La Dama Desconocida: más cine negro, por favor

Ella Raines

Robert Siodmak fue un director norteamericano que nos dejó algunas de las mejores películas de cine negro que se firmaron en el Hollywood de los años cuarenta y cincuenta. Baste recordar la imprescindible Forajidos, perlas no tan conocidas como El sospechoso, La escalera de caracol o esta sorprendente La Dama Desconocida (The Phantom Lady) de 1944, por no hablar de otros géneros en los que el realizador americano arribó con especial fortuna. Después de rodar un buen puñado de obras maestras en Estados Unidos, Siodmak tuvo que irse con los bártulos a otra parte (concretamente a Europa) ya que la inquisición fascista del tristemente célebre Comité de Actividades Antinorteamericanas (conocido por sus siglas en inglés, HUAC) era asfixiante, como bien pudieron comprobar los Diez de Hollywood y decenas de artistas e intelectuales de Estados Unidos que fueron perseguidos y condenados al ostracismo, cuando no a la cárcel, por sus ideas políticas.

En esta magnífica película de Siodmak encontramos, de nuevo, todos los ingredientes que conforman ese universo enigmático, a veces cerrado, del género “film noir” (el de verdad y no los tristes simulacros que se vienen haciendo en los últimos años), complejo y de giros a veces inesperados, extraordinariamente plasmado siempre. Los personajes secundarios, gentes de vidas comunes y rutinarias, están caligrafiados al detalle, mientras que el lenguaje visual es de un realismo admirable: luces y sombras plasmadas en un fantástico blanco y negro de clara disonancia expresionista (escena en el interior de la prisión donde conversan el convicto Alan Curtis y Ella Raines). La ocasional utilización del picado cinematográfico, muy conseguido, acentúa aún más la tensión dramática de las secuencias, proporcionando una atmósfera de desasosiego. La estética visual es de una belleza irreprochable.

No hay en este film un submundo de gángsters propiamente dicho, sino que la iconografía de la misma está conformada por una serie de tipos aparentemente respetables en sus profesiones pero con un reverso moral amargo…mezquino. En definitiva, La Dama Desconocida es un sutil juego de intriga incomparablemente resuelto, gracias a una sólida estructura narrativa y a la pericia de un maestro del cine negro de todos los tiempos.

Ella Raines

Ni que decir tiene que los actores muestran ejemplar entrega en sus papeles trazando sus respectivos personajes con el sello de la autenticidad. El malogrado Alan Curtis (1909-1953, El Último Refugio) y esa fantástica actriz de belleza iridiscente llamada Ella Raines forman un dúo de química altamente compatible. Franchot Tone, un actor de cierto renombre en su época, aunque no tan conocido como los grandes, deja su impronta de calidad, mientras que Thomas Gomez, en el papel de policía dispuesto a desbaratar la trama urdida en torno al predecible perdedor, cumple con creces. El resto de actores (Elisha Cook Jr, metiéndose en la piel de un alucinado baterista de jazz) está a la altura de las circunstancias.

Homenaje a Ella Raines en Youtube, con fragmentos de la película objeto de esta reseña cinematográfica


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