Los orígenes nazis de la Unión Europea (y 2). Un Estado neohitleriano llamado Alemania Occidental

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Alemania, no hace falta recordarlo, fue dividida por las fuerzas de ocupación ganadoras de la II Guerra Mundial en dos naciones: la Oriental, que estuvo bajo el área de influencia de la Unión Soviética, y la Occidental, en la órbita de EEUU. En 1952, el líder soviético Josef Stalin formuló una propuesta de reunificación de las dos Alemanias en un sólo Estado, pero con la condición de que fuera neutral. La iniciativa de Stalin fue rechazada frontalmente por EEUU y el canciller de Alemania del Oeste, Adenauer, así como por los Estados vasallos de la OTAN, puesto que para Occidente era prioritario encabezar una guerra clandestina militar y una batalla ideológica de desgaste que culminara con la derrota del “enemigo comunista”, antes que buscar la “coexistencia pacífica” con el bloque soviético. La RDA (República Democrática de Alemania) se constituyó socialista y borró todo vestigio de fascismo hitleriano en su territorio. Pero …¿qué sucedió al otro lado de Berlín Oriental con la República Federal de Alemania? ¿Como pudo el nazismo, ya sin cruces gamadas ni toda la parafernalia simbólica nacionalsocialista y etnicista, integrarse tan cómodamente en la nueva Alemania diseñada por EEUU?

En las entradas sobre la Stasi (la agencia de inteligencia de la RDA) ya hice un amplio recorrido del que fue un hecho insoslayable: Alemania Occidental estuvo dominada por un rampante y vívido neohitlerianismo durante toda la guerra fría e incluso terminada ésta (léase, conflicto de los Balcanes). Alemania Federal u Occidental ha sido el buque insignia de la que entonces fue CEE (o Comunidad Económica Europea) y más tarde de la UE. La que se ha hecho con el control político y económico de toda Europa, particularmente, en los últimos veinticinco años. En definitiva, el poderío hegemónico alemán, como diría Paul Krugman, “juega un papel destructivo en Europa”. En este sentido, en el período postbélico de la IIGM, Alemania puso en práctica la baza de un, vamos a llamarle (parafraseando a Wayne Madsen), “nazismo amable”.

Concluida la guerra mundial contra el nazismo la política de desnazificación llevada a cabo por los aliados occidentales en Alemania Federal se puede decir que fue un completo fraude. Una operación de imagen destinada a cubrir el expediente de depurar a los notables del III Reich en el mediático Nuremberg y proteger al resto de criminales, reciclándolos para las operaciones clandestinas de la guerra fría o bien tolerando y/o promoviendo su ascenso a entidades públicas y privadas, culturales o políticas, de la República Federal alemana. Cualquiera que sea aficionado a la música clásica, por poner un ejemplo de una de mis preferencias musicales, sabe que grandes directores de orquesta, consagrados y legendarios, como Karl Böhm, Herbert von Karajan, Wilhelm Furtwangler o Hans Knapperbutsch estuvieron al lado del expolio criminal cultural de los nazis para luego ser “perdonados” por los supervisores de la “desnazificación”.

Bajo el mandato de Konrad Adenauer (1949-1963) la Administración pública alemana fue un auténtico hervidero de nazis. No sólo Adenauer no depuró a miles de criminales de guerra nazis sino que les permitió ocupar puestos relevantes en la Administración pública de Alemania (por ejemplo, el mariscal de campo de Hitler, Erich Von Mannstein fue asesor del Ministerio de Defensa) mientras que a otros tantos nazis se les permitió prosperar en el sector privado, como fue el caso de Hans Martin Schleyer, oficial de los temidos Escuadrones de Asalto de Himmler, las Schutzstaffel – más conocidas como SS-. Schleyer, quien llegó a alcanzar la jefatura de la patronal alemana, fue secuestrado y asesinado en 1977 por la Fracción del Ejército Rojo , una organización terrorista de “extrema izquierda” creada y controlada por la CIA y el BND, en el marco de la estrategia de tensión de Gladio. Además, infinidad de nazis recibieron puntualmente, y sin demora, sus correspondientes pensiones.

El muy “cristiano-demócrata” Adenauer, nada más acceder al poder, prohibió el Partido Comunista de Alemania (KPD) y sus esbirros policiales asesinaron al dirigente juvenil de la Juventud Libre Alemana (FDJ), Philip Müller, entre otras manifestaciones de fervor democrático de este neofascista aupado al poder por EEUU. A mediados de los años sesenta la Alemania neohitleriana levantó el veto al Partido Comunista, cuando ya sus miembros estaban neutralizados, infiltrados y controlados, el recién construido Muro antifascista de la RDA servía como feroz propaganda anticomunista y la influencia, por tanto, de un Partido demonizado durante largos años era poco relevante en la Alemania vasalla de Washington.

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KONRAD ADENAUER (DERECHA) FUE MIEMBRO DE LA ORDEN TEUTÓNICA, CUYA PARAFERNALIA COPIÓ EL RÉGIMEN DE HITLER EN SUS ESTANDARTES E IDEOLOGÍA NACIONALSOCIALISTA. LA “TRADICIÓN” TEUTÓNICA LLEVÓ A LO LARGO DE LOS SIGLOS A NUMEROSAS GUERRAS Y GENOCIDIOS. “DEUTSCHLAND ÜBER ALLES” O ALEMANIA POR ENCIMA DE TODO ERA EL LEMA DEL PANGERMANISMO NAZI Y DE CRISTIANO-DEMÓCRATA-NAZIS COMO ADENAUER.

La Alemania de Adenauer fue, cabe reseñarlo también, uno de los ejes de la Red terrorista Gladio de la CIA y la OTAN participando activamente en ese entramado a través de su servicio secreto BND, organización de espionaje fundada por el que fue jefe de los espías de Hitler en el frente oriental, Reinhard Gehlen, quien gozó, cómo agente de la CIA, del total respaldo de EEUU. Desde la Estación de la CIA en Berlín occidental se dirigieron todas las operaciones de sabotaje terrorista contra su vecino socialista, la RDA, entre ellas el “levantamiento” de Berlín oriental de 1953 y la infiltración en territorio alemán oriental de agentes terroristas nazis dirigidos por la CIA y el BND.

También en el gobierno alemán de Adenauer estaban al tanto de los criminales de guerra nazis fugados a Sudamérica (la embajada alemana en Argentina tenía conocimiento del paradero de decenas de ex oficiales de Hitler que desarrollaban sus actividades con discreción y absoluta normalidad en el país sudamericano) pero nunca movieron una sóla ficha para proceder a su extradición, siempre con el conocimiento total de la Administración norteamericana y la CIA. Y es que la guerra anticomunista emprendida por Occidente contra la URSS requería de los peones del III Reich que se habían librado del cadalso gracias a la intervención norteamericana y de la Alemania de Adenauer.

Un libro de T.H. Tetens (de nombre completo, Friedrich Tete Harens Tetens), experto en la geopolítica alemana del momento (años cincuenta y sesenta del siglo XX), de título The New Germany and The Old Nazis, que fue publicado en el lejano año de 1961, ya advirtió que la cuestión del nazismo en la República Federal de Alemania no estaba resuelta, ni de lejos. A ese libro le dedicó un artículo el site Spitfirelist donde su articulista, Dave Emory, deja bien claro que Dominando la política, la seguridad nacional así como las jerarquías judiciales y económicas del estado alemán, el Tercer Reich fue capaz de alcanzar los objetivos establecidos por Hitler y completados por sus agentes elegidos en la República Federal. Dice Emory que Siendo él mismo (Adenauer) un simpatizante nazi y colaborador del nazismo durante la guerra, no fue nada más que una figura decorativa en la configuración del nuevo Estado alemán, ya que el control absoluto de la cancillería resultó estar en manos del Dr. Hans Globke.

¿Quién era el tal Globke, del que decían era la verdadera “eminencia gris” que estuvo detrás del apodado “Der Alte” (Adenauer)?. Pues bien, Emory señala que Globke fue el hombre que redactó las leyes raciales nazis, bajo las cuales se llevaron a cabo programas de exterminio del Tercer Reich. El poder real de Globke era tal que se podía considerar que era la proyección misma de Adenauer. El Dr. Globke se convirtió durante el III Reich, en un participante directo en la empresa gigantesca de desjudeizar Alemania. En aplicación de las leyes raciales el Dr. Globke trabajó codo con codo con la Oficina Central de Seguridad, es decir, la sede de las temidas SS. El semanario alemán Der Spiegel, el 28 de septiembre de 1960, informó de un caso que revelaba que el Dr. Globke tuvo trato directo con el Coronel de las SS Adolf Eichmann. 

En definitiva, Globke, la mano de hierro y ojo derecho del canciller Adenauer, fue un administrador clave en la llamada “Solución Final”, el plan maestro del III Reich para la liquidación cruenta de los judíos. Globke, a su vez, y antes de pasar a ser la sombra de Adenauer, fue el encargado principal al que se le encomendó formar un hipotético gobierno nazi en el exilio que operaría de manera efectiva desde un cuartel general que estaría situado en Madrid, en la España franquista. Siendo ya nombrado “delfín” de Adenauer, Globke fue el responsable de asegurar que numerosos nazis fueran llevados de nuevo a ocupar puestos dirigentes en la República Federal de Alemania.

LOS NAZIS VUELVEN AL PODER EN ALEMANIA GRACIAS A LA CIA Y AL GOBIERNO ADENAUER 

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ASÍ PROTEGIÓ, CON IDENTIDAD FALSA, EEUU A UNO DE LOS MÁS SIGNIFICATIVOS CRIMINALES DE GUERRA NAZIS: REINHARD GEHLEN

Según el periodista alemán Dietmar Henning, Globke era sólo uno entre muchos nazis renombrados que estuvieron en las altas esferas del poder en la Alemania del Oeste. Altos funcionarios, jueces, fiscales, miembros de las SS y del partido nazi en el Tercer Reich siguieron más o menos sin interrupción su carrera en la República Federal alemana. Henning cita a algunos de ellos.

⦁ Hermann Josef Abs, CEO de Deutsche Bank entre 1938-1945 fue, el encargado, entre otras cosas, de la “arianización” (expropiación) de los negocios y bancos cuyos propietarios eran judíos. Después de la guerra, Abs jugó un papel decisivo en el establecimiento de la República Federal de Alemania. De 1948-52 ocupó el cargo de director general de crédito a la reconstrucción y luego fue asesor financiero de Konrad Adenauer para, nuevamente, terminar como consejero de Administración de Deutsche Bank.

⦁ Reinhard Hohn, miembro del NSDAP (Partido Nacionalsocialista) y de las SS desde 1933, se formó como Gerente y en la década de 1950 y 60 fundó y dirigió la “Academia de líderes empresariales” en Bad Harzburg.

⦁ Theodor Maunz con Hitler fue un importante jurista de derecho constitucional. En la RFA asesoró a otro seguidor declarado del Fuhrer, Gerhard Frey, fundador-editor de la publicación anticomunista Deutschen National und Soldatenzeitung, que estaba dirigida a ex miembros de la Wehrmacht (el ejército de Hitler). Maunz también escribió artículos para la prensa.

⦁ Kurt-Georg Kiesinger, miembro del partido nazi y alto cargo del Ministerio de Propaganda de Josef Goebbels, fue nada menos que canciller de Alemania (1966-1969), mientras que Karl Carstens, un miembro del NSDAP y de la SA (Sturmabteilung, unidad paramilitar de asesinos nazis), fue presidente de Alemania (De 1979 hasta 1984). Walter Scheel, otro miembro del Partido Nazi, también presidió Alemania entre 1974 y 1979. Hitler no podía estar creyéndoselo. La Alemania nazi había transmutado en una Alemania “demócrata”-nazi.

⦁ Richard von Weizsäcker, Presidente de Alemania Federal de 1984 a 1994, tuvo sus primeros “pinitos” legales a favor de los nazis cuando fue un defensor “auxiliar” de su padre, Ernst, en los juicios de Nuremberg. Ernst von Weizsäcker fue comandante de una brigada de las SS y Secretario de Estado del Ministerio de Asuntos Exteriores nazi de 1939 a 1943. Ernst fue condenado a cinco años de prisión debido a su participación activa en la deportación de judios franceses a Auschwitz.

⦁ Hans Filbinger (ex miembro del NSDAP, luego del ultraconservador CDU) fue, en 1978, primer ministro de Baden-Württemberg. Cuando se supo que Filbinger había participado en la ejecución de penas de muerte como Juez naval durante el nazismo la CDU de Baden-Württemberg lo nombró entonces, en 1979, presidente honorario.

⦁ Hans Speidel, general de división del ejército alemán, fue asesor militar Adenauer y jugó un papel decisivo en la construcción del Bundeswehr (o ejército alemán). Se le otorgaron distinciones durante el nazismo (Cruz de Caballero en 1944) y durante la Alemania neohitleriana de Adenauer (general de cuatro estrellas, en 1957). Igualmente, Adolf Heusinger, otro fiel a los pies de Hitler, alcanzó el rango de general con Adenauer y luego fue presidente del Comité Militar de la OTAN.

En definitiva, toda esta fastuosa orgía de neohitlerianismo encorsetado plenamente en las estructuras políticas y económicas de Alemania, la que nos dijeron los libros de historia que era la “democracia” en oposición a la “totalitarista”, comunista y antifascista RDA, no pudo llevarse a efecto, según Henning, sin la cooperación o, al menos, la aprobación del gobierno de Estados Unidos y sus agencias de inteligencia (es decir, la CIA). El gobierno de Adenauer no podía haberlo hecho. El material desclasificado de la CIA deja claro que los EE.UU. mantuvieron una extensa red de espionaje con antiguos nazis durante toda la Guerra Fría, en particular, con Reinhard Gehlen, el jefe de la inteligencia militar de Hitler en el frente oriental.

Gehlen, dice Henning, fue comisionado por EEUU para construir un servicio de inteligencia exterior en Alemania, que debía dirigirse principalmente contra la Unión Soviética. Ese servicio fue llamado Bundesnachrichtendienst (BND). Gehlen dirigió el BND hasta su retiro en mayo de 1968. En el año 1970, el BND contaba con un porcentaje de entre el 25 al 30 por cien de empleados que habían sido miembros de las SS, la Gestapo o el Servicio de Seguridad de Hitler. Cosas del pasado…y del presente. El BND, hace unos años,  fue acusado (en medios no hegemónicos, lógicamente) de ser el instigador y planificador de incendios que se produjeron en varios centros de refugiados en Alemania y de organizar atracos a joyerías en varias ciudades alemanas. En 2008, varios agentes del BND fueron detenidos en Pristina (Kosovo) acusados de colocar una bomba en la sede de la Unión Europea en esa localidad kosovar, en un atentado de falsa bandera que fue totalmente desmontado, casi al instante. En las operaciones terroristas de la red Gladio el BND estuvo implicado en los atentados de la Oktoberfest de Munich (1980, 13 muertos) y en el intento de asesinato del Papa Juan Pablo II, entre otros actos terroristas.

El “establishment” alemán, como es lógico, nunca ha tenido ningún interés en que este capítulo de la historia alemana se debata en público. Las revelaciones sobre los vínculos entre Eichmann y Globke, el testaferro de Adenauer, encontraron siempre poco eco en la prensa alemana. Eso sí, grandes titulares, solemnes declaraciones políticas y un festival de propaganda y demonización maliciosa sin límite en contra de su ex vecino, la RDA (en particular contra la Stasi), todo ello por parte de quiénes permitieron la continuidad “democrática” del nazismo en la RFA.

EL INTENTO DE AUTOGOLPE NAZI DE 1953

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WERNER NAUMANN, ESBIRRO DE HITLER Y GOEBBELS, HOMBRE DE PAJA DE UNA AMPLIA RED GOLPISTA NEOHITLERIANA DE ESTADO  

La gran maniobrabilidad que poseían los nazis supervivientes del III Reich en el interior de la Alemania de Adeanauer llegó hasta tal punto de que incluso planificaron un intento de golpe de Estado en 1953 con objeto de restaurar el nazismo de pleno derecho en la RFA. El llamado “Underground Reich,” (o Reich clandestino) fue el desafío de quienes todavía tenían suficiente capacidad operativa, aún después de la derrota oficial del nazismo, para influenciar y conspirar en muchos ámbitos de la sociedad alemana occidental. Esto sólo pudo ser posible gracias a EEUU (Operación Paperclip) y el resto de aliados occidentales.

El cabeza visible del golpe nazi fue un antiguo oficial de las SS, Werner Naumann, quien trató de rememorar la Alemania nazi con la ayuda de otros simpatizantes y ex miembros del Tercer Reich. Werner Naumann, antes de que llegara el colapso alemán bajo la gran apisonadora soviética, había servido como Secretario de Estado en el Ministerio de Propaganda de Goebbels. Naumann había estado con Hitler en los últimos días en el búnker de la Cancillería de Berlín y era el designado por el Führer en su testamento para suceder a Goebbels como Ministro de propaganda.

Los principales objetivos de los golpistas, a partir del material que fue confiscado por los británicos, fueron los siguientes:

1] Usar la constitución democrática como una fachada detrás de la cual se podría organizar un nuevo movimiento nazi, diseñado para asumir el control del aparato del estado.

2] El canciller Konrad Adenauer debía de servir como un frente de primer nivel, del mismo modo que había ocurrido con Gustav Stresemann durante los años veinte, detrás del cual un nuevo poder alemán podría desarrollarse sin obstáculo alguno, sin despertar sospechas.

3] Aplicar un nuevo método de infiltración (Unterwanderung) con el fin de conquistar a los partidos existentes y a la maquinaria administrativa del Estado desde dentro. Evitar manifestaciones nacionalistas ruidosas con alborotadores, banderas o crear incidentes; utilizar el procedimiento más eficiente y no sospechoso de trabajar en pequeños grupos que algún día, en un momento oportuno, podrían consolidarse en una organización de masas más amplia.

El plan detallado, que los alemanes llamaron pronto la estrategia “Nau-Nau”, instruyó a los antiguos dirigentes nazis, los más conocidos, para permanecer discretamente en un segundo plano hasta el momento que fuera propicio entrar en acción. Las autoridades de ocupación encontraron evidencia de una trama muy avanzada del golpe, instigado por una vasta red de difusión nazi que iba de Dusseldorf a El Cairo, Madrid, Buenos Aires, y Malmo, en Suecia. Indicaron además que habían tenido que proceder con la máxima cautela y secretismo ya que los conspiradores tenían estrechos contactos con altos círculos gubernamentales en Bonn.

En concreto, los británicos presentaron pruebas al Canciller Adenauer que “revelaban una trama extendida con ramificaciones en muchos partidos políticos y otras organizaciones influyentes de Alemania Occidental.” Frente a las graves consecuencias de la conspiración de Naumann, Adenauer y su ministro de Justicia, Thomas Dehler, tuvieron una actitud contemplativa de esperar a que se “confirmase” la gravedad del caso. Era una forma de decir que les habían pillado con el marrón entre las manos y había que dar carpetazo al “golpe” de la forma más airosa posible.

El colaborador más directo de Naumann en la intentona golpista fue su amigo íntimo, Ernst Achenbach, ex diplomático en el Ministerio de Exteriores de Joachim Von Ribbentrop. Achenbach y Naumann habían sido amigos cercanos durante la guerra cuando trabajaron juntos en la embajada alemana del París ocupado. Achenbach fue quien, en 1943, recomendó al Ministerio de Asuntos Exteriores que dos mil Judios fuesen deportados a Oriente (Palestina) como represalia por un ataque contra dos oficiales nazis, en un gesto de falsa “magnanimidad”.

El complot organizado por Naumann-Achenbach estaba listo para ser lanzado en agosto de 1953 cuando de repente fue “retirado en el último momento por razones que nunca han quedado muy claras”. El material incautado dado a conocer reveló que el grupo Achenbach / Naumann habían configurado una especie de “alto mando” Fuehrungsring-nazi, una mafia política que tenía su sede en Madrid. Este grupo se reunió periódicamente en el más estricto secreto, principalmente en Düsseldorf y Hamburgo.

Descubierta la trama de Naumann y sus secuaces conspiradores se procedió a su detención y encarcelamiento. Pero unos meses después fueron liberados de forma “sorprendente”, desestimándose todos los cargos que se habían imputado contra ellos. El motivo subyacente para cerrar en falso las acusaciones contra los golpistas fue muy claro: los abogados de los acusados amenazaron con revelar los detalles profundos de la conspiración, algo que habría sido devastador no sólo para la Alemania de Adenauer sino para Occidente, en general, por lo que, nada más ser detenidos sus abogados comenzaron a ejercer presión sobre el gobierno federal alemán para abortar el caso y liberar a sus clientes. Se trataba de enterrar las pruebas de un golpe que afectaba a las estructuras mismas del Estado neohitleriano de Adenauer, mediante una red intrincada de conspiradores que involucraba a personal de alto nivel de la Administración alemana.

La libertad de actuación del nazismo superviviente en la Alemania neofascista del Oeste fue bien perceptible. Hasta treinta ex altos funcionarios nazis se reunían en hoteles con nombres falsos como “viejos amigos”, donde continuaron poniendo en práctica su estratagema política involucionista. Entre el círculo de Werner Naumann se encontraban destacados nazis como Karl Kaufmann, Josef Grohe, Friedrich Karl Florian, Friedrich Wegener, Alfred Frauenfeld, y Gustav Adolf Scheel, una serie de altos funcionarios del Ministerio de Propaganda, algunos diplomáticos de Ribbentrop y oficiales de alto rango de las SS. Estos líderes nazis habían escapado a las redadas de los aliados utilizando documentos de identidad falsos o bien habían sido liberados de campos de internamiento después de uno o dos años sin que recayese sobre ellos ninguna sanción considerable. Otras actividades conspirativas del grupo de ex funcionarios nazis se llevaron a cabo en países extranjeros, siempre en estrecho contacto con el cuartel general nazi de Madrid.

Incluso después de su caída, el Partido nacionalsocialista continuó trabajando de forma camuflada [getarnt] en decenas de sociedades y grupos aparentemente inocuos de Alemania Occidental con el fin de mantener viva e indisoluble la memoria nacional del pueblo alemán. Cada uno de estos grupos tenía una tarea especial y tenía que ajustar su trabajo a ciertas situaciones y circunstancias. Sin embargo, era de la mayor importancia dirigir la propaganda patriótica alemana hacia el mismo objetivo.

El alcance de la penetración nazi en la sociedad alemana de la postguerra hizo añicos la supuesta desnazificación. Ellos mismos, los perpetradores nazis del intento de golpe de Estado de 1953 lo habían señalado: hemos infiltrado a nuestros agentes confidenciales, observadores y representantes de las misiones especiales en todas partes, incluso entre las organizaciones comunistas y sus diversos frentes. Cuanto mayor sea el número de organizaciones controladas e influenciadas por nosotros, más eficaz será el resultado de nuestro trabajo”. Una Operación Gladio en toda regla que no llegó a buen término por razones que se desconocen, quizás porque en términos de oportunidad política no era “rentable” en ese momento aupar al nazismo de nuevo en Alemania Occidental.

Si no se consumó el golpe nazi en Alemania Federal si lo hizo la amnesia histórica del pueblo alemán para con los crímenes del III Reich que, en cierta forma, fue un triunfo de los golpistas y las élites alemanas “adenaueristas”. Por ello no es de extrañar que el autor del artículo de referencia afirme que gracias a una falsa operación cosmética llamada “desnazificación” Muchos nazis retornaron al poder en casi todos los ámbitos de la vida alemana.

En consecuencia, se podría afirmar que el neohitlerianismo ha sido la seña de identidad principal de Alemania Occidental hasta el día de hoy. Una nación construida sobre la base de una fraudulenta desnazificación, la tutela estadounidense a través del Plan Marshall, el control de la vida política alemana por parte de la CIA y la voluntad de sus gobernantes (y los de EEUU) de proteger, ayudar y recompensar a los criminales que llevaron el caos, la muerte y la destrucción a Europa.

LA ALEMANIA NEOHITLERIANA DE HOY: KEREM SCHAMBERGER, PROSCRITO EN LA UNIVERSIDAD POR SER COMUNISTA

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KEREM SCHAMBERGER

Kerem Schamberger, militante comunista y profesor universitario, no puede ejercer actividad académica en una Universidad de Munich (la Ludwig Maximilian) ya que, cito de ELDIARIO.ES, según un decreto que data de 1972 todos los funcionarios o personas que trabajan en el sector público han de ser controladas por el Estado frente a su posible radicalismo, para lo cual deben presentar una aprobación del servicio secreto alemán interno. La razón es que Schamberger no solo es comunista, sino que además es portavoz del partido comunista alemán DKP en Múnich. A pesar de que es un partido legal, se encuentra bajo vigilancia de la Oficina Federal de Protección de la Constitución (el Verfassungsschutz), que lo califica de extremista.

Resulta cuanto menos curioso que el Estado alemán, heredero directo del III Reich, imparta certificados de validez ideológica concluida la guerra fría hace más de veinticinco años, al modo que lo hacía aquí la dictadura franquista y, supongo, que el mismo Hitler. En el artículo del diario de George Soros hablan de que El llamado “Decreto de los radicales” (Radikalenerlass, en alemán) fue promulgado en 1972 bajo el Gobierno de Willy Brandt. En dicha ley se especifica que la fidelidad al orden constitucional actual debe ser un requisito para poder trabajar en el sector público. Pertenecer a una organización catalogada por el servicio secreto interno alemán como peligrosa para dicho orden era excluyente de la función pública.

Fantástico. Vean. Todos eran peligrosos para Willy Brandt (el agente socialdemócrata de la CIA) menos los nazis que trufaban la Administración pública alemana y el infausto BND (el espionaje alemán). El atacado de repentina “solidaridad” comunista, diario escolariense, reseña una evidencia incontestable, pero suavizando su contenido de forma descarada: Después de la caída del muro de Berlín, en el este de Alemania hubo una auténtica limpieza en el profesorado, desde infantil a universitario. Cientos de profesores fueron despedidos por su relación con el comunismo. Muchos investigadores se marcharon al extranjero a otras universidades, otros se reciclaron en la empresa privada con otras profesiones. La democracia de mercado de la Alemania reunificada demostraba en aquel momento muy poca flexibilidad

Lo que ocurrió en la Alemania anexionada, tras el fin de la RDA, fue, efectivamente, no sólo una limpieza sino una depuración al más puro estilo fascista y neohitleriano. Las purgas contra ciudadanos de la RDA fueron incontables (al contrario de lo que NO hicieron tras el fin de la IIGM con sus amigos, los nazis de Hitler). No se trató de una “demostración de poca flexibilidad”, sino de una brutal vendetta anticomunista de un régimen neohitleriano que seguía bebiendo de las raíces nacionalsocialistas. El Soros-diario refiere el caso de otro purgado antifascista que ganó finalmente el juicio contra el neonazismo alemán: En 2004 el profesor de instituto Michael Csaszkóczy fue suspendido de la función pública por sus actividades como activista antifascista. A pesar de no haber sido condenado por crimen alguno, durante 25 años el servicio secreto le tuvo sometido a vigilancia y en 2004 le despidieron por formar parte de la comitiva de la asociación Rote Hilfe, que se encarga de ofrecer ayuda jurídica a activistas cuando se encuentran con problemas legales.

Ni siquiera Schamberger es un comunista a la vieja usanza (el actual DKP o Partido Comunista Alemán rechaza el marxismo-leninismo y el “estalinismo”) pero no es suficiente para unas instituciones y estructuras de poder político-económico que siguen ancladas en las esencias del pangermanismo nazi. Tanto que el mismo Schamberger fue vetado, igualmente, hace dos años por el banco Commerzbank para usar la cotitularidad de la cuenta con su madre debido a “presiones” externas de los nazis incrustados en los servicios policiales y de inteligencia del país. Para el diario de Soros los problemas de Schamberger son “apuros con las instituciones de su país”. Si hubiera ocurrido en Cuba o Corea del Norte…estaríamos con un “tsunami” de propaganda goebbelsiana de aquí a…No hace falta reiterar, puesto que ya se ha señalado con anterioridad que en Alemania Federal jueces, banqueros, políticos, militares y otros asesinos con filiación nazi fueron promocionados a las más altas instancias del país, al igual que sucedió, recordemos, en la España de la “transición” y “post-transición”.

Lo que pretende el Estado alemán es coaccionar, extorsionar, demonizar e intimidar a “futuros” “rebeldes” contra el actual “statu-quo” dominante, algo que es señalado por el propio Schamberger “Conozco a jóvenes que querían entrar en el partido pero que se lo piensan dos y tres veces antes de hacerlo, porque saben las consecuencias que puede tener en el caso de querer hacer carrera en el sector público”, asegura. Una táctica de guerra sucia elaborada en los cuarteles de contrapropaganda de Occidente que tan buena fortuna hizo en las dictaduras militares a las que nuestras “democracias” tanto ayudaron a consolidar.

Hoy en Alemania sigue viviendo el nacionalsocialismo hitleriano “amable”, acomodado a las estructuras “democráticas” pero vigilante y controlando, al modo de la Gestapo, a todo “comunismo” o “neocomunismo” que intente poner contra las cuerdas al imperialismo de Frau Merkel.

TRADUCCIÓN SPITFIRELIST Y WSWS.ORG/DE: URANIAENBERLIN

Un Comentario

  1. Rafael granados

    ¡Asi es Urania!, todo lo que afirmas es correcto y muy interesante.

    Hoy mismo el Mundo se hace eco de lo que fue la parodia de la desnazificación- de hecho ya en 1941 ingleses y usamericanos ya habían decidido que no se tocaría un pelo a las élites nazis-:
    http://www.elmundo.es/internacional/2016/10/10/57fba0e3468aeb92378b4600.html

    En 2010, en una interesantísima entrevista, la profesora Annie Lacroix- discípula del gran Pierre Vilar- respondía de una manera muy parecida a la tuya, está en las páginas 37 y 38:

    http://www.historiographie.info/histomagalr.pdf

    salud.

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