Ucrania, Corea, Siria, Irán…Falsificando la historia el Tío Sam se encamina hacia la guerra

Ucrania, Corea, Siria, Irán…Falsificando la historia el Tío Sam se encamina hacia la guerra

Finian CUNNINGHAM | 22.04.2017 | OPINION

El presidente ruso Vladimir Putin advirtió esta semana en el Foro Internacional del Ártico sobre los peligros reales y actuales de falsificar la historia. Dijo que esa distorsión deliberada de la historia erosiona la ley y el orden internacionales, creando caos y llevando a nuevos conflictos. El líder ruso deploró el uso de la historia como un “arma ideológica” para demonizar a otros países o personas y señaló que sin una comprensión adecuada de la historia estamos obligados a repetir los errores del pasado. Esto también nos recuerda aquella máxima que Karl Marx escribió en su tiempo: «La historia se repite, primero como tragedia, después como una farsa»

Mientras Putin enumeraba los peligros de falsear la historia, el presidente de Ucrania, Petro Poroshenko, era recibido en Londres por la primera ministra británica, Theresa May, en una visita de dos días. El régimen de Kiev, que lidera Poroshenko, llegó al poder mediante un golpe de Estado violento, en febrero de 2014, en contra del legítimo gobierno electo, con el apoyo clandestino de Washington y la Unión Europea. Desde entonces, los militares de Ucrania han estado librando una guerra en la región oriental del país que ha provocado más de 10.000 muertos y hasta un millón de desplazados. Todo porque la población étnica rusa de la región oriental de Donbass se niega a reconocer la legitimidad del régimen de Kiev debido a la ilegalidad de su acceso al poder hace tres años.

Sin embargo, Poroshenko y su régimen están contando una versión completamente distinta ya que según Kiev el país está luchando contra una “invasión” de su vecina Rusia. La falsificación de la historia del presidente ucraniano fue validada por su anfitriona británica que obedientemente asintió dicha versión, mientras que Poroshenko afirmó que su país era un baluarte en la defensa de Europa contra la invasión rusa. “Esta no es la lucha de Ucrania, es la lucha de Europa. Las sanciones y la resistencia del ejército ucraniano son la única razón por la que los tanques rusos no están mucho más allá en Europa “, dijo Poroshenko, cuya ridícula versión de la historia recibió la aprobación tácita británica. Involuntariamente, Poroshenko puede ser visto como la confirmación de los peligros de la difamación histórica que Putin estaba advirtiendo.

Falsificar acontecimientos recientes y contemporáneos en Ucrania podría ser un recurso útil para obtener el apoyo financiero y militar de Occidente por parte del corrupto y tambaleante régimen de Kiev. Tal propaganda desvergonzada de la historia también puede ser un recurso útil para expandir el poder militar de la OTAN bajo la tutela de Estados Unidos, con todos los lucrativos contratos de armas que ello implica para los gobiernos occidentales. Sin embargo, tal tergiversación de los acontecimientos sirve, en última instancia, para alimentar conflictos innecesarios, como destacó Putin. Tal flagrante tergiversación es en sí misma un acto delictivo para engendrar una guerra. Ucrania es sólo un ejemplo. Los peligros de distorsionar, suprimir o falsificar la historia son demasiado abundantes en los últimos acontecimientos internacionales.

Esta semana, el vicepresidente estadounidense Mike Pence volvió a amenazar a Corea del Norte con la guerra y la aniquilación, diciendo que la “espada” estadounidense fue dibujada para “proteger la libertad” de sus aliados japoneses y surcoreanos. Pence hizo groseras referencias, distorsionadas, a la Guerra de Corea de 1950-1953, describiéndola como una lucha entre el «bien» respaldado por Estados Unidos y el «mal» respaldado por los comunistas.

Tal vez si Washington reconociera el horrendo legado de los crímenes de guerra cometidos durante la Guerra de Corea, con el resultado de más de tres millones de civiles asesinados por los bombardeos estadounidenses, podría haber una oportunidad para un diálogo franco y positivo para resolver el conflicto en curso en la Península coreana. Tal como se manifiesta, la retórica delirante sobre la historia de Corea sólo sirve para agravar las tensiones y los conflictos, lo cual no hace más que evidenciar cuáles son los verdaderos propósitos de Washington falsificando la historia.

De igual forma, Washington persiste en afirmar que sus ataques con misiles contra Siria a principios de este mes son una demostración “justa” del poder militar que se utilizará contra cualquier nación que considere que viole el derecho internacional, citando el incidente con armas químicas en Siria el pasado 4 de abril. Los Estados Unidos y sus aliados alegan, con “pruebas” exiguas, que el ataque con armas químicas fue llevado a cabo por fuerzas del gobierno sirio, quienes habrían lanzado gas sarín venenoso contra la población civil.

Una vez más, se trata de una indigna falsificación de la historia a la que se han sumado los gobiernos estadounidense, británico y francés, junto con la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas, integrada en la ONU. Todas estas afirmaciones se hicieron sobre la marcha, sin una investigación imparcial sobre el supuesto ataque con armas químicas en Khan Sheikhoun, provincia de Idlib. Sin embargo, esas dudosas alegaciones fueron invocadas como “causa justa” para nuevos ataques con misiles contra Siria por parte de la administración Trump, tan sólo tres días después, cuando en realidad esos ataques muy bien podrían ser condenados como una agresión ilegal y un acto criminal de guerra contra un país soberano.

Un hecho cercano en el tiempo aún más inquietante, sobre la falsificación de la historia en Siria, revelaría que el grupo de rescate conocido como los “cascos blancos” se trataría en realidad de militantes ilegalmente armados que servirían como agentes de desinformación a los medios de comunicación occidentales y que estarían patrocinados por la inteligencia militar de EEUU, Reino Unido y Francia. Es por eso que Rusia, Irán y Siria están exigiendo una investigación completa e imparcial sobre el último “ataque” con armas químicas. Hay fuertes sospechas de que dicho “evento” fue un truco propagandístico organizado por los terroristas respaldados por Occidente, precisamente con el fin de crear un pretexto para el posterior ataque militar estadounidense contra Siria.

Este escenario, en particular, sería perfectamente coherente con la narrativa global que afectaría a toda la guerra siria, desde que comenzó en marzo de 2011. Desde el principio, la “guerra” de Siria se trató de una operación secreta impulsada por Occidente para promover el cambio de régimen en ese país. El objetivo del cambio de régimen era expulsar al gobierno del presidente Bashar al Assad, un aliado estratégico de Rusia, Irán y Hezbollah y un firme opositor a las operaciones clandestinas imperialistas occidentales en la rica región petrolífera de Oriente Medio. Los documentos archivados de Estados Unidos, mantenidos deliberadamente alejados del discurso público por las autoridades gubernativas y los medios de comunicación, muestran que el cambio de régimen respaldado por Occidente en Siria había estado en la agenda de la CIA estadounidense y el MI6 británico desde hacía varias décadas.

La falsificación de la historia en Siria a corto y largo plazo es pieza clave para que las potencias occidentales sigan manteniendo en su agenda un conflicto construido ilegalmente para el cambio de régimen. Una agenda donde esas potencias están patrocinando grupos terroristas para hacerles el trabajo sucio. Tal y como hizo Occidente en Afganistán, Irak, Libia y muchos otros países del mundo, en particular, con los escuadrones de la muerte paramilitares en América Central y del Sur.

Como el presidente Vladimir Putin aludió en su discurso de esta semana, esta falsificación de la historia explica por qué en la guerra de Siria se sigue luchando, aparentemente, sin fin. Y no sólo en Siria, sino también en Corea y Ucrania, entre otras zonas de conflicto.

Hablando de otras zonas de conflicto, esta semana, el secretario de Defensa estadounidense, James Mattis, acusó de manera provocativa a Irán -una vez más- de ser el “principal patrocinador mundial del terrorismo”. Mattis, sin duda, estaba hablando con “conocimiento de causa”….todo ello mientras estaba en Arabia Saudita. Sólo una persona con una noción tan profundamente falsificada del terrorismo, ese que ha sido patrocinado a lo largo de la historia por la CIA (por ejemplo, contra el mismo Irán mediante el golpe de Estado de 1953), así como la falsa comprensión del despotismo saudita respaldado por Estados Unidos, podría haber hecho una afirmación tan absurda como la de Mattis, alimentando de este modo las tensiones de guerra en una región tan volátil.

Si la opinión pública occidental estuviera plenamente informada de cómo crisis como las de Ucrania, Corea, Siria e Irán han sido en gran medida fomentadas por las maquinaciones occidentales, entonces esos conflictos no continuarán como están. Porque las causas reales de los conflictos estarían ampliamente expuestas, mostrando las culpabilidades de los gobiernos occidentales, en particular la de Washington.

Y, entonces, si la justicia prevaleciera, los políticos occidentales y los medios de comunicación que se han encargado de ocultar, distorsionar y, por lo tanto, alimentar estos conflictos, finalmente tendrían que rendir cuentas de todo ello.

TRADUCCIÓN FINIAN CUNNINGHAM: BERLINCONFIDENCIAL

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