España: bienvenidos al parque temático del totalitarismo católico

Me refiero, con este expresivo título, a la visita que ese dictador teocrático absolutista, líder de la secta de los católicos, llamado Ratzinger, tuvo a bien (noten la carga irónica) dispensar a este país con su nada graciosa presencia este último fin de semana. Y como era de prever, la misma se efectuó con todos los grandes fastos, fanfarrias y pleitesías que se presuponían de antemano para el monarca de Dios en la Tierra, claro está, por parte de la previsible y nutrida representación cívico-militar-monárquica en los actos de obligado confesionalismo oficial. Visita, la del Papa, que se ha sufragado con cuantioso dinero público salido de las arcas de todos los españoles (incluidos ateos e increyentes), como siempre aportado de forma antidemocrática (y también anticonstitucional). En este sentido, el artículo 16 de la Constitución española establece que ninguna religión tendrá carácter estatal. Un fantástico monumento a la hipocresía.

Bien, nada mas aterrizar en tierras gallegas el ex Prefecto del Santo Oficio (Inquisición, modernamente llamado Congregación para la Doctrina de la Fe) no tardó en soltar lastre verborreico integrista, clamando contra el supuesto laicismo reinante, según él, en el Estado español, además de los habituales cantos evangelizadores a la recristianización. La reserva espiritual del catolicismo español está en serio peligro, por lo que el ex militante de las Juventudes hitlerianas profetizó escatológicamente que, de seguir en esa tesitura “laicista”, España podría volver a los años treinta republicanos (a la democracia, vamos) donde curas y monjas (los grandes perseguidores) “fueron perseguidos” (naturalmente, por los “rojos”). Un lapsus mental imperdonable hizo que Joseph Ratzinger olvidase los cuarenta años de cruel dictadura fascista que padeció este país, donde la Iglesia de Franco (la del Vaticano, para entendernos) impuso su credo a sangre y fuego sobre millones de españoles.

Posteriormente, ya en Cataluña, las invectivas papales se dirigieron contra el aborto o el matrimonio gay, otros caballos de batalla del fundamentalismo católico, dejando claro su descarado intervencionismo en la vida pública española. Si Hugo Chávez o Fidel Castro hubieran visitado este país y hubiesen puesto en solfa, sólo levemente, el sistema político imperante en la España borbónica, ya habrían pedido desde la caverna político-mediática (a “izquierda” y derecha) ajustar cuentas con ambos y los adjetivos descalificatorios hubieran estado a la orden del día durante una buena temporada. Pero el vergonzante y abrumador aparato mediático, incluido el público, se puso a los pies del Santo Padre Padrone, tanto desde la “progresía” socialdemócrata (salvo algunas leves objeciones) como desde los habituales voceros de la extrema derecha político-religiosa, los mas afines, lógicamente, a la secta de Dios. No ha habido lugar para dar voz a la disidencia contra el discurso totalitario, involucionista y retrógrado de Ratzinger en los medios audiovisuales, copados en su totalidad por sus corifeos. El círculo de hierro creado por los garbanceros papales mediáticos consistió en dar cerrojazo y silenciar o minimizar cualquier acción de protesta contra la visita del Pontífice. Toda una declaración de intenciones para ver cristalinamente por donde soplan los vientos “laicistas” en la paupérrima democracia española de los banqueros, la represión policial y las agresiones sociales. El margen de maniobra y contrapropaganda en los medios de mayor alcance público ha sido, pues, prácticamente nulo y solamente en la libertad de Internet se han respirado aires de crítica anti-Ratzinger.

Y es que hablando de laicismo, uno no deja de preguntarse que significado posee ese término tan devaluado hoy día en el Estado español, como no sea una más que potable falacia extendida por los ultraintegristas católicos de este país ávidos de una vuelta encubierta a los valores represivos y reaccionarios del nacionalcatolicismo. Un sarcasmo, el del laicismo español, teniendo en cuenta que existe un poder político sumiso en su práctica totalidad a los intereses de la jerarquía católica. Los valores democráticos, racionales y progresistas del laicismo simplemente están ignorados, no existen. Lo que sí existe sobre el papel constitucional es un híbrido leguleyo llamado “aconfesionalidad” que no se cumple en ninguno de sus extremos o realidades. En la España “laica” (sic) lo que sí hay es un criptoconfesionalismo de hecho donde la iglesia católica sigue estando escandalosamente privilegiada por el Estado a través de innumerables subvenciones al culto y a la enseñanza concertada religiosa, por medio de la asignación del IRPF o las anualidades millonarias vía Presupuestos del Estado, así como de otras ayudas opacas que suponen un montante anual, en el global de las distintas administraciones públicas, de más de 6.000 millones de euros, como ha denunciado Europa Laica.

El santo Papagayo imperial (Bergamín, dixit) y la institución que representa arrastran desde hace siglos  sus pecados capitales con la mayor de las ignominias. Pederastia y maltrato físico a la infancia, cruzadas exterminadoras a nombre de Dios, alianza con regímenes genocidas, propagación del SIDA y otros crímenes históricos o recientes perpetrados contra la vida y la dignidad de las personas…poco importan con tal de seguir impartiendo su aberrante e inmoral doctrina con el sostén de las dádivas (monetarias y jurídicas) estatales. Sus seguidores, por otra parte, siguen siendo tan ignorantes y cómplices de las fechorías de la Santa Iglesia como sus predecesores de siglos anteriores.

El año que viene volverá de nuevo a escenificarse la  verbena integrista católica en el Estado español con la nueva presencia de Benedicto. Es de suponer que ZP volverá a hacer un besamanos al insigne telepredicador del Vaticano, después de su sorpresiva huida estos días a Afganistán para fotografiarse al lado de los grandes criminales de OTAN-USA. Que Wikileaks aprieta, escuece y ahoga tanto como las soflamas de Su Santidad.

  1. uraniaenberlin

    Si, es posible que así sea Benny, pero de todos modos la lectura que se puede hacer de la visita papal a BCN no se va a circunscribir a la excelente obra de Gaudí, sino al vacío más atronador que le hicieron los catalanes. Ni baño de multitudes, ni euforia integrista. Sólo había que ver como el Papamóvil aceleraba a su paso por las avenidas catalanas…visto que en las aceras no asomó ni el gato, o al menos la esperada muchedumbre.

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    • ALTAICA

      Sin duda el seguimiento ha sido, según parece y pecando de benévolo, escaso. Lo que está claro es que si en vez de Papa el actual líder espiritual de la iglesia católica lo fuese de cualquier otra institución, nos produciría risa nada mas verlo y oírlo.

      Tan solo decirte que la crónica te ha quedado espléndida, lúcida, rigurosa y con un cúmulo de verdades incontestables. Desde luego es para mi uno de los “géneros” que manejas de manera más precisa, por momentos magistral y siempre inmisericorde para con organizaciones cuyas ignominias ya resultan repugnantes. Y encima nuestro común amigo Benedicto se permite juicios de valor vergonzosos, que no pueden justificar su error en el desconocimiento, más aún me atrevería a decir que llevan toda la intención fascista y retrógrada que ha caracterizado a su organización desde hace centurias.

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      • uraniaenberlin

        Gracias y…suscríbolo (tu apreciación), que diría un colega de foro pretérito, amigo Altaica. Lo más penoso es leer que el gobierno “socialista” considera “satisfactoria” la visita de don Mefisto XVI, todo ello después de obsequiarle al “laicista radical” gobierno de España con una serie de ataques políticos bien meditados. En fin, que sigan bailándole el agua al Vaticano, haciendo ejercicios de masoquismo intelectual, jurando sobre crucifijos y otorgando privilegios al clero…que seguirán avanzando en su imparable descrédito entre su propia militancia..Hasta Rajoy insuflado de borrachera papal amenaza con recristianizar España si gana….Me pido un dorado exilio en alguna República laica…

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  2. Benny Blanco

    Dejando a un lado mi reconocido ateísmo (y ese art. 16.3) a Barcelona al menos le ha venido de maravilla como reclamo turístico… No por la visita del Papa que es lo de menos sino por la obra de Gaudi (y su proyección internacional) que deja embobados a ateos, renegadores de Dios y a todo Cristo… Eclipsa con su belleza la pederastia, la corrupción, todo lo vergonzoso que hay en el ser humano queda, aunque sea por unos instantes, fulminado por la belleza de esa catedral…

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