Ecos del setenta aniversario del Día de la Victoria de la URSS contra el nazismo

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A Rusia, en su día Grande, la celebración del Día de la Victoria contra la Alemania nazi, le quisieron aguar la fiesta esa piara de caricatos y delincuentes internacionales que representan a Wall Street y a los dictadores financieros, haciendo, finalmente, el vacío a Putin y al pueblo ruso. Pues, digo yo, bendito haya sido ese boicot, la verdad. Porque tener al lado, en la Plaza Roja de Moscú, a criminales que en la práctica son de la misma catadura que los soldaditos de plomo de las SS a los que fundió el Ejército Rojo…era como para “potar”, sinceramente. Los jefes de Gladio, de la OTAN y de las invasiones con miles de muertos civiles justificaron su “no asistencia” debido a que Putin, dicen, es el nuevo demonio de Occidente.

Oigan bien, todo ello después de que los neonazis ucranianos pagados por la CIA y la OTAN tomaran al asalto cruento el Palacio de Invierno de Kiev y echaran del poder al débil socialdemócrata Yanukovich. Fíjense que hasta en Crimea (antiguo territorio ruso) se echaron las manos a la cabeza y, viendo el “pogrom” que se les venía encima solicitaron, con buen criterio, urgencia y democráticamente, su unión a la Federación Rusa. En el Este de Ucrania tampoco lo vieron claro y también se levantaron en armas contra los golpistas auspiciados por las democracias terroristas de Occidente, lanzando una ofensiva en la que, con escasos pero efectivos medios de guerra, han dejado bastante en ridículo a los esbirros militares y paramilitares del dictador chocolatero Poroshenko, ese pelele sanguinario de Obama, Merkel y Bruselas.

Tiene gracia, pero el boicot contra Putin ha tenido sus orígenes en el golpe de Estado de Maidan, donde los auténticos desestabilizadores del tablero ucraniano, esos que van blandiendo la causa de la “democracia” por el Mundo a golpe de crímenes de guerra imperialistas, movilizaron a sus violentos para ejecutar un “putsch” a las puertas de Moscú. Y hay que joderse, pero Putin resulta que es el causante de todo este desaguisado ucraniano. A ver…aquí hay algo que no funciona. La CIA y John McCain mueven los hilos del terrorismo callejero en Kiev, colocan a una dictadura chocolatera que luego derriba un avión civil de pasajeros con el soporte logístico de la OTAN (otra falsa bandera), envían cientos de neonazis de Europa al Este de Ucrania a perpetrar matanzas indiscriminadas como la de la Casa de los Sindicatos de Odessa, la Alianza Atlántica pone a disposición de la Junta golpista su arsenal de guerra para ejecutar atrocidades contra la población civil en Donetsk, Lugansk o Donbass. Pero Vladimir Putin, hermanos, es el que ha montado todo el sarao ucraniano, el que “derribó” un avión malasio en el espacio aéreo del vecino país, el que apoya a las milicias antifascistas del Este de Ucrania y el que “invadió” Crimea anexionándola. Lo dicen los telediarreos, Falsimierda y EEUU y la Europa de los mercaderes, que no tienen vergüenza. Además de criminales patológicos utilizan la mentira como arma de manipulación masiva.

Sin título9633Estos tipos, sus antecesores y sus historiadores palmeros neoconservadores son los que han venido deformando la realidad de la II Guerra Mundial en las últimas décadas, intentando minimizar, ocultar y sepultar el descomunal logro histórico de la URSS contra el nazismo, programando una deliberada amnesia que ya es, definitivamente, revisionismo al más puro estilo nacionalsocialista. Tal vez por ello le hacen tantos ascos a celebraciones como las del Día de la Victoria y, para contrarrestarla, se dedican a glosar, por ejemplo, los “crímenes” de los rusos en Berlín, como ha hecho estos días de atrás la BBC de la Pérfida Albion (sí, esa respetable bazofia mediática del Reino Unido que dio cobijo a un maníaco psicópata como Jimmy Savile). Claro, qué van a decir en la corrupta y apolillada monarquía británica si todavía andan escocidos con los cinco exquisitos y grandiosos espías de Cambridge (Kim Philby y compañía) que dejaron en cueros al espionaje británico para dar buena cuenta de la Gran Bretaña a la KGB. Un medallero de honor para esos otros cinco “héroes antifascistas”.

En fin, pero por dios, qué es eso de sacar a la calle simbología soviética (lo que realmente les duele) y “fanfarronería” militar. Pues mala suerte pero ya pueden ir buscando dodotis para el año que viene, que buena falta les va a hacer. Porque la cosa seguirá como hasta ahora: celebrando el hito histórico que se adjudicó la URSS, prácticamente en exclusiva…a un precio, eso sí, altísimo. En fin, este revisionismo no es nuevo. En realidad ¿qué es y qué ha sido Europa, la llamada Europa “democrática”, sino un estercolero de fascismo con rostro humano?

En RT (sí, Russia Today, el canal de Putin) nos recuerdan la tergiversación nada sutil de la historia que se ha hecho desde Occidente, para relativizar al máximo la gesta soviética y entronizar las batallitas de los americanos en la Europa nazi, donde fueron a última hora con militares fascistas como Patton, pactando con la mafia en Sicilia y casi con la nariz tapada. Javier Carrasco, el fenomenal periodista español de RT, da un repaso de órdago en dos documentales (videos de abajo) a esos palanganeros que pretenden “reescribir” la historia subrayando cómo el desprecio hacia los soviéticos, desde sus dirigentes hasta las masas trabajadoras. Algo que ha estado latente en películas y libelos antisoviéticos propagados sin descanso desde el Oeste.

Paul Craig Roberts (el ex asesor de Ronald Reagan, pasado a la disidencia) es una de las mentes brillantes de los USA y remacha la tesis del periodista de RT sobre el carácter imperialista de EEUU al terminar la guerra y cómo éste país salió fortalecido económica y militarmente para elaborar una estrategia de agresión contra la URSS arguyendo falazmente que los soviéticos tenían planes expansionistas para hacerse con toda Europa. Una gran mentira goebbelsiana que sirvió para establecer redes terroristas con mercenarios nazis rehabilitados por la CIA y un hostigamiento permanente a países como Hungría, Checoslovaquia, Polonia y la RDA, donde se organizaron sabotajes y se ayudó a grupos opositores violentos para provocar el caos político. Al final, en los Acuerdos de Potsdam, el único garante de los mismos fue Jose Stalin y los que ya estaban preparando la guerra fría, Truman y Churchill, simplemente, los incumplieron. Los documentales señalan acertadamente cómo EEUU, eliminado el competidor nazi por el control geoestratégico de Europa, quiso sacar músculo enviando un recado a los japoneses con el crimen masivo contra la Humanidad de Hiroshima y Nagasaki. Se trataba, sobre todo, de hacer una seria advertencia a la URSS de Stalin que, magnificadamente, se la empezaba a demonizar como una potencia poco menos que ávida de sangre y territorios. El paranoico proyectaba sobre los demás su propia paranoia. El III Reich hitleriano daba paso al IV Reich imperial de EEUU.

Ante tamaña desvergüenza occidental en contra de Rusia y su historia se ha perdido el foco de quien era el enemigo de forma intencionada, dice Javier Carrasco. ¡Por supuesto! Los mismos que toleran expresiones fascistas y manifestaciones neonazis en Europa (¿se acuerdan de la quema de casas de refugiados inmigrantes en Alemania con la más que sospechosa autoría intelectual del BND, el servicio de espionaje que se creó con nazis de la Alemania merkeliana?) son los que pretenden borrar el papel jugado por el Ejército Rojo en la II Guerra Mundial. Así que Rusia antes fue culpable y ahora mismo sigue siendo culpable, como sentenció aquel nazi de alpargata llamado Serrano Súñer. Eso sí, Euro-América sigue patrocinando a los suyos, a los modernos nazis que arrasan Donetsk o Donbass, a los Stepan Bandera del siglo XXI.

La pretendida balanza falsificadora de equiparar a la Rusia soviética con la Alemania de Hitler es una impostada floritura ideológica ultraconservadora que ya lleva muchos años en los libros de “historia” con el objeto de ensombrecer las prácticas políticas de quienes han legado el mismo proyecto imperial, con matices, del nazismo. Quienes han compartido idéntica visión totalitaria geoimperial. Quienes, definitiva, tuvieron a los nazis a las puertas y se las dejaron abiertas al finalizar la II Guerra Mundial.

  1. uraniaenberlin

    Anónitrol, dijo
    Como esto no son maneras,

    Son las maneras que son…En la nevera está usted mejor que nada…Y gracias que me he molestado en contestarle, algo que para mí supone un esfuerzo extra….

    Anónitrol, dijo
    prepararé un articulito, donde hablaré de las relaciones entre la URSS y Alemania

    Viniendo de un anarcosionista de la IV Internacional trosko-revisionista como usted…me temo lo peor..Propaganda de Robert Conquest aliñada con social-liberalismo made in Obama y toques orwellianos… Igual hasta pierdo el tiempo en mirarlo…y todo, oiga..

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  2. uraniaenberlin

    Anónitrol, dijo

    ¿De dónde ha podido sacar usted eso que dice del plan Dawes? ¿Miles de millones de qué? Eso es mentira. Como casi todo lo demás. Pero esa es para ponerle un marco.

    No se me ponga nervioso…que en cuanto les sacan a relucir unas cuantas verdades..se descomponen. Los archivos soviéticos se hicieron de amplios documentos, incautados a las tropas alemanas concluida la guerra, que mostraban la cooperación de EEUU y sus gran capitalistas (Rockfeller, Lamont o Morgan) con la Alemania pre-hitleriana y luego con la dictadura nazi lo que posibilitó la recuperación militar del III Reich. Para ser exactos, desde el Tratado de Versalles fue cuando se hizo efectiva esta colaboración hasta el mismo momento del comienzo de la guerra (cuando Checoslovaquia ya había sido invadida gracias a Chamberlain y las potencias occidentales). Ese plan que dice usted que me invento (el Plan Dawes) era un plan de reparaciones que consistía en que los bancos y las corporaciones más poderosas norteamericanas, con el apoyo de su Gobierno, invertirían en la economía alemana durante el período posterior a Versalles (figura en cualquier búsqueda de Google) y que incluyó, obviamente, al período del reinado nazi (1933-1941). De este modo fueron concediendo, sucesivamente, a Alemania créditos que se elevaron a miles de millones de dólares, además de estrechar relaciones con empresas como el consorcio químico alemán I. G. Farbenindustrie, entre otras.

    Por tanto, sí existió la colaboración entre EEUU y Alemania, después de Versalles hasta la misma invasión alemana de Polonia. Una colaboración bastante jugosa en lo financiero, que posibilitó que el nazismo lograra un espectacular rearme que le convirtió en el mejor ejército del mundo. ¿O es que lo hizo, ese rearme, con una varita mágica?. ¿Qué marco prefiere? ¿de estilo barroco o rococó?

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  3. uraniaenberlin

    Anónitrol, dijo:

    SIendo cierto que la URSS se dejó la vida en la guerra, se olvida usted de muchos detalles. Como por ejemplo el Pacto Ribbentrop-Mólotov. ¿Qué opinión le merece?

    Ya abordaré, seguramente, este interesante tema más adelante porque es ultradenso y da para no una, sino para varias entradas.. Pero le contesto ahora, brevemente: El Tratado de no agresión germano soviético, sobradamente conocido y condenado por los historiadores de Occidente afines al neoconSServadurismo, al troskismo o a la socialdemocracia, como una connivencia de la URSS con la Alemania nazi para repartirse Polonia (quien había robado previamente territorios de Rusia, concretamente, ucranianos y bielorrusos) y Europa fue un mito construido sobre la base de la guerra fría. La actitud de Stalin al autorizar este Pacto tenía como objetivo salvaguardar la URSS para ganar tiempo en la preparación de una futura guerra contra la Alemania nazi. Digamos que ese Pacto fue un acierto estratégico de la URSS de cara a un ulterior ataque alemán (los planes expansionistas de Hitler se conocían sobradamente) que le colocara en una situación mas ventajosa. Era una cuestión puramente de seguridad nacional. Luego, sobre el terreno militar fue otro cantar puesto que la URSS estuvo al borde del colapso si no llega a ser por la decidida y tenaz resistencia del pueblo ruso y sus dirigentes.

    En realidad, fue la URSS la que quiso mantener una actitud de concordia y alianza con las potencias occidentales, pero éstas sólo deseaban que el nazismo hiciera el trabajo sucio de liquidar cruentamente a los soviéticos. Lo que no contaban es que Hitler quería también el otro trozo de pastel occidental. Se trataba de una pugna claramente inter-imperialista y hasta que no cayeron las bombas en Londres los angloamericanos y franceses no supieron qué clase de competidor tenían.. Y hablando de Pactos nadie se acuerda del contubernio de Munich (no el de la “oposición” mal llamada “antifranquista”) contra los soviéticos por parte de Chamberlain, Daladier y compañía y de cómo el capital monopolístico norteamericano e inglés (el Plan Dawes) sufragó el rearme de la Alemania nazi con miles de millones de dólares (que en los años treinta debía ser bastante dinero, creo). De cómo los Rothschild y Henry Ford mantuvieron estrechos vínculos con el nazismo. EEUU, Reino Unido y Francia no sólo ayudaron a consolidar el nazismo en Alemania (creyendo, ilusoriamente, que el III Reich no iba a ir contra ellos) sino que incluso (en el caso inglés) ayudaron a los sublevados de Franco (esto lo dijo el historiador norteamericano Gabriel Jackson, que no es sospechoso de “comunista”, precisamente).

    El papel jugado por EEUU, Reino Unido y Francia, en los años previos a la II Guerra Mundial fue claramente el de fagocitar el rearme y el expansionismo alemán nazi en Europa con el sólo objetivo de destruir a la Unión Soviética

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