Bergoglio, alias Francisco I, el Papa de la dictadura argentina

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Resulta cuanto menos curiosa la secuencia ideológica que ha ido conformando el Estado vaticano a lo largo del siglo XX y este siglo XXI personificada en sus Papas. Pío XII fue el Papa de Hitler, Juan XXIII  nos lo vendieron como un campeón de la renovación eclesial pero no dejaba de ser una arista más de una doctrina trasnochada; a Juan Pablo I, tal vez el más arriesgado y humanista de todos los Papas, le dieron matarile en las cloacas vaticanas ante lo que se avecinaba; Juan Pablo II, el Wojtyla, fue el hombre de la CIA para destruir el Este de Europa; Benedicto XVI el Papa de la Inquisición y ex miembro de las Juventudes Hitlerianas..Y ahora mismo nos despachan a este argentino Bergoglio, alias Francisco I, como el Papa cómplice de la dictadura militar argentina (1976-1982). De la abundante información crítica que ha surgido en Internet acerca del nuevo Papa, hay una frase, de hace unos años sacada de nuevo a la luz, que define perfectamente al nuevo monarca: “La historia lo condena: lo muestra como alguien opuesto a todas las experiencias innovadoras de la Iglesia y sobre todo, en la época de la dictadura, lo muestra muy cercano al poder militar”, palabras de Fortunato Mallimacci, quien fue ex decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires. Aunque haya salido como un resorte el egregio Pérez Esquivel, que no sé que se le ha perdido en todo este sarao, dando la cara por Bergoglio y señalando su no vinculación con la dictadura. Pues yo no daría ni medio peso argentino por este Francisco I, mira por donde.

Bergoglio, un jesuita, es otro ultraconservador más, que puede cambiar las formas de la iglesia pero no el contenido., ya que se ha mostrado como un ferviente opositor a la Teología de la Liberación y otras formas civilizadas de pensamiento. Pero el curriculum ideológico del nuevo Papa es bastante más suave que su práctica política: según sus detractores, entre ellos el periodista argentino Horacio Verbitsky, consta que Bergoglio estuvo involucrado de alguna manera en el secuestro de dos compañeros de congregación, Orlando Dorio y Francisco Jalic, durante los años de plomo de la dictadura argentina, por parte de esbirros de la ESMA (Escuela de Mecánica de la Armada, el centro de torturas y exterminio de la junta militar), donde fueron torturados, aunque posteriormente liberados (supongo que por su filiación religiosa, de lo contrario hubieran sido ejecutados como muchos opositores). Es bien conocida la estrechísima afinidad que la iglesia católica argentina tuvo con la dictadura militar. De cómo los militares de la dictadura llevaban en helicópteros a disidentes que previamente habían sido drogados y torturados para luego arrojarlos al mar. Poco antes de llevarse a cabo esta operación, el clero católico  bendecía a los pilotos para llevar a buen término el “trabajo”. 

ELPAIS lameculeando a la Secta de Dios

ELPAIS lameculeando a la Secta de Dios

Los obispos españoles se han apresurado a decir que el tal Bergoglio tiene el “perfil de un santo”. Una institución diabólica, pienso yo, poco puede presumir de “santos” y sí de tener muchos pederastas afiliados a la Gran Secta. Por otra parte, periódicos como el “progre” ELPAÍS prefería echar un capote y mostrar un exacerbado entusiasmo por el jesuíta Bergoglio, ofreciendo una información digna del mejor boletín episcopal, eludiendo el pasado oscuro de este pontífice. Dicen los plumíferos de PRISA: “El Papa que se hace la comida. Suave y humilde en las formas, Bergoglio cuida los símbolos y detalles y destaca por sus firmes convicciones”. Verdaderamente enternecedora como está la progresía de Don Polankone con dos poderes fácticos clásicos: monarquía y clero. La prensa española de Falsimedia no ha estado tan ácida y marrullera como lo estuvo con la muerte de Chávez, al que acusaban soterradamente de dictador, cuando no se burlaron directamente de él. Con Bergoglio han suavizado cuando no ocultado sus faltas (o delitos, para ser más exactos), sin hacer referencia (como siempre) al  carácter autocrático y absolutista de la figura papal. Muy al contrario que la prensa internacional (incluido el New York Times, que lo tacha de conservador y cercano a la dictadura argentina). Resulta verdaderamente hipócrita que esos mismos medios acusen a Corea del Norte de tener una monarquía comunista hereditaria y a este pajarraco le mantengan en una suerte de confortable mecedora celestial, con gran profusión de cortesanía mediática,  como  si de un enviado de Dios y el capital se tratase. Que sea la derecha financiera quien más le jalee indica que el  presumible discurso social de este jesuíta será otro fraude para tener entretenida y desmovilizada a la plebe. Lo que siempre hizo la iglesia

Bergoglio no va a ser más que otro Papa del involucionismo, del extremismo político derechista y del Nuevo Orden que maneja a su antojo los EEUU. Las eventuales autocríticas (ya empieza a hablar Francisco I de “arribismo” en la Iglesia) no dejarán de ser una grosera pose para lavar la ignominia del pasado criminal cristiano-católico. Por mucho que Pérez Esquivel intente echarle un guante de seda encima de mala manera, este Papa está contaminado de raíz. Ni siquiera ha tenido la decencia la Iglesia católica (o la CIA) de haber nombrado a un tipo con un pasado limpio y de verdadero compromiso con los pobres que, aunque va acompañado del inevitable veneno de la fe religiosa, al menos podría dar una imagen más “social” (por ejemplo, un arzobispo africano). Han preferido contar con un Papa latinoamericano de la reacción que cohabitó con una brutal dictadura, en términos de apoyo político y parece ser que del “otro”…quien sabe si para crear el efecto de un caballo de troya en los procesos emancipadores progresistas que están aconteciendo en aquel continente. 

  1. plared

    No se, sinceramente desconozco la trayectoria de este nuevo papa. Pero lo que se lee por ahí, es que siendo conservador y defensor de dogmas de la iglesia tan cuestionables como la oposición al aborto o la negación de los matrimonios gays. También es un critico feroz al liberalismo económico reinante hoy en día….

    Mi opinión sin estar en realidad muy versado en ello. Pues que dentro de lo que es la iglesia se le podría considerar con algo mas aperturista que los anteriores. Siempre teniendo en cuenta que la iglesia en si, es una institución de siglos. Profundamente arraigada en sus carencias y conservadora con sus tradiciones.

    En realidad, soy de la opinión de que si no gustan, pues con ignorarlas sirve. Si uno no cree en ella, pues tampoco deberían de importar mucho sus opiniones…… Tampoco estoy de acuerdo con mucha gente que parece esperar que el papa salga a la plaza de san Pedro a gritar viva satanás, como símbolo de modernidad.

    La iglesia es lo que es y este papa, dentro de ella, pienso que puede traerle aires nuevos…..

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    • uraniaenberlin

      Bueno, como decía alguien en un foro…”¿no le dais ni siquiera los cien días de confianza”?. La iglesia es previsible y siempre echará mano de operaciones cosméticas para cambiar su lenguaje, su imagen…. pero en esencia no puede apearse de su burro dogmático teológico. Así que yo como soy más bien escéptico lo único que espero es poca cosa. Algunos se conforman con menos todavía (que si este Papa, cuando era arzobispo, iba en Metro y esas cosas..tan mundanas). Pero dejémonos de gaitas….la iglesia es una institución de poder y dinero que tiene bien amarradas las conciencias de la gente y no va a cambiar, al menos, en el sentido de dejar sus privilegios. Han cambiado miles de gobiernos en la historia…y en la iglesia no ha habido cataclismo alguno…por una razón: ha estado fuertemente protegida por unos Estados que le han garantizado, no sólo poder económico, sino una tupida red de rituales simbólicos que le garantizan su supervivencia: bautizos, comuniones, bodas, funerales….De este modo, la “tradición” sigue viva, a pesar del decreciente número de creyentes “oficiales” y de que la apostasía termina en el cubo de la basura de todos los obispados. No puedes dejar de ser “creyente” oficial sin pasar por el aro de un escrito que tiene que ser remitido al obispo de turno, como si estuviéramos en la Edad media. Ese tipo de ilegalidades son las que ha acumulado la iglesia a lo largo de los siglos, por lo que es muy difícil que desaparezca.

      Saludos

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