y el KampfGruppe gegen Unmenschlichkeit o Grupo de Combate contra la Inhumanidad (que tenía reclutados a unos 3.000 mercenarios terroristas bajo control de la CIA). Se podrían contabilizar, igualmente, otros grupos de “lucha anticomunista” similares, todos bajo la supervisión de las agencias de inteligencia occidentales y conocimiento de las autoridades de la RFA y EEUU, quiénes junto al servicio de espionaje exterior británico, el MI6, en Berlín Occidental y la emisora norteamericana RIAS planificaron y coordinaron numerosos actos criminales en el interior de la RDA. Muchos de estos delincuentes, infiltrados en la RDA, fueron capturados gracias a la eficaz acción del MfS-Stasi y condenados a muerte, a largas penas o a multas. De esto, no oirás hablar en los medios controlados.

Respecto de las víctimas del “Muro”, se olvidan en Occidente que más de un centenar de policías fronterizos de la RDA fueron asesinados por agentes terroristas (incluidos policías de la RFA) enviados desde Berlín Occidental, excavando ilegalmente túneles para acceder a Berlín Oriental con los que infiltrar espías y criminales, o simplemente asesinar a los guardias fronterizos de la RDA en el marco de las provocaciones de la “guerra fría”. Así sucedió, por ejemplo, con los asesinatos  de los policías Werner Schmidt y Heinz Janello, de 21 y 19 años, respectivamente, secuestrados en la RDA y asesinados brutalmente en territorio de la RFA por soldados norteamericanos el 2 de marzo de 1951. O el caso del también policía Herbert Liebs, de 21 años, que fue tiroteado y asesinado dentro de la propia RDA por soldados americanos el 21 de febrero de 1951. Los “agit-prop” en el Oeste ignoran, a sabiendas, que en cualquier país del mundo atravesar una frontera ilegalmente, por la fuerza, hacia otro territorio extranjero es motivo suficiente para usar métodos expeditivos contra los que intenten vulnerarla ya que así lo establecen las leyes. Y, en el caso de la RDA, tenían motivos sobrados dado el feroz hostigamiento, interno y externo, que se estaba ejecutando contra el país. Y a los hechos anteriores me remito.

El frente literario anti-“Stasi” no podía faltar a la cita con una amplia variedad de publicistas trabajando en el frente cultural de la CIA (esa asociación de malhechores de la que nunca mencionan que ha ocasionado más de seis millones de muertos en el mundo, gracias a sus golpes de Estado y la creación de escuadrones de la muerte). Desde la hiperactiva anticomunista Anne Applebaum hasta Anna Funder (Stasiland) pasando por Gary Bruce, John Koehler y su Stasi: The Untold Story of the East German Secret Police, o nazis como David Irving han construido narrativas basadas en patrañas, testigos comprados, tergiversaciones y falsificaciones. El amarillismo anticomunista se cobra por adelantado. Y la Stasi ha dado mucho juego en ese sentido.

Después del robo de los archivos de la sede del MfS, a través de la llamada Operación Rosenholz en 1989, preparada por la CIA y el BND alemán, Occidente se incautó de lo que presuntamente eran las pruebas de cargo contra la “Stasi” en la RDA, es decir, el supuesto espionaje masivo contra “millones” de personas y la persecución política contra “disidentes” así como el desenmascaramiento de agentes e informantes que participaron en esas operaciones. Un escaparate idóneo que iba a suponer la utilización propagandística de esos archivos para los intereses de Occidente; ficheros que, en manos del “enemigo”, iban a ser susceptibles de ser manipulados con enmiendas o la supresión de páginas sensibles, o directamente no iban a exponerse públicamente aquellos documentos que, con total seguridad, dejaban al descubierto no sólo las operaciones terroristas de los servicios de espionaje de Occidente contra la RDA, sino la comisión de actos criminales que el MfS había documentado de las agencias de inteligencia occidentales, como los cometidos por la infame Red Gladio de la CIA-OTAN en toda Europa occidental, desde los años 60, de las que el MfS tenía conocimiento, al igual que la KGB.

¿Por qué no hablamos ahora de Occidente? ¿Del pudridero que esconden agencias de seguridad e inteligencia como la NSA, la CIA, el FBI, el BND, el SISMI italiano, el MI5/6 británico  o el CNI español en asuntos tan turbios como los atentados de falsa bandera islamistas (no ya del Gladio anticomunista) de los últimos años en Europa? ¿Saben que España, a través del CNI, ha proporcionado a la NSA americana millones de datos de personas de este país? ¿Espionaje masivo? ¿Se atreven a hablar contra la “Stasi” cuando la seguridad nacional de la RDA estuvo verdaderamente amenazada por Occidente durante cuatro décadas?. Pero ¿y las “democracias”? ¿quién las amenaza si ellas son la mayor amenaza para el mundo gracias a sus conexiones con el crimen organizado, el narcotráfico, financian organizaciones terroristas y perpetran los mayores delitos que uno se pueda imaginar?

Mientras la maquinaria anti-RDA y anti-“Stasi” funcionaba a todo tren en la década de 1990, conviene hacer un inciso, o punto y aparte, y echar una mirada sobre cómo la nueva Alemania de Kohl abrió, precisamente en esa década, un frente militar-terrorista junto a EEUU y la OTAN para despedazar Yugoslavia. Y, precisamente, su servicio secreto nazi, el BND junto a la CIA, tuvieron un papel muy activo en la organización, financiamiento y entrenamiento de grupos terroristas kosovares como el UCK y yihadistas de AlQaeda, con los que propagaron el caos étnico con el fin de atomizar los Balcanes y, en última instancia, deponer al presidente serbio Milosevic. Sin contar el dinero que fue empleado por la CIA, como señala su ex agente Steven Bauer, para comprar a periodistas de los medios hegemónicos occidentales de forma que se distorsionara la realidad bélica en favor de la OTAN y se satanizara a Milosevic. El plan de Alemania y EEUU para destruir Yugoslavia resultó ser un calco completo del que Hitler y Mussolini emprendieron en la II Guerra Mundial para dividir aquel país (incluido Kosovo) y repartirse áreas de influencia.

El intento de “desahuciar” la memoria de la RDA, a base de “Stasi-satanizar”, crear museos anti-Stasi, etc, es una hipocresía de los vencedores de la “guerra fría” (dados los crímenes cometidos por Occidente y la propia Alemania Federal), que ha resultado ser un fracaso puesto que encuestas realizadas en el antiguo territorio alemán oriental en los años posteriores a 1989 (hasta hace tres años) no han hecho nada más que confirmar el fracaso de esa operación “desmemoria-demonización-RDA”, algo que ha hecho “saltar las alarmas” en la clase política y periodística de Alemania. El 78 por ciento de esos germano orientales todavía considera que el sistema escolar de la RDA era mejor, incluso más que en una encuesta de 1995. Entonces fue del 76 por ciento.

Los juicios de los alemanes del Este sobre las fortalezas de la antigua RDA…sistema de salud-seguridad social, igualdad de derechos para mujeres y hombres, protección contra el crimen y la delincuencia y el sistema educativo seguían siendo muy positivos. Dos de cada tres alemanes orientales también calificaban el sistema de atención médica de la RDA de manera más positiva (66% de la RDA) que el de la República Federal de hoy. ¿Realmente creen que si esos ciudadanos hubieran sido víctimas masivas de la “opresiva” Stasi y “conociendo” los bulos que ha ido propagando la prensa occidental sobre el espionaje tendrían un solo gramo de nostalgia por la RDA?

De los suicidios en la ex RDA, tras la anexión a Alemania Federal, no hay estadísticas oficiales publicadas porque es algo que no ha preocupado nunca a los signatarios del Estado alemán “reunificado”. Las estadísticas exactas no existen ni existirán. No hay un interés político real sino en enmascarar aquellos suicidios como consecuencia de “decisiones personales” sin una relación causa-efecto (desaparición de la RDA-anexión). Sólo se pueden manejar cifras extraoficiales. Por ejemplo, la agencia de noticias francesa AFP publicó una información en 1990 estimando que 4.294 personas se habían suicidado en los nuevos estados federales (en decir, en la antigua RDA). Sólo en la pequeña localidad de Potsdam de la RDA, el número de suicidios aumentó de 126 (1989) a 202 en 1990 (según el medio alemán Berliner Zeitung de 18.2.1991).

Sin embargo, cuarenta y seis autores alemanes compilaron un estudio en la revista de teoría social, derechos humanos y cultura llamada “Ícaro” de la GBM (Der Verein Gesellschaft zum Schutz von Bürgerrecht und Menschenwürde, es decir, Sociedad para la Protección de la Ciudadanía y la Dignidad Humana, en sus números 3 y 4, a principios de los años 90) analizando que es lo que llevó a seguramente decenas de miles de personas a la muerte-suicidio. El estudio llegó a una conclusión demoledora: la “revolución pacífica” de 1989 en la RDA fue un mito donde miles de personas fueron víctimas mortales de la “gran purga capitalista del Oeste”. Algunos, incluso, aventuran que pudieron llegar hasta las cien mil personas.

La GBM fue creada el 3 de mayo de 1991 en Berlín por ex funcionarios del MfS, científicos, artistas, teólogos y abogados de la RDA que fueron represaliados, en mayor o menor medida, por la revanchista Alemania del Oeste. Organización, la GBM, que no tardó en ser puesta bajo la mirilla de una amplia gama de detractores: desde supuestas “víctimas” de la Stasi y Asociaciones “víctimas del comunismo” (integradas por muchos ex nazis) a periodistas ultraconservadores o “socialdemócratas”, pasando por historiadores blanqueadores del nazismo o la vigilancia gubernamental de la Oficina de Protección de la Constitución, un instrumento político de carácter fascista para controlar y perseguir las ideas comunistas en Alemania.

Entre los Investigadores más reconocidos que publicaron el informe en la citada revista Ícaro figuraban el historiador Manfred Weißbecker,  el economista de la ex RDA, Harry Nick (1932-2014), miembro del Foro Marxista y la Sociedad Leibniz, el Pastor protestante Dieter Frielinghaus (no toda la iglesia de la RDA era reaccionaria) que fue y es a sus 89 años, curiosamente, miembro del Partido Comunista Alemán y miembro fundador de un grupo de apadrinamiento de la Juventud Libre alemana (en 1995), la actriz alemana oriental Käthe Reichel (1926-2012), una disidente-disconforme en su momento con las autoridades de la RDA o el “controvertido” abogado Peter Michael Diestel, miembro del partido conservador CDU en el primer gobierno capitalista surgido de las elecciones “libres” en la RDA que eligió a Lothar De Maiziere, también del CDU. Unas elecciones, por cierto, que de “libres” no tenían nada más que la fachada chantajista impuesta por Occidente en unas condiciones absolutamente antidemocráticas donde a los votantes se les conminó a elegir a las fuerzas reaccionarias de la RFA o no recibirían ayudas tras la anexión.

Las víctimas del genocidio silencioso contra la RDA abarcaron desde profesores universitarios, hasta jueces o simples trabajadores, granjeros cooperativos, maestros, ingenieros y periodistas, médicos, artistas y científicos, todos ellos, o en su inmensa mayoría, víctimas la cacería macarthista que desataron Helmut Kohl y sus secuaces, muy seguramente también a instancias de la Rusia de Gorbachov-Yeltsin y de EEUU.

 

LA CACERÍA POLÍTICA CONTRA LA RDA

 

La persecución ideológica contra miembros del SED (Partido Socialista Unificado), que estaban al frente de cargos públicos en las instituciones de la RDA, fue uno de los principales mecanismos represivos que se utilizó por los revanchistas del Oeste. Ello supuso que algunos integrantes del SED que estaban en las estructuras políticas de la RDA optaran por el suicidio. Entre ellos:

Herbert Heber (1927-1989), primer secretario de distrito del SED (Partido Socialista unificado), en Köthen, Berlín Oriental, fue uno de los primeros en dar por terminada de forma dramática su singladura política en la RDA (del primero del que se tiene constancia que se suicidó es otro secretario de distrito del SED, el de Bautzen, Helmut Mieth). Cuando la contrarrevolución en Alemania Oriental estaba alcanzado niveles de acoso y difamación insoportables, Heber, que estaba dividido entre su convicción honesta como comunista y sus dudas sobre la convulsa situación de la RDA, se sintió abandonado por su partido y sus camaradas, pero también se sintió responsable de no poder resolver los problemas de la población”, decidió el 4 de noviembre de 1989 pegarse un tiro en su oficina con su arma reglamentaria.

Horst Böhm (1937-1990) fue el último jefe de la administración del distrito del Ministerio de Seguridad del Estado (MfS) de la RDA en Dresde. Nacido en Zwickau, fue hijo de padre panadero y madre manufacturera textil. En 1954 se unió al SED. De 1962 a 1967 estudio ciencias sociales en la Universidad Karl Marx de Leipzig, siendo profesor graduado de marxismo-leninismo. Fue Mayor general en 1982 y jefe del MfS en Dresde. En 1989, se disolvió el Ministerio de Seguridad del Estado de la RDA y Horst Böhm se suicidó el 21 de enero de 1990

Peter Koch (1929-1990) fue un general de división alemana del Ministerio de Seguridad del Estado (Stasi) y jefe de la sede del MfS en Neubrandenburg. De 1945 a 1948 aprendió la profesión de cerrajero y luego trabajó en una fábrica de maquinaria de tractores. En 1946 se convirtió en miembro del SED y asistió desde 1950 a 1952 a la Academia Administrativa Alemana en Forst-Zinna, obteniendo el graduado en economía. En 1976 fue nombrado jefe adjunto operativo de la administración del distrito de MfS Neubrandenburg y en 1977 sucedió al General de División Alfred Böhm, como jefe de la administración del distrito. En 1980 fue nombrado mayor general. En noviembre de 1989 se convirtió en jefe de la recién creada Oficina de Distrito para la Seguridad Nacional, pero ese mismo mes, el 9 de diciembre, se produjo su cese, al disolverse la Oficina del MfS con la “caída de la RDA”. En enero de 1990, fue detenido y puesto temporalmente en libertad. Koch se suicidó el 3 de mayo de 1990.

Franz Rydz (1927-1989) fue un alto funcionario deportivo en la República Democrática Alemana (RDA). Trabajó entre 1966 y 1989 como vicepresidente de la Federación Alemana de Gimnasia y Deportes y de 1970 a 1989 fue miembro del Presidium del NOK (Comité olímpico Nacional de la RDA). Además ocupó la jefatura del Sector de Cultura Física y Deporte en el Comité Central del SED.  También perteneció al Consejo Central de la Juventud Libre alemana de 1959 a 1976 y fue vicepresidente de la Asociación Alemana de Fútbol de la RDA en 1961. El 20 de noviembre de 1989, con motivo del “cambio político” y la puesta en marcha del revanchismo en la RFA contra la RDA, se quitó la vida en la localidad de Kienbaum.

 Wolfgang Junker (1929-1990) fue Ministro de la Construcción de la RDA. En 1949 se unió al SED (Partido de la Unidad Socialista de Alemania). Estudió hasta 1952 en la Escuela de Ingeniería de Construcción en Osterwieck. De 1952 a 1953 fue nombrado gerente en el proyecto de construcción de la avenida Stalinallee de Berlín. Desde 1963 hasta 1989 fue Ministro de Construcción de la RDA. Junker fue galardonado entre otras, con la Orden Karl Marx en 1976, en 1984 con la Estrella de la Amistad en Oro y en 1989 con la Gran Estrella de la Amistad. En enero y febrero de 1990, Junker estuvo bajo custodia de la policía neohitleriana con la vaga, arbitraria e ilegal acusación de haber sido “sospechoso” de “abuso de poder”. El 9 de abril de 1990 Junker se suicidó en Berlín.

 

LA CACERÍA CULTURAL Y SOCIAL CONTRA LA RDA

 

Hanno Coldam, de nombre real Heinz Matloch (1932-1992), fue un conocido domador de leones en el circo estatal de la RDA, galardonado con el Premio Nacional de la RDA. Después de la “caída” del muro antifascista el circo estatal se disolvió tras 30 años de existencia. Matloch se suicidó el 13 de abril de 1992.

Johanna Töpfer (1929-1990) fue miembro desde 1945 de la FDGB (Freier Deutscher Gewerkschaftsbund o Confederación Sindical Libre Alemana) y del SED (Partido Socialista Unificado) desde 1955. Ostentó el cargo de Directora adjunta de las escuelas centrales FDGB en Beesenstedt y Grünheide. De 1971 a 1989 fue miembro del Comité Central del SED y de 1973 a 1977 Vicepresidenta del Consejo de la Paz de la RDA. Töpfer, después de estar sometida a continuos ataques hacia su persona, sin posibilidad de defensa alguna, se suicidó el 7 de enero de 1990 en Berlín. Según el profesor de Economía de la RDA Harry Nick (1932-2014):  Si me preguntaran sobre una persona a la que se le calificara, sin temor a resultar una frase vacía, como “representante de la clase trabajadora de la RDA”, me viene a la memoria el nombre de Hanna Töpfer.

El Dr. Detlev Dalk (1944-1992), como muchas personas del Este de Alemania, fue expulsado de su vivienda por antiguos propietarios (muchos de ellos nazis) de Alemania occidental. Eligió suicidarse “públicamente” mediante un comunicado, para protestar contra la injusticia y la revancha infligida a los alemanes orientales por la RFA. Dalk, curiosamente, había sido uno de los partidarios de los “cambios democráticos” en la RDA, ya que fue uno de los líderes de los contrarrevolucionarios Neuen Forum-Alliance 90, por el municipio de Zepernick y miembro del consejo de distrito de Bernau. Ante la perspectiva de perder su casa, Dalk escribió una nota antes de suicidarse “no me dejan otra posibilidad que la muerte pública”. En una carta abierta al Canciller Helmut Kohl, Dalk escribió: “Estoy preparado para irme. Voy a sacrificar mi vida para que mi familia y otras familias en las llamadas áreas de anexión puedan vivir sus vidas pacíficamente donde viven hoy. La decisión no ha sido fácil para mí”. En marzo de 1992, Dalk se ahorcó en su ciudad de Zepernick como un acto de protesta desesperada. Un mes después del suicidio de Dalk, un segundo residente de la RDA también se ahorcó. La policía dijo que el hombre, Fred Haupt, estaba a punto de ser expulsado de su pequeña casa para dejar paso a la ex propietaria, una mujer del oeste de Berlín.

Thomas Schleusing (1937–1993) fue un ilustrador y caricaturista alemán conocido por sus dibujos en el periódico semanal de la RDA Wochenpost. En 1961 obtuvo su diploma en la Facultad de Artes Visuales y Aplicadas de Berlín-Weißensee. Fue miembro de la Sociedad Pirckheimer y del colectivo de artistas Grupo 4. Ganó notoriedad al diseñar la portada de la revista juvenil Neue Leben y diseñó numerosos libros para niños en Berlín Oriental. Schleusing se suicidó en 1993.

Christoph Ehbets fue ilustrador de carteles de teatro y portadas de libros en la RDA. Su primer trabajo fue diseñar, en 1960, la portada discográfica de la ópera “Der Freischütz”, de Carl Maria Von Weber, para el legendario sello de la RDA Eterna. Ehbets no solo tenía la habilidad para crear sus propias imágenes. Como comisario y organizador, realizó numerosas exposiciones en Schloss Köpenick y Kulturbundgalerie, incluyendo obras de Fritz Cremer, Arno Mohr y Gabriele Mucchi. Con la anexión de la RDA a la RFA en 1989, cito textual de un medio de Alemania occidental, “Christoph Ehbets tuvo la oportunidad de la libertad de viajar y de expresarse”. Pero lo que encontró Ehbets, como resultado de la llegada de la “libertad capitalista”, fue desempleo y caer en una profunda depresión, lo que le llevó al suicidó en otoño de 1992, dos años después de la anexión.

Wolf Kaiser (1916-1992) fue uno de los más importantes actores  de cine y teatro alemán en la RDA. En 1965, Kaiser fue galardonado con el Premio Nacional de la RDA y fue contratado dos años más tarde en el Volksbühne. Desde 1969, se centró principalmente en la actividad frente a la cámara y perteneció hasta 1990 a la unión de actores de televisión en la RDA. El 22 de octubre de 1992, cuatro días antes de su 76º cumpleaños, Wolf Kaiser se suicidó tirándose por la ventana de su apartamento en Berlín, situado cerca del emblemático Berliner Ensemble.

Herbert Kegel (1920-1990), fue un reputado director de orquesta de la RDA, el más importante, que realizó innumerables grabaciones de compositores clásicos y, sobre todo dio voz a los contemporáneos (Blacher, Hindemith, Dessau, Orff, Hartmann, Lutoslawski) al frente de su orquesta, la Sinfónica de la Radio de Leipzig (luego renombrada como “MDR” ya que había que eliminar todo vestigio cultural de la RDA, incluidos los nombres de orquestas) o la Filarmónica de Dresden, de la que se hizo cargo en 1978. De 1975 a 1978 también trabajó como profesor honorario de dirección en el Conservatorio de Música “Felix Mendelssohn Bartholdy” de Leipzig.  Entre las grabaciones de Kegel se pueden citar acercamientos magistrales a Johannes Brahms (Sinfonías, Requiem Alemán, Concierto para piano nº 2), las sinfonías 3 a 9 de Anton Bruckner o su Mahler y Beethoven. Además fue director del gran Coro de la Radio de Leipzig.

Kegel, después de consumarse la anexión de la RDA a la RFA, fue destituido de todos sus cargos (esto no lo verás en las biografías de Wikipedia), en sintonía con la cacería cultural que estaba desatando el neohitlerianismo, y víctima de depresión y de ver como la RDA desaparecía de un plumazo, se suicidó el 20 de noviembre de 1990.

 

 

ESTE ARTÍCULO SE PUEDE REPRODUCIR POR CUALQUIER MEDIO, SIEMPRE QUE SE CITE LA FUENTE ORIGINAL (BERLÍN CONFIDENCIAL) TAL COMO ESTABLECE LA LICENCIA CREATIVE COMMONS. DE LO CONTRARIO, QUEDA PROHIBIDA SU REPRODUCCIÓN

 

 

FUENTES:

http://totgesagtelebenlaenger.blogsport.de/zeitzeugenberichte/opfer-der-konterrevolution-19891990-teil-1/
http://totgesagtelebenlaenger.blogsport.de/zeitzeugenberichte/opfer-der-konterrevolution-19891990-teil-2/
http://www.dkp-online.de/uz/3847/s1502.htm
http://offen-siv.kommunistische-geschichte.de/die-konterrevolution-trieb-zehntausende-in-den-tod/
www.wikipedia.de
https://www.presseportal.de/pm/7880/2837960
http://www.berliner-woche.de/koepenick/kultur/sonderausstellung-fuer-einen-fast-vergessenen-kuenstler-d69769.html

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