11-s (VII). Shanksville, los héroes de hojalata

La coronación al circo montado por los payasos de la Casa Blanca, el Pentágono, el FBI y la CIA fue orquestar la épica de los héroes a bordo de un avión haciendo frente a los cutters-terroristas. Pero, de nuevo, la cadena de incoherencias y patrañas saltan a un primer plano. Una vez que el United 93, el vuelo que según la versión oficial terminó cayendo de bruces en un bosque de Pennsylvania, cerró el traspondedor se da a conocer que estaba siendo objeto de un “secuestro”. Los ejecutores de la conspiración de Estado prepararon su asalto final y activaron (por fín, -nótese la ironía-) todos los protocolos militares para proceder a derribar cualquier avión en el espacio aéreo estadounidense. Pero ésta no era más que una mascarada inútil por cuanto ya habían elaborado la gran novela-comic con sus “héroes” del vuelo U93. Había que propagar una gran fantasía como epílogo al 11-S: el amotinamiento del pasaje contra los terroristas “evitando” que éstos “atentaran” contra el Capitolio, contra el Parque de Yellowstone o vaya usted a saber contra qué. Finalmente, el avión nos cuentan que cayó en una zona arbolada de Pennsylvania y dejó un cráter, lugar por donde fue succionado el avión enterito (no sabemos si llegó hasta el centro de la Tierra). Nunca ví algo tan groseramente ridículo, pero tiene su “lógica” si pensamos que Rumsfeld, el FBI y el NORAD ya habían diseñado esta leyenda para repartirla por el mundo. El problema es que ni el más tonto del lugar de Pennsylvania se creyó tan ridícula fantasía. Y menos los que analizaron críticamente este montaje. Como dice Tarpley “el vuelo United 93 parecía haber sido la escena de un exitoso contraataque de unos ciudadanos de EEUU contra el sombrío enemigo, en un día en que sólo había historias estadounidenses de incompetencia, tonterías y derrota abyecta.

La falsificación de la historia comienza (además de con el secuestro propiamente dicho) con unas supuestas llamadas desde el avión secuestrado donde uno de los pasajeros dijo que habían decidido tomar la cabina del piloto y atacar a los terroristas. Durante el forcejeo, dicen, se produjo la caída del avión y posteriormente se estrelló. Pero es que este relato es tan simple, torpe y de película de serie B que para creérselo, así, tan ricamente y  a las primeras de cambio hay que tener muchas tragaderas. Con este bagaje tan lamentable los problemas empiezan a crecer para los crédulos en el timo oficial. Veamos. Existe una historia que es menos inconexa y más real que ese cine de barrio. En el propio avión de la United 93 viajaban, al parecer, un piloto (Donald F. Greene, que tenía experiencia en  aviones monomotor cuatriplaza) y un ex controlador aéreo (Andrew Garcia). ¿Por qué no darle la vuelta a la versión oficial y decir que, una vez reducidos los terroristas por el pasaje, podían haber intentado aterrizar el avión con esas dos personas? ¿Decenas de pasajeros tardaron media hora, desde el secuestro, en reducir a cuatro monos terroristas? Pongamos un cuarto de hora…Vaya por dios, lo dejaron para el último minuto antes de caer….¿No interesaban testigos molestos que hubieran tumbado la torticera película oficial? Así lo refiere Webster Tarpley: A pesar de las capacidades prolíficas del FBI para destruir pruebas, esto podría haber estado más allá de sus poderes. Estas consideraciones, junto con la abundante evidencia física y una gran porción de los relatos de los testigos presenciales, apuntan a la conclusión de que el United 93 fue derribado por un avión de combate para destruir evidencias y silenciar a los sospechosos y testigos presenciales para siempre”. Los “héroes” y secuestradores no existieron tal y como señalan las mentiras oficiales y sí unas ¿víctimas? propiciatorias para completar el gran drama del 11-s perpetrado por los criminales de Estado. Observar que señalo el interrogante sobre las “víctimas” ya que el episodio del United 93 continuará en una próxima entrada, con hallazgos sorprendentes que podrían (deberían) invalidar las dos tesis: derribo y accidente.

Vaya, vaya…un bonito hoyo en Shanksville (en el justo lugar del “accidente” del United 93), según el Mapa geológico de EEUU de 1994

El cuadrado rojo indica el lugar donde se produjo el presunto impacto del U93, según una imagen aérea del Centro geológico de EEUU, del año 1994. La foto en color de la derecha es la facilitada por el FBI que indica el lugar del siniestro del U93, casi desde idéntica posición a la de 1994

Una de las cuestiones que más sorprenden en toda esta tosca tramoya que ha girado en torno al United 93 es la referida al lugar donde nos dicen que impactó el Boeing 757, que ocasionó, supuestamente, un cráter donde quedó incrustada la aeronave. Navegando por Internet he visto que incluso se ha demostrado que ese “hoyito” ya “estaba allí” desde hacía bastante tiempo, al menos desde 1994, según mapas del Centro Geológico de Estados Unidos. Un lugar elegido, sin duda, cuidadosamente, para ejecutar el plan de un supuesto “shot down” (teoría alternativa) o el consabido accidente oficial provocado “por los heroicos” pasajeros del avión. Además, no parece por su configuración que allí se haya podido estrellar avión alguno, ni aunque lo hubiera hecho en picado. Por otra parte, no concuerdan los restos encontrados con el lugar del impacto “oficial” ya que la mayor parte de ellos aparecieron, siempre presuntamente, a una milla (sección del motor) e incluso a ocho millas (las partes más pequeñas). Tal grado de fragmentación y a tanta distancia de donde se estrelló el avión sólo podía explicarse desde dos puntos de vista: a) una bomba hizo explosión en el interior de la aeronave, b) un misil o similar procedente de un caza estadounidense hizo diana en el avión. La teoría del FBI para dar sentido a la patochada oficial es que el “viento” desplazó los restos del avión hacia una distancia casi sideral. Un verdadero despropósito. Pero es que solamente hay que plantearse algo tan básico como apelar a las más elementales reglas de la lógica y de la física: ¿realmente pueden las partes de un avión comercial que supuestamente golpeó el suelo (con la aeronave en su integridad) estar a 12 kilómetros del lugar del choque?.

Testigos de cargo y el avión blanco: ¿una aproximación a las pruebas del crimen?

Existen una serie de testimonios de gran valor probatorio por parte de residentes que vívian en el área de Shanksville (Pennsylvania), lugar donde se produjo el “derribo-caída” del avión de la United 93, que señalaron la presencia de un “jet” blanco, posiblemente militar, sobrevolando la zona justo antes del impacto del Boeing 757. Este podría ser, dentro de la teoría del derribo intencionado, el avión terrorista que podría haber lanzado un misil o munición equivalente contra la aeronave comercial. El cuento de los yihadistas árabes se estaba desvaneciendo a velocidad de……”jet” blanco. A este respecto, están recogidos los testimonios de los siguientes testigos:

§ Susan McElwain: “una aeronave blanca pasó directamente sobre mí, a 40 o 50 pies por encima de mi furgoneta. Estaba tan bajo que agaché instintivamente la cabeza. Viajaba realmente rápido, pero apenas hizo sonido alguno. Unos segundos después oí una gran explosión y ví una bola de fuego levantándose sobre los árboles. Así que pensé que el “jet” se había estrellado. Llamé al 911 y les dije lo sucedido.[…] El avión que yo ví se dirigía directamente al lugar donde el vuelo 93 chocó. El avión que yo ví era blanco, sin marcas pero definitivamente militar. Tenía dos motores traseros, una aleta grande en el dorso, con dos aletas a los lados. No era un “jet” de ejecutivos. El FBI vino y habló conmigo. Me dijeron que no hubo ningún avión por los alrededores. Ellos no necesitaban mi historia. Nadie la quiso (London Daily Mirror, 2002)

§  Lee Purbaugh fue la única persona en ver los momentos finales del Vuelo 93, sobre las 10.06 a.m. También vio el “jet” blanco. Su trabajo está situado en lo alto de una cordillera donde se divisa desde lo alto el punto de impacto. “Oí este gran ruido viniendo sobre mi cabeza. Miré hacia arriba y era el vuelo 93, a sólo cincuenta pies por encima de mí. Estaba descendiendo a unos 45 grados y meciéndose de un lado a otro. Entonces, repentinamente la nariz se sumergió y chocó violentamente contra la tierra. Hubo una gran bola de fuego y luego una enorme nube de humo. Vi un avión blanco que circuló el área un par de veces y luego empredió vuelo sobre el horizonte”. 

§ Tom Spinelli: “Vi el avión blanco. Estaba volando por los alrededores del lugar como si buscara algo. Lo vi antes y después del choque” 

§ Kathy Blades, que estaba en su casa de campo con su hijo, corrieron afuera después de que oyeron el choque. También dijo haber visto “una aeronave blanca de alas traseras lisas y una cabina del piloto angulada”. 

§ Dennis Decker y Rick Chaney: Ambos escucharon una explosión y salieron corriendo del lugar del trabajo. Vieron una nube de hongo de grandes dimensiones. “Vimos un avión de tamaño medio volando bajo y rápido”, dijo Decker. El avión era del tipo “Jet Lear”, con motores montados cerca de la cola y pintado de blanco, sin marcas e identificación alguna, era un avión a reacción sin ninguna duda”. 

§ Robin Doppstadt: Estaba trabajando en su tienda de alimentación cuando escuchó el choque. Su mujer salió y dijo ver un pequeño Jet blanco que parecía estar haciendo un círculo en el lugar del accidente. “Luego subió rápidamente y se fue”. 

§ Dale Browning: También avistó el avión blanco, afirmando: “todo el mundo ha visto esa cosa (“el avión blanco”) pero nadie puede decirnos lo que es”. 

§ El empresario Jim Brant y dos de sus empleados llegaron al lugar del siniestro con la intención de ayudar a presuntos supervivientes. En la zona donde se hallaban los restos del Boeing 757 vio a un avión que le recordó a “un caza de combate“. Permaneció uno o dos minutos antes de desaparecer en el horizonte. “No tenía marcas de ningún tipo, fuese civil o militar”. 

§  John Feegle, otro testigo de la zona afirmó que: “No se veía como un avión comercial”, dijo. “Tenía una cola que me pareció irreal, por ser muy alta. Hizo un círculo alrededor del donde cayó el avión, y se fue. El avión parecía tener un estabilizador vertical inusualmente alto.” 

§  Otro testigo mencionó “dos fuertes explosiones antes de ver el avión girar hacia abajo casi 90 grados.” 

Todavía hubo más. El propio alcalde de Shanksville Ernie Stuhl dijo taxativamente: “Conozco dos personas, no voy a mencionar nombres, que escucharon un misil”, dijo Stuhl. “Ambos viven muy cerca, como a doscientas yardas. Una de estas personas estuvo en Vietnam y dice que él sabe como es el sonido de un misil y escuchó uno ese día (11-S).” El alcalde añadió  que con base a lo que se sabe acerca de lo ocurrido esa mañana, los jets militares F-16 estaban “muy, muy cerca”.     

Como dato adicional, relevante, a las 9.22 a.m. se registró en una estación sísmica de la zona, a 60 millas de Shanksville, una especie de “estampido supersónico” (London Daily Mirror, 2002)  provocado, sin duda, por el “anónimo” Jet blanco.

El FBI intentó dar una respuesta (grosera y lamentable, como es su estilo) al extraño “jet” blanco que tantos “avistamientos” tuvo entre los residentes de Shanksville, utilizando un lenguaje completamente elusivo y tramposo. A tal efecto se sacó de la manga un bulo acerca de un “Jet Fairchild Falcon” que según el FBI “fue pilotado por un individuo particular (sic) que había sido requerido para ayudar en las labores de reconocimiento del impacto del Boeing 757”, contradiciendo, de este modo, las propias declaraciones hechas por el FBI a la testigo Susan McElwain, a la que dijeron que no hubo avión alguno ese día. Por descontado, este fraude no se lo creyó nadie ya que, además, la Oficina Federal no aportó ni un solo dato de la identidad de quien lo pilotaba. Tampoco dio explicaciones, razonables, de por qué ese Falcon estaba volando casi media hora después de haberse ordenado por la autoridad militar estadounidense el aterrizaje de cualquier avión que sobrevolase el espacio aéreo de EEUU. El tebeo chino-mandarín de que la FAA autorizó a ese “avión privado” sobrevolar la zona del impacto es simplemente inaceptable, por grotesco. ¿Un avión privado autorizado, “excepcionalmente”, para realizar labores de reconocimiento estando el país en máxima alerta militar? Bien, nada que objetar ya que todo es posible en FBI-landia, pero….¿y el que tendría que haber sido testimonio decisivo del piloto de ese avión “blanco” acerca de lo que “vio”, con detalle, dada su privilegiada posición, rastreando la zona del impacto? ¿Dónde está recogido?¿El informe oficial tiene constancia de ello? ¿Y las fotos del avión Falcon?¿Por qué no se hicieron públicas al igual que la identificación del piloto, su filiación, trabajo y, en su caso, de los demás ocupantes, si los había? Hasta donde yo sé…no existe nada verificable o cotejable en ningún sitio. Pero igual los chamanes de la versión oficial nos cuentan algo. ¿Parece que no sucedió lo mismo con otros testigos favorables a las tesis oficiales verdad? Debió de resultar crudo encontrar a alguien para montar el teatro simiesco de los federales. 

Imágenes inéditas del United 93 siendo engullido por una piraña terrestre

Otro hecho de importancia fue la presencia de un avión privado, un Piper monomotor, sobrevolando la zona. El piloto, Bill Wright, dijo estar a tres millas de distancia del avión United 93, tan cerca que pudo divisar el logo “United” en su fuselaje. Al poco tiempo Wright recibió la orden de alejarse del avión (ejem) secuestrado y aterrizar de forma inmediata. Bill reflexionó más tarde acerca sobre lo que le dijeron con urgencia, esto es “que se alejase del avión (United 93) lo más rápidamente que pudiese”. “Creo, dijo Wright, que, o bien estaban esperando a explotar el avión, o a derribarlo, -pero eso es pura especulación-“, dijo. Una especulación tal vez infundada o no, puesto que la secuencia lógica de los hechos apuntaban, de alguna manera, en la dirección del “shot down” contra el United 93. Inclusive el juez de instrucción de Shanksville, Wally Miller, dijo que en el contexto de los recientes ataques que se habían producido en New York y el Pentágono “la orden había sido derribar el avión de la United 93. No descarto nada”. Obviamente, esa “orden” era una opereta previamente diseñada. La justificación del “derribo” formaba parte de la bien escenificada farsa del 11-s.

Pero…hay que preguntarse finalmente ¿lo ocurrido en Shanksville fue la demostración plausible de que se habían dado unos hechos consistentes con la idea de que se podía haber disparado contra el Boeing 757 de U93 y éste había sido derribado? (911, The Ultimate Truth). Parecía que esta era la película real, factible, a la vista de lo descrito, sin secuestradores terroristas y sin unos héroes prefabricados tomando al asalto una aeronave. Todo indicaba que se habían deshecho del United 93 por la vía rápida y que la otra película, la del FBI, Comisión 911, sus corifeos  y la del director de cine Greengrass, era (y es) la grosera engañifa que han diseminado por el mundo. Pero convenía no perder de vista algunos otros puntos fuertes o elementos probatorios que han ido ganando pulso y consistencia con el tiempo y que son tan contundentes que derrumban de forma y manera definitiva el muro oficial de mentiras del 11-s y corrigen notablemente la teoría del derribo del U93 por un caza de la FAA (sin abandonarla precipitadamente, sólo en orden). Son los que expondré en la próxima entrada.

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