El complejo médico-farmacéutico, delincuencia organizada contra la salud (3). Pirfenidona: 8.300 millones de dólares por hacerse con el sucio negocio de un medicamento inútil y dañino

big-pharma

La empresa farmacéutica Roche adquirió hace un año los derechos comerciales de la Pirfenidona (medicamento utilizado para la Fibrosis Pulmonar Idiopática, en adelante FPI) a otra empresa del ramo, la estadounidense InterMune. El acuerdo se cerró en la mareante cifra de ocho mil trescientos millones de dólares (8.300.000.000). La multinacional suiza de la farmafia apostó fuerte por una droga que sabe  le va a suponer un chorreo de millones de euros derivados del tratamiento de una enfermedad que no tiene solución médica oficial y que va en aumento, aunque todavía se considera “rara”, de poca prevalencia o, como la llaman en la jerga médica, “huérfana”. Sólo en España su coste sale por 2.500 euros/mes, mientras que en EEUU alcanza nada menos que los 7.200 dólares/mes, por lo que es de imaginar que los miles de millones invertidos por Roche los va a amortizar con creces, sobre todo en el mercado de nuevos enfermos norteamericanos por FPI. La FPI es incurable, pero los lobbys que conforman el negocio del medicamento siguen jugando en favor de la cronificación y la iatrogenia.

La Pirfenidona es uno de tantos medicamentos basura que la farmafia ha ideado para combatir una enfermedad que es…mortal, la FPI, condición mediante la cual los pulmones se fibrosan, se vuelven rígidos y el tejido normal del pulmón es sustituido por cicatrices y colágeno, perdiendo progresiva e irreversiblemente elasticidad y la propia función respiratoria normal. La letalidad de la FPI es más devastadora que la mayoría de cánceres existentes. La Pirfenidona no sirve nada más que para engañar y dar falsas expectativas a los enfermos que padecen de FPI puesto que su eficacia no es que sea dudosa (“modesta” dicen los galenos más optimistas) sino que es ineficaz y lleva aparejada los habituales y nefastos efectos secundarios de otros fármacos yatrogénicos utilizados para luchar contra esa patología (incluido el recientemente aprobado Nintedanib), como son los corticosteroides (Prednisona) e inmunosupresores como la Azatioprina (que, incluso combinados ambos con la NAC -N-acetil cisteína-, provocaron más muertes e ingresos hospitalarios que la propia enfermedad). El tratamiento con la Pirfenidona se aplica solamente a pacientes con FPI leve o moderada y (en España) con carácter “compasivo”, lo cual significa que al resto (los pacientes con FPI “avanzada”) los desahucian sin más, por lo que las líneas de investigación resultan ser, en la práctica, un completo fraude selectivo, aparte del ensayo clínico propiamente dicho.

La Pirfenidona ni detiene el curso de la enfermedad, ni tiene contrastados beneficios; más al contrario, es un medicamento marcadamente peligroso. El aval que posee a su favor es el de unos influyentes mercenarios de la farmafia: la FDA, el patrón mundial referencia de la ortodoxia médica, esa que dice “si bwana” a las corporaciones que le sobornan. En España no se han quedado atrás los expertos que trabajan en el campo de la neumología haciendo, como siempre, el caldo gordo a sus popes americanos, glosando las falsas “bondades” de un medicamento sacado al mercado para, supuestamente, paliar la nula presencia terapéutica (efectiva) en la FPI. Entre esos expertos favorables a la Pirfenidona está María Molina, neumóloga del Hospital Bellvitge, de BCN, una fervorosa defensora de las empresas iatrogénicas del medicamento. Dice la doctora Molina que una cosa que creo que es importante, por haber ayudado mucho a encontrar antifibróticos, es la aportación realizada por algunas empresas. La investigación ha sido en gran parte sustentada por empresas que han apostado por avanzar en ese tratamiento, se han dedicado a investigar más y han encontrado fármacos nuevos. Creo que es algo que pocas veces se tiene en cuenta y hay que reconocerlo […] hay muchas empresas que por no ser públicas jamás se les reconoce la inversión, y en este caso incluso apoyan a los pacientes (sic) y tienen bastante implicación. Esta señora, al igual que otros expertos médicos neumólogos españoles (cuyos estudios están financiados por multinacionales como InterMune, Almirall o Boehringer), está trufada de conflictos de intereses, no hace falta dudarlo. La sombra de los laboratorios es muy alargada. 

MATRIMONIO

Pero dejemos a un lado la cháchara oficialista y pasemos a la cruda realidad. En la página de información médica independiente Prescrire (en cuyo encabezado ya advierten que no tienen patrocinadores, mecenas, accionistas, ni publicidad de la farmafia, como sucede con la mayoría de las sociedades médicas y asociaciones de pacientes) apuntan un significativo titular Fibrosis Pulmonar Idiopática: evitar la Pirfenidona, para a continuación señalar, con buen criterio, que la falta de un tratamiento efectivo para la fibrosis pulmonar idiopática, una enfermedad rara, NO justifica el uso de la pirfenidona: el balance de los daños y beneficios de este medicamento es desfavorable. No hay tratamiento conocido mediante fármaco alguno que sea capaz de detener o ralentizar el progreso de la enfermedad o para aumentar la esperanza de vida. El artículo científico, al que se refiere Prescrire, en cuestión, hace una serie de concluyentes aseveraciones, muy obvias por otra parte, que te hacen preguntar (cínicamente) cómo es posible que se haya autorizado la droga Pirfenidona. A pesar de que los ensayos clínicos sobre el medicamento de referencia tuvieron unos resultados muy negativos fue aprobado por la Unión Europea (y la FDA norteamericana). Con todo la FDA no puso obstáculos a su comercialización e incluso se permitió el lujo de decir que la Pirfenidona supone un paso decisivo para luchar contra la FPI. Veamos en qué consiste ese gran salto cualitativo del que hablan los cuatreros médicos de la Agencia norteamericana de Alimentos y Medicamentos, según los ensayos realizados sobre la droga en cuestión y puestos en solfa aquí mismo:

La evaluación clínica de la Pirfenidona se basó en dos ensayos aleatorios doble ciego y controlados con placebo que duraron 72 semanas, sobre un total de 779 pacientes. La mortalidad, la frecuencia de las exacerbaciones en la Fibrosis Pulmonar Idiopática y el número de trasplantes de pulmón no difirió significativamente entre los grupos de pirfenidona y placebo en ninguno de los ensayos. La disminución de la capacidad vital forzada fue menor con la pirfenidona que con el placebo, pero la diferencia fue estadísticamente significativa en sólo uno de los ensayos. El 14,8% de los pacientes que tomaron pirfenidona (2403 mg / día, dosis de mantenimiento de acuerdo con la autorización de comercialización) interrumpieron el tratamiento debido a serios eventos adversos, en comparación con el 8,6% de los pacientes en los grupos de placebo.

Los efectos adversos graves incluyeron 3 casos de cáncer de vejiga en los grupos de pirfenidona frente a 1 caso en los grupos de placebo. Fotosensibilidad, erupciones cutáneas, arritmias cardíacas y enfermedad de las arterias coronarias fueron más frecuentes con la pirfenidona (2403 mg / día) que con placebo. La elevación anormal de las transaminasas ocurrió en 4,1% de los pacientes que tomaron pirfenidona 2403 mg / día frente a 0,6% de los pacientes tratados con placebo. También se observaron algunos casos de insuficiencia renal aguda.

En la práctica, NO HAY EVIDENCIA de que la pirfenidona mejore la calidad de vida en pacientes con fibrosis pulmonar idiopática, leve a moderada, o que ralentice la progresión de la fibrosis pulmonar. El perfil de efectos adversos supone, en sí, una carga en contra de su uso. A la espera de un avance terapéutico real, lo mejor es evitar la pirfenidona en conjunto y centrarse en el tratamiento sintomático.

Pues ahí lo tienen, autorizado otro medicamento, presuntamente, homicida para que las acciones suizas de Roche suban en bolsa y llenen los paraísos fiscales de fondos buitre.

Existen vías terapéuticas alternativas no farmacológicas que han sido probadas con éxito en estudios y ensayos de laboratorio para la FPI, pero no interesa investigar con más profundidad a la dogmática y ultraortodoxa medicina oficial porque tienen “alergia” a todo lo que proceda del campo “natural” y sus facultades de Medicina y comités de “ética” están saturadas de teólogos de la ciencia. Por poner algunos ejemplos..la quercitina (un metabolito vegetal antioxidante del grupo de los flavonoides) o la potente enzima antioxidante super óxido dismutasa (SOD) inhiben eficazmente la fibrosis pulmonar idiopática (eso sí, en ratoncitos, por tanto no “pueden” extrapolarlo a los humanos no sea que éstos empiecen a curarse y la liemos). Es decir, ambas sustancias no solo no cronifican sino que suprimen el causante primario de la fibrosis, el llamado factor de crecimiento transformante TGF-Beta.

Por tanto, avances médicos en la FPI, de la mano de la farmafia, como en tantas enfermedades, ninguno. La Pirfenidona no sirve, supuestamente, para nada, ni siquiera para (por buscar un expresivo símil) “matar moscas a cañonazos” o provocar un lejano efecto “placebo”. En la práctica, no consigue, al parecer, efecto terapéutico alguno, además de generar enfermedades adicionales con sus atroces efectos secundarios, sobre unos pacientes cuya salud y enfermedad está en manos de oligopolios mafiosos como Roche.

¿Por qué no abren vías de investigación para curar con terapias naturales y siguen aferrados en el totalitarismo médico de la manipulada “evidencia farmacológica”? No hace falta ser muy inteligente para deducirlo: el capitalismo lo mueve (y corrompe) todo, los conflictos de intereses de los médicos con las farmacéuticas están a la orden del día, la aparición de nuevos medicamentos “cronificadores” (como la Pirfenidona), generadores de brutales efectos secundarios, son susceptibles de engrosar millonarias plusvalías a la farmafia y, también, colateralmente, suculentas dádivas a los médicos, a quiénes la industria del medicamento “sponsoriza” sus congresos, seminarios, revistas científicas y sociedades médicas. En definitiva, curar, una vez más, no es ni será rentable para el establishment médico-farmacéutico.

ADDENDA-ACTUALIZACIÓN: DONDE ANTES DIJE DIGO, AHORA DIGO DIEGO. PRESCRIRE CAMBIA DE OPINIÓN

Prescrire, la teóricamente independiente revista francesa que evalúa la negatividad o eficacia de los medicamentos que salen al mercado,  ha cambiado los criterios de valoración de la Pirfenidona para 2015. Mientras que en 2013 y 2014 se evaluaba la Pirfenidona en el sentido de que “sus daños eran mayores que sus beneficios”, en el 2015 pasa a resultar un fármaco con algún tipo de beneficio (que no concreta o, al menos, yo no he logrado ver en que ha consistido ese cambio de criterio). Quizás basándose en el estudio ASCEND, cuyos resultados se publicaron en 2014, el cual fue financiado por la multinacional farmacéutica InterMune quien tenía en ese momento los derechos del medicamento. Sí, ya sé,…alguien tiene que sufragar un metaestudio cuyo coste va a ser millonario…y qué mejor que la propia empresa que va a explotar comercialmente los jugosos beneficios de la droga de turno, para publicar resultados….favorables al mismo. De amaños está el mundo (farma-médico) lleno (como es sabido) e InterMune no ha sido ajena a ello (un ex-CEO de esta multinacional fue condenado por difundir información engañosa sobre un ensayo clínico de un fármaco) 

Entonces, la gran pregunta que debe hacerse es: ¿por qué en ese estudio randomizado que publicó en 2013 Prescrire, titulado First, do no harm (también aparecido en PubFacts y PubMed) con 779 pacientes, en el que se encontraron serios efectos adversos por el uso de la Pirfenidona se convierte, de facto, dos años después, en un medicamento con algún efecto positivo? ¿Acaso modificó InterMune el principio activo de su droga haciéndola más efectiva y con menos efectos adversos? Que yo sepa, no ha habido nada al respecto. Es curioso que después del “pelotazo” de Roche, adquiriendo los derechos multimillonarios de explotación de esta droga, a finales de 2014, Prescrire pase a considerar la Pirfenidona como un fármaco “seguro” y con algún “beneficio clínico”…justo al año siguiente.

Prescrire dice ser independiente…lo que no sé es hasta dónde alcanza ese grado de independencia. En cualquier caso, lo celebro por los enfermos de FPI  que van a obtener, según Prescrire, un supuesto beneficio epidérmico frente a nada, a un coste económico altísimo y a un beneficio estratosférico para la farmafiacéutica de turno…aunque, a los efectos prácticos, el pronóstico de la enfermedad seguirá siendo el mismo.

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