Monsanto y sus transgénicos: ensayando el agrogenocidio global

 

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Las mentiras del mito transgénico

Desde hace años viene emergiendo con fuerza el uso de organismos modificados genéticamente (OMG) para ser puestos a la venta en el mercado agroalimentario y, por ende, al consumo humano. Hace un tiempo había oído hablar sobre las consecuencias desastrosas que estaba provocando una de las mayores empresas productoras de semillas transgénicas, la multinacional norteamericana Monsanto. ¿Monsanto?¿Qué demonios era eso? Me sonaba (en serio) a organización de malhechores de una película de James Bond. El caso es que dije…bien, pero la ciencia biotecnológica aplicada a la agricultura no parece ser una mala idea ¿no? Sobre todo si se trataba de mejorar la calidad genética de los cultivos, que supuestamente iban a redundar, también, en la salud general poblacional. Y si encima se lograba contener la siempre imparable curva descendente de la pobreza y el hambre en el Tercer Mundo, o en países en vía de desarrollo, pues hasta me parecía un loable avance científico, muy significativo y digno de aplauso. Lo que ocurre es que haciendo acopio de información y leyendo a expertos de uno y otro lado en todos estos años he llegado a la conclusión que aquí había gato encerrado. Y ese gato estaba y está confinado en la parte de la gran industria de los transgénicos. Es decir, visto lo visto, la modificación genética de semillas agrocultivables me sigue pareciendo un experimento-cobaya con humanos a gran escala sin cuantificar a medio-largo plazo sus efectos, tanto en la salud de las personas como en el previsible impacto ambiental. Una vez más un uso fraudulento de la ciencia se utiliza para garantizar el saqueo de unos cuantos lobbys de presión internacionales y la biotecnología sin control.

El problema es que ya se están empezando a cuantificar algunas consecuencias de este agrogenocidio planetario que ha sido impuesto desde hace algunos años, tanto en términos de fumigaciones, como de degradación del suelo, contaminación de cultivos e incluso de enfermedades. La soja transgénica es la planta que utiliza la multinacional Monsanto de forma masiva (90%) en casi todo el mundo salvo las prohibiciones que existen en algunos países (menos aquí, para no variar), mientras que el herbicida utilizado para atacar las enfermedades de esa aparente “inmune” soja es el, según los expertos, supertóxico herbicida glifosato (Roundup). Pero ya se ha podido comprobar que incluso se están produciendo serias resistencias al Roundup, un componente nada inocuo en el que se han podido advertir, en animales de laboratorio, diversas patologías en forma de daños gástricos, genéticos, tumores hepáticos, así como en la salud reproductiva. La autora del documental El Mundo según Monsanto,  Marie Monique Robin, ya había dejado bien claro cual era la verdadera cara de esa multinacional agrogenocida, sus prácticas mafiosas y la actividad difamadora y extorsionadora de sus mercenarios.

Si echamos la vista atrás vemos que en el curriculum de Monsanto (cuyos orígenes se remontan a principios del siglo XX) figuran algunas joyas de destrucción masiva contra los humanos. En particular, una de sus más siniestras especialidades fue crear productos organofosforados como el mortífero agente naranja, que fue suministrado al ejército norteamericano para que éste lo usara en Vietnam con objeto de exterminar a la población civil de ese país. Espero que algún día a Kissinger le obsequien con un sorbete de ese naranja.

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La cuestión científica no es baladí y los mamporreros de Monsanto, utilizando una ciencia adulterada, nos cantan las bondades de la tecnología transgénica exponiendo una retahila de datos fraudulentos, un poco al alimón con la industria de los OMG. Nos hablan de que el milagro transgénico permitiría “erradicar el hambre”, satisfacer las necesidades del ganado sin los pastos así como la durabilidad y supuesta mayor calidad nutritiva de los alimentos obtenidos por ese medio (frutas, verduras, hortalizas..); o bien que con la manipulación genética se consigue una mayor seguridad alimentaria y su consumo es plenamente seguro. Ninguno de estos presupuestos teóricos (en la práctica no han demostrado nada) se ajusta a la realidad ya que son argumentos que se basan en meras especulaciones, cuando no resultan un ejercicio de cinismo. Ahora resulta que tenemos a Monsanto ejerciendo actividad filantrópica por el (tercer) mundo para combatir la pobreza y el hambre, aunque quizás sería más exacto decir que está contribuyendo a eliminar la población del planeta.

Por otra parte, los expertos contrarios a los OMG han demostrado que el hecho de comprar semillas cada vez que hay una cosecha (que es lo que sucede con las transgénicas) encarece paulatinamente el producto final, sin contar con todos los elementos necesarios para desarrollar la actividad agrícola. Respecto de las características organolépticas de los productos finales obtenidos…es discutible tanto el sabor como su durabilidad. Ni tienen el sabor de las cultivadas ecológicamente  y la caducidad más larga de los mismos no va a repercutir en el coste final. Afirmar categóricamente que los OMG no van a afectar a la salud humana es un completo fraude científico, ya que no hay ni un solo estudio de los defensores del oficialismo transgénico que sea aleatorizado, exhaustivo, que haya sido realizado con parámetros de objetividad, estudiando sus posibles efectos negativos a medio o largo plazo en las personas.  Sólo hay estudios débiles y a muy corto plazo enfocados a proteger los intereses de las corporamafias mundiales, los cuales han sido aceptados de inmediato por las agencias de seguridad alimentaria de países como EEUU, Argentina o España. Mientras tanto, la inmensa mayoría de la población sigue totalmente desinformada sobre el verdaderol alcance que podría tener en su salud el consumo de alimentos con OMG. El secretismo y el silencio cómplice es la moneda de curso común.

Monsanto: la maquinaria del agroterrorismo global

Si existen, en cambio, algunas investigaciones independientes con resultados muy negativos para los humanos (Universidad de Newcastle, 2002, donde participaron siete personas a los que se suministró alimentación transgénica cuyos componentes modificados genéticamente no pudieron ser asimilados por su intestino). Científicos como el bioquímico húngaro Arpad Pusztai, del Instituto Rowett de Escocia dejaron claro en su día algunos de los efectos provocados por el uso de transgénicos: “ratas alimentadas con patatas transgénicas mostraron debilitamiento del sistema inmunológico, desarreglos en el desarrollo de órganos internos, interferencia en el crecimiento de ratas jóvenes y cambios en la estructura y función intestinal”. Este estudio fue publicado en la super-prestigiosa revista científica The Lancet.

Por supuesto, este informe fue descalificado de plano por  la policía “científica” que trabaja, directa o indirectamente, para Monsanto y el negocio de la industria biotecnológica, tanto que Pusztai acabó siendo despedido a los dos días, tras una llamada del criminal de guerra Tony Blair al despacho de su jefe inmediato. Igualmente,  los recientes resultados obtenidos por el investigador francés Eric Seralini se han desarrollado en el mismo sentido que los de Pusztai y no hace falta decir que sus conclusiones han sido tachadas igualmente de alarmistas, poco rigurosas, desestructuradas y mal ensayadas por los habituales charlatanes que se parapetan detrás de la “autoridad científica oficial”; esos que están trufados de conflictos de intereses y exportan pseudociencia en favor de Monsanto y los grandes intereses corporativos de las multinacionales de la manipulación genética.

El recurso gastado del “método científico” para defender lo indefendible ya no cuela ni de matute. Siguiendo lo anterior, se sabe que en EEUU, por ejemplo,  “existe una correlación directa entre el suministro de alimentos genéticamente modificados y los $ 2 billones que los EE.UU gastan anualmente en atención médica, es decir, estamos hablando de una epidemia de enfermedades relacionadas con la dieta. En lugar de producir frutas, verduras, granos y productos animales alimentados con pasto natural, en las granjas y fábricas estadounidenses los procesadores de alimentos genéticamente modificados producen un exceso de comida basura que generan  enfermedades del corazón, derrames cerebrales, diabetes y cáncer” (Monsanto, mercader de la muerte).

Estamos hablando de plantas modificadas genéticamente puestas en el mercado para el consumo masivo global, en una suerte de laboratorio humano experimental, mientras que el básico principio de precaución se ha arrinconado (salvo algunos países que se han negado a asumir un futurible coste sanitario y medioambiental) en naciones como EEUU, Brasil, Argentina o España (aquí, siempre dando el cante jondo y “ejemplo” de corrupción institucional y servilismo hacia los mercados y los poderes económicos) para estar a las órdenes de Monsanto, Dow Chemical o Pfizer.

Tengo claro, a estas alturas, que el agrogenocidio o agroterrorismo transgénico propuesto por empresas como Monsanto (y otras similares) implica destrucción de la biodiversidad y la sostenibilidad alimentaria, provocando una espiral de más y más pobreza y, por qué no decirlo, de responsabilidad criminal de los propagadores de esta forma de genocidio encubierto (el ejemplo de esto último lo tenemos en la India donde la plaga medioambiental de semillas transgénicas está ocasionando el suicidio de muchos agricultores hindús, en términos de cifras escalofriantes -del orden de miles-; a este respecto leer de Andrew Malone, El genocidio transgénico). La alternativa de la agricultura ecológica no es para “pijos” o “elitistas” como proclama patéticamente un defensor de este modelo inviable de basura transgénico-tóxica, sino una apuesta por consumir de una forma menos “agresiva”, menos paroxística, más racional, lo más ecológica posible, saludable, sostenible y responsable, no bajo los nocivos patrones nutricionales masivamente impuestos por las engañosas y manipuladas campañas alimentarias de las grandes transnacionales. O te cargas el planeta y a ti mismo echando hostias, que diría un conocido.

  1. Alejandro

    Me ha encantado tu artículo. Enhorabuena, lo malo es que la gente a la hora de hacer la compra y decantarse por uno u otro artículo no mira necesariamente que sea transgénico; el criterio suele ser el precio. Tomo buena nota de la lista de Greenpeace

    por otra parte, aprovecho la presente para que publiques un dossier serio y contrastado de las chemtrails, un tema que suscita temor por que hay muchas incógnitas alrededor. Recientemente, agricultores de Zamora han denunciado que sus árboles y sus cosechas se han muerto y miran al cielo como al principal responsable. Las concentraciones de aluminio que había en sus parcelas hacía sospechar que les estaban fumigando, ya que el aluminio no cae del cielo de forma natural. Por favor, ansío ver publicado un artículo tuyo sobre tales prácticas que sirva para saber que es lo que está pasando
    Un cordial saludo

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    • uraniaenberlin

      Gracias por tu comentario, pero lamento echar un jarro de agua fría a tu propuesta sobre los “chemtrails”. La cuestión “chemtrail” ha sido un tema que nunca me ha interesado, quizás porque soy tan escéptico, de partida, en las llamadas “fumigaciones deliberadas”, como en los “ovnis” y la “parapsicología”.

      He leído teorías al respecto. Pero resulta curioso que partidos políticos del sistema (aunque sean de un pueblo marginal como el vaillisoletano de Castronuño) tan clásicos como el PPSOE e IU, hayan expresado su rechazo a los chemtrails. Cito textual: El documento que firmaron estos partidos en diciembre del año pasado señala que “desde hace más de una década se están llevando a cabo fumigaciones clandestinas aéreas” en Zamora “por aviones fuera del control oficial del radar”. Prosigue el documento: “Estas fumigaciones se ejecutan en el marco de programas de geoingeniería orientados a paliar el cambio climático… en realidad consisten en manipular el clima y las comunicaciones globales a través del control de la estratosfera y de las ionosfera para fines militares, prohibido por ley desde 1997”. Detrás de estas presuntas fumigaciones estaría, según ese documento “Estados Unidos a través de la OTAN y las Naciones Unidas”.

      Resulta cuanto menos curioso que toda una teoría de la “conspiración” (de matiz claramente político) la abanderen grupos políticos que forman parte del entramado de la propia OTAN. A ver, soporte lógico-conspirativo podría tener lo anterior…pero me suena a raro…raro de boca de gente tan poco recomendable.Y…¿por qué Zamora? ¿Y Madrid con sus centros estratégicos políticos y militares? También aquí se denuncian “chemtrails”. Entonces los propios gestores de los “chemtrails” están, a su vez, afectados del “invento” por el que pretenden controlar el espacio (que ya lo tienen sobradamente controlado, por otra parte)

      Elucubrar sobre la base de planes difusos e inconcretos no me convence, por ahora….Lo lamentable es que sí pasen desapercibidas las verdaderas conspiraciones de Estado (las de la NSA, CIA, falsas banderas, etc..) entre todo este magma de pseudoconspiraciones…

      Gladio y las actividades conspirativo-criminales de la CIA (con sus franquicias terroristas islámicas), el MI5, el Mossad, el BND etc..o el control agroalimentario que quiere ejercer Monsanto están sólida y fehacientemente documentadas. Los chemtrails entiendo que no.

      Saludos cordiales

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  2. altaicaaltaica

    Una amiga me ha pasado esta información. ¡Curiosa lista!
    Greenpeace hizo pública la lista negra de los productos genéticamente modificados que se comercializan en todo el mundo. Muchos de ellos son para niños, ojito!

    1 Snickers
    2 Sopas Campbell
    3 Arroz Uncle Bens Mars
    4 Té Lipton
    5 Mars M&M
    6 Twix
    7 Milky Way
    8 Cadbury chocolate y cacao
    9 Ferrero Roché
    10 Nestle chocolate
    11 Nestle Nesquik
    12 Соса-Соla, Соса-Соla light
    13 “Spright”, “Fanta”, tónicas
    14 Pepci-Со Pepsi
    15 “7-Up”, “Fiesta”, “Mountain Dew”
    16 Cereales Kellogg’s
    17 Salsas Knorr
    18 Galletas Parmalat
    19 Aderezos, mayonesas, salsas Hellman’s
    20 Aderezos, mayonesas, salsas Heinz
    21 (¡!!) Potitos Nestle
    22 Hipp
    23 Abbot Labs Similac
    24 Yogures, quesitos, potitos Danon
    25 McDonald’s
    26 Chocolate, patatas, café, potitos Kraft
    27 Ketchup, salsas Heinz Foods
    28 Potitos y otros productos de Delmi, Unilever

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  3. plared

    Sinceramente y sabiendo que hay cierta confianza. He sido incapaz de leerme el articulo. Sera que en realidad, estos temas aunque quede bastante mal decirlo me importan mas bien poco. Ya que continuamente cambian las informaciones. Y lo que antes era bueno, luego es malo…….

    En fin, tango de locos, lo único que tengo claro es que en los supermercados hay una parte de productos ecológicos libres de toda clase de mierdas…Por supuesto valen el doble……..Cuidate

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    • uraniaenberlin

      Te recomiendo el documental Comida SA y el que señalo en la entrada El Mundo según Monsanto para que te hagas una composición de lugar, aunque seguramente estos temas te resulten ajenos….Tengo claro que los alimentos bio han mejorado mi salud (al menos la digestiva) en un nivel casi impensable.

      Así que la charlatanería pseudocientífica que suelta majaderías tipo “productos naturales igual a timo” habría que darles la vuelta a su argumento y decir que los timadores y estafadores son ellos por utilizar una falsa y manipulada base “científica” para apoyar sus tesis pro-transgénicos, puesto que la ciencia de verdad (no la mercenaria) ha avalado todo lo relacionado con los agrocultivos ecológicos…Bueno, esto último a título de reflexión personal…

      Es cierto que esos productos eco cuestan el doble pero la relación coste/salud es innegociable.

      Saludos y ya creo que estoy en ello (lo de cuidarme)

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  4. altaicaaltaica

    Sin duda un artículo interesantísimo que nos adentra una vez más en el espurio mercado en el que todo vale si produce réditos. Los temas derivados del mismo y que pones de manifiesto son demoledores, entre los que habría que incluir la pérdida cada vez más acuciante de diversidad genética, con una disminución brutal de variedad respecto a cientos de especies, que hace tan solo algunos siglos permanecían intactas y ahora presentan una degradación y merma escalofriantes. De hecho ya existen lugares específicos en muchos países con la pretensión de salvaguardar dicha variabilidad genética en búnker subterráneos.

    Animales criados en condiciones impropias para la vida, alimentación de los mismos con productos sencillamente antinaturales, búsqueda de productividad a costa de los más básico principios biológicos, modificación genética sin estudios a medio y largo plazo… Un mercado que lo justifica todo en aras de beneficios para los de siempre y que no entiende de pueblos, enfermedades, naturaleza, ecología, sostenibilidad, consecuencias y que tiene el miserable apoyo de los padres de las patrias. Asco.

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    • uraniaenberlin

      Como diría un ex colega de foro….suscríbolo Ahí está la clave: la connivencia política con las mafias y lobbys de presión de este gran negocio del agrogenocidio…para probarnos como ratas de laboratorio o, peor aún, para enfermarnos deliberadamente. Te recomiendo vivamente el documental El Mundo según Monsanto (si no lo has visto)…Saludos

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