Muerte en Venecia, ese monumento al tedio viscontiniano

Luchino Visconti

Estaba muy aburridete la tarde de este domingo y no he hecho mejor cosa que aburrirme todavía más (masoquista que es uno) echando un vistazo a una peli que ha llevado a cuestas el membrete de mito cinematográfico viscontiniano. Pensaba que podía cambiar de criterio sobre la misma (un poco para dar la razón a nuestro amigo plared que la puso en el altar mayor de su distinguido blog) después de haberme resultado un coñazo insuperable hace ya muchos años. Pero no ha podido ser. Antes de cortar en pedacitos esta pretenciosidad de Visconti, voy a hacer una especie de breve recordatorio previo sobre un tipo de cine que tuvo una aureola mítica allá por los setenta, concretamente, aquellos ciclos que se dieron en llamar “de arte y ensayo”. Entonces, el que suscribe, todavía era muy joven (casi crío) y tuvo conocimiento de ese cine a través de unos pequeños cartelillos que se dejaban ver por los bares y otros antros al uso en el que se anunciaban películas un tanto “originales”, por las que sentía una mezcla de fascinación y curiosidad a partes iguales. En definitiva, cine que se podía considerar un “rara avis” cinematográfico, no programable en los circuítos comerciales convencionales y cuya proyección se destinaba a pequeñas y marginales salas habilitadas en los cines de barrio. Truffaut, Antonioni, Godard, Chabrol, Bergman, Bertolucci, Visconti o Pasolini eran consumidos con fruición por la “intelligentsia” progre de pana y chirucas de la época. Y es que en la juventud eras un punto más militante y abierto a nuevas experiencias cinéfilas o, al menos, en aquel laberinto oscuro del pre y post-franquismo, estabas más dispuesto a tragarte cualquier bagatela con marchamo de ladrillo existencialista. Era algo así como una suerte de antídoto intelectual contra la habitual bazofia y chabacanería del cine “landista” español (y asimilados) que se solía proyectar por entonces.

Pero vayamos al meollo de esta Muerte en Venecia. Lo tengo bien clarito: el bueno de Luchino Visconti le hizo un flaco favor a otro grande, en este caso de la literatura (Thomas Mann, del que todavía recuerdo con agrado su novela Los Buddenbrook para la TV, una serie de calidad), tanto, que el italiano se hizo un lío de proporciones siderales, con una adaptación cinematográfica excesiva, eterna, tremendamente ampulosa, mal armada y saturada de discontinuidades narrativas, planos en zoom que llegan a la saturación y secuencias chirriantes. Los diálogos entre el frustrado compositor (cogido entre alfileres por un anodino Dirk Bogarde, actor más bien teatral y poco elocuente para la gran pantalla) y su delicado efebo (el guapito de 15 años Björn Andrésen) son pueriles y afectados. Una homosexualidad de postal. La dirección de Visconti es errática, no está a la altura que se presume de este director. ¿Le llaman a esto apoteosis de la belleza…o del amaneramiento?. Por otro lado, y aunque resulte una cuestión de segundo orden…que esta Muerte en Venecia lleve el adorno musical del Adagietto de la Quinta sinfonía del insoportablemente letal Gustav Mahler, no hace otra cosa que irle como anillo al dedo, ya que este compositor, encumbrado hasta la náusea en los últimos 30 años (lo siento por el admirable director de orquesta italiano Claudio Abbado, gran especialista en su obra), es para mí, globalmente, una adormidera de campeonato, cuando no me provoca cierta incomodidad sonora algunas de sus eternas y henchidas sinfonías. Digamos que, dentro de la obra de este compositor, su Novena sinfonía es la que encuentro más “unitaria”, en términos musicales. No voy a decir, retomando a esta Muerte en Venecia viscontiniana, que ha sido “la película más ridícula de la historia” como ha sentenciado el crítico C. Boyero…pero sí resulta un fiasco y de los buenos del director italiano, que se queda muy lejos, a años luz, de sus dos obras maestras: El Gatopardo y el realismo más descarnado de Rocco y sus Hermanos.

  1. plared

    Los melómanos, con todos mis respetos. Me resbalan siendo vulgar. Y mas los que piensan que la musica clasica es patrimonio de una minoría. Que sinceramente y por lo general, entra en el mismo saco que esa intelectualidad cegata y moderna. Joer, que discusión de besugos esta que tenemos….Cuidaros

    Me gusta

  2. plared

    Pues si no leí bien, digamos que me salte dos palabras que cambiaron todo el sentido a lo que leía. Pues nada coincidimos esta vez, y por cierto no soy ni mucho menos fan de Mahler, es mas. A mi la música clásica, simplemente me relaja, sin mas entendimiento ni profundidad. Simplemente me gusta por que me acompaña cuando conduzco, escribo o simplemente estoy mirando al techo.

    No entiendo de composiciones, ni de apenas nombres, ni distingo tiempos ni lo que es una corchea o como se diga. Pero si se, que cuando oigo este adagietto, me siento bien y mi mente se pierde en sus notas. Lo que para mi tiene un valor infinito…….. Y si además le acompañan imagenes como las de la película, que evocan tiempos que se van y ese profundo romanticismo que va mucho mas allá de esa superficie de homosexualid. Pues rozo la excelencia ante una mezcla, en mi opinión casi perfecta. Saludos a los dos

    Me gusta

  3. uraniaenberlin

    No es por incidir en la polémica….ya que no me suelen gustar y menos que sean gratuitas pero, a riesgo de levantar ampollas, tengo que volver a decir que si de poesía hablamos va pasadísimo el señor Visconti. Yo diría que es atrozmente sensiblero y de un exhibicionismo decadentista que, francamente, me trae al pairo. Como diría Boyero (un poco brutote y macarra como suele ser a veces él) esta película no deja de ser (cito textual) “una mariconada estúpida”. Pero entiendo que os guste la filosofía de “largo alcance” desplegada por el italiano. Efectivamente, esa dualidad que señala plared de o te parece la joya de todos los tiempos o no la quieres volver a ver ni en pintura, suele pasar en las grandes polémicas entre cinéfilos.

    Y de Mahler no hay mucho más que decir y reiterar: es un compositor ABURRIDÍSIMO, pese a que hoy día (en esa vorágine por recuperar la, al parecer, supuesta profundidad expresiva de su música) está siendo grabado hasta por la Sinfónica de Albacete…Incluyo, como tocho sonoro intragable, su Quinta Sinfonía y, claro está, su manoseado Adagietto que sirve de pretexto al soporífero bodrio de Visconti. Mahler quiere ser pretendidamente trascendental en algunos pasajes de sus obras, al estilo de Anton Bruckner, pero le sale al revés. Su discurso musical me resulta henchido (por lo vacío de su contenido) y escasamente emotivo. Ya lo dijo su mujer (Alma): “él (Bruckner) puede y tú no”. Con la excepción de la Novena y poco más, el resto de su obra para los entendidos, superfans y demás seguidores compulsivos.

    Saludos y buenas tardes

    Me gusta

    • ALTAICA

      Decir que el Adagietto de la Quinta es “escasamente emotivo” no puedo comprenderlo. Pero si es pura poesía, es puro lirismo, romanticismo en estado puro… , de una belleza trascendental. Urania escúchala y llora, siente, levita, emociónate… Es pura magia. Sencillamente excepcional. Yo desde luego cada vez entiendo menos, y máxime viniendo de ti. Alucinante.

      Me gusta

        • ALTAICA

          Infinitamente menos hermoso y brillante, y sí que los adjetivos de sopor o letal que aplicaste al bueno de Mahler lo adornan en mayor medida a Bruckner. Creo que el tal Bruckner es demasiado alemán, con todo lo que ello implica. Pero claro, ahora parece que lo austero y aburrido es más chic, más erudito. Mahler es a Visconti lo que Bruckner a Berman, diría yo. En todo caso no creo que todo se quede en una disputa entre ambos absurda e infantil. Tal que Debussy con Satie.

          Me gusta

          • uraniaenberlin

            Mahler admiraba a Bruckner y simplemente quería parecerse a él, con otro estilo, otro lenguaje…La música de Bruckner es más mística (catedralicia), con una arquitectura más unitaria (a pesar de las múltiples revisiones que hizo de su obra), mientras que la de Mahler es más (como he leído por ahí) “nerviosa y desquiciada”, un tanto “caricaturesca” de la de Bruckner. Porque de Mahler hay que escuchar la obra completa, no un movimiento aparentemente bello blablabla….¿Demasiado “alemán” Bruckner? Ahí se ha escrito la música….la mejor música.

            Me gusta

  4. plared

    Muerte en venecia es un canto a la belleza y su búsqueda, como ya comentamos en mi pagina. Pero el cine tiene la virtud, de que ciertas peliculas están hechas para un publico determinado. Sin mas discusión posible…..

    digamos que cuando una película entra en esa categoría, o roza la maestría para unos o es detestable para otros. No hay termino medio y esta de la que hablamos…es un claro ejemplo. Coincidimos altaica en lo de muerte en Venecia y subscribo tu comentario. Excepto claro en la música, que me sigue pareciendo soberbia y perfectamente integrada en la película. Ya que si que creo que se encuadra perfectamente en la belleza de la película….. Cuidaros ambos

    Me gusta

    • ALTAICA

      O bien no me he sabido explicar o no me has leído adecuadamente amigo Plared. Digo que la composición de Mahler es pura belleza, es magistral, incuestionable, romántica y poética. Para mi una de la piezas más grandes de la historia de la música clásica. Un fuerte abrazo.

      Me gusta

  5. ALTAICA

    Creo sinceramente que Muerte en Venecia no está hecha para náufragos de la sensibilidad, y menos aún para los que la ven como una postal amarillenta y amanerada, por no hablar de vinculaciones homosexuales de escasa profundidad analítica. Muerte en Venecia es pura armonía y delicadeza. Es una obra para sumergirse y dejarse llevar sin remisión hacia la agonía. Es sin duda la obra mayor de su autor, donde de verdad lo vemos en estado puro, abandonándose a su suerte. Es el Visconti más puro, más auténtico y desnudo. Y jamás he visto a un ser más solo y abandonado a su suerte que al gran Bogarde en esta película. Lírica, lacerante por como apesadumbra ver como el maestro filma la decadencia, triste y solitaria, de personajes casi fantasmagóricos, moribundos y en irremediable ocaso.

    En realidad es una hermosa metáfora en la que la muerte de compositor-personaje representa la muerte de un mundo, de una aristocracia burguesa que bebe en cristal de bohemia un vino llamado decadencia, que se niega a comprender que sus días están contados, que su impostura vital rodeada de la más rancia y hermosísima belleza son bruma en un bosque herido de muerte. La muerte física hermana de la muerte de una época y de un refinamiento que ya no volverá. En realidad la homosexualidad es anecdótica, pues Tadzio no es más que el ejemplo de esa belleza, la representación de ese egregio adonis apolíneo que bien pudiera llamarse búsqueda del artista, anhelo de la ansiada belleza del compositor, pintor o escritor. A fin de cuentas las sesudas discusiones entre los compañeros del músico sobre la belleza en el arte son un preámbulo de lo que un lugar como Venecia, un mundo que se agota y hombre que busca su final, nos advierten.

    Por otro lado decir que el Adagietto de la Quinta sinfonía de Mahler es casi basura, sencillamente no merece comentario alguno. Lo lamento pero creo que si bien la película es opinable (bordea magistralmente el llanto estético y la bruma apagada de filmar lo imposible, esto es, seres espectrales en un mundo marchito) , la composición de Mahler no lo es, pues su belleza, romanticismo y lirismo están por encima del amor y de la muerte. Más allá de opiniones. Si su éxito es su fracaso pues apaga y vámonos. Esta pieza es lo más cercano a la belleza, es un trozo de belleza.

    Me gusta

  6. plared

    En fin, por lo menos lo has intentado. Lo que ya es en si todo un logro. Aunque sigo convencido de que es una gran película a la altura de las que nombras de su mismo director.

    Y para nada la encuentro cercana a esa intelectualidad que ambos detestamos, mas bien muy alejada de ella. Lo de Gustav Mahler,tampoco de acuerdo, de las mejores composiciones de piano que he oído nunca, aunque en ese campo reconozco que me hundirás sin remisión. por lo que simplemente diré…a mi me gusta.
    Pero como uno es optimista, pues busca en tu escrito y encuentra una coincidencia. Los Buddenbrook , una muy buena novela, me atrevería a decir que de las mas ambiciosas leídas pro mi….. Saludos y no coincido en nada sobre esta película, lo que tambien tiene su encanto. Abrazos y hombre lo de la película mas ridícula de la historia, pues me da que es como la etiqueta que le puse..Excesivo. Cuidate siempre

    Me gusta

    • uraniaenberlin

      Tranquilo plared que no hay dos sin tres…jeje. Lo de Mahler no tiene remedio..tampoco. Mira, hace dos años lo intenté en directo y me tragué su 3ª sinfonía en la Sala de conciertos del Concertgebow de Amsterdam…y no hubo manera, aunque tampoco salí en estampida. Tal vez la Sexta (y eso que dura ochenta minutos)…y la Novena. Aún así, Mahler me provoca alergia…esa recargada tímbrica, esos chirriantes cambios de humor, ese romanticismo intensamente aburrido..

      Lo de la peli más ridícula de la historia sólo podía provenir de un tipo “excesivo” como el Boyero, que siempre ha ido de sobrado (como casi todos los críticos profesionales de cine)

      Saludos, un abrazo y cuídate igualmente

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s