Mercados de ladrones

Últimamente están que no paran los verdugos políticos de Españolandia con sus brillantes ideas para saciar a los mercados-piraña. Las medidas estructurales que están llevando a cabo contra los ciudadanos están hechas con una alevosía que, por rutinaria, no deja de violentar. Y si es en período vacacional y entre bastidores, mejor que mejor. Leo por aquí al lado “Rajoy responde a los mercados con nuevas reformas”, esto es, prosiguen los interminables hachazos en materia económica y esta vez a dos eslabones fundamentales  de todo Estado que se precie en llamar de “derecho”, pero que aquí está ya más que torcido y en vías de desecho: educación y sanidad. Ellos (la millonaria clase política) no van a tener problemas, ni de asistencia médica (irán a los médicos del Opus o a las grandes Clínicas privadas) ni tampoco de educación (sus hijos serán adoctrinados en los elitistas y supersubvencionados colegios religiosos privados). Esto sucede en la España cuartelera de los mercados donde se asesina a los jóvenes a golpe de pelotazo de goma erchainchanera o se piden diez años de cárcel a unos activistas anti-TAV (el vergonzante tren vasco de alta velocidad) por lanzar una tarta a la cara (o caradura) de un espantajo político del reino unionista navarro. Atentado a la autoridad, dicen los juececillos y fiscales que están comprados a precio de toga y puñeta por la partitocracia española. ¿Pero qué es eso de atentado o resistencia a la autoridad sino una prerrogativa político-policial desorbitada para ser utilizada a su bandera de conveniencia? Para seguir apaleando, física, en el bolsillo o moralmente, a la ciudadanía. La desfachatez de estos dictadorzuelos fascistas no tiene precio.

Vuelven, pues, los eufemismos con más fuerza que nunca bajo el camelo salvífico de reducción del déficit, esa impostura totalitaria de los gendarmes económicos europeos (y del amo americano) para “calmar” a los atosigantes mercados, semillero de truhanes coordinados desde los estados mayores de las élites mafioso-financieras del planeta. Mercados, mercados…la machacona canción de todos los días con la que pretenden idiotizar a la opinión pública, como si aquéllos fuesen unos entes abstractos que carecen de nombre y apellidos. Les debe provocar vergüenza a los conspiradores económicos que nos desgobiernan  decir que estamos secuestrados por  los grupos financieros mundiales y sus decisiones se han convertido en norma de obligado cumplimiento para los Estados gran capitalistas. Es decir, que están promoviendo el enriquecimiento ilícito de unos pocos a costa de sangrar  los derechos de los demás. Una receta puesta en práctica con inusitada presteza por parte de esos caciques políticos, siempre genuflexos ante los mandarines del capitalismo salvaje. Políticos que, teóricamente, deberían estar representados por el pueblo y no por los banqueros ¿no es verdad?. Francisco Letamendía define muy bien todo estado de cosas cuando denuncia este entramado neoliberal golpista como: “Un mecanismo perfectamente ensayado consistente en amenazas de quiebras públicas, estados fallidos y rescates esquilmadores, respaldado por la lógica de las fichas del dominó que hace de los estados -relativamente- fuertes los policías de los débiles, ha convertido a las clases políticas estatales en una galería de pálidos fantoches que retransmiten las órdenes de los mercados interpretadas por unos pocos estadistas globales -Merkel y Sarkozy en Europa occidental- tan fantoches estos en realidad como los primeros” (Contra el capitalismo obsceno) 

Afirman, sin sonrojo, los lacayos-muñegotes de Goldman Sachs, la mafia financiera bajo la que se resguardan la mayoría de gobiernos del mundo,  que aquí de lo que se trata es de “recuperar la confianza en los mercados” y para ello no dudan en desmantelar a golpe de neoliberalismo agresivo, terrorista (las palabras en sus justos términos), el mal llamado Estado del bienestar. Y la apisonadora del FMI, de Davos, de Bilderberg, de Merkel, del BCE, Obama y la Comisión Europea debe de pasar por encima de todos. De los más desfavorecidos por supuesto, con la ayuda inestimable de la mayor parte de los desinformadores profesionales que están jugando un papel entre intoxicador y parapolicial.

Nos quieren amedrentar y maniatar para no manifestarnos penalizando el derecho a protestar, bajo la excusa de la violencia (para violencia brutal  la que armó una vez más la policía del régimen catalán y sus infiltrados el 29-M) cuando ellos la practican de la forma más cruda posible. Además, hay que decir pero ¿y qué coño esperabais mamarrachos, sino violencia cuando vosotros la ponéis a diario en práctica, legislativa y policialmente? Al pueblo (esa cosa tan devaluada y progre), si despierta, sólo le queda levantar barricadas ante tanta ignominia.

  1. plared

    Lo triste quizas, que en el otro lado lo que hay, es incluso peor. Digamos que dificil en un pais como este, encontrar alguien honrado y si aspira a dirigirnos…simplemente imposible

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    • uraniaenberlin

      Parece imposible ir a peor…pero todavía hay más con las medidas super-represivas que ha anunciado el ejecutivo de Rajoy para contener las previsibles protestas que se avecinan, en un año que se presenta caliente. Así que ya tengo otro artículo incendiario preparado, fotochopeo incluido. Claro, yo lo vivo desde mi óptica militante….y después de haber perdido miserablemente tres críticas de cine. Será por eso que ando cabreado…A saber…

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