La ufología cosmopolita de David ParceRisa

David Parcerisa y amigos

Tenía perdidos un poco de vista los infatigables congresillos de Ciencia y Espíritu por lo que decidí retomar, no hace muchos días, el evento de Celades y escuchar a alguno de sus conferenciantes estrella. con ocasión de su ya undécimo sarao científico-espirituoso. Así que para relajar un poco el ambiente, vamos a dejar a un lado, momentáneamente, el  canallesco y poco saludable estrés político, un poco a requerimiento del amigo plared, para meternos de lleno con la ufología. Los ovnis, pues, a la palestra y de la mano de uno de sus nuevos popes redentores: David Parcerisa, un señor que, de alguna manera, redefine y da un relativamente novedoso toque místico al siempre fraudulento negocio de los extraterrestres. No creo, y menos a estas alturas, en invenciones marianas, platillos volantes, cabezones con ojos enormes, abduciones y bases lunares o intraterrenas, con sus sucedáneos incluidos. Si existe vida inteligente en otros mundos planetarios (que los habrá y a millones), estamos lo suficientemente alejados de ellos, no ya para hacerles una visita de cortesía sino para que hayan aterrizado alguna vez en este planeta en los últimos cuarenta mil años (lo digo porque igual en vez de anotar bisontes en las cuevas de Altamira, el hombre prehistórico podría haber dibujado fantásticos ovnis con luces multicolores).

El caso es que… ¿por qué iban a estar tan evolucionados tecnológicamente esos prodigiosos seres cósmicos?¿Por qué no podemos estar nosotros mucho más avanzados que ellos? Y, sobre todo, ¿por qué no puede ser factible el poder vivir solos en el universo en vez de estar “acompañados”?. Pruebas, pruebas y más pruebas y no elucubraciones, señores del chiste extraterrestre. Aunque en el campo científico existen investigaciones para escrutar estrellas y posibles planetas orbitando a su alrededor, utilizando para ello instrumentos de alta precisión astronómica (se han hallado algunos  de ellos en la Vía Láctea, e incluso se han detectado sus propiedades químicas), a día de hoy no hay un sólo indicio de vida extraterrestre ni lo habrá, probablemente, nunca. Necesitamos creer para saciar nuestra innata curiosidad por el Cosmos, pero lo más racional sigue siendo no creer en falsas ilusiones hollywodienses. La Guerra de los Mundos, de HG Wells, queda bastante lejos. Y es que, hablando de extraterrestres, es tan soberanamente ridículo que quisieran jugar al ratón y al gato con nosotros…como suelen teorizar sus defensores, para explicar por qué no se quedan de una puñetera vez por aquí, nos ayudan a superar la crisis y, de paso, podían cargarse a unos cuantos políticos y banqueros. 

Los ovnis son una bonita fantasía que viene bien de vez en cuando leerla a través de los tebeos o verla en el cine, pero nunca para tomársela en serio y hacer un ejercicio estéril de zafiedad intelectual y extravagante creencia ovniológica. Y, aunque algún tonto inútil (o trollalienígena) piensa que estoy metido en el mercadillo de las conspiraciones reptilianas e iluminatis, a cuenta del 11-s, pues va a ser que no. Me disgustan enormemente este tipo de cruzados religiosos, de una y otra causa. Por ejemplo, me parece una completa gilipollez dar x dinero para que alguien pruebe algo que no se puede constatar con los presupuestos de la razón, como son los inexistentes fenómenos paranormales, y a través de una tontería que han creado los llamados “escépticos” de este país, denominada premio Sísifo. Lo siento, pero no capto esa ironía de brocha gorda. Tanto como propagar la ufología, mediante un extenso repertorio de disparates, a través de revistas, conferencias “serias” o medios de comunicación, sin aportar prueba racional válida alguna. Los del Sísifo han pretendido seguir la misma senda de otra boutade: la que el mago no-científico Randi puso sobre la mesa, es decir, premio de un millón de dólares a quien probase exactamente lo mismo. Pura demagogia del anciano Randi para autopublicitarse. 

¡Acéptalo Ralf, llevas toda la tarde ahí y todavía estás gris!

Hablaba de ovnis y Parcerisa comienza la charla-risa vistiendo el ropaje alienígena con tres realidades que adornan el fenómeno de la ufología: realidad física, parafísica y metafísica. Toma del frasco carrasco. Y se queda tan ancho el tío. Después de una introducción donde sentencia que los aliens de ahí “arriba” dejan la tierra quemada y son detectados por radares, nos dice que ejercen “efectos físicos sobre las personas, tanto que han acabado con la vida de alguna de ellas” (¿no será que ha hecho traslación mental de la película de Tim Burton, Mars Attacks, y todavía sigue con el cuelgue encima?). Bien, ahora resulta que, según Parcerisa. la realidad parafísica es el resultado de la (ojo) “desmaterialización” del aparato extraterrestre en el aire (he intentado asimilar este  concepto, según el cual una nave marciana aparece y desaparece al libre albedrío divino, o casi). Parcerisa (cada vez más en plan monólogos de esa mediocridad sin gracia llamada El Club de la Comedia) señala que la física, tal como la conocemos, se esfuma y aparecen otras “físicas” (sigo preguntándome, racionalmente, empíricamente, a estas alturas, cuáles son). Finalmente la metafísica es el proceso “extracorpóreo” que da paso al viaje astral…supongo que utilizando como intermediario cósmico a Octavio Acebes. 

Como es natural en esta gente, empiezan conceptualizar sobre fantasías y a poner en marcha la dialéctica más chocarrera del charlatanerismo ovni. El discurso del ovniólogo Parcerisa transita desde los más variados delirios paranormales (la NASA, dice, tiene unos subterráneos donde los “iluminati” o gobierno mundial en la sombra, mantienen contacto con unas entidades extraterrestres) hasta una clasificación bastante divertida de los alienígenas, ya sean unos hombrecillos de miniatura (el Parcerisa los masculiniza, salvo más adelante) ya sean de tipo animaloide o inclasificables,  afirmando nuestro experto, con mucha autoridad probatoria, que esos bichos han inseminado, así por la cara, a unas cuantas mujeres terrícolas. Y yo me pregunto que tienen esos tipos tan feos que nosotros, los hombres terrestres, no tengamos (mejor no decirlo). El caso es que Parce-risa dice que cualquiera de nosotros podemos ser descendientes de feuchos parecidos a ese de Roswell, híbridos o algo parecido. Me da que pensar.  

Las pruebas físicas, materiales, racionales en definitiva, esa “cosa” de la que suelen echar pestes los crédulos en este tipo de patrañas resultan simplemente hilarantes. Particularmente, cuando el amigo David expone el caso de un señor norteamericano entrado en años (sobre los setenta) que recibió la visita del sector femenino extraterrestre más libidinoso y el hombre le dio con una alegría al polvete que no veas (no sé si con un potenciador sexual añadido, pero vamos, yo me apuntaba a la orgía marciana, sin dudar). El mencionado abuelo cebolleta del Estado norteamericano de Georgia era toda una máquina sexual que se pasaba por la piedra a todas las clónicas de ET habidas y por haber en nuestra galaxia. ¿Qué motivó que esas alienígenas ninfómanas eligieran a un señor de la América semiprofunda? Es un misterio. El caso es que, un día cualquiera, esas licenciosas galácticas se llevaron al menda a su alcoba estelar y le dijeron: majo mira la que has liado. El tío se halló atónito ante una retahila de cientos de “fetos” apilados, supongo que por orden alfabético y cronológico. Según Parcerisa, todos eran obra del machote georgiano. Un cobaya sexual, pero él tan contento. Y, digo yo, podían haber dejado alguno vivo para pillar la ayuda por nacimiento de hijo, aunque fuese ilegítimo. 

Finalizo que esto ya es demasié, que diría un castizo. No han faltado en el potaje ufológico de nuestro invitado los aburridos y pesados “reptilianos” o el coñazo de las abducciones, dejando claro Parcerisa que lo del Ashtar Sheran (el, según algunos, entre ellos Garrafapaypal, famoso jefe coma-andante de la Vía Láctea) no le convence porque no tiene nada que ver con “la ciencia y el sentido común”. Si, claro, más o menos como la prima de riesgo con las Alpujarras. Y sus hombrecillos verde limón representan un dechado de sabiduría y conocimiento científico que acojona, no te jode. Finaliza Parcerisa con una homilía de contenido inesperadamente beato: “amaros los unos a los otros como ya dijo el Señor”. 

Lo que faltaba para el duro, teníamos un cura en la conferencia y sin identificarse. Celades trae últimamente a Ciencia y Espíritu gente muy divertida. Lo cual es de agradecer.

Esta es la primera parte de la cosa (Youtube)

  1. Indalecio

    David Parcerisa es un señor que no posee la menor formación académica. A ello se debe que sus amigos de la radio y TV lo presenten siempre como “Escritor e investigador” ah, y por supuesto ASTRÓLOGO. Una pseudo ciencia que se ha demostrado miles de veces errónea E INUTIL.
    A ello se debe que sus conjeturas se demuestren una tras otra FALACES Y DELIRANTES. Pero no pasa nada, aqui en este pais nadie se preocupa de comprobar si lo que afirman estos oradores de parque infantil es cierto o no, porque lo que interesa únicamente es vender sus absurdos y estúpidos libros.
    Eso si, nadie se ha dado cuenta que David Parcerisa es un hábil satánico. En sus últimas alocuciones, asegura este personaje que los ángeles caídos son los amigos del ser humano en la Tierra.
    Paciencia y tiempo y este señor nos acabará asegurando que la mierda del vater es buena y que debemos comerla para salvarnos de la manipulación de los Iluminatis.

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  2. Ayala

    Hay una película curiosa y a ratos magistral “Platillos volantes” donde basándose en un caso real (los suicidios de Tarrasa, 1972) retrata en la grisura de los últimos años de Franco, a dos seguidores de los ovnis entrañables y propone una plausible causa para la fé ufológica.

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  3. eszordius

    ir y enteraros un poco sobre el tema ya puestos yo no me creo lo que se dice aqui de los transgenicos de eso estas super informado y del tema ovni te burlas que coherente eres me imagino que si lo dijera alguien de izquierdas si que lo creerias entonces no se por que los rusos siguen investigando el tema y claro los pilotos tanto civiles como militares seguramente seran todos gilipollas

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  4. Echospace

    Excelente,

    Me encantan tus artículos, y me alegro de que hayas dedicado otro artículo a este tema. Me he puesto a ver el vídeo y casi me da algo.

    ¡Un saludo!

    Echospace (De donde ya sabes)

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  5. altaicaaltaica

    No podemos negar que los alienígenas existen, pues yo conozco a unos cuantos en mi barrio, algunos otros que salen por televisión y, sobre todo, en la vida pública de este país. Negarlo sería poco empírico. Una abrazo

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  6. plared

    Esto de los visitantes del mas allá, va camino de convertirse en religión moderna. Cualquier chalado que se precie de serlo, antes o después terminara obsesionado con las visitas extraterrestres.

    Cualquier amante de las conspiraciones extrañas, encontrara también caldo de cultivo en esto de los alienistas inteligentes y que por supuesto vendrán y nos darán pautas para arreglar lo que esta roto. O sea, casi todo desgraciadamente.

    Saco de cien fondos donde todo cabe, cualquier disparate que hunde a los investigadores serios. Que imagino que los habrá, pero en un mundo de charlatanes y cosas vendibles y esto lo es. Pues poco pueden hacer ante tanto deseoso de encontrar esa especie de caliz sagrado que son las civilizaciones ultra avanzadas de hombrecillos verdes… Cuídate campeón

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    • uraniaenberlin

      Reconozco que el fenómeno ovni captó mi atención en años demasiado lejanos…sobre todo con películas como Encuentros en la Tercera Fase o Starman…e incluso con programas radiofónicos como aquel de la SER donde un tal Antonio J. Alex se dedicaba a contar supuestos avistamientos ovnis. Desde entonces no he hecho nada más que leer y escuchar una constante cadena de incoherencias y desvaríos sobre esta sub-literatura fantástica, por lo que no quedaba más remedio que cerrar el grifo a tanta insania. Vamos a ver, si yo voy a escuchar (y pagar) una pseudoconferencia de este tipo es para reirme y pasar un buen rato, no para salir convencido de que el tipo que imparte la charla da por buenos unos hechos incomprobables y ruinosos para la razón científica.

      Saludos

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