¿Sobrevive la conciencia ‘más allá’ del espacio y el tiempo? (6). Desmontando a Sam Harris, pseudoescéptico, pseudoateo y…sionista

 

SAM HARRIS: EL ATEÍSMO ES AUTÉNTICO Y VERDADERO SÓLO SI DEFIENDES AL ESTADO ETNICISTA DE ISRAEL

 

El aspecto más irritante que surge a la hora de explicar la naturaleza desde una perspectiva materialista pasa por creer que esta es la única portadora de la realidad, de la conciencia misma. De hecho, el materialismo tendría mucho más sentido si la conciencia no existiera en absoluto, si todo el universo consistiera simplemente en el despliegue de una serie de procesos mecánicos inconscientes. Pero no es así. El materialismo de hoy día podría decirse que sirve a poderosos intereses económicos y políticos

(Bernardo Kastrup, científico)

 

A la “desmitificación” de las ECM (no sólo la de Reynolds) se han sumado otros insignes escépticos con sus opúsculos correspondientes, como es el caso del filósofo ateo y neurocientífico Sam Harris, en particular para dar cuenta del caso “Alexander”. Pero tampoco, piensa uno, hacía falta esforzarse mucho para desmontar la propaganda religiosa, disfrazada de ECM, que Alexander ha dejado en su libro La Prueba del Cielo. Ya dije, en otra entrada, que no dudaba que Alexander hubiera tenido esa ECM pero la barnizó tanto de religiosidad que sólo ha quedado de su experiencia un best-seller para consumo de charlatanes teístas y de la Nueva Era.

Harris es uno de los ateos catecumenistas más mediáticos junto a Richard Dawkins, Daniel Dennett y el lenguaraz Christopher Hitchens, ya fallecido. Todos ellos defensores del modelo hermenéutico de que la conciencia emana del cerebro. El único “argumento” de Harris para descalificar el caso ECM de Pam Reynolds fue atacar “ad hominem” a uno de los médicos presentes en la operación, el cardiólogo Michael Sabom. Dice Harris que El Dr. Michael Sabom, es un cristiano que ha estado trabajando durante décadas para corroborar el significado de otro mundo en las ECM. La posibilidad de que en este caso la persona que experimentó la ECM sea prejuiciosa, se hayan manipulado testigos y se hayan introducido falsos recuerdos es algo que resulta insoportablemente obvio”.

Para Harris todo lo relativo al caso Reynolds forma parte de un montaje, de una conspiración y de “obviedades” orquestadas por “cristianos” y gente como Reynolds incapaz de decir que tuvo una experiencia fuera de los márgenes de lo científicamente explicable. Da igual que seas religioso o no. Para Harris, que va presumiendo de ateo-escéptico y de intelectual formado en neurociencia, esos argumentos resultan cuanto menos penosos. Todo es explicable en nombre del dogma bíblico del apóstol Harris. Si usted opone pruebas contrastadamente objetivas es un ignorante.

Aunque me salga un poco del tema objeto de esta entrada (las ECM) hay que decir que para Harris la clave de los conflictos políticos modernos con trasfondo religioso, en particular el fenómeno islamista, reside en la naturaleza malvada intrínseca de las religiones, algo (esto último) que uno suscribe plenamente si no fuera porque la ignorancia endémica de Harris (no sabes si es a posta) no le permite ver que en todo ello hay un necesario componente geopolítico cuyo principal fustigador ha sido y es, precisamente, su país, EEUU. Pero es que Harris no puede verlo cuando, por su origen judío, es un claro partidario, en el caso del conflicto palestino-israelí, del Estado terrorista de Israel, uno de los principales incentivadores del polvorín islamista en Oriente Medio.

Israel, el “pueblo elegido” (¿le sonará esta manifestación de integrismo a Mr. Harris?), que lleva viviendo décadas de la industria del Holocausto, ha creado y financiado a los Hermanos Musulmanes (Hamás), ha promovido la construcción de mezquitas y radicales islamistas en Palestina para destruir a la facción laica-comunista palestina de la OLP (pero sobre todo al Frente Popular para la Liberación de Palestina), ha dado apoyo logístico al terrorismo yihadista de ISIS en Siria y, como colofón a sus atrocidades, bombardea, secuestra, tortura y asesina a niños palestinos en una espiral represiva sin fín apoyada completamente por el Occidente “laico” y “ateo” de Harris. El judaísmo-sionismo y la crueldad de Israel no parecen ser una de las principales preocupaciones religiosas de Harris y sí el islamismo o el cristianismo.

Es más, el farsante “ateo”-sionista Harris habla de Israel, en su “¿Por qué no critico al Estado de Israel?”, (video de abajo), largando perlas como estas (cito textual) “son los menos de los menos culpables”. “Decir que Gaza es un campo de prisioneros es una ilusión moral (?) de quien no sabe analizar las causas reales del conflicto”. “Hay una diferencia moral innegable entre Israel y sus enemigos y es que Israel está rodeada de gente que tiene intenciones genocidas contra ellos”. “Hay programas donde se les enseña a los palestinos a odiar a los judíos”. “Si unos militares israelíes lanzan una bomba y matan niños no lo hicieron deliberadamente, sino que se ‘esquivocaron. Sabemos que esa no es la intención de los israelíes”. “Hay muchas razones para creer que los palestinos si pudieran matarían a todos los judíos, es parte de su plan”.

 

 

Recalca una y otra vez Harris las mentiras propagadas por el sionismo como es el caso de los “escudos humanos palestinos” para justificar las atrocidades del Estado de Israel. Los desvaríos intelectuales de Harris ya son esperpénticos cuando se pregunta “¿dónde está la izquierda y los musulmanes manifestándose contra el ISIS?”. Que se lo pregunte a la “izquierda” nini troskista y socialdemócrata o a las monarquías tiránicas del Golfo, aliadas de su país, EEUU. Pero, sobre todo, al “laico” Occidente el gran patrocinador del terror “yihadista”. Harris desvía su discurso, una vez más, hacia la “ultra-ortodoxia” judía y los fraudulentos ISIS-AlQaeda (ingeniería terrorista de Occidente) creyendo conocer la “realidad” internacional pero queda como un ilustre bufón del globalismo anglosionista, todo para justificar al Gran Israel etnicista, sionista y racista.

Todos los conflictos del siglo XX y XXI que han tenido motivaciones de índole religiosa, sobre todo los relativos a Yugoslavia, Chechenia o el Oriente Medio (con sus implementados terrorismos gemelos AlQaeda e ISIS, ambos manufacturados por la CIA) son, para el ignorante Harris, la consecuencia única de una ideología retrógrada, totalitaria y exclusivista que se ha reactivado después de llevar “dormida” desde el medievo. Pero admitiendo y apoyando el sustrato ideológico anterior de Harris respecto de todas las religiones (o, al menos de las dos más importanes, cristianismo-islamismo), ese resurgir religioso integrista ha vuelto a “renacer” de la mano del manto protector de las democracias occidentales, las cuáles han avivado el fundamentalismo coránico salafista en una estrategia planificada bajo la llamada Operación Gladio B, creando, , entrenando, armando y financiando a grupos terroristas de corte islamista, para mantener el rol de su expolio económico y político en el mundo.

Pero también, no lo olvidemos, se ha ejemplificado ese radicalismo postizo en el apoyo dado por la “secular” Occidente a regímenes ultracatólicos genocidas, sobre todo a lo largo del siglo XX: desde la nacionalcatólica España franquista hasta las dictaduras militares del Cono Sur latinoamericano (todas ellas con fuertes raíces cristianas) pasando por el régimen sudafricano del “apartheid”. Qué decir del soporte económico, jurídico, político y terrorista dado por la “laica” Occidente al Estado mafioso vaticano y las iglesias de él dependientes, en Europa y EEUU, para el mantenimiento del control ideológico del rebaño.  Por no hablar de ese God Bless America con el que todos los presidentes americanos finalizan sus solemnes discursos guerreros o de investidura. No importa que el gato sea pardo, rubio, blanco o negro, lo que importa es que cace ratones para el imperio.

Cualquier aliado es confiable para EEUU siempre que no sea comunista, anticapitalista, antiglobalista e incluso “neutral” ya que como decía el activista, ya fallecido (o asesinado) Steve Kangas (denunciante de la CIA, a la que acusó de haber causado más de seis millones de muertos en todo el mundo desde su fundación hasta el año 1987) “no hay cosa que mayormente irritase a los estrategas políticos y militares de Washington que el hecho de que un país se mantuviese neutral frente a EEUU” y, por tanto, dicho país era susceptible de ser desestabilizado tanto o más que uno comunista. En este sentido, la practicidad política de tierra quemada de Washington es más inteligente que la del III Reich quien sólo ambicionaba conquistar el poder global de los mil años bajo premisas raciales ario-supremacistas.

Harris, por otra parte, hace una comparativa política, en su Manifiesto por el Ateísmo, entre regímenes opuestos ideológicamente, para no intentar contaminar su anémica irreligiosidad militante cuando se le reprocha que Stalin, Mao, Hitler o Pol Pot eran la consecuencia indeseable del ateísmo. Dice Harris que La gente de fe a menudo afirma que los crímenes de Hitler, Stalin, Mao y Pol Pot fueron el producto inevitable de la incredulidad. El problema con el fascismo y el comunismo, sin embargo, no es que sean demasiado críticos con la religión; el problema es que se parecen demasiado a las religiones. Dichos regímenes son dogmáticos hasta el núcleo y en general dan lugar a cultos de personalidad que son indistinguibles de los cultos del culto al héroe religioso. Auschwitz, el gulag y los campos de muerte no fueron ejemplos de lo que ocurre cuando los seres humanos rechazan el dogma religioso; son ejemplos de dogmas políticos, raciales y nacionalistas descarriados.

Una vieja artimaña intoxicadora de los funambulistas del capitalismo neoconservador ha sido siempre colocar en un mismo plano político a Hitler y líderes del comunismo como Stalin y Mao cuando es una obviedad que si existía una línea ideológica afín entre sistemas políticos, sobre todo en razón de sus intereses económicos, esa no era otra que la de Hitler con los capitalistas norteamericanos que financiaron su ascenso al poder y los europeos occidentales que estuvieron pacificando con el III Reich antes de que se dieran cuenta de que iban a ser engullidos por él, además de sostener el gran capital occidental, tácita y expresamente, a dictaduras de color fascista una vez acabada la II Guerra Mundial.

Eso sí, Occidente salvava a duras penas las distancias con los delirios etnicistas del nacionalsocialismo alemán, aunque uno no estaría tan seguro de que las grandes potencias capitalistas no guardaran igualmente similitudes en ese aspecto, dadas las guerras ilegales perpetradas hasta el día de hoy por EEUU y sus aliados con sus incontables masacres y millones de muertos desde el fin de la II Guerra Mundial. De Pol Pot, citado por Harris, no hablo porque este monigote siniestro y genocida fue creado por la CIA (como tantas bandas terroristas llamadas de extrema izquierda) para servir de puente demonizador y desestabilizador en el sudeste asiático en aras de los objetivos de conquista imperial norteamericana.

Cabría refrescar la memoria del amnésico Harris, ya que menciona el comunismo como un asimilado ideológico del nazismo, que en países como en la dictadura criminal del nazi Suharto (Indonesia) la CIA dio órdenes expresas al régimen tiránico impuesto por EEUU para que asesinase sin piedad alguna a todos los comunistas de ese país asiático. El resultado fue la muerte, al menos, de un millón de personas, militantes o simpatizantes comunistas. Se trataba de limpiar Asia de esos ateos que son descarriados para Harris. Recordar también a Harris que la CIA, esa que enarbola su democracia americana, se nutrió, tras la II Guerra mundial, de criminales de guerra nazis como el jefe de los espías de Hitler en el frente oriental, Reinhard Gehlen (designado por la CIA para fundar el BND –servicio de espionaje alemán occidental- y para luchar contra el comunismo soviético), Klaus Barbie (el carnicero de Lyon, Francia) y miles de oficiales de las SS y la Gestapo para desestabilizar y atomizar el bloque socialista.

Resulta un argumento falaz atribuir al comunismo ser una “religión” sólo porque eres un ateo snob formado en una universidad elitista (Stanford) que intenta desmarcarse de países que fueron oficialmente laicos (que no ateos), como la URSS de Stalin y la China de Mao, echando mano de la propaganda anticomunista de la CIA y Occidente. ¿Acaso no sabe Harris que Hitler y el Papa Pío XII estaban en comunión? ¿Y que el Vaticano y los EEUU consideraban a la URSS y al comunismo los enemigos de Dios, lo que les llevó a ambos forjar una alianza para poner en práctica el terrorismo de Gladio con el que pretendieron acabar con todos los comunistas de Italia y Europa?

El capitalismo occidental, tan condescendiente y cómplice con la religión de Dios, se volcó en desprestigiar y demonizar al comunismo para imputar a la URSS, China y otros países socialistas millones de muertos fabricando datos y cifras falsas a través de sus propagandistas culturales del Este y el Oeste. EEUU estuvo no sólo detrás de la propaganda sino de los muertos que en muchas ocasiones se atribuyen al comunismo como fue, en particular, la hambruna de los años 30 en la URSS que fue organizada por los propios EEUU.

Qué se puede esperar de este bobo ateo de Harris que cree que la autoría del 11-s, cito textual, fueron “secuestradores universitarios de clase media que no tenían ninguna historia conocida de opresión política. Sí pasaban, sin embargo, una gran cantidad de tiempo en su mezquita local, hablando de la depravación de los infieles y de los placeres que esperan a los mártires en el Paraíso. Una persona puede tener un nivel de educación tan alto como para saber construir una bomba nuclear y al mismo tiempo creer que obtendrá 72 vírgenes en el Paraíso”.

Con esta fábula tan risible, con este frívolo discurso político poco más se puede decir de Harris, cuando es notorio que, en el 11-s, Mohamed Atta (el “cerebro”) y el resto de chivos expiatorios controlados por la CIA y el FBI eran adictos a la carne de cerdo, al alcohol y a las juergas y no fueron capaces de pilotar una mierda de avioneta ni cuatro horas seguidas en la base aérea que la CIA tenía en Venice (Florida), donde fueron “entrenados”. Un evento, el 11-s, que fue una gran conspiración interna refutada miles de veces por arquitectos, ingenieros, físicos, expertos en inteligencia, ex oficiales de la CIA y la NSA y un largo etc…y que es conocida por los “truthers” de EEUU como un “inside job”.

Algo así, similar al 11-s, sucedió en el 11-m español (y posteriores atentados de falsa bandera) con su correspondiente rosario de sacrificables confidentes que estaban controlados por la policía, la guardia civil y el CNI y que fueron utilizados como pantalla fraudulenta del atentado. Sólo que aquí, en España, la legión de cobardes, desinformados y amanuenses del régimen ha predominado para guardar silencio cómplice de aquel crimen, al contrario que los desfalsificadores y denunciantes que todavía existen en EEUU y que están bajo la mirilla del fascismo gobernante y sus agencias de seguridad (como es el caso de la ex agente-informante del FBI, Sibel Edmonds).

Con estos títulos el catequista ateo Sam Harris se ha presentado para deslegitimar, supuestamente, las ECM que son explicadas al margen de la ciencia oficial ya que, según él (y otros) la narrativa del interesado que las ha experimentado procede de un relato “sobrenaturalista” y carece de valor. Como si el ateísmo fuera un salvoconducto necesario para apoyar a la ciencia ortodoxa y legitimar así la naturaleza, según ellos, “probadamente anómala cerebral” de una ECM. Y el que diga lo contrario es automáticamente considerado partidario de fantasías espirituales, de las religiones organizadas o de los delirios de la Nueva Era.

Pero la prueba en contrario para rebatir y refutar a este “hombre de paja” llamado Sam Harris está en gente de ciencia como Pim Van Lommel, Roger Penrose, Stuart Hameroff, Michael Sabom, Robert Spetzler, Karl Greene, Jeffrey Long (en menor medida, ya que Long, aunque es un gran científico con un impresionante curriculum, se ha desviado en extremo hacia el teísmo en su último libro God and the Afterlife), Bruce Greyson, Peter Fenwick y muchos otros científicos, sin duda, charlatanes para Harris.

Un Comentario

  1. Loam

    Nunca me gustó Sam Harris. Se maneja dentro de los márgenes de una ambigüedad calculada, propia de quienes no quieren asumir riesgos ni compromisos que los alejen de la esfera del del poder. En sus antípodas, Chris Hedges: “Quizás no seamos capaces de salvarnos a nosotros mismos […] pero podemos crear espacios de resistencia donde la verdad, la belleza, la empatía y la justicia perduren”.

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