11-s (III). La física imposible en las Torres Gemelas: de los aviones mágicos al pufo del efecto "pancaca" (y 2)

EL FUSELAJE SALTIMBANQUI

También podemos hallar, como prueba “inculpatoria” para los yihadistas, unos pedazos de fuselaje, presuntamente de United Airlines 175, también en un aceptable estado de conservación, encontrados en el tejado del WTC5, con algunas ventanas y la pintura azul casi inmaculadas. Es decir, parte del fuselaje hizo un viaje desde la WTC2 hasta la WTC5 sin pagar peaje…que vergüenza. Pero ¿entonces el avión chocó contra la Torre 2 y a continuación apareció ese maldito fuselaje en la Torre 5? ¿Hay algún idiota en todo el planeta que se crea eso? ¿Y ningún pasajero del 767 fue volando hasta la Torre 5? ¿Alguien ha observado detalladamente que ese fuselaje carece de “rasguño” alguno ocasionado por el acero de la Torre 2?¿Por qué los restos eyectados después del impacto contra la Torre Sur no podían ser perfectamente elementos estructurales del edificio -vigas, fachada…etc..- en vez de partes del armazón o motores del “767”? Entre los “truthers” oficiales hay mucho lince suelto, por lo que parece. Pero los que saben de esto (los pilotos) han afirmado que es altamente improbable, por no decir imposible, que el fuselaje de un avión pudiera traspasar dos fachadas de acero estructural, además de vencer las columnas de acero interior y tener el “buen” aspecto con que apareció en la Torre 5. A este respecto, esos restos del “vuelo” 175 presuntamente encontrados en la Torre 5 no son prueba de nada que no se acerque a un burdo montaje del FBI. Las fotografías “oficiales” pertenecen a una chatarra ahí colocada previamente, “para dar una falsa impresión de que formaban parte del Boeing 767 de United Airlines”.

 

Y si jugamos sin la hipótesis de explosivos “thermite” o aviones militares y admitimos que unos tontos pilotaban los Boeing 767….¿alguien sabe que ocurrió con las aparentemente invulnerables “cajas negras” de los aviones que chocaron contra el complejo de las WTC?¿por qué se vaporizaron y el fuselaje estaba tan ricamente a la vista del gran público? A ver que nos cuentan los defensores de este obsceno tinglado para salir airosos de una crasa e insuperable contradicción. Bueno, mejor que no nos cuenten nada porque ya sabemos esa canción de memoria.

Que sobreviva el pasaporte de un terrorista y las cajas negras se hayan fundido en la nada es la mayor tomadura de pelo de la historia.

EL “KIT” FANTÁSTICO: DEL PASAPORTE DE SUQAMI A LA “HOJA DE RUTA”

Precisamente, del pasaporte de marras encontrado (según las triquiñuelas oficiales) casi intacto por un avispado paseante que circulaba por las Torres, hay que decir que se trata de una fábula tan cómica como increíblemente estúpida. En física una diminuta posibilidad equivale en la práctica a una absoluta imposibilidad. Más o menos sucedió con lo que nos contaron de esta aladinesca historieta. Hablemos de la hoja de ruta del vuelo 11. Un “ciudadano”, un tal M. Sheehan (broker de una multinacional hipercapitalista), que tendría que haber salido casi en estado de shock y en estampida de la Torre Sur, o al menos muy nervioso, resulta que estuvo más pendiente de miles de papeles que había en el suelo de Manhattan antes que salir pitando de allí. Pero no, el tío se paró exacta y milimétricamente en una hoja que debió creer que era el plano de La isla del Tesoro.

Y allí estaba la hoja de vuelo, en la calle, predestinada para el frío y calculador broker neoyorkino de la Torre 2. Sólo que…a mí, como a Clint Eastwood en La Muerte Tenía un Precio, no me salen las cuentas, porque vaya potra que tuvo el tío; ni el Gordo de Navidad. Tampoco me cuadra en el balance y cuenta de resultados lo de ese pasaporte milagroso que tuvo la rara fortuna de no ir a parar a la terraza de una casa cualquiera de Brooklyn o el Bronx, a un tejado, a una alcantarilla, a una alfombra mágica o se lo llevó en el pico un pájaro chowi. No, un diligente ciudadano anónimo (o sea, no identificado…ya empezamos), con aspecto de ejecutivo, se lo confió al poli Chin Pan Pum (NYPD), de origen chino supongo, y éste fue corriendo a entregárselo al FBI (o sea, al enemigo). Y yo, que soy poco crédulo (escéptico) siempre he pensado que ese maldito y sobrenatural pasaporte tenía que estar, con toda certeza, a buen recaudo en las oficinas del FBI. Luego, le untaron con un poco de mierda (con perdón) y ya está, listo para la foto del “government exhibit” y zanjado el tema. Podían haber prendido un poco el pasaporte con un mechero para disimular, coño. Pero quedaba más bonito, peliculero e impactante que el descubridor del mismo fuese un ciudadano honrado y de bien, con maletín de cuero executive y traje de Armani. Estaba escrito en el guión que se lo entregase a la policía, no fuese que un transeúnte cualquiera de NY (un homeless) se hiciese con él y dijera….me lo quedo que ”aquí hay gato encerrado”.

 

Que la Comisión del 11-S (y las marionetas de Falsimierda) le hayan dado crédito a este vodevil vale, porque son una banda de mentirosos y conspiranoicos que fueron untados por el Departamento de Estado…pero que determinados “escépticos” hayan suscrito punto por punto este fantasioso bulo no tiene justificación, ni tampoco precio. ¿Qué se han encontrado otros pasaportes en idéntico estado en otros accidentes aéreos?. ¿Y? No prueba absolutamente nada porque las condiciones en que se hallaron fueron radicalmente distintas a lo que aconteció en las Torres Gemelas, por las razones aquí expuestas.

Resumiendo, las pruebas materiales de la presencia de restos de los vuelos 175 y 11 (los Boeing “767”) en las calles de Nueva York y el despropósito del pasaporte, no son tales por inconsistentes, manipuladas y ridículas, algo que pudo constatar, por cierto, entre los escombros de las torres gemelas, el refugiado político Kurt Sonnenfeld, que actuó en calidad de empleado federal del gobierno norteamericano con acceso ilimitado a la zona cero. Sonnenfeld se encuentra exiliado en Argentina, acosado por el gobierno del emperador Obama que reclama su secuestro para cerrarle la boca definitivamente.

FEMA Y NIST MAMPORREROS DEL COMPLEJO MILITAR-INDUSTRIAL: LA ENGAÑIFA DEL EFECTO “PANCACA”

La FEMA (la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias) y el NIST (Instituto Nacional de Estándares y Tecnología) fueron los dos órganismos corruptos del gobierno estadounidense encargados de evaluar y propagar las mentiras científicas oficiales sobre los derrumbes de las Torres gemelas y el WTC 7. La conclusión a que llegan estas entidades gubernamentales es que la principal causa del derrumbe (en las WTC 1 y 2) fue el hecho de que los pernos y aislantes térmicos de las vigas y pilares se desprendieran con el impacto de los aviones y eso posibilitó que, incendios y altísima temperatura mediante, se debilitase la estructura que sostenía los pisos, columnas interiores y exteriores, provocando la caída de las torres, haciéndolo de forma tan rápida como los escombros que proyectaban hacia el exterior. Pero esta hipótesis absurda entra en contradicción con la conservación del momento y energía –la pausa que existe entre la caída de los pisos superiores debido a la oposición que ejercen los inferiores-, por lo que es virtualmente imposible que se materializara de acuerdo a como lo proponían los informes de la FEMA.

El principio mecánico newtoniano colisionaba indefectiblemente con la teoría del churro-“panqueque”. Los pisos no pudieron jamás caer tal y cómo lo señaló la FEMA salvo que hayan reinventado ese principio fundamental de la física. El físico Dave Heller afirma contundentemente: “Si estamos dispuestos a creer la teoría del panqueque, la cantidad esparcida de escombros, polvo del hormigón finamente pulverizado y las planchas de yeso convertidas en polvo, indicaría claramente una enorme resistencia al derrumbe vertical. De esta forma nos encontramos con un conflicto imposible. O usted tiene una milagrosa, histórica, instantánea, catastrófica falla que ocurre dentro de una fracción de un segundo de caída libre, que significaría esparcir una cantidad de polvo muy pequeña; o usted tiene un sólido pesado edificio que permanece virtualmente inalterado después de un macizo proyectil a alta velocidad que le impacta. Usted tiene, o una casa de cartas o una casa de ladrillos. El edificio resiste en su caída o no lo hace.”. En definitiva, los pisos de las Torres Gemelas no cayeron nunca uno sobre otro sino que lo hicieron simultáneamente. Judy Wood desmontaba el fraude con un gráfico bien sencillo:

 

TEORÍA RETORCIDA DEL FEMA: Los pisos se mantienen intactos y se acumulan como una pila de “pancacas”, de arriba hacia abajo.

LA LÓGICA CIENTÍFICA DE LA DEMOLICIÓN CONTROLADA: los pisos estallan en erupción como un volcán desde arriba hasta abajo

Coño…¿pero entonces quedaron finalmente los pisos apilados unos encima de otros como teorizaba el burdo informe del FEMA? Parece que en la base de las WTC sólo apareció polvo y poco más. Hay que tener jeta para hacer pasar por ciencia lo que es cienticifismo dogmático y, encima, considerando que el personal es gilipollas. Webster Tarpley lo deja bien claro: “El informe del FEMA tiene el olor de ser una consciente distorsión de los hechos y un fraude” ya que la agencia estadounidense se empeña, en todo su informe, en sobredimensionar que las estructuras de hormigón y acero reforzado de las WTC parece como si hubieran estado hechas de plastilina, lo que es una absoluta patraña. “Las conclusiones del FEMA son una pura invención cinematográfica, una farsa mal concebida”, remata Tarpley.

La teoría del efecto panqueque es un timo sólo apto para películas de ciencia ficción. Con sólo aplicar el sentido común y conociendo la ingeniería de las Torres Gemelas se sabe que si los pisos superiores fallaran, la hercúlea estructura de las 47 columnas centrales, salvo las impactadas por los aviones, habrían permanecido intactas. Lo que ocurre es que los valedores de la versión oficial se han esforzado en implementar trucos como el “fuego alimentado por papelería, moquetas, madera y demás mobiliario de oficina” para hacernos creer y tragar, anticientíficamente, que existió un colapso sin más por obra y gracia de un pavoroso incendio que fue capaz de abatir las columnas centrales y derribar en un día lo que no había hecho nunca.

Las estructuras de acero de las torres eran, por definición, inquebrantables a cualquier fuego. Y esto no puede ser objeto de discusión, salvo interpretaciones sesgadas y realizadas con mala fe. Las mejores evaluaciones para la temperatura alcanzada en las TG no excederían de 800 grados C. y el debilitamiento se produciría a partir de esa temperatura, aunque estamos hablando de dos colosos creados para, cito textual, “soportar cinco veces la carga esperada”, de tal modo que en caso de “ablandarse” el acero del edificio éste debería girar y literalmente volcar hacia un lado, no caer verticalmente con proporcional precisión sobre su propia base. 47 columnas de acero centrales y 236 columnas exteriores revestidas todas de hormigón eran, en las condiciones que se dieron en las TG, prácticamente indestructibles según todas las estimaciones de expertos en ingeniería de estructuras (salvo los pagados por el Gobierno estadounidense, los acobardados por salvar su “reputación” de científicos y los teóricos de bolsillo). El NIST, el otro organismo teledirigido por la Administración Bush para falsear los hechos, fue incapaz de incluir, en sus informes, un análisis de cómo se comportó la estructura de las WTC 1-2 tras alcanzarse el punto crítico para el posterior derrumbe de las mismas. Lo cual denota, o su incompetencia o simplemente que aceptaba tácitamente que su versión era un puro engaño.

El primer gran crítico y sagaz desfalsificador de las teorías del efecto “pancaca” y otras clamorosas inconsistencias de los sucesos de NY fue el ingeniero Jim McMichael que escribió un artículo (Muslims Suspend Laws of Physics!, Los musulmanes dejan en el aire las leyes de la física) publicado el 21 de octubre de 2001, tan sólo unos días después de los atentados, cuestionándose con ironía y sentido del humor (crítico) toda la fantasía que suponía el hecho de que se cayesen dos torres de acero reforzado y hormigón como un castillo de naipes. El artículo completo lo pueden ver aquí:

 

  1. PathosSkopasiko (@TheHadesWife)

    Genial, y luego dicen que no existe la sincronicidad, en este asunto hay tantas casualidades juntas que da miedo, lo del pasaporte canta el trololó por lo menos y es que claro, se desconchinflan las cajas negras, hechas para aguantarlo todo pero aguanta – casualmente – un triste papelillo, lo que no pase en USA…

    ¡Salud!

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    • uraniaenberlin

      Pues eso, se creerán que son tontos allí (que no lo son, como han demostrado miles de voces críticas) y en el resto del planeta (que lo son aún menos). Pero siguen fabricando sus grandes cuentos-conspiraciones como si nada, porque son los dominadores del mundo. Hasta que se caigan o les hagan caer del guindo o como las Torres gemelas

      Saludos!

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        • uraniaenberlin

          Bueno, tengo que decirte que Alex Jones es un señor que no me gusta absolutamente nada. Es una vedette que se aprovecha de todas las conspiraciones posibles, incluidas las más estrambóticas y aunque tenga “razón” en el 11-s (y en otros hechos que apunta acerca de la política exterior norteamericana “falsas banderas” etc…), yo de este tipo de personajes prefiero mantenerme alejado. El hecho de que empiece su documental con una cita de un ultraderechista y manipulador confeso como fue el “disidente” Solzhenijstin ya me da mala espina. En realidad Alex Jones nunca me gustó, igual que otros que han parasitado con el 11-s, al calor de los ovnis, los chemtrails, los reptiles, las caras de Bélmez y otras gilipolleces sin sentido. Como si a mí me hace gracia ver a GarrafaPal hablar del 11-s o meter este tema en Ciencia y Espíritu, junto a “ángeles”, ionogenomática (sic), nutrición cuántica (sicsic), civilizaciones intraterrenas etc..

          Todo les va bien a esta gente, aunque se trate de evidencias totalmente anticientíficas y pura superchería. Para mí, el 11-s marca las distancias con el resto. Por eso muchos pseudoescépticos, completamente ignorantes de lo que significa la política internacional de EEUU, se han metido en camisas de once varas actuando de mala fe contra los disidentes del 11-s acusándolos de “magufos”, cuando el soporte de esa disidencia es, en su mayor parte, científica, no “magufa”. Si no fuera así, probablemente no daría ni la mitad de crédito a la versión alternativa. Pero el 11-s oficial canta por todas partes, por la parte de la ciencia y no digamos por la parte política.

          Jones tiene razones para decir lo que dice pero no todo entra en el mismo pack. No todo vale.

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