Serenata para Cuerdas de Tchaikovsky, la búsqueda de la belleza eterna

Después de un pequeño “impasse”, tras el accidentado final del blog anterior (que ha sido importado de forma caótica por WordPress), donde unas pocas fotos que acompañaban a los post se ven pero al poco tiempo dejan de verse -incomprensiblemente-, otras pocas las he introducido manualmente -hasta que me cansé- mientras que la mayoría se han esfumado irremediablemente (así como todos los audios de la Categoría música) y entradas compartidas,….reseteamos blog, que no la idea central del mismo...mientras estaba escuchando a Piotr Ilych Tchaikovsky (1840-1893) y oteando otra falsa bandera de los globalistas en Londres (los titulares de las portadas de los mass-mierda han sido verdaderamente risibles esta vez….como esta). La “democracia” que asesina objetivos civiles y financia al ISIS…Por qué no me sorprenderá tanta complicidad criminal…

¿Qué se puede decir de esta Serenata para Cuerdas Op.48, una de las obras menos conocida del compositor ruso? Pues de todo y favorablemente. Varios adjetivos me vienen a la memoria: comunicativa, evocadora, coral, elegante, apasionada, profunda, lírica….sería el recital de definiciones para la Serenata para Cuerdas op. 48 del genial Tchaikovsky, probablemente una de las obras para cuerda más bellas e inspiradas de todo el siglo XIX y de la historia de la música. Escrita para la sección de cuerda (violines, violas, violonchelos y contrabajos) la Serenata op. 48 es algo menos conocida e interpretada que las partituras clásicas del compositor ruso de todos sabidas, como son sus tres últimas sinfonías, sus fantasiosos y “pegadizos” ballets o los difíciles y enérgicos conciertos para violín y piano (el nº 1).

Resulta sorprendente que las influencias de Tchaikovsky, a la hora de componer esta Serenata, fuesen otras Serenatas, en concreto, las mozartianas. Digo sorprendente porque un compositor eslavo, de mediados-finales del siglo XIX, normalmente bebía de las influencias del folclore y el nacionalismo musical de su país a la hora de construir las líneas y contornos de sus armonías y ritmos melódicos. Tchaikovsky, no osbstante, deja algo del “sello local” para el último movimiento de su Serenata, a modo de Tema Ruso. El propio compositor demandó una nutrida presencia de instrumentistas de cuerda para reforzar, sin duda, el carácter “coral” de la obra en sí, pero sobre todo para crear dicho efecto en los movimientos extremos.

El Primer movimiento (Pezzo in forma di sonatina), adopta la estructura de “sonata”, aunque Tchaikovsky la denomina “sonatina” (pequeña sonata) y adquiere la forma coral a lo largo del mismo. La densidad armónica e invención melódica de este movimiento es total. El Segundo movimiento (Tempo di Valse) es otra pieza elegante y “señorial” del ruso donde se advierte, una vez más, la habilidad e ingenio del compositor para redactar arte musical con mayúsculas. Le sigue un Tercer Movimiento, Elegía (Larghetto elegiaco) de tonos más sombríos a la vez que nostálgicos y evocadores (mi favorito) con un final de este movimiento donde las cuerdas se desvanecen casi de forma fantasmal. El ya señalado Finale (como Tema Ruso) se inicia en modo “sordina” (los ejecutantes utilizan este pequeño dispositivo que hace que las cuerdas suenan más suaves, más tirantes, lo que afecta, de algún modo, a la tímbrica) en el que se desarrolla un tema basado en una canción melódica popular rusa, primero ejecutado lentamente y luego más vivazmente. Una vez más la inventiva de Tchaikovsky es abrumadora, finalizando este cuarto movimiento, “sorpresivamente”, con el tema “coral” con el que inicia el Primero.

La versión de refencia de la Serenata chaikovskiana la he encontrado en una orquesta moscovita, faltaría más, adecuada por tradición y saber interpretativo. Se trata de la Tchaikovsky Symphony Orchestra (homenajeando al genio) bajo la batuta de Vladimir Fedoseyev, un veterano director ruso de la escuela de Evgeny Mravinsky. Sin duda, inmejorable ejecución y dirección, entre lo admirable y extraordinario.

Este fue, quizás, el Tchaikovsky más “íntimo”, dueño del sentimiento eslavo, refinado unas veces, dramático otras, poseedor de una extremada musicalidad y apasionado lirismo, lejos de (según versiones) la aparatosidad, vulgaridad y estridencia con que algunos han interpretado sus otras obras (sinfónicas).

 FRAGMENTOS DE LOS MOV. 1, 3 y 4 MÁS EL TEMPO DI VALSE (MOVT. 2) COMPLETO A CARGO DE LA ORQUESTA RESEÑADA MÁS ARRIBA

1) Pezzo in forma di sonatina

2) Tempo di Valse

3) Elegía (Larghetto elegiaco)

4) Finale. Tema russo

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