Los informes desclasificados del FBI sobre el 11-m

muckrock

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Buscando en Internet información sobre el 11-m me topé hace unas semanas con una página norteamericana que prometía. Se llama Muckrock, un site de noticias que agrupa a periodistas, investigadores, activistas y ciudadanos normales y corrientes cuyo fin es solicitar, analizar y compartir los documentos del gobierno estadounidense, los liberados se entiende, en aras de que haya una mayor transparencia y democracia en el país del Tío Sam. Me lo creo a medias (lo de transparencia y democracia) cuando una nación, la estadounidense, premia, judicialmente, a sus pistoleros asesinos de placa y pistola (léase caso Ferguson). Los miembros de Muckrock tuvieron la feliz ocurrencia de solicitar en el año 2013 una petición de información al FBI, la famosa Oficina Federal de Investigación (los que secuestraron las cámaras de seguridad del Pentágono el 11-s), a cuenta del 11-m español y de acuerdo con el FOIA (el Acta de Libertad de Información). ¿Qué les podría motivar a unos americanos solicitar tal información sobre un atentado acaecido en suelo español y que les era ajeno? Pues supongo que intentar esclarecer la verdad. Mientras aquí, en cambio, sólo tenemos ideas de perra gorda para debatir en la taberna sobre si Rajoy es un tipo mendaz o si el timo-islamista-ETA-Psoe se encargó del 11-m. Este país es experto en cerrar en falso todo tipo de patrañas sin ni siquiera cuestionarnos si hay algo más que “verdades oficiales”, con el añadido de la opacidad habitual del espionaje español quien ha sido blindado siempre desde las altas esferas del poder (como en todos los países, vamos). Todo se reduce a ¿aló CNI? ¿han tenido ustedes algo que ver con Gladio? Respuesta: No. Punto final. Al menos, en el país de Obama algunos buscan ir más allá que conformarse con los amaños oficiales y les facilitan una información, eso sí, sesgada y completamente distorsionada. Luego, “libertad de información” en Yankilandia sí, pero muy convenientemente “capada”.

El FBI redactó un voluminoso informe, de nada menos que cerca de cuatro mil páginas, detallando al milímetro lo que aconteció en Madrid el día 11 de marzo de 2004 y días posteriores. El periodista Michael Morisy, de Muckrock, hizo la petición al FBI y éste respondió afirmativamente entregándole dicho informe desclasificado. He estado leyendo, o al menos intentándolo, el megatocho en cuestión a ver si se cocía algo interesante (por si a los del FBI se les había escapado algún desliz interesante en toda la secuencia de hechos allí relatados). Lo que he podido ver, que ha sido casi todo, pero no muy a fondo, es que no hay nada interesante, al menos para la parte española, en esas cuatro mil páginas ya que se trata de un informe repleto de mutilaciones y omisiones que hacen que resulte incoherente, como suelen ser, por otra parte, la mayoría de documentos desclasificados de las agencias de espionaje. Como dice Shawn Musgrave, otro periodista de Muckrock, en el documento del FBI abundan las redacciones inconsistentes y un verdadero ‘fregado’-intercambio de datos entre agencias. Eso sí, todo con el sello de, en su momento, “SECRET”. De hecho en la propia página Muckrock pedían apoyo a sus lectores para que depurasen el archivo y tratasen de pescar algo interesante, para postearlo después en el Twitter de turno.

Repito, yo no he visto nada destacable que muestre el rastro de algún “complot” de las evidentes cloacas del Estado, de aquí o de fuera (algo quimérico, por otra parte, pretender que se “desclasificase” tal información que, por otra parte, no iban a reflejar de ninguna de las maneras). Se pueden leer en ese informe alusiones a la primera “sospechosa” del crimen, ETA (de la que el FBI hace un breve recorrido histórico), la pifia que cometió el propio FBI con un abogado de Oregón al que confundieron sus huellas dactilares con uno de los “terroristas” del 11-m o las clásicas menciones a AlQaeda, anotaciones a mano que no he sido capaz de descifrar, comunicaciones frecuentes del FBI con la embajada de EEUU en Madrid y otras ciudades de EEUU y Europa, testimonios de algún que otro testigo que estuvo presente en los trenes cuando ocurrió el atentado, recortes de prensa española sobre la explosión del piso de Leganés, además de subrayar las tesis oficiales españolas conforme se iban sucediendo los hechos (¡cómo iban a decir lo contrario!), o realizar algún análisis sobre la situación interna española con menciones a Aznar, Zapatero y la guerra de Irak.

Únicamente, destacaría un hecho, cuanto menos sorprendente, que aparece reflejado en la página 118  del informe y que versa acerca de un testigo que ofreció una curiosa información al FBI sobre una conversación relacionada con el 11-m. Según la transcripción que figura en el informe del FBI, el testigo, miembro de la Guardia Nacional Aérea de California (GNAC), había sido enviado (antes del 11-m, como es de suponer, aunque la fecha del viaje está censurada) a la base aérea de Lackland, en San Antonio (Texas) para, supuestamente, realizar actividades relacionadas con su profesión militar-policial. En el vuelo de vuelta de San Antonio a San Luis Obispo (California), con escala en Phoenix (Arizona), el miembro de la GN escuchó a dos hombres (no relacionados aparentemente entre sí, quienes iban sentados justo detrás de él), lo que parece ser fue una conversación acerca de “terroristas” y “matanza de rehenes” (supongo que se refería a matanza de personas, sin que necesariamente tuvieran que estar retenidas). Aquí el concepto “hostage” (rehén) resulta, como mínimo, extraño por lo que sigue.

Pero lo más interesante del testimonio del militar de la Guardia Nacional es que esos dos hombres hicieron mención a que se iban a producir próximamente “atentados terroristas contra trenes en Madrid o en España” (extraña falta de concreción en el informe). Lo curioso del caso es que esos dos tipos, según este testigo, estaban dando la sensación de hablar “para que su conversación fuese oída por las demás personas” que iban en el vuelo. De este modo, el militar de la GNAC, según el informe federal, “se dió media vuelta y preguntó a los sujetos que querían decir sobre esos atentados que se iban a producir en Madrid”, a lo que uno de ellos respondió que “lo había oído en las noticias” (sin comentarios). Está claro que el guardia nacional le había pillado beodo o con el pie cambiado al susodicho y metiendo la pata hasta el fondo del cazo, o el FBI se inventó esta última patochada (lo de las “noticias”) para salir, más mal que bien, del compromiso. También cabe la posibilidad de que, en un alarde de videncia extraordinaria (sic), ese pasajero advirtiera sobre tal posibilidad terrorista. El 11 de marzo, fecha de los atentados en Madrid, el testigo de la GNAC escuchó la noticia de la masacre de Atocha y, aconsejado por terceras personas, se puso en contacto con el FBI para hablar de lo que había escuchado en dicho vuelo días atrás. Es decir, estaba muy seguro de lo que allí habían captado sus oídos.

En la página 287 del informe consta que los federales requirieron para un interrogatorio a uno de los pasajeros que presuntamente habló sobre “terrorismo” en aquél vuelo y, como era de prever, desmintió todo lo relatado por el testigo de la Guardia Nacional, diciendo que el y el otro colega hablaron solamente de negocios, de como mejorar las ventas de su empresa y de la evolución de los mercados. Vamos, que sólo le faltó decir que también era fan de Los Angeles Lakers. A mí este último vodevil me huele a chamusquina, porque, además de que pueda tratarse de un posible montaje del FBI, en este caso, creo más en el testimonio del Guardia Nacional, no porque represente a una autoridad policial o militar, sino porque entre otras cosas es muy difícil de creer que el miembro de la GNAC se inventase, o soñase, tres términos bien relacionados: terrorismo, trenes, Madrid y/o España.

Probablemente, esos supuestos hombres de negocios que, al parecer, hablaron, días antes del 11-m, de terrorismo sobre trenes en Madrid pudieron haber sido algo más que simples mercaderes de Wall Street. Dichos individuos tal vez fuesen (esto ya es una conjetura mía, claro) miembros o colaboradores de algún servicio de inteligencia que disponían de información sobre el crimen que se iba a perpetrar en Madrid (algo totalmente lógico cuando esos servicios de espionaje han sido los encargados de gestar el “terrorismo islámico moderno” y una falsa bandera de libro como fue el 11-m). Por ejemplo, podrían pertenecer al Servicio Nacional Clandestino de la CIA en Arizona (la CIA posee en cada Estado norteamericano este tipo de unidades de inteligencia), es decir, el SNC sería algo así como una división estratégica de la agencia americana que, cito textual de la página de la CIA, provee información sobre los acontecimientos críticos internacionales, desde el terrorismo y las armas de destrucción masiva a asuntos militares y políticos. La misión a menudo requiere que los oficiales de servicios clandestinos tengan que ir a vivir y trabajar en el extranjero.

Es cierto que si esos dos “pasajeros enigmáticos” hubieran pertenecido a algún tipo de agencia de espionaje parece de muy poco tacto e irresponsabilidad el hablar de “terrorismo” en un lugar público para que te oiga el pasaje, pero esta historia no cuadra por este lado y a veces las debilidades surgen por donde menos te lo esperas, nadie es perfecto, ni siquiera un asalariado de inteligencia. Recordemos, por otra parte, que un avión de la CIA aterrizó en Palma de Mallorca dos días antes del atentado de Atocha y partió, precipitadamente, al día siguiente de la masacre. Un hecho de la suficiente relevancia como para tomarlo en cuenta.

Otro hecho, cuanto menos extraño, anotado en el informe del FBI, se refiere a una llamada Operación Conquistador de la que el FBI esta vez se negó a facilitar dato alguno a Shawn Musgrave, el periodista de Muckrock, quien la había solicitado posteriormente a la petición de información sobre el 11-m, una vez que leyó el informe. Lo único que he sacado en claro de esa “Operación” es que lo más parecido que he encontrado en la Red se refiere a una operación anti-droga de la DEA en Latinoamérica, que llevaba ese nombre. Por lo que su aparición en el informe del FBI sobre el 11-m no acabo de ver qué significado podría tener.

Así pues, leyendo este previsible y casi triturado informe sobre el 11-m no se podía esperar ningún dato de verdadero interés, salvo ese “enigma” de dos pasajeros hablando en Arizona de cómo se iba a ejecutar un atentado terrorista contra unos trenes en Madrid. Extrañísimo, oigan…

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