Wikileaks, agencia de desinformación con sede en Langley (I)

Assange-CIA-Asset

Julian Farsange y Wikileaks: el “stay behind” de una falsa disidencia

Reconozco que sentí especial interés y admirada simpatía cuando hace unos años apareció en el “mercado” mediático una nueva herramienta cibernética de presumible agitación y denuncia contra la barbarie del nuevo orden capitalista neocolonial. Un australiano llamado Julian Assange iba, aparentemente, a poner patas arriba los bajos fondos de los gobiernos que promueven las guerras imperiales. Todo un proyecto bienintencionado en origen si no fuera porque con el paso del tiempo a Wikileaks se le ha visto el plumero, perdiendo fuelle y jirones de credibilidad hasta convertirse en un escaparate vacío, devaluado, saturado de chismes y crónica social, cuyo papel ha sido cada vez más disgregador y maniobrero, falsamente fustigador de los abusos que perpetran los poderosos. Wikileaks, desde su irrupción estelar mediática hace unos años, ha filtrado documentos sobre la guerra de Afganistán y otros sobre  la guerra de Irak, así como decenas de miles de cables de bajo perfil acerca del gobierno de EE.UU. La conclusión a día de hoy y después de examinar con lupa esta supuesta apisonadora de “libertad” que ha pretendido poner la verdad en favor de los ciudadanos, es que ningún gobierno o político de relevancia mundial, que haya estado situado en la órbita del imperialismo económico y militar dominante, ha sufrido desprestigio o hecatombe alguna como resultado de esas filtraciones: ya sea Estados Unidos, el Reino Unido, Israel, Francia, Alemania o Gran Bretaña. Pero las intenciones y motivos del amigo Farsange se mostraron pronto de forma y manera explícita (y también sospechosa)  cuando afirmó en el New Yorker que “Nuestros objetivos principales son aquellos regímenes altamente opresivos en China, Rusia y Eurasia Central, pero también esperamos ser de ayuda para aquellos que en Occidente desean revelar el comportamiento ilegal o inmoral en sus propios gobiernos y corporaciones” Lenguaje de conveniencia políticamente correcto y en la dirección de la vieja propaganda “pentagonal”. 

Agentes de la CIA en Wikileaks: disidentes chinos, rusos y tibetanos cocinados al gusto de Langley

Pero…¿quién integra Wikileaks al margen del embaucador Assange? ¿Cuál es su equipo “directivo”? Según el sitio Wikileaks.org. “Wikileaks fue fundado por disidentes chinos. Nuestro grupo de asesores está todavía en formación e incluye representantes de expatriados rusos y comunidades de refugiados tibetanos, periodistas, un antiguo analista de la inteligencia norteamericana y criptógrafos”. Es decir, casi tenemos la flor y nata de la contrainsurgencia cibernética de la CIA en acción (lo que antes serían escuadrones anticomunistas). Sólo echo en falta algún disidente de Corea del Norte, iraní o cubano. Eso sí, no faltan miembros de la secta destructiva tibetana del Dalai Lama ni ese eufemismo candoroso de “extrapatriados rusos” (antes eran disidentes soviéticos) apoyando al timador Farsange bajo el mecenazgo de la CIA. Indagando sobre los personajes que están en la cúpula de WL, o al menos estaban en 2008, (Who is who in Wikileaks?) podemos anotar algunas curiosidades sobre su curriculum. Por ejemplo, Ben Laurie, miembro de la Junta Consultiva de Wikileaks, fue ex jefe de seguridad de Google, una empresa cuyos vínculos con las agencias de espionaje de EEUU ha sido reiterada y denunciada en más de una ocasión y es actualmente director de la Fundación Open Society del magnate George Soros. Philip Adams es un australiano que ha trabajado para varios organismos gubernamentales de su pais. Ha colaborado con el Times, Financial Times y el NYT (tres buenas “patas” mediáticas como carta de presentación). CJ Hinke, nos dicen que es académico y escritor, fundador del FACT (Libertad contra la censura en Thailandia). La FACT forma parte de Privacy International, que en EEUU está manejado por el Fondo para el Gobierno Constitucional de Washington DC. El equipo de disidentes chinos, entre otros, lo componen Wang Dan, exiliado en Estados Unidos, miembro del consejo editorial de la Primavera de Pekín, revista sufragada por la National Endowment for Democracy (NED, una organización reconocida como pantalla de la CIA). El tibetano Tashi Namgyal ex miembro de la asociación Washington-Tibet, nombrado por el gobernador de Washington en 2010 miembro para la Comisión de Washington en Asia y el Pacífico. Wang Youcai, cofundador del Partido de la Democracia en China, se exilió en 2004 bajo fuertes presiones de Estados Unidos. Xiao Qiang, comentarista de Radio Free Asia (la equivalente a la anticomunista Radio Libre Europea/Radio Libertad, de la guerra fría) es fundador y editor del China Digital Times otra sucursal del NED (la organización “sin fines de lucro” tapadera de la CIA). Es decir, ante nuestros ojos tenemos el exuberante espectáculo de unos mercenarios que sintonizan perfectamente con la política exterior de EEUU y que han sido colmados (en el caso de la disidencia chino-tibetana) de parabienes, dólares y privilegios.

Pero analicemos, digamos “asépticamente”, el fenómeno Wikileaks sin atender al grupo que conforma la falsa bandera de la desinformación a ver si existe alguna posibilidad de incardinar sus acciones en un contexto objetivo de “verdad”:    

El analista internacional, el profesor canadiense Michel Chossudovsky decía hace un par de años queWikileaks tiene las características esenciales de un proceso de “disidencia fabricada”. Se trata de exponer las mentiras del gobierno norteamericano, de publicar información importante sobre los crímenes de guerra de Estados Unidos. Pero una vez que el proyecto se incrusta en el molde del periodismo convencional, se utiliza como un instrumento de desinformación de los medios”. Wikileaks, de este modo, se ha ido convirtiendo, desde su aparición, no en una voz alternativa a los medios de comunicación tradicionales, sino que ha formado parte de los mismos. En los primeros cables que la plataforma de Assange filtró sobre la guerra de Irak, periódicos como New York Times, The Guardian y Der Spiegel, así como el diario londinense The Economist estuvieron, según Chossudovsky “directamente involucrados en la edición y selección de documentos filtrados”. Tanta ha sido la devoción de Falsimierda por hacerse con esos cables que Assange no ha tenido el menor reparo en proporcionárselos a esos bufones juntaletras del gran capitalismo, una información para ser puesta al gran público de forma absolutamente sesgada, en coordinación con el gobierno de los EE.UU y con la connivencia de Assange. El acuerdo llevado a cabo entre Wikileaks y el New York Times es buena prueba del fraude de WL, sobre todo teniendo en cuenta que (cito a Chossudovsky) el propio corresponsal-jefe del NYT en Washington, David Sanger, había consultado previamente…¡con el gobierno USA! que tipo de información habría que publicar en base a los cables suministrados. Es decir, trabajando absolutamente al lado de los intereses de la política exterior de Estados Unidos bajo la falsa cobertura de la “denuncia” contra el propio imperio. Si el periodista del NYT no es un agente de espionaje..que demonios es.

Y es aquí donde surge el debate sobre el posible carácter fraudulento de Wikileaks. Chossudovsky se pregunta con razón que si Wikileaks “es parte de un despertar de la opinión pública, de una batalla contra las mentiras y falsedades que aparecen a diario en los medios de comunicación impresos y en televisión” ¿como es posible que Assange haya puesto en bandeja de plata esa información comprometedora en manos de “los arquitectos corporativos de la desinformación?”.Sobre todo teniendo en cuenta que esos medios de propaganda masiva son la herramienta de las grandes corporaciones empresariales de Wall Street (NYT) financiadoras de guerras, operaciones encubiertas, revoluciones de “colores” en el Este y golpes de Estado. Y, por extensión, son los grandes valedores de la clase política neocon (o socialneocon) estadounidense y europea.

La CIA, estrechando lazos ideológicos y económicos con Falsimedia

Un ejemplo de la propaganda amañada por Wikileaks para jugar a una bien calculada ambiguedad en los dos lados de la balanza lo constituyen los cables filtrados hace dos años sobre Irán, claramente en la línea de intoxicar en una sóla dirección (WikiLeaks Reveals Iran’s Secret, Worldwide Arms Hunt)La conspiración que se urdió en torno a Irak sirve como mito inverosímil de obediencia mimética para denunciar las nuevas “armas de destrucción masiva iraníes”, otro instrumento ideológico más creado para la demonización y criminalización del país islámico, sin que Wikileaks ponga en ningún momento bajo sospecha las mentiras reiteradas de Falsimedia sobre Irán y su programa nuclear. Los cables de Assange sobre el país de Ahmadineyad mostraban una clara tendenciosidad favorable a los intereses de Estados Unidos e Israel. No tan inesperadamente (vistos los precedentes), pues, Wikileaks se sumaba sin reparos al eje de desinformación imperial. En el contexto de la guerra global contra el “terror” en ningún momento se cuestionan en los documentos publicados por el portal de Assange las implicaciones de la CIA con el terrorismo saudí de AlQaeda (Al-CIA-eda, para ser más exactos), lo que supone una verdadera estafa mediática del trampero Farsange, hurtando de forma furtiva un tema de probada e incuestionable veracidad.  Tanta como la propia relación de la agencia de espionaje americana con los medios de su país. Medios a los que Wikileaks brinda su “desinteresada” información privilegiada. Para entender la relación cada vez más diáfana del binomio CIA-Wikileaks hay que remitirse a Michel Chossudovsky, el cual cita un artículo del periodista Carl Bernstein (uno de los que destapó el caso Watergate en los años 70) en la revista Rolling Stone, a propósito de la colaboración de la CIA con los medios de comunicación americanos. Señalaba Bernstein:

“Más de 400 periodistas estadounidenses llevaron a cabo, en secreto,  tareas para la Agencia Central de Inteligencia en el período que va de 1950-1977. Algunas de estas relaciones de los periodistas con la Agencia eran tácitas; otras fueron explícitas. Muchos reporteros compartieron sus cuadernos de trabajo con la CIA. Algunos de los periodistas eran ganadores del Premio Pulitzer e incluso corresponsales extranjeros los cuales fueron conscientes de que su colaboración con la Agencia les ayudó mucho en su trabajo. Entre los ejecutivos que han prestado su colaboración a la Agencia estuvieron Williarn Paley de la Columbia Broadcasting System, Henry Luce de Tirne Inc., Arthur Hays Sulzberger del New York Times, Barry Bingham Sr. de la LouisviIle Courier-Journal, y James Copley de del Copley News Service.

Otras organizaciones que colaboraron con la CIA incluyen la American Broadcasting Company, la Compañía Nacional de Radiodifusión, la Associated Press, United Press International, Reuters, Hearst Newspapers, Scripps Howard, la revista Newsweek, la Mutual Broadcasting System, el Miami Herald, el antiguo Saturday Evening Post y el New York Herald-Tribune. La intervención de la CIA en los medios estadounidenses ha sido mucho más amplia de lo que los funcionarios de la Agencia han reconocido públicamente o en sesiones a puerta cerrada con miembros del Congreso.

El “pirata” informático Julian Farsange ha logrado salir, sin hacer mucho ruido, de las manos de la CIA y agencias como la NSA. El planteamiento que podría hacerse a continuación sería del tipo: ¿cabe la posibilidad de que Wikileaks tenga, presuntamente, cables comprometedores para la agencia de Virginia? Entonces ¿están siendo “retenidos” o simplemente no existen?¿quienes son las verdaderas fuentes de Wikileaks y quienes les financian? Si realmente Assange y su organización estuviesen libres de sospecha publicarían con nombres y apellidos a los verdaderos criminales que se esconden bajo las siglas del espionaje americano y sus operaciones encubiertas, no con el fraudulento alcance limitado con el que está exhibiendo a los grandes media de la mentira sus miles de cables. ¿O es que los delitos de lesa humanidad prescriben? Parece ser que el bobito australiano ha decidido guardar en el anonimato la información más “auténtica”. Un abnegado fontanero de la CIA residiendo cómodamente en Londres (¡en territorio enemigo!) desde que se dio a conocer como falso profeta del periodismo-denuncia…hasta su penúltimo acto de opereta metiendo en berenjenales ajenos a Ecuador para escenificar su farsa. Una elección (la embajada ecuatoriana) un tanto “extraña”, la verdad (no quiero especular en ninguna dirección), pero que le ha servido para vender victimismo, ponerse el traje público de plañidera y rogar a Obama que “cese la persecución sobre Wikileaks. 

 

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    • uraniaenberlin

      Lo que ocurre es que aquí la “supuesta” denuncia está totalmente controlada. Si a un hacker de perra gorda (con más o menos habilidades para meterse en cualquier site privilegiado) lo pescan en un santiamén…¿a estos asalariados del Tío Sam no? Y fíjate que estoy señalando una insoluble contradicción. No pueden “pillarles” si son de los suyos…Cómo puede llamarse esto periodismo “denuncia” si los que la hacen están en la trinchera de los que dicen denunciar. Una vergonzosa estafa.

      Saludos!

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  3. smabams

    K tl to2.

    Bueno lo que queria decir es que esto es DISIDENCIA CONTROLADA y forma parte del NWO al igual que la fabricación de OPOSICION CONTROLADA, MATRIRES CONTROLADOS Y HEROES CONTROLADOS.

    La estrategia es que en el tiempo todo lo que quede fuera de ese contexto de WIKILECHES no sea DISIDENCIA a considerar.

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  4. tomas rico perales

    A mi entender la agencia ni informaba y tampoco lo contrario creo que lo que le interesaba a esta agtencia eran las ayudas económicas. Las informaciones estaban supersabidas y de poca calidad. Ahora bién, que significa lo que dice ahora Sonia R. Altable?

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    • Sonia R. Altable

      Carl Bernstein fue junto a Bob Woodward del Washington Post quienes destaparon el caso Watergate, viene a cuento que yo diga “grande Carl Bernstein” pues Urania lo menciona al final del post y es que además me lo parece, grande con todas las letras no como Assange, que me inspira poco respeto y que como se cuenta en este post no da más información que la previamente filtrada y masticada por intereses norteamericanos y británicos sobretodo y sacan a la luz cosas tan trascendentales para España como que Aznar es más radical que el peor de los sionistas y que está encantado de conocerse o que cuida mucho su pelazo, vamos cosas todas ellas que no hubiéramos imaginado jamás sin la ayuda de wikileaks.

      Lo del espray antitrol o repelente como lo llamo es algo que me ha llamado la atención, si entras habitualmente en el blog te habrás dado cuenta de que han cambiado algunas cosas, entre ellas una foto de un “trolspray” a la derecha, es enorme. Fíjate.

      Un saludo.

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      • uraniaenberlin

        Julian Farsange es el rey de la chismología comprado a precio de saldo por la CIA. Bernstein al menos ha tenido el “detalle” de airear los trapos sucios de su mercenaria profesión y hablar claro sobre los vínculos CIA-MassMedia

        Jejeje…fíjate Soniotta que no me había percatado tampoco de lo del “repelente”. Ya sabes, hay que mantener a raya a las cucurachas y demás insectos perniciosos que no es que se hayan acercado mucho…pero..que sirva de señal de advertencia, después del paseo que hizo por aquí el debunker de hojalata “anónimo”.

        Lo demás pues un cambio de vista no viene mal….

        Salutti

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